Rosalia_Pombo
Rango8 Nivel 37 (2724 ptos) | Poeta maldito
#1
    Partes:
  • #2

Desde el balcón de una habitación del enorme hotel que entro tiempo fue un castillo, se puede observar el horizonte en un ángulo de ciento ocheta grados con los tonos azul, gris, blanco y negro que proyecta la luna con el sonido del incansable mar tratando de entrelazar sus manos con la arena de fondo.
De espaldas a mí, y con los codos apoyados en la barandilla, un chico de hombros anchos observa silencioso la “nada”.
Pasan unos minutos hasta que se endereza, plancha la camisa con las manos y se gira para mirarme.
Con paso tranquilo y casi arrastrando los pies, recorre la distancia que nos separa hasta quedar a tan solo unos centímetros de mí.
Una suave brisa se atreve a pasar entre nosotros moviendo sutilmente las puntas de su pelo castaño.
Tiene el rostro serio y precavido, como si estuviese preparado para afrontar algo a lo que teme.
Abre la boca para decir algo pero duda unos segundos y sigue en silencio.

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#2

Sus ojos castaños miran los míos como escudriñándome y tratando de ver dentro de mí.
Finalmente, lleva una mano a mi mejilla y me da una suave caricia con el dedo pulgar que me hace sentir cosquillas allí donde pasea la yema de su dedo. Luego, con voz suave, pregunta:
— ¿Qué sientes por mí?
Sonrío para mis adentros y pienso en cuán valiente es la pregunta y qué difícil es la respuesta.
Me quedo un par de segundos observando curiosa el reflejo de la luna en sus ojos.
Él se revuelve inquieto, hace un gesto con la mano como para restar importancia a lo que acaba de decir y vuelve a girarse de espaldas a mí.
— ¿Sabes qué? Mejor olvídalo. Haz como si no te hubiese pr...
— Si me dieses a elegir...— Lo interrumpo. Él se queda parado pero no se vuelve hacia mí. — Si me das a elegir entre tú y entre este castillo enorme, con todos los terrenos que hay a su alrededor o entre las más caras y más bellas joyas y tesoros del mundo de forma que me permitiesen despreocuparme de trabajar en algo para poder ganar dinero en vez de trabajar en algo que realmente me guste; si me dieses a elegir entre todas esas riquezas y grandezas, yo, me quedaría contigo.
Me sudan las manos. Al igual que él, yo también me he hecho esa pregunta muchas veces, y todas las respuestas que encuentro, me parecen insuficientes para explicar lo que siento.
— Si me dieses a elegir, entre tú y el cielo, dónde pudiese volar libre como esas gaviotas, dejándome guiar por el aire y no por lo que digan los demás, pudiendo volar sin miedo a que alguien me corte las alas y sentir las nubes en mi cara sabiendo que mi destino lo marco yo misma; yo, me quedo contigo.
Ahora me mira con ojos atónitos como no comprendiendo del todo mis palabras.
— Si me dieses a elegir — que estemos cara a cara me hace pensar que todo esto que estoy diciendo no es más que una sarta de tonterías, pero al mismo tiempo, lo hace todo más real — entre tú y mis ideas, lo más valioso para un hombre, para algunos quizás más que la dignidad o la esperanza, ya que sin ellas, dejan de ser lo que son, me quedo sin ellas, total, sin ti, ya estoy perdida. Si te soy sincera, no puedo decir que esté enamorada porque, al igual que le pasa a un niño cuando es pequeño, nadie me ha explicado nunca qué siente uno cuando está enamorado, y ya sabes que yo tengo muy poca intuición para averiguar estas cosas por mí mima. Lo único de lo que estoy segura es que cada noche sueño con tus ojos y que solo deseo quedarme a tu lado. Porque el objetivo con el que nació el ser humano fue para ser feliz, y yo, solo al sentirme en tus brazos, soy feliz.

--FIN--