Lautan
Rango5 Nivel 23 (630 ptos) | Escritor en ciernes
#1

Serie de cuentos basadas en la personalidad de ocho sujetos.
Cuento 1

Una historia triste te habré de contar,
sobre los amores que no hay que burlar;
ni hombre o mujer lo debe dudar,
pues la vida da vueltas sin parar.

Una mujer de belleza grandiosa,
su alma tenía muy poco a la par;
ella a un hombre adoraba,
pero aquel caballero andaba sin mirar.

Por más que ella su atención llamaba,
él siempre en ignorarla se esforzaba;
y así pasaba el tiempo,
y así también aumentaba el descontento.

La obsesión de la mujer fue tal,
que al enterarse de nupcias enloqueció en total;
nadie la pudo detener,
a su amado debía ver.

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Lautan
Rango5 Nivel 23
hace 4 meses

Gracias, espero el resto sea de su agrado.


#2

Y grande fue la sorpresa,
pues aquella mujer cometió una proeza;
pues el tiempo de nuevo pasó,
y a cada novia en silencio mató.

Nadie sabía que pasaba,
pero al caballero ya nadie hablaba;
el miraba con tristeza a su amada,
más no sabía lo que le deparaba.

Buscando la manera de encontrar al malvado,
que en un infierno su vida había cambiado;
de mujer una noche se vistió,
y a su propia casa fingir llegó.

No tardó en aparecer la mujer enloquecida,
que con sollozos a la recién llegada maldecía;
¡Aquel hombre sólo es mío!,
¡Pobre de ti, no sabes dónde has caído!

Sin pregunta alguna a puñaladas atacó,
matando así a la víctima que poco gimió;
y al tocar la luz el rostro del fallecido,
ella arrancarse la vida quiso.

Y así una historia de amantes no correspondidos,
ha quedado muy poco en el olvido;
pues los lamentos de ambos traicionados,
se escuchan por las calles y todos lados.
_____ . _____
Fin del cuento 1.

TealOxen_98
Rango11 Nivel 54
hace 4 meses

Escribes y narras con pasión y ganas @Lautan. Trágicas y hermosas palabras.

Lautan
Rango5 Nivel 23
hace 4 meses

Gracias, me da gusto saber que logro el objetivo transmitir las emociones de las ocho personas en que están basados estos cuentos.


#3

Cuento 2
En un lugar donde los campos de flores son el orgullo de los pobladores, el esmero por su ciudad era mucho y tener el premio por el mejor jardín era uno de los máximos alcances.

Y es en estos campos que rodeaban una pequeña casita habitada por una madre y 3 pequeñas hijas, que siendo hermanas, eran entidades muy distintas. Y aquella vez entre juegos infantiles y carcajadas inocentes, las 3 pequeñas niñas lanzan una promesa de peligroso porvenir.

La mayor de ellas es Eitelkeit, le sigue Habgier y la más pequeña es Gelehrtheit. Estas 3 pequeñas niñas acostumbradas a una vida feliz, sueñan con que su vida continúe así hasta el final de sus días.

Gelehrtheit: Eitel, ¿crees que toda nuestra vida será feliz?
Eitelkeit: oh! Pero que pregunta Geleh, la vida presenta muchas oportunidades y hay que saber aprovecharlos, ¿no lo crees Habgi?
Habgier: yo creo que hay que disfrutar la vida lo más posible.
Gelehrtheit: no lo sé, creo que puede haber otras maneras de ser feliz
Eitelkeit: la felicidad viene en todo lo brillante, tener joyas y posesiones traen toda la felicidad necesaria
Habgier: mi felicidad será completa cuando sea reconocida por mi belleza y juventud, así mismo la compartiré con alguien de las mismas condiciones que las mías
Gelehrtheit: pero ¿dónde queda el cariño, la felicidad, el amor?
Habgier: hagamos una promesa
Gelehrtheit: ¿una promesa de qué?
Habgier: nos casaremos con un hombre que nos dé una flor en especial, los demás serán rechazados
Gelehrtheit: ¿no es un poco exagerado?
Eitelkeit: no, será una regla para las 3

Y fue así como Eitelkeit eligió mirtos, Habgier eligió begonias y Gelehrtheit eligió heliotropos.

Los años pasaron y las niñas se convirtieron en bellas jóvenes y no faltaron pretendientes; pero ellas se negaban, aunque Gelehrtheit, se sentía bastante incómoda y para no dar una negativa rotunda, prefería decirles que era mejor seguir como buenos amigos.

Pero un día llegaron 3 jóvenes extranjeros al pequeño pueblo, buscando un nuevo lugar para vivir, los 3 eran grandes amigos; aunque sus opiniones eran rotundamente diferentes. Ellos eran Alois, Bernhardt y Dirk.

A su llegada conocieron la noticia de aquellas 3 hermanas y decidieron probar suerte, pero no se arriesgaron, fueron con cada pretendiente para saber cómo los habían rechazado y fue así que eligieron las flores que iban a llevar.

Bernhardt llevó un enorme ramo de mirtos, Alois llevó un elegante ramo de begonias y Dirk sólo llevó una pequeña ramita de heliotropos. Como los jóvenes no conocían la ciudad decidieron pasear en los alrededores y por alguna extraña coincidencia del destino, Dirk habló con Gelehrtheit:

-disculpe, somos extraños en este lugar, ¿sería posible nos diera algunas indicaciones?
-¿a dónde desean ir?
-nos han dicho que cerca de aquí viven 3 bellas hermanas, pero desconocemos dónde viven
-¿y por qué las desean conocer?
-mis amigos las buscan conquistar
-y usted ¿no?
-si debo ser sincero, eso pretendía, pero desde el primer momento que la he visto, ya no quiero ir
-pero si es la primera vez que nos vemos, ni siquiera conocemos nuestros nombres; aunque no puedo negar que su mirada tiene algo especial
-por favor acepte este pequeño detalle, tal vez hoy será la única vez que la vea, pero le aseguro que jamás la habré de olvidar.

Dirk sin saber con quién hablaba, ofreció a Gelehrtheit la pequeña ramita de heliotropos, ella muy feliz la recibió, dio las instrucciones necesarias y dijo adiós.

Los jóvenes fueron sobre el camino indicado y Gelehrtheit corrió por un camino más corto, estaba tan emocionada que el tiempo y la distancia se hicieron muy cortos.

Dirk se encontraba triste y decaído, pues en su mente sólo estaba la joven con quien había hablado en el pueblo, ya no le interesaba conocer a las 3 hermanas, además ya no llevaba flor alguna y no tenía más dinero para comprar otras; sus amigos solo lo regañaban y se burlaban. Cuando por fin llegaron a la casa de las jóvenes, se presentaron ante ellas, y sin decir palabra alguna ofrecieron sus flores, menos Dirk.

Bernhardt ofreció su ramo de mirtos y fue recibido por Eitelkeit, Alois ofreció su ramo de begonias y fue recibido por Habgier y finalmente Gelehrtheit sacó de la bolsita de su mandil aquella ramita de heliotropos y Dirk sonrió tanto que no podía creer tanta felicidad.

Las bodas se celebraron: Bernhardt y Eitelkeit, llevaron ropas cubiertas de oro y piedras preciosas; Alois y Habgier, llevaron ropas finas que destacaron la belleza de sus portes y finalmente Dirk y Gelehrtheit llevaron ropas sencillas pero acordes a la importante ceremonia, siempre llevando en sus manos la ramita de heliotropos que los unió.

Sus hogares y la vida matrimonial cambiaron; aunque la casa de Bernhardt y Eitelkeit era de grandes proporciones y rica decoración, carecía de cualquier elemento vivo, no había plantas ni animales, además de que Bernhardt era demasiado tacaño con cualquier tipo de gasto. Eitelkeit lloraba cada noche sobre las flores secas de aquel ramo de rosas; pero lo que pasaba dentro de su casa no lo sabía nadie más.

La casa de Alois y Habgier era muy ostentosa y parecía que en ella reinaba la felicidad; Habgier tenía un pequeñísimo jardín que cada día amanecía con menos flores, pues Alois las cortaba y las llevaba a cientos de jóvenes que pretendía; ella no lo quería creer, pero todo el mundo sabía de la infidelidad de su marido.

La casa de Dirk y Gelehrtheit era muy pequeña pero cálida y feliz; Dirk trabajaba día a día para obtener las comodidades necesarias y entre ambos hacían crecer más y más su jardín, lleno de cientos de flores, pero siempre manteniendo dentro y fuera de casa heliotropos, recuerdo de su amor.
_____ . _____
Fin del cuento 2

#4

Cuento 3
Una breve historia sobre un interesante hombre, he de relatar, pues este ser poco común, grandes cualidades tenía, pero carecía de una consciencia sentimental… bueno, más que carecer es ocultar.

Este hombre tenía cualidades físicas y estéticas agradables, era un hombre con altos niveles de educación y esto era lo que a muchas mujeres atraía; pero había algo que las lograba alejar.

Hubo un día en que una mujer de muy sencillos deseos y cualidades, lo comenzó a tratar como un buen compañero de trabajo, él era agradable, trabajador y caballeroso; muy puntual, preciso en su trabajo y con un talento para el dibujo realmente sorprendente.
Pero cuando esta sencilla mujer lo conoció, él era muy apegado a otras dos damas, que tenían características muy fuertes, pues tan solo con verlas, demostraban sus presencias imponentes.

Ambas mujeres lo trataban con aprecio y él las trataba con gran apego, parecía como si no pudieran estar unos sin los otros; para aquella joven sencilla esto se presentaba envidiable, pues con alegría ella observaba ese gran cariño que ella tanto deseaba.

Aquella joven sencilla siguió trabajando con nuestro joven caballero y cada día que pasaba y lo conocía, más quedaba embelesada por su manera de actuar, de pensar y trabajar; pero duro era su regreso a la realidad cuando aquellas dos importantes damas, robaban absolutamente la atención de nuestro intrépido caballero.

Y el tiempo pasó y pasó y este círculo vicioso continuó, la joven sencilla recibía esperanzas de la misma manera en como las perdía; pero aquel día inevitable tuvo que llegar; pues una fiesta o tal vez pequeña reunión, mostró la cara del joven caballero que aquella inocente joven ignoraba por completo.

Aquel hombre era gran catador de lo que el gran Baco es dios, para la debilidad de nuestro joven caballero; el estado en que aquella joven lo vio, la dejó completamente impactada, no podía creer que aquel hombre que ella admiraba tuviera tan terrible interés.

Desde aquel día aquella sencilla joven tuvo una vista diferente del joven caballero; cada día que pasaba encontraba más defectos en él que cualidades y a pesar de que todos ellos lastimaban su corazón, nunca dejó de sentir una extraña sensación en su corazón; fue fatal para ella poder aceptarlo y decir que perdidamente enamorada estaba de aquel hombre.

Y así continuó el tiempo pasando y por cada día un nuevo defecto y por tanto un día más de afirmación de aquel amor eterno.

En una ocasión, una tanta de aquellas en que Baco y sus sátiros, sedujeron a nuestro joven caballero; fue dejado en tales condiciones que aquella sencilla mujer tuvo miedo por la vida de nuestro joven indefenso.

Ella con gran preocupación y devoto cuidado, permaneció al lado de este intrépido señor; pero él debía pagar la factura de toda aquella diversión de la cual sólo los dioses pueden gozar.

Ella lo siguió cuidando en tan deplorable estado, pero nuestro joven nada consiente de su ingrato estado, cometió un error que se volvería un desastre.

El joven vulnerable y la mujer ilusionada crearon una atmósfera de terrible sentimiento, al punto en que el hombre tomó entre sus brazos a la joven mujer, plantando en sus labios el terrible beso conductor de fatalidades.

No es necesario describir las pasiones que a ambos jóvenes envolvieron, es necesario describir los sucesos que al día siguiente ocurrieron.

El estado de nuestro joven al día siguiente bien imaginado puede ser ya y los demonios aparecieron en la mente y existencia de aquel caballero.

¿Cómo saber que es más fatal, si un corazón roto o una ciudad devastada y destruida?

Solo puedo decir que nuestro interesante caballero renegó de las acciones cometidas y culpó a la inocente dama; de una treta se habló, de una gran traición se exclamó y terriblemente humillada la mujer terminó.

La joven viendo su vida sin sentido decidió escribir unas palabras póstumas al hombre al que devota era ella:

“Divino hijo de Apolo:
Si mi amor te ha ofendido, te pido perdón, pues jamás dejaré de sentir la pasión que sigue quemando a mí ser.
Sé que un gran pecado he cometido contra mis principios y tu ser, pero mi corazón jamás ha sido tan feliz como hace poco lo fue.
Si he traicionado tus principios y violentado tu pulcro cuerpo, no pediré mucho perdón, pues el mío sólo contigo ha sentido la pasión por el hombre al que siempre le ha sido devota y fiel.
Espero con vida poder pagar el precio de tan grande felicidad.”

Ella acabó con su vida ingiriendo el veneno de que Baco de alimenta, su rostro mostraba la terrible ruptura de su ensangrentado y partido corazón.

Mientras esto sucedía el hombre meditaba sobre todo aquello sucedido y sobre lo que sus labios no paraban de solicitar.

El hombre se dio cuenta de la necesidad de amar a la mujer que había herido; en su búsqueda fue, pero demasiado tarde había de llegar, pues cuando a sus pies se posó, la joven fría e inerte se encontraba.

El joven sintió morir, pues al haber leído aquella dura carta, vio la agonía que él había causado en aquella, la única y devota mujer que por fin había sabido enseñarle lo que era amar.

Las palaras finales de él solo fueron:

“Habré de morir del mismo modo en que yo te maté.”
____ . ____
Fin del cuento 3

#5

Cuento 4

Déjame susurrar a tu oído la suave canción que el viento ha traído,
déjame cerrar tus ojos para mostrarte las imágenes más dulces de la inmensidad,
déjame mostrarte otra realidad.

Porque entre los brazos amados no siempre estamos,
porque lloramos y reímos ya sea de dolor o por amor,
vivimos un momento,
vivimos una hora,
vivimos lo que añoramos,
vivimos lo que nos ha lastimado.

La madre vida ha sido justa,
pero el padre tiempo ha sabido castigar,
hemos visto el día y la noche,
hemos llamado a gritos,
hemos llorado a placer.

Todo sumergido en la canción eterna del tiempo,
bajo la batuta del pasado,
gritando a coro la letra del presente,
esperando los aplausos del futuro.

Somos aves que no paran de volar,
somos hombres que no dejan de soñar,
somos seres con ilusiones,
somos humanos con grandes confusiones.

Y aun así levantas los ojos al cielo,
elevando canciones al azul eterno,
esperando la bendición del sol,
recibiendo de la luna amor.

No, no es un poema más a la inmensidad,
es el recuerdo de todo aquello que me llena,
de todo aquello que me hace libre,
de todo aquello que me hace llorar.

La felicidad no siempre viene en sonrisas,
el amor no siempre llega en caricias,
pero la satisfacción viene con ambas,
y todas nos llenan el alma.

Esta fue la canción que el viento trajo para ti,
te hará llorar y te hará reír,
te hará recordar lo bueno y lo malo,
pero al final de aquellas memorias,
está un presente bien vivido,
un presente forjado con mente y espíritu;
ahora ya no solo es una canción,
es la historia de una vida de buena razón.
____ . ____
Fin del cuento 4

TealOxen_98
Rango11 Nivel 54
hace 4 meses

Ya no solo es una canción que el viento susurra al oído, cerrando los ojos e imaginando dulce o amarga es inmensa la realidad en imágenes que muestran el pasado que somos, presente escuchamos en futuro soñamos. Porque en los brazos que amamos tal vez no existamos, porque lloramos y reímos sin poder evitarlo. Vivimos un momento, morimos un instante, añoramos lo perdido y soñamos con aquello que nunca tendremos y aún así seguimos. Desconozco por humana a la Madre vida e intento ignorar a el padre tiempo pues nací sabiendo que es tajante por ser destino, y como tal no deseo con el dialogar. He visto el día y la noche y de la primera aprendí a ser de la segunda a no temer, hemos llamado a gritos sabiendo que respuesta no hay por ser de impotencia y dolor el viento se los ha de tragar. Somos la batuta del pasado, en orquesta del presente, con aplausos de un futuro. Aves que no paran de volar, sueños que no dejan de soñar, ilusiones que por ilusos nos hacen sentir y al mismo tiempo sufrir. Confusión ser que no tienes paz y menos serenidad, pues volar sin descansar es riesgo de humanidad, y aún así levantamos los ojos al cielo, esperando benditos rayos de color por elevarnos al mismo sol, mas la luna veneramos por ser símbolo de amores secretos y deseos. Y si tan hermosas palabras libres te hacen que sean plasmadas en el papel, para que el viento las lea y las susurre a aquellos que sientan las letras de los poetas. Y todo ello hará llorar y reír, sentir lo que fue y lo que es, un momento de dolor, un segundo de ilusión pues es una canción tan real como todo lo que el alma guarda con recelo para sentir una nota de una inolvidable canción...@Lautan sin palabras.


#6

Cuento 5

Todos los grandes viajeros y los mejores marineros, alguna vez en la vida han contado esta historia; pero todo aquel que la ignora no puede llamarse amante del mar.

Cuando un marinero va a iniciar el relato, con una canción habrá de iniciar:
De las aguas tus lágrimas
De las olas la reina
De los viajeros la virgen
De los malvados final.

Sirena de largo cabellos,
Que en tu canto recibes los barcos,
Esperas a tu amante eterno,
Conociendo el triste final.

Y las almas de los hombres conoces,
Y venganza por tu dolor cobras,
No lamentas las pérdidas humanas,
Más desafías las fuerzas naturales.

¡Virgen del golfo!
Madre del gran ojo azul,
Custodia tu tesoro
El sitio en que reposa tu amante de luz.

En el golfo de algún lugar de este planeta, habitaba en sus aguas una alegre familia de seres de agua; los padres siempre orgullosos de sus hijos, habían visto como estos se lograban adaptar a las aguas de otros mares; pero estos hijos que por largo tiempo se iban, nunca dejaban de regresar.

El joven tritón, primogénito de esta familia, había encontrado a quien amar y la única hija veía con agrado tal felicidad.

Una noche, mientras esta joven se bañaba con la luz lunar, vio que un extraño fuego caía con gran fuerza justo a unos metros de ella; el impacto de esta gran mole, fue como el cañonazo de un bergantín, y nuestra joven criatura más que alejarse fue vencida por la curiosidad, misma que la empujó a acercarse y observar qué era esa extraña aparición.

Y cuál fuese la sorpresa que se encontró, pues un joven caballero se iba poco a poco sumergiendo en el profundo mar; ella alarmada, nado a toda velocidad para así lograrlo atrapar y devolverlo a la superficie; pero la velocidad que éste llevaba era tal, que al momento en que ella lo sujetó, fue arrastrada a lo profundo del mar.

Y así, después de varios metros, ella se percató de que por fin se había detenido, tomó al inconsciente hombre y lo llevó hacia la superficie; pero lo que la obscuridad de las aguas no le permitía ver, la luz de la luna se lo haría saber.

Y así, llevándolo hasta la orilla de la playa; por más que intentaba ella, no lograba hacerlo reaccionar; y después por el cansancio, ella a su lado quedó dormida.

La luz del sol cayó sobre ellos y la joven se extrañó de un acontecimiento muy inusual, pues aquel frio hombre que ella había encontrado, ahora retomaba calor, vida y color.

Asombrada permaneció a su lado hasta que este abrió sus ojos, y aunque el miedo lo invadió en un inicio, la gratitud lo acerco un poco más a ella.

El nombre de este joven era “Y” hijo de la gran bóveda celestial, y nuestra pequeña criatura de nombre “X” será hija de la gran bóveda acuática; ambos provenientes del azul profundo y perpetuo.

Y aun así sin palabras, ambos supieron cómo hablar, pues el uno supo la historia del otro, iniciando así una amistad fatal.

El hombre atrapado en este mundo, entre los humanos se tuvo que adaptar, pero todos los días sin falta a nuestra pequeña criatura no dejaba de visitar.
Y aunque al inicio de su llegada, entre los hombres buscó la manera de regresar a su hogar; fue su vida junto a nuestra joven sirena lo que poco a poco, de parecer lo hacía cambiar.

Y como buenos hijos de las profundidades, fue así como se supieron amar; ya no solo formaban parte de la vida uno del otro; ahora eran la vida de uno y el otro.

Pero estos grandes amores y profundas paciones, desapercibidos no pueden pasar; y es así como a los oídos de los grandes señores esta había de llegar.
Reprendidos y advertidos ambos fueron; aun así estos amantes continuaron con sus profundos deseos.

Y como las palabras no eran la única manera para poderse llamar, nuestra joven sirena a la entrada de cada barco, siempre solía cantar, deleitando así el brillo de las estrellas que nuestro joven astro hacía titilar.

Pero como ya es bien conocido: “un ave y un pez podrán amarse, pero ¿dónde harán su nido?”

De nueva cuenta los grandes señores fueron informados de tal rebelión y con ambos jóvenes hubo que hablar; trataron con calma de hacerlos razonar: “hijo del cielo, del calor solo puede vivir; hija del mar, las aguas frías siempre serán tu hogar; intenten cambiar estas leyes y encontrarán su final”.

Pero estos jóvenes que no les importaba profanar la ley, pero que no pretendían perturbar su amor, siguieron amándose en aquel lenguaje que sólo ellos dos se sabían dedicar.

Y aun cuando el hombre enfermaba casi de muerte al entrar al mar y que la mujer entre los brazos demasiado cálidos del hombre se lograba sofocar; no podían dejarse de amar.

Y viendo los grande jueces del cielo y el mar como estas dos criaturas quebrantaban las leyes de por más natural, decidieron un gran castigo aplicar por la desobediencia que causaban al amar.

Ambos sujetados uno frente a otro sin poderse tocar, escuchaban la sentencia de los jueces de lo profundo e infinito:

“Si tan grande es su amor, para toda la eternidad lo habrán de lamentar pues, hijo del cielo como solo en el calor puedes vivir, pero tanto amas el mar, dormirás eternamente en lo profundo de las aguas, cerca muy cerca del calor que sólo el centro de la tierra te podrá proporcionar.

Hija del mar, como solo en las aguas frías puedes vivir, pero tanto amas el calor del cielo, vivirás penando eternamente en las aguas superficiales y cálidas del mar, pero no será en su inmensidad, sólo vivirás en una porción estrecha; y será aún más grande tu dolor, pues si algún día el hombre encuentra el lugar en donde yace el cuerpo de tu amante, este morirá.”

Arrastrados fueron a sus nuevos hogares y sus nuevas existencias tuvieron que soportar y así fue como a la leyenda dieron paso para que su amor siguiera hasta la eternidad.

Y así la sirena cantaba a la entrada de cada barco, para que su amante dormido la pudiera escuchar; pero también como perpetua vigilante, condenaba a muerte a todo aquel que buscaba profanar el eterno sepulcro del que toda su vida había de amar.

La historia de este amor a los oídos de los hombres llegó y fue aquí donde el mito inició; grandes conjeturas se hicieron, pero una de ellas es la más interesante a contar, pues para perpetuar este amor dijeron, que al morir ambos por el dolor de estar separados, su amor fue trasladado a la bóveda celestial en la forma de la constelación que habían de llamar “piscis”: ambos un pez en la inmensidad, ambos un astro en la bóveda celestial.
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Final del cuento 5.

#7

Cuento 6

Hace muchas eras, cuando el hombre y los seres primordiales comenzaban a existir en la misma tierra, sólo dejaron leyendas y mitos de su paso y esta es una de ellas.

Estos seres primordiales con apariencia humana, eran capaces de controlar los elementos naturales como el agua, tierra, aire y fuego; cada uno pertenecía a un clan separado y era imposible que entre ellos hubiera alianzas.

Los que controlaban el fuego, eran provenientes de la diosa Brigit, los que controlaban el agua eran llamados Kelpie, aquellos que manipulaban la tierra eran llamados Terram y los que controlaban el aire, eran llamados Aeris.

Los señores del agua acostumbraban recorrer las tierras vecinas sin detenerse, para evitar conflictos con los demás clanes; pero un suceso inesperado se encontró a su paso, pues una joven dama, se encontraba caída entre la maleza. Un aventurado kelpie, bajo de su corcel para auxiliar a la dama; sin ver en ella algún indicio de su origen o identidad. Los demás no auguraban nada bueno, pero aun así el joven insistió en llevarla con ellos.

Al despertar la joven, se encontró mareada y asustada, pues desconocía el lugar en el que se encontraba, pero grato para ella fue escuchar las palabras de aliento que aquel joven decía, pues explicaba con detalle el lugar en donde estaba.

Se presentó como Kalp y preguntó el nombre de la dama, recibió en un breve murmullo el nombre de Bri. Ambos se volvieron gratos amigos en sólo unos días, pero ella por más que trataba de recordar su origen, no lograba recuperar imagen alguna. Vieron que no manipulaba agua, tierra, fuego o aire; pero tampoco era una humana convencional.

Pasó el tiempo y aquel afecto que Bri sentía por Kalp, se tornó en amor, pero no podemos decir lo mismo de él, pues se mantenía al margen de lo que sus padres le ordenaban. Bri ya no “perdía” el tiempo en recordar su origen, ahora lo ocupaba en pensar cómo llegar al corazón de Kalp; difícil batalla había de ser, pues para todos fue anunciado un próximo matrimonio.

Bri temía enloquecer y Kalp parecía feliz por aquel futuro suceso; un matrimonio que él no esperaba, pero que tampoco dejaba de desear. Bri viendo aquella resolución por parte de quien amaba, tomó valor para hablar con los padres del joven y la respuesta fue rotundamente en contra de lo que ella esperaba… no se dejó vencer.

Ella suplicó un poco de comprensión, pues su corazón herido, sólo podría ser sanado por él; viendo los padres semejante acto de desesperación le otorgaron una pequeña oportunidad, pero antes debería superar 8 pruebas.

Bri aceptó tal reto sin dudar, pero a cambio no debería ser considerada como una posible candidata, sino que desposaría a Kalp; los padres aceptaron sin queja alguna.

La primera prueba era encontrar la “flor de invierno”, ubicada en lo más alto de la montaña y llevar uno de sus pétalos de vuelta a los padres; lo que no le habían dicho es que la flor de invierno se desbarataba con la más mínima presencia de calor; y como es de imaginarse ella falló.

La segunda prueba consistía en sacar del fondo del lago, el collar de perlas propiedad de la antigua madre suprema de los kelpie; lo que no le dijeron era que el agua era tan fría, que al primer contacto era capaz de congelar la piel; y como es de imaginarse ella falló.

La tercera prueba consistía en recuperar 4 pequeñas esferas de cristal que se encontraban en las aguas al pie de la montaña; lo que no le dijeron fue que esas aguas eran capaces de quemar con el contacto; y como es de imaginarse, ella logró recuperar las 4 esferas sin lesión alguna.

La cuarta y quinta prueba iban a la par, pues debía obtener un mineral único del centro de la tierra y obtener de este un diamante que reflejara sus verdaderos sentimientos por Kalp; ella obtuvo de la tierra una pieza de carbón, la tomó entre sus blancas manos, la oprimió fuertemente y obtuvo un magnifico diamante que forma la figura de una hermosa flor de fuego; ella pasó ambas pruebas, pero los padres ya sospechaban algo desagradable.

La sexta prueba fue realizada especialmente para probar la hipótesis de los padres; tomaron a su propio hijo y lo colocaron en un pila de troncos, los cuales hicieron arder. Bri no comprendía que clase de prueba era aquella, pero sólo pensaba en rescatar al ser que amaba; sin pensarlo se arrojó a las llamas y logró sacar a Kalp con importantes quemaduras, pero la piel de ella no tenía lesión alguna.

Los padres no se sorprendieron y Bri comprendió cual había sido la intención de los padres; entró tanto en furia que las llamas de aquella pira comenzaron a crecer y crecer sin control alguno, la envolvieron y le otorgaron una fuerza tal, que comenzó a destruir todo a su paso.

Ella no era un ser convencional, ella era una hija de Brigit, diosa del fuego; la furia de Bri fue tal que en su demencia no logró percatarse de que ya había matado a Kalp.

Enloquecida al ver lo que había realizado, invocó las llamas más fuertes de su ser; las cuales reunían su dolor, su ira y su amor; tomó entre sus brazos el inerte cuerpo de Kalp y generó así las más impresionante pira funeraria, que alcanzara a ambos cuerpos.
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Fin del cuento 6.

#8

Cuento 7
Una historia te voy a contar, sobre aquello que buscamos callar y sobre el extraño lugar en donde los secretos encuentran lugar.

Aunque esta historia corta es, cuenta la larga historia de todo ser…

Había una vez un extraño lugar, un pequeño pueblo habitado por personas comunes, que al caminar por las calles muy felices estos iban y venían; todos sonreían a todos, parecía un lugar lleno de alegría y prosperidad; pero triste la historia se vuelve cuando a la puerta de la iglesia tu mirada vuelves.

Un niño en tristes condiciones puedes encontrar a los pies de la entrada de este magnánimo lugar; este niño no sonríe, no llora; su expresión solo mostraba características de un muñeco de aparador… ojos de sólo un observador, de un analista, no la de un niño que vive su infancia.

Y el brillo de los relucientes escalones de mármol, contrastan las ropas miserables que posee, tal vez de allí su sucio aspecto; migas es su comida, tal vez de allí su famélico cuerpo.

Y es aquí en donde encontramos ¡el contraste más brutal¡, ¡Que extraña la naturaleza humana¡, pues por una ventana de aterciopelado cortinaje, surge un rostro regordete y sonrojado de un niño bien vestido y alimentado.

Este niño sonríe, grita, se emociona, llora; su expresión muestra asombro, enojo, alegría; sus ojos son los de un explorador: vivaces, joviales la de un niño que disfruta y vive su niñez.

Y el brillo caoba de la ventana y de los vidrios biselados, resaltan las ropas finas que posee, tal vez de allí su aire de pulcritud; deliciosas frutas, panes y carnes es su comida, tal vez de allí su nutrido cuerpo.

¿Pero por qué estos dos niños son de fundamental interés? Pues bien, la historia continúa así, el pequeño de aspecto famélico se llama Klaus y el pequeño regordete es Wólfram; y no será difícil imaginar que estos dos niños no podrán siquiera mirarse a los ojos, menos hablarse.

Wólfram al ver al pequeño niño al pie de los escalones, comenzó a tomar discretamente algunas piedras de la maceta colocada en el balcón y ágilmente cual buen soldado, comenzó a arrojárselas a la famélica criatura; Klaus no se movió, sólo buscó de manera tranquila el origen de aquel ataque, su pasividad no le ayudó a esquivar ningún golpe, cuando logró encontrar a su atacante sólo lo observo sin expresión alguna, para Wólfram esta mirada fue objeto de miedo y su manera de exteriorizarlo fue lanzándole más piedrecillas.

Klaus sólo seguía mirando fijamente, recibiendo todos esos golpes y Wólfram al ver que nada ocurría y que su reserva de piedras se agotaba, comenzó a arrojar puños de tierra, la madre de Wólfram se percató de esa hazaña y muy enojada jaló al niño y le proporcionó unas buenas nalgadas.

Wólfram lloró y lloró, soltó algunas patadas y terminó castigado en su habitación. Inició entonces un gran berrinche, enorme, colosal; el niño golpeaba, tiraba, rompía todo lo que a su paso tenía. Cuando de pronto abrió el gran ropero, comenzó a surtir de golpes al interior, a maldecir, insultar hasta que por fin se cansó y terminó tirado en el piso, tranquilo, dormido.

Pero… ¿Qué pasó con Klaus?, este niño siguió mirando todo aquel regaño y escuchó los gritos de ese niño y su madre; la única posesión que tenía era una caja de madera sin ninguna gracia, algo sencillo, pero él lo llamaba “su ropero”; antes de irse de aquellas escaleras abrió su cajita, sacó un pañuelo inmaculadamente blanco y limpió un poco sus heridas, de nuevo lo guardó y acercó su cara, comenzando a susurrar algunas palabras y se escucharon algunas carcajadas; cuando terminó la cerró y se fue, su expresión seguía siendo la misma de siempre.

Y bajo este mismo patrón diario, pasaron los años, los niños cambiaron a jóvenes; uno era un niño rico con todas las comodidades, el otro trabajaba noche y día para poder tener algo que comer.

Y aunque Wólfram ya no apedreaba a Klaus, siempre encontraba la manera de herirlo; pero cuando algo le salía mal siempre se desquitaba con su ropero y Klaus recurría a su cajita.

El tiempo siguió pasando y los jóvenes se convirtieron en hombres, ambos formaron familias, uno tenía todos los lujos, pero era infeliz la esposa y los hijos; mientras que la otra familia pasaba incomodidades pero se mantenían unidos y fuertes; pero aun así el ritual de molestar y recurrir a los “roperos” nunca dejó de pasar.

Y como ya es bien sabido por la humanidad, el tiempo nunca deja de pasar y aquellos hombres se volvieron ancianos y por aquellas cosas extrañas de la vida, Wólfram encontró a Klaus, sentado a los pies de la escalera de la iglesia y se acercó a él:
- Tú de nuevo aquí
- Y tú también
- Veo que sigues siendo igual
- No lo creo, ambos ya hemos envejecido y hemos formado vidas; no creo que todo siga igual.
- ¿tienes familia?
- Sí, tengo una esposa y dos hijos; uno de ellos pronto me hará abuelo.
- Vaya he prosperado, yo he tenido 3 esposas, 5 hijos y 4 nietos; tengo herencia suficiente para todos.
- Me alegro por ti, la herencia que yo puedo dejar está en la medida de lo que yo puedo trabajar.

Y de nueva cuenta el tiempo pasó y ambos hombres llegaron al final de sus vidas, pero antes de morir hablaron con sus primogénitos.

La despedida de Wólfram fue así:
“Hijo querido, la vida me dio todo y nunca lo supe apreciar, pero atesoro con gran cariño el ropero que me ha acompañado toda la vida, él sabe muchos de mis secretos; confía en él y dile los tuyos; no hagas nada de lo que te puedas arrepentir, no sigas el errado camino por el que yo fui.”

La despedida de Klaus fue así:
“Hijo mío, en vida te enseñé el valor del trabajo duro, de la familia, del respeto; te heredo esto, que forja el carácter y es fuerza de la familia, no tuve mucho dinero pero vivimos dignamente. La única posesión que te puedo dejar es esta cajita, ha sido el “ropero” en donde he guardado mis mayores tesoros; estoy seguro que sabrás que hacer con ella.”

El primogénito de Wólfram vació aquel enorme ropero, sin encontrar nada de valor en él, maldijo a su padre y ese “vejestorio” como lo llamó, convertido en leña terminó.

El primogénito de Klaus reunió a su esposa, madre y hermano para abrir aquel “ropero” y que asombrados se vieron cuando encontraron diversos objetos; había un pañuelo con leve bordado, alguna vez posesión de la madre de Klaus; había un pequeño billete, comprobante del primer pago por trabajo de Klaus; había una pequeña flor seca, parte del ramo de bodas de la esposa de Klaus; había unos pequeños dientes, los primeros que mudaron ambos hijos y por último un pequeño frasco con agua adentro, lágrimas de Klaus cuando su hijo se casó; todos lloraron y recordaron esos momentos. El primogénito decidió que cada miembro de la familia agregaría algo igual de hermoso, para que a través del tiempo esa gran herencia fuera aún mayor.

He aquí la moraleja de esta pequeña historia, “el ropero” del alma se puede llenar de muchas cosas, depende de uno saber que atesorar: risas, recuerdos agradables o insultos, llanto, recuerdos desagradables.

Te entrego este ropero, para que atesores en él lo que tú consideres pueda habitarlo, tal vez algún día sea el tesoro más grande de los que aún no lo han visto.
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Fin del cuento 7.

#9

Cuento 8

En un hermoso lago habita una inusual grulla de nombre Tsuru; los ancianos la respetan, los niños la obedecen sin dudar y los padres le presentan pequeñas ofrendas para que ella vigile a sus hijos.

Y en el afán de proteger y vigilar, Tsuru cuenta a los niños diversas fábulas e historias, que algún día habrán de transmitir a los demás; y una de ellas dice así:

El famoso dicho “El pez por la boca muere”, no sólo nos habla de cómo cazar a un pescado, sino que nos habla de las ventajas y desventajas de hablar sin pensar o de hablar de más.

Y es así como en un lugar apacible, vivían 3 hermanos, todos ellos trabajadores y galantes, pero con una cualidad especial que radicaba en su manera de hablar.

El hermano mayor de nombre Makoto, cuidaba mucho de sus hermanos y en su trabajo apreciaban sus servicios; pero cuando tenía que hablar con alguien, temían por sus palabras, pues todos decían que eran como fuego.

El hermano mediano de nombre Usotsuki, era versado en los estudios, pero poco confiaban en él y decían que sus palabras eran como la serpiente.

El hermano pequeño de nombre Hiroshi, apreciaba a todos sus pacientes, los cuales lo estimaban y cuidaban tanto como podían; y recurrían a él en las buenas y en las malas y siempre decían que sus palabras eran suaves como las nubes, pero cálidas como el sol.

Un día de aquellos, en donde la rutina se vio quebrantada por las festividades, fue dispuesto que el emperador visitara la pequeña ciudad en donde los 3 hermanos habitaban. Todo se veía rebosante de alegría y los árboles en flor, reafirmaban el espíritu de la festividad.

La fiesta era un momento de alegría, pero también de mucha solemnidad, por lo que el protocolo en presencia del emperador era muy importante. Pero como es bien sabido nunca deben faltar los cuchicheos, que generalmente traen problemas.

Por aquí y por allá se corrió la voz semanas antes de los días festivos:
“Estas fiestas no sólo unen personas, sino que enriquecen bolsillos, todo tiene que ser perfecto pero no hay quien lo realiza con la ceremonia necesaria; nada es digno de esta festividad y perdemos el tiempo que bien puede ser libre en casa.
Es por ello que ruego, el final de estas fiestas, que evitan la productividad y alientan la holgazanería”

Por aquí y por allá se corrió la voz días antes de los días festivos:
“Estos día nos permitirán todos reunirnos en pos de vislumbrar la magnanimidades del emperador, al cual admiramos en todo su esplendor y luciendo las más finas ropas que en todo el mundo jamás serán creadas, aunque, es bien sabido que las cosas dentro de palacio son muy turbias, no sólo en su política sino en su matrimonio; vaya pobre emperatriz quien le diría que las concubinas serían fuertes rivales. Tenerlo todo… y no tener nada”
Al inicio de las fiestas, se comentó un mensaje interesante, no pretendía acallar los chismes ya conocidos, pero eran agradecidos por lo que sucedía día a día:

“Estas fiestas no son sólo para celebrar, es para mostrar la unidad de los humanos en torno a la fuerza que nos permite continuar nuestras actividades día con día.
Es por ello que ruego en estos días tan importantes, que todos aquellos que sufren, puedan sonreír; quien hoy celebra, nunca deje de ser feliz y quien haya perdido la esperanza, encuentre de nuevo el camino hacia todos nosotros, que con brazos abiertos los hemos de esperar.”

A los oídos del emperador llegaron todos los rumores; muy molesto y sorprendido mandó buscar a quienes habían originado los que consideraba los tres rumores de peso. Como ya es de imaginar los 3 hermanos fueron custodiados y llevados al palacio principal, donde fueron cuestionados, pero jamás respondieron una sola pregunta. Viendo que estos hermanos nunca se delatarían, un anciano consejero al emperador sugirió una prueba, que proporcionaría resultados fáciles y eficaces; para así saber quién había dicho cada rumor.

Y es así como este consejero a los 3 hermanos dijo:

-El emperador muy molesto está, pero voto de confianza les pretende otorgar, aquí les mostraré algo muy importante para el emperador; con nadie podrán hablar acerca de lo visto, lo deberán guardar como un gran tesoro.

Al finalizar cada hermano pasó a ver el contenido de una pequeña cajita, la cual por fuera era muy sencilla y poco llamativa. Cuando terminaron de ver, cada uno fue llamado por el emperador.

El primero en ser llamado fue Makoto al cual el emperador le dijo:
-Y bien, dime, ¿Qué opinas de mi secreto?

A lo que Makoto respondió:
-Absurdo, una niñería, que clase de broma puede ser.

El emperador no respondió y Makoto fue dirigido a otra habitación, al tiempo que entraba Usotsuki y el emperador le dijo:
-Y bien, dime, ¿Qué opinas de mi secreto?

A lo que Usotsuki respondió:
-Maravilla entre maravillas, los reyes desearían pertenencia igual, pero sólo usted posee riqueza tal, que en cofre de 7 candados ha podido hasta hoy custodiar.

El emperador no respondió, Usotsuki fue llevado con Makoto, mientras entraba Hiroshi, y el emperador le dijo:
-Y bien, dime, ¿Qué opinas de mi secreto?

A lo que Hiroshi respondió:
-Mi señor ¿Es que acaso los secretos se deben divulgar?, lo que he visto, no será por mi dicho, por lo que ni a usted se lo he de mencionar.

El emperador no respondió e hizo llamar a los dos hermanos faltantes y sentenció a cada uno diciendo:

- A ti Makoto, que por tu extremo afán de decir la verdad sin pensar en lo mucho que puedes llegar a incomodar serás castigado a sólo poder escuchar, pero nunca más hablar; y por generaciones, todo aquel que sea igual que tú en lanzar fuego al hablar, Makoto se llamará.
- A ti Usotsuki, que por tu amor a decir mentiras, no tienes conocimiento del bien o el mal, serás castigado a perder la lengua y a ser dejado en un lugar donde a nadie puedas escuchar; y por generaciones, todo aquel que sea igual que tú de soltar veneno al hablar, Usotsuki se llamará.
- Y a ti Hiroshi, que por el respeto al hablar y pensar, permites conocer la confianza que se te puede otorgar, serás mi consejero más preciado y llevaras como insignia, aquel secreto que has resguardado; y por generaciones, todo aquel que sea igual que tú en decir palabras suaves como las nubes, pero cálidas como el sol, llamado será Hiroshi.

Todos a su sentencia fueron llevados y todo acatado finalizó y Hiroshi siempre en su indumentaria llevó aquello que en una cajita protegió, la flor sakura que en emblema de su familia se convirtió.
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Fin del cuento 8.