KevPardoJa
Rango3 Nivel 13 (164 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1
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  • #2

¿Te lo imaginas?
Esa tranquilidad entre los dos, un cafe en mi mano, y un ramo de claveles en la tuya.
Conversar es lo que quiero, adentrarme en tus ojos, recojer los detalles que flotan en tu alma y hacerlos mios sin que lo notes.
Despues me iria con tus ojos en mi memoria, con tu sonrisa en la mia, con tus manos a la que rara vez me he sentido prodigioso de acariciar, con un beso que al despedirnos marque nuestras mejillas con un perfume nostalgico.
 Agradecer lo increible, la energia, la vida, las ilusiones, la alegria, la paz y el amor que me regalaron tu ojos.
Asi me lo imagine.

Dejare que las noches consuman mi memoria y todas las plabras con las que describi esta tormenta que revolco todo mi ser, hasta olvidar tu nombre, tus ojos, tu figura y lo poco que sé de ti.
He entendio que mirarnos no fue suficiente, talvez viajar a sus pensamientos hubiera sido mejor, o mejor aun quedarme en el silencio, a soñar, seguir soñando, soñar solo.

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#2

Al atardacer de abril pense en las tantas veces que pude dejar de ser cobarde.
El autobus doblo, y el atardecer quedo atras al igual que ella.
Me repeti tantas veces que me iba detras de un sueño, que al tiempo convertiria en mi aficion, y la realidad oculta es que huia de aquello que no me pudo querer, de la afliccion de desear mas que una mirada, a pesar de que sus ojos quemaran mas que este infierno que llevo dentro, se habian convertido en mi unico refugio, en mi ventana a ese inmenso paramo con hermosas colinas a las que quize sentir, respirar, y vivir en carne propia.
Se habia vuelto la unica razon de mi sonrisa, mi unico motivo por el que seguir, y lo mas cerca que pude estar a mi verdad.
Incluso escribiendole no la dejo de imaginar, reviviendo ilusiones.
Ahora solo guardo silencio.

Me llevare este sentimiento muy lejos, y me alimentare cada que sienta mi cuerpo derrumbarse, bebere de este cuando mi alma muera de sed, la pensare porque no quiero dejar de hacerlo, y porque es lo mejor que se hacer.

Las luz de mis ojos se apagaron.
Respire muy lentamente el poco perfume a vainilla que mi mejilla emanaba, la nostalgia q nos despidio cobro vida anudandose en mi garganta, saboreando la bienvenida al infierno del que me habia escapado.
Entonces el silencio se hizo notar, mis sentidos se agudizaron y pude oir con fuerza los golpes en mi pecho.
Por primera vez deje de pensar, escapando un ultimo susurro: El amor de aquella noche parecia nunca acabar.