Avefenix
Rango6 Nivel 29 (1394 ptos) | Novelista en prácticas
#1
    Partes:
  • #2

Carretera a la media noche; desolada. El viento frío causaba escalofríos; había sido elegida para cumplir una misión, una tarea difícil, debía encontrar una esfera amarilla que le proporcionaría luz.
Desconocía el efecto del objeto, sin embargo era importante encontrarla.
Buscaba entre los escombros del periférico, en los autos destrozados y abandonados, entre los cables de electricidad chispeantes.
El frío le calaba en el rostro, no podía retirarse aún; la vigilaban, percibía miradas. La esfera amarilla apareció misteriosamente a unos cuantos metros de ella. El viento comenzó a soplar más fuerte, sentía que la energía de ese objeto le llamaba. Se aventó del periférico hacía las vías del tren; se acercó con sigilo, temiendo caer en una trampa.
Estiró su mano temblorosa y, cuando tocó la esfera, en su interior comenzaron a nacer rayos amarillos; su alrededor se iluminó de blanco, cómo una explosión, se cubrió el rostro con los brazos. La energía que se desprendió de esa explosión la consumió en un abrir y cerrar de ojos.

Hace 5 meses Compartir:

0

1
#2

Yacía en frente de su casa, estaba de pie perpleja. Se miró los brazos, las piernas, se tocó el rosto. La esfera seguía en su mano y aún la Luna prevalecía en el cielo oscuro.
Guardó la esfera en el bolsillo de su chamarra, abrió la puerta y se metió a su hogar. Caminó hasta su cuarto y se quedó pasmada en el marco de la puerta, la luz estaba encendida y en el pie de la cama, se encontraban sentados Corín y Rhys viendo la televisión. Arrugó la nariz al percatarse que miraban un canal para niños.
Los saludó, se adentró hasta llegar a su tocador, se miró en el espejo; era un desastre.
Soltó su cabello y lo cepilló.
Vio a Corín detrás de ella por el espejo, la abrazó; el sombrero de su hermano le calaba en la sien, pues él, recargó su barbilla en su hombro. Al poco rato Rhys se acercó a ambos y los rodeó con sus brazos.
Duraron unos segundos en ese armonioso abrazo; era demasiado cariño para Corín y se apartó, volvió a tomar asiento en la cama y se concentró en el programa de televisión.
Rhys en cambio, contempló a la chica que le veía extrañada ¿Desde cuándo Rhys era así de afectuoso? El sujeto que ella conocía, era realmente reservado. Le dedicó una sonrisa tímida.
De momento él, con cariño, la abrazó estrechándola en su pecho; se sintió conmocionada, y todo su cuerpo colapsó en un cosquilleo nervioso. Contestó el gesto levantándose de puntillas para poder rodear la espalda de Rhys con sus brazos delgados. Ambos se apretaron con fuerza.
—Ya suéltame—dijo ella.
—No quiero—alegó Rhys, cerrando los ojos.
Meses sin verla, la última vez que la vio ni la recordaba.
En ese abrazo toda la idealización que la joven tenía de Rhys, se vino abajo, era todo lo contrario, era el tipo del que se enamoró, y él, la quería.
Cerró los ojos...