JorgeBenitezR
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¿Acaso los hábitos nos modelan... como sugirió un día Pascal?

Hábitos y manera de ser se relacionan de modo mutuamente correspondiente. Cuando dejamos a un lado ciertos hábitos estamos dejando de ser lo que hemos venido siendo. Aristóteles, el filósofo más destacado de la antigüedad lo decía así: "somos lo que hacemos día a día, de modo que la excelencia no es un acto sino un hábito".

Siglos después, el gran sabio matemático, físico y filósofo Pascal destacó la importancia de los hábitos al considerarlos "una segunda naturaleza" que se impone sobre la primera. Y resaltaba él: "me temo, sin embargo, que la naturaleza es en sí misma y, de modo primario, una especie de hábito". Está clara la fuerza condicionante de los hábitos.

Así que las significaciones que percibimos asociadas a...

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(Así que las significaciones que percibimos asociadas a)... los seres, cosas y hechos; las valoraciones que hacemos desde esas significaciones, y las expectativas que derivan de tales valoraciones, junto con los criterios valorativos son los recursos básicos o equipamiento principal (lo teórico) para afrontar la vida y tomar las decisiones clave. Y, muchas veces, la sorpresa procede de lo débil o el carácter difuso de los criterios de elección. Definitivamente, nos movemos entre intangibles. ¿Y lo práctico?

En cuanto a lo práctico, la firmeza y la coherencia en nuestros hábitos o la forma habitual de pensar, sentir, hablar y actuar, así como las convicciones sólidamente interiorizadas será lo que determine la respuesta ante el dilema crucial: ¿nos mantenemos en la línea de conducta esperada… o elegimos lo incierto; saltamos hacia lo inesperado o caemos al abismo de lo fatal?

Una cosa está bien clara: no somos víctimas fáciles del azar. Además de la educación y los buenos hábitos, hay recursos, opciones… y cierto margen para maniobrar ante lo difuso o imprevisto.

Muchas veces, en las caídas o desaciertos, no es tanto la culpa del lobo sino de aquel o aquella que se aventura a entrar en su cueva.