V_HanaMei
Rango2 Nivel 6 (43 ptos) | Copista no remunerado

Querido diario...
Mi nombre es Vanessa Roberts, vivo únicamente con mi madre en Boston, puesto que, mi padre murió cuando era tan solo una niña. Mi vida es complicada, no soy la típica chica invisible metida en sus estudios, no, en realidad soy todo lo contrario a causa de una serie de eventos desafortunados provocados en el pasado con dos de los chicos más populares de la preparatoria Lexington me convertí en lo que soy hoy en día "la chica de hielo".
He salido con demasiados chicos sin enamorarme y jamás he tenido relaciones sexuales con ninguno de ellos; este gran inconveniente me ha metido en un gran lió, ya que, soy la virgen más codiciada de Northeastern University, todos los hombres quieren llevarme a la cama. Por obvias razones no confió en ninguno de ellos, se lo que pretenden y no pienso ceder, ni dejar que ganen este juego que consiste en ver quién miente mejor.
Pero mis problemas no terminan ahí, ya que mi madre ha decidido casarse nuevamente y mi nuevo hermanastro no es precisamente un ángel. Puede que por fin llegue alguien que mienta mejor que yo... ¿Cómo terminara todo esto?

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#2

Querido diario.
Hoy la invitación de Lani a la fiesta de Miranda se convirtió de una buena idea a una pésima, debido a mi novio Jeremy que se convirtió en mi ex a partir de esta tarde. No sé en qué momento se le ocurrió que era una buena idea sobrepasar el límite de mi ropa...
Terminar con él no fue muy bonito que digamos. Tuvo el descaro de decir que solo había jugado con sus sentimientos y un sin fin de cosas más como: "solo eres una perra que busca conquistar hombre, jugar con ellos para después desecharlos como basura", lo mismo sucedió con Adam cuando termine con él y se atrevió a decir "eres una provocadora sexual que solo incita al deseo para tener a los hombres detrás de ti y utilizarlos". Que se busquen otros insultos y maneras de herirme.
Volviendo a lo de la fiesta no quiero ver a Jeremy; apuesto a que estará ahí y querrá hacer uno de sus movimientos, porque esa es la rutina de todos los chicos que me pretenden, ser un completo...

– Vanessa –. Mi mamá tocó la puerta de mi habitación llamándome, por lo que perdí la concentración.

– Adelante –. Entró con una cara muy feliz para mi agrado, moviendo su cabello rizado de un lado a otro posando sus ojos verdes en mí. Lo único que comparto en común con mi madre es el color de cabello café, ya que la mayoría de mis genes debí sacarlos de mi padre. No me quejo puesto que, mi cabello es ondulado y mis ojos cambian de color dependiendo la luz, pueden verse color miel o verdes.

– Oye Vane, pienso que vivir en una casa propia es mejor a vivir en un departamento ¿no crees? – supe de inmediato sus intenciones así que rodé los ojos.

– ¿Así? yo estoy bien aquí en nuestro pequeño departamento – dije algo molesta.

– ¿Que no quieres tener una casa propia? – cerré mi diario para mirarla fijamente.

– Al punto mamá, ¿De verdad quieres vivir con él? – una sonrisa se dibujó en su rostro y me miró con un brillo indescifrable en esos ojos verdes.

– Sí, y ya que fuiste al grano creo que es importante informarte otra cosa... – tenía la mirada decisiva y su voz era segura. Un miedo se apoderó de mí, sabía claramente lo que planeaba y antes de que pudiera proseguir la interrumpí.

– Crees que el señor todo amor no te echara de su casa a primeras de cambio. Cuando se peleen se cruzara de brazos y no te echará junto conmigo –. Ella puso una sonrisa boba en el rostro.

– Ese es el punto, nos vamos a casar en tres meses. – ... En la vida surgen cosas inesperadas y esta era una de ellas, donde sientes un balde de agua fría caer lentamente encima de ti.

Mi nombre es Vanessa Roberts, vivo con mi mamá en Boston sólo ella y yo. Mi papá murió de cáncer cuando tenía cinco años de edad, desde entonces mi mamá se ha hecho cargo de mí. Todo era perfecto hasta que cumplí los diecisiete, cuando llegó el señor todo amor llamado Oscar a mover mi mundo, es dueño de una empresa transnacional y el muy maldito es rico, por no decir que se pudre en dinero con sus dos hijos que no conozco ni por fotografías. Es divorciado y lleva saliendo con mi mamá dos años y contando, el primer año fue amor, besos y abrazos mientras que el segundo solo fueron peleas y discusiones – por lo que pensé que su relación no tenía mucho futuro que digamos –, habría apostado que terminarían pronto pero las cosas fueron de nuevo bien al empezar otro año juntos, aun así no me esperaba la noticia de una boda.

– Vamos Vane, respira – Lani trato de tranquilizarme por el otro lado de la línea telefónica. Lani es una de mis mejores amigas y le puedo confiar cualquier cosa importante, como lo era esta boda.

– ¡No! ¿Cómo quieres que respire? se va a casar, ¡puedes creerlo! casarse – mi tono era paranoico y exagerado.

– No me dijiste que el tipo no era tan malo, después de todo hace feliz a tu mamá. Sin mencionar que te compra cosas caras y te paga la universidad.

– Sí lo sé, pero... – dude de mi respuesta.

– Y las cosas habían estado yendo bien de nuevo ¿no?

– Sí últimamente todo iba muy bien, demasiado bien para mi gusto pero... en serio no me esperaba la gran boda del año –. Lani toma las cosas con demasiada calma y siempre trata de encontrar una solución a los problemas siendo positiva. Quiero pensar que solo lo hace para que yo vea el lado bueno de las cosas.

– Y ¿vas a irte a vivir con él y sus hijos? Piénsalo, quizás no sea tan malo... será una nueva vida.

– Mamá dijo que nos mudamos este sábado – dejar la casa en donde se encontraba el recuerdo de mi padre era triste. No podía creer lo bien que lo tomaba mi madre, realmente estaba idiotizada.

– ¿O sea que ya es un hecho? – solo le estaba dando vueltas al asunto y yo quería romper en llanto, no quería irme de mi casa a vivir con un par de desconocidos.

– Sí Lani, es más que un hecho ¡por dios! Que te estoy diciendo. Si no fuera un hecho no te estaría llamando –. Mi tono fue molestó y Lani lo desaprobó al notarlo pues se tardó en contestar, podía imaginar su cara de seriedad ante la situación con una pizca de desagrado ante mi reacción.

– Elena quiere decir algo, pondré el altavoz –. Contesto después del largo silencio que se había instalado en nuestra conversación. Espere a escuchar la escandalosa voz de Elena, mi otra mejor amiga, que de seguro le caía fantástica la noticia.

– ¿Ya conoces a los hermanos? ¿Son guapos? ¿Son menores o mayores? – me estaban empezando a sacar un poco de quicio.

– ¡No Elena! Nunca habló con Oscar de ese tipo de cosas precisamente – dije perdiendo los estribos.

– Por lo menos debes saber algo ¿no? – pregunto un poco más calmada.

– Sí, son mayores que yo no me acuerdo por cuanto, uno va a la universidad – conteste con un poco más de calma.

– ¡Oh mi dios! Imagínate que fuera el sexy de Travis –. Los vellos de mi cuerpo se erizaron y si... tendría que vivir bajo el mismo techo que Travis después de lo sucedido entre él y yo ¡maldición! No debí haberme involucrado con él; ese desliz se convertiría en el mayor error de mi vida si el comentario de Elena llegara a volverse realidad. Todo esto me pasaba por no querer involucrarme en la vida del novio de mi mamá y no conocer a sus hijos.

– No digas eso, que la boca se te haga chicharrón.

– Claro, no quieres vivir bajo el mismo techo del chico que rechazaste tan groseramente –. Elena contestó reprochándome mi conducta hacia el muchacho. Mi madre llamó mi atención con un grito desde la sala hacia mi habitación, interrumpiendo mi conversación.

– ¡Vane sal! llego Oscar.

– ¡Si, voy en un instante! – conteste fuerte y claro tapando la bocina del teléfono – las dejo, llegó el señor todo amor –. Respondí al otro lado de la línea para posteriormente colgar y dirigirme con los tortolitos. Hoy sería un día largo.
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Querido diario.

Jeremy pasó a segundo término el día de hoy ya que, mi madre me ha puesto de mal humor al informarme de su boda predeterminada con el gran amor de su vida. ¿Cómo puede ser posible que mi madre en la vida que lleva haya conseguido tener dos amores y en cambio yo ninguno?

No quiero presumir pero soy una de las chica más populares de la escuela entre los chicos – y aun así no he encontrado a ninguno que valga la pena – pero ellos solo piensas en tener un tipo de relación y no es precisamente de novios, si sabes a lo que me refiero. Todos quieren meterse entre mis bragas para ganar una estúpida apuesta.

¿Mi nueva vida será el principio de más problemas?

#3

Mi nombre es Ian Anderson y tengo la vida perfecta; el dinero me sobra para cualquier capricho que llegue a tener, las cosas las obtengo cuando quiero y ordenó, sin contar que tengo belleza sobrehumana que trae muertas a todas las chicas. Pero en toda perfección siempre hay un inconveniente.

Mi papá tiene una novia llamada Denis y la señora no está nada mal para su edad. Su amorío tiene cerca de dos a tres años, después de su divorcio con mi mamá nunca creí verlo enamorado de nuevo. Pero ahora va a casarse y lo peor de todo es que Denis tiene una hija y van a vivir con nosotros en un par de días, lo que será una molestia debido a las nuevas reglas que ha impuesto mi papa.
Número uno, me ha forzado a regresar a la universidad – a quinto semestres de finanzas y administración de empresas –; número dos, la prohibición rotunda de seguir con mis fiestas y entradas a mi cuarto, como si fuera un prostíbulo. Sin mencionar otras cosas como no andar desnudo por la casa y cosas así; número tres, ser respetuoso y cortés o vete despidiendo de tus tarjetas de crédito y auto. Dijo otras más pero no tienen tanta importancia como las que acabo de decir. He dicho que si a todo su sermón pero lo de traer chicas a la casa y encerrarme con ellas en mi cuarto está loco si cree que voy a dejar de hacerlo. De todas maneras en unos cuantos días tendrá que irse, es un hombre de negocios y viaja demasiado por ese motivo quiere casarse, para llevarse a su esposita y dejar a los tres hijos en casa.

– Ian ven, baila conmigo ¿qué haces ahí bebiendo solo? – me jalo Sandra mi pareja, quien me arrastró a la pista de baile.

– Hoy vamos a divertirnos nena, no podré salir en un tiempo –. La tome de las caderas y la acerque a mí, susurrando seductoramente en su oído. La música de la disco retumbaba en mis oídos y quería que me escuchara bien.

– Hagamos que valga entonces – respondió ella coquetamente acercando su boca tentadoramente a la mía y yo le respondí con un beso.

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Eran las nueve de la mañana cuando escuche al molesto de mi hermano gritar que me levantara.

– ¡Ian, sal de la cama! Hoy vendrá Denis con su hija para presentarnos.

– Déjame –. Lance una almohada muy molesto.

– Tú tienes la culpa, quien te manda a embriagarte un día antes de la presentación familiar. ¿Tuviste sexo? – pregunto burlón, traía un pantalón holgado con una camisa gris.

– Como siempre hermano, la vida es para vivirla – me levante arrojándole otra almohada a la cara y me dirigí al baño –. ¿Es bonita? – pregunte.

– No sé, papá nos ha enseñado fotos ¿no recuerdas? – dijo algo distraído, lo observe mejor dándome cuenta que acababa de levantarse puesto que, su cabello café estaba despeinado.

– Sí pero en las fotos se ve una chica común y corriente – Travis tomó asiento en mi cama jugando con un cubo rubik que traía en las manos y sutilmente cambio de tema.

– ¿Vas a ir a la universidad? – me miró con sus ojos azules característica de los Anderson.

– Sí, papá va a llevarme a inscribirme y luego vamos a volver para la cena del terror. ¿Por qué no estás en la escuela? – pregunte intrigado, no era normal que estuviera en casa, debería estar en la universidad a estas horas y sino en una fiesta. Él llega normalmente muy tarde a la casa o ni llega, tiene un departamento que comparte con sus amigos.

– Hoy no tenía clases – dijo algo perdido en sus pensamientos, se paró y salió de la habitación abriéndole paso a mi padre.

– Listo Ian, vámonos si no llegaremos tarde – tenía cierto entusiasmo en su voz.

– Ya voy no me presiones –. Mi padre era bien parecido tenía ese porte de hombre de negocios y su traje le daba un aspecto maduro y sensual que toda mujer busca en un hombre. Comprendía porque Denis estaba enamorada de él, claro que igualmente ayudaba mucho el dinero que mi padre manejaba en todas sus cuentas y pertenencias.

Salimos de la casa para posteriormente subir al coche. Mientras íbamos hacia la universidad aproveche para tomar prestado el teléfono de mi padre, hace meses nos enseñó a la hija de Denis pero no le preste mucha atención. Hurgue en su celular, dado que tenía fotos de ella, Denis y él; se ha encariñado demasiado rápido con esa chiquilla, cuando la describe o dice lo fabulosa que es puedo notar un brillo en sus ojos, como si de verdad fuera su hija, siempre dice: "Ella es más respetuosa que tú; No pueden ser más alegres y sonrientes como Vanessa; Si ella fuera mi hija estoy seguro que me obedecería". Lo único que sé con certeza es que tiene un tono de voz muy molesto – grita –, la he escuchado en ocasiones cuando mi papá le habla por teléfono y se ve que adora ser el centro de atención.

Mi padre es muy generoso con ella ya que, le ha comprado varias cosas, le paga la universidad y complace uno que otro capricho que llega a tener, solo falta que quiera comprarle un coche.

– Se llama Vanessa – se dirigió a mí con una sonrisa en el rostro después de mirar lo que estaba viendo en su celular –, anda entrega tus papeles yo te espero aquí. – añadió quitándome su teléfono.

Salí del coche y me dirigí a la oficina del director, no recordaba bien donde estaba y no había nadie a quien preguntarle. De repente vi a una chica de bonito cabello color castaño en su casillero – preguntarle sería lo más razonable –. Camine hacia ella y cuando estuve lo suficiente cerca pude notar que estaba molesta pues azotó el casillero, giró y caminó tan rápido que no pudo verme, esto ocasionó que chocara contra mi pecho provocando que cayera sin poder evitarlo. Me apresure ayudarla, ella alzó su rostro y me miró con si fuera un famoso o algo por el estilo, al observarme note que tenía un color de ojos asombroso y por un instante sentí que me perdía en ellos, no supe si eran verdes o de color miel. Cuando mis manos tocaron las suyas pude notar que mi piel se erizó, mi corazón empezó a latir ¡pero qué diablos!, ¿Qué sucede conmigo? Ella dejó de mirarme con ojos grandes de asombro y con cara de incógnita, por mi mente paso la idea "se ha enamorado de mí" pero con gran velocidad me soltó y mi piel extraño el contacto con la suya. La escuche decir – Lo siento, no te vi – bajo la mirada por lo cual, aproveche para preguntar dónde estaba la dirección.

Muy amablemente me acompaño hasta mi destino, cuando voltee para agradecerle ella me miraba con toda naturalidad. Nunca en mi vida había podido estar con una chica sin que me mirara con ojos de amor, lujuria u otras perversiones. Se despidió de mí dándose media vuelta para continuar con su camino sin intentar coquetearme, por alguna extraña razón sentí que la conocía.

#4

VANESSA

Salí esta mañana hacia la escuela no sin antes escuchar a mi madre recordarme que hoy era la cena familiar, donde conoceré a los integrantes de esta nueva familia.

Tengo un presentimiento horrible en mi pecho desde que Elena menciono que mi posible hermanastro podría ser Travis, él y sus amigos me molestarían todo el tiempo sería una pesadilla, o quizá actuaría como el hombre y adulto que se supone que es y me dejaría en paz.

– Entonces Vanessa ¿cómo es la nueva familia feliz? – preguntó Elena sacándome de mis pensamientos pesimistas.

– Aún no sé, todavía no los conozco. – conteste preocupada.

– Hoy va a ir a comer con ellos y mañana Oscar va a pasar por todas sus cosas para llevarlas a vivir a su morada – el comentario de Lani no pudo ser más certero.

– Así es – afirme, a veces me molestaba la frialdad y la despreocupación hacia las cosas importantes de Lani, nunca pierde la calma en lo absoluto, siempre sabe establecer muy bien sus puntos y defenderlos.

– Y ¿qué harás? si tus hermanastros son dos mega bombones y te enamoras de uno de ellos. – No podía creer que a Elena lo único que le importaba era si mis nuevos hermanastros eran sexys o no, a mí me valía un carajo eso, la fulmine con la mirada.

– Eso no va a pasar Elena – sexys o no, no dejaría que se acostara con ninguno. A veces no sabía porque éramos amigas, somos muy diferentes la una de la otra. Elena era atrevida, enamoradiza y nada la derrumbaba, admiraba esa fuerza en ella para los momentos difíciles, muy rara vez la veías llorar. Lani es un punto y aparte, que puedo decir de ella siempre la acompaña la suerte, es la típica chica que no necesita asistir a la escuela para sacar una A, es muy aplicada, tiene un equilibrio perfecto en sus emociones por lo que no se sobresalta con facilidad y no demuestra el gran amor que le tiene a su novio en público. En cuanto a mí, no soy muy buena controlando mis emociones y la suerte junto con el amor no me acompañan mucho que digamos.

– Claro, tú no te enamoras de nadie. Ya todo el mundo te está conociendo como la chica de hielo – esta vez Elena había pasado el límite. La mire muy molesta, que los chicos me digieran de ese modo era una cosa pero ella.

– Solo porque no quiero acostarme con nadie eso no significa que no pueda amar – comente a mi favor, mátame esa Elena.

– No sé porque le rehúyes a las relaciones sexuales, es lo más placent... – Lani interrumpió a Elena antes de que terminara su gran discurso hacia el sexo.

– ¿No crees que si no te has acostado con nadie, eso quiere decir que jamás te has enamorado de verdad? – Elena se burló, en ocasiones me hacen pensar si son realmente mis amigas.

– ¡Huy! punto para Lani, Vanessa cero. – mate a Elena con la mirada, desee que sus hermosos ojos verde esmeralda fueran de color vómito.

– Cállate Elena ¿qué quieres decir con eso Lani? – gire a ver a la pelirroja con molestia penetrando mi mirada en sus ojos cafés.

– Solo digo que si no te sientes segura de entregar algo tan preciado para ti, es porque en realidad jamás has amado a ninguno de los chicos con quien has salido y solo han sido un pasatiempo o un juego para ti, como bien dicen ellos. Cuando yo conocí a Elías, ningún chico causaba en mí la electricidad que él me provoca. Cuando me besa es como... – se quedó pensando dándole la oportunidad a Elena de hablar.

– No piensas, es como si el mundo no existiera solo ustedes dos, te olvidas de todo ¡por dios Vanessa! actúas como si no te hubieras enamorado nunca. Sé que no te gusta recordarlo pero por el amor a Zeus. – hablaba de mi pasado, odiaba que me lo recordara.

– Es fácil hablar cuando la mitad de la escuela no quieren acostarse con ustedes solo por una estúpida apuesta, utilizarlas como objeto sexual para después dejarlas. Y respecto a él, yo jamás lo ame solo era deslumbramiento, mi primera ilusión y punto.

– Hablando del rey de Roma no será que aún no puedes olvidarte de aquello y de cierta forma sigues cerrándote a las posibilidades de amar y confiar en alguien – ¿qué se traía hoy Lani conmigo?

– Sí tienen razón, me he cerrado al amor por las circunstancias que ya conocen pero nada de eso tiene que ver con él, ya lo olvide – mentira –, ningún chico me ha hecho sentir nada de lo que dicen "esa electricidad"... ¡por dios! – Grité – soy la señorita hielo, jamás voy amar – las mire seriamente a las dos. – ¿Creen que soy muy demandante?

– A veces – contestaron las dos al mismo tiempo.

– Silencio señores, comenzaremos la clase – llegó a interrumpir el profesor de inglés con la intención de dar comienzo a la lección.

Al terminar la clase pude notar que todo el tiempo Jeremy no había dejado de mirarme y antes de que pudiera prever sus movimientos se acercó a mí con intenciones de hablar acerca de mi decisión respecto a nosotros.

– ¿Podemos hablar un momento? – me gire y me encontré con sus ojos color miel.

– Claro – conteste ante su petición –, las veo al ratos chicas – Elena y Lani se dieron la vuelta para marcharse, cuando Jeremy dirigió su mirada a mi voltearon y me dieron ánimo.

– Y bien ¿de qué quieres hablar? – pregunté para ir directo al punto y no empezara con su choro mareador.

– Vane... – al decir mi nombre exhalo aire como si lo hubiera comprimido durante todo este tiempo antes de hablar – volvamos, yo te amo – si como no, pensé entre mí.

– ¿Así que me amas? Entonces dejaras de insistir en ese asunto de tener relaciones conmigo. – lo miré con picardía.

– Eso quiere decir que tú no me amas como yo te amo a ti. – contestó inmediatamente, no me sorprendería que tuviera sus diálogos ensayados.

– Si lo quieres ver de ese modo – conteste fríamente, este juego ya me estaba cansando. Lo admito, tuve mis momentos divertidos con él pero era un modelo viejo en estos momentos y la satisfacción de tenerlo comiendo de la palma de mi mano se había terminado.

– No, no lo quiero ver de ese modo, así es, porque si me quisieras más que a todos los chicos con los que has salido me darías lo que ellos no consiguieron – ahí estaba sus verdaderas intenciones. El juego había terminado y yo había ganado una vez más.

– Claro, es lo que todos quieren mi virginidad ¡¿No?! Por qué no eres claro Jer, solo eres igual a todos. Has llegado a un acuerdo para llevarme a la cama y ser el ganador, el rey de los hombres. Pues sabes que, ¡vete a la mierda! Se terminó – me gire y justamente cuando disponía a marcharme me jalo del brazo y choque con sus bien trabajadas abdominales.

– ¡Si tienes razón! todos en esta escuela solo te vemos como el objeto que nadie puede tener y sabes que, me canse de perder mi tiempo con la señorita monja o como están empezando a decirte, la chica de hielo – cómo se atrevía hablarme de ese modo. Me enfade tanto que le solté una cachetada, sin temerle a su impotente brazo que me sostenía. Jeremy era un atleta por no decirle demente del ejercicio, esa fijación u obsesión era lo que me había llamado la atención de él pues me parecía sexy cuando sudaba.

– Si serás ¡imbécil! – la señorita bondad se había esfumado de mis ojos puesto que, ya no tenía que seguir fingiendo que lo quería, ambos estábamos mostrando nuestras verdaderas intenciones. Una vez más mi novio solo tenía un propósito y no era precisamente hacerme feliz, a pesar de ello había ganado una vez más y la soberbia se apoderó de mí rostro. Lo mire con desprecio y desdén.

– ¿Sabes qué es lo mejor de esto amor? – me apretó con más fuerza para que no pudiera escapar –. Yo encontraré lo que tú ansias más que nada en este mundo "el amor" y vas a morir siendo virgen sin haber nunca – trate de soltarme de su agarre ¿Quién mierda se creía para tratarme de ese modo? Pero él me apretó aún más fuerte – escucha bien, nunca conocerás el éxtasis de lo que es amar de verdad. – me soltó con agresividad aventándome y se fue hecho una furia.

Me dirigí a mi casillero a dejar mis cosas, ya había comenzado la otra clase y yo estaba perdiendo mi tiempo con el patán de mi ex novio. Estaba tan molesta que azote la puerta de mi casillero en un arrebato de ira y justo cuando disponía de ir a mi clase choque con una especie de muro que me lanzo al suelo –. ¿Te encuentras bien? – era la voz que me había derribado, mire hacia arriba y me encontré con los ojos azules más bonitos que haya visto en toda mi existencia. Estoy segura que mi baba está en el suelo dado que el chico desvió su mirada. Pude notar algo extraño en mi cuerpo al momento de tomar su mano para levantarme, como una corriente eléctrica viajando por el. Me asuste y lo solté de manera brusca como si me ofendiera su tacto. ¿Es a acaso la electricidad?

– Lo siento – me apresure a decir. El chico iba vestido con unos Jeans, camisa blanca y chaqueta de cuero, su pelo era negro y lo llevaba alborotado, su piel era blanca como la leche sin ninguna imperfección en ella, por un momento quise besar su mejilla, su cuerpo no estaba nada mal, no le pedía nada a Jeremy.

– No te preocupes fue mi culpa, no debí pararme detrás de ti sin antes anunciarme – su voz era demasiado sexy y masculina, sonaba como doblador de películas. Debido a mi falta de control hacia el semidiós que tenía enfrente de mí tuve que limitarme y no verlo. – Disculpa por molestarte pero ¿me podrías decir o indicar dónde está la dirección? – asentí y le hice una seña para que me siguiera. Una vez que llegamos a su destino me dije a mi misma "Despierta Vane, si sigues comiéndotelo con la mirada se dará cuenta que quieres algo con él y su ego se elevará más de lo que lo tiene elevado seguramente" cuando volteó para agradecerme trate de mirarlo como a un compañero de clases normal, olvidándome que era jodidamente sexy. No sé si logré mi objetivo pero me despedí de él y me apresure a llegar a mi clase.

#5

Al terminar las clases, me apresure a llegar a casa antes de que mi madre armara un escándalo, acostumbra hacerlos cuando me pide un favor y yo no lo hago.

Lani se ofreció a llevarnos a mí y a Elena en su camioneta. En el camino no les comente nada de mi encuentro en los pasillos con el chico sexy – el semidiós –, no quiero que se emocionen y empiecen a decirme que salga con él y pierda mi virginidad de una vez por todas. Por qué ese tema es tan importante en estos tiempos, ya nadie cuida su primera vez. Acaso soy la única anticuada que quiere llegar virgen al matrimonio con el chico ideal.

Al llegar me despedí de Mérida y de Blanca nieves – así les digo en ocasiones para molestarlas – y me dispuse a bajar de la camioneta para dirigirme a casa. Subí a mi habitación para escoger la ropa de esta tarde pero pude notar que mi madre ya se me había adelantado. Observe un vestido junto con el tocado y unos zapatos encima de la cama; Oscar me había comprado ese vestido hace unos meses, es blanco con rosas rojas por todos lados, en pocas palabras es hermoso y me sienta una figura espectacular. No soy muy delgada pero tampoco estoy gorda mido 1.60 por lo que soy un poco bajita comparada con otras chicas. Termine de arreglarme y Oscar llegó por nosotras, subimos al coche y emprendimos el viaje a su casa.

Tardamos una hora y media en llegar. Cuando llegamos no pude evitar ver lo grande que era su casa, tenía un jardín hermoso y a la vista se veían unas cuatro habitaciones. Al acercarnos a la entrada me encontré con lo que temía desde la mañana, ahí estaba Travis parado en la entrada.

– Travis ayúdame con estas cajas, llévalas a dentro – se dirigió Oscar a su hijo, él y mamá habían aprovechado el viaje para traer algunas cosas.

Mi mente era un caos debido a todos los acontecimientos que estaban sucediendo a mí alrededor. Estaba segura que en este momento tenía cara de póker, ya que Travis solo fue capaz de bajar la mirada e ignorarme al pasar a mi lado como si fuéramos un par de desconocidos. La mudanza había empezado y solo de imaginar tener que compartir mi vida con este chico como hermano era algo que aún no podía vislumbrar.

Entramos a la casa y Travis saludo a mi mamá después de abandonar las cajas cerca de la entrada, luego se dirigió a mí y le sonreí para que nadie notara la hostilidad entre ambos.

– Él es mi hijo mayor, Travis. – Oscar presentó a su hijo con una enorme sonrisa en su rostro. Cómo no pude darme cuenta del parecido que tenía Oscar con Travis, los ojos, el porte y la educación lo delataba –. Y ¿dónde está tu hermano? – se podía notar que sus hijos eran su orgullo. Toda su cara mostraba sus emociones o quizás estaba feliz de formar por fin una familia con una esposa y una hija.

– Está en el baño arreglándose de seguro un cabello fuera de su lugar – bromeo Travis y nosotras reímos.

– Adelante, siéntense no sean tímidas – nos indicó Oscar con ese tono de caballerosidad que hay en él. Ante mis ojos Oscar siempre ha parecido un caballero inglés de la época de antes, con ese traje de veinte mil dólares y ese acento británico que le da un aura irresistible ante las señoras, incluso ante las chicas de mi edad. Realmente entiendo porque mi madre está enamorada como una idiota de él. Mis pensamientos acerca del comprometido de mi mamá fueron disipados en el momento en que apareció mi otro nuevo hermano, quien se paró en el umbral y se presentó, primero con mi madre y luego conmigo.

– Hola me llamo Ian Anderson, mucho gusto – nuestras miradas se encontraron y me di cuenta de que era el chico sexy de esta mañana.

– Tu, no puedo creerlo. Qué pequeño es el mundo – dijo asombrado y con un brillo especial en esos fantásticos ojos –, con razón te me hiciste familiar eres la hija de Denis. – parpadeo consecutivamente como si aún no lo creyera.

– Oh ya veo, tú eres hijo de Oscar. Mucho gusto, mi nombre es Vanessa Roberts. – Sostuvo mi mano y como si fuera todo un príncipe inglés la beso, aquel acto produjo un ligero sonrojo en mis mejillas puesto que, su tacto era extraño ante mi piel y me sentía abrumada con su cercanía.

– ¿Ustedes se conocen? – preguntó Oscar con un enorme signo de interrogación en su cara, realmente era fácil leer sus pensamientos y emociones. El señor todo amor era una ternura y sus hijos eran todo un reto, aun así no quería vivir con ellos. No solo me encontraba con Travis, mi ex pasatiempo, si no que ahora se encontraba enfrente de mí el semidiós de esta mañana, mirándome, quemándome con esos profundos ojos azules.

– Esta mañana cuando fui a entregar los papeles me perdí y ella me ayudó a encontrar la dirección. – Ian lo dijo con toda naturalidad, guiñándome un ojo. Esto me olía mal, había algo entre los dos que nos atraía con fuerzas inexplicables, podría definirlo en una palabra "química".

– No fue nada – pude notar que Travis me miraba con recelo desde su lugar, al observar cómo Ian y yo nos mirábamos de una manera indescifrable y su mirada me era algo incómoda.

Cuando terminamos de comer y conocernos mejor hablando de la escuela, calificaciones y pasatiempos, Oscar nos llevó de nuevo a casa, se despidió con un casto beso en los labios de mi madre y dirigió un adiós para mí con la mano llevándose consigo más cajas y cosas – aprovechó los viajes, hombre precavido vale por dos, quiero suponer –, ya solo faltaban los muebles y algunas otras cosas con menor importancia. Es sorprendente como tu vida cambia de un minuto a otro, mañana ya no viviría aquí y muy pronto dejaría de ser Vanessa Roberts para convertirme en Vanessa Anderson.

#6

IAN

La música de rock prácticamente no se escuchaba debido al escándalo que estaba causando Tomy en mi habitación.

– ¡QUE! No puedo creer que tu nueva hermanita sea la creída de Vanessa Roberts – Tommy se reía mientras Travis le contaba lo sucedido – creí que íbamos a poder divertirnos un rato con la chica – su comentario hizo que participara en su conversación.

– ¿Quien dijo que ibas a poder jugar con ella?, fuera quien fuera iba a ser nuestra hermana – agregue molesto, ya era suficiente compartir a mis chicas con mi mejor amigo como para compartir quizá mi nueva conquista con todos ellos. Sin mencionar que tenemos casi los mismos gustos, pues se han fajado con varias de mis chicas y llevarlas de nuevo a mi cama da un poco de asco, si saben a lo que me refiero.

– No seas envidioso Ian – dijo Tommy divertido. Tommy es apuesto y no solo eso sino que es el vocalista de nuestra banda, su voz es como la de un dios. Travis es el baterista, mientras que yo soy su manager quien ha compuesto varias canciones con éxito. Soy un chico muy influyente en diversos lugares, es una de las diferencia entre mi hermano y yo, él no es muy sociable. – el destino dice que es momento de divertirnos un rato con Vanesita Roberts.

– Si alguien aquí puede molestar a Roberts somos Travis y yo, o ¿no hermano? – dije irritado esperando la respuesta afirmativa de Travis, quien volteo y me miró un poco molesto, se recostó en la cama con una expresión seria.

– Te dejo eso a ti, yo no quiero tener nada que ver con esa chica – me sorprendió su respuesta, acaso estaba enamorado realmente de Elena Stone, salía últimamente demasiado con ella para mi agrado. Llevaban varios días juntos y eso me olía mal – "amor" para ser exacto – aquella situación era grave, la posibilidad de un amorío se quedó en mi cabeza hasta que Tommy hablo.

– Pobre Travis rompió tu corazón – agregó con burla levantándose para abrazarlo y despeinarlo un poco.

– No... – Contestó Travis apartando a Tommy – no es mi tipo, admito que también quise llevármela a la cama y acepte la apuesta de enamorarla para luego decir bye, bye. Pero es una chica con carácter fuerte y sabe de la apuesta, no tendrá sexo con ningún chico. Yo no quiero perder mi tiempo con ella – esto realmente se ponía interesante, al parecer su vida en la universidad era más que "estudio" ya que, se podía decir que se estaban especializando en acostones.

– Alguien me podría decir ¿de qué carajos están hablando? – dije molesto, me sentía realmente excluido de todo esto. Tommy me miro divertido pasó una mano por su cabello rizado antes de hablar.

– ¿Recuerdas a la novia de Ryan? – asentí – que por más que trataba no podía llevársela a la cama. Pues ella termino con él, anduvo con otros dos chicos ese mismo año y después con quién sabe cuántos más. Pero, todos afirman que ninguno de ellos pudo lograr pasar de primera base. Cuando intentaron pasarse de la raya con Vanessa Roberts ella termino con ellos. Tiempo después nos llegó el chisme de que era la chica virgen de Northeastern, ella solo juega con los hombres; los engatusa, sonsaca y luego los enamora, una vez aburrida y cansada simplemente los deja como un juguete viejo. – Tommy sacó un cigarrillo de su bolsa y lo prendió mientras continuaba con su relato –. Ni siquiera el galán de tu hermano pudo conseguir una cita, fue bateado en cuanto se acercó ya que, se reserva el derecho de admisión – inhalo y exhalo el humo de sus pulmones. Con una sonrisa sarcástica dijo –. Si yo hubiera sido ella también lo hubiera rechazado – comenzó a reír.

– ¿En serio? ¿porque no me dijiste que te rechazó una chica? – me dirigí a Travis con asombro. Esto era realmente serio, mi hermano el galán de galanes había sido rechazado por esa mocosa. Al verla jamás pensé que tuviera esa clase de fama en la universidad Northeastern – ¿qué fue lo que sucedió?

– Cuéntale – dijo Tommy divertido, sus ojos grises se iluminaron como los de un niño travieso.

– Le dije que me gustaba y saliera conmigo pero al parecer varios sujetos ya se me habían adelantado, puesto que me contestó "también quieres acostarte conmigo, porque si es así de una vez te digo que no eres mi tipo y no vas a conseguir nada", me di la vuelta y no la moleste más.

– Pero fue enfrente de toda una multitud. La verdad se pasó esa pinche niña creída – dijo Tommy molesto como si hubiera revivido aquel momento. –. Y no solo eso, sino que tiempo después ya andaba con Adam Harrison el líder del equipo de baloncesto, terminó con él y creo que ahora anda con un chico llamado Jeremy Wells.

– No, ya término con él – agregó Travis – está libre para el siguiente ingenuo que crea que puede conseguir lo que nadie ha logrado hasta hoy.

– Yo podría – los mire con ojos de reto. La cara de Tommy se iluminó como si hubiera predicho el futuro y sus ojos de demonio brillaron ante la fantástica idea de involucrarme en aquel juego.

– ¿Qué? crees que puedes llevarte a tu hermanita a la cama. – agregó Tommy retándome con esa sonrisa pícara.

– Claro, solo que no sé qué tiene de especial una virgen, para mí son mejores las chicas experimentadas, son más fogosas. – sonrió maliciosamente y sus ojos grises se fijaron en mí.

– Es que tú no la conoces, levanta pasión, tanto que me da miedo enamorarme de ella – al decir esas palabras noté un rubor en sus mejillas y de ser un león feroz paso a ser un corderito indefenso, aquella debilidad que vi en él la ignore pues no éramos de esos típicos chicos que se enamoran y se dejan llevar por una mujer –, varios incluyendo Ryan se enamoraron de ella pero al parecer no son lo suficiente para la señorita. Termina por alejarlos y cuando Ryan le metió mano ya sabes lo que paso.

– Ryan lloro como un bebé cuando ella terminó con él – volvió hablar Travis – y no le importo verlo destruido. Últimamente le dicen la chica de hielo porque al parecer jamás se va a enamorar de nadie, solo colecciona novios los mueve como títeres a su beneficio los utiliza y luego se deshace de ellos de la manera más despiadada – Travis me dedicó aquella mirada cuando no quiere que haga algo, su comentario solo era una advertencia de que ella no era como todas las chicas. –, sin importarle si están o no enamorados de ella.

– Y si lograra llevármela a la cama ¿Qué gano? – ella era realmente un reto desde el momento en que la vi todo mi ser tembló ante su tacto, no perdería la oportunidad de jugar con quien parecía ser una rival digna para mí. No solo era bonita sino que era un sueño ante todos y eso la hacía más apetecible, deseable y sensual. Esto me llevó a ignorar la advertencia de Travis e iniciar el juego que no perdería ante ella. Mi arrogancia hizo que Travis gritara.

– ¡Ian no lo hagas! – realmente creía que podía perder en esto. No podía creer que pensara que yo podía caer enamorado ante una chiquilla, tenía una reputación que cuidar.

– Cállate Travis, entre más me cuentan más interesado estoy, sin contar que esta situación me excita cada vez más. – Tommy sonrió ante mi comentario e ignoro igualmente las advertencias de Travis y prosiguió.

– Cada uno de los chicos de la universidad van a darte cincuenta dólares, es poco pero están involucrados demasiados, la mayoría no quiere el dinero sola la satisfacción de bajarle los humos a esa creída en su propio juego. – agrego Tommy –. Solo hay una regla, llevársela a la cama por su propia voluntad. No vale drogarla y violarla porque eso sería trampa y no creo que les guste la idea a quienes están enamorados de ella. – miró a Travis y le dio un codazo –. Sin mencionar que te meterías en un problemón con aquellos que sí la respetaron... Ah y lo único que necesitas como prueba es una foto o varias que muestren que ella estuvo contigo en la cama. Estas pueden ser, en pleno acto, metiéndole mano, desnuda, en ropa interior, como sea, no importa solo tienes que probar que su virtud te pertenece.

– Acepto el reto – jamás pensé que un juego como llevarse a una virgen a la cama fuera tan excitante, pero Travis al parecer no pensaba de la misma forma.

– ¡Ian! – gritó mi nombre con tono de hermano mayor a punto de regañar al menor. Lo interrumpí antes de que pudiera decir algo.

– ¡No! Estoy aburrido, voy a divertirme un rato con nuestra nueva hermanita. Será divertido, espero no llevármela a la cama el primer día porque si no va a decepcionarme. – ¿En serio le gustaba nuestra futura hermanita? ¿Y Elena?, algo extraño ocultaba Travis ante su silencio y mirada de desaprobación, pero en mi cabeza solo había un solo pensamiento "ganar", acompañado con la imagen de la cara de Vanessa Roberts enamorada de mí.

#7

VANESSA

La mañana llego más rápido de lo que esperaba, mire mi reflejo en el espejo y no me sentí como yo, sino como una chica nueva que pertenecería a otra vida a partir de hoy. Tome el tinte que había comprado hace una semana con intenciones de ser güera por unos meses y cambiar mi look.

Oscar llegó con mucho entusiasmo para llevarnos a vivir con él definitivamente. Al bajar e irnos no pude evitar derramar algunas lágrimas que fueron acompañadas por el consuelo de mi madre – No llores Vane puedes venir cuando quieras. El día en el que te independices puedes venir a vivir aquí tú sola, papá lo hubiera querido así... –. Oscar asintió ante las palabras de mi madre mirándome fijamente, al salir me había halagado por mi nueva apariencia. Decidí, que si iba a vivir en otro lugar con gente nueva sería una nueva yo, no la vieja, ya que si me miraba en el espejo extrañaría mi antigua casa y vida, tenía que acoplarme por la felicidad de mi mamá – es tu herencia después de todo.

Continuamos durante todo el camino en silencio, al parecer ambos respetaban mi tristeza y mi espacio, lo cual apreciaba porque hacía las cosas más fáciles para mí y para ellos. Llegamos a mi nuevo hogar, baje del coche y observe a Travis e Ian esperando en la puerta, ambos se ofrecieron ayudarme a subir mis cosas hasta mi nueva habitación. Mi nueva recamara era grande y espaciosa, contaba con un closet en el cual habían algunas prendas caras, – Oscar queriendo comprar el amor de su nueva hija – las paredes estaban pintada de mi color favorito acompañadas con una fabulosa ventana en la cual se apreciaba una excelente vista, todo era hermoso, mientras admiraba mi alrededor Ian llamó mi atención.

– Bien, pues a partir de hoy seremos hermanos. – extendió su mano como un gesto de paz o de unión fraternal la cual ignore, pues no me apetecía tocarlo y menos que comenzará a llamarme hermana. Todo esto estaba avanzando muy rápido, todos al parecer lo tomaban de maravilla menos yo.

– Si bueno, voy a meter las cajas – Ian camino al mismo tiempo que yo para ayudarme.

– Te ayudo – ambos nos agachamos al mismo tiempo para recoger la caja, no me esperaba su acto de solidaridad y menos esperaba estar tan cerca del chico que es para mí como la criptonita. Mi corazón comenzó a latir tan fuerte que por un momento pensé que Ian podía escucharlo, sentí su respiración demasiado cerca, él dejó la caja en el suelo y sin aviso me jalo hacia él. Pude sentir las mariposas en el estómago, sentí mi corazón detenerse y al mismo tiempo revivir con sus dulces labios contra los míos, por primera vez mi cuerpo reaccionó de una manera que no esperaba. No sé en qué momento ambos nos encontrábamos de pie besándonos ferozmente contra la puerta de la habitación, se separó de mí para tomar aire y lo jale de nuevo deseosa de más, su lengua entro a mi boca apoderándose de mi razón, justo cuando la creí perdida la voz de Travis hizo presencia.

– ¿Qué están haciendo? – me aparte de Ian lo más rápido que pude y este miro molesto a Travis, mientras yo me apresure hablar.

– Nada, se cayó la caja – me agache como una tonta sin excusas para recogerla sin tener la fuerza para levantarme junto con ella. Sabía que mi rostro estaba completamente rojo pero no por la vergüenza sino por el calor que sentía en estos momentos ¿Qué sucede conmigo? ¿Qué me está pasando? es mi hermanastro y lo más importante ¿Por qué mierdas me ha besado?

– Travis ayudemos a mamá a subir sus cosas – dijo Ian golpeando el hombro de este y salieron de mi habitación.

Soy una terrible persona, besarme con ambos hermanos estaba mal y en especial cuando esos dos hermanos se convertirían en mis hermanos. Me levanté del suelo en el que me encontraba agachada junto con la caja que supuestamente iba a levantar pero al fin de cuenta no levante. Comencé acomodar algunas cosas, quizás después de todo no era tan mala mi nueva vida, tenía dos hermanos muy guapos – como Elena lo había predicho – y mi habitación era increíble, tenía vista hacia el jardín trasero donde se podía apreciar algunos árboles bien podados y la piscina. Cuando me di cuenta el día había terminado y no podía dormir solo de pensar que a unos cuantos pasos se encontraba la habitación del semidiós llamado Ian Anderson. Aquel chico me intrigaba demasiado y me atraía de una manera inexplicable, aunque no quisiera reconocerlo ya que, con el simple rose de su piel contra la mía me hace sentir viva. Estoy cayendo, nunca creí sentir de nuevo esto, las mariposas en el estómago, nervios, incluso aparecieron náuseas de mis propios nervios, no podía dejar de pensar en él, en su rostro, en su piel, en su cuerpo... ¡Oh por dios! me estoy convirtiendo en una pervertida.

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– ¡Vanessa apaga eso! – a lo lejos escuche la voz de un hombre llamarme pero prestarle atención aquella idea era absurdo, pues la presencia de un chico en mi habitación era imposible. La voz volvió hablar resonando en toda mi cabeza despertándome. Por un momento olvidé donde estaba, y mi mente se cuestionó ¿Un chico en mi habitación? salte de la cama para ser atacada por una almohada voladora.

– ¡Levántate! lleva sonando tu alarma desde las cinco y tú no te paras, que no piensas ir a la escuela – dijo Travis molesto, cuando vi el reloj eran cinco con cuarenta.

– ¡No puede ser! – grité y salí disparada al baño, no sé cómo pero conseguí estar lista antes de que dieran las seis, Ian y Travis estaban listos en sus respectivos coches. Oscar le dijo a Travis que me llevara junto con él a la universidad y él obedeció, durante el viaje ninguno dijo nada hasta que rompí el silencio entre nosotros.

– Oye Travis, yo solo quiero decir que... lo siento – volteo y me miró confundido – por cómo te rechace, bueno por... – antes de que pudiera terminar él me miró y me interrumpió.

– ¿Por besarnos y fingir que te gustaba?, si no te preocupes creo que me lo merecía – sus ojos me vieron con recelo – ¿vas a jugar ahora con Ian? – sus palabras me lastimaron, solo porque nos haya visto besarnos no significaba nada.

– No y no jugué contigo, tú y yo sabíamos cómo iba a terminar eso. No veo cuál es tu problema, yo era un juego y tú eras un juego ¿Por qué los hombres se hacen los ofendidos cuando las mujeres les pagan con la misma moneda? – conteste muy molesta ante su hostilidad.

– Tienes razón, pero es injusto que juegues con los chicos que se enamoran de ti, deberías tener un poco más de confianza... – lo interrumpí antes de que siguiera con su discurso. ¿Qué se creía? mi padre, mi hermano, solo hemos compartido una noche en la misma casa y se creía con el derecho de criticarme y analizarme.

– Por favor Travis, tú no vas a decirme en quién puedo o no confiar, cuando eres igual a ellos – sin darme cuenta habíamos llegado a la escuela, estaciono el coche y antes de salir dijo.

– Vamos hacer hermanos en unas cuantos días, creo que merezco una segunda oportunidad para que confíes en mí y puedas confiar en un hombre, ¿no crees? o tan siquiera de llevarnos bien. – Salí del coche y él igual –. Entonces sin rencores – extendió su mano con el fin de hacer paz entre él y yo. No lo pensé dos veces y reaccione positivamente al estrechar su mano.

– Sin rencores – a lo lejos escuchamos que alguien gritaba mi nombre, ambos volteamos y vimos a Elena que corría hacia nosotros gritando un hola con cara de sádica. Ese acto llamó mi atención y la de Travis, antes de que pudiera llegar a mi nuevo hermanito me adelante y la tome del brazo callándola con un saludo para alejarnos de él y dirigirnos a la entrada de la escuela para comenzar el tedioso día que nos esperaba. Claro que también la había alejado para que no se le ocurriera decir algo que pudiera arruinar mi supuesta reconciliación con Travis.

Elena estaba algo alarmada y preocupada de que mi nuevo novio fuera él, la calme y la tranquilicé diciendo que estaba en un error. Después llegó Lani y me bombardearon con millones de preguntas a las cuales respondí tranquilamente una por una, contándoles todo lo sucedido agregando – Creo que me gusta alguien... puedo enamorarme otra vez.

#8

Querido diario.

Esta semana ha sido horrible para mí, me he mudado con mi nueva familia y para ser algo que no quería no está mal. Oscar se ha esforzado mucho para que yo esté a gusto pero su hijo Ian es mi tormento. Desde el beso que nos dimos en mi habitación no hemos hablado y me cuesta verlo directamente a los ojos, eso no es lo peor, él ha estado provocándome, acercándose a mí, fingiendo que le intereso para después darse media vuelta e irse.

Ayer en el almuerzo me pidió el jugo de naranja que estaba arriba del refrigerador – no lo alcance –, mi estatura me traicionó en aquel momento por lo que él se acercó a ayudarme. Pegó su pecho a mi espalda y se acercó a mi oído para pronunciar –"enana"–, sentí un escalofrío cuando su aliento choco contra mi oreja, incluso mi vello se erizó al tenerlo tan cerca de mí. Me gire con intenciones de apartarlo pero mi objetivo se fue al carajo en el momento en que nuestros ojos se encontraron. Mis ojos bajaron a ver sus labios, quería poseer su boca últimamente estoy llena de ese deseo, él sonrió y se giró creo que se dio cuenta del terrible efecto que tiene sobre mí.

– Claro está jugando contigo – dijo Elena – no deberías hacerle caso, está jugando contigo el típico tira y afloja, ahora que probó que puede tener a todo el mundo babeando por él incluyendo a su hermana no se detendrá. – desde que Ian había llegado a la universidad todas las chicas estaban detrás de él enamoradas y haciendo lo posible por llamar su atención para obtener una simple mirada del señor Anderson.

– ¿Ya se enteró de la apuesta? creo que no deberías confiar en él – Lani comentó angustiada, por primera vez hubo expresividad en su pregunta o afirmación.

– No debo tener nada con él, está mal. Después de tener esa pequeña aventurilla con Travis no puedo simplemente ignorar ese hecho y besarme ahora con el otro hermano – los ojos de Elena cambiaron de alegre consejera a molesta.

– Hola chicas, lamento interrumpir pero la grosera de mi hermanita no nos ha presentado – era Ian, colocó su brazo alrededor mío mientras hablaba y las chicas que lo observaban me miraron con desprecio por ser la única que podía tener este tipo de cercanía, vivir con él era una ventaja y me odiaban por ello. – Mi nombre es Ian –. Elena lo miró como si ya lo conociera y lo saludó levantando la mano, Lani contestó con timidez, siempre es así cuando le presentas a gente nueva. Esta situación era extraña dado a que Ian no era un chico que necesitara coquetear o hablar con una chica para conseguir su atención. Él estaba acostumbrado a ser el típico chico que atrae la atención de todas, provocando que lo sigan y lo acosen sin necesidad de que él mueva un dedo.

Ian normalmente se la pasaba con sus amigos; Tommy Johnson, mi ex Ryan Wood, Adam Mackenzie y Travis, odia estar rodeado de chicas que no le interesan y normalmente las mantiene alejadas pero las que toman el riesgo de pretenderlo son rechazadas con una frase que tiene un efecto contrario, enamora en lugar de desenamorar. Quizás ese es el objetivo del señor don popular enamorar a todas con su frasecita "En estos momentos no estoy interesado en nada romántico, acaban de romperme el corazón. Lo siento chica será en otro momento" y todas creen su discurso como para hacer sus deberes y no odiarlo por tratarlas como esclavas, limitándose a solo mirarlo de lejos para no molestarlo – su debilidad ante él me molesta porque me recuerda a mi antigua yo – y me odian por ser la única a la que Ian Anderson le presta atención.

– No me habías comentado que tienes amigas muy bonitas – las miro y les guiño el ojo, no podía ser posible ahora estaba coqueteando con mis amigas. Elena tenía razón era un maldito mujeriego de lo peor, no debía enamorarme de él. Ian me miró con esos increíbles ojos azules que tiene –. ¿Ya las invitaste a la reunión de este sábado? – me sentí expuesta por un momento antes su cercanía puesto que me mareaba, me tenía embelesada como a las demás pero esto tenía que terminar en este momento.

– No – conteste algo irritada, quise zafarme de su agarre pero no me dejo.

– ¿Por qué? – contestó con la misma cara de su padre con un enorme signo de interrogación, solo que él se veía realmente atractivo en ese gesto.

– Porque vamos a ir a la fiesta de Miranda – contestó Elena con tono molesto e irritado sin importarle la situación en la que me encontraba.

– Así – dijo sorprendido – y ¿crees que mis papas te van a dejar? – volteo a verme con una sonrisa fingida en sus labios, era lindo pero aun así me resultaba molesto, era como todos – no era peor –, creía que con su cara de ángel me tenía en el bolsillo y yo haría lo que él mandara al momento de chasquear los dedos, estaba equivocado, a mí ni él ni nadie puede dominarme o esclavizarme con esas frases falsas de amor.

– Mi mamá ya me había dado permiso a sí que... no necesito el permiso de tu papá – gire mi cara molesta para no verlo, dejando en claro que no necesitaba el permiso de su padre para salir, aún no era nada mío, se quedó callado por un momento y me soltó ante mi hostilidad.

– Ya veo, ahí está la chica rebelde, actuar de esa manera no hará que consigas... – el tono de su voz y la tensión que se sentía en el ambiente no solo entre Elena y yo, sino ahora también entre Ian y todas sus fans que me observaban con desprecio, comenzaba a molestarme.

– ¿Actuar? No estoy actuando, ya te dije, mi mamá me dio permiso y aunque no me lo hubiera dado y me diga que no en el último momento, no me importa ¡porque para mí lo que diga tu papito me vale un bledo! – sus ojos me miraron con asombro al escuchar mis palabras y su rostro cambio de paciencia a exasperación.

– ¡Ah mira!, que te hace pensar que si yo tengo que sacrificar mi domingo por ustedes, tú sí puedes ir a fiestas y dejarnos plantados. ¡No se dé que privilegió gozas!

– No te compares conmigo porque tú y yo somos diferentes – me levanté de la mesa sin dejarlo continuar e ignorando lo que gritaba. No me importo dejar a Elena y Lani, ya que no soportaba más la tensión de aquel lugar. Camine hacia los casilleros, justo cuando me disponía abrir el mío llegó Ian por atrás cerrándolo con su mano. Estaba sobre mí, podía sentir su aliento en mi cuello.

– Nunca vuelvas a dejarme con la palabra en la boca – estaba furioso, podía notarlo en su tono de voz.

– Puedes quitar tu mano, me estorbas. – Yo también comenzaba a hartarme de esta situación, ¿qué se creía? que por ser lindo todas las chicas incluyéndome tienen que actuar dóciles, lindas y sumisas ante él. Está loco si lo cree, o que por el simple hecho de haberle correspondido aquel beso mandaba sobre de mí, eso solo lo puede creer alguien que no me conozca. Yo soy la que tiene las riendas de mis relaciones, soy Vanessa Roberts.

– Ya veo, tu mamá nunca te enseñó modales, cuando alguien te está hablando prestas atención. – Ja, lo que me faltaba ahora se creía mi padre, me gire y lo observé fijamente. Realmente iba arrepentirme de mis actos. Involucrarme con alguien que me atraía de esa manera era peligroso pero realmente quería hacerlo, quería hacerle lamentar este día pues no solo yo podía caer en ese hoyo al que llaman amor, sino que él junto conmigo.

– Mira Ian, tú a mí no me mandas y si yo quiero te dejo hablando solo, así que déjame en paz o tendré que... acusarte. – Vaya, denme un premio por ser la bravucona más estúpida de la vida, acusarte ¿en serio Vanessa Roberts? No me atreví a decirle lo que a los demás "enamorarte para que cuando te tenga comiendo de la palma de mi mano pueda destruirte y romper tu estúpido corazón en mil pedazos por meterte conmigo." no podía decirle algo así sabiendo que quizás él realmente me gustaba más que otros.

– ¿Con quién? con mi papá – una risa burlona salió de él –, no puedes solucionar sola sus cosas la nenita, pensé que eras... – antes de que pudiera terminar su oración le di una cachetada por burlarse de mí.

– Tú no me conoces y no me hables de esa forma o te juro que me vas a conocer – no supe si arrepentirme de mis actos cuando vi salir fuego de sus ojos. En qué momento me atreví a pegarle, colocó su otro brazo en el otro extremo del casillero impidiendo que pudiera irme de ahí.

– Acabas de cometer el error más grande de tu vida – mi respiración se fue por un momento, pero la bravucona que hay en mí salió.

– ¿Que? me vas a pegar ¡perfecto! eres más patán de lo que creí – me acerque demasiado a su rostro, aun y en mi situación buscaba retarlo a que me pusiera un dedo encima. Al hacer aquello sentí que mi juicio se nublo, quería besarlo y las palabras de Elena sonaron en mi cabeza "tira y afloja" tenía razón solo era uno más que quería meterse entre mis bragas.

– Hay otras formas de castigarte – sus palabras me hicieron enojar más, así que pensé en mostrarle que la que tenía las de ganar este juego era yo y no él.

– Si tienes razón – me abalancé hacia su boca, al principio quiso separarme hasta que se rindió y me beso apasionadamente, desperté de mi hechizo y lo aparte – te lo mereces. – Le enseñe la lengua como una niña chiquita pretendiendo ofender a la persona a quien va dirigido aquel gesto –. No me molestes Ian, porque el que va a salir perdiendo eres tú – sonrió y sus ojos se llenaron de ferocidad y una incontrolable fascinación por el reto que acababa de iniciar.

#9

IAN

¿Qué me sucede? mi corazón está latiendo a mil por minuto. Me desvíe al baño y mande a Travis ayudar a Denis con sus cosas, me lance agua en la cara mientras pensaba "el idiota de Tommy tenía razón, es excitante esa chica". Sentí un tremendo deseo de continuar con aquel beso, este juego se estaba poniendo interesante. Quizá si no hubiera llegado Travis a interrumpir mi encuentro en la habitación de mi hermanita, ahora mismo estaríamos sobre su cama.

Corre adrenalina por mis venas, misma que debo ignorar al estar cerca de ella para poder jugar el famoso tira y afloja; las chicas se enamoran más rápido de un chico que no se ve realmente interesado en ellas, si lo ven seguro comienzan a aburrirse y debo aparentar indiferencia.

Cenamos y cada quien se fue a su respectiva alcoba como una familia normal e ignorando el hecho de que hace algunas horas me había besado con mi futura hermana. No podía dormir. Y si iba a su cuarto a continuar lo de esta mañana... descarte esa idea de mi mente porque ella podía comenzar un escándalo y me metiera en problemas con mi padre.

La semana fue larga, me acerqué varias veces lo suficiente para causar en nuestros cuerpos un ligero deseo de tocarse. Un buen día cuando terminaba de ducharme entró sin avisar al baño estaba semidesnudo y se puso roja como un tomate, eso me dio la seguridad de tenerla en el bolsillo pero aun así este reto no me dejaba dormir. No podía dejar de pensar en ella, era graciosa y simpática, debo admitirlo, tiene un aura que te ínsita a estar con ella.

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Llego el inicio de otro día con ella, era de mañana, ambos estábamos desayunando en la cocina; por mi mente paso la idea de besarla una vez más, lo anhelaba todos los días. En este momento deseaba ser yo el que lamiera esos labios carnosos cada vez que daba un pequeño mordisco a su pan. Se levantó para sacar algo del refrigerador y pensé que no era mala idea jugarle una broma y de paso realizar lo que tanto deseaba.

– Vane, pásame el juego que está arriba del refrigerador por favor. – ella no es muy alta, le llevo como veinte centímetros por lo que sabía claramente que no lo alcanzaría. Me acerque con el fin de ayudarla y acortar la distancia que había entre los dos –. Enana – dije cerca de su oído, mi cuerpo tocó el suyo y sentí un gran alivio como si hubiera extrañado aquel tacto. Ella se giró molesta para alejarme colocando sus finas manos en mi torso pero su objetivo desapareció al mirarme. No pude evitar sonreír, me deseaba, me deseaba como yo la deseaba a ella pero no le daría el gusto de saberlo, ignore mis instintos y me gire dejándola con las ganas.

– ¿Estás seguro de lo que estás haciendo? – preguntó Travis.

– Claro, estoy más excitado de lo que pensaba, es bonita y divertida – contesté alegremente y con una sonrisa boba en el rostro.

– ¿Divertida? – su tono de voz parecía molesto pero sorprendido.

– El miércoles estaba limpiando su cuarto con la música a todo volumen recuerdas – hice una pausa esperando que respondiera.

– Sí – contesto sin darle importancia al asunto.

– Fui a decirle que le bajara el volumen pero me lleve una sorpresa. La encontré bailando y cantando muy sensualmente mientras limpiaba, casi muero de la risa pero debo aceptar que se veía muy bien, así que no la interrumpí.

– Entonces, después de eso ¿crees no enamorarte? – y dale con lo mismo, realmente mi hermano me tenía muy poca fe.

– ¡Por favor Travis! sabes con quién estás hablando. Tengo que recordarte que soy el Demonio de los ojos azules, enamorarse es lo tuyo no lo mío. Por cierto ¿cómo vas con Elena? – saque al tema a esa muchachita plástica, realmente era muy bonita para que no hubiera tenido nada con ella – la había visto en varias ocasiones – pero simplemente no me atraía en lo más mínimo. En simples palabras no me provocaba nada, entre ella y yo no existe ningún tipo de interés sexual. También quería saber si realmente era serio lo suyo con Elena puesto que, el solo pensar que estaba enamorado de Roberts me molestaba, quizás si comenzaba analizar mis sentimientos hacia Vanessa podría enterarme de que Travis tenía razón y estoy a un paso de caer en un precipicio sin salida.

– Últimamente no quiere ni dirigirme la palabra – miro el suelo con tristeza en sus ojos, eso me hizo recordar sus discusiones, ya que al parecer Elena no tiene nada de confianza en sí misma. Ni porque era una de las chicas más bonitas de la universidad y era muy conocida, aun así siempre le hace escenitas de celos a Travis.

– Ves, por eso no me enamoro. Porque cuando has caído en su embrujo no dejas de perseguirlas y parecer un completo estúpido pues solo vives para complacerlas, hacerlas felices, darles todo lo que deseen y ellas solo se quejan. Te hacen sentir basura y eso no va conmigo.

– Si como digas – parecía no creerme, como si él supiera algo que yo desconocía y no quisiera iluminarme. Salió de mi habitación deprimido realmente esa chica le estaba haciendo daño quizás podría meter mis manos en el asunto.

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Me encontraba en la cafetería sin apetito hasta que vi a Elena hablando con sus amigas, me sorprendí al ver a Vanessa con ella ¿era su amiga? claro, dime con quién andas y te diré quién eres. Me acerque con un movimiento rápido, coloque mi brazo alrededor de Vanessa e interrumpí una charla que parecía muy seria.

Me disculpe y me presenté, Elena no se inmuto debido a que nos hemos visto varias veces en una que otra fiesta; y como ya lo había mencionado nunca he intentado nada con ella, ni ella conmigo. Fingió no conocerme y me saludó, era el momento de saber algunas cosas al hacerme su amigo, tenía varias alternativas. Podría enamorar a Elena pero eso mataría a Travis porque quizás en serio la quería o podría abrir una brecha dándole la oportunidad a mi hermano de entablar una relación con Roberts perdiendo mi apuesta, esa jugada era peligrosa incluso si Travis no intentaba nada había la posibilidad de que Vane lo descubriera y adiós a mis planes; lo mejor y más razonable era simplemente llevarme bien con ellas para que me soltaran información importante tanto de Vane, como de la relación entre Elena y Travis. Las invite a la fiesta del sábado para entablar una conversación pero ellas me informaron que irían a la fiesta de la zorra de Miranda – dos veces tuvimos sexo oral, hasta ahí llega nuestra relación –. la conversación se volvió una pelea de poder pues la señorita Roberts me restregó en la cara el hecho de que ella era libre de hacer lo que se le diera la gana, mientras que yo tenía que acatar las órdenes de mi padre, ella no estaría presente sólo porque no se le daba la gana en cambio yo tenía que obedecer a mi padre.

Lo siguiente que sucedió sin haberlo premeditado fue una pelea entre mi apuesta y yo. Me dejo en la mesa gritando como loco desde lejos con sus amigas, viendo como desaparecía entre los universitarios, aquella chiquilla insolente. La perseguí hecho una furia, cuando la alcance estaba abriendo su casillero, sin pensarlo guiado por el enojo lo cerré poniendo mi mano sobre la pequeña puertecilla. Ella se giró molesta para mirarme y quedamos cara a cara. Quise hacerle saber que a mí me respetaba y no me hacía ese tipo de grosería.

Discutí con ella pero cuando dijo –"tendré que... acusarte" – realmente no pude evitar reírme de su comentario amenazador y sin poder prever sus movimientos me abofeteó. La ira corrió por mis venas, nunca de los nunca una chica se había atrevido a ponerme una mano encima y si lo hicieron siempre las detuve antes de que llegaran a su objetivo. Aquella situación me tenía realmente molesto y sorprendido, cómo había permitido que Roberts me abofeteara. Aun así por raro que parezca al ver un poco de miedo o arrepentimiento en sus ojos debido a su acción solo hizo que me sintiera excitado ante ella. La amenace y justo cuando insinué castigarla, me robo un beso al que no pude resistirme. Quise poseerla, probarle que conmigo no se juega pero ella estaba participando en mi propio juego y engaño. Una ferocidad se apoderó de sus ojos y no pude evitar sentir que caía en aquel precipicio sin salida, realmente me sentía atraído hacia ella ¿Quién ganaría este juego?

#10

Tengo una hermana tres años menor, va a la misma universidad que mi hermano y nuestros amigos, y ahora yo he ingresado de nuevo. Siempre he tenido el control en mis relaciones, ninguna chica me ha vuelto loco y creo que jamás me he enamorado. – Lo dejo en duda por una nerd –. Pero últimamente mi hermanita está constantemente sacándome de quicio y metiéndose a mi piel, a mis pensamientos, incluso creo que esta por meterse hasta lo más profundo de mi ser, en mi corazón.

Pero últimamente mi hermanita está constantemente sacándome de quicio y metiéndose a mi piel, a mis pensamientos, incluso creo que esta por meterse hasta lo más profundo de mi ser, en mi corazón
– Te digo que no Vanessa, el tenedor de la comida va a la izquierda no a la derecha – dije desesperado.

– Acaso importa dónde va el tenedor – dijo con tono despreocupado.

– Eso lo dicen las personas sin clase como tú – me miró con esos sorprendentes ojos que tiene y puso el tenedor de su mano en modo defensivo.

– Tengo un tenedor y no dudare en usarlo – una sonrisa se dibujó en su hermoso rostro, diciendo su comentario en tono divertido.

– Y yo tengo una cuchara – le seguí el juego y comenzó a reírse, ella tiene la sonrisa más encantadora del mundo que contagia a cualquiera que la escuche, así que no pude evitar comenzar a reír.

– Hazle caso Vane, una cuchara es más peligrosa que un tenedor en las manos correctas – bromeo Travis con nosotros a lo que ella sonrió.

– Sí, tienes razón nunca se sabe. – Quise abrazarla y besarla, en verdad tenía un deseo incontrolable por tocarla y acortar esta poca distancia entre los dos pero si me acercaba para quitarle el tenedor de las manos, sabía que no resistiría y lo peor de todo no podría parar.

– Listos para comer – llegó mi papá junto con Denis, parecían una pareja de jóvenes enamorados en plena luna de miel, tanto amor me daba diabetes.

– Claro, hagamos esto porque tengo que ir a una fiesta y van a venir por mí en una hora – al parecer Vane solo me estaba provocando porque después de comer iría a esa fiesta.

– Y ustedes, ¿van a ir a cuidar a su hermana o a embriagarse como siempre? – pregunto mi papá severo.

– No se preocupe señor yo los cuidaré, yo no tomo – me sorprendió su respuesta no se ve del tipo que no beba.

– Ven, deberían aprender de Vanessa – Travis y yo reímos ante su comentario. Terminamos de comer y sonó el timbre.

– Ya llegó Elena por mí – Vane corrió a la puerta y mi padre nos sermoneo, antes de irnos.

– No los quiero tarde entendieron y no pueden regresar sin ella – en serio que se preocupaba por Roberts como si realmente fuera su hija. Vane se paró en el umbral mirándonos.

– Travis nos llevas... Lani no trajo la camioneta – lo dijo angustiada temiendo su respuesta, me sorprendió su tono tierno. Cambia su voz cuando quiere algo, es más dócil.

– Claro, vayámonos – Travis se paró de su asiento y nos dirigimos a la salida, después de un rato en el coche llegamos a la casa de Miranda, al bajar Vanessa me tomó del brazo, su boca se movía pero yo estaba perdido en sus ojos y labios, quería tocarla más allá de este simple tacto pero debía controlarme con todas mis fuerzas si quería ganar la apuesta que había empezado.

– Ian viniste, no te esperaba – Miranda llegó abrazándome e ignorando el hecho de que Vane se encontraba a mi lado, esto provocó que ella nos mirara con molestia, soltó mi brazo y se alejó con sus amigas.

– Claro preciosa, no me perdería esto por nada – fingí alegría ante Miranda mientras veía como se alejaba Vanessa y una extraña sensación se instaló en mí. Fue como si viera a chibi ugly por un momento y esa sensación de vacío volviera junto con la impotencia de no poder detenerla, ya que lo nuestro siempre había sido complicado... pero pensar en aquellos días de preparatoria hoy precisamente era algo que no quería. Para que darle importancia al pasado cuando tengo en mi presente a la señorita Roberts.

Entramos a la casa y lo primero que hice fue ubicar a Vanessa entre la multitud, cuando la halle la vi con el imbécil de Iker, quien estaba convenciéndola para que bailaran, ella se resistía pero terminó por ceder en el momento en que nuestras miradas se cruzaron. Después de dos minutos de estar bailando Iker la beso, ella no se rehusó y eso me molesto un poco, le dijo algo y se dio la vuelta pero Iker la tomó de la mano y la jalo para besarla de nuevo. Mi cuerpo se movió solo directo a ellos como si estuviera poseído por una rabia interna, sin darme cuenta ya estaba detrás de ellos.

– Iker te dije que no, ya suéltame – Vane intentó zafarse de su agarre pero no pudo, la tome del brazo y la coloque detrás de mí.

– Dijo que no imbécil acaso estas sordo – mi voz sonó ruda y agresiva mientras lo miraba con fuego en los ojos para intimidarlo, aunque no era necesario dado que, realmente estaba molesto de solo pensar que su asquerosa boca había besado sus dulces labios.

– Y ¿tú quién eres? quítate no ves que estamos hablando ella y yo – me empujo y lastime a Vanessa accidentalmente, debido a que se encontraba detrás de mí mirando lo que sucedía. Me enfurecí y le solté un golpe.

– ¡Ella tampoco lo va hacer contigo imbécil! – grito el chico en el suelo. Entonces me dispuse a desfigurarle ese rostro pero Vanessa se interpuso en el camino.

– Todo esto por un acoston Iker, báñate con agua fría... – le escupió – va a quedarte una marca en tu horrendo rostro por estúpido. La próxima vez lo pensarás dos veces antes de molestar a una chica – se dio la vuelta dejándome con todos los curiosos que miraban el show que habíamos plantado en la fiesta, todos comenzaron a reírse y a murmurar cosas que no entendí porque lo que me importaba en ese momento era seguir a Vane y ver que nadie le hiciera daño.

– ¡Oye! te encuentras bien. – la seguí hasta una mesa que se encontraba en el patio fuera del escándalo de la fiesta que se encontraba dentro de la casa, aquel lugar solo estaba lleno de parejitas. Vane tomó un vaso proveniente de una mesa del cual no sabía exactamente su contenido.

– Sí, no me dolió el pisotón que me diste – era sarcasmo o hablaba en serio, no podía saberlo por el tono serio de su voz. Opte por deducir que lo decía en serio ya que, pensé que estaría hecha un mar de lágrimas después de escuchar lo que dijo Iker.

– No me refería a...

– ¡Por ese imbécil! no sé si lo sepas Ian pero todos los hombres de esta escuela quieren acostarse conmigo, así que ninguno de sus comentarios puede herirme. Son basura para mí – me sorprendió la frialdad con la que dijo aquellas palabras.

– Jamás has llorado por un hombre. – afirme más que preguntar.

– Y tú ¿has llorado por una mujer? – me hacía reír, era muy inteligente desviaba el problema hacia mí.

– No, pero yo soy hombre y...

– Qué, solo porque soy mujer eso quiere decir que deba ir persiguiendo a los hombres y llorar por ellos.

– No me refería a eso, sino que ustedes son más... cursis y lloran con facilidad.

– Cierto – su mirada se ensombreció – sabes, la primera vez que termine con mi novio dolió demasiado, creí que jamás me repondría, me dejó por una de mis compañeras en la preparatoria, estuve muchas veces tentada a llegar con él más lejos de unos simples besos pero hubiera sido un error... – por un momento creí que lloraría – gracias al cielo recordé que hay cosas peores y que no podía dejar que un patán fuera el dueño de mi primera vez, solo para olvidar el dolor de mi corazón roto. En realidad yo no estaba cien por ciento enamorada de mi novio, solo estaba con él para olvidar a mi amor platónico, quien me utilizo todo el tiempo al igual que tu utilizas a todas esas chicas que te pretenden – iba a defenderme pero ella no me dejo pues siguió hablando –, cuando entro a la universidad no volvió hablarme, solo tuvo el valor de mandarme un men... – Elena llegó de la nada interrumpiendo la historia que me parecía muy interesante.

– ¿Vane estas bien? ese idiota de Iker como se atreve – me empujo tomando toda la atención de Vanessa sin importarle el hecho de que estuviera hablando conmigo hace un momento, contándome algo importante.

– Estoy bien, ya sabes estoy acostumbrada a tratar con patanes – me miró como si yo fuera uno de ellos.

– Ven, vamos a bailar. Olvídate de él. – se la llevó lejos de mí, era la primera vez que me sentía cercano a una mujer, se había abierto conmigo y me había contado una parte dolorosa de su vida. ¿Quién habrá sido su primer amor, que la lastimo tanto como para no sentir nada cuando un chico es un imbécil con ella?, ¿Aun seguirá enamorada de él?, ¿Él es la razón por la que no ama a nadie? quizás no lo ha superado o quizás sea la culpa de todos aquellos que han jugado con ella sin contemplaciones. Esas preguntas e ideas estuvieron en mi mente toda la noche, hasta que el alcohol y mi corazón se pusieron en contra de mi buen juicio para responder con una sola respuesta... Yo haré que se olvide de él y de todos ellos.

#11

VANESSA.

Llegamos a la casa de Miranda, bajamos de la camioneta y bromee un poco con Ian sosteniéndolo del brazo como si fuéramos amigos de toda la vida. Pensé que después del beso que le di, no nos hablaríamos en días pero al día siguiente en la mañana corrí al baño antes de que él lo usurpara, acostumbra tardarse horas ahí adentro, no sé qué hace. Los dos salimos al mismo tiempo de nuestros respectivos dormitorios nos observamos fijamente un momento, nuestras miradas fueron del baño hacia nosotros y sin pensarlo dos veces corrimos hacia él. Afortunadamente fui más rápida y logre apropiarme de la pequeña habitación, por lo que no pude evitar reírme como loca dentro de ella, Ian hablo molesto, lo escuche gritar del otro lado de la puerta.

– ¡Si no sales de ahí te matare! – ignore su amenaza y me dirigí hacer mis necesidades, abrí la puerta después de haber terminado para cederle el baño al señor vanidoso.

– Perdiste contra una niña – me burlé de él y le enseñe la lengua sintiéndome orgullosa de mi triunfo; lo sé, soy realmente infantil. Él me miró y sonrió.

– No te acostumbres – contestó con un ligero sonrojo en su rostro – cuando acabes de usar el baño dime – se alejó y se metió a su cuarto, desde ese instante la tensión desapareció ya que, parecía que las peleas amistosas entre nosotros eran normales.

Ahora mi brazo se encontraba entre lazado con el suyo mientras le decía algo de la escuela, su mirada estaba perdida en mi. Supuse que no me prestaba demasiada atención, debido a ello vi en él por un momento aquel chico de preparatoria al cual le daba asesorías; disipe esa idea pues era absurdo que Ian fuera ese muchacho. No me duro mucho el gusto de tenerlo a mi lado, ya que llegó Miranda a abrazarlo, él le sonrió coquetamente ignorando el hecho de que yo estaba a su lado; que se conocieran y se llevaran más que bien era algo que no podía soportar. La magia había desaparecido, lo solté para agarrar a Elena junto con Lani e irme con ellas a la fiesta.

Caminamos hacia el mini bar. Elena pidió dos tequilas uno para ella y Lani, las mire beber hasta que sentí dos manos recorrer mi cintura, me gire para ver de quien se trataba y mis ojos se toparon con la cara de felicidad de Iker.

– Hola señorita hielo, ¿Cómo estás? – su aliento contra mi cara me hizo saber que estaba borracho.

– Bien Iker ¿Qué quieres? – aparte sus manos de mi cintura.

– Bailar nena – comenzó a mover sus manos alrededor de mi cintura para que bailara con él, sutilmente me tomo de la mano para convencerme de seguirle el ritmo y comenzar a mezclarnos con los demás bailarines. Pensé por un momento en decirle a Iker que se perdiera pero en ese momento vi entrar a Ian con Miranda y una molestia se instaló en mi estómago, por lo que acepte bailar con él. Fuimos al centro de la pista, bailamos durante un rato hasta que Iker se acercó a mí y susurro algo, estaba tan concentrada en Ian y en la resbalosa de Miranda que no entendí lo que balbuceo, sin aviso sentí su boca contra la mía.

– Iker estás borracho no hagas esto – lo aparte de mí confundida dado que, su beso había sido muy repentino.

– Por favor Vane, por lo menos déjame poder decir que probé el sabor de tu boca – la frase que Iker decidió utilizar en este momento no fue original puesto que, no era la primera vez que la escuchaba, muchos chicos me han pedido ese mismo favor "besarme" y aunque parezca raro he sucumbido ante su petición. Aquel acto de compasión si quieren llamarlo de ese modo, no está bien en este momento ya que, Iker está ebrio. He besado a muchos chicos solo por lastima, ellos no participan en la apuesta ni pretenden llevarme a la cama, solo se limitan hablarme y ser buenos compañeros, quizás porque no se creen lo suficientemente guapos para que yo los tome en cuenta, solo me piden ese único favor, un beso. Iker quiso besarme nuevamente pero yo lo impedí, me di la vuelta para alejarme de él pero la multitud no me permitió hacerlo tan rápido como hubiera querido por lo cual, me atrajo hacia él nuevamente.

– Vamos, no te estoy pidiendo más que un beso – sus labios volvieron acercarse a los míos y un miedo se instaló en mi ser.

– Iker para, dije que no – una mano sostuvo el brazo de Iker haciendo que este me soltara, era Ian, me pasó detrás de él mientras le gritaba a Iker. Estaba realmente molesto, su actitud me sorprendió bastante ¿Qué le sucedía?, ¿acaso estaba celoso? Iker lo empujo e Ian me piso, este se giró molesto y le planto un puñetazo a la cara de Iker; ya en el suelo Iker le restregó a Ian el hecho de que yo tampoco lo haría con él.

¿Quien se cree para decir eso? Yo decido con quien, cuando y donde. Me moleste y sin dejar que Ian volviera a golpearlo me interpuse entre ellos dos y escupí en la cara de Iker, con la intención de dejar en claro el hecho de que me daba asco al igual que todos los hombres involucrados en aquella apuesta. Me moví entre la multitud que se había quedado alrededor de nosotros a observar el espectáculo apartándolos para salir de aquel sitio que me enfermaba. Me dirigí al patio y tome un vaso proveniente de una mesa, olí el contenido asegurándome que no fuera cerveza – su sabor me desagrada tanto como para vomitar, no sabía cómo podían beber aquello –, bebí un poco de lo que parecía ser ponche hasta que sentí la presencia de alguien detrás de mí.

–Ian... – dije un poco sorprendida, pensé que ahora que había alejado a Iker de mi volvería con su linda Miranda.

– ¿Te encuentras bien? – tenía cara de preocupación, por lo que consiguió que le revelara un poco de mi pasado. Gracias a que llegó Elena a interrumpir, no seguí revelando mis traumas y evito que mi lado débil saliera a la luz. Aparento ser fuerte, mala y fría pero en realidad soy todo lo contrario a un me quiebro con facilidad al recordar aquellos días de preparatoria. Todo aquello lo he eliminado de mi mente y sepultado con mil candados para que no puedan salir los recuerdos, ni el dolor. Elena me llevó lejos de Ian a bailar y distraerme de todo lo que me tortura interiormente, por poco y cometo el error más grande de mi vida, confiar en Ian. Que estúpida soy, él es el enemigo no puedo tener ningún tipo de relación con él, es igual a Iker, Jeremy y todos los demás, solo quiere acostarse conmigo y no puedo permitirlo.

– ¿De qué estaban hablando? Parecía que ibas a llorar – Elena me despertó de mis pensamientos, al parecer mi seriedad la estaba preocupando.

– De nada... bueno le dije que llore una vez cuando Lyan termino conmigo por Susan – me miró sorprendida sin poder creer mis palabras.

– ¿Por qué le dijiste eso? Vane te recuerdo que quiere acostarse contigo como los demás, no flaquees ante él solo porque te defendió del tarado de Iker, está usando su fachada de chico malo, sexy y celoso para atraerte – miro de reojo a Travis, ¿Qué se traían esos dos últimamente? puedo jurar que en ocasiones los veía juntos susurrando cosas el uno al otro y mirarse extraño. Pero aquellas sospechas no tenían importancia en este momento, no con respecto al problema que estaba enfrente de mí; Elena tiene razón, Ian no estaba enamorado de mí pero hay un inconveniente, quizá yo... por alguna extraña razón no puedo evitar querer estar cerca de él, abrazarlo, tocarlo y besarlo.

Unas cuantas copas después, miradas indescifrables entre Elena y Travis, ebrios, marihuana y éxtasis, todo junto con el hecho de ver como el casanova de Ian comenzaba a besuquearse con algunas chicas me llevo a mi límite de tolerancia hacia aquella fiesta. Mi mal humor me hizo actuar y decirle a Travis que era hora de irnos, él no lo pensó dos veces y nos llevó a casa antes de que yo matara a su hermano pues estaba realmente enojada – ¿acaso estaba celosa? –, miraba a Ian con ganas de sacarle esos hermosos ojos azules para que no tuviera nada lindo, aunque eso era imposible debido a que, todo él era lindo. Volvimos a casa e Ian estaba ebrio, Travis lo trajo casi a la fuerza lo cual agradecí porque de no haber sido él, hubiera sido yo haciendo la vergüenza de mi vida por un chico, perdiendo mi credibilidad.

– Suéltame Travis – Ian cayó al suelo, Travis y yo corrimos a recogerlo. Apenas habíamos entrado e Ian estaba haciendo un escándalo tremendo, tentando a nuestra suerte ya que, parecía que quería despertar a Oscar y a mí mamá. – Suéltame yo puedo solo – no quiso tomar la mano de Travis pero tomo la mía, se apoyó en mí y planto un beso en mi boca.

– ¿Qué está pasando aquí? – era Oscar, estaba parado en las escaleras mirando el espectáculo, me separe rápidamente de Ian pero era demasiado tarde, Oscar lo había visto todo. – ¿Ian que te sucede? ¿Por qué estás besando a tu hermana? – Ian volteo a verlo confundido.

– Lucinda papa, que hermana ni que nada. Se llama Lucinda – volteo de nuevo a verme. – Y Lucinda ¿dónde está Lucinda?

– Esta ebrio papá, no reconoce a la gente – ¿era cierto? porque yo creo que estaba más sobrio de lo que quiere aparentar pues en su cara se estaba dibujando una sonrisa pícara.

– Travis ayuda a Ian junto con Vanessa y acuesten a su hermano, mañana hablare seriamente con él – subimos las escaleras y él maldito de mi padrastro solo se quedó observando cómo yo siendo una chica tenía que estar lidiando con esto – el cargar a un ebrio hasta su habitación – para cuando llegamos al penúltimo escalón se metió a su recamara. Pasamos por el cuarto de Travis e Ian habló.

– Ya puedes irte... no te necesito, yo puedo llegar a mi cuarto solo.

– Como quieras – Travis se metió a su habitación y yo continúe con Ian, lo solté en la puerta de su habitación para que entrara pero justo cuando me dirigí a la mía, me jalo y me metió a la suya.

– Pero que hac... – me plantó otro beso. No pude resistirme ni siquiera porque su boca sabía alcohol, por primera vez aquel sabor no me desagrado. Se separó de mí para respirar y yo lo acerque de nuevo hambrienta de sus besos.

–Vane... – susurro en mi boca, en ese instante supe que no estaba borracho, sus manos se deslizaron por todo mi cuerpo, cuando llegaron a mis caderas

V_HanaMei
Rango2 Nivel 6
hace 4 meses

Ya no me alcanzaron las palabras para terminarlo aquí esta lo que falto del capitulo ...me acerco y me abrazo fuertemente como si quisiera fusionarse conmigo, sus manos comenzaron a colarse dentro de mi ropa tocando mi piel, – ardía, ardían todos los lugar en los que me tocaba – jamás había sentido esto, lo quería, quería más, su tacto se sentía increíble, mi juicio comenzó a nublarse. Sin aviso abrió la puerta y me empujo fuera cerrando con llave. Me quede confundida por unos minutos mirando su puerta ¿qué había sucedido? Me dirigí a mi habitación, abrí la puerta y entré. Estaba caliente deseosa y humillada ¿qué clase de juego era este?


#12

IAN

Vanessa no me volvió a dirigir la palabra ni la mirada en toda la fiesta, su desprecio provocó que comenzara a beber y a coquetear con las chicas lindas de ahí para llamar su atención, lo cual conseguí porque Travis se acercó a mi dispuesto a ponerle fin a mi diversión sacándome a rastras de la casa de Miranda, dado que la señorita Roberts estaba celosa...

Había bebido lo suficiente como para sentirme mareado y que Travis pensara que me encontraba borracho. Al llegar a casa mis hermanos entraron como un par de rateros mientras que yo no estaba bien del todo, mis sentidos estaban dormidos – así que pueden compararme con Bambi en este momento –, debido al alcohol en mi sistema caí contra el suelo y en lugar de quejarme comencé a reír puesto que, la cara de Travis y de Vane eran dignas para una foto; ambos se acercaron a ayudarme para silenciarme pero rechace la ayuda de Travis rotundamente debido a que toda la noche solo había querido tener en mis brazos a la chica que estaba enfrente de mí brindándome ayuda. Me apoye en ella con toda la intención de plantarle un beso en la boca, ya que no podía seguir conteniendo mi deseo por más tiempo y para mi sorpresa ella no se resistió...

Cómo puedo explicar esta dulce sensación, simplemente es como si sus labios y los míos hubieran sido hechos el uno para el otro, me separe ligeramente de ellos para mirar sus ojos fijamente con la intención de ver en ellos lo esperado – una señal de amor –, algo más que calentura pero solo pude ver deseo, un deseo que me incitaba a querer besarla de nuevo; claro que no contaba con que mi padre estuviera despierto a esta hora y me pillara en pleno acto.

Culpar los efectos del alcohol era lo más sensato en este momento. Fingir que confundí a mi pequeña hermanita con otra chica era típico y digno de mí, gracias a mis dotes de actor mi padre creyó la mentira piadosa que dije pero Travis solo me miró desaprobatoriamente dado que eran evidentes mis intenciones con Vanessa Roberts y ese truco era un clásico.

Mientras subíamos las escaleras, pensé en la posibilidad de que Travis se interpusiera en las ganas que tenía de encerrarme en mi cuarto y hacer el amor con Vanessa, claro que no dejaría que arruinara mi plan. Llegamos a la puerta de su habitación y tenía que deshacerme de él – No te necesito, yo puedo llegar a mi cuarto... solo – dije con la esperanza de que se fuera a su habitación y gracias a dios lo hizo. Continúe con Vanessa hasta la puerta de mi recamara, una vez ahí me soltó para dirigirse ella hacia la suya, antes de que pudiera entrar la jale y la metí a mi habitación; cerré la puerta y comencé a besarla.

El aire comenzaba a faltarme pero no me interesó aquella necesidad biológica. Mi corazón quería salirse de mi pecho, mis latidos estaban al cien, por un momento tuve miedo de que ella escuchara el latir de mi corazón y supiera el efecto que estaba provocando en mí. Me separe de ella para tomar aire pero ella volvió a sujetarme con fuerza para guiarme de nuevo hacia su boca. Mis dedos se limitaron a tocar la pequeña brecha entre su blusa y pantalón sintiendo ligeramente su piel, la atraje hacia mí temiendo que se fuera lejos.

Teníamos la respiración entrecortada y mientras más la besaba, más deseaba arrancarle la ropa. Ella se arqueo y tuve acceso a su cuello, lo bese metiendo mis manos dentro de su blusa con toda la intención de tocar y sentir su piel – esa sensación se sentía tan jodidamente genial –. Deslice mis manos en todo su abdomen, eso provocó que gimiera y aquel ruido hizo que se me pusiera duro ahí abajo. Pero mi mente viajó hacia una dirección que jamás hubiera querido; vino a mí una revelación. "Si lo hacemos ahora todo terminará..."

Esa simple idea desencadenó otras más como, el hecho de no poder tocarla otra vez... no podría acercarme a ella... todo terminaría... El pensar las consecuencias del futuro me trajo a la realidad; "Después de esto no tendría ninguna excusa para continuar a su lado". Aquel acto inevitable me asustó. Abrí la puerta y la empuje fuera de la habitación sin temerle a sus quejas, cerré con seguro como si eso me evitara cometer alguna estupidez y mantuviera mis emociones a raya, a los diez minutos me arrepentí...

No puedo dormir, no solo por el gran problema que tengo en mis pantalones, sino por el hecho de mi impotencia al no haber realizado mi cometido y pensar en las terribles consecuencias que eso traería a mi vida. No quería pensar en nada pero aun así la cuestión que flotaba en mi mente se formuló ¿Te estas enamorando?... No solo tenía miedo de que descubriera mi engaño, ahora también me acompañaba la idea de no volver a tenerla entre mis brazos nunca más. Realmente soy un imbécil.
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No sé en qué momento me quede dormido, abrí los ojos ante el escándalo que se instaló en mi habitación, las voces de varias personas a mi alrededor empezaron a molestarme provocando que mirara a los causantes del ruido. Enfrente de mí se encontraban, Tommy, Ryan y Travis.

– Campeón despierta, podrás dormir cuando mueras. Lo conseguiste, por fin te la echaste al plato. – Hablo Tommy enfrente de mi cara lo cual provocó que con mi mano lo apartara debido a que, estaba demasiado cerca y el hecho de que las personas no respeten mi espacio personal me pone de malas, me levante y los observe con detenimiento.

– ¿Qué?... ¿De qué hablan? – dije somnoliento mientras limpiaba mis lagañas.

– Por favor dinos los detalles. Esta mañana habló Travis convencido de tu triunfo – dijo Tommy feliz sentándose en mi silla giratoria.

– Por fin acabaste con esto ¿no? – Travis habló con los brazos cruzados – ayer fingiste estar ebrio para llevártela a la cama, la estrategia perfecta.

– Ella me rechazo – mentí – me empujo y se fue a su cuarto corriendo.

– Ven, les dije que no podría lograrlo... solo lleva dos semanas conociéndola. Vanessa no es tan fácil – Ryan parecía aliviado, si supiera que estuvimos a punto de hacerlo pero no sucedió debido a que soy un cobarde, tal vez no estaría tan contento.

– Lo voy a conseguir, solo necesito más tiempo... – Los mire inseguro de mis palabras – Ryan tienen razón es muy pronto, ya saben, las chicas solo hacen eso cuando se sienten seguras en la relación y, ella y yo aún no tenemos ninguna relación. – me justifique ante sus miradas acusadoras.

– No puedes tener una relación con ella, papá va a matarte – dijo Travis con la intención de que tirara la toalla, se sentó en el taburete y me miro molesto.

– Tranquilo, también aman el drama y si tenemos una relación secreta, le fascinara y papá no tendrá que enterarse – le quite importancia a su estado de ánimo. Me levanté de la cama para ponerme unos pantalones y una camisa con la intención de salir de la habitación pues sus comentarios, burlas y enojos me estaban poniendo de malas a tan temprana hora. Me dirigí a la cocina ya que tenía hambre y justamente enfrente de mí estaba mi bocadillo favorito. La abrace depositando un beso en su cuello ocasionando que su piel se erizara, esa simple reacción de su cuerpo me ocasionó una leve sonrisa, saber que no le soy indiferente es gratificante – ¿Dónde está mamá y papá? – hable sin tomar importancia a la sensación que se instaló en mi estómago y la cual se intensificaba cada vez más al tenerla tan cerca de mí.

–No están, salieron a comprar algo – se giró para observarme muy confundida – ¿Qué haces Ian? – Sonreí acercando mi mano con el fin de rozar su mejilla.

– Nada, tocando tu piel, sintiendo tu calor ¿no puedo? – sonrío y se acercó tímidamente depositando un beso en mi mejilla.

– ¿Que sucedió ayer? ¿Por qué me sacaste de tu cuarto? – sus ojos me observaron atentamente, por alguna razón sentí que conocía esos ojos, las ganas de abrazarla y no dejarla ir me invadieron, respire profundo descartando aquella idea loca de mi cabeza.

– Bueno entre en pánico, ya sabes, si papá nos veía y nos encontraba en mi habitación no hubiera sido muy agradable – mentir jamás había sido un problema para mí. Me miró incrédula y torció la boca ¡oh por dios! si supiera que muero por besarla en este momento.

– Bueno – como si hubiera leído mi mente me beso, la subí en la barra y ella enredo sus piernas alrededor de mi cintura ¿Qué estoy haciendo?

– Vane espera... – me aleje pero ella no permitió que dejara de besarla.

– ¿Qué pasa? – contestó cerca de mi boca tomando aire, al parecer no era el único que lo necesitaba, su mirada era fiera y de fascinación.

– Oye somos... – volvió a besarme y cuando se alejó termine la oración – ¿novios?

– ¿Lo somos? – Pregunto sorprendida – ¿Quieres que lo seamos?

– No te enojes pero la verdad no quiero, me espantan las etiquetas.

– Por mi está bien – volvió a mi boca, no sabía si estar agradecido o molesto, volví alejarla. Esta vez me solté de su agarre y quite sus piernas que rodeaban mi cintura.

– ¿Cómo que está bien para ti? no quieres tener una relación – rodó los ojos y se bajó de la barra.

– Solo digo que para que iniciamos algo que va a terminar en unos días... – ni siquiera habíamos iniciado nada y ella ya lo había terminado. Me miró con frialdad y torció su boca con molestia – y si continúas interrumpiendo con preguntas idiotas esto tomará más tiempo – no podía creer lo que decía, era la única chica en el mundo que no entendía y me irritaba como no tienen idea.

– ¿No te importa que solo te utilice? – pregunte arrogante, con intención de ver ira en sus ojos.

– Sólo quieres llevarme a la cama ¿no? Entonces te estas tardando. – Realmente me sacaba de quicio, estaba segura que solo quería llevármela a la cama y aun así continuaba con esta farsa ¿porque lo hacía?

– No quiero llevarte a la cama me escuchas, no me compares con los demás. – mis palabras eran una vil mentira o era solo yo él que quería creer eso.

– Vas a negarme que tu único fin por el que estás conmigo no es para llevarme a la cama y ser el rey de reyes.

#13

Me ofendía su comentario y más porque lo estaba aceptando, ella no era la chica que conocí ayer en la fiesta, la que le escupió a Iker por tratarla como un objeto. ¿Por qué me dejaba tratarla como un objeto? sabía que la iba a botar después de tener relaciones con ella, después de robarle su primera vez y aun así estaba aquí queriendo besarme, dispuesta a darme aquello que no le había querido dar a los demás ¿Por qué? Era acaso una trampa o era yo el objeto.

– Eso no es así... acaso no puedo querer estar contigo por el simple hecho de que "quiero", porque me gustas, por ser simplemente tú.

– ¿Vas a decir que estás enamorado de mí?, no perdona ¿Que me amas? – alzó la cara y se río de sus palabras, del sentimiento absurdo y tonto tanto para ella como para mí.

– Y si así fuera ¿Qué? – realmente era extraña, las palabras que hacen feliz a una mujer normalmente para ella eran una ofensa, su mirada cambió de felicidad sarcástica a algo inexplicable.

– Tenemos un problema entonces. – su enojo y molestia eran evidentes debido a su ceño fruncido, claro que mis niveles de tolerancia igualmente se habían esfumado, su respuesta me había molestado sobremanera.

– Así ¿Cuál? – conteste a la defensiva. Me molestaba esta situación de inseguridad ante una relación que obviamente no teníamos, que sucedía conmigo ¿por qué estábamos peleando? con un carajo esto era una tontería.

– ¡Que no te creo! – la acerque a mí y la bese, mi cuerpo entró en desesperación, comencé a acariciarla por todas partes y ella estaba de acuerdo disfrutando de mis caricias y yo sin poder gozar de aquello, este juego había dejado de gustarme ¡maldición! odiaba esta situación. Pare de la nada y ella abrió los ojos cuando deje de besarla para apartarme. – ¿Qué sucede? – me miró deseosa de más, pero yo no quise continuar con aquello, no quería seguir jugando su juego, me sentía utilizado. Mire sus asombrosos ojos y no vi nada, solo el deseo de deshacerse de mí y eso me partió el alma como nunca lo hubiera imaginado.

– No voy hacerte nada oíste, hasta que creas que "te quiero" y que me digas que tú también sientes algo especial por mí y no solo calentura – me fui molesto e indignado a mi habitación donde se encontraba la bola de tarados hablando de juegos y de fútbol.

¿Qué sucede conmigo? no voy hacer nada hasta que creas en mí ¿acaso perdí el juicio o me volví gay? ¿Qué estoy esperando de ella? Había aceptado una relación sin compromiso ¿Por qué me moleste tanto? ¿acaso quería que me dijera todo lo contrario que si quiere ser mi novia, salir contigo y hacer todas esas cosas cursis de novios? De verdad estoy cayendo, si no es que ya caí.

A la mañana siguiente no le dirigí la palabra a Vanessa, estaba muy enojado, creo que por primera vez entendí cómo se sintieron todas las chicas a las que les dije que la única relación que podían tener conmigo era esa, de simples amigos con beneficios. La sensación de querer más, de ser dueño de alguien y pertenecer a alguien jamás la había entendido hasta este día y lo peor de todo era que con una simple sonrisa me tenía a sus pies queriendo besarla y olvidarme de mi enojo... pero no lo conseguiría.

Pasaron los días en los que no quise hablarle ni verla ya que, era patético mi pensamiento de perrito faldero sin nada de autoestima. En los pasillos de la casa me miraba con ojos de lo siento o a veces se limitaba a no mirarme. Entre los dos se podía sentir la tensión, estaba enojada por lo sucedido y no daría el primer paso, quería que cediera yo pero las cosas se harían a mi modo porque desgraciadamente yo ya no quería seguir siendo parte de la apuesta, ni del juego que ambos habíamos iniciado en la universidad. Yo quería ser su novio con una diferencia, lograr enamorarla.

Era lunes por la tarde, mis clases habían terminado y no me quedaba más que irme a casa. Había transcurrido exactamente una semana desde mi pelea con la princesa de hielo, – si lo sé me volví un cursi – mí hora de salida era la misma que la de ella, la vi esperando a alguien cerca del estacionamiento cuando pude observarla mejor note que se encontraba muy cerca de mi coche tanto que no pude evitar toparme con ella, en el momento en que quise evadirla se plantó enfrente de mí por lo que me pare en seco de no haberlo hecho hubiera derribado a mi pequeña princesa.

Querido diario

Tengo un tipo de relación secreta con mi hermanastro, cada vez que nos encontramos solos o tenemos la oportunidad nos besamos apasionadamente. Me arrepiento de las palabras que estoy a punto de escribirte pero no puedo seguir ocultándolo más, lo deseo, en serio que lo deseo; cuando me toca o cuando me besa no puedo evitar viajar al cielo junto con él. Lo peor es que no puedo parar mis sentimientos cuando sus manos van más allá de mi ropa interior, no quiero que se detenga... Hace un momento acabamos de tener un encuentro íntimo en el baño, fue debajo de mi brasier y ya podrás imaginarte lo que paso después. En estos momentos siento náuseas de los nervios y emociones que me provoca Ian en mi estómago pero aun así tengo ganas de volver a besarme con él.

Ian y yo somos novios desde hace un mes, claro que al señorito "me espantan las etiquetas" no le gusta la idea de que lo mencione a otros y al mismo tiempo se molesta si llego a decir: "somos amigos con derechos" "amigos sexuales" o "amigos con beneficios", a él solo le gusta decir que tenemos una relación y con eso da el asunto terminado.

El día de hoy me he armado de valor para contarle a mis amigas mis sentimientos, al parecer me he enamorado por segunda vez y siento que es el indicado o eso quiero creer...

– Vanessa tus amigas están abajo – entró Travis a la habitación sin anunciarse primero y como si se hubiera arrepentido de su acto al ver mi expresión salió asomando únicamente su cara con disculpa por inmiscuirse en mi alcoba sin antes haber tocado la puerta. – Lo siento... yo...

– No te disculpes, está bien. Gracias por avisarme ya bajo pero para la próxima toca antes de entrar soy una señorita y tú... un hombre perverso – sonrío ante mi comentario y salió cerrando la puerta con una sonrisa en el rostro, posteriormente me pare y cerré mi diario ocultándolo bajo el colchón. Baje las escaleras y las invite a subir, ya dentro de la habitación cerré la puerta y me senté en una de mis sillas, ya que no había espacio en la cama, si me sentaba no podría mirarlas de frente.

– Bueno, antes que nada me gustaría saber ¿qué sucede contigo y Travis? – me dirigí a Elena con tono curioso. Era mi idea o ella estaba de mal humor, me basto escucharla para darme cuenta del humor de perro que tenía el día de hoy.

– Venimos hablar de ti, no de mí. Bien vas a decirnos ¿Qué te pasa? – preguntó seca y muy molesta.

– No sé cómo decir esto... – era la primera vez que me sentía de esta forma, no estaba segura de mis sentimientos hacia Ian, como diferenciar la pasión del amor.

– Dilo de una puñetera vez, ¿te has enamorado de ese imbécil? – se paró de la cama exaltada.

– Basta Elena, no le hables así – Lani hablo con severidad mientras tomaba la mano de Elena para tranquilizarla – ¿Qué te sucede? Aunque se hubiera enamorado de él eso no te da el derecho de hablarle de ese modo, uno no decide de quien se enamora y tú lo sabes más que nadie, no tiene la culpa...

– ¡Que no tienen la culpa!, por favor Lani ese imbécil está jugando con ella al igual que todos y ella lo permite.

– ¿Cómo sabes eso? – contesté levantándome de la silla para tenerla frente a frente – no eras tú la que decía que me diera una oportunidad, la que se llenaba la boca de decir que ya perdiera mi virginidad con cualquier imbécil que se me atravesara. No hables mal de él Elena cuando no lo conoces.
– ¡Vas a defenderlo!, sí que estás mal. Era una broma, no puede ser que te tomes las cosas tan en serio, aparte si vas a perder tu virginidad por lo menos que sea con alguien que te quiera o le gustes, no con él. Solo está jugando contigo. – No entendía nada, hace unos días ella apoyaba mi relación con Ian y ahora parecía odiarlo.

– ¿De verdad estas enamorada de él Vanessa? – pregunto Lani uniéndose a la discusión, hubo un gran silencio de mi parte puesto que, no supe qué responder. Lani se dirigió a Elena –. Elena, no puedes hablar sin fundamentos ¿Por qué dices todo esto?, ¿sabes o viste algo que nosotras no? – Lani había puesto a Elena en el banquillo de los acusados, Elena guardó silencio mismo que se hizo incómodo.

– Él me quiere... – dije más para mí que para ellas – le gusto lo suficiente, yo lo quiero, ¿Qué tiene de malo que lo quiera? o es que ¿estas enamorada de él? – tal vez esa era la razón por la que Elena actuaba tan extraño estos días, sus miradas secretas con Travis y sus visitas inesperadas a mi nueva casa, sin embargo ella siguió en silencio.

– Elena, por primera vez Vanessa está enamorada y tú se lo incriminan, ¿qué es lo que no nos quieres decir? Acaso... ¿él también está involucrado en la apuesta? – las palabras de Lani inundaron mi cuerpo de temor debido a la simple idea de que todo volviera a repetirse, aquello me aterra como no tienen idea. Mi sentido de la confianza ya no es el mismo desde la creación de la apuesta, el confiar en Ian era nuevo y temerario para mí.

– Siento la electricidad de la que hablaban – interrumpí a Lani –, cada vez que me besa siento que vuelo, pierdo la razón, no me interesa nada más. Las llamé porque quería contarles acerca de él, lo que me provoca, lo que siento pero creo que eso no sucederá... salgan, salgan por favor – no quise saber la respuesta de Elena, me aterraba el saber que había confiado en la persona equivocada de nuevo. El miedo de enterarme de la verdad era demasiado grande que prefería seguir viviendo de mentiras piadosas.

– Luego no vengas llorando conmigo cuando te lo advertí – salió Elena de mi cuarto, me bastó con verla a los ojos para darme cuenta que realmente me ocultaba algo, ella y yo hemos sido mejores amigas desde la secundaria y la conozco bien para saber que no esta siendo honesta,

#14

– Vane, sé que este mes él y tú se han descubierto pero tal vez Elena tiene razón, no lo dejes llegar tan rápido a lo que quiere. – Se levantó Lani dispuesta a retirarse.

– Él no quiere tocarme – no pude callar más aquel inconveniente que me permitía creer por un momento en Ian y poder abrirle paso a mis sentimientos.

– ¿Qué? – no pudo salir de la habitación al escuchar mis palabras.

– El día de la fiesta de Miranda yo... no sé hasta dónde hubiéramos llegado si él no hubiera dicho que no. No quiere tocarme hasta que crea que va en serio, que él es diferente y que realmente le gusto más que para una noche ¿Cómo quieres que interprete eso? básicamente lo hará hasta que crea en él y en sus sentimientos hacia mi – Lani me miró sorprendida no supo qué decir y me abrazo fuertemente.

– ¡Oh Vane! nunca pensé que llegaría el día en que hubiera un chico decente, el cual te quisiera por lo que eres y no solo por ser una apuesta estúpida. Espero que seas muy feliz y por fin conozcas el amor, me alegro tanto por ti – pude sentir las lágrimas que escaparon de sus ojos.

– Gracias Lani, por favor habla con Elena y dime por qué está tan enojada, no creo que este tan molesta solo porque ignore unas cuantas llamadas y salidas con ustedes. Creo que ella sabe algo más. – Lani se separó de mí, secó sus lágrimas y me miró seriamente.

– Ella está saliendo con Travis – decir que la noticia es inesperada solo es mentirme a mí misma, muy dentro de mí lo sabía, ahora que Lani lo decía confirmaba mis sospechas pero tenía muchas preguntas sin respuestas ¿Cuándo Elena se había involucrado con Travis? ¿Cómo pudo pasar esto? ¿Desde cuándo? y lo más importante ¿Por qué me lo había ocultado? ¿Cómo Elena había podido involucrarse con él a pesar de saber claramente lo que hubo entre él y yo?

Todas las piezas encajaban y todo tenía sentido ahora más que nunca, su mal humor hacia mi cuando sacaba a colación a Travis, cuando me reía con él, su mirada de desaprobación que le dedicaba en silencio cuando nos encontraba a solas, las miradas de amor entre los dos y los pequeños reclamos a escondidas de todos. Todo aquello era debido a que eran novios, me sentía realmente traicionada, yo le había contado desde un principio acerca de mi relación con Ian, en cambio ella me lo había ocultado, me había mentido y dado a que yo estaba más preocupada por mantener mi secreto y mis sentimientos a raya no me percate de la mentira piadosa de mi mejor amiga.

¿Cómo iba a poder ignorar aquel hecho? ¿Cómo fingir que no sucede nada y que no sé nada? Quizás lo mejor sea creer las mentiras piadosas solo por esta vez...

Querido diario

Soy la chica popular de la escuela; la que tiene un montón de chicos a su alrededor y la que ha salido con los chicos más guapos del colegio, sin enamorarse de ninguno; la que disfruta del juego que los hombres crearon entre ellos y yo, me divierte tanto o igual que a ello en un comienzo pues nunca sé cómo finalizara y quien terminara llorando. Pero hoy ha llegado un chico – un digno rival – con el cual no puedo mantener mis sentimientos apartados al momento de jugar con él. Es duro admitir que "me he enamorado" por primera vez al besar a mi oponente los sentimientos se ven involucrados, mi corazón late velozmente, mi piel se eriza a su contacto, el aliento me falta cuando no está cerca de mí y necesito verlo constantemente para estar tranquila, si eso no es querer no sé lo que es.

Todos mis novios y pretendientes han tratado de llevarme a la cama con intenciones de ganar la conocida apuesta pero nunca lo han conseguido. Soy Vanessa Roberts la chica virgen de Northeastern, la rompe corazones y la que nunca pensó que se enamoraría de algún rufián de dicha escuela porque cualquier chico que sepa de mi reputación y pretenda conquistarme no es nada para mí. Pero... jamás pensé que querría correr el riesgo de salir herida, humillada y traicionada por alguno de ellos ya que, mi novio es parte de los hombres conocedores del juego que tiene por regla no confiar ni enamorarse nunca. Lo peor de todo es que Ian Anderson mi futuro hermano ha admitido estar enamorado realmente de mí y ha jurado no tocarme hasta que yo crea que va en serio con esta relación; aunque aquellas palabras solo son mentiras para mi mejor amiga, Elena dice que es el patán más grande del mundo y no se cansa de decirlo, ni se cansará hasta que termine de una vez por todas con él. Después de nuestra pelea en mi habitación he intentado hablar con ella pero las cosas han ido de mal en peor pues no quiere hablarme ni verme en pintura hasta que aleje de mi vida a Ian.

Pero cómo alejarme, si jamás había sentido nada parecido a lo que me despierta en todo mí ser, alma y corazón. Quiero creer en las mentiras piadosas que Ian ha creado, quiero creerle cuando dice "te quiero, estoy atraído de tu simplicidad y no de la persona frívola que finges ser". No quiero tener estos sentimientos que crecen cada día dentro de mí porque sé que al final me arrepentiré de estar enamorada de un farsante, que como todos me utilizó para meterse entre mis bragas pero ya es tarde; quizás me arrepentiré de la decisión de permanecer a su lado hasta que termine el juego... ¿Podría arrepentirme por haber confiado en él?
Hace un mes y una semana.

¿Qué es esto? ¿Qué es este sentimiento? Yo Vanessa Roberts realmente extraño al idiota de mi hermano. Durante el día de ayer y hoy me ha ignorado rotundamente, me siento como explicarlo... triste y enojada ¿Por qué no sé qué mierda quiere de mí?

No debiera sentirme de ese modo, estoy cayendo en su juego y es lo que quiere, que piense que realmente le intereso para que al final me destruya. Pero me está destruyendo en este momento al no sentirlo cerca a mi alrededor, sonriéndome sorpresivamente, haciéndome reír en cada ocasión con su sarcasmo, preguntando cosas personales solo para saber más de mí, creo que lo necesito fuera de los besos quiero hablar con él.

Él no es como los demás, es diferente ¿Qué pretende con esta actitud? ... Dijo que no quería tener nada que ver conmigo si yo no voy a tomarlo en serio, acaso quería que le dijera "si quiero ser tu novia" realmente los Anderson eran extraños; Travis me odio por ponerle el título de amigo con derechos, nunca fue un novio oficial incluso si lo recuerdo bien una vez dijo que quería ser mi novio pero lo ignore debido a que ya me había aburrido y él se había enamorado, esa era la señal para terminar aquella situación – no puedo llamarla relación dado que nunca lo fue – y dejar de fingir que todo seguía siendo un juego ya que, era evidente que para él ya no. Si yo hubiera seguido con aquello hubiera sido cruel... Y si Ian era igual y realmente quería una relación.

Me desperté con la idea de cometer la estupidez más grande de mi vida. Después de una larga semana con el desprecio del señorito Anderson me levante con todo el coraje del mundo para hacer el oso de mi vida enfrente de toda la universidad – algunas personas a tu alrededor se convierten en todas en cuestión de segundos cuando se trata de un buen chisme – mandando mi reputación al carajo pero eso no importa en este momento debido a que iba a encarar al estúpido de mi hermano mayor.

Cuando terminó la clase me fui prácticamente corriendo al estacionamiento por suerte vi aun su carro ahí estacionado, me quede parada a su lado como una acosadora. En fin, no puedo arrepentirme ahora ya estoy aquí y no soy capaz de continuar con su indiferencia. El señorito tendría que darme una explicación por su irrespetuosa actitud, lo vi acercarse dudoso al momento de verme pero eso no impidió que avanzara con gran velocidad decidido a escapar, antes de que lograra hacerlo me pare enfrente de él temiendo que me derribara, es demasiado alto y yo estoy chiquita a su lado, pero frenó en seco.

– ¿Qué quieres Vane? – me miro molesto.

– ¿Por qué estás enojado conmigo? Porque te dije que no quería nada serio. Que no fuiste tú el que dijo "no quiero poner etiquetas".

– Sabes qué, empiezo a creer que tienen razón y eres incapaz de amar... – lo maté con la mirada, odiaba que todos se creyeran conocedores de mis sentimientos y corazón. El hecho de hacerme la fuerte frente a ellos no significaba que no doliera dentro de mi pecho, corazón y alma, que él pensara lo mismo y decidiera lastimarme con las mismas palabras que todos, me dolía. Sentí que mis ojos comenzaban a nublarse debido a las lágrimas que amenazaban con querer salir de mis ojos. – llámame hipócrita, bastardo y demás, pero yo sé lo que siento y sé lo que tú no sientes. Por obvias razones es evidente que no me quieres ni siquiera un poco – lo mire molesta y sorprendida ante sus palabras, nunca de los nunca algún chico había dicho lo que él estaba diciendo – solamente estas aburrida y quieres divertirte pero no conmigo, por favor no hagas esto sino es en serio.

#15

– B-Bien... – balbuceé sin saber qué decir ante su bien planeado discurso – quieres que sea una pesada lo seré – paso a mi lado para seguir con su camino, me gire a su dirección y grite – ¡si no me pides que sea tu novia en este momento no vuelvas a besarme nunca!... ¡me escuchaste! – sentí que las lágrimas escapaban de mis ojos y se deslizaban por mi rostro, todo fue tan rápido que ni siquiera pude limpiarlas ya que, su boca estaba en la mía. Corrió con una gran velocidad hacia mí abandonando su mochila en el suelo y sosteniéndome para que nadie viera como Vanessa Roberts se había humillado públicamente ante un chico.

– Salgamos ¿quieres ir al cine conmigo? – Seco mis lágrimas con sus manos y juntó nuestras narices en un acto cursi debo agregar, una gran sonrisa se dibujó en su rostro que reclamaba la victoria, había caído en una trampa acaso, él quería ser mi novio desde un principio.

– Claro... amo las películas de amor – se río de mi voz temblorosa, este gesto ocasionó que sonriera igualmente. Cómo podía siquiera enojarme con él, si hace unos segundos estaba aterrada de perderlo, de haberme puesto en ridículo por nada, regañarlo estaba de más, había caído en su hechizo, en sus hermosos ojos azules – no había vuelta atrás – acompañados de la sonrisa más bonita del mundo, mentira, todo él es hermoso. "Estoy cayendo en mi propio juego" Me abrazó y ambos subimos a su coche perdiendo a las personas que se habían acercado más para ver el espectáculo. Al día siguiente todos sabían que mi próxima víctima y novio en turno era Ian Anderson mi hermanastro.

Desde ese momento comenzamos a salir como novios, nunca dice la palabra pero le molesta que niegue que tenemos una relación seria, es realmente extraña nuestra relación. En la escuela lo saben pues aunque tratemos de esconderlo y negarlo es realmente difícil con Ian queriendo besarme todo el tiempo pero en frente de mis padres solo somos hermanos que se llevan muy bien pero detrás de las puertas nos llevamos más que bien. Las siguientes semanas fueron como un dulce y bello sueño del que no quería despertar...

Las siguientes semanas fueron como un dulce y bello sueño del que no quería despertar
Presente

Cerré mi diario, Lani no tardaría en venir por mi iríamos a la fiesta de Taylor. A diferencia de Elena, Lani me ha apoyado en mi decisión de confiar en Ian, quiere creer en él al igual que yo y ha sido mi consejera en la ausencia de Elena.

Me alisté los más rápido que pude, esta sería la última fiesta en donde asistirá como Vanessa Roberts puesto que, se acercaba la boda. Mis padres saldrían en un viaje de negocios por parte de mi padrastro y regresarán la próxima semana, nos dejaran solos y quizás deba agregar que eso en mi mente no es una buena idea.

– ¡Vane, llego Lani! – Gritó mi madre desde las escaleras, baje apurada tomando mis cosas – cuídate y no llegues tarde – rodé los ojos, por qué tenía que tratarme como un bebé enfrente de mis amigos y mi novio, la aparte.

– Si mamá, va a estar ahí Travis e Ian, no me sucederá nada – todos se miraron como un par de cómplices murmurando entre ellos, Ian me miró burlón hasta que salimos de la casa, me tomo de la mano y se acercó a mi oído para decirme algo.

– Lista para la fiesta – asentí, se veía muy bien de traje jamás lo había visto tan arreglado, mis sentimientos hacia él habían cambiado de pervertidos a tiernos, últimamente cualquier comentario que hace es suficiente para ponerme roja como tomate y verlo de esa manera no ayuda mucho, parecía una niña inexperta de 15 años. Me acerque y le di un beso travieso en la mejilla, realmente me estaba enamorada de Ian, el corto tiempo que habíamos pasado juntos había servido para depositar mi confianza en él. Lo mire a los ojos y sonríe ampliamente notando un ligero rubor en su cara cuando se alejó de mí.

– ¿Qué sucede? – pregunté burlándome de su reacción, me alegraba saber que no era la única enamorada.

– Por dios nena, no tienes la idea de las ganas que tengo de meterte al coche y arrancarte ese vestido para hacerte cosas que tu pequeña mente no tiene idea que existen o son posibles. – su respuesta hizo que mi corazón comenzara a latir y que mi estómago se contrajera trayendo las náuseas que solo él me provoca. Me pone demasiado nerviosa y mi débil estómago no lo resiste.

– Mentiroso, ¡cállate! – dije avergonzada, estoy segura que estoy completamente roja, me sentí abochornada de solo pensar besarlo dentro del coche.

Al llegar nos recibió Elena y no le hizo ninguna gracia que estuviera con Ian, puesto que sus ojos cambiaron de paciente a furiosa, estaba segura que en estos momento había enterrado a Ian a tres metros bajo tierra y boca abajo.

– Quiero hablar contigo ¿puedo? – me tomo de la mano y yo correspondí aquel gesto pues estaba de acuerdo en alejarme para que Ian no escuchara las ofensas que pudieran salir de su boca – ¿Qué hace contigo puedo saber?

– Es mi novio Elena, ¿qué problema tienes con él? es porque estás saliendo con Travis, ¿es eso? – su enojo me tenía sin cuidado, yo estaba molesta con ella por ocultarme algo tan importante. Desde cuando nos habíamos dejado de contar todo, ella y yo éramos como hermanas.

– ¿Tu novio? – dijo molesta. – creí que ya habías terminado con esa estupidez, cuantas veces tengo que decirte que no te conviene y que es un bastardo mentiroso de mierda ¿Cuánto tiempo seguirás con este juego? Acabalo de una vez.

– No Elena, yo lo quiero y...

– Vane ¡no! – Su cara reflejo sufrimiento – no me digas que ya... – sabía que quería decir.

– ¡No Elena! – conteste rápidamente interrumpiéndola

– Claro, por eso aún está contigo el infeliz. – dijo con alivio y rabia.

– Vas a decirme de una vez lo que sabes de él, y yo no – le dije molesta, ¿Desde cuándo estaba saliendo con Travis? ¿Por qué no contestaba mis preguntas? y yo si a las suyas.

– Promete que no lloraras y terminaras con él ahora mismo – me angustie al escucharla decir eso, de verdad tenía algo que decir en contra de él, todo este tiempo pensé que tenía que ver con Travis, celos de amiga o alguna otra tontería, ya que a Elena le gusta dramatizar. Ian llegó por atrás y me abrazo.

– Ven bailemos esta canción – lo mire un poco incómoda.

– No mi amor, no sé bailar esas canciones – me excuse para escuchar lo que Elena iba a decirme, pero Ian me jalo.

– Mentirosa, claro que sabes bailar y quiero verte aquí y ahora bailarme sensualmente – me arrastró al centro de la pista y me obligó a bailarle sexy enfrente de todos...

Estaba haciendo el bochorno de mi vida cuando Elena me tomó del brazo y me sacó de ahí, voltee para mirar si Ian nos seguía o si se había quedado en medio de la multitud resignado pero mis ojos se cruzaron con los suyos mostrándome enojo y frustra...
Estaba haciendo el bochorno de mi vida cuando Elena me tomó del brazo y me sacó de ahí, voltee para mirar si Ian nos seguía o si se había quedado en medio de la multitud resignado pero mis ojos se cruzaron con los suyos mostrándome enojo y frustración al seguirnos, dirigiendo una mirada asesina a Elena.

– Elena para, Ian nos está siguiendo... realmente se ve molestó por lo que acabas de...

– ¡Me vale una mierda si el señor mentiroso está enojado, yo estoy más enojada! – me gritó furiosa, estaba realmente alterada – Él te está mintiendo solo apostó junto con sus amigos enamorarte tener relaciones contigo para después romperte el coraz...

– ¡Cállate Elena! Vete a la mierda – Ian tiro de mi brazo recuperándome – eres la zorra más... – no podía creer que Ian le estuviera hablando de esa forma a mi mejor amiga que sin pensarlo dos veces lo abofetee. Lleve mis manos a mi boca en señal de arrepentimiento, la sorpresa de haberlo golpeado sin que lo esperara era evidente por su mirada de desconcierto, trate de articular un lo siento pero lo único que salió no fue precisamente una disculpa.

– No le... no le hables así Ian – mi voz casi se quebró por el giro inesperado en los acontecimientos, Ian me miro molesto con fuego en los ojos.

– Es la segunda vez que me pegas bebé, vámonos – ordenó tomándome de la mano.

– Pero Elena ¿de qué está hablando Ian?, ¡suéltame! – me jalonee logrando que me soltara, por un momento sentí que Elena estaba mintiendo porque ya no hablaba, tenía miedo al igual que yo de la reacción de Ian.

– El solo está contigo porque...

– ¡Si no te callas la puta boca te la callo yo! – Ian volvió a perder los estribos quería pegarle a Elena.

– ¡Si la tocas te mato Ian! – llegó Travis y de repente Elena recuperó su voz altanera.

– ¡Dile! porque no eres hombrecito y le dices lo que tú y tus amigos hablan cuando Vane no está – Ian apretó los puños de sus manos y por un leve momento lo desconocí, aquel chico que nos miraba no era Ian.

– Vayámonos está loca – me agarró de nuevo pero no me deje, un escalofrió recorrió todo mi cuerpo. No podía creer lo que sucedía pero debía afrontar la verdad, negarlo por más tiempo era patético, yo no era de esa clase de chica que se ciegan ante el amor.

– No Ian, ¿dime de qué está hablando Elena? – su mirada cambio de ira a desesperación y con temor en los ojos dijo:

– Nena, que no ves que Elena está celosa solo quiere separarnos. – me tomo de las manos nuevamente pero yo lo aparte, aun así sostuvo una de ellas trasmitiendo seguridad por lo cual no lo solté.

– Solo eres un juego para ella Ian – soltó Travis – perdiste, te tiene comiendo de su mano. – la voz de Travis era burlona pero al mismo tiempo molesta, Elena se enojó de sus palabras y lo apartó de su lado.

– Él que está jugando contigo es Ian, basta con esto Travis... – Elena lo miró enojada, si las miradas mataran Travis estaría muerto – Si no le dices la verdad lo nuestro se terminó para siempre, no quiero volver hablarte ni verte nunca... – las palabras de Travis hicieron que mi mundo se tornara oscuro, sentí como caía en un abismo de dolor y desee por un momento que todo fuera una pesadilla.

#16

IAN
Días pasados

– Te lo repito de nuevo Ryan, si ella no lo ama no tiene ningún sentido – Tommy discutía con Ryan en el garaje de la casa de Adam.

– Eso no justifica lo que están haciendo, el reto consiste en acostarse con ella no enamorarla para luego destruirla – Ryan contestó irritado ante aquel comentario, no estaba de acuerdo con el juego que habíamos acordado ya que, él seguía enamorado de ella.

– ¿Aun la amas Ryan?... ¿es eso? ¡Son of a bitch! recuerda lo que te hizo la perr...

– ¡Cállate imbécil! – interrumpido Ryan las palabras de insulto de Tommy hacia Vanessa y yo proseguí.

– No se te ocurra ofenderla porque va a partirte la cara y yo no voy a detenerlo, es más me le uniría – trate de contener mis instintos asesinos hacia Tommy, un pie en falso podría ser mi ruina dando a conocer mis verdaderas intenciones. No soportaba el hecho de que ofendiera a mi novia enfrente de mí, mi comentario a la defensiva llamó su atención dado que mi disgusto hacia su pelea era evidente. Tommy saltó del escenario donde se encontraba y se dirigió hacia mí diciendo ¡no! repetidas veces muy angustiado.

– ¡No Ian!, no me digas que también te estás enamorado de ella, porque recuerda que esto es una apuesta, solo es un juego en el cual todos ganamos al final.

– ¡¿Qué ganas imbécil?!, jamás te has besado ni siquiera con ella – gritó Ryan enojado – acéptalo estás cabreado porque ni siquiera aceptó salir contigo.

– Cálmense los dos, ¡ya basta! Lo tengo todo bajo control – conteste ante sus gritos. Tome un cigarrillo de mi bolso y lo lleve a mi boca mientras los ojos grises de Tommy me examinaban detenidamente, sabía lo que buscaba un signo de debilidad. Respire profundo, si tomaba con calma la situación no me interrogará o dudaría de mí. Mentir jamás había sido difícil, era mi mejor don y mi salvación en este momento –. Ya habíamos hablado de esto Ryan, Vanessa no va a darme su virginidad si no está enamorada. Aparte si llegara a hacerlo por puro placer de nada sirve ya que, saldrá inmutada de ello y presumirá que me tuvo en su cama sin lágrimas o dolor y en donde está lo divertido – dije tranquilamente mientras buscaba mi encendedor –. ¿Dónde está Travis?

– Dijo que ya venía para acá – Tommy contestó mi pregunta con más calma, la que era claramente un distractor para cambiar de tema pero no funcionó pues Tommy continuo con lo de antes y volvió a dirigirse a Ryan – ves él es un profesional
– Dijo que ya venía para acá – Tommy contestó mi pregunta con más calma, la que era claramente un distractor para cambiar de tema pero no funcionó pues Tommy continuo con lo de antes y volvió a dirigirse a Ryan – ves él es un profesional. – prendí mi cigarro.

– No tienes corazón ¿Qué no te duele pensar el daño que le harás si de verdad se enamora de ti?, cómo puedes dormir en las noches. – su actitud me molestaba, ella es mía ¿acaso no podía olvidarla?

– Soy el demonio de los ojos azules acaso lo has olvidado, yo no me enamoro, las chicas solo sirven para una cosa y Vanessa no es la excepción, voy a tenerla el tiempo que me plazca y después voy a tirarla a la basura – era un maldito mentiroso pero la cara de Ryan hizo que valiera la pena cada palabra ya que, no podía decirles que dicho demonio había dejado que le robaran el corazón y está enamorado como un imbécil.

– No Ian, el trato es follársela y dejarla – inhale humo de mi cigarrillo y lo exhale para responder a su comentario.

– Si como sea... qué más da, de todas formas sufrirá – volví a poner el tabaco en mis labios y escuche como la puerta se abría de golpe, voltee para ver a Travis cuando me encontré con la loca de Elena que venía sobre mí, antes que pudiera tocarme la agarre.

– ¡Eres un infeliz arrogante mal nacido, puto...!

– ¡Hey! tranquila – dije apretándola con fuerza para no hacerle daño, claro que Travis llegó hacia nosotros rápidamente para sostenerla y alejarla de mí antes de que pudiera cometer alguna locura.

– ¡Suéltame Travis voy a matarlo! suéltame ¡te odio! tu hijo de puta, te mataré si no te alejas de mi amiga. En cuento a ti – se dirigió a Travis mirándolo con furia – cómo puedes permitir que este – me señalo – le haga semejante bajeza a Vane, ¡te odio! – cacheteó a mi hermano y salió corriendo pero antes de que llegara a la puerta la pare en seco.

– ¡Hey! a dónde vas preciosa – volvió a tratar de pegarme pero como ya lo había mencionado no permito que nadie toque mi rostro.

– Imbécil, suéltame te vas a arrepentir – la abrace con fuerza impidiendo que pudiera seguir moviéndose y forcejeando a lo que Travis no estuvo muy de acuerdo pero Tommy lo detuvo.

– Escúchame, si le llegas a decir algo de lo que escuchaste a Vane no solo voy a degollarte mientras duermes sino que voy a violarte y luego te iras al infierno, me escuchaste perra. Me vale una mierda lo que diga Travis porque esto es entre tú y yo – la mire fijamente y ella me devolvió la mirada con ojos llenos de furia en lugar de miedo por lo que tenía que ser convincente para que no abriera la boca.

– ¿Crees que te tengo miedo? – contesto ante mi amenaza. Travis me odiara por lo que estoy a punto de hacer pero no hay de otra. Elena volvió a forcejear conmigo para querer salir, esta vez fui rudo al momento de detenerla, la sostuve y la dirigí hacia donde estaba Tommy junto con Travis, este creyó que se la entregaría a él pero se la entregue a Tommy – suéltame, no me toques me das asco – pataleo en el momento en que Tommy la aprisiono, Travis se interpuso para que la soltáramos pero eso no sucedería lo empuje y lo aleje de su amada, justo cuando iba a decir algo le propicie un golpe a su hermosa cara dejándolo en el suelo, aquel acto hizo que Elena dejara de patalear y forcejear con Tommy, Ryan solo era un espectador.

– Deberías tenerlo – lo patee para que no pudiera levantarse –, porque si puedo matar a mi hermano a golpes no creo que mi amenaza de hace un momento sea mentira, ¿vas abrir la boca? – no me contestó por lo que tome a Travis de la camisa y empecé a golpear su torso con repetidos puñetazos directos a sus costillas

– ¡Ian! – grito Elena y Ryan – ¡detente!– mi hermano no podía hablar debido a los golpes que le sacaban el aire.

– No te escucho – volví a golpearlo – parece que no te ama realmente hermano – me detuve y lo aventé al suelo Travis se quejo del dolor que sentía en su cuerpo. Pase una mano por mi cabello y observe como se quejaba. Decidí comenzar a patearlo consecutivamente en el suelo, sacó un poco de sangre de su boca. Ryan trato de pararme pero lo empuje.

– No te metas Ryan o te partiré la cara a ti también – lo pensó dos veces antes de detenerme pues tenía un pasado y sabía que no tenía ninguna oportunidad conmigo por lo que se resignó a solo mirar e implorar que me detuviera.

– ¡Detente! – grito Ryan y Travis se quejó nuevamente, en mi juventud participe en muchas peleas callejeras siempre ganaba incluso cuando hacían trampa metiendo objetos contundentes, aunque después terminara en el hospital. Los golpes era lo mío había olvidado aquella sensación de poder. Se sentía tan genial. – ¡Ian basta!, chica por favor jura que no le dirás nada a Vanessa o Ian va a matar a su hermano por tu culpa – volvió hablar Ryan mientras Tommy reía ante aquella situación.

– No dirás nada Elena – pare un momento y la mire esperando una respuesta por su parte – ¿no vas a decir nada? – volví a patearlo con la esperanza de que dijera algo antes de que de verdad Travis necesitara ir al hospital – no te escucho – levante a mi hermano del suelo lo observe por un momento, no estaba tan lastimado, había procurado no golpearlo en la cara quizás si Elena veía sangre diría algo. Golpee una vez más esa linda cara y le partí el labio.

– ¡Bien, basta! no le diré nada pero por favor detente.

– Eso me gusta – ayude a mi hermano a ponerse de pie y le sacudí la ropa – Escúchame Travis si tu novia le dice algo a la mía no seré benévolo – la chiquilla corrió a los brazos de mi hermano y Ryan la ayudó a llevarlo adentro de la casa para atender sus heridas con un botiquín casero.

Mi trabajo en aquel lugar estaba terminado por lo que me largue de ahí. Llegue a la casa y me encerré en mi cuarto, hoy no podía estar acostado en la cama de Vane quitándole el tiempo, tenía un trabajo importante que entregar y me cerró la puerta. De repente Travis entró a mi habitacion hecho una furia.

– Me pegaste ¿Cómo pudiste propiciarme una paliza Ian? A tu propio hermano ¿estás loco? – azoto la puerta detrás de él. Antes de que comenzara a gritarme prendí la música para que Vane no escuchara nuestra pelea.

– Si no lo hubiera hecho, tu noviecita estaría en esto momentos diciéndole a Vane lo de la apuesta – me golpeó en el estómago y me queje.

– Esa apuesta me tiene harto, acuéstate con ella de una puta vez y deja ese estúpido juego – se quejó del dolor, realmente no había medido mi fuerza ante aquella paliza, me recompuse de su golpe de niña y me acerque a él para ayudarlo a sentarse.

– ¡No! no me toques. Sabes que, voy a ir a decirle que solo es un estúpido juego lo que haces con ella. Esta vez no voy a perdonar lo que me hiciste tan fácilmente.

– No, no lo hagas Travis por favor – le suplique – en serio lo lamento pero estaba desesperado.

– Por dios, ya no tienes quince años, no debí permitir que hicieras esto, si tan solo no me hubiera cegado el despecho – se paró y se dirigió a la puerta pero le impedí salir –. En serio es tan importante para ti ganar esa estupidez o es que estás enamorado de ella, porque no lo aceptas de una puta vez. – Se quejó y dio una vuelta en mi habitación jalando su cabello y maldijo –. No voy a dejar que le hagas daño, ni tú a ella ni ella a ti... quítate o te daré la misma paliza que me diste.

– Hazlo, dame esa paliza – dudaba que pudiera hacerlo, era un chico de temer para las peleas pero aun así lo intento, me golpeó con su rodilla en el estómago, me saco el aire pero me recompuse al instante para detenerlo, giro la perilla de la puerta y con gran velocidad se dispuso a salir...

#17

de la habitación sin embargo se detuvo al escuchar mis palabras.

– ¡No Travis, yo la amo! – cerró nuevamente la puerta – me enamore. No quiero terminar con ella, si me deja me muero. Estaba desesperado no sabía qué hacer para callar a tu novia es la mejor amiga de Vane ¿Por qué tenías que llevarla? ¡¿Por qué Travis?! – Travis me miró incrédulo pero después sus ojos cambiaron a preocupación.

–No Ian, como dejaste que esto pasara, esa niña va a destruirte. Ella solo está jugando contigo no lo ves, para ella solo eres una mentira y jamás te tomara en serio.

– Te equivocas, ella me quiere y no puedo decirle la verdad. Como voy a decirle que solo jugué con sus sentimientos que todo era una farsa desde mis besos hasta las cursilerías, todo. Me odiara porque me confió su secreto... como voy a mirarla a los ojos o peor como va a mirarme ella. No volverá a confiar en ningún chico después de esto porque todos la han traicionado; sabes el trabajo que me costó hacer que se abriera conmigo, que confiara en mí, que me dijera lo que le duele, sus penas, tristezas y enojos. – Travis me miró horrorizado y tomó asiento en la cama para pensar, recapacitar y analizar mis palabras.

– No sabía que tenían una relación tan cercana... Sabía que terminarías enamorándote, es tu maldito karma pero como puedes pensar en ella en estos momentos, no te quiere... solo está jugando contigo. Su relación es una mentira, está esperando el momento para terminarte y no le importara verte destruido porque no siente el más mínimo dolor, ella es una maldita p...

– ¡No es verdad! – quería arrancarle la cabeza por referirse de ese modo a mi chica – yo sé que ella esta lastimada, no quiere abrirle su corazón tan fácil a cualquiera, eso no la convierte en una perra – respondí molesto a sus palabras temiendo que por un momento fueran verdad y yo fuera el único ciego ante la situación.

– Voy hablar con Elena y decirle que no le diga nada, pero te aseguro que no lo hará porque Vanessa está jugando el mismo juego... aunque ya no sea un juego para ti – abrió la puerta – sus heridas la hacen incapaz de amar, que eso te quede claro – salió de la habitación, realmente estaba enojado conmigo pero no esperaba que él mismo fuera el que disparara el arma que mataría lo nuestro.

Presente

Elena amenazó a Travis – Si no dices la verdad lo nuestro se terminó para siempre Travis, no quiero volver hablarte ni verte nunca. – Travis miró a Elena, a mí y por último a Vanessa.

– Era mentira todo Vane, los besos, las flores, las salidas, las palabras de amor todo. Ian lo planeo para enamorarte llevarte a la cama y dejarte. No solo quería acostarse contigo quería destruirte – la furia que emanaba dentro de mí era incontenible, quería matar a mi hermano – pero están a mano porque tú estabas haciendo lo mismo ¿o no? Elena asegura que no es así, que la chica de hielo se ha enamorado, desmiente a tu amiga y dile que esto solo es uno más de tus ligues – la delicada mano que me sostenía me soltó y lo primero que hice fue golpear el estúpido rostro de mierda de mi hermano, ignorando lo que Elena decía.

– ¡Eres un maldito maricon, puto, hijo de mierda! – comencé a golpearlo tan fuerte que mi puño ya estaba lleno de sangre cuando Elena se me abalanzó, traté de apartarla pero me pesco muy fuerte del cuello, la agarre de su cabello y justo cuando iba a quitármela de encima sentí el puño de Travis en mi cara, estaba golpeándome duro, por primera vez en la vida alguien había logrado posicionarse encima de mí pero yo sabía cómo quitármelo de encima, pude sentir que me rompió el labio y empezaba a sangrar. Adrenalina corrió por mi cuerpo, sostuvo el puño de Travis que se acercaba con gran velocidad y fuerza para estamparse de nuevo en mi rostro, lo detuve con la mano izquierda y con la mano derecha le di otro puñetazo en la cara que lo apartó de mi tirándolo de nuevo al suelo, justo cuando me disponía a matarlo escuche su dulce voz.

– ¡Basta Ian!... por favor vas a matarlo – la mire sin poder moverme o continuar con mi ira, me pare para abrazarla cuando vi que estaba llorando, sus ojos estaban llenos de lágrimas y su rostro no tenía ninguna emoción lo toco con intenciones de quitar el llanto que brotaba de ella y en ese momento se quebró.

VANESSA

Ian estaba matando a su hermano y yo no podía moverme, mi vista se había nublado. Elena luchaba contra Ian para detenerlo pero no consiguió nada. No sé cómo articule palabras sin que la voz se me quebrara, Ian me miró y se detuvo antes de llegar a mí, se acercó con cautela y una mirada de sorpresa invadió su rostro; me sacó de sí el ver que las lágrimas que corrían por mis mejillas era lo que lo había paralizado, caí al suelo con las manos en mi cara, dolía, dolía tanto que sentía que me partía en dos, unos brazos me rodearon.

– Lo siento, de verdad lo siento. Eso no es verdad yo te quiero – sus palabras me dieron asco.

– Suéltame, no me toques – lo aparte de mí con intenciones de huir lejos de él, no quería sentir esto, una vez más me habían utilizado y engañado. Me enamore y confié en la persona equivocada. Me levanté y observé a Lani parada enfrente de nosotros junto con su novio, al parecer habían llamado a la policía y a la ambulancia por lo que teníamos que irnos pero Travis no se movía, ¿Qué íbamos a decirles a nuestros papás? – Lani...ll-llev-llévame a casa po-por-fa-v-vor sácame de aquí. – Aquello era una pesadilla.

– ¡No! – Ian sujeto mi brazo con fuerza – no te puedes ir dejándome aquí, tienes que creerme – suplico en el suelo, las imágenes a nuestro alrededor eran fatídicas
– ¡No! – Ian sujeto mi brazo con fuerza – no te puedes ir dejándome aquí, tienes que creerme – suplico en el suelo, las imágenes a nuestro alrededor eran fatídicas. Elena comenzó a gritar al parecer Travis había dejado de respirar, después de aquel golpe se había quedado en el suelo sin moverse. Elena perdió el control, lloraba como desquiciada mientras Lani corrió sin pensarlo dos veces a pedir ayuda dejándome con Ian.

– Suéltame Ian, no quiero verte – se paró y me abrazó con fuerza, jamás me di cuenta de lo grande y fuerte que era hasta ese momento – ¡para Ian suéltame!

– Yo te quiero princesa no puedo vivir sin ti, quédate conmigo. – sus palabras solo hicieron que llorara aún más.

– Por favor suéltame ¡por favor!... déjame ir.... si realmente me quieres déjame... que no te das cuenta de la situación Travis puede estar muerto, que vas a decirle a tu papá... no puedo respirar ni pensar... ¡me duele aquí! y no puedes pararlo eres un... – no pude terminar la oración ya que él me sujetó aún más fuerte – esto es lo que querías ¿destruirme?... porque lo has conseguido – pude sentir sus lágrimas en mi hombro. La ambulancia llegó y con una velocidad increíble atendieron a Travis subiéndolo a la camioneta mientras alejaban a Elena de él y le daban un tranquilizante. Los oficiales hablaron con mis amigas, Lani les hizo una señal y en dos segundos se encontraron a nuestro lado.

– Es verdad que quería acostarme contigo, pero... no pude, recuerdas el día en que estaba borracho iba hacerte mía en ese momento pero me enamore de ti, ¡te quiero!... – en ese instante los oficiales lo arrestaron, él forcejeo les dijo que lo soltaran pero de nada sirvió, estaba arrestado por alterar la paz y mandar a su hermano al hospital. La ambulancia preguntó por los familiares del chico dañado, indicando a mis amigas avisar lo antes posible, Elena fue por mí informando a la ambulancia que yo era su hermana, me empujo dentro de la camioneta. En un instante se había derrumbado mi vida, la vida de Travis, la vida de Ian, nos encontrábamos en una situación horrible ¿Qué iba a decirle a mi madre?

Trate de hablar con Travis camino al hospital, pedirle perdón pero estaba inconsciente. A los pocos minutos llegó Elena y compañía.

– ¿Qué les dijiste Elena? – dije con lágrimas en los ojos.

– ¿A quién? – dijo confundida, con ojos rojos y llorosos.

– A todos, a los policías... a mis papás ¿Qué les dijiste?

– A los oficiales la verdad, que Ian había golpeado a su hermano hasta matarlo y a tus papás solo que Travis se encontraba en el hospital gra....

– ¿Qué? y ahora qué le voy a decir a Oscar, que la policía se llevó a Ian porque tú les dijiste que casi mata a su hermano... ¡estás loca!

– ¡Es la verdad!

– Esto no hubiera pasado si no lo hubieras metido en esto – mi tono era exasperado.

– Tu noviecito está loco, me amenazó. Si Travis no lo hubiera admitido junto conmigo no me hubieras creído, aparte de que él...

– De todas maneras te vale ¿verdad Elena? ¡Por dios! Ian sería incapaz de hacerle daño a su hermano y si lo hizo fue por tu culpa – quería culpar a alguien que no fuera yo, por mi culpa Travis estaba en este estado porque no pude parar a Ian antes.

– ¡Estas ciega escúchate! ¿Qué dices? no puedo creer que estés tan pendej...

– Señoritas si no se callan voy a tener que pedirles que se retiren por favor – una enfermera apareció de la nada para callarnos, en ese momento mi mamá junto con Oscar llegó.

– Vane ¿estás bien qué pasó?

– Travis está muy herido casi lo... – ¿que pretendía Elena? que mi familia se destruyera. Mi mamá jamás me perdonaría el haber arruinado su matrimonio, la boda que estaba tan próxima,el hecho de haberme involucrado con mis hermanastros y haber hecho que Ian casi matara a Travis.

– ¡Te callas, me están preguntando a mi Elena! – la intimide con la mirada, solo el pensar que mi nueva familia se caería a pedazos por mi culpa, era inimaginable. Cuando me di cuenta Oscar ya estaba al lado de mi mamá.

– Estaban unos muchachos muy ebrios y quisieron sobrepasarse conmigo, Travis trato de detenerlos pero no pudo, ellos eran varios y comenzaron a golpearlo con intención de matarlo hasta que Ian los detuvo entrando en la pelea para salvar a Travis. El conflicto fue tan grande que llamaron a la policía y a la ambulancia, y henos aquí – fue la única excusa estúpida sin sentido que pude crear en mi mente rápidamente.

– Y ¿dónde está Ian? –preguntó Oscar.

#18

– En la cárcel – contestó Elena, quería matarla en este momento si se atrevía a decir una estupidez aparte de la que ya había dicho yo, la que estaría en la sala de emergencias sería ella.

– Pero qué dices niña – contestó Oscar alarmado.

– Los oficiales llegaron con intenciones de llevarse a todos los menores de edad pero cuando el dueño les dijo que la llamada era debido a unos peleoneros en su casa y que quería que se los llevaran, los oficiales se dirigieron al patio en donde estaba instalada la fiesta para llevarse a las personas que estaban fastidiándola, fue entonces que se los llevaron a todos junto con Ian ya que, él seguía peleando con los demás.

– No puedo creerlo pobre de mi hijo, iré a sacarlo inmediatamente de ahí – La cara de Oscar reflejaba angustia total.

– Entonces ¿qué pasó después? – dijo mamá con la intención de saber el chisme completo, siempre era así, quería lujo de detalle en los acontecimientos que ocurrían, esa parte de ella hace imposible poder mentirle, no te da tiempo de idear los pequeños detalles de una mentira. Pero gracias a que Elena prosiguió, me evito seguir con aquella falsa historia.

– La ambulancia llegó igualmente y se llevaron a Travis. Pánico se instaló en la fiesta por lo que, no hubo tiempo de reaccionar y evitar que las policías se llevaran a Ian pues Travis había dejado... – Elena comenzó a llorar –... de respirar – cayó al suelo incontrolable, corrí abrazarla puesto que, no solo yo era la única afectada en esto. Su novio está en urgencias y a pesar de todo es mi mejor amiga, la quiero aunque sea un poco imprudente.

Oscar después de hacer unas llamadas se fue a rescatar a su hijito que merecía quedarse en la cárcel al menos dos días por lo que hizo pero sería sacado en unos minutos. Le agradecí a Elena el no decir nada, ambas nos sentamos en el suelo esperando noticias de Travis.

– ¿Cómo te enteraste de que estaba jugando conmigo? – Pregunte sin ánimos, quizás era momento de aclarar bastantes cosas.

– Travis me llevó a escucharlos tocar y accidentalmente escuche sus planes. – contestó cortante.

– Vas a decirme ahora, ¿Desde cuándo es que tú y Travis están juntos? y ¿Desde cuándo te gusta? – aún seguía interesada en ese asunto que jamás me quiso aclarar, esta era mi oportunidad.

– Bien, creo que es el momento justo para que admita que me gusto desde el momento en que lo vi y me rompió el corazón verlo besándose contigo en el pasillo – Me miró con esos ojos verdes que piden mi perdón cuando sabe que ha hecho algo mal.

– ¿Por qué no me lo dijiste? – pregunte algo preocupada, cuando había sucedido este distanciamiento entre ella y yo, que había pasado con contarnos siempre todo sin importar lo pequeño que fuera.

– Pensé que quizás podría ser el amor de tu vida pero cuando solo lo utilizaste me sentí mal por él y comencé hablarle... él está seguro que solo eres un monstruo que juega con los sentimientos de los hombres. – sonrió y después de un gran silencio prosiguió –. Le gustabas de verdad – me miró con ojos cristalinos.

– Por eso me incriminaste el no amar a nadie – pregunte y ella asintió – ¿te gusta en serio? – ella volvió asentir, hubo un silencio entre las dos ya que estaba conteniendo las lágrimas, podía verlo en la manera en que mordía su labio para soportar el dolor hasta que pudo recobrar la fuerza para hablar de nuevo.

– Le prometí sacarte de su cabeza, hemos estado saliendo desde hace unos meses al mismo tiempo que tú con Ian, quizás un poco más. Cuando me enteré de la farsa no pude evitar enojarme puesto que, también estaba enterado. Lo que más me enoja es qu... – su voz se cortó y comenzó a llorar nuevamente. La abrace temiendo su respuesta dado que intuía que Travis estaba involucrado en todo esto únicamente por celos.

– ¿Crees que lo hizo porque aún sigo en sus pensamientos? ... – guardo silencio y yo formule otra pregunte – ¿Crees que haya participado porque aún está interesado en mí? – Me miró y su llanto se hizo más intenso, al parecer mi suposición era certera – ¡oh Elena! – La volví abrazar –. No creo que siga enamorado de mí, es solo despecho. Permitir que le hagan daño a la persona que quieres no es amor. – ciertamente mis palabras no eran mentira ya que, si Travis aún me quisiera no habría permitido que Ian me hiciese daño –. No llores Elena, cuando te defendió ante su hermano pude ver el fuego que salía de sus ojos, creo que realmente lo lograste y te quiere – La mire animándola, mis palabras hicieron que dejara de llorar en ese momento llego mi madre.

– Travis ya está estable... – el doctor nos informó que no había sido tan grave como parecía, no estaba en estado crítico. Ian solo le había roto el tabique de la nariz, mismo que ocasionó que se comenzará a ahogar con su propia sangre aun así de haber esperado más tiempo estaría muerto.

Oscar sacó a Ian de la cárcel, suspendió el viaje que reanudará cuando Travis se encuentre mejor y nos llevó a todos a casa. Travis fue dado de alta, dos semanas después ya estaba mucho mejor, aun tenia ligeros hematomas por algunas partes de su cuerpo pero realmente se veía bien a comparación del primer día en casa.

Pero ahora tenía una nueva preocupación, mis padres se irían para – vacacionar – reanudar los deberes de Oscar y me quedaría sola con mis dos hermanos.

#19

ESPECIAL DE TRAVIS.

El día en que la vi supe que era peligrosa, su perfume se quedó penetrado en mis fosas nasales entrando hasta lo más profundo de mi ser. Aquel juego o apuesta llámenlo como quieran, solo hacía que aquella chica fuera más irresistible de lo que era pero no solo era eso, la inocencia que la rodeaba era lo que la hacía deseable, porque hablemos con la verdad solo es una pequeña mentirosa que nos hace creer a quienes no la conocen bien que es una zorra pervertida, que se la sabe de todas pero solo basta con hablar una vez con ella para darte cuenta que desconoce el lenguaje vulgar de los hombres y la mitad de las cosas que decimos no las entiende y finge hacerlo. La mayoría de los hombres no se percata de ello y a mi parecer son unos imbéciles que merecen la jugada que ella les ha dado, el engaño perfecto para un idiota que piensa con las bolas.

A pesar de saber todo esto, creí que yo tenía ventaja sobre de ella porque siendo sinceros díganme quién no ha deseado ser el primero en la vida de una chica y enseñarle todas las cosas pervertidas que uno puede hacer con ellas y ellas pueden hacer con ustedes, corromperlas siendo su maestro, ese fue mi error, creerme el maestro y no me di cuenta que la persona que pierde no era aquella engañada por su besos, caricias o el hecho de verla desnuda y causar su primer orgasmo, no, la persona que pierde es la que se enamora de esa dulce cara angelical.

– Travis mira – Ryan llamó mi atención – ahí va otra vez, tan linda caminando por los pasillos –dijo casi en un suspiro, el amor que le tenía aquella chica lo estaba matando.

– ¿Cuando será el día que te olvides de ella Ryan? – dije cerrando mi libro y prestándole toda mi atención aquella chica castaña de ojos verdosos nada fuera de lo común.

– Creo que nunca Travis – me miró con dolor en los ojos – ella es la perdición de todo mi ser.

– Otra vez hablando de ella – Tommy hablo provocando que giráramos a verlo, colocó uno de sus brazos detrás de la cabeza de Ryan acercándolo a él en un abrazo – ¿es lo único que sabes hacer Ryan? olvídala, es más voy a vengarte... saldré con ella y la haré mía por ti y por todos los hombre que han caído en sus garras – Ryan se soltó de su agarre molesto.

– Por favor Tommy, tú también estás babeando por ella – dije en tono burlón

– ¿Y tú no Travis? – su pregunta hizo que sonriera maliciosamente.

– No, jamás podría, es más yo voy a vengarlos...

Vanessa, ese es su nombre, la ex novia de mi mejor amigo Ryan; la chica de sus sueños y desvelos, la que sigue en su corazón sin importar con cuantas chicas duerma no puede sacarla de ahí
Vanessa, ese es su nombre, la ex novia de mi mejor amigo Ryan; la chica de sus sueños y desvelos, la que sigue en su corazón sin importar con cuantas chicas duerma no puede sacarla de ahí. Cómo es posible que esa chica tenga a mis mejores amigos babeando por ella, que tiene de especial. El plan era simple, invitarla a salir, decir cosas lindas y enamorarla, las chicas caen tan fácil con eso halagos, lo que no me esperaba eran su actitud fría y cortante al decir – "no me interesas" – cuando esas palabras vienen de una chica es un golpe duro y más con alguien que tiene el ego tan elevado como yo, hace que nos demos por vencidos, rogarle a una niña no está en nuestro diccionario pero debía rebajarme si quería ganar este juego – dame una oportunidad no te arrepentirás, soy diferente – ella río de mis palabras como si fuera un verso que escuchara muy seguido.

– En serio, estás listo para perder el orgullo, la dignidad y el amor que te tienes Travis Anderson – hizo una pausa y se acercó a mi lentamente mirándome como si fuera su presa – listo para perder este juego, que ya tengo ganado – su cercanía me ponía nervioso, no pude evitar mirar de sus ojos a sus labios, mi boca sentenció mi pacto al pronunciar la palabra que me llevaría al infierno.

– Si – ella me tomó del cuello y llevo mi boca a la suya, el juego había empezado. Poco tiempo después entendí a qué se refería con dignidad y orgullo puesto que, nuestra relación era un secreto, ella no quería que Ryan o alguien supiera de nuestra relación. Nuestros encuentros se limitaban en la biblioteca donde platicábamos, en salidas al cine, al parque u otros lugares. A pesar de la farsa, ella no solo era linda sino amable, cariñosa y feliz, sonreía con tanta naturalidad que sin darme cuenta ella comenzó a meterse en mi piel, en mi mente, labios y alma. Travis Anderson había caído en su propia trampa... Yo me había enamorado de ella, no podía negarlo más, había caído en su juego. Yo estaba idiotizado por Vanessa Roberts. Si alguien me hubiera advertido de lo sucedido no le hubiera creído y creo que incluso hubiera deseado estar en un cuento de hadas, entonces ella me querría como yo la quiero a ella pero esta es la vida real donde esta mujer es el diablo y ya había sentenciado mi muerte.

– Te quiero, realmente creo que me he enamorado de ti – me miro incrédula al principio para después apartarse de mí, mirándome con asombro.

– No Travis, te dije que no te enamoraras de mí. Esto solo es un juego – dijo con una sonrisa en el rostro como si lo hubiera sabido todo el tiempo.

– No para mí, ya no lo es. Te quiero es más yo te....

– No lo digas – se levantó apartándose de mí – no te atrevas... yo... yo ni siquiera se... – me miró a los ojos molesta – yo no te quiero Travis, desde un inicia siempre fuiste un juego. Creo que lo mejor es que tú y yo dejemos esto de una vez – sostuve fuerte sus brazos pero ella solo me miró fríamente – se terminó Travis perdiste, gracias por todo.

– ¿En serio vas a decirme que eres un maldito hielo que no siente nada? Eres una...

– Desgraciada perra – continuo mi oración interrumpiéndome – lo sé, me lo han dicho muchas veces pero voy a decirte algo Travis, te lo mereces... porque crees que soy estúpida, sé que querías destruirme igual que todos pero tu juego, tu plan se te ha volteado, no vuelvas a meterte conmigo porque la próxima vez no seré tan benevolente como para dejar ir a mi juguete – se soltó de mi agarre – fue divertido mientras duro, adiós bebé.

Se dio la vuelta y se fue. No pude articular palabra, ella tenía razón me lo merecía pero la forma en la que lo había dicho con tanta frialdad, sin ningún tipo de emoción o sentimiento en sus palabras realmente me hacia pensar que aquella chica es de hielo puro y lo peor de todo es que yo estoy enamorado de esa fría y muerta muchacha que no puede sentir nada.

He aquí, en la miseria que me consume a mí y a mis amigos, los tres enamorados de ese monstruo que camina como si nada al lado de sus amigas, lo siguiente ya lo saben, perdí mi dignidad y orgullo cuando llore para que ella se quedara a mi lado, cu...
He aquí, en la miseria que me consume a mí y a mis amigos, los tres enamorados de ese monstruo que camina como si nada al lado de sus amigas, lo siguiente ya lo saben, perdí mi dignidad y orgullo cuando llore para que ella se quedara a mi lado, cuando fui a su casa borracho a decirle que la amaba, cuando le cante mil y un canciones de amor sufriendo su rechazo constantemente para que sus últimas palabras fueran un – sabias que era un juego, cómo pudiste siquiera olvidarlo y abrirte a la posibilidad de algo real cuando solo era mentira, deja de humillarte Travis – la última vez que le rogué fue afuera de los baños de la escuela, quería besarla, probar una vez más el sabor de su boca, ella me apartó propiciándome una cachetada – me das pena y asco Travis – se giró sin siquiera voltear a verme. Caí al suelo destruido, llore nuevamente, me había dejado una vez más sin importarle que mis sentimientos fueran reales, no le intereso, nunca le interese más que para jugar un rato. Era mala y aun sabiéndolo seguía queriéndola y quizás jamás dejaría de hacerlo.

Era mala y aun sabiéndolo seguía queriéndola y quizás jamás dejaría de hacerlo
– Yo voy hacer que te olvides de ella y te enamores de mí... – una voz se dirigió a mí, era ella, la chica de pelo negro y ojos color esmeralda, la que se arregla hasta las uñas de los pies aunque no use sandalias. La mejor amiga de Vanessa producida al mil incluso más que ella; sus amigas parecían sacadas de una revista, no solo Elena era hermosa al igual que Vanessa, Lani no se quedaba atrás, era una pelirroja sensual pero seria y un tanto invisible a su lado pero las tres era muy conocidas en toda la universidad.

Elena se acercó cautelosamente a mí... ¿será que ella pueda lograr lo que acaba de decir? me miro y sonrió tendiéndome su mano como apoyo. Quizás ella podría sacarme de este enorme vacío en el que me encuentro, en donde me dejo Vanessa Roberts o quizás no...