METZ
Rango5 Nivel 20 (453 ptos) | Escritor en ciernes
#1
    Partes:
  • #2

Me entregan un sinuoso balón duro de mármol a escalpelo.
Rasguñado por el cepillo a cloro, pero salvado del esmalte o barnizado.
Porque ese olor a muerte es lo único que te puede hacer recordar lo que es.
Fruto de la concepción cósmica, ya viajó millones de años y no miles como creería Lamarck.
Si una célula puede llegar a esto.
¿Esto hasta dónde puede llegar?

Llevo 35 minutos observando sus concavidades y prominencias y un amigo me dice, "es solo un cráneo" y yo estoy a punto de decirle, "si, es verdad" pero lo vuelvo a mirar y me estanco en sus cuencas, profundas y amplias como el impacto de un meteoro, con una expresión de tristeza que no llega a dar pena, más bien vergüenza porque no correspondo a su potencia. No lo pienso más y le respondo, "vete a cagar".

Puedo sostenerlo en una mano si quiero, pero me siento falto de respeto. Ni bola de cristal, ni santo grial. Esto es poder.
La ciencia se postra ante su magnificencia. Es el dios de los agnósticos.
Agarralo, huelelo, recorrelo, lamelo si es necesario.
Luego podrás observar.

Hace 7 meses Compartir:

1

3
Frankopkap
Rango1 Nivel 4
hace 7 meses

Excelente, cada palabra plasmada en ese escrito, me atrapó, sigue escribiendo!


#2

Si lo miras de lejos, es realmente extraño, ¿que decir? una armadura orgánica de algo impensable. Algo más grande que una armillaria, más venenoso que una medusa avispa, mas veloz que un basilisco y más letal que un bobbit.
El arma definitiva.
Pero quitando eso de en medio, del centro en realidad, tenemos una catedral de la vida. Un mausoleo de esperanza. Una pira de conocimientos. Las memorias del mundo. Una pieza de arte. Una obra maestra.
Pero, ¿hay que ver todas las flechas, o solo la que llega al objetivo?
Es difícil sentirse identificado con un trozo óseo, no se parece a mi, no huele a mi, es solo un objeto, un intento de simetría.
Quiero sentir el mar y me doy una ducha.
Lejano, apático, frío, inconsciente, duro, hueco, frágil, anoréxico.
Todas estas cualidades desaparecen cuando te acercas. Toda tu fe cambia.

Observas sus ondas, sus llanas, sus crestas, sus montañas, sus valles y lagos, sus ríos y mares. Puedo ver su edad, su sexo si quiero, sus degeneraciones, las palizas que recibió. Puedo ver la fuerza de su mandibula, sus risas, sus entrecejos fruncidos, su dieta, las temperaturas que cruzó. Si me concentro puedo ver incluso el rostro de su hijo justo antes de partir en tren a Valparaíso. Puedo sentir su emoción y euforia al escuchar por primera vez a Los Prisioneros. Puedo tocar los besos que recibió y los amigos que cavó.

Pasa la hora y media y el docente de la clase finaliza. "Esto es solo por fuera" nos dice.
Y yo no puedo esperar a la clase siguiente.