Lobodeaqueronte
Rango9 Nivel 41 (3524 ptos) | Escritor autopublicado
#1

No podía ser una casualidad, las criaturas del bosque lo bendijeron, este niño al que sus padres nombraron Adam, nació y creció junto a su hermana mayor Adel en una tierra fértil a la que desde tiempos inmemoriales llamaron Los Bosques Rojos, que por sus colores naranja carmesí adornaba siempre de forma tenue el entorno. Tierra bella y sin igual, tenía misterios y magia que, inexplicablemente protegían a su pueblo. Sin embargo cada noche en los lagos y los ríos cercanos al pueblo se colmaba un mal que poco a poco crecía y se hacía más fuerte.
Los años pasaron, estación tras estación y junto con su hermana Adam creció, aprendió a cazar y crear artefactos como su padre, y a tejer y tocar música como su madre, ya estaba en el camino de la madurez, poco a poco se volvía más fuerte, y más crecía su deseo de explorar y aprender a cerca del mundo más allá del bosque.
Al cumplir los 19 años descubrió que un tipo de magia extraña formaba parte de él, pues podía ver cosas y hablar con criaturas que nadie más podía.

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#2

Una noche, haciendo una caminata nocturna en las afueras del pueblo se encontró con un wallpertinger, una peculiar criatura que tenía el cuerpo de un roedor y la cabeza de un búho, este extraño animal lo miró, y con ojos bien abiertos y un rostro extrañamente atemorizante pero inofensivo, le dijo:
-La muerte acecha al pueblo, ten cuidado…-
-¿Cómo sabes eso?- Contestó Adam.
La criatura miro a todos lados antes de acercarse lo más que pudo a Adam para después susurrarle:

-Laelé…- .
La criatura sin más lo miró y después de un salto se fue corriendo y se perdió entre los arbustos.
Al día siguiente, Adam fue a la antigua biblioteca del pueblo y descubrió que los Wallpertinger son criaturas mágicas que cuidan a un grupo selecto de personas que desde su nacimiento están conectadas con la naturaleza. Esto por unos minutos lo dejó pensando en por que la criatura le dijo lo que le dijo.
Fue entonces cuando en las afueras del lugar, se escuchaban campanadas estridentes que advertían de una mala noticia a todos los habitantes, igual Adam no salió de la biblioteca y a unos 400 pasos de donde él estaba, se encontraba una madre inconsolable que lloraba por que su hija de 16 años había desaparecido. Mientras tanto Adam, seguiría recordado las últimas palabras que le dijo el pequeño animal mitad ardilla mitad búho durante el resto del día.
-Laelé.- Se dijo a si mismo mientras pensaba.
Era una mañana fría y espectral, y poco después de que el pueblo se enterase del accidente, los cazadores y cazadoras del pueblo habían encontrado el cadáver de la hija de la pobre mujer de una forma aborrecible. El cadáver de la joven apenas si era reconocible, estaba boca arriba sin ninguna prenda visible, y eso solo aumentaba la horrible realidad de lo que debió pasarle, todo su cuerpo estaba cubierto por rasguños y mordidas que parecían hechas por una persona, pero al continuar observando aparecían más y más dudas de lo anterior planteado, su rosto estaba completamente herido y golpeado, sus ojos inyectados en sangre hacían ver aún su mirada de terror y de sus últimos momentos en esta tierra, pero lo peor y lo que más terror causo a los cazadores que nunca habían visto algo similar, era que la pobre víctima, tenía en el costado izquierdo del pecho una incisión hecha con algo similar a extremidades o garras, porque dentro del cadáver, había una roca donde debería de ir el corazón.
El cadáver aún no olía mal pues apenas habían pasado unas horas, y después del shock, los cazadores y cazadoras se dispusieron a envolver el cuerpo en unas sábanas y llevarlo al pueblo para darle un entierro apropiado.
A menos de 48 horas del incidente ya todo el pueblo se había enterado y sacaban sus propias conclusiones acerca de qué había pasado. Algunos culpaban a los dioses y otros tantos a algún asesino de sangre fría, otros tantos se aventuraban más y especulaban que era una bestia, todos sin saber que acertaron en algo.
A unos cuantos pasos del lugar donde se encontró el cadáver se encontraba el lago de las mil hadas, un lugar mágico pero que tenía que ser visitado con respeto.
Mientras tanto, Adam continuó investigando hacerca de –Laelé- y pocos libros hablaban de lo que era, o más bien de lo que fue. En realidad solo un libro antigüísimo tenía información relevante acerca de lo que en realidad era Laelé. El libro, decía que Laelé fue una ninfa del lago que solía ser la más hermosa de entre todas las criaturas, sin embargo, el rey de las bestias al que llamaban El Hombre, se enamoró ciegamente de ella, pero la ninfa al ser un ser de luz no podía salir del lago sagrado donde vivía, entonces, una noche el rey de las bestias decidió secuestrarla y copular con ella, quien al ser seducida por el deseo, cayó en las manos de este ser salvaje. Después de eso noche tras noche, los dos seres fornicaban en un frenesí que los hacía llegar hasta las estrellas y procrear luz. Hasta que en una fatídica ocasión, uno de los entes sagrados del bosque padre de las ninfas, descubrió a Laelé apareándose con el señor de las bestias. El éxtasis no los dejó ver. Encolerizado e iracundo, su padre la castigo transformándola en un ser monstruoso quien poco a poco perdía su bondad y se hacía cada vez más sádica y monstruosa.
En cuanto al rey de las bestias, fue exiliado de los bosques rojos y condenado ser encerrado en una foresta de espinas negras de las que tal vez nunca saldría. Visto todo esto a través de sus dotes, e hiperventilándose, Adam quedó paralizado.
-Laelé devoraba el corazón de las jóvenes para obtener su belleza y vitalidad…- Se dijo a sí mismo horrorizado.
Con algo de sudor en la frente. Entonces indagó para tratar de averiguar quién sería la próxima víctima y detenerla, sin embargo había alrededor de 200 personas en el pueblo de las cuales 12 eran mujeres jóvenes. Entre ellas su hermana Adel y Miranda. Una joven que conoció desde la infancia y de quien siempre ha estado enamorado.
Adam, no se había percatado de que ya era de noche, entonces salió corriendo de la biblioteca y se dirigió a su casa a planificar algún modo de defender a su pueblo.
Su padre, quien era un cazador consumado, le enseño que para atrapar a una presa debes de ser paciente y buscar tu oportunidad. Al llegar a su hogar, de inmediato le contó todo lo que supo a su hermana Adel quien atónita pero inteligente, lo relacionó todo de una vez. Poco tardaron en llegar a la conclusión de que la criatura monstruosa atacaría esa noche. Adam preparó su traje de cazador y decidido ir al bosque a matar a la criatura, entonces le dijo a su hermana:
Si no regreso para el amanecer, avísales a los cazadores lo que ocurre.-
-¿Por qué haces esto tu solo? ¿Es que eres tonto?- Contestó Adel.
-Es mi forma de hacer las cosas. Además, esta es mi prueba final, si logro terminar esto podré con cualquier cosa que se me presente.-
Antes de que Adel pudiese contestar algo sensato, Adam saltó ágilmente por la ventana y se dirigió al bosque.
Adel no se quedaría de brazos cruzados mientras su hermano según ella, cometía <>. A sí que preparó su traje, y tomó una de las dos dagas de su padre que adornaban una majestuosa chimenea.
Corriendo y luego de árbol en árbol él joven hombre continuó. El bosque si bien protegía del mundo exterior, si no lo conocías, también se convertía en una trampa mortal, sin embargo para Adam con todos sus años en ese lugar no le costó trabajo llegar hasta donde estaba el lago de las mil hadas, pero, en las orillas empezó a notar algo muy raro, cadáveres, cadáveres de animales de todo tipo; desde un oso grizzli de 3 metros, hasta venados y lobos con las mismas características en un estado de putrefacción avanzado y con heridas múltiples en todo el cuerpo. Lo que antes era un santuario azul, se había convertido en una trampa mortal.
En ese momento Adam sintió una presión muy fuerte en su cabeza como si alguien intentara entrar en ella, el dolor fue tan intenso que hizo que se agachara y con sus dos manos tomara los costados de su cráneo. Con los ojos bien abiertos y mirando para el piso. La niebla comenzaba a subir y aunque faltaba poco para que amaneciera la visibilidad disminuía. La noche es más oscura antes del amanecer.
Adam se levantó. Cuando de repente, escucho una voz demasiado familiar.
-¡Adam!- Escuchó a lo lejos.
-¡Adam por favor ayúdame!- Volvió a escuchar.
-Miranda… ¡Se llevó a Miranda!- Dijo. Rápidamente y sin titubear, se dirigió hacia donde escuchaba la voz.
El bosque contenía más lagos pero de menor tamaño y a uno de ellos se dirigía, el llamado Ojo de la luna. Acercándose cada vez más, Adam corrió y tropezó con una raíz salida de un árbol muerto y putrefacto. Se levantó y continuó, ya no escuchaba la vos que lo había llevado hasta ahí. Desesperado gritó el nombre de su amada:
-¡Miranda! ¡¡En donde estas..!!-
Entonces, disfrazada de Miranda, Laelé apareció y lo sedujo hasta ella.
-Aquí estoy amor mío, ven…-
Con su sangre hirviendo y al mismo tiempo aliviado de ver a la supuesta chica, Adam ni siquiera notó que miranda nunca lo ha llamado <>. Entonces Adam la tomo entre sus brazos y la cargó solo para que en ese momento Laelé lo tuviera cerca y lo atacara voraz mente mordiendo su hombro izquierdo, el sonido de sus huesos rompiéndose hizo que Adam soltara un gran grito de dolor.
Mientras esto ocurría Adel, buscaba a Adam en el bosque cuando escuchó su grito, y siguiendo el sonido llegó hasta el rastro de sangre que había hecho su hermano por la herida de la caída.
Mientras tanto, la ninfa y él joven herido forcejeaban, la niebla estaba en un punto máximo, no se podía ver nada a más allá de 5 metros. Con sus rasguños y golpes inevitablemente, la ninfa derribó a Adam a quien iba a matar por placer, herido y a punto de la inconciencia, Adam sabía que iba a morir fracasando, y al ni siquiera saber si Miranda estaba realmente secuestrada o solo fue un engaño de la criatura para atraerlo y cazarlo. Después de 7 golpes al cuerpo de Adam y después de probar su sangre una y otra vez, la maligna criatura se colocó sobre de él solo para que irónicamente moviera su pelvis desnuda sobre la entrepierna del hombre que buscaba matar, lo que dio tiempo para que su hermana Adel llegara, y salvara la la vida de su hermano lanzándo una flecha al pecho de Laelé para luego correr y degollarla con una de las dagas de su padre, acabando así, con la vida de la ninfa.
Adel ayudó a levantar a su hermano del suelo que ya estaba húmedo por su sangre. La luz del sol empezaba a crecer, y unos tenues rayos difuminados llegaron hacia donde ellos estaban. Aunque esto solo era el inicio de un mal para Adam. Porque la herida que le fue infligida, jamás sanaría.


#3

Antes del mediodía llegaron al pueblo con el cuerpo de Laelé para cremarlo y finalmente acabar con el mal, fueron recibidos con entusiasmo y regocijo, sabiendo que el mal por fin desaparecería de Los Bosques rojos.
Fue entonces cuando la madre de la joven asesinada por Laelé se acercó a los hermanos y con una mirada triste pero agradecida les dijo:
-Gracias, ahora el cuerpo de mi amada Miranda podrá descansar en paz-.

FIN.