Temple
Rango6 Nivel 26 (916 ptos) | Novelista en prácticas
#1

La paloma se acurrucaba a mi lado. Apenas la conocía, apenas me importaba que incrustase su uña en mi carne. Yo no podía hacer nada, pues, me había quedado paralizado con su belleza exorbitante. El aroma que desprendía su piel, y la suavidad de su pelo simplemente hacían de mis gigantescas ganas de dormir: gigantescas ganas de quedarme insomne. Mi corazón latía tanto pero tanto... Mi cerebro, quedando ya casi en coma, se mecía fuertemente para evitar el fuera de servicio.
El sonido puro de su voz aniquilaba totalmente cualquier impedimento de enamoramiento.
—Algo... —murmuró a la par que se incorporaba—. Algo late muy fuerte cerca de mí. Pareciera un criminal obsesionado con salir de su celda.
Se me quedó viendo, se me quedó viendo por mucho tiempo.
—Un placer conocerlo —y se inclinaba en señal de respeto—. Pero, lamentablemente y por infortunio suyo, ni yo me conozco —se acercó a mis oídos—. Sin embargo, volveremos a encontrarnos.
Esas cinco últimas palabras quedaron tendidas en mi mente, la chica desapareció de mi vista en cuanto cruzó hacia el otro vagón.
Sentí depresión al no verla más.

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#2

Y en la oscuridad del tren, mientras este se sacudía, su voz de algodón acariciaba mis oídos. Canturreaba como alma blanca... Delicioso saborear de sonidos.
Era tan poderosa, no me podía resistir ni un poco más, tenía que hacer contacto.
—¿Le apetece que le diga: "Te quiero muchísimo, corazón"? —decía intentando sonar tranquilo con una especie de ataque cardíaco generándose en mi interior—. Es decir, yo estaría encantado; depende de usted.
—Dime eso y nada más que eso —dijo mientras notaba un leve incremento en la temperatura de su cuerpo—. Quedémonos así, pues, porque parece que tu aliento se volvió mi nueva respiración, y tu voz mi nueva música preferida.
—Quisiera poder entrelazar mis dedos con los tuyos cuanto antes, si no es molestia.
—Pues, en mi defensa, ¿por qué tanta prisa?
—Pues, porque тe qυιero мυcнíѕιмo, corαzóɴ de αмor.
Y ahora pareciera que es ella la que queda suspendida en el aire.

#3

Cómo me gusta describirla, describirlas. Qué hermoso hacen la vida, quién querría vivir, pues, sin ellas. Un silencio en mi overall. En el sombrero otro estridente paradisíaco. Lo que los dedos presionan, lo que los ojos miran... Lo que la boca saborea. Alto me siento así. Mi corazón debido a lo suave que ha de volverse su sangre sólida y cristalina rojiza, no puede evitar sentirse tan dulce solo con mirar... lentamente. Diríamos que es un excéntrico, solo está ahí: sin hacer nada, mirando dulcemente la marea azul y las luces que se despliegan sobre su superficie. Hacéle recordar a todo lo que siente. Hacéle sentirse único por un instante... sobre todo cuando el todo abunda y se desacompleja en la simpleza del todo y de la nada. Acompañado del frío viento, de la mirada y concentración distantes, de su overall extraterrestre.

#4

Nuestros ojos se unen mirándose.
Llueve afuera. Amor adentro.
―¿Por qué tienes los ojos así, corazón? No puedo apreciarte en todo tu esplendor si me preocupo. ¿Acaso no estás feliz porque al fin estamos juntos?
―Es justamente por eso… ―continuó sollozando―. Tuve que aguantar tanto tiempo solo… Solo de verdad. Soñaba con solo contarte a ti todo lo que pienso, todo lo que me pasaba. Y el tiempo desaparecía y solo quedaba eternidad.
―Amor de mi vida… ―dijo mientras acariciaba suavemente mi cara con sus palmas. Ya estoy aquí, ya no importa. Y es cierto: tu corazón está destrozado, el mío también, ¿por qué no dejar que ambos sanen dándose todo el amor que quepa en nuestra imaginación? Hagamos que el amor pierda sentido al amarnos.
―Solo pienso en tu piel…, en la suavidad de tu alma…, en la euforia melancólica que reina en tu pura voz… Y me pregunto: ¿cómo puede haber alguien tan perfecta? Con tus sentimientos de malvavisco rojo, ¿cómo, cómo es que mi corazón te ama tanto que quiere salirse de mi cuerpo para convertirse en el nuevo motor de tu vida? Amo tanto tu aroma. Tu perfil, tu ruido, tu sabor, tu sensibilidad, tus reacciones. Cuando gimes, cuando callas, cuando lloras, cuando ríes. Lo amo todo… ¿Acaso no habrá una palabra mayor que amar? ¿Acaso no podrá ser venerar, adorar, encantar? Quisiera poder seguir expresando cuánto te amo, pero temo que mi boca pierda su movilidad.