rubensc91
Rango6 Nivel 28 (1168 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Una semana y media sin tener noticias de Beatriz. Sinceramente, no sé qué hice mal aquella noche cuando me pidió que la pintase del color de mis sueños. “¿Cómo crees que me quedará una caída desde un séptimo piso? ¿Y un beso que me deje sin respiración?” Con Beatriz tumbada en la cama, comencé aquella misión que parecía encomendada por el mismísimo dueño del universo. Lo cierto es que la precisión no es algo que me caracterice, pero puse todo el empeño de mi parte por pintar a Beatriz con aquella sustancia viscosa de la que nunca llegaré a recordar su origen. Cuando terminé, la chica comenzó a escrutar cada rincón de su cuerpo, buscando esquinas que hubiesen quedado descoloridas. Al parecer, no fue así, pues me sonrió y, acurrucándose en un lado de la cama, me dio las buenas noches. Al día siguiente, todo cambió.

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Benny
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

Me ha llamado muchísimo la atención tu primera caja, estoy deseando saber más.

rubensc91
Rango6 Nivel 28
hace más de 4 años

Gracias, gracias! ^_^

Angeles
Rango3 Nivel 10
hace más de 4 años

Impaciente por leer lo del día siguiente...


#2

Me desperté entre voces y gritos, pero cuando abrí los ojos mi habitación estaba completamente vacía. Supuse que mi mente había sido la encargada de crear aquellos sonidos, pero volvieron a resonar por toda la estancia como si de un disco de vinilo se tratase. La voz de Beatriz me reprochaba mi mal gusto. Mi mal gusto de sueños. Sin quererlo, le había pintado con el color de una pesadilla: una en la que me volvía totalmente invisible e iba andando desnudo por la calle. Ahora, la invisible era ella.

Hace más de 4 años

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#3

Beatriz vaga como alma en pena por mi casa. Normalmente llego a tiempo antes de que los jarrones se estrellen contra el suelo, o justo en el momento exacto en el que las puertas se abren y se cierran solas, para hacer creer a mi familia que no pasa nada, que ningún visitante invisible se ha instalado en nuestro hogar. Lo que me resulta más complicado es mantener la boca de Beatriz cerrada. No sé de quien heredó esa labia y esas ganas de hablar. En las comidas familiares y en las cenas en casa con amigos, todos ya están acostumbrados a escucharme decir “soy ventrílocuo”.

FIN

Hace más de 4 años

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Gabe
Rango8 Nivel 36
hace más de 4 años

Me ha gustado mucho el relato, sobre todo esta última parte. Un saludo.

Laer
Rango2 Nivel 8
hace más de 4 años

Fantástico, espero más relatos :)