Victor_Ugarte
Rango4 Nivel 16 (278 ptos) | Promesa literaria
#1
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Lucía jamas había imaginado lo que sucedió aquella madrugada con sus pinceles. Una joven pintora de apenas 20 años de edad que vivía con su gato experimentarían algo que para ellos nunca habían visto. Una obra de arte.

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#2

La noche cayó y en poco tiempo bañó con su manto sombrío las históricas calles de la ciudad de Coro. El cielo estaba completamente nublado, se apreciaban grandes y oscuras masas de nubes grises que, evidentemente, daba señal de que se avecinaba una gran tormenta. Hacía frio, aunque todo estaba muy tranquilo, salvo los constantes truenos pequeños y unas que otras gotas de lluvia que rebotaban en el tejado.
Para Lucia, la noche era su mayor amiga ante la soledad, siempre se sentaba junto a la ventana a ver el cielo nocturno centelleado de estrellas y contemplar la luna, más cuando tocaba luna llena. Se mantenía entretenida con sus pinceles y su colección completa de pinturas de óleo, con el cual pintaba en sus blancos lienzos en su habitación.
Era una jovencilla de apenas 20 años de edad, de piel blanca y de rojizos cabellos que ondulaban naturalmente, tan encantadora de rostro angelical llena de pecas que jugaban muy bien con sus claros ojos cafés. Toda una belleza juvenil al solo verla, mas con su vestido blanco de algodón manchada de pintura. Toda una hermosa obra de arte pintada de mujer.
Al cabo de algunas horas, un enorme y ensordecedor ruido sacudió los nervios de aquella chica, se trataba de un gigantesco y seco trueno que dio origen a la gran lluvia, cortando la electricidad en todo el sector. Lobito, su gato mascota, apenas pudo entrar a la habitación, entró por la ventana que estaba semi abierta, estaba todo mojado y temblaba por el frio. (Si, es un gato el cual tiene por nombre “Lobito”)
— ¡Ey! – Exclamó Lucía entre risas -, ¿También te has asustado por el trueno?
— ¡M-miau! ¡M-miau! – Se había refugiado debajo de las almohadas de la cama.
— ¡Ven acá, gato miedoso! – Concluyó mientras buscaba una toalla y lo acomodaba entre sus piernas sentada en el pie de la cama –Ven, vamos a secarte.
Lobito salió desde su escondite y saltó hasta el borde de la cama, rodeó a Lucía y finalmente se acostó en la toalla. Seguidamente, ella comenzó a secarlo mirando fijamente a la lluvia caer a través de su ventana, era, sin dudas, el clima ideal para una buena noche de sueño. Y así fue, ambos quedaron dormidos.
Lucía no pudo cerrar sus ojos durante toda la velada, pasó todas las horas acariciando a Lobito que terminó con pelos entre sus dedo y apreciaba el firmamento con la mirada perdida. Para su suerte, había llegado la electricidad, eso la alegró mucho. Pero, algo extraño alarmó a Lucía, el sol aún no ha salido, son las 7:25 am según su reloj que se encontraba al fondo de su habitación, colgado justo por encima de la puerta, y seguía siendo de noche. Pensaba que quizás seguía dormida y estuviera soñando. Decidió entrar al baño. Después de una buena ducha para despertar todos los sentidos, mira hacia la ventana y nota que todavía la noche seguía posado en el horizonte.
— Lobito, — Pregunta toda extrañada— ¿No crees que es extraño que aún no salga el sol a estas horas?
Pero Lobito aún dormía profundamente acurrucado entre las sabanas. Él tiene el sueño pesado y no había manera de hacerlo despertar, a menos que golpease su taza de comida con el cucharón de madera. Es su despertador favorito. Eso, para él, significa ¡HORA DEL DESAYUNO!
Lobito es un gato que apenas llegaba al año de edad. Es un gato Cymric, (que en lengua Celta significa “GALES”) de oscuro pelaje, como si la noche misma hubiese posado sobre él y pintara sus cabellos. Y en todo su cuerpo mostraba puntitos blancos similares a estrellas. Él mostraba todo el universo. Sus grandes y brillantes ojos grises reflejan a la luna misma, cada mirada se perdía en el vacío cuando Lucía miraba a través de ellos. Pero, la característica que lo diferenciaba de otros gatos, era que no maullaba, sino aullaba como los lobos. Extendía su aullar similar a esos canes que hacía imposible imaginar que se tratase de un simple gato.
— ¡ES HORA DE DESAYUNAR! –Gritó Lucía desde la cocina.
Era sumamente extraño ir a desayunar por las noches (Aunque era de madrugada técnicamente), algo no cuadraba en el ambiente, pero el estómago quejaba por alimentarlo, así que ambos comieron en paz. Lucía se preparó una taza de cereal con leche, y para Lobito, unas croquetas de atún.
Aún la noche se mantenía fría y serena, las estrellas apenas brillaban a lo lejos y, junto con los faroles, reflejaban el cielo nocturno en los charcos de agua en las calles.
— Bien, hora de pintar – Decía ella con un suspiro para despejar la mente de tan extraño fenómeno que ocurría. – Pintaré el alba para ti, lobito. Te encantará.
Lucía siempre acostumbraba a pintar paralela a su ventana para recibir aire puro y soltar algunos trazos imaginarios al aire antes de colorear.
— Bueno, aquí voy…
Pero, algo dejó perpleja a aquella niña pintora, algo que sus pequeños ojos cafés quedaran asombrados, algo que la dejó sin palabras.
— ¡¿Q…QUE COSA HE HECHO?! – Se dijo mientras miraba lo que ocurría a través de su ventana. – No puedo haberlo hecho, era una completa locura. Debo de estar durmiendo. SI, Eso es…
Pero, ella no estaba dormida, estaba tan despierta como sus sentidos y lo que ha visto en el cielo es completamente real.
En su primer trazo imaginativo al aire había trazado una pincelada al cielo, justo al fondo de la base de su ventana, detrás de los techos de las casas. La base había tomado un color vino oscuro con ciertos espacios, típico de una primera pasada.
- ¡¿Has visto esto, Lobito?! – Lobito no mostró señal de interés y siguió comiendo. Era más importante su desayuno que cualquier cosa.
- Gato glotón – murmuró con gesto molesto.
¿Fue una coincidencia? ¿Acaso es algo de mi subconsciente que me juega una mala jugada por estar tanto tiempo viviendo sola? No tenía ninguna respuesta clara ante la inmensa cantidad de preguntas que se desbordaban en mi mente. Tal vez la falta de sueño me hace ver cosas que no son reales, pero ¿Y si no lo son? Intentaré a realizar otro trazo, esta vez con un color distinto. Elegiré el amarillo crema.
Ella, conforme a su decisión para sacarse de cuantas dudas hubiese en su cabeza, hundió y bailó los pelos de su pincel en la pasta de pintura de óleo color amarillo crema y trazó una línea rápida de derecha a izquierda sobre la mitad de su ventana.
- ¡NO ESTOY LOCA! – gritó entre risas escandalosamente. -¡Esto está pasando realmente!
La emoción podía verse expresada en su rostro y empezaba a dibujarse en ella una gran sonrisa. No lo podía creer, ni siquiera sabía lo que estaba pasando, pero eso no le importó mucho. Así que dejó su tabla en la base del caballete y sus pinceles, corrió a buscar a su gato, lo cogió de su cintura con su brazo derecho y lo fijó justo delante de la ventana. Quería, al menos, que alguien certificara lo que sus pinceles habían hecho.
- ¿Estás viendo, Lobito? Ya sé cómo hacer que vuelva la mañana.
Dejó a Lobito en la base de la ventana para que fuera espectador de algo único. Tomó nuevamente su tablero y sus pinturas junto con su pincel. Sabía lo que tenía que hacer en ese momento. Quería volver a ver la luz del día desde su ventana. Y, antes de emprender el siguiente movimiento, ella comentó:
- Por ti, lobito.
Y comenzó a mezclar colores rojos, amarillos, negros y blancos, buscando tonalidades variadas para comenzar a pintar el amanecer que, tanto a Lobito y a ella, deseaban bastante. Comenzó de abajo hacia arriba, afinando detalles con el color vino y fue aclarando a medida que iba subiendo.
Poco a poco, la luz del día bañaba los techos de las casas y las húmedas calles.
Siguió pintando hasta llegar a los colores amarillos y culminar con los tonos más claros y blancos. Luego, para finalizar, pintó al sol, un disco dorado saliendo entre el horizonte, que soltaba rayos de luz que atravesaban las nubes grises del cielo, justo detrás de las montañas.
Y en pocos minutos, el día había vuelto a brillar afuera de su ventana y, para Lucía, ya era hora de dormir.

phangoria
Rango7 Nivel 33
hace 7 meses

¡Que bonito Lobito!, yo tengo un gato pero el mío es mas bien del tipo amargado.
Muy buena historia y que bueno que Lucía pudo hacer que el sol saliera de nuevo.
@Victor_Ugarte

phangoria
Rango7 Nivel 33
hace 7 meses

De por si los amaneceres son algo muy bonito, en especial cuando el cielo se ve púrpura ,también los atardeceres. Lucy me da la sensación de que es alguien muy adorable y fácil de tratar.
@Victor_Ugarte