Avefenix
Rango7 Nivel 30 (1450 ptos) | Autor novel
#1
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Avenida principal de la ciudad de noche; a pesar de la hora que era no había un alma por la calle. El eco del viento al soplar era espeluznante y hacía mucho frío, su nariz la tenía roja y frotaba las manos en los costados, las cuales, metía dentro de las bolsas laterales de su chamarra. Caminaba con prisa porque debía llegar a casa; sin embargo, primero tenía que ver a alguien. No se habían citado, mas esa noche sentía que lo vería, entonces llegó al punto de reunión dónde suele encontrarlo a veces. Su progenitor al verla sonrió; la esperaba en la esquina de la calle peatonal. Se acercó a él entusiasmada.
—Hola—, saludó tirando su cigarrillo al suelo.
—Hola—, respondió sonriendo de oreja a oreja.
—Tengo una sorpresa para ti…
—¿Qué?—, preguntó sorprendida.
—¡Ya lo verás!—, exclamó indiferente.

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#2

Saltó quedando en el techo de un local. La joven le miró sorprendida pues escuchaba risas tétricas acercándose. Vio el brillo de los ojos azules de su padre; él metió la mano dentro de su abrigo y sacó un boomerang, era demasiado grande para uno común, era viejo y estaba adornado con una franja de color roja.
La chica al verlo pensó que parecía un bastón. Lo dejó caer en sus brazos y al mirar su expresión de sorpresa, le dedicó unas últimas palabras:
—Mátalos.—Ordenó.
—¡¿Qué?!
Las risas estaban detrás; se giró alterada. Tenía en frente enanos; sin embargo, sus rasgos eran atemorizantes: ojos grandes con pupilas muy dilatadas, nariz puntiaguda, dientes afilados cómo los de un tiburón, sus dedos eran largos y delgados con chipotes y garras muy largas y afiladas. Murmuraban palabras inentendibles. Apretó el boomerang con ambas manos.
—¿Cómo voy a matarlos con esto?
Su tono de voz mostraba miedo, no miró a su padre; él seguía allá arriba.
—Ingéniatelas —. Contestó indiferente.
—Maldito.
El primer enano que tenía cerca hacía ruidos; llevaba otro boomerang parecido al de ella. Lo aventó hacia la joven que se agachó; aquella arma le rozó por la cabeza levantándole unos cuantos cabellos , rápidamente se hizo a un lado dando un golpe al enano en la cabeza con su boomerang; esté cayó al suelo, mientras tanto, la joven sintió que los huesos de los brazos y manos le retumbaron por el contacto con la cabeza, fue un golpe duro y hueco. Se estremeció.
¿De verdad lo que saltó a su ropa era sangre? No se dedicó a mirar porqué otro enano atacó con una cuchilla que encajó en su pierna derecha; gritó. La sangre tibia comenzó a brotar y escurrir ¿Qué tipo de sorpresa era? ¿Una prueba? ¿Un genocidio? ¿Eran enanos o duendes estilo Harry Potter? ¿Por qué la atacaban? ¿Por qué debía matarlos?
Golpeó al pequeño monstruo con el codo dando en la frente. Sacó la cuchilla de la pierna. El dolor fue tan intenso qué ya no podía ponerse bien de pie, sentía que con cualquier mínimo movimiento caería al suelo por falta de equilibrio. Así pues, tomó el boomerang del enano que había derribado y lo lanzó contra la horda de monstruos, quienes se cubrieron al instante; y con su arma, la joven aprovechó el momento para golpear a unos cuantos pues era muy grande y larga; así que pudo abarcar el espacio de tres criaturas. Levantó la mano para tomar el otro boomerang y lo volvió a lanzar por el aire, aunque, sabía que eso no volvería a funcionar una tercera vez. Así pues, decidió moverse de posición; pateó, golpeó y tiró al suelo a otros cuantos. Tuvo mucho miedo al percatarse qué a pesar de la intensidad de sus golpes, esos enanos seguían motivados a matarla. Pudo ver que poseían más armas: hachas, cuchillas, boomerangs y morgenstern.
Su única defensa era su enorme boomerang. Esa noche no era la adecuada para que ella tuviera una batalla; otro boomerang le dio en la cabeza provocandole la perdida de conciencia, al instante vio borroso pues estaba aturdida, todo se volvió negro, cayendo indefensa al suelo.

***
—¿Qué te pasa?
Ya no había enanos. Ahora yacía parada en frente de Logan.
—¡Son demasiados! ¡Tengo miedo!—Rezongó.
Logan le veía con seriedad.
—Regresa, sabes que es un mal sueño.—Negó con la cabeza, mostrando una sonrisa.
—Él me dejó sola.
Logan volvió a negar. Su pelo ondulado y largo se veía ridículo, el sombrero que usaba provocaba que su pelo se esponjara.
—Él sigue ahí.—El mayor esculcó su gabardina y sacó un puro.—Tienes que despertar y salir viva.
—¿Cómo? Los golpeo y parece que no les pasa nada.
—Sigue intentándolo o morirás…

***

Sintió la humedad tibia que corría por su pierna derecha, detestaba la sensación de la sangre descender de la herida y mojar su ropa. La cabeza le daba vueltas. Los enanos la arrastraban por el suelo; sintió que una de sus piernas era sujetada por un enano. Otro—que caminaba a su lado—la veía de reojo y sonrió al ver que estaba despertando.
Miro al cielo oscuro. Sabía que seguía viva porqué el dolor de su cuerpo la estaba despertando. Escuchaba los cuchicheos de las criaturas. Tenía que ponerse de pie y luchar por su vida. Una herida estaba en su cabeza, lo sabía porque sintió la calidez del fluido en su oído. Buscó un arma con la mirada.
Todos llevaban sus armas a los costados, sonrió con pesadez, si podía alcanzar una de ellas podría escapar siempre y cuándo, ninguno de los enanos se diera cuenta qué estaba estirando su brazo izquierdo para alcanzar una morgenstern. Toco el frío mazo con la yema de sus dedos. La adrenalina comenzó a invadirla. Era ahora o nunca.
Así pues, arrebató el arma con alevosía y golpeó al enano en las piernas, la criatura gritó y se estampó en el suelo con un miembro perforado y sangrante. La sangre que saltaba le salpicó la cara, haciendo un gesto repugnante. Los demás enanos al mirar a su compañero fuera de combate, soltaron a la chica y se dispusieron a matarla en ese instante antes que se pusiera de pie; sin embargo, la joven rodó y, en la primera oportunidad que tuvo, golpeó a cuanto enano se atravesará con la morgenstern. Tuvo un golpe de suerte al poder levantarse a pesar que su herida en la pierna, le sangraba y dolía a morir.
Golpeó a una criatura en la cabeza rompiéndole el cráneo. Odio aquel momento en que la sangre salpicó otra vez su rostro, apretó los dientes, dejó el arma en el enano y volvió a tomar su boomerang, lo lanzó con la esperanza que cuándo regresará le diera a unos cuantos, mientras ella, machacaba a golpes al enano que le había atacado primero.
Odiaba todo: a los enanos, a la sangre, la situación, la noche, el frío, su herida, incluso a su padre.
Tenía que vivir…sin importar que se estuviera quedando sin fuerzas de tanto golpear al enano que tenía debajo y, mientras más lo golpeaba, seguía salpicándose de sangre y con más fuerza lo molía a golpes.
—Ya fue suficiente…—Era la voz de su padre.

Don_Diego
Rango12 Nivel 57
hace 8 meses

Duendes de Harry potter jaja. Muy buena esa parte. Ahi nos leemos amig @Avefenix