Patydelatorre
Rango7 Nivel 30 (1577 ptos) | Autor novel
#1
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1
Así como el humo de su cigarro se esfumó, me dio un último beso y se fue sin decir adiós.

2
Dejé de esperarlo, pero no le olvidé ni un sólo día.
Me había acostumbrado ya a sus idas y vueltas; eran tan parte de él como él de mí.
Cuando arreglara todo el desastre que era su cabeza, volvería.

3
Los días pasaban y pasaban, monótonos y grises.
Todo me parecía banal, nada me emocionaba.
Intentaba seguir con mi vida, pero había un gran vacío en mí siempre presente y difícil de ignorar, que me impedía volver a sonreír. Ese vacío era él.

4
Ese día, lo vi. Un día nublado.
El viento soplaba imponente y las hojas de los árboles caían sin control a nuestro alrededor.
Su mirada se encontró con la mía.
Una lágrima cayó.
La mayor tormenta de la historia se avecinaba.

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#2

5
En el mismo lugar de aquella última vez nos encontrábamos refugiados por cuatro paredes, mientras que afuera la tormenta, incontrolable, amenazaba con no tener intenciones de parar pronto.

"¿Por qué?", le pregunté sin decir nada más.
"No tengo una respuesta para eso" , respondió. Sus ojos sobre los míos expresaban más de lo que decía: Dolor, soledad...miedo.
"¿A qué le temes?", pregunté.
"¿A qué le temes tú?", dio un paso al frente sin apartar ni un momento su mirada de la mía.
Negué con la cabeza. "A nada. Cuando te tengo cerca no le temo a nada"... "¿tú?"
El silencio se hizo presente y el sonido de la lluvia nos envolvió.
No tenía que decirlo. Yo sabía la respuesta.
"Sólo estamos en la tierra por un breve instante, así que déjame amarte".
Tomé su rostro entre mis manos y mis labios colisionaron con los suyos.
Dos corazones desbocados.
Distancia inexistente.
Todo el tiempo del mundo, aunque sólo fuese un segundo.
La lluvia paró.
La tormenta por fin había acabado.

6
Es el mismo sueño que había tenido por más de 20 años.
Miré por la ventana, el cielo era gris; una tormenta se avecinaba, pero él no estaba ahí.
Siempre pensé que volvería, pero después de ese inocente beso que escondía una despedida, jamás lo hizo.
Entendía sus razones, pero eso no significaba que no me dolía insoportablemente.
Su mayor miedo siempre fue amar, y mi mayor miedo era perderlo para siempre.