mikaela_moreno
Rango4 Nivel 19 (372 ptos) | Promesa literaria
#1

"Abril 10 del 2016. Hoy Sebastián vendrá a casa, estoy ansiosa por verlo, mamá dice que se quedará todo el fin de semana. Últimamente lo veo muy poco y me hace mucha falta. Sin embargo, en mis sueños puedo sentir sus caricias y sus labios que recorren mi piel, casi como si fuera real…” Escribo en una nueva pagina en mi diario. Es el equivalente a hablar conmigo misma, pero siempre me ayuda a liberar un poco esos deseos frustrados y prohibidos que habitan en mi. Hoy es el cumpleaños de Sebastián y mamá organizó una pequeña fiesta para celebrar sus veinticuatro años, así que vendrá esta noche. Casi no lo veo desde que hace un par de meses atrás se mudó a su nuevo departamento, que se encuentra más cerca de su trabajo. Me puse guapísima para él, llevo puesto un vestido rojo ajustado y tacones altos, alacíe mi largo cabello castaño y lo peiné en una alta coleta además me maquillé para resaltar mis ojos verdes. Estoy ansiosa por verlo. De  repente se abre la puerta de mi habitación. -¡Con que aquí estas! – la voz de Sebastián me toma por sorpresa.

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#2

-Sebastián, no debes hacer eso – dice mi madre al entrar tras él – ya no son niños, debes tocar antes de entrar a la habitación de tu hermana. -No te preocupes mamita – digo, girándome sobre la silla en la que estoy sentada junto a mi escritorio – es su cumpleaños, así que por esta vez, puedo perdonarlo. Lo miro y una sonrisa de oreja a oreja se dibuja en sus labios y sus ojos azules brillan de alegría. Trae puesta una camisa negra de manga tres cuartos ceñida al cuerpo y jeans ajustados, su cabello lacio y negro está un poco alborotado y luce muy guapo. -Más te vale Valentina – dice en tono juguetón, algo poco común en él – ¡te he extrañado mucho! -¡Yo también, muchísimo! – digo rodeando su cuello con mis brazos y él me estrecha fuerte entre los suyos. -Deberías venir más seguido hijo. -He tenido mucho trabajo mamá. -Lo sé cariño. Vamos a la sala, sus tíos deben de estar por llegar. Mamá se ve muy bonita, lleva un vestido sencillo azul oscuro, zapatillas de tacón bajo y su cabello negro recogido. Nos dirigimos hacia la sala. Papá viste una camisa blanca, jeans y zapatos café, su cabello castaño esta un poco más largo de lo que acostumbra tenerlo. Suena el timbre. Es el mi tío Julián y su esposa Johana, ella trae un  hermoso vestido rosa pálido. Ambos felicitan al cumpleañero al entrar. Con ellos viene Elizabeth, mi prima – Lizy, como la llamamos de cariño – una chica extrovertida y muy alegre. El tío Julián, hermano de mamá es un grandioso chef y pastelero, tiene su propio restaurante, ahora Lizy esta por terminar sus estudios en el centro gastronómico para trabajar en el nuevo negocio  que su padre quiere abrir. Ella se ofreció a preparar el pastel preferido de Sebastián, un delicioso Selva Negra, y el tío Julián también trajo dos finas botellas de champán y otras dos de vino blanco además de unos exquisitos bocadillos. -Valentina, deberíamos salir juntas uno de estos días – insiste como de costumbre Lizy – te puedo presentar un par de chicos. - Si claro, uno de estos días, tal vez – simulo una sonrisa. Sebastián se acerca a nosotras y saluda a . -¡Feliz cumpleaños! – se acerca y le da un beso muy cariñoso en la mejilla. -Gracias Elizabeth. -Tu hermano cada vez está más guapo ¿cierto Vale?. -Si – respondo tímidamente y Sebastián me mira de reojo. Suena de nuevo el timbre. Es tía Melany y su prometido Eliot. Ella trae una falda blanca que deja ver sus largas pierna, desde que se comprometió no falta un solo día al gimnasio, quiere verse espectacular el día de su boda. Un momento después llega la tía Tamara con su esposo Manuel y traen a la pequeña Camila. Mi padre saluda a sus hermanas, mientas mamá se come a besos a mi primita. -¿Pero quien es la consentida de la familia? – le repite una y otra vez. Camila suelta unas grandes carcajadas. -¿Puedes creerlo Ceci? Pronto cumplirá cuatro años mi pequeña – dice tía Tamara. -Dímelo a mí Tamara, ni si quiera me di cuenta en que momento crecieron Sebastián y Valentina. Por último llega mi mejor amiga, Sara, nos conocemos desde muy pequeña y se que puedo contar con ella ya sea para apoyarme o para regalarme. Antonio, su novio y mejor amigo de Sebastián. Es un chico no muy alto, bastante delgado, de cabello castaño oscuro, con una personalidad muy alegre.

#3

Ya con los invitados aquí, la casa se vuelve bulliciosa, todos hablan y se ríen, comen los bocadillos que trajo el tío Julián que están deliciosos, la música anima el ambiente, y tía Melany  que es muy extrovertida toma de la mano a Eliot para que la acompañe a bailar en el centro de la sala, todos los animamos, Antonio toma a Sara y también la lleva al centro y ella completamente avergonzada intenta seguir su ritmo. - ¿Y ya pusieron fecha a la boda? - le pregunto a tía Melany cuando se acerca por un poco de vino. - Queremos que sea el próximo 14 de febrero.
- Todo el mundo se quiere casar en esa fecha - dice mamá.
- Sería muy romántico una boda ese día Cecilia.
-¿No es un poco apresurado? ya estamos en septiembre, pronto llegará navidad ¿tendrás suficiente tiempo para los preparativos?
- Cariño, organizar eventos es mi trabajo.
- ¿Puedo ser una de tus damas tías?
- Claro que si ¿Y con quien irás? ¿Ya tienes algún chico por ahí? ¿Algún novio? - yo miró a mi tía con asombro.
-Valentina no tiene novio -responde Sebastián antes de que yo pueda decir algo.
- No seas un hermano celoso Sebastián, Valentina ya tiene veintiún años.
- Así es él Melany , él tiene veintitrés y tampoco ha tenido nunca una novia - responde mi mamá.
- Eso ya todos los sabemos pero ya los dos...
- A mí no me interesa ninguna chica por ahora tía - la interrumpe Sebastián.
- Yo tampoco quiero una relación con nadie tía, al menos por ahora.
- Y con hermano tan celoso, ningún chico se te podrá acercar - tía Melany  ríe mirándonos de reojo y le da un sorbo a su copa - al menos ya no puede vigilarte tan de cerca.
- Que dulce, aún parecen recién casados - mamá observa a la tía Tamaray Manuel que bailan una romántica canción, sumergidos en su propio mundo, aprovechando que Génesis se quedó dormida.
- ¿Quieres bailar? - pregunta Sebastián.
- Claro.
- Te ves muy bonita hoy Valentina - me susurra muy suavemente al oído mientras bailamos y un escalofrío recorre todo mi cuerpo.
- Gracias - apenas logro que salga mi voz.
- Me haces mucha falta - dice en susurro, para que nadie más escuche - todos los días te extraño.

#4

- Yo también te echo de menos y Elizabeth tiene razón – digo con una pequeña sonrisa – en verdad te ves muy atractivo.
- Es hora de cenar, vengan todos al comedor - interrumpe mi mamá - he preparado un platillo delicioso, el favorito de mis hijos, no solo Julián sabe cocinar.
- Lo sé hermanita - responde el tío Julián con una gran sonrisa y sus ojos verdes tienen una mirada divertida- pero fui yo quien te enseñó - mamá lo mira y pone los ojos en blanco  y luego le sonríe.
A la hora de partir el pastel, antes de que Sebastián sople las velas, mamá le dice que pida un deseo, como si aún fuera su niño pequeño, él se queda un instante pensando y luego las apaga, todos estamos ansiosos por probar el delicioso Selva Negra que sabe tan exquisito como siempre. En la mesa todos charlamos un poco más recordando viejas anécdotas, todas muy divertidas, la mayoría de cuando mamá, papá y mis tíos eran pequeños. Poco después, siendo ya más de las diez de lo noche, los invitados comienzan a marcharse, no sin antes haberle dado un fuerte abrazo y un gran beso al cumpleañero. Finalmente, la casa queda vacía y mucho más silenciosa, solo quedamos nosotros cuatro. Y como niña chiquita a la que le pica la curiosidad miro a Sebastián ¿En verdad habrá pedido un deseo de cumpleaños?
- ¿Y qué pediste? - le pregunto.
- ¿A qué te refieres? - contesta fingiendo no entender mi pregunta.
- Tu sabes, antes de apagar las velas - lo miro ansiosa - ¿Cuál fue tu deseo? - bajo un poco la voz.
- Si te digo no se cumple - responde mirándome fijamente a los ojos.
- ¿Sebastián y cómo va la universidad? - pregunta mi padre que viene del comedor.
- Iré con mamá, la ayudaré a recoger los platos.
Mientras estoy con mamá ordenando la cocina, le noto un poco inquieta, como si quisiera decirme algo.
- Vale - dice finalmente - ¿En verdad no te interesa ningún muchacho? A tu edad es muy normal que salgas con alguien, a tu papá y a mí no nos molestaría.
- Pues, como te lo explico mamá, no es que no me interese ninguno.
- Entonces ¿hay alguien?
- No, bueno tal vez, es complicado mamá, digamos que es algo que nunca va a suceder, es inalcanzable para mí.
- ¿Inalcanzable? Corazón, tú no eres menos que nadie.
- No, no mamá no quise decir eso. Es que por diferentes circunstancias no podemos juntos eso es todo.
- ¿Sabe él lo que tú sientes?