Dramaqueen
Rango7 Nivel 31 (1757 ptos) | Autor novel
#1

Vamos a cantar
canciones de amor
no importa si no riman
si son de poco valor
lo importante es que cantemos
que cantemos tú y yo
Hoy me dieron ganas
ganas de cantar
ganas de gritar
ganas de escapar
ganas de amar
todo contigo
Vamos a cantar
canciones de amor
no importa si desafinas
mientras cantemos tú y yo.

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Extraviada
Rango6 Nivel 28
hace 10 meses

Poesía de bajo presupuesto... sin pretenciones, es sencilla, y no obstante es encantadora.
Me gusta esto, y es que para compartir un sentimiento y llegar a otros a veces no son necesarias tantas palabras complicadas.


#2

Era algo triste la forma en la que ella lo observaba, alguna vez escuché sus nombres pero ya no los recuerdo; mi memoria no es muy buena, con trabajo recuerdo el mío.
Pero hablaba de ellos. Ella era bonita, después de observarla por tanto tiempo me percaté de su belleza. En su forma de ser ordinaria, se encontraba su hermosura extraordinaria... en la forma en la que trataba de desenredar su cabello, en la forma en que inclinaba su cabeza hacia la derecha mientras entrecerraba sus expectantes ojos almendrados y lo miraba, dejándolo nervioso y sin palabras. Era cuando él sonreía, una sonrisa sincera y un poco nerviosa, al menos eso parecía despertar en él la mirada de aquella chica. Una de esas sonrisas ladeadas eran suficientes para que ella se lance a sus brazos y le acaricie el rostro. Yo observaba la escena, como un espectador más de su vida.
No sé cómo fue que comencé a observarlos, no lo recuerdo. Tal vez porque los rodeaba un aura de amor tan fuerte, que tenías que verlos, te hacían sentir que el amor existe, que es posible de encontrar...
Un día, los ojos almendrados buscaban desesperados una mirada azul, casi gris. Yo leía un libro, no recuerdo cual pero quizá era un libro sobre guerra. No me di cuenta del momento en el que el ojigris llegó, me distraje en la lectura pero cuando los vi, se miraban con dulzura ella era una chica especial.
No podía escuchar lo que decían, pero la muchacha se limitó a escuchar y a asentir con la cabeza, me concentré en mi lectura.
El día era bonito, había frío pero estaba soleado. Me percaté de que regresaban a su banca con dos helados, ella se notaba algo triste.
De un momento a otro ya no hablaban, discutían, ella rompió en llanto.
"¿Cómo pudiste?" "No sabía lo que estaba haciendo". Fue lo que recuerdo que oí.
Si el llanto de ella era conmovedor, el de él te rompía el corazón. Su llanto me formó un nudo en la garganta, no podía dejar de mirarlos, recuerdo que me aguanté las lágrimas y traté de simular que leía.
Se abrazaron.
Desde la primera vez que los vi sentados en esa misma banca de aquél parque, no los había visto besarse hasta ese momento. Sentí que me entrometía, aparté la mirada y después de algunas páginas sentí que tenía que verlos.
Estaban igual que al principio, ella evadiendo su mirada y él observando cada uno de sus gestos como si estuviera grabándolas en algún lugar de su corazón, después de un rato ella hizo lo mismo y se fueron juntos.
Pasó un tiempo hasta que ella regresó a ese lugar, al principio iba con un cuaderno y un lápiz, después comenzó a ir con cartas, pero la última vez que la vi, llevaba en las manos una pequeña caja negra, y jamás volvió.

VAHdez
Rango5 Nivel 21
hace 10 meses

Entiendo esa sensación de observarlo todo y aprender de ello, es maravillosa tu historia... Felicidades!


#3

Tu risa

Quiero grabar tu risa
grabarla en mi piel
grabarla en mi memoria
plasmarla en mi voz
Quiero grabar tu risa
desde la sonora carcajada
que sale de tu boca cuando alguien cae
hasta el eco del susurro
de la sonrisa delicada de tu sonrojo
Quiero grabar tu risa
grabar la bella melodía
que cantas todo el día sin canción
quiero grabar la risa de tus ojos
que me regalas día a día
cuando te llamo: Mi amor.

#4

Había una vez un hombre infeliz y todo lo que tocaba lo convertía en gris.
Sus sueños, su risa, su amor...
su llanto, su canto y temor.
Pobre, pobre hombre infeliz.
Se llenaba de tristeza el estómago y de alcohol el corazón.
Pobre, pobre hombre infeliz, estaba vacío pero no sabía de donde.
Tenía todo y al mismo tiempo nada, oro, plata y bronce. Incluso cobre, aluminio y diamantes.
En su mente no existía la moral, no existía el respeto, sólo la infelicidad.
Pobre, pobre hombre infeliz.
Todo lo que toca lo vuelve gris.
Sus amigos, su amor y su familia.
Su casa, su cuerpo, su vida.
Pobre
Pobre hombre
Hombre infeliz.

#5

Las tardes por mi casa son verdes
nunca las veo rosadas
algunas veces son azules
pocas veces moradas
nunca rosadas
tal vez por eso mi color favorito es el azul
Como el mar
pero no me gusta el mar
es salado y la arena pica con el viento
El aire me gusta
y las nubes
el día cuando es frío y nublado me gusta
me recuerda a su amor
Frío su amor era frío
su piel incluso era fría
sus manos siempre estaban frías
Las mías en cambio
siempre calientes
a veces tibias
Tibio así me tomo el café
por las mañanas cuando el sol ya salió
y el cielo es azul
no tanto como el mar
no tanto como el atardecer por mi casa
es azul cielo
azul amor.

#6

Había vuelto a caer, víctima siempre de sus impulsos.
Ella se conocía, sabía que poco se necesitaba para que ella diera el primer paso.
Se conocía, sabía todo lo que le hacía falta.
Se conocía, sabía que tanto quería.
Le dieron una oportunidad, ella interpretó su papel,
pero hubo daño colateral.
Había vuelto a caer, víctima siempre de sus impulsos.
No la conocía, no sabía que necesitaba poco para dar el primer paso.
No la conocía, no sabía todo lo que le hacía falta.
No la conocía, no sabía lo que ella quería.
Era la oportunidad, se creyó el papel,
se convirtió en el daño colateral.
Habían vuelto a caer, víctimas de sus impulsos.
No se conocían, así que ella dio el primer paso.
No se conocían, ella no dijo lo que le hacía falta.
No se conocían, pero ella dijo lo que tanto quería.
Les dieron una oportunidad, e interpretaron su papel,
pero hubo daño colateral.
No había vuelta atrás
sólo avanzar.
Avanzar hasta que se hubieran cansado,
avanzar hasta que se hayan marchado,
avanzar hasta que se hayan olvidado.
Pero no podían,
ella en su egoísmo no quería soltar
y el daño colateral
no sabía como,
se puso a llorar.

#7

Todos los días me descubro extrañándote.
Cuando entro al salón después de verte cinco minutos en los pasillos.
Cuando voy caminando y veo las nubes de la forma en que te gustan.
Cuando regreso a casa y me bajo antes porque te quedaste en algún lugar.
Al mismo tiempo me descubro amándote.
Cuando me quedo más tiempo del que debo para verte cinco minutos en los pasillos.
Cuando le tomo fotos al cielo para ver tu sonrisa si te las muestro.
Cuando te aviso que ya llegué aunque no me contestes al momento.
Todos los días te extraño al mismo tiempo que te quiero.
Porque casi no te veo.
Porque siempre me voy primero.
Todos los días te quiero al mismo tiempo que te extraño.
Porque las horas sin ti van lento.
Paso a paso, en descontento.