PaladinProph_W
Rango6 Nivel 28 (1254 ptos) | Novelista en prácticas
#1

EastCastle: El Fin de la Paz

Hace casi 500 años los pueblos de lo que ahora son los reinos del Sur, del Este y del Oeste se cansaron de la tiranía de los Emperadores del Volcán de Hielo.
Encabezados por Sir Owen Woodhead, el que más adelante sería primer Rey del Sur, se unieron para derrocar a los Emperadores del Volcán del Reino del Norte.
Luego de años de batallas, el norte quedó reducido a cenizas, no sin antes derramar mucha sangre por ambos bandos para poder derrotar al poderoso ejército de los 100 paladines y demás fuerzas del norte. En los años siguientes algunos supuestos descendientes del último emperador quisieron retomar el poder que les habían arrebatado, uno incluso estuvo muy cerca de lograrlo, pero al final lograron eliminar hasta el último rastro de estos pretendientes.
Después de asegurar el poder, con el objetivo de mantener el equilibrio entre los tres reinos restante, se instauró la Orden de los Cuatro Paladines...

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26
Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace 6 meses

Me gusta tu historia. Animo sigue escrbiendo :)

MulinariLuciano
Rango3 Nivel 14
hace 6 meses

Genial comienzo de esta historia. Espero la continuación!

Zuanh
Rango4 Nivel 18
hace 6 meses

Has conseguido crear una interesante atmósfera. Saludos.

cazador27
Rango6 Nivel 25
hace 6 meses

Si está bueno o eso creo ( lo siento es que estoy bastante cansado y bueno )

Kapmeh
Rango4 Nivel 16
hace 4 meses

Será todo un Best Seller.


#2

...que limitaría la cantidad de paladines a uno en cada reino y el cuarto para que desde la recién construida Fortaleza de Nieve en el norte, un castillo de piedra blanca considerado impenetrable por cualquier ejercito, se ocuparía de proteger los misteriosos poderes del Volcán de Hielo que único lugar donde se pueden forjar las espadas de cristal que usan los paladines, además también para que resguardaran los más grandes secretos de los paladines para que solamente sean revelados a cada nuevo miembro de la orden.
Armados con las famosas espada de cristal, más resistentes que cualquier metal normal, se dice que un paladín equivale a una docena de caballeros comunes, además de tener los mayores conocimientos en las artes militares.
Desde entonces han sucedido muchas cosas y han pasado muchos Paladines por la Orden, algunos memorables otros no tanto. Uno de los más memorables será el recién fallecido Sir Wiston de la casa Welington el vigésimo cuarto Paladín del Reino del Este y para muchos uno de los más grandes miembros de la orden de los Cuatro Paladines en toda su historia. Sirvió a su familia, a su Rey y a su Reino fielmente durante más de cuatro décadas, dejando un gran legado de paz en el Reino, su nimbre fue conocido y respetados por cada persona en el mundo conocido.
Nacido en una de las familias más importantes y adineradas del Reino del Este, Wiston primer hijo de Sir Westh el hermano menor de Lord Welington señor de Costa Blanca, desde los ocho años fue escudero del príncipe Higings hijo menor del Rey Christiensen Xl, a los 17 años fue nombrado caballero por el propio príncipe tras salvarle la vida al ser atacado por un oso en los bosques de Croctown, ese fue el inicio de un gran legado.
A los 19 años lideró el ejército de su familia formado por al rededor de mil soldado y disolvió una revuelta de reveldes que había durado ya cerca de dos años y que amenazaba con atacar EastCastle, no tuvo problemas para hacerse con la victoria a pesar de ser superado por dos hombres rebeldes por cada soldado con que contaba. También un año más tarde luchó junto al ejército real para repeler una invasión del Reino del Oeste y logró vencer en combate y tomar prisionero al mismísimo Rey del Oeste, lo que sirvió para firmar la paz a cambio de perdonarle la vida.
Ante tales hazañas, el Rey lo premió nombrándolo con uno de los mayores honores que un joven y prometedor caballero pueda recibir como lo es ser uno de los dos candidatos q irían al reino del norte a entrenarse y educarse por tres años para optar por el puesto de Paladín del Reino del Este, puesto que recientemente había quedado vacante, ya que su predecesor había fallecido prematuramente antes la misma invasión del Reino del Oeste.
A pesar de los peligros del Norte llegó sin mayor problema a la Fortaleza de Nieve y fue el elegido por el Paladín para hacer el entrenamiento. Trascurridos los tres años regresó triunfal empuñando su propia espada de diamante, el Rey lo nombró comandante de los ejércitos del Reino y consejero del trono como se acostumbra.
Tuvo q enfrentar a múltiples enemigos en grandes batallas y derramar mucha sangre durante los primeros ocho años de su servicio pero finalmente logró llevar la paz a su pueblo, una paz que duró más de tres décadas hasta el final de sus días y que lo hizo con el sobrenombre de Sir Wiston el Pacificador, un periodo de paz q a su vez llevó al Reino del Este a una época de gran prosperidad y que pronto los convirtió también en el Reino más próspero económicamente.
Pero hasta a las grandes leyendas les llega su fin terrenal y así fue con Sir Wiston después de una larga y fructífera vida, a sus más de sesenta años llevaba mucho tiempo sin poder empuñar su espada aquejado por una fuerte enfermedad que le dejó atrofiadas sus extremidades y que finalmente le quitó la vida, como se acostumbra entre los devotos de la Diosa de la Luna, su cuerpo fue incinerado durante la noche por las sacerdotisas para que su alma regrese a la Luna.

"La Luna no se detiene y los peligros q amenazan la paz tampoco... el enemigo ya está aquí".

Esas fueron las últimas palabras de Sir Wiston antes de morir, muchos creyeron que eran delirios de un viejo agonizante, pero no tardarían en darse cuenta de lo equivocados que estaban.

Zuanh
Rango4 Nivel 18
hace 6 meses

Una pena perder a un personaje de tales características tan pronto. Pero la historia promete.

Alita_Contreras
Rango6 Nivel 29
hace 6 meses

Me gustó, siguela pronto!
Puedes pasarte por mi hisotoria también si gustas C:

Kapmeh
Rango4 Nivel 16
hace 4 meses

A medida que va avanzando la historia va cogiendo más fuerza.


#3

EL LORD

Lord Lovren Steel, señor de Puerto de Piedra, entró apresurado al gran salón del trono de EastCastle, capital del Reino del Este.
–Señores muy buenas tardes– dijo un poco agitado– espero no haberlos hecho esperar.
Él fue el último en llegar por lo que al tomar asiento inició la sesión.
–No se preocupe– dijo el Rey Christiensen sin presentar mucha atención y prosiguió –estimados consejeros y mi adorada Reina, hemos recibido una paloma mensajera con una carta de la frontera sur que requiere de atención inmediata. Su asistente le pasó una carta, el Rey la abrió y leyó:

"Para su excelencia el Rey Christiensen Xll señor de EastCastle y del Reino del Este.

De manera urgente le informo que hemos sido atacados por mercenarios, no estoy seguro del origen de este ataque pero ha sido muy fuerte y nos ha dejado muy mermados, las defensas de la frontera están muy debilitadas, los más preocupante ha sido que los mencenarios tenían un objetivo muy bien definido que era destruir nuestras torres de vigilancia en las colinas altas por lo que en este momento estamos operando a siegas, mis constructores están trabajando a toda marcha pero aún así podríamos tardar un año en reponer lo perdido, solicito con toda humildad que nos envíen de manera urgente refuerzos y más constructores para poder defendernos de otro eventual ataque.

Se despide su servidor
Sir Penn Jr, Guardián de la frontera Sur"

–Señor– se apresuró a hablar Lord Steel –mis tierras están serca de la frontera, permítame reunir a mis hombre e ir personalmente a acabar con esos mercenarios.
A lo que Lord Cocrane, señor de Croctown, un viejo alto y gordo, respondio –Mi Rey, Sir Penn siempre ha exagerado el mínimo altercado, este debe otro ataque que no logró defender adecuadamente y le apena admitir su ineptitud, ya su majestad sabe que Sir Penn nunca ha sido el mejor de los súbditos del Reino.
En eso tenía razón, Penn solo estaba en ese puesto porque su padre era el señor de Valle Verde, la ciudad más grande del Reino sin mencionar que es la más lucrativa para la corona por lo que el Rey quiso complacer a la familia Penn, era un poco arriesgado pero asignó a su hijo menor el cuidado de la frontera sur como lo pidió su padre. Eso fue hace unos 3 años y de momento no habían tenido ningún problema. Hasta ahora.
–Quizás una parte sea cierto Lord Cocrane– dijo el Rey –pero hace mucho que el Reino del Sur no los ataca han estado más ocupados en luchar entre ellos, así que no podemos tomar a la ligera una posible amenaza.
–Cierto alteza– cambió de opinión rápidamente Cocrane –cualquiera que sea el motivo por el que la frontera sur quedó en tales condiciones no podemos ignorarla, ni dejar sin apoyo a nuestros hombres en un momento como este.
–Tienen toda la razón– añadió Lord Steel, en gran medida preocupado por sus tierras que podría estar en peligro si la situación fuera como la pinta Penn –estamos en un momento muy vulnerable nuestro Paladín ha fallecido y nuestros vecinos podrían verlo como un momento de debilidad y una oportunidad para atacarnos.
–Gracias por remarcar lo evidente joven– dijo con sarcasmo el Gran Oso, así apodaban a Lord Cocrane por su tamaño y porque normalmente vestía con una capa de piel de ese animal.
Maldito viejo siempre trata de hacerme quedar mal ante el Rey solo porque soy el más joven del consejo del trono, pensó Steel.
–Está bien Lord Steel– dijo el Rey ignorando una vez más las disputas constantes entre sus consejeros –tome 200 hombres del ejército real y vaya a ayudar a Sir Penn, creo que una semana será suficiente para que se prepare y parta, instalese ahí e infórmenos seguido de como se va desarrollando la situación.
–Claro mi Rey, también enviaré un mensaje a mi tío en Puerto de Piedra con orden de que envíe inmediatamente a mis mejores constructores junto con algunos soldados para que Penn pueda reconstruir las torres en un menor tiempo– respondió.
Todos, incluido Steel, sabían que en caso de un ataque a gran escala esta medida no sería suficiente pero dadas las circunstancias parecía una buena medida, ya que dada la cercanía de Puerto de Piedra podría recibir refuerzos en un tiempo prudencial en caso de ser necesario.
–Gracias Lord será de gran ayuda– intervino la Reina, una mujer cuya belleza no era su mayor cualidad como esperarían algunos pero si su inteligencia, por lo que el Rey la lleva a todas las reuniones del consejo –Si nadie tiene nada más que añadir, me gustaría que pasemos a otro tema, a pesar del dolor que todos sentimos por la muerte de Sir Wiston, creo q deberíamos elegir otro comandante del ejército real y también los candidatos a ser el nuevo Paladín.
El Rey bajó la cabeza y se quedó en silencio por un momento, Sir Wiston era el consejero del trono más allegado al Rey, todos lo sabían.
–Creo que es muy pronto para eso mi Reina– respondió el Rey con voz triste.
–Quizás si– dijo la Reina Alisse Zeff, hija mayor del señor de Colina Zeff, una familia menor cerca de Costa Blanca, que se las había ingeniado para llegar muy alto– pero entre más pronto elijamos a sus remplazos más pronto reafirmaremos nuestra imagen ante los reinos vecinos, el mismo Lord Welington sería una muy buena opción.
–Tienes razón– respondió el Rey –pero no será ahora estoy muy cansado y aún tengo mucho que hacer. Les pido que piensen en sus candidatos y lo discutiremos en la próxima sesión.
Sin más por añadir los presentes se retiraron y dieron por concluido el consejo del trono de esa semana.

Steel fue el primero en salir de la sala principal del castillo donde se organizan las sesiones del consejo cuando está presente el Rey, cuando los asuntos a discutir no requerían de su presencia se reúnen en una sala contigua de dimensiones mucha más discretas.
–Suerte– escuchó la voz de Lord Cocrane a su espalda.
–Gracias– dijo Steel y se fue a toda prisa en dirección a sus habitaciones con lo que el Oso no tuvo oportunidad de decir nada más, esa era la intención.
Cuando llegó a sus habitaciones, en la torre sur, donde se aloja desde que llegó a EastCastle, frente a la puerta lo esperaban dos soldados y su escudero al que dijo –chico ve a buscar de inmediato a Sir Marvin que tenemos que organizarnos para partir hacia Puerto de Piedra lo antes posible.– Dicho lo anterior subió a su habitación, se sirvió una copa de vino y esperó a que llegara su oficial.
–Esto no me huele bien, espero que ese Penn no la cagué antes de que lleguemos– dijo en voz baja para si mismo observando el contenido de la copa.

PaladinProph_W
Rango6 Nivel 28
hace 6 meses

Hoy y mañana por la tarde se vienen 2 nuevos capítulos, con los otros dos personajes principales... Están muy buenos.

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace 6 meses

Se nota que le dedicaste bastante tiempo. Muy bien por ti, tu historia como va esta exelente. 👌👍👏

METZ
Rango5 Nivel 20
hace 5 meses

Es de GRRM?

Kapmeh
Rango4 Nivel 16
hace 4 meses

Me está recordando un poco a LOS PILARES DE LA TIERRA.


#4

EL ESCUDERO

Era un día soleado en EastCastle capital del Reino del Este cuando el joven Lord Steel partió, con su imponente maso a la espalda, junto con una gran cantidad de soldados del ejército real, los simples escuderos como Lawrence no sabían bien lo que sucedía pero se decía en las tabernas de la ciudad que habían atacado la frontera sur y que Lord Steel como señor de las tierras más cercanas a la frontera iría para combatir la amenaza.
Una gran cantidad de gente entre sirvientes, escuderos y algunos otros soldados de bajo rango salieron a las calles para despedir a Lord Steel, ya que hacía muchos años que no había una verdadera batalla en el reino y la posibilidad de que ocurriera una pronto asustaba a muchos y emocionaba a unos pocos, Lawrence era más de los segundos que de los primeros, aunque también sentía una pizca de envidia, o más bien mucha, ya que hubiera querido ser parte de ese grupo pero no por los motivos que la mayoría se imaginaría.
–Que hay de nuevo Lou– le dijo el pequeño Joe mientras observan pasar a los soldados que, viéndolo bien, no eran tantos como se decía.
Cuando eran niños Joe era más pequeño que Lawrence por eso ese apodo pero ahora que ya pasaba los quince años eran del mismo tamaño, aunque Lou tenía dieciséis.
–Pues que ellos van a la acción mientras que yo me quedo aquí en el castillo más aburrido del Reino– le respondió Lawrence algo molesto.
–Pero esos son soldados, tu solo eres un escudero, tu lugar está aquí no con los soldados– dijo Joe señalado a los soldados que salían por la puerta principal de la ciudad –Además que es lo que les envidias? Acaso quieres llenarte de gloria ganado una gran batalla como lo hizo Sir Wiston en su tiempo?
–Jajaja eso de la gloria es cosa de tontos la mayoría que la buscan mueren en el camino, solo unos pocos lo consiguen y más con suerte que otra cosa.
–Entonces porque quisieras estar entre esos soldados - volvió a preguntar Joe sabiendo cual sería la respuesta, ya que conocía a Lou mejor que nadie.
–Ya te lo he dicho Joe, aventuras, mujeres, torneos y oro pero nada de honor y gloria, quiero conservar la vida por mucho tiempo para conocer muchos lugares, ya estoy cansando de peinar el caballo de Sir Panzón y de limpiar sus armas que ni siquiera utiliza.
Lawrence era el escudero de Sir Jacob el Zurdo, un caballero que en su momento no había sido nada malo en el combate, incluso decía que había luchado grandes batallas pero fue hace mucho, pasados los años había envejecido y engordado mientras vivía de sus viejas glorias que en realidad ya nadie recordaba pero que al menos le habían servido para llegar a ser el actual guardia personal del hijo menor del Rey, el príncipe Christoph.
–Y como te ha ido con todo eso hasta ahora– le dijo su amigo en un tono burlón, sabiendo que no tenía ni para la comida de la tarde, no había conocido ninguna mujer y no había salido del Valle Verde –imagino que muy bien jajaja.
–Aún no Joe pero ya verás tengo un plan ya verás.
–Espero que no sea enamorar a la hija fea de un señor menor como lo intentaste la otra vez, yo te dije que eras demasiado pobre y feo como para eso– espetó su mejor amigo con esa sonrisa burlona en el rostro.
Prefirió irse, ya había tenido suficiente delas bromas de Joe por un día, se fue molesto pateando todo cuanto se atravesaba en su camino y refunfuñando en dirección a los establos a cumplir con la molesta labor de escudero, el Príncipe saldría a cabalgar como todos los domingos y su guardia personal tendría que acompañarlo por lo que debía preparar su caballo, aunque no sirviera de mucha protección ya que Sir Christoph es uno de los espadachines más famosos de la ciudad y sabe de sobra cuidarse solo mientras que Sir Panzón ya ni sé puede cuidar a si mismo, la otra noche lo había tenido que sacar de una fuente para evitar que se ahogara cuando se cayó de borracho.

A pesar de que no lo quería, Lawrence no tenía muchas opciones así que debía cumplir excepcionalmente con su servicio o volver al campo a sembrar patatas con sus hermanos, siendo así preparó el caballo de Sir Panzón y esperó en los establos a que fuera el momento de salir, pero paso el tiempo y nadie se presentó, esperó otro rato y aún ni rastro del caballero, finalmente se cansó de esperar y preguntó a un chico que estaba alimentando a otros caballos.
–Oye niño ¿Has visto a Sir Jacob?
El chico se limitó a mirarlo sin decir una palabra.
–Oye acaso no me escuchaste? O eres tonto?– le gritó Lawrence enfadado.
A lo que el chico si limitó a negar con la cabeza y señalar con su dedo índice su boca.
Lawrence no sabía lo que estaba pasando, hasta que otro escudero que pasaba por el lugar le dijo - el todo eres tú, ese chico es Bradley el hijo y escudero de Sir Christoph, además es mudo de nacimiento nunca te va a responder - dicho eso el otro escudero siguió su camino y los dejó solos de nuevo.
–Ya veo así que por eso no me respondes, pero…– se quedó pensativo por un momento –como es que eres hijo del príncipe si él no está casado?
Se hizo un silencio incómodo mientras que esperaba una respuesta que por obvias razones nunca llegaría.
–Ah si eres mudo disculpa– dijo sonrojado –pero acaso sabés dónde está tu padre?
El chico as sintió y señaló con su mano izquierda en dirección al campo de entrenamiento.
–Gracias– dijo Lawrence mientras caminaba rápidamente en esa misma dirección pensando en que pudo haber hecho eso mismo desde el inicio y ahorrarse toda aquella situación tan embarazosa.

Cuando llegó al campo de entrenamiento para tratar se saber porque nadie se había presentado a los establos no lo dejaron ingresar, como debería haber sabido, a los escuderos normalmente no los dejan ingresar a un lugar donde un miembro de la familia real este presente sin haber sido invitados, por lo que tuvo que esperar un buen rato en la entrada.
Cerca de una hora después vio salir al Príncipe, a varios soldados del ejército y a unos cuantos sirvientes, pero ni rastro de Sir Jacob por lo que tuvo que entrar a buscarlo.
El campo de entrenamiento es un pequeño estadio con una pequeña gradería circular y una arena en el centro.
Lawrence encontró a Sir Panzón dormido en una de las graderías se acercó silencioso hasta él y le gritó en el oído, el viejo caballero calló de de su asiento y se levantó asustado al percatarse que se había dormido.
–Dónde están todos?– preguntó enfadado al ver que que ya ni podía cumplir con su deber.
–Yo no lo sé– respondió el escudero enojado– el Príncipe podría estar muerto y su guardia ni si quiera se habría enterado.
–Cállate niño insolente o te voy a dar una paliza igual que la última vez, además, ¿Que estás haciendo tú aquí?
–Pues que quiere el Sir que siga esperando en los establos hasta el anochecer, se suponía que el Príncipe saldría a cabalgar al campo– dijo Lawrence casi gritándole en la cara.
Lo único que el joven sintió fue un gran golpe en su rostro y la piedra fría de las gradas al chocar en su cabeza dos o tres veces.
–Te lo advertí mocoso– dijo Sir Jacob con la vaina de su espada en la mano –no me vuelvas a hablar así, el Príncipe prefirió venir a entrenar ya que se dice que su padre lo enviará al norte como uno de los candidatos a tomar el puesto de Paladín, así que prepárate nos espera un largo viaje.
Lawrence se vio tres gradas más abajo de donde estaba antes, no sabía muy bien que había pasado pero sentía un gran dolor en el ojo y golpes en todo su cuerpo - maldito Panzón pudo haberme avisado antes - dijo en en voz muy baja para que el caballero no lo escuchara mientras lo veía alejarse.

Esa noche el joven escudero se fue a dormir temprano ya que sentía como si un caballo lo hubiera arrollado, para su fortuna el incidente en el campo de entrenamiento no había pasado de un ojo morado, unos cuantos raspones en los brazos y un buen golpe en las costillas, además de los malos chistes de su amigo Joe sobre su ojo pero Lawrence se sentía bastante adolorido.
Ya en los dormitorios comunes del castillo, lugar donde dormían los escuderos y soldados de más bajo rango, antes de dormir Lawrence pensó en lo que le había dicho Sir Jacob después de golpearlo: "El Príncipe prefirió venir a entrenar ya que se dice que su padre lo enviará al norte como uno de los candidatos a tomar el puesto de Paladín, prepárate nos espera un largo viaje", con el golpe y la caída no había tenido tiempo de pensar a que se refería con eso del viaje.
Ser uno de los miembros de la legendaria Orden de los Cuatro Paladines era un honor digno de un Príncipe y además Sir Christoph no era cualquier príncipe sino que era uno de los caballeros más hábiles con la espada en todo el Reino del Este, quizás solo dos o tres caballeros más fuera comparables con él, entre esos el pequeño oso, Sir Herrol, hijo mayor de Lord Cocrane.
Pero fuera de eso lo que más puso a pensar a Lawrence fue que en caso de que así fuera, lo lógico sería que el Guardia personal del príncipe lo acompañara en su camino, y dónde fuera un caballero iría su escudero y por lo tanto las aventuras que tanto había esperado quizás estarían por llegar.
–No puedo esperar a que llegue el momento de dejar este nido de ratas– dijo imaginando cómo sería el viaje, cómo sería el norte, la famosa Fortaleza de Nieve y sobretodo el Volcán de Hielo, el lugar más mítico de todo el mundo conocido.
Esa noche Lawrence soñó con nieve, con los salvajes nómadas que se dice habitan el norte, con espadas y con mucha sangre que tenía la nieve de rojo. Al despertar al otro día recordó que el Reino del Norte no es solo un místico Volcán con una fortaleza blanca llena de caballeros y leyendas sino que es un lugar lleno de peligros, tormentas constantes, salvajes que asechan a los viajeros, grandes osos blancos, entre muchos otros peligros.
Se fue a la cama impaciente por partir, pero cuando se levantó de esta, ya no estaba tan seguro de que fuera tan buena idea, como decía su madre "no creerías lo mucho que puede cambiar la opinión de una persona mientras duerme".


#5

EL MERCENARIO

–Vuela palomita directo a tu ramita… Vuela a toda prisa y muestra tú sonrisa…– cantaba todo el tiempo Jac, un hombre de piel morena, alto y delgado de casi cuarenta años de edad.
–Una bella canción, no es así chicos?– les dijo a sus guardaespaldas los hermanos Whitehead, dos jóvenes muy escasos de inteligencia pero grandes, fuertes y sin miedo a la muerte, justo lo que un hombre como Jac necesita.
–Si jefe muy bella– respondió uno de ellos un tanto desconcertado.
–La cantaba mi madre cuando yo era un niño inocente o acaso era mi compañero de celda cuando estuve prisionero en el Norte?– se preguntó a si mismo –en fin la verdad ya no importa, lo único que importa es que hemos tenido una buena semana muchachos y la próxima será mucho mejor.
–Claro jefe así será– dijo el otro hermano.
–Lamentablemente no podemos celebrar aún, esto apenas está empezando.
–Eso es jefe aunque quedan muchos soldados por ahí– dijo uno de los hermanos, no supo cual ya que no les prestaba demasiada atención.
–Busquen a los demás líderes del grupo y nos vemos frente a la fogata principal en una hora– les ordenó –me gustaría estirar un poco las piernas antes de tratar temas importantes.
Salió de su tienda, ya las últimas luces del día los estaban abandonando, frente a él se encontraban colgados de los árboles más cercanos a los 12 soldados que se habían rendido ante el ataque a la última torre de vigilancia que quedaba en pié sobre la frontera que separa al Reino del Sur del Reino del Este. Debido a que ninguno pertenecía a una familia importante prefirió ejecutarlos a todos de lo contrario solo serían un estorbo.
Caminó un rato por el campamento observando las muchas hogueras que se empezaban a encender, las tiendas que se estaban armando y a los 1000 hombres que había logrado reunir, nunca antes había visto a tantos hombres de esa calaña juntos, a la mayoría ni los conocían o los había visto en su vida pero sabía que por la cantidad suficiente de oro haría casi cualquier cosa, por eso se llaman mercenarios, y eso era bueno porque las personas que lo contrataron tienen esa cantidad y mucho más.
Jac Matacaballeros, un curtido mercenario, sádico y sanguinario, cuyo nombre era repudiado en todo el mundo conocido, siguió caminando un rato más, ya había oscurecido cuando llegó a la hoguera principal, la cual no era más que la torre de vigilancia que incendiaron después de la última batalla, dónde ya esperaban los principales líderes de los mercenarios.
Escoltado en el último trecho por sus guardaespaldas, se paró frente a los líderes, otros mercenarios de renombre donde estaban hombres como El Tuerto Pitt, Sam Sin Dientes y Marlon Skar, y dijo –Señores durante esta semana hemos asestado tres buenos golpes al Este, nuestro pagador está muy satisfecho con lo que hemos logrado y se han ofrecido incluso a pagar un 10% más de la suma original, pero con una condición.
—Que quieren esos ahora?– gritó Pitt a quien una puto le había sacado el ojo con un tenedor en una taberna, grave error ya que sufrió mucho antes de morir la pobre desgraciada.
—Nos han informado que se aproximan refuerzos desde EastCastle— respondió Jac, lo que despertó un gran alboroto entre los mercenarios
—Cuantos son?
—Quién está a cargo?
—Cuando llegarán?
Las preguntas iban y venían, algunos gritaban otros se veían un poco asustados pero Jac mantuvo la calma, no se había convertido en el mercenario más famoso de las Islas Libres por asustarse de buenas a primeras.
—Señores— dijo en voz alta para que lo oyeran pero no funcionó.
—Señores— gritó a no más dar uno de los hermanos Whitehead a su lado, ese grito si fue escuchado y los demás volvieron a poner atención a su líder.
—Estimados colegas responderé a todas sus preguntas no hay por qué alterarse, nos dice que son cerca de 250, con 200 miembros del poderoso Ejército Real, aunque puede ser que traigan más soldados de Puerto de Piedra ya que el que está al mando es el mismo Lord Steel.
—Ese chico no debería ser problema— dijo Sam Sin Dientes, un viejo que ya no tenía los cuatro dientes del frente.
—Yo no me confiaría— dijo Matacaballeros —Steel a su corta edad ha luchado en varias batallas y ha vencido, además es uno de los mejores guerreros de su reino.
—Se dice que nunca nadie lo ha vencido en una lucha con maso— mencionó el otro hermano Whitehead.
Pero ya veremos cómo reacciona cuando se enfrente a mi lanza, pensó Jac quien era conocido por ser muy hábil en la pelea con su lanza dorada.
—Se espera que llegue en uno semana a Puerto de Piedra, se aprobicionen descansen y estén aquí al décimo día— siguió diciendo —por ese motivo los que nos pagan quieren que acabemos con el tarado de Penn lo mas pronto posible para que no puedan unir fuerzas, así que pronto deberemos atacar el cuartel principal de la frontera y si todo sale bien cuando Steel llegue la cabeza de Penn lo esperará separada de su cuerpo!
Los gritos de los hombres no se hicieron esperar pero esta vez eran de confianza y excitación por la batalla que se aproximaba.
—Skar, tengo una misión para ti, quiero que vayas a espiar a Steel y me informes de cada paso que da— le dijo Jac al demacrado mercenario —toma un par de hombres y parte ahora mismo.
Skar era uno de los más experimentados hombres que acompañaban a Jac, un viejo pero aún en forma, con muchas cicatrices en todo el cuerpo, señal de que había sido torturado en algún momento de manera muy cruel.
—Preparen todo que pronto saldremos a batalla— terminó diciendo a los demás.
No pueden esperar para la siguiente matanza… y yo tampoco, pensó mientras que se retiraba a su tienda y los dejaba.
Al llegar a la tienda se encontró con la hermosa mujer que lo acompañaba en esta ocasión, una rubia, alta y delgada que lo esperaba en la cama con sus grandes senos desnudos, al observarla sintió como su entrepierna se abultaba, se quitó las botas, se desamarró los pantalones y se metió a la cama lleno de lujuria.

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace 6 meses

Creo que me voy a chutar todo hoy... Tu historia me atrapo bastante.


#6

EL REY

Concluyó la sesión del consejo del trono, está fue una de las más cortas de los últimos años y también la menos concurrida, con la lamentable muerte de Sir Wiston y la partida de Lord Steel hacia la frontera sur para combatir a los atacantes, solo estuvieron presentes a parte del mismo Rey, Lord Cocrane y su hijo y heredero el Príncipe Derryck a quien había invitado en lugar de su esposa la Reina que estaba un tanto indispuesta.
—Será bueno para él— dijo la Reina antes de la sesión para convencerlo de llevarlo —si algunas vez heredará el trono de EastCastle debe aprender a tomar decisiones y a lidiar con los consejeros.
Como siempre la Reina tenía razón, el Príncipe ya tenía 26 años y recientemente se había casado, en realidad se le había hecho bastante tarde para tomar su responsabilidad como heredero, pero no había estado perdiendo el tiempo se había preparado mucho estudiando y viajando por el reino para conocer a la gente y las tierras que tendría que gobernar pero de toda esa teoría a la práctica había una gran diferencia y ya era hora de que pusiera en práctica lo aprendido.
Después de la sesión de consejo, el Rey quedó mucho más tranquilo al ver que su hijo lo había hecho muy bien, no era el mejor montando a caballo o con la espada, pero los años de preparación le había sido de gran provecho.
Salían del salón cuando el Rey le dijo a su hijo - bien hecho, sigue así y algún día serás un gran Rey.
—Gracias padre, espero poder asistir más seguido, me ha encantado hacerlo.
—Claro así será, a partir de ahora tendrás más responsabilidades para que te vayas acostumbrado— dijo alegre el Rey al ver que su hijo también estaba entusiasmado con la idea —antes de volver a tus cosas por favor busca a tu tío y dile que quiero verlo lo antes posible— el Rey partió a su dormitorio escoltado por Sir Jarwin, uno de los miembros de su guardia personal los otros eran Sir William y Sir Brady pero ahora mismo estarían descansando.

Cuando entró su hermano en la habitación, el Rey estaba tomando una copa de vino.
—Gustas hermano— le dijo señalando la copa que sujetaba.
—No gracias, no suelo tomar a esta hora.
Dak Christiensen es el hermano menor del Rey y encargado de la recaudación de los impuestos, eran físicamente muy parecidos.
—Cómo van las arcas del trono?— preguntó el Rey.
—Bien mi Rey— respondió —mis hombres han hecho un excelente trabajo recaudando el oro que corresponde a la corona, creo que no tendremos problemas para reconstruir todo lo que se ha perdido en la frontera.
—Eso esperaba oír, no esperaría nada menos de mi querido hermano, pero— se puso serio el Rey —la verdad no te he mandado llamar para hablar de oro - quisiera que me des un consejo.
—Creo que para eso están los consejeros… — trataba de decir Dak cuando lo interrumpió el Rey.
—Si pero esta vez se trata de un tema familiar, así que me vendría bien escuchar que opina mi hermano— dijo el señor del este —se trata de quién ocupará el lugar de Sir Wiston.
—En quién estás pensando?— preguntó su hermano menor.
—En el consejo llegamos a la conclusión de que las mejores opciones son Sir Owen el sobrino de Lord Welingto y mi hijo Christoph.
—Supongo que no quieres saber que pienso de Sir Owen— dedujo Dak —con respecto a Christoph, creo que él es uno de los mejores caballeros del Reino, hay pocos tan hábiles como él con la espada o sobre un caballo, pero aún así el norte es un lugar peligroso, por eso te preocupas?
—Así es hermano, mi hijo podría morir en el camino o caer en manos de nuestros enemigos— soltó preocupado el Rey.
—En eso tienes razón— intervino el recaudador —pero no podemos proteger a nuestros hijos para siempre creo que deberías hablar con él y dejarlo decidir como el hombre que es.
—Muchas gracias hermano has sido de gran ayuda voy a pensarlo durante el día y mañana hablaré con Christoph, nos vemos pronto— despidió el Rey a su hermano.

Al día siguiente, después de una larga noche donde durmió poco o casi nada, el Rey fue a ver las prácticas intensivas que estaba realizando su hijo Christoph. Se prepara para ser un gran Paladín al igual que lo hizo mi viejo amigo Sir Wiston, pensó, la verdad será un gran honor para mí que mi hijo pueda llegar a ser al menos la mitad de grande de lo que fuera en su momento Wiston.
Estaba en la grada superior del campo de entrenamiento para que su hijo no se enterara de su presencia, no quería interrumpirlo solo quería observarlo, probablemente sería la última oportunidad que tendría en varios años o incluso en su vida.
Cuando la práctica terminó lo mandó llamar, ahí mismo en las gradas donde estaba quiso darle la noticia.
—Hijo mío, el consejo del trono ha decidido que seas uno de los enviados al norte para optar por el puesto de Paladín del Reino del Este— dijo el Rey Christiensen con tono muy serio.
—Será un honor señor— respondió el joven.
—Pues que así sea— sonrió el Rey —enorgullece a la familia como siempre lo han hecho.
Christoph no supo que decir su padre no es de los que van por la vida dando elogios de ese tipo ni siquiera a sus hijos.
—Será un largo camino— volvió a hablar el Rey —prepárate bien y lleva alguien de confianza para que te acompañe.
Padre e hijo se abrazaron y ninguno pudo contener las lágrimas.


#7

EL ESCUDERO

Llegó finalmente el día de partir era un lindo día de verano, soleado y con muy pocas nubes, eso hubiera pensado cualquiera, pero Lawrence estaba muy nervioso y para él hubiera dado igual que estuviera lloviendo, nevando o ventoso no dejaba de pensar en lo que pasaría en adelante.

—Ya verás que todo va a salir bien Lou— le había dicho Joe cuando se despidieron, pero como podría saberlo ninguno de los dos había salido nunca del Valle.

A Lou le hubieran gustado tener más tiempo para despedirse de todos, pero el día llegó mucho más pronto de lo que todos esperaban y de lo que Lou hubiera querido, y ya no se podía hacer nada.

El Príncipe quiso partir lo antes posible para evitar que Sir Welingto llegara al norte antes que él, al final ambos buscaban el mismo objetivo y entre más tiempo pasarán con el Paladín del Norte tendría más posibilidades de convencerlo de ser el ideal para llevar el entrenamiento, no quería llegar al norte en desventaja, quería aprovechar que el Valle se encuentra unos 3 días más cerca del norte que la costa, aunque Welingto ya llevaba 2 días de viaje, se dice que partió aún sin que le hubieran confirmado su nominación, por lo que estaban muy parejos.

Todos los Señores adinerados de Valle Verde llegaron para despedir al Príncipe Christoph, además de su familia y todo el ejército real, era una gran cantidad de gente para despedir a un solo hombre, claro este no era cualquier hombre, hacía mucho tiempo que un miembro de la familia real no era candidato para el puesto de Paladín, se decía entre el pueblo llamo que el último fue Sir Christian el hijo del Rey Christiensen VII hace más de 200 años y que al no lograr hacerse con el puesto fue la vergüenza de la familia real hasta su muerte, desde entonces ningún otro había querido hacerlo, hasta ahora.

—Sir, ¿usted cree que nos vayamos hoy?— le dijo Lawrence a Sir Jacob

—Cállate niño, si te escuchan tu sí que no te irás hoy ni nunca— le dijo el caballero y le dio un pequeño golpe en la cabeza.

Lawrence estuvo tentado a decir algo más para que no lo llevaran pero al final se lo pensó mejor.
La despedida tardó un poco más todos querían abrazar y llenar de elogios al candidato a Paladín, sobretodo su madre la Reina quien no paraba de llorar. Hasta que finalmente llegó el momento de irse.

Era algo más de media mañana cuando empezaron la marcha, sonaron algunas trompetas incluso para despedirlos. El grupo estaba compuesto por Sir Christoph, su escudero el niño mudo que Lawrence había conocido en los establos, Sir Jacob y el mismo Lawrence, cada uno en su caballo más uno extra para llevar las provisiones. Era un grupo muy pequeño pero el Príncipe quería viajar ligero y rápido.

Los cinco eran de los mejores caballos del Rey, Lou nunca había subido a un animal como ese, sentía como si flotara en el aire, nada similar a su vieja yegua renqueante. Iban armados hasta los dientes, sería un viaje peligroso y tenía que de estar preparados para cualquier cosa.

A unos minutos después de haber partido cuando ya nadie les gritaba o los saludaba, Christoph les dijo — Señores gracias por venir, será un largo viaje y espero que lleguemos sanos y salvos.

—¿Cuáles son los planes señor?— preguntó Sir Panzón.

—Iremos directo a un pequeño muelle en la orilla del Río Luna ahí nos espera un bote que nos llevará directo a la frontera norte.

—Muy astuto esa es gran parte del trayecto y por agua viajaremos muy rápido y con menos riesgos— lo eligió su guardia.

—Pero será un aburrido viaje— dijo Lawrence sin pensar con quién estaba hablando.
El Príncipe se volteó sobre su caballo y se le quedó viendo fijamente. Lawrence pensó que le daría un buen golpe o que le ordenaría a Jacob que lo hiciera, pero en su lugar echó a reír.

—Jajaja vaya muchacho ese escudero tuyo— se dirigió al guardia.

—Persone señor ahora mismo le daré una lección— respondió penado el gordo caballero.

—No será necesario yo hablaré con él— dijo el Príncipe mientras se le acercaba.

«Demonios, vaya manera de empezar haciendo enojar a quien debemos servir, yo y mi bocota» reflexionó Lou.

Sir Christoph se le acercó y dejó que los otros se alejaran un poco antes de decir —no te preocupes chico yo era como tú y, a decir verdad, lo sigo siendo en parte.

—¿Ah sí?— se apresuró a decir Lou con cara de asombro.

—Así es pequeño, pero tranquilo cuando lleguemos al norte tendrás emociones de sobra. ¿Cómo te llamas?

—Yo soy Lawrence.

—Tienes suerte me caes bien muchacho.

Después de eso siguieron caminando hasta el final del día cuando llegaron a una humilde posada que estaba al lado del camino, cenaron conejo asado, tomaron mucha cerveza y durmieron en una cama —disfrutemos compañeros que quizás sea la última vez que estemos así de cómodos— dijo el Príncipe —mañana partimos con la primera luz del día.

Al día siguiente, Bradley y él, se tuvieron que levantar muy temprano para tener todo listo para que pudieran partir de acuerdo a lo planeado, pero claro no sin antes desayunar pan, avena y tomar una última cerveza en el caso de Lawrence y un vaso de leche en el caso del hijo del Príncipe que aún era muy joven.

Cabalgaron por el camino en silencio, la verdad es que entre ellos ningunos era de los mejores amigos y Bradley ni siquiera podría hablar, aunque lo quisiera.

Al llegar el medio día, Sir Christoph dijo a su guardia —haremos una pequeña pausa para comer algo y que los niños descansen un poco, ese escudero tuyo se ve un poco pálido.

—Soy así siempre no es que este cansado, además no soy un niño ya soy un hombre— lo corrijio de inmediato Lawrence sin recordar a quien le hablaba, el Príncipe se limitó a sonreír y Sir Jacob lo miró con el ceño fruncido. Se sentaron todos sobre un tronco bajo un árbol y amarraron a los caballos a un lado del camino.

—Oye Sir Jacob— rompió el silencio el Príncipe — ¿cómo es que este muchacho llegó a ser tu escudero?

—Conozco a su madre y me lo pidió de favor— mintió el caballero.

Maldito mentiroso pensó Lawrence, la verdad es que en una borrachera intentó violar a mi hermana y a cambio de no denunciarlo mi madre le pidió que me tomara como escudero, creyó que sería una buena manera de sacarme de la precaria situación en la que vivíamos, y Sir Jacob tuvo que aceptar porque no quería arriesgarse a enfrentar la justicia, pero no dijo nada.

De eso han pasado ya siete años y desde entonces Jacob había aprendido muchas cosas incluido el uso de la espada y el arco, era uno de los beneficios de vivir en EastCastle todo hombre tenía derecho a entrenarse en sus tiempos libres y Lawrence era uno de los mejores en las prácticas.

—Vaya chico eres tan bocón que hasta tu madre quiso deshacerse de ti— bromeó el Príncipe, pero solo él y su escudero se rieron.

Lawrence enfureció mucho, sabía que su madre había hecho un gran sacrificio por él y no pensaba permitir que ni siquiera un hombre de su nivel hablará mal de ella.

—Mejor cállese usted no sabe nada de mí madre — gritó— además lo dice quién tiene un hijo bastardo y lo arriesgar en un viaje cómo... Lo interrumpió un fuerte golpe en la cabeza que lo hizo perder la conciencia.

Al despertar estaba tendido en el suelo y Bradley le echaba agua en la cara, lo cual lo hizo toser al tragar un poco —¿Qué pasó?— preguntó.

Al ver que ya se había despertado el Príncipe se acercó y dijo —es un poco violento Sir Jacob pero ya le dije que no lo vuelva a hacer.

—Discúlpeme señor por favor, no debí hablarle de esa manera—Ya pasado el enojo hasta él se daba cuenta que se lo había ganado y de sobra.

—No te preocupes no debí hablar de tu madre, era una broma pero tienes razón no sé nada de ella.

Lou no supo que decir.

—Sobre mi hijo— agregó Christoph —tienes razón no estoy casado, pero lo quiero como cualquier padre a su hijo y si lo traje es porque en mi familia nadie más lo ve con buenos ojos y no estaría más seguro en EastCastle que aquí, además habla menos que otros escuderos ya contigo tenemos de sobra. Los tres rieron.

Dicho eso el pequeño grupo se dispuso a continuar su camino, el sol era fuerte, soplaba el viento y la compañía empezaba a ser agradable, era un excelente día para cabalgar.

—Si apuramos el paso llegaremos al siguiente pueblo al anochecer— propuso El Zurdo.

—Pues que así sea—dijo el Príncipe mientras que aceleraba el paso de su caballo, los demás lo siguieron.

Chica_Purpura
Rango14 Nivel 66
hace 4 meses

Me ha gustado mucho tu historia @PaladinProph_W la seguiré leyendo.
PD; Recuerda un poco a la saga de Cancion de Hielo y Fuego de George R.R Martin


#8

EL LORD

Era el final del sexto día de marcha hacia Puerto de Piedra, aún les faltaban cuatro más si el clima les era favorable y podían seguir a ese paso, después de que se aprobicionen, muy probablemente otros dos días más hasta la frontera.

—Pasaremos la noche aquí está noche, dé la orden de montar el campamento y organice las guardias, no queremos sorpresas— dijo con voz firme a Sir Marvin, su primer oficial.
—Si Señor— respondió el soldado.

—Oficial, cuando esté todo listo venga a cenar conmigo quisiera tener compañía.

—Por supuesto señor— dijo su Primo y se fue rápidamente en su caballo a dar las órdenes.

Sir Marvin era dos años mayor que Lovren y su primo, también fue unos de los amigos más cercanos en su infancia, además de que era uno de sus únicos dos familiares vivos, el otro era su tío el padre de Marvin, por lo que muy seguido le gustaba pasar tiempo con su oficial y recordar los tiempos en que salían juntos por las noches a beber y buscarse algunos problemas.

Su tienda era la más grande del grupo como era de esperar, ubicada al centro del campamento, del color azul profundo de su familia, había otras cuantas tiendas azules de los hombres de Puesto de Piedra aunque en la oscuridad de la noche se veían negras, las demás, las de los hombres del ejército real, eran amarillas el color de los Christiensen.

Su primo llegó para cenar como había prometido, la cena consistía en cerdo al carbón acompañado con patatas y un buen vino de Colina Zeff.

—Buen vino primo— dijo Lord Steel.

—Si muy bueno— respondió Sir Marvin —nada parecido a lo que tomábamos cuando jóvenes.

—Si cuando lo había, la mayoría de veces solo se puede optar por una mala cerveza y enfermedades venéreas en los burdeles del Puerto. Ambos rieron mientras recordaban esos tiempos.

—Recuerdas cuando peleamos con mi hermano y sus amigos frente a una taberna?— preguntó Lovren.

—Si claro cómo olvidar esa paliza que nos dieron, estuve una semana con el ojo morado y tú quedaste peor. Volvieron a reír ambos.

Siguieron así un rato más, recordando momentos de su juventud hasta que salió un tema más actual cuando ya ambos estaban un poco ebrios.

—Oye Lovren y tú cuando piensas casarte y empezar a buscar un heredero.

—Ya tengo un par de buenos prospectos para ser mi esposa, las hijas de dos señores menores de Puerto de Piedra. Quizás aproveche esta visita para ir a verlas y coordinar una eventual unión.

—Conociéndote deben de ser unas bellezas, sino ¿porqué te casarías con la hija de un señor menor?

—Pues me conoces bien primo jajaja

—¿Y tu familia cómo está?— le preguntó el señor a su primo.

—Muy bien amigo, los niños crecen fuertes.

—Ya es tarde creo que mejor me voy a dormir nos queda mucho camino por delante, por favor encárgate de que todo esté listo para partir mañana.

—Claro señor— dijo Sir Marvin mientras salía de la tienda un tanto tambaleante.

Lovren se fue a la cama, a pesar de que tuvo una buena plática con su primo, no podía dejar de pensar en lo que lo esperaba en la frontera, tenía un mal presentimiento, más aún después de que la noche anterior en la posada donde se detuvieron el posadero del había dicho que se decía que habían atacado de nuevo la frontera aunque en esta ocasión Penn si había repelido el ataque.

Le costó pero al final logró conciliar el sueño aunque haya sido ya bien entrada la noche.
Al día siguiente todo estuvo listo para partir tal como había prometido su primo.

Marcharon igual que cada día él encabezaba al grupo con su mazo de batalla en la espalda, lo seguía su primer oficial junto con dos guardias y un par de escuderos, después la mitad de los soldados, seguidos por la caravana de provisiones y finalmente el resto del ejército.

Por su puesto como el Caballero precavido que era, había enviado exploradores al frente y atrás del grupo para evitar que los tomaran desprevenidos. Así fueron las cosas tranquilas por un tiempo más hasta que a poco más de un día para llegar a Puerto de Piedra sus exploradores le trajeron a un tipo sospechoso.

—Señor— dijo uno de los exploradores —encontramos a un tipo escondido tras unos árboles un poco más adelante, nos pareció muy sospechoso y estaba armado hasta los dientes.

—¿Estaba solo?

—En ese momento si pero después vimos otras huellas quizás sus amigos hayan escapado.
—Bien hecho muchacho— le dijo —traigan a ese tipo ante mi.

El detenido tenía una pinta muy tenebrosa, al verlo entendió perfectamente porque les había parecido tan sospechoso. Claramente era extranjero, quizás de las Islas Libres, era pequeño, delgado, de piel morena y con varias cicatrices que le deformaban el rostro.

—¿Quién eres?— le preguntó

—Solo soy un viajero, me llamo Tor— respondió, con cada palabra que decía se veía aún más horrendo cuando sus cicatrices se movían.

—Con quién estabas?

—Solo mi señor.

—¿Con quién estabas?— volvió a preguntar.

—Solo vine desde lejos a buscar una manera de ganarme la vida, señor.

—No te creo y parece que no vas a hablar por las buenas. Encadenenlo, lo llevaremos al Puerto no quiero retrasar más el avance y no estoy de humor para esto, ahí mi tío se encargará de interrogarlo. —Si no le dices la verdad a él simplemente te cortará la cabeza, así que piénsalo mejor— le dijo antes de que se lo llevaran.

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace 6 meses

Que puedo decir.... Solo que espero ansioso la siguiente parte 😁


#9

EL MERCENARIO

El gran grupo de mercenarios se encontraba escondido, acampando en los bosques cercanos al comando central de la frontera, donde Penn no los pudiera ver pero lo suficientemente cerca para poder atacar en cualquier momento.

Al día anterior durante la madrugada había mandado un pequeño ataque, solo con la intención de estudiar las defensas que había montado Penn, no eran las mejores pero en definitiva eran mejor de lo que esperaba.

Los soldados del Este eran al menos docientos, bien refugiados dentro de los muros del cuartel y con vigilancia constante en todas direcciones y con buenos arcos y ballestas.

—No podremos atacar de frente o perderemos muchos hombres— le dijo a sus hombres.

—Si atacamos desde dos flancos quizás— dijo Pitt.

—Igual perderíamos bastantes hombres— le respondió —Tendremos que enviar unos cuantos hombres para que nos abran una puerta a escondidas durante la noche.

—Y cuando la puerta se abra ya verán— dijo Sam sin dientes.

—Sam tu entraras durante la madrugada con tres de tus mejores hombres y cuando la puerta se habrá Pitt cargará con sus hombres.

—Para cuando amanezca no quedará ni un hombre vivo ahí adentro— respondió El Tuerto Pitt con una gran sonrisa maléfica en su rostro.

Cada uno sabía ya cual sería su misión por lo que partieron a prepararse para cuando llegara la hora.

Una vez solo con sus guardaespaldas Jac les pregunto —¿Aún no hay noticias de Skar?

—Si señor uno de sus hombres llegó hace un rato.

—¿Y que se sabe?

—El pobre diablo estaba casi muerto, dice que vino a toda prisa cuando Skar fue capturado por los exploradores de Steel.

—Maldito inútil deforme, espero que no hable el muy idiota— dijo Jac —bueno en realidad no sabe gran cosa. Solo él mismo sabía quién les estaba pagando.

No pudo dormir esa noche pensando en lo mucho que podría salir mal en una operación como la que estaban a punto de realizar, pero sabía que estaba trabajando con profesionales de basta experiencia, Pitt y Sam habían participado en muchas batallas importante, en pequeño ataque como este no debería tener problemas, pero en realidad Skar también y aún así se había dejado capturar, claro enfrentarse a Penn ni sería lo mismo que lidiar con Steel.

Pronto llegó el momento de comenzar, Sam fue el primero en ponerse en acción, tal como lo había planeado avanzó cubierto por las sombras hasta que lo perdieron de vista, ya no había nada que hacer más que esperar.

Mientras tanto Pitt y sus hombres tomaban posición a la orilla del bosque al sur de la torre, donde no los observarán desde las murallas. Esperaron un buen rato, algunos de los hombres se empezaban a impacientar, sobretodo los más jóvenes.

Un momento después vieron como la pequeña puerta sur se abría lentamente, escucharon un leve silbido y supieron que era la señal.

—Oye Pitt, captura a Penn con vida— le dijo al mercenario tuerto —quiero dejarle un mensaje a Steel.

Pitt solamente soltó una risa y empezó a avanzar junto a sus hombres, eran unos 150, más que suficientes para el trabajo considerando que tomarían por sorpresa a sus oponentes. Cuando los mercenarios se acercaban escucharon una voz de alarma de un soldado pero ya era demasiado tarde, ya no había tiempo de evitar que ingresaran.

Rápidamente empezaron a escucharse los característicos ruidos del metal de las espadas al chocar y por supuesto los distintos gritos y alaridos de los hombres al morir.

Siguieron así durante casi una hora más, realmente se había resistido pero finalmente los soldados del Este habían caído. Jac vio como uno de sus hombres se acercaba.

—Señor está hecho— le dijo.

—Excelente llévame donde está Penn.

Habían llevado a Penn hasta el centro de la plaza principal del cuartel, donde amarrado y tirado en el suelo rodeado por una gran cantidad de mercenarios. Tenía una importante herida en un costado y una flecha clavada en una pierna, estaba perdiendo mucha sangre quizás en una o dos horas estaría muerto.

—¿Mis hombres cómo están? - dijo el soldado.

—Todos muertos— le respondió uno de los mercenarios que lo rodeaba.

—Será mejor que te preocupes por ti— intervino Jac.

—Tu deberías preocuparte maldito, Lord Steel se dirige hacia acá en este momento, cuando llegue los hará pagar por esto.

—Quizás sí o quizás no, ese es un problema que resolveremos en su momento, por ahora nos divertiremos un rato.

—¿Quién eres vulgar mercenario?— preguntó el joven soldado y escupió a sus pies.

—Tienes el privilegio de hablar con Jac Matacaballeros— le respondió uno de sus guardaespaldas —así que ten un poco de respeto.

Los hijos del moribundo se abrieron de par en par, todos habían escuchado hablar de Jac, pero trato de disimularlo.

—Mi daga— le dijo a uno de los Whitehead mientras extendía la mano para recibirla.
Varios de los presentes rieron con Jac.

—No, no, espera, espera— suplicó Penn —mi padre es el Lord más adinerado de todo el Este, te pagará un buen rescate si me mantienes con vida.

—Ya sé quién es tu padre y para tu desgracia el dinero nos es problema para nosotros, ya nos están pagando una buena cantidad de oro— le respondió.

—Chicos registren todo y saquen lo que nos sea de utilidad, provisiones, armas, vino y cerveza.

—Sobretodo vino y cerveza muchachos— agregó Sam que estaba entre los presentes.

—Lo demás pueden quemarlo junto con este lugar y los cadáveres— concluyó diciendo Jac mientras tanto yo me divertiré un poco con nuestro amigo.

Algunos se fueron, otros se quedaron para observar a su jefe, ni todos los días había oportunidad de ver al Matacaballeros hacerse con una víctima más. Penn gritó hasta desmayarse por el dolor mientras que Jac hacia su sanguinario trabajo y cantaba:

—Vuela palomita directo a tu ramita..
—Vuela a toda prisa mostrando tu sonrisa...

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace 6 meses

se me olvido comentar :P pero todo va muy bien en tu historia. sigue!


#10

Pronto nuevo capítulo...

... Ya pueden ver el nuevo capítulo!

PaladinProph_W
Rango6 Nivel 28
hace 5 meses

Que bueno que te haya gustado, pronto vienen nuevos capítulos


#11

LAWRENCE

Habían cabalgado ya durante casi una semana, estaba anocheciendo cuando Lawrence escuchó el leve ruido del agua al correr, al fin llegaban al gran Río Luna, llamado así en honor a la Diosa de la Luna.

Por mucho este era el río más grande del mundo conocido, atraviesa el continente y pasa por los cuatro reinos, inicia en las gélidas tierras del norte, específicamente en los lagos que se encuentran más al oeste, desde ahí se dirige lentamente y sin descanso hacia el sur primero separando al Reino del Este del Reino del Oeste, después cruza casi por el centro el Reino del Sur y desemboca en el Gran Océano.

Los cuatro viajeros siguieron avanzando un unos pasos más hasta que rodearon unos arbustos y lograron ver la gran masa de agua, Lawrence nunca había visto algo así, cerca de Valle Verde pasa un río pero no era para nada parecido, este era mucho más ancho y calmo.

A pesar de que estaba oscuro Lawrence corrió directo hacia la orilla, había sido un día muy caluroso por lo que estaba todo pegajoso por el sudor y la idea de darse un chapuzón le pareció muy tentadora, así que se bajó de su caballo, se quitó la ropa y saltó al agua de golpe.

—Mierda— dijo mientras que salía a toda prisa del agua tembloroso por el frío.
Sus acompañantes se limitaron a observar y reír fuertemente.

—¿De qué se ríen?— Les gritó.

—Todos saben que las aguas del Río Luna son las más frías— le dijo Sir Jacob, mientras que Bradley asentía y el Príncipe seguía riendo.

—Pues yo no lo sabía— dijo mientras que se apresuraba a secarse el agua con su ropa.

—El gran Río Luna surge de las gélidas montañas del Norte chico, por eso sus aguas son tan frías— logró decir Sir Christoph cuando pudo dejar de reír.

—Me lo hubieran podido decir antes de que saltara.

—Será mejor que enciendas una fogata Bradley para que nuestros amigo no vaya a enfermar.

El chico asintió y se fue a buscar madera seca.

Lawrence pensó en ir a ayudarle pero tenía mucho frío y sobretodo era demasiado perezoso para ofrecerse a hacer algo que no se le ordenara así que se limitó a terminar de secarse y vestirse lentamente.

Cuando la fogata estuvo lista y los caballos bien alimentados, Lawrence se sentó muy cerca del fuego para recuperar el calor, los demás se sentaron a una distancia más prudente.

—Aquí no se ve ningún bote que nos transporte - afirmó Sir Jacob.

—Debería estar aquí, esperemos que en la mañana llegue tal vez estén escondidos para evitar un ataque de los rebeldes del Oeste, pasaremos la noche aquí y ya veremos mañana— le respondió el Príncipe.

—Seguro que sí señor, corren tiempos peligrosos en tierras tan cercanas al Oeste.

—Tienes razón, de los rebeldes se puede esperar cualquier cosa, no tenemos más opción que esperar.

Bradley se le quedó viendo al Príncipe con los ojos muy abiertos, quizá un poco asustado ante la posibilidad de que los atacaran.

—Tranquilo Brad, rara vez atacan a este lado del río— trató de tranquilizarlo su padre. Lawrence nunca había visto a nadie del oeste, pero si había escuchado que eran rubios, muy grandes y fuertes por lo que no quería enfrentarlos cuerpo a cuerpo.

«Por más grande que sea un hombre, si le clavas una flecha en el ojo no tendrá mucho que hacer» meditó Lou.

Cenaron algo de un muy buen pescado que Sir Jacob había logrado sacar de las aguas del río.

—Delicioso no es así Brad— le dijo Lawrence al chico que se había sentado cerca suyo, mientras los dos caballeros se sentaron al otro lado del fuego y conversaban sobre el camino que les esperaba o quién sabe qué cosas, Lou estaba muy cansado como para prestarles atención.

Bradley respondió levantando el pulgar en señal de afirmación.

—En EastCastle no se come pescado como este.

El chico negó con la cabeza.

—Bueno, por lo menos no en los comedores comunes, supongo que los Christensen comen cosas mucho mejores.

Se quedaron en silencio por un momento mientras que seguían comiendo, hasta que Lou volvió a hablar.

—¿Cuántos años tienes? ¿Te ves muy chico?— le preguntó.

El niño mudo levantó los diez dedos de sus manos.

—Entiendo, sabes yo empecé como escudero a esa edad. Vaya tu padre debió haberte tenido muy joven.

El chico se encogió de hombros.

—Tienes un gran padre, yo apenas conocí al mío, ya casi no lo recuerdo.
Continuaron así un rato más hasta que los cuatro se fueron a dormir, a la espera de que el bote y su tripulación llegara durante la noche o al día siguiente, de lo contrario tendría problemas para llegar al norte.

Por la mañana cuando despertaron aún no había señal del bote, por lo cual el Príncipe dio la orden de preparar todo para ir río arriba a buscarlo.

Si la Luna no viene a tí, deberás tú ir a la Luna - dijo el Príncipe.

Eso se decía entre los religiosos por la creencia en que la Diosa de la Luna vivió en el mundo antes de irse a su paraíso en la Luna donde los espera a todos los que lleven una buena vida.

Antes de partir desayunaron sobras de la cena del día anterior, dieron de beber a los caballos, empacaron todas sus cosas y cuando se aprestaban a salir vieron río arriba que se aproximaba un viejo bote de remos.

—¿Será nuestro transporte? - preguntó el guardia.

—Tiene que ser— le dijo el Christoph.

Conforme se aproximaba, Lawrence pudo observar que los navegantes vestía con los colores amarillo y negro del Rey.

Era un barco de vigilancia del Rey, había varios de esos por todo el Río Luna vigilando la frontera.

—Señor yo soy Damarcus— dijo el capitán dirigiéndose a Sir Christoph —lamento mucho el retraso, pero hemos sido atacados con flechas desde la costa oeste hace dos noches, nos sorprendieron y perdí un par de mis remeros, los malditos rebeldes occidentales han estado más agresivos desde lo de Sir Winston.

—No te preocupes Damarcus lo importante es que ya están aquí, y con respecto a los remeros tengo un par de escuderos que estarán felices de poder ayudar, además también serán recompensados por la pérdida.

—Excelente señor serán de gran ayuda— respondió el capitán, un anciano de piel muy oscura, pequeño y encorvado.

Sin decir más el anciano ordenó a sus hombres que ayudarán a subir al Príncipe y a sus acompañantes.

Cuando fueron subiendo los caballos, el bote empezó a crujir de tal manera hasta el capitán dejó ver un atisbo de preocupación, o por lo menos eso le pareció a Lawrence.
Lou se acercó a Sir Jacob y le dijo en voz baja - Sir eso no se escucha bien, parece que va a hundirse.

—Tranquilo chico he visto botes peores soportar cargas mayores— le dijo el añejo caballero.

Cuando estuvo todo cargado y los remeros pudieron descansar un poco, procedieron a zarpar, al inicio lento pero cada vez acelerando un poco más hasta alcanzar una buena velocidad.

Era un bote de seis remos, tres de cada lado, Bradley tomó un remo y Lawrence otro, uno a cada lado para suplir los puestos de los remeros fallecidos.

—Ojos muy abiertos muchachos y alertas porque probablemente volvamos a ver a los malditos que nos atacaron antes— les advirtió el capitán.

Lawrence estaba un poco asustado y no dejaba de mirar la costa del Reino del Oeste pero confiaba en su habilidad con el arco para defenderse en caso de que los atacaran.

Avanzaron un gran trayecto el primer día sin ningún problema, a no ser porque ambos escuderos apenas podían levantar sus brazos aquejados por el esfuerzo de tanto remar.
No estoy acostumbrado a esto, pensó Lawrence.

Durmieron en el mismo bote esa noche, el capitán no quiso avanzar a oscuras y chocar contra un tronco o una piedra.

A la mañana siguiente el capitán quiso reanudar el viaje incluso antes de que amaneciera completamente —nos queda un largo viaje de al menos una semana, será mejor reanudar pronto— dijo.

En esa oportunidad Sir Jacob ocupó el lugar de Bradley que aún estaba muy adolorido de sus brazos.

«Apenas es un niño es una carga muy pesada para él pero yo ya soy todo un hombre debo aguantar, quien fuera un mocoso de nuevo» pensó mientras seguía remando sin parar una y otra y otra vez.

Habían avanzado cuanto mucho una milla cuando de repente Lou vio pasar una flecha y clavarse a solo unos centímetros de su nariz, no sabía que estaba pasando.

—Nos atacan— gritó el capitán. Todos se exaltaron, los caballos relinchaban, las flechas iban y venían.

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace 5 meses

Nada mal. Espero nos continuemos leyendo mas amenudo. 😁👍