Hiarbas
Rango11 Nivel 50 (6235 ptos) | Artista reconocido
#1
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  • #2

Miro a la casa y volvió a sentir un escalofrió intenso que le estremeció todo el cuerpo, aquella ventana seguía produciéndole autentico terror.
Siempre trataba de evitar pasar por allí, pero misteriosamente sus pasos acababan llevándole delante de la vieja casa. No quería, pero allí estaba, reviviendo de nuevo su frustrante recuerdo.
Años atrás la brabucona apuesta de sus dos mejores amigos le habían llevado de testigo hasta la puerta de la casa. Habían apostado a que no serían capaces de aguantar una noche allí y le habían designado juez, lo malo era que el juez también tenía que realizar el desafío para poder dar fe.

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#2

Pasada la media noche, llegaron a la verja de la casa, la saltaron y encogieron sus cuerpos ante la imponente estampa de la terrible casa. Con el miedo ya metido en el cuerpo entraron. Por momentos se antojaba cada vez más difícil conseguir el desafío por cualquiera de los dos duelistas.
Polvo, paredes manchadas por las firmas de los visitantes furtivos, desconchones y agujeros y sobre todo oscuridad y un fuerte olor a humedad y suciedad. Aquello no invitaba a pasar una noche nada agradable, aun así escogieron habitación y al amparo de una tímida linterna, comenzaron su tonta espera.
Pasaron minutos, horas, y el cansancio sustituyo al miedo, ahora el que más resistiera ganaría.
Una sombra, frio en la habitación y el terror volvió a llenar cada molécula de sus cuerpos, allí había algo, algo se acercaba a ellos.
Gritos, carreras, los tres huyeron despavoridos ante lo que no sabían que les acechaba. Pero en su huida solo dos llegaron a la puerta, gritando, llorando llamaron a su compañero pero solo el silencio les respondió.
En la puerta un gato negro les miraba asustado ante su reacción, ellos comprendieron que era lo que les acechaba, corrieron dentro ante la huida del felino y en el suelo encontraron a su compañero, sangrando por la cabeza. La desdicha había jugado con él, una baldosa suelta, un resbalón, una mesa que se cruza en su caída y su cabeza abierta por el golpe contra la esquina de esta. El juego se convirtió en tragedia.
Hoy, como tantas veces, vuelve a pasar delante de aquella maldita casa y vuelve a mirar aquella ventana en la que una noche la muerte les visito disfrazada de gato negro.

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace 4 meses

Wow. Que buen final. Avecez es solo la mente la que te juega malas pasadas.