RedGiant
Rango8 Nivel 36 (2501 ptos) | Poeta maldito
#1

Cerca de las montañas Heladas, existía una vasta tierra nevada de nombre Ghoyar, cuyos habitantes eran muy devotos a los dioses, especialmente a Detsan, dios de las batallas. El temor de sufrir la furia de su dios los mantenía siempre sumisos a los caprichos de éste, que reclamaba sacrificios humanos para saciar su “sed de sangre”. Todos los humanos obedecían sus órdenes y le rendían tributos. En Ghoyar, el principal entretenimiento era la arena, donde se llevaban a cabo importantes torneos de lucha. El mayor honor de un hombre era participar de al menos un combate; el ganador del torneo era recompensado con riquezas y alabanzas, mientras que el perdedor serviría de sacrificio al malvado dios. Las mujeres eran las únicas que no tenían permitido entrar a combatir en la arena.
Un tormentoso día, luego de nueve meses de interminable espera, el bebé por fin estaba llegando. Pero para sorpresa y desilusión de sus padres, se trataba de una niña...

Continuará...

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Triqueta
Rango9 Nivel 42
hace alrededor de 4 años

Me ha llamado la atención, espero que sigas

Ainerface
Rango8 Nivel 36
hace alrededor de 4 años

Tiene buena pinta. Espero leer más en breve. ;)

Rober_9
Rango6 Nivel 29
hace alrededor de 4 años

Me has dejado con mucha intriga. Espero con ansia la siguiente parte. ¡Que la fantasía no pare!

PlumGoblins_17
Rango5 Nivel 22
hace alrededor de 4 años

No me odies pero diré lo que pienso. Creo que esta clase de temas ya está algo trillado, es decir, los lectores ya han tenido suficiente de El señor de los anillos y Mulán. No estoy diciéndote que sea inútil seguir escribiendo, pero estaría genial que le dieras un giro inesperado en la historia y exploraras otros horizontes que no hayan sido tan exprimidos por escritores tan famosos. Tú puedes, ponle espíritu y lo lograrás. ;)

Clary_Clara
Rango6 Nivel 25
hace más de 3 años

Con respecto al comentario de @PlumGoblins_17 tiene toda la razón, pero a mi personalmente me ha gustado mucho. Voy a seguir leyendo las otras partes.


#2

...Sí, esa niña era yo, Cassandra. Mis padres pensaron muchas formas de deshacerse de mí; asesinarme, abandonarme en el bosque y muchas otras atrocidades, pero finalmente decidieron conservarme. Mi padre siempre había esperado un varón que luchase en la arena, y mi madre sólo quería complacerlo. Pero bueno, al final nací yo, una “pequeña y frágil niña de ojos azules y cabello como la miel”. Mi vida fue algo dura, pero la verdad no me puedo quejar; por la mañana lavaba la ropa con mi madre, por la tarde tendía las camas y por la noche preparaba la cena. No diré que era divertido ni nada de eso, pero algunas de las chicas de mi edad ya debían “trabajar”, y lo que hacían no era para nada agradable. A medida que fui creciendo, descubrí que mi mayor talante era la esgrima. Crecer en una sociedad dominada por el machismo no es nada fácil, una debe aprender a defenderse. Por aquellos tiempos recuerdo tener un gran amigo, llamado Liel, con quien entrenaba clandestinamente en las noches. Él fue mi único y mejor amigo. En mi comunidad, los Nórdicos Guerreros, todos eran muy devotos a los dioses, pero uno en especial era quien nos dominaba. Ése era Detsan, el dios de la guerra. En cambio, los Nórdicos Sabios (la comunidad vecina), eran adoradores de Zafira, diosa de la sabiduría. Los Sabios resolvían todo con la razón y la estrategia, mientras que los Guerreros se valían de la muerte y la violencia para lograr sus objetivos. Cuando alcancé los diecinueve años, ya bastante grandecita, decidí que ya estaba harta de la forma en que vivíamos, temerosos de no enfadar a nuestro maldito dios. Debía hacer algo para detener la esclavitud a la que mi pueblo era sometido pero, ¿qué podía hacer? Como ninguna idea acudía a mi mente, resolví que consultaría con Liel para ver que se le ocurría
-¿Cassandra acaso estás loca? ¿Sabes lo que estás diciendo?- fue lo primero que me dijo cuándo le conté que quería acabar con la dictadura de los dioses
-Pues claro que estoy loca. ¿Vas a ayudarme o qué?-
*resoplando –Está bien, está bien… ¿Qué es lo que necesitas de mí?-
-Necesito ideas. No sé qué puedo hacer para desafiar a Detsan-
*piensa, piensa -Qué tal si compites en la arena disfrazada de hombre, y cuando menos se lo esperen ¡PAM! les enseñas tu verdadera identidad. Seguro no se esperarán eso-
-¡Eres un genio! Tu esgrima es pésima, pero se compensa con tu inteligencia…- dije riendo
Decidimos que así se haría. Los próximos combates estaban por empezar, deberíamos apresurarnos a preparar todo. Liel me prestó su armadura y yo robé el casco de mi padre. Finalmente llegó el día, y blandiendo mi espada y escudo, gané el primer combate...

Continuará...

Hace alrededor de 4 años

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PlumGoblins_17
Rango5 Nivel 22
hace alrededor de 4 años

Va bien (lo siento, tengo la necesidad de comentar xd), el asunto de desafiar a los dioses es interesante y el hecho de que ampliaras el mundo con otras culturas similares es prometedor. A mi percepción creo que vas a darle un enfoque heroico a la historia, ¿verdad? Sigue utilizando cosas inusuales pero atrevidas e interesantes. Te deseo las mejores ideas, ¡suerte!

RedGiant
Rango8 Nivel 36
hace alrededor de 4 años

PlumGoblins_17 Aprecio muchísimo tu apoyo y tu opinión. Tomaré en cuenta todos tus consejos para mejorar en lo que pueda!

PlumGoblins_17
Rango5 Nivel 22
hace alrededor de 4 años

Mis incontrolables dedos siempre estarán por aquí, lo prometo!!! xD Gracias por escribir y no darte por vencido, te admiro.

Clary_Clara
Rango6 Nivel 25
hace más de 3 años

Que emoción! me encantó esa decisión de Cass.


#3

Los contrincantes no eran gran cosa, algunos sabían tanto de lucha como yo de jardinería (y debo decir que no sé nada de eso). Fui derrotando un oponente tras otro, hasta que finalmente llegó el último. Éste era un veterano de guerra que notablemente sabía lo que hacía. Él llevaba una enorme hacha de guerra, mientras que yo, con mi escudo de madera y mi vieja espada oxidada, no traía las de ganar. Comenzó el combate. Admitiré que estaba un poco horrorizada, ya que la derrota significaría mi muerte, pero estaba dispuesta a correr el riesgo por ver liberado a mi pueblo. Mientras luchaba, imaginé un mundo sin dioses tiranos, y eso me dio fuerza para continuar. Un olor metálico invadía el aire; no sabía si era su sangre o la mía, pero tampoco me importaba. Quería vencerlo de una vez por todas. Luego de interminable tiempo de ardua batalla, con un revés y una estocada conseguí deshabilitarle cualquier movimiento. Finalmente, había vencido. Estaba exhausta, el casco y la armadura me pesaban sobremanera, pero todo había valido la pena. Gané el torneo. Cuando me dieron la señal para que diera el golpe final que acabaría con mi contrincante, yo simplemente dejé caer mis armas, y con ambas manos me quité el casco. El sudor corría por mi frente y mis largos cabellos cayeron sobre mis hombros y mi rostro. Sacudí la cabeza y observé a la tribuna, con una triunfal sonrisa. Una exclamación general corrió por las tribunas de la arena; todos estaban asombrados
-¿Qué opinas ahora, estúpido dios? ¿Acaso piensas que las mujeres no son suficientes para luchar en la arena? Pues yo misma te desafío, así comprobaremos quién está en lo correcto- grité
Un terrible silencio reinó repentinamente en la arena...

Continuará...

Hace alrededor de 4 años

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#4

Seguimos al hombre hasta una especie de foso, muy parecido a nuestra arena, pero mucho más pequeño
-Los lobos son criaturas sabias y fuertes. Se dice que ellos fueron los que trajeron a Sabios y Guerreros a la vida…- comenzó a contar Thayr
-¡Conozco la historia! La loba Shir y el lobo Kasú tuvieron cinco hijos, de los cuales dos salieron… diferentes. Ambos eran machos, y fueron llamados Gherr y Ulegh. Gherr era feroz y violento, mientras que Ulegh era tranquilo e inteligente. . Esos dos podían transformarse en humanos, y así consiguieron engañar a dos jóvenes hermanas que vivían en una tierra vecina para acostarse con ellas. De esa unión nacieron el primer Guerrero, hijo de Gherr, y el primer Sabio, hijo de Ulegh- relató Liel
-Bien. Tal vez éste joven sea la prueba de que algunos Guerreros pueden ser inteligentes- dijo Thayr, complacido
-Siempre he dicho que Liel debió haber nacido en tierra de Sabios…- opiné
-Bueno, basta de historias. Es hora del desafío. Deberán enfrentarse a una manada de lobos, portando ustedes trozos de carne. Por nada del mundo deberán dejar que los lobos os quiten la comida. Estos animales están hambrientos, tengan cuidado-
Thayr dio una canasta a cada uno, ambas repletas de carne, y luego nos encerró dentro del foso. Segundos después, se oyó un chirrido y una jaula se abrió. De ella salió una veintena de lobos. Desenvainé mi espada y escudo, y me deshice de uno de ellos. Eso los enfadó aún más. Liel cuidaba las canastas mientras yo mantenía a las bestias a raya. El olor de la carne los atraía, y embestían contra mí para poder pasar
-¡No debemos dejar que nos quiten la carne!- grité, viendo cómo un lobo lograba superarme y acercarse a Liel
Rápidamente, mi amigo asestó un piedrazo al animal, ahuyentándolo un poco. Eso me dio tiempo de darle el golpe final. A pesar de que ya me había cargado a más de diez, los animales parecían no acabarse. Estaba cansada y herida, la sangre manaba de una mordida producida en mi brazo. El escudo de madera estaba completamente destruido, los lobos lo habían convertido en su juguete para mascar. Lo único que me quedaba era mi espada, que ya comenzaba a errar los blancos. La vista se me nublaba, estaba a punto de desfallecer, cuando en ese momento, Liel tuvo otra de sus brillantes ideas
-No debemos dejar que nos la quiten… ¡Entonces démosle la carne!- expresó
-Explícate- le pedí, golpeando la cabeza de un lobo con la empuñadura
-Si les damos la comida, ellos no nos la estarían quitando. Nosotros se la estaríamos cediendo- manifestó él
Liel tomó ambas canastas entre sus brazos y se acercó a las fieras. Pasó a mi lado; intenté detenerlo, pero continuó su marcha. Los lobos se quedaron quietos en el lugar, a la expectativa. Cualquier movimiento en falso significaría la muerte de mi amigo. Liel dejó la canasta en el piso, frente a las bestias. Los lobos se acercaron cautelosamente, y metieron sus hocicos dentro de los recipientes. Al instante comenzaron a saborear la carne, olvidándose completamente de nuestra presencia. En ese momento, Thayr abrió el portón para dejarnos salir del foso
-Veo que han sabido resolver el desafío. Espero que hayáis aprendido de la actitud de los lobos- dijo el hombre
-Así es… He comprendido que, como ellos, debo atacar para defenderme, y cuando no hay amenaza debo mantener la calma- respondí
Había aprendido una valiosa lección. Pero aún me faltaban muchas cosas por aprender.
-Creo que ya están listos para conocer a Zafira- dijo Thayr, con una sonrisa

Continuará...

Hace alrededor de 4 años

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PlumGoblins_17
Rango5 Nivel 22
hace alrededor de 4 años

Sentí un poco perdida y lenta la trama luego de la segunda caja, pero eso puede ser culpa del sistema de Sttorybox que nos limita a subir cajas, obligando prácticamente a los escritores a poner en cada una un pequeño clímax para no aburrir al lector. ¿Y qué si la historia aun no va a tener clímax? No he logrado comprender eso aún. Pero parece que va a ponerse interesante cuando conozcan a la diosa, así que continúa sin desanimarte. ¡Tú puedes! ;)


#5

El hombre nos condujo por un sendero nevado hasta unas ruinas, en cuyo centro se hallaba un gran circulo de piedra. La tarde ya le daba paso a la noche, por lo tanto debíamos llevar antorchas. Thayr se acercó al círculo y se arrodilló frente a él. Con un gesto de mano nos indicó que hiciéramos lo mismo.

-Agachen la cabeza. A ella no le gusta que la vean mientras baja...- susurró el hombre, dirigiendo su mirada al suelo

Y así lo hicimos. Miré hacia mi derecha con cautela, y logré ver las gotas de sudor que perlaban la frente de mi amigo. En ese instante me percaté de que yo también sudaba. El viento cesó por un segundo, en todo el lugar reinó el más profundo silencio. U Una cegadora luz nos cubrió completamente, y al instante siguiente Zafira estaba frente a nosotros. Levanté la vista antes que todos; la impaciencia pudo conmigo.
Era bellísima. Su cabello era negro, más negro que las alas de un cuervo, y sus ojos presentaban un brillante color azul. Su cuerpo se encontraba cubierto por un vestido celeste, cuya transparencia dejaba ver sus contornos y siluetas. Su piel era blanca, tan blanca que se asemejaba a una estrella en el cielo nocturno.

-Tengo entendido que me estaban buscando- dijo con su profunda voz

-A... así es- respondí. Tenía la boca seca y las palabras salían con dificultad

-Pues aquí me tienes ¿Qué deseas?-

-Necesito tu ayuda... para vencer a Detsan-

-¿A Detsan? Ese maldito infeliz... Lo único que hace es traerme desgracias. De todas formas, yo no debería entrometerme en los asuntos de los Guerreros, niña-

-Pero sin tu ayuda jamás podré salvar a mi pueblo de la destrucción- por todos mis medios debía convencer a Zafira

La diosa se quedó en silencio un instante, pensativa.

-¿Qué has hecho para ganarte la ira de Detsan?- preguntó finalmente

-Desafié sus leyes... Ya estaba harta de seguir sus mandatos, y pretendía liberar a mi pueblo...-

-Desafiar a un dios es el pecado más grande que existe- comenzó, con un dejo de enfado en la voz -Pero admiro tu valentía y tu honor, y por eso te ayudaré. Reuniré a otros dioses que estén dispuestos a luchar a mi lado, y te encontraré en el campo de batalla- concluyó la diosa, y en ese momento desapareció sin más

-Ya la habéis oído. Os acompañaré junto a mi ejército para ayudaros en vuestra empresa. Así lo desearía Zafira-

-No sabía que los Sabios tenían ejércitos...- musité

-Recuérdalo niña, los Sabios somos como los lobos- sonrió él.

Continuará...

Hace más de 3 años

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