DanaArtiles
Rango2 Nivel 8 (56 ptos) | Copista no remunerado
#1

Una vida normal, una rutina normal era en lo que pensaba nunca cambiaría pero... no se pueden esperar que las cosas duren eternamente.
Y solo se necesito de un día para que todo se volviera diferente.
Mi memoria del momento es muy vago pero aun podría recordar ciertos fragmentos de lo sucedido, de lo que pensaba y donde tuve que aferrar mi mente para no perder el control de mi misma.
En esa noche mi manera de ver el mundo había cambiado por que "mi vida" había sido cambiada. Mi forma de pensar y mi cuerpo ya nada seria igual aunque mis recuerdos y lo que solía ser permanecerían.
Y ese fue el inicio... En el que morí.

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#2

Capitulo 1 parte 1 Neblina
-Mama? - La llame, mientras bajaba por las escaleras, atenta si me respondía desde la cocina o la sala.
Me había levantado temprano, cambiado y lista para ir a la tienda.
Después de verificar que ya se había levantado primero sin despertarme para desayunar juntas, solo fui a la cocina a encontrar alguna nota. Y así era.
Hija, me vino a buscar tu tía Celia; si quieres, quédate en casa, ella estará ayudándome. Te quiere, mama.
PD; ¡No holgazanees pequeña! Bss (besos).
Claramente lo último fue escrito por mi tía, por lo que me dio igual, considerando el ir allá con ellas. Pero no siempre se puede tener un sábado como este, tan tranquilo.
-Gracias. - Suspire, pensando en tomar mi tiempo en desayunar, y hacer cualquier cosa.
Mi padre murió cuando yo tenía unos 8 años, al principio no sabíamos que hacer, pero al tiempo un abogado había aparecido diciendo que nos había dejado una gran suma para mantener a la familia. Al menos por un tiempo, suponía. Mi mama se empeñó en buscar un trabajo, pero nada le surgía. pasado un tiempo, invirtió en una tienda de la que ambas manejaríamos, y que luego se sumaría mi tía Celia, la hermana menor de mi padre que seguía en contacto con nosotras.
Según había escuchado de mi madre, que el matrimonia de mis padres no había sido aceptado por la familia de ambos pero que de igual manera decidieron seguir adelante y en algún momento después de mi nacimiento nos fuimos a vivir a este campo.
Uno pensaría que he vivido en total ahilamiento de la civilización, quedándome atrás de los avances tecnológicos (el Internet, las redes sociales, cobertura celular, etc., etc.…), pero no.… de hecho vivíamos bastante actualizados en todo ese campo. Con decir que, según mi madre, a causa del trabajo de mi padre y de no ir a los viajes de negocios y demás, se le ocurrió construir una antena que le diera cobertura telefónica e Internet, y así fue.
Pero, ni así me eran una gran tentación. No, lo que más me gustaba de "mi casa" era la paz y el aire limpio, que podías respirar, mayormente en las mañanas en que la naturaleza era más fuerte.
Esa mañana termine de hacer uno que otro quehacer, para terminar, durmiendo en el sofá de la sala, y ser despertada por los golpes en la ventana del frente por mi amiga, habría adivinado que sería mi día si me lo preguntaran con las típicas opciones A, B y C (A: dormir por el resto del día; B: preguntarle a Noe si quisiera salir; o C: que Noe se enterara por alguna extraña razón que no fui a trabajar y viniera a buscarme para que saliéramos.)
Antes de que mi amiga fuera a tirar la puerta con sus constantes golpeteo, me digne a abrirle, levantándome de mi apacible y cómodo lugar.
-Se puede saber qué demonios haces un sábado durmiendo? - Dijo mientras pasaba con paso firme, girando sobre sus botas y negando con su cabeza a mi atuendo mañanero de pantuflas, pantalones cortos y una remera, varios talles más grandes que yo, con la frase "pregúntame por mi poder ninja", que le pertenecía a mi padre.
-Empezamos de nuevo? creo que te salió mal, es "Hola...buenos días"- Bromee, yendo a la cocina por un café para mí y un cortado para mi amiga.
-"Buenas tardes" querrás decir, son las dos y media, y suponiendo que no fuiste a la tienda hoy significa que estas libre y dio la casualidad de que yo igual. Así que tenemos el fin de semana para nosotras. -
-Error, faltan dos minutos para las dos y media. -
-Ok, tu sarcasmo quiere decir que estas despierta. Así que saldremos. -
-Y por qué no trabajas hoy? -
-Ni idea, mantenimiento tal vez. Lo que es un alivio no tener que soportar a mi supervisora y unas cuantas perras otro día. En serio, si me entero de que mi futuro es morir en esa panadería me cortaría el cuello con la maquina corta fiambres. -
Si mi sarcasmo la divertía, a veces, el suyo era aún mejor.
-A dónde quieres ir? -
-A la Feria. -
-Que feria? - Desinteresada, ni enterada de algún evento, ni menos.
Suspiro antes de responder. -En serio, Jaz. Me sorprende que vivas bajo una roca y no tengas el interés de lo que pasa en el mundo. -
- Pero tengo la suerte de tener una amiga incondicional, que me cuente del mundo. - Riéndome para ella.
-Solo las importantes, por supuesto. – Repuso alegre.
-Por supuesto. - Repetí. Riéndonos al unísono.
El repertorio de los temas que podíamos tener de que conversar se extendía por los más divertidos, ridículos e intrigantes rumores y susodichos. Dictaminando entre verdades y falsos, tomando el tema desde su punto más gracioso y alegre, y claro, dando de nuestra opinión. Eran horas de las que arraigábamos con nuestra junta.
-Bien, tienes 5 minutos para alistarte, mientras reanimo a Doroty. - Me informo, mirando su reloj invisible y saliendo hacia su auto para comenzar su rutina de encendido.
Doroty era el nombre que le dio a su descontinuado y algo destruido auto, en honor a una antigua maestra de primaria que teníamos en aquella época que nos hacia la vida imposible.
Aun con todo el esfuerzo que pudiéramos hacer para agradarle a esa mujer, como trabajos escolares muy elaborados, serviciales a la limpieza del aula como entre otras cosas, para ganar el cariño y tener compasión al colocarnos las calificaciones, no le caíamos bien. En especial a Noe, al parecer el solo verla la fastidiaba, cosa que no entendíamos hasta que el padre de mi amiga decide hacer una visita a la escuela, de la cual no estaba al tanto. Descubriendo el antiguo amorío entre nuestra maestra y el padre de mi amiga, no falto decir que luego toda la escuela se fue enterando. Claro está decir que los rumores por cerca que estuvieran de lo que había pasado realmente no eran de fiar, ya que tergiversaban todo lo que podían para hacer de ello más grande. Pero supongo que fue el gran escándalo, habiendo sido tal la reacción de Noe que creí le daría un colapso mental. Lanzándoles lo que tuviera al alcance, desde los borradores, tizas, libros de texto, las mochilas de nuestros compañeros, incluyendo sorprendentemente las sillas del aula, a ambos adultos.
Me había alistado, habiendo encontrado mi celular y buscado mis llaves, cuando entra Noe para hacerme salir con mis llaves en mano.
-¡¡¡Ya!!! ¿Loca, quieres llegar o ver la manera de matarnos? - Reaccione a su manera exagerada de entrar a la carretera directo al puerto. No íbamos a 150 km/horas, pero seguro que a más de 100 km/horas, seguro.
Mi miedo a la velocidad lo disparo mi tía Celia con su fanatismo a las películas de "Rápido y Furioso", los momentos aquellos eran suficiente inyección diaria de adrenalina por dia.
-Si no llegamos pronto, esa bruja nos quitara la oportunidad. -
-De que estas...- Cuando hubo lanzado a mi regazo su celular, con una foto de Crishtian Makein con nuestra Némesis, la Diosa de la venganza reencarnada, Aria Quiga.
-Bueno si quieres llegar, que sea estando vivas, gracias. - Dije, dejando su celular dentro de su bolso. -
-La velocidad está totalmente justificada. - Sonreía, temiendo que no nos cruzáramos a la ley.
-Por mí, puedes quedártelo. - Apoyando la cabeza en el vidria del copiloto.
-Waa...- Con expresión de desagrado. -Que deprimente, mujer. Bueno, tal vez te habrás dado por vencida, pero por mi parte no.…- Lamiéndose el labio inferior prosiguió. -Antes de terminar me lo habré comido. -
-Buen provecho. - La anime.

#3

Había dado por concluido mi enamoramiento enfermizo por Crish. Había sido esa la antigua Jaz, cuando mi padre estaba vivo. La actual, es quien maduro por las circunstancias obvias de la vida real. Quien se dio cuenta que los novios de secundaria no duran más de lo que son, y de llegar, los mantenimientos de esta implicaban las dificultades horarias en los que se verían o la agonizante distancia que los deparase. Así es, el cartel, aunque invisible estaba cargado, por un tiempo indefinido, que el amor estaba muerto hasta nuevo aviso.
Sin quedar como hipócrita, en ese tiempo, tal vez no me hubiera importado la velocidad de sentir algo por el chico del que más de medio año estuve detrás. El cual, no era parte de algún club deportivo, ni sus notas llamaban tanto la atención aun así no tenía dificultad, lo que debía a estar tras él era su aura atractiva y simpatizante. Era evidente que "tímido" no entraba en su diccionario, su naturaleza, feromonas creía la razón, atraía a un gran número.
Pero eso había sido todo mi paso por la estupidez, y mi paso por la "infeliz" adultez.
No había divisado a Crish, que Noe ya se había mágicamente materializado a su lado, junto con otros chicos y chicas compañeros del colegio. Mi momento de chaperona había acabado optando por dar una vuelta por los puestos de la feria, suponía que luego mi amiga se me uniría, mas tarde.
Aún quedaba mucho del verano por disfrutar, pero conforme iba guardándose el sol en el horizonte se levantaba una brisa fresca. Abrace mis brazos desnudos caminando y deteniéndome en una que otra tienda admirando las artesanías.
Admiraba como ciertas personas poseían las habilidades para crear tales artesanías o tengan un don artístico, ya sea, la pintura, la escultura, la música e incluso las manualidades que no suelen verse como tal. Me había hecho recordar una conversación con mi madre de hacía tiempo. No me acordaba como había iniciado la charla que terminamos con otro inclusive. Pero sus palabras, su sabiduría suelo denominarlo, se me quedaron grabadas.
-Hay dones que aparecen con el tiempo... y hasta más de uno. Mira, aprendí a cocer cuando tenía trece años y lo seguí haciendo toda mi vida. - Desviando su mirada hacia mí, de la máquina de coser prosiguió. - Quien hubiera pensado que me daría de comer. - Mientras retomaba el arreglo de un saco que antes había sido desarmado, y cambiado el forro viejo por el uso a uno que lo hacía ver como nuevo.
Y las recordaría en algún otro momento cuando sea necesario, pensaba. Pero por mi parte no tenía nada que pudiera contribuir a un talento.
Caminando llegue a un puesto sin masa, no lo necesitaba, su música llenaba el lugar. No la conocía personalmente mas allá del nombre, Franchesca Jackman, había terminado el año pasado con una beca para seguir con la música. Pero había llamado mi atención, como a otros, su violín. Parecía tener su alegría y su tristeza, apropiándose de la sinfonía de grandes músicos del pasado como propia y dándole su estilo y sentimiento. Con sutiles movimientos ligeros junto con su instrumento, acentuando las notas bajas y altas. "Sublime" había escuchado que la describía un chico en las puertas de la sala de música, cuando muchos estaba escuchando fuera con miedo a entrar. Con miedo a que cesara la música, tan concentrada, fusionada, no queriendo interrumpirla.
Le deje un billete en el estuche del violín, antes de seguir mi trayecto, y ella me dio una reverencia sin dejar de tocar con su sonrisa complacida.
Me fijé en mi celular por algún mensaje de mi amiga, pero nada y seguí adelante, cuando creí escuchar mi nombre.
-Jaz! - Llamaba mi amiga agitando una mano sobre un grupo de chicos demasiado altos.
No pude evitar cubrir mi risa, pensando en que estuviera en punta de pies para llamar mi atención. "La pequeña Noe" la llamaban en sexto de primaria cuando todos habíamos ya dado el estirón y ella aún se veía igual que en tercero.
-Ey- Habiendo llegado excitada y agitada por la carrera a llegar a mí. -Todo listo, nos vamos a la fogata. - Dijo muy satisfecha.
-A que fogata? - Sin tener idea de que en las ferias abría.
-Cris nos invitó a la casa del lago de sus padres, aran una fiesta sus hermanos y una fogata en el lago. -
Debió advertir mi exigencia a no participar en una fiesta para universitarios pues según sabia Crishtian tenía puros hermanos mayores. Ni me entusiasmaba entrar en una fiesta rodeada de desconocidos.
-Tranquila, todos los de nuestro curso están invitados, según me conto los amigos de su hermano Leo van pocos. -
-Pero...-
Iba a reprocharle el hecho de no avisarle a mi madre, no que ella estuviera en contra de las fiestas. Al contrario, en nuestras múltiples charlas me había contado de sus "escapadas nocturnas" a bailar y de sus múltiples "mentiras piadosas" para irse a dormir a lo de sus amigas para salir a fiestas o verse con su novio. Redimiéndose al hecho de no salir de su casa, jamás hubiera conocido a mi padre, si hubiera sido tan puritana como mis abuelos querían.
-Vamos, ¿sí? - Haciendo pucheros y rogando con las manos.
-Pero ni siquiera ando maquillada. - Objetando mi negativo poco convincente pero el hecho de estar rodeada de, hasta, universitarios debía estar presentable y no verme con una lápida muerta, sin rubor ni expresión.
-No te preocupes te ves bien, Jaz. - Dijo Crish sonriendo, apareciendo detrás de Noe.
-Hola y gracias. - Aunque poco convencida, y algo feliz.
-Hola, ¿vamos? - Con las manos en los bolsillos del pantalón, erguido de hombros en dirección al estacionamiento.
-Si. - Contesto mi amiga por ambas, encadenando nuestros brazos, al tiempo que arrojaba las llaves del auto. -Crish, te importa? nos ahorraría las indicaciones. -
-No hay problema. - Tomando al vuelo el llavero.
Después de indicarle en donde nos habíamos aparcado, no estaba interesada en retomar mi lugar como copiloto así que cedi el lugar a mi contenta y entusiasmada amiga y me recluí en la parte de atrás. Deje que la noche me adormeciera, me sentía relajada, dejando que ellos conversaran de cualquier tema hasta que Crish me hubo sacado de mi ensimismamiento.
-Jaz, y tú? - Me pregunto mientras me miraba por el retrovisor entusiasmado.
-Yo que? – Pregunte desconcertada.
- ¿Que harás luego de terminar, trabajar o seguir una carrera? - Volviendo la mirada al camino.
-Mmm... no se... aun. - Y realmente no tenía idea, tenía la opción de seguir estudiando, pero no sabía que, y también está la opción de ayudar a mi madre con la tienda. -Y tú? -
-Supongo que seguiré alguna carrera, no se cual aún. Uno de mis hermanos trabaja para una importante empresa y el otro está estudiando economía para también poder entrar en la misma. -
-Y no te gustaría irte a alguna otra parte? - Le pregunte más por la vaga intención propia de poder viajar a algún lugar que por averiguar su respuesta.
-Sí, pero... por el momento solo me gustaría irme de mi casa. - Sonreía, pero no como acostumbraba. - ¿Y tú, tienes pensado un año sabático para viajar? -
Pensaba la respuesta, pero no se me ocurría un lugar específico. -Quisiera viajar, buscar un lugar donde trabajar supongo, pero solo quisiera conocer los lugares típicos. -
-Típicos? ¿Como cuáles? - Parecía desconcertado mirando a Noe por una repuesta, al parecer. Pero ella escuchaba y miraba la carretera.
No me había puesto a pensar muy seguido sobre lo que haría luego de terminar la secundaria y las veces que se me preguntaba, intentaba esquivar la pregunta por el simple hecho de no saberlo con exactitud. Lamentablemente, no era mala pero las matemáticas no eran lo mío, al igual que la literatura, me gustaba leer más bien del genero romántico juvenil que los intelectuales, y el hecho de llegar a educar como profesión no me tenía fe ya que la paciencia no había sido una de mis virtudes. Tampoco se me daba las manualidades, a mi falta de creatividad. Y la música se me daba muy poco, a causa de mi desinterés a llamar la atención o la excusa de mi pánico escénico, preferentemente pasaba de alto mi gusto por tocar el piano. Porque simplemente estaba conforme con mi reducido público de una persona, mi madre. Y según ella era un don, que seguramente había heredado de mi padre.

#4

Habíamos transcurrido veinte minutos, creo, cuando se hubo desviado a un terreno de tierra y luego fuimos divisado la casa por las ventanas con las luces encendidas. Realmente era una casa enorme y muy bonita con madera a la vista, un estilo a cabaña, de tres pisos con vistas al lago con un puesto. Cuando llegamos Crish no tuvo otra opción que estacionar cerca de un árbol de cerezos a punto de floreces, ya que había tantos autos que tampoco los dueños se habían reparado en intentar dar bien al aparcar para que otros tuvieran mejores opciones.
-Ya que! - Dijo rendido a lugar. Mirando a Noe de reojo por alguna queja, tal vez.
-No importa, de todos modos, no seré yo quien conduzca. - Dijo largando una carcajada cuando vio al resto de los autos en peores posiciones de las que en otro momento le hubiera quitado la ganas de vivir.
-Ja ja, muy graciosa. - Con poco humor, resignándome a ser la conductora designada. De todas formas, no era de las que toma en exceso. -Cobro doble por borrachera. - Le dije mientras veía como eso la animaba más, colocando su brazo en mis hombros propinándome un beso en la mejilla.
-Te quiero, amiga. -
-Tu única y mejor amiga. - Quise aclarar.
-Que no se enteren las demás. - Nos reíamos, sabiendo que era verdad, y a juego coloco su dedo índice en sus labios guiñándome un ojo.
Crish iba detrás nuestro riéndose de nuestros comentarios, adelantándose con un ligero roce de su mano en mi brazo que llamo mi atención nos indicó la entrada de la casa y a las personas que no reconociéramos, siendo los compañeros de universidad de su hermano. Pero en la mayoría eran nuestros compañeros de clase, al igual que de otros cursos de ultimo año que nosotros.
De repente sentí el tirón de mi brazo enlazado al de mi amiga cuando detuvo su andar. La miré cuando pronunciaba las palabras, con su rostro sonrojado, y por lo que pude interpretar algo fascinada.
-Dios mío. -
Dirigiendo sus ojos en plato, una vez a mí y de vuelta al chico alto y morocho de ojos verdes de estilo hípster que estaba en la barra de la cocina con Tomas, aparentemente al parecido el hermano de Crish, y una chica de cabello largo castaño claro, de lentes y una falda demasiado corta, pero nada decía que fuera pareja de alguien, sino que buscaba llamar la atención de Tomas.
-Esta que se parte. - Sacudiendo mi brazo.
-No venias por Crish? - Le recordé.
-Él ya tiene a alguien que le gusta. - Mirando al chico, por lo que juzgaba, de arriba abajo. Reaccionando algo tarde a sus palabras.
-Como? ¿Quien? -
Pero no me pudo responderme, Crishtian se nos había acercado con dos vasos.
-Chicas, tenemos vino o cerveza. Solo les pido que luego no tiren los vasos al lago, es complicado limpiar. - Con una sonrisa medio torcer y algo de pena. Seguro, recordando fiestas anteriores de las que debieron de tomarles mucha molestia limpiar el desastre. -La comida está afuera haciéndose, hay hamburguesas, carne y pollo o ensaladas para las vegetarianas. - Propinado una mirada la una a la otra en espera de que lo fuéramos.
Nos miramos antes de contestar el unísono.
-Carne, gracias. – Respondimos al unísono.
-Bien, las bebidas se dan aquí. Díganme, ¿vino o cerveza? -
Cuando le dimos nuestra elección volvió con una botella en cada mano y sirviéndonos. Cerveza para mi amiga y vino blanco para mí.
-Ey, y la música? - Quiso saber Noe, yo igual.
-El DJ viene retrasado, es amigo de mi hermano mayor, lo trae el. Pero ya pondré algo yo, si no llega a venir pronto. -
-Bien, ¿me presentas a los amigos de tu hermano?  empezando por él. - Señalando al hípster.
-Yo voy por algo de comer. - Les informe.
Sentí la mirada de Crish mientras me alejaba cuando hube darle una mirada a mi amiga, y el desvió la mirada cuando encontró la mía.
"Acaso... puede ser que..." fue una idea, pero la descarte ya que parecía imposible. Digo, si fuera a estar enamorado de mí, ¿acaso no me hubiera dado cuanta?  jamás me dijo nada o hizo nada que significara algo especial. Aun así, acaso no toda la escuela se hubiera enterado, ¿de no haberme dado cuenta?
Bajando la escalera al sector Pedroso de la laguna estaba tres fogatas ardiendo con majestuosidad, pero solo dos de ellas tenían al costado las parrillas donde se asaba la comida.
-Hola. - Les salude a los tres chicos que conversaban de los últimos exámenes, que aparentemente les había ido mal.
Cada uno me saludo sorprendidos pero contentos de verme.
-Hola, Jaz. ¿Quieres? - Contento de señalar con un tenedor de dos puntas el trabajo de cocinero que realizaba. Pero las caras de los dos de atrás negaban la invitación.
-Hey! - Captando mi reacción al ver las señas negativas de sus amigos al voltearse. -Esta buena. Digan lo que digan, se cocinar. -
-Puedo elegir? - Pregunte, siendo amable.
-Claro, dime cual. - Dispuesto a servir, tomando un pan y cortarlo en la mitad para disponer la carne.
-Aquella, la de la esquina, ¿pero puedes quitarle la grasa con tu cuchillo? - Señale un pedazo de carne bien cocida, alejada de las llamas de la fogata y nada quemada por la cantidad de brasas.
-Sera un placer, Mi lady. - Separando la carne de su grasa.
Los tres me miraron expectantes, pensando en que quisieran saber mi veredicto.
-Esta buena, Patrick. - Y lo era cierto, obviando el hecho que la carne tenía su cobertura apenas recocida esta buena, pero de igual manera le aconseje: -Pero deberías alejar la carne de la fogata y cocinar con menos brasas, y sacar las que ya estén hechas o seguirán quemándose. Sé que lo haces para que la carne no se enfrié, pero se te está quemando. - En lo posible de no ofenderlo.
-Sabes cómo asar la carne? -
-No, lo veía a mi padre hacerlo. -
-Oh...- Sorprendido, bajo la vista a sus pies y se propuso hacer lo que le aconsejaba.
Si "Oh" o "Lo siendo", no era mi intención recordar constantemente a mi padre, pero del había aprendido lo practico en la vida y de mi madre la sabiduría. Aunque tampoco, tenía intención de recordárselo a las personas el hecho de que anduviera sin padre, ni que de alguna forma se sintieran culpables, pero, en fin, era parte de la vida la... perdida.
-Nos vemos. - Decidí alejarlos de mi melancólica existencia.
Comenzaba a fastidiarme provocar tales reacciones en la gente. Debía despejar mi mente, era todo, despejarme. Caminando al puente del lago con mi comida y mi bebida sola. Había divisado a unas parejas y un grupo de chicas charlando, pero me quede observando el agua reclinada en la baranda, midiendo su profundidad y la extensión de aquel lugar tan tranquilo. Hasta que comenzó la música retumbar dentro de la casa, llegando en múltiples zumbidos al ritmo de mi corazón.
El grupo de chicas empezó a bailar, alzando sus brazos con sus bebidas en mano, saltando debes en cuando, y una pareja se les uní al ritmo de la música.
De un momento a otro la música subió mas de golpe, colocando dos parlantes fuera de la casa, cuando fueron saliendo más personas a bailar en la parte rocosa del lago.
Noe me había notado donde finalizaba el puente, agitando su mano. Estaba bailando con el chico hípster.
Toda la música y las risas, los gritos de las personas fuera de la casa y los saltos al bailar de algunos no me hicieron percatar la vibración con le causaba al puente. Cuando sentí un zumbido en los oídos que creí se me habían tomado, o algo parecido, seguido del grito de unas cuantas chicas que anteriormente estaban bailando y riendo no muy lejos de mí.
-Johana! - Gritaron una y otra vez.
Ya habían dejado su festejo y un horrible sentimiento me corrió por la espalda, que me erizo el cabello de la nuca, al tiempo que varios salían corriendo del puente y los que habían estado en la orilla se fueron acercando para ayudar a quien se había caído.
Solo unos pocos llegaron a la orilla, el resto de nosotros nos petrificamos sobre nuestros pies, en mi caso el miedo me había congelado en mi lugar del final del puente, a causa de que todo comenzó a temblar y desmoronarse con cada fracción de segundo cayendo al agua. Mirando mis pies, mi mano aun sujeta a la baranda de madera como si hubiera sido forjada con ella, un instante antes había tirado mi hamburguesa de carne asada, cayendo al lago a uno metro y medio, pero la profundidad del lago se lo había tragado tan rápido que desapareció en la negrura profundidad al tiempo en que cayó de mi mano.
-Jazmín! - Mi amiga entornaba carrera hacia mí, pero el chica hípster la sujetaba del brazo para ir el en su lugar.
Y mi momento llego, sin retomar en si alguien más caía conmigo, mis piernas dieron con un impacto rotundo al agua como a un latigazo doloroso. El agua había entrado en mis fosas nasales propinando arcadas aún bajo el agua. La simplicidad con que me hundía me alarmo, moviendo mis brazos y piernas para dar con la superficie, sin caber diferencia en si subía o aún quedaba suspendida rodeada de agua.
Mis pulmones se oprimían entre mis costillas, por donde había entrado el agua en mi nariz comenzó a dolerme y seguir con las arcadas, pero me obligue a cerrar mi mandíbula con fuerza a que entrara agua por mi boca. El lago era un espejo para la noche, sin dar con en el límite del agua, hasta que mis manos sintieron el aire fresco.
Mi alivio fue momentáneo, a causa de que algo con toda la fuerza y tamaño hubo caído al agua golpeándome la cabeza, cesando mi ímpetu de bromear a la superficie.
No pude, sin más. Cedi a la nada. Vi como último, un gran tronco, empujando mi cuerpo y sumergirse lentamente a la profundidad de la oscuridad seguido de unos tablones, residuos de comida y vasos de plástico rojos.

#5

Capitulo 1 parte 2 Neblina
Desperté a los dos días, con dolor de cabeza y las piernas entumecidas bajo las sabanas del hospital. Mi madre me repetía que estaría bien, por encima de las marcas que fuera a tener en el cuerpo, cuando ella fue a realizar la firma de los papeles para mi alta me había avisado que mi mejor amiga y un compañero de mi clase querían venís a verme, supuse que sería en compañía de Crishtian.
Mi celular había quedado nadando con las paces, descubriendo la escasa memoria de recordar el número de Noe, tuve que descartar la idea de sacarme mis dudas. De igual manera decidí, como mínimo, arreglar mi aspecto de enferma psiquiátrica, trenzando mi cabello y lavando con lagañas.
Unos golpecitos fuera de la habitación me hicieron saber que habían llegado.
-Pasen. – Les dije. -Hola, chicos. -
Cuando Noe y Crish se plantaron un momento observándome con tristeza. Supe que Crish me había devuelto el saludo, pero había sido suprimido por mi amiga.
-Jaz, dios mío. – Habiendo entrado con calma, se abalanzo con un abrazo y lágrimas. -Perdón. – Disculpándose por el abrupto descontrol de emociones.
-Estoy bien. – La tranquilice, mientras deshacía el abrazo con delicadeza inspeccionando mi cuerpo, devolviendo el abrazo.
Cuando nuestras miradas se cruzaron, Crish parecía apenado, agachando la cabeza a sus pies con las manos en los bolcillos. No me hubiera extrañado que sintiera cierta culpa por el accidente, él nos había invitado y todo había terminado con varios heridos, una internada y la destrucción de su propiedad. No supe que decirle, pues solo le dediqué mi mejor aspecto para que se sintiera mejor, aliviada de que me cubriera la campera de hilo el brazo izquierdo de magullones y moretones, con el resto de ese lado de mi cuerpo como por el hematoma debajo de mi cadera por el camisón de hospital y las sabanas.
-Como estas? ¿Qué te han dicho los doctores? – Quiso saber Noe.
-Bien, saldré de alta mañana. Y ¿ustedes? –
-Si bien…- Me contesto mi amiga, mirando sobre su hombro a Crish con un poco de pena.
Mientras que el procuraba mirando al suelo y alrededor de la habitación, con cuidado de no dar conmigo. Tal vez se sentía culpable del accidente, lamentaba el haberme invitado, o porque no pudo haber impedido, tal vez. Pero no lo culpaba, no era culpa de nadie. Solo una desgracia que paso, y ya.
-No sabes el susto que nos has dado a todos, Jaz. – Noe apretaba mi mano, con la expresión de querer reprimir las ganas de llorar, prefiriendo optar por distraerla.
-Si yo igual… - Recordando el miedo que me había paralizado en aquel momento.
Medite como seguir la conversación, cuando ya ninguno de los dos parecía querer retomar. Odiaba los silencios, en particular los que incomodaban, eran los más desagradables. Especialmente por que traían malos recuerdos que aún no sanaban del todo.
Hasta que eso hizo traerme a la memoria la pregunta que quería saber, y el silencio de mis amigos no me tranquilizaría a menos de que me lo confirmaran.
-Y alguien más salió lastimado? –
-No… bueno uno que otros resultaron con golpes, pero nada grave. Algunos inclusive puede que no se acerquen a un puente en su vida. – Me tranquilizo con una media sonrisa que no pase desapercibida que no daba a más.
-Y cuéntenme… que paso luego? - Quise saber.
Esta se encogió de hombros, girándose a Cris como pidiendo ayuda. Cuando alterne entre ellos a ver quién comenzaría a hablar, mi amiga abrió la boca, pero Cris se acercó a ella, tocándole el hombro quiso seguir el.
-El jefe de mi hermano fue el que te salvo. –
¿Yo quede desorientada, quiso decir que el jefe de su hermano? ¿Qué clase de jefe va a fiestas de adolescentes? ¿Cómo había sido un desconocido y no Crish como mínimo?
-Como… ¿qué? no entiendo, ¿cómo? –
-Nadie pudo encontrarte cuando caíste. – Hablo Noe, cuando dirigí mi mirada ahora a ella, y continuo. -Hasta después de un rato, él salió del agua contigo. Te realizaron el RCP, entre el hermano de Crish y su jefe, no preocupamos cuando no reaccionaba. Habías ingerido demasiada agua inconsciente. -A su ver me miro con ternura, y alegría. – Creímos que estarías bien cuando reaccionaste, pero repararon en los golpes de tu cabeza y el cuerpo.
Realmente me había llevado la peor parte, cuando desperté un rotundo dolor de cabeza me asalto, y otro después de ese, con continuos vómitos hasta que ya no hube seguido más que los jugos gástricos donde fue que mi cuerpo decía que no tenía nada que devolver.
Si… fue una mierda. Que no volvería a querer pasa.
Pero seguía sin entender una cosa.
-Porque el jefe de tu hermano…- No puedo terminar. Hay sigue relatando Crish.
-Bueno, Ian y el eran los que traerían al DJ… -Lo mire al tiempo que esquivaba mi mirada, y masajearse la nuca, incomodo. –
-Fue genial. – Pareciendo fascinada, yo levante mis cejas. Crish aclaro su garganta.
La verdad, no le veía lo “genial”, estaba agradecida, pero no hacia menos el tener fuera de recuerdos el hecho de ser besada, aunque para revivirme, por un desconocido posiblemente anciano.
Como sabiendo en lo que pensaba, alego con sus palabras mi mente.
-Pues, fue de película, Jaz. Ni yo me hubiera creído un jefe así. – Dijo esto último para Crish, mostrando desagrado. Y voltearse a mí. –Si lo hubieras visto, te saco del agua en brazos, y cuando llego la ambulancia, hasta para vendarte la cabeza y algunos cortes, se sacó el saco y rasgo su camisa para evitar que te desangrara. – hablaba extasiada.
No sabía si mi amiga, había sido traumado por algún shock o empezaba a cambiar de gustos por los adultos mayores. Instintivamente tocaba mi cabeza donde me realizaron los puntos con delicados roses.
-Tuvieron que actuar rápido, por suerte sabía qué hacer. – Miraba a Noelia desaprobándola y retomo la charla, ella solo rodo los ojos a mirarme.
-Creía que estarías en el hospital, después tu mama me dijo que te había traído a uno privado. – Cambio de tema.
Había reparado en mi alrededor, ni era una habitación modesta ni compartido como suelen ser en los hospitales. Amueblado con un sillón y una buena vista a lo que sería un jardín. Me era claro que mi madre no había podido costearse un lugar así, en que tuve la idea de que habría sido cosa de la familia de Crishtian, en todo caso.
-Ha si, debió costarle a tu familia…- Intentando parecer modesta.
-Mi familia no tuvo nada que ver. – Dijo tajante, dejándome de lo más desconcertada.
-Entonces? -
-Fue el jefe de mi hermano, estaba preocupado así que hizo que te transfirieran. –
No tenía palabras, por la información que me había dado, no podía creer que además de salvado se hubiera tomado las molestias de hacer que me atendieran con lo mejor. Unos golpes en la puerta hicieron que saliera de mis pensamientos, al momento que entro un hombre trajeado, muy parecido a Crish a excepción de una tez más bronceada y aspecto serio. Con un atractivo singular. ¿Qué edad tendría? No más de veinticinco, creo.
-Disculpen. – Hablo con vos melosa, y cuando creía que no sería de las personas que se mostraban alegres, mostro una elegante sonrisa de dientes blancos y relajado.
-Jaz, él es mi hermano mayor Ian. –
-Mucho gusto, Jaz. ¿Cómo te sientes? –
-Bien, gracias. – Correspondiendo la misma sonrisa.
-Qué bueno. – Dijo esto, pero no puede evitar sentirme escaneada por su mirada. -Quería saber si tu madre pudo firmar los papeles para el alta. –
-Sí, fue a firmaros justo ahora. –
-Está bien. -En ese momento se acercó a la cama, mientras sacaba una tarjeta de presentación de dentro de su saco. -Ante cualquier cosa, puedes llamarme, ¿sí? –
-Gracias. – Tomando la tarjeta, leí: Ian Carter Makein Ejecutivo, Corporación “B” y un número de teléfono. -Cree que podre verle?... a su jefe, ¿para agradecerle? -
-Lamentablemente, está en un viaje de negocios por el momento. –
-Entonces… - No quería ser malagradecida, ni mucho menos, si era posible quería decírselo en persona. -Tendría un número de teléfono?, para poder darle las gracias. -
-Veré si es posible, ¿sí? -
-Gracias. – Y me correspondió con otra sonrisa. -Crish, te vienes conmigo? -
-Si, dame un momento. –
-Te espero fuera. Adiós, chicas. -
-Ha.- Se me había olvidado preguntar. -Se me olvido preguntarle, Crishtian, ¿sabes cómo se llama? -
-Su jefe…- Pensando por unos minutos, creí en que se debatía en decirme. -Se apellida Morgant.
-No sabes su nombre? – Le pregunto mi amiga por mí.
El solo negó con la cabeza. No le di mucha importancia, estaba segura de que pronto lo averiguaría.