Hiarbas
Rango11 Nivel 51 (6859 ptos) | Artista reconocido
#1

Simón volaba cauto. No quería llamar la atención de ninguno de los insensatos que paseaban a aquellas altas horas de la noche por la desierta ciudad. Pero ante todo tenía prisa por llegar a casa.

A él le gustaba volar, mecerse al compas del viento, dejarse acariciar por la humedad de las nubes cuando pasaba entre ellas, enzarzarse en absurdas competiciones con los escasos pájaros nocturnos que sobrevolaban la ciudad. Se sentía libre. Lo que realmente le fastidiaba era no poder volar bañado por el sol. Estaba harto de la noche, él quería volver a sentir su piel acariciada por su claridad, dorarse bajo sus rayos, sentir su calor reconfortante. Lo que no deseaba ni de lejos era ser un moderno Ícaro, más aun sabiendo que a él no solo se le derretirían las alas, seria todo su cuerpo el que ardería sin clemencia. Lo de ser un vampiro era un asco o al menos lo era por esas cosas aunque debía reconocer que también tenía su lado bueno.

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Somnus
Rango9 Nivel 42
hace 5 meses

Me gusta la historia que planteas @Hiarbas. Lo único que recalcaría para que la lectura fuera mas reconfortante es algunas separaciones entre párrafos, porque tantas líneas seguidas pueden hacer que se canse la vista.

El otro detalle es que tengas cuidado con repetir expresiones muy de seguido, como lo de «bañado por el sol» porque puede hacer que la interpretación del texto se vea rimbombante, por lo demás, excelente.

Hiarbas
Rango11 Nivel 51
hace 5 meses

Gracias por el comentario @Somnus. Lo de los parrafos es un problema que nunca me fijo al pasarlo a la caja, pierde la separación del editor de textos y lo otro fue un fallo imperdonable al no repasar, ahora lo corrijo.

Somnus
Rango9 Nivel 42
hace 5 meses

No te preocupes @Hiarbas aquí estamos para apoyarnos entre escritores y para aprender y crecer. Igualmente pienso que esta historia tiene potencial, la seguiré muy de cerca.

Don_Diego
Rango12 Nivel 56
hace 5 meses

😁😁😁 vere que nueva gran creacion nos traes ahora. 😁 Ansio estoy de saber!


#2

Simón acelero su vuelo, ya se encontraba cerca de su “hogar”. Descendió en el rincón más oscuro del callejón contiguo al edificio en el que había encontrado alojamiento y transmuto su figura, de nuevo volvía a ser el. La noche agonizaba en brazos del amanecer y apresuro su paso para evitar que el astro rey derritiera su blanca piel.

Entro con discreción en el portal del edificio, no deseaba molestar a los vecinos. Era consciente de que sus horarios no eran el problema de aquellos que tenían la desgracia de compartir edificio con él. Ser un vampiro no implicaba ser un monstruo, el solo era diferente a sus vecinos, nada más.

Juan salía, como todas las mañana a su trabajo y como cada amanecer cruzo su camino con Simón.

—Buenos días trasnochador, no hay día que no nos crucemos.

—Muy buenas Juan, ya sabes es lo que tiene trabajar de noche, cuanto daría yo por tener tu horario.

—No te creas, madrugar tanto tampoco es tan bueno y menos un curro como el mío.

—Pues que pase pronto el mal trago, nos vemos Juan.

Simón terminó con brusquedad la conversación, no era momento para entretenerse, el sol no perdonaba si él se despistaba y no sería un momento agradable para Juan contemplar como se derretía, literalmente, delante de él.

La oscuridad le recibió , al entrar en su domicilio. El pequeño piso que había alquilado era suficiente para mantenerse alejado del sol durante el día. Aún seguía sin comprender porque el Suuri Mestari (Gran Maestre) les había llevado a esa ciudad tan al sur, por mucho que sufriera un clima húmedo y con incontables días nublados, no dejaban de ser escasas las horas nocturnas de las que disfrutaban.

Simón amaba el sol pero había aceptado vivir lejos de él. Los días nublados cuando se atrevía a salir a la calle, temeroso de que algún rayo escapara entres las nubes, disfrutaba de la belleza que el ofrecía un mundo lleno de luz y color, no la oscuridad en la que llevaba una eternidad viviendo. Pero ahora se debía a la congregación y el Suuri Mestari le había dado órdenes concretas, en pocas jornadas todo habría terminado y podrían volver a su hogar, aunque lo odiase.
Vivir rodeado de frio, de oscuridad, de soledad, no era lo que él había deseado para la eternidad. Lo cierto era que no le importaría nada que se olvidasen de él y le dejasen allí. Todo en este lugar era distinto, tal vez más alegre, más luminoso, más afable. Y él también se sentía distinto en este lugar.

Simón desvaneció sus pensamientos en brazos del sueño. Despertó cuando el mediodía había quedado muy atrás. La tibieza del agua de la ducha despejo por completo su cuerpo y regenero su espíritu. Aun tenía el etílico sabor del indigente borracho que le había servido de cena la noche anterior. Si algo bueno tenía este lugar era la incalculable cantidad de almas rotas, olvidadas por la sociedad, excluidas del mundo, que vagaban en la noche anónimas, sin nadie que les llorase y las echara de menos cuando simplemente evaporaban su existencia.

Los remordimientos quedaron atrás perdidos con los años vividos en su nueva condición de no muerto. Ahora simplemente trataba de no atormentar al que quedaba vivo. Se alimentaba, si se excedía, el incauto perecía. Normalmente era así pues elegía presas escasas en condición de vida, precarias de salud, machacadas por la vida. Eran los más prescindibles, esos a los que nunca nadie extrañaba, esa era su lógica, fría y calculada, la que le dejaba dormir con tranquilidad a pesar de lo que hacía para sobrevivir. Lo único que le consolaba era pensar que no quedaba nadie que les llorara, que sufriera por su perdida, eso no lo soportaba. Vialki siempre se reía de él, decía que era un blando, que no se podía pensar en todo, ellos eran superiores, la raza dominante y debían alimentarse sin tantos remilgos como los que el tenia. A él le daba igual, su forma de actuar era la que le había mantenido cuerdo hasta ahora y no iba a cambiarla por mucho que le dijeran y si la sangre no era tan buena como la de un fornido y musculado jovencito, tampoco le importaba, para él era suficiente, así había sido hasta ahora y así iba a seguir siendo.

Dejo atrás sus pensamientos y extrajo una jugosa bolsa de sangre del refrigerador. El Suuri Mestri para esto era minucioso y cuidadoso, siempre les aprovisionaba bien antes de empezar cualquier misión, a él aún le restaban 24 bolsas de jugosa sangre embolsada.

Sorbió el desayuno despacio, sin prisa. Era insípida e insustancial, como todo lo embolsado, carecía de la fuerza que da la sangre viva, pero al menos te permitía cargar la suficiente energía para empezar el día, ya daría cuenta de algún desdichado cuando terminase su encargo de esa noche.

Don_Diego
Rango12 Nivel 56
hace 5 meses

Exelente vampiro con conciencia. Tomar las vidas de los desdichados es un gran favor uno que, imagino yo, ellos mismos de poder hacerlo se lo agradecerian mucho 👍👍👍

JaiverC
Rango5 Nivel 20
hace 5 meses

Me gusta como describes al vampiro, trata de simular que es un humano más. Pero su condición le obliga a alimentarse de ellos. Con conciencia escoge a quien devorar, sin formar un gran escándalo. Un vampiro muy humano, si se podría decir así...Saludos

Hiarbas
Rango11 Nivel 51
hace 5 meses

Gracias por los los comentarios @Don_Diego y @JaiverC, iremos conociendo a este vampiro un poco mas en las siguientes cajas.

Somnus
Rango9 Nivel 42
hace 4 meses

Grandísima mejoría @Hiarbas, se nota muchísimo. Me encanta el personaje de Simón y el hecho de que tenga en cuenta la repercusión que puede tener alimentarse de una u otra persona, gran realismo. Solo te falta corregir algunas tildes que se te escapan de vez en cuando, lo demás es excelente.


#3

Recogió el piso, lo adecento un poco, llevaba varios días sin hacer nada y aquello empezaba a parecer el piso de un Erasmus. Termino sus tareas y tomó asiento frente al montículo de documentos que debía estudiar para seguir adelante con su misión.

El Suuri Mestari tenía la costumbre de documentar ampliamente cada uno de los objetivos que les encargaba, no era dado a la improvisación y mucho menos a la ignorancia. Les exigía aplicación, si él encargaba a un grupo de sumisos que realizaran aquellos enormes informes era para que se aplicaran y empaparan sus mentes con el conocimiento que en ellos se guardaba.

Simón estudió su objetivo de nuevo. Durante las tres noches anteriores se había dedicado a confirmar los datos de los informes, a milimetrar cada movimiento, a estudiar cada gesto de su encargo. Estaba seguro de que no podría fallar y que esa era la noche ideal para realizar su misión.

El Suuri Mestari les había dado a todos cinco días como máximo para realizar la tarea. Cada uno de los diez miembros del equipo llevaba un mes infiltrado entre los humanos de aquella ciudad española. El Suuri Mestari había llegado solo hacía una semana, sin perder tiempo repartió tareas, entregó informes y exigió cumplir en el plazo, cinco días desde que recibieran la orden por mensaje en los teléfonos móviles.

Simón era contrario a la tecnología. En su prolongada vida siempre le había parecido un atraso las mejoras tecnológicas, ellas solo traían dejadez y apatía en el ser humano, los convertía en seres cada vez menos activos, mas cerrados, menos dados a compartir y a convivir, algo que a él le encantaba, incluso en su condición de “monstruo”. Los bares eran su pasión y más aquí que cerraban a altas horas de la madrugada, incluso algunos ni cerraban. Si no temiese la ira del Suuri Mestari, habría dado rienda suelta a su vena lujuriosa y se habría perdido en las noches etílicas y libidinosas que tanto le tentaban desde el día que llego a la ciudad.

Retomó el estudio de su plan, repasó detalles, aseguró minutajes, confirmo movimientos. Todo estaba estudiado, ahora solo quedaba equiparse. En una hora el sol dejaría de molestar, divina molestia, y podría tomar la calle para empezar su misión.

El zumbido del teléfono le alerto cuando se disponía a salir por la puerta.

—Dime Braim.

—Tenemos problemas, no hay noticias del Suuri Mestari, parece que ha desaparecido.

—¿Estás seguro de eso?

—No hay forma de contactar con él, Axel término su misión y al tratar de informar le fue imposible. Contacto conmigo, como referencia del grupo y desde entonces tratamos de encontrar al Suuri Mestari sin éxito. No está en su refugio, ni nadie sabe de él, ni aquí ni en casa. Hable con el resto del equipo para informar, han decidido terminar sus misiones hoy y luego reunirnos para tratar de localizar al Suuri Mestari.

—Bien, yo pensaba terminar también hoy. Nos vemos en tu casa cuando termine.

—Perfecto, allí te esperaremos.

Aquello no pintaba bien, pero no podía distraerse, primero la misión luego lo demás.

En una amplia bolsa de deporte, introdujo todo aquello que necesitaba. Vistió bajo un holgado chándal la ropa de asalto y se cubrió con el impermeable. Estaba listo y el sol moría en el horizonte, podía salir al asfalto.

Las calles de La Coruña manaban vida a esa hora. El final de la jornada laboral, la distensión del día agonizante, llenaba las calles de viandantes perdidos en su alivio al dejar atrás parte de sus preocupaciones. Simón los envidiaba. Sentía nostalgia del tiempo en el que solo fue un mortal preocupado por sobrevivir un día más. Añoraba la felicidad de compartir y sentir el afecto y el cariño de los que sufrían como tú y reían las mismas alegrías. Ahora era un ser amargado, condenado a la eternidad, casi exento de empatía y alejado del amor. Como se reía de las insulsas películas, de los absurdos libros, de las estúpidas teorías sobre vampiros enamoradizos dándolo todo por su amada. Todo era mentira. Con tu alma, esa que se perdía al convertirte en inmortal, huía tu capacidad de amar, de sentir afecto, te convertías en un monstruo carente de ese sentimiento. Por desgracia muchos otros se acrecentaban, engordaban ocupando el hueco dejado. Simón tenía la certeza de que no había peor infierno para él que el que estaba viviendo desde que fue consciente de lo que implicaba su condición de no muerto.

Aparto sus pensamientos y se encamino a su destino, debía cumplir su misión. La sumisión, el cumplir órdenes, tanto como el desear dejar de cumplirlas pasando por encima de quien las ordenaba, ardía en su interior, venia en el pack de vampiro.

Un par de autobuses y el triste edificio de cristal se alzó imponente ante él. Perdió sus pasos en una discreta callejuela tres puertas antes de llegar a la entrada del edificio. Tenía estudiado el lugar, era el ideal para esconder su ropa y disfrazarse de intruso nocturno. Pertrecho su ridículo mono negro de licra, con lo necesario e imprescindible para realizar su misión y aguardo, refugiado en la sombra de un maloliente contenedor, a que la noche cubriera por completo la calle.

Ya era la hora. Con la agilidad propia de su especie, ligero como una pluma, sutil como el más silencioso espectro, ágil y rápido como ningún humano podía imaginar ni llegar a observar, trepó la pared de cristal hasta la planta que debía abordar. Con su afilada uña cortó el cristal y penetró en el edificio. Solo le recibió el silencio y la oscuridad, hacia horas que los oficinistas habían abandonado el lugar. Debía ser rápido, moverse con agilidad y llegar hasta el despacho del desafortunado Presidente de la Entidad. Sabía que estaría trabajando, el nunca abandonaba su oficina hasta bien entrada la noche. Sabía que no habría nadie más, lo tenía estudiado, lo había comprobado. El trabajo debía ser rápido y preciso. La muerte le debía sorprender sin que le diera tiempo a reaccionar.

Cara
Rango10 Nivel 48
hace 4 meses

Quedo expectante a más, muy buena narración.

Don_Diego
Rango12 Nivel 56
hace 4 meses

Genial. (Inserte aqui la cancion de mision imposible) jeje espero continuacion.

JaiverC
Rango5 Nivel 20
hace 4 meses

Me gusta como describes dándole profundidad a Simon, hablando de lo que siente, su envidia y por lo que se ve atraído.

orlando
Rango6 Nivel 27
hace 4 meses

Bien, veo que lentamente se va perfilando esta historia y la personalidad de este vampiro maldito y atormentado. Aún parece temprano para adivinar la dirección que tomará la historia, pero sería muy interesante ver algún giro inesperado... ¿Quizá en el asesinato de esta noche?
Estaré atento a la historia...


#4

Atravesó uno, dos, tres pasillos y tuvo la sensación de que su perdida alma se le encogía en su interior al escuchar el característico gruñido.

Sabía de sobra que aquella era tierra de licántropos, que abundaban en la región, pero tenía la certeza de que ninguno de ellos formaba parte de la protección del Presidente de la Entidad. Simón había tomado todas las precauciones. Antes de iniciar su asalto, desactivo las protecciones mágicas, creo una protección sobre él, aseguro la inexistencia de magos en el lugar, pero no esperaba un hombre lobo acechándole.

La precaución encendió sus sentidos, alerto su prudencia. En un instante monto su ballesta y en ella cargo una saeta con punta de plata, impregnada a conciencia en acónito, eso debía bastar para parar a cualquier despedazador de vampiros.

El tiempo era importante, no podía desperdiciarlo, si se encontraba con el licántropo sus acciones serian rápidas y precisas para malgastar la cantidad más insignificante de minutos en él, lo importante era la misión.

Un pasillo más y la puerta del despacho del Presidente estaría frente a él, para su desgracia el enfrentamiento con la bestia no podía evitarse, sentía su presencia en aquel pasillo, sabía que estaría guardando la puerta, era como si estuviera esperando su aparición, como si supiera de su presencia allí. Sus temores desde la llamada de Braim se confirmaban, aquello iba a ser muy distinto de como lo tenía planificado.
Con extrema agilidad, rodó sobre su costado y espalda para quedar con una rodilla en el frío suelo y la otra flexionada mientras apuntaba al pecho del enorme hombre lobo que ocupaba casi toda la anchura del pasillo. No perdió un segundo en mirarle, ni en sentir el miedo natural que su especie siente ante sus predadores, no se permitió flaquear, simplemente disparo la ballesta y sin cerciorarse si había acertado o no la cargo de nuevo.

El rugido fue ensordecedor y cuando Simón levanto su vista apenas si tuvo tiempo de esquivar la negra zarpa que se aproximaba a su cuello. El licántropo mostró su habilidad como cazador atacando la vulnerabilidad del vampiro, pero él fue más rápido, en su movimiento de huida, disparo su arma de nuevo tratando de acertar el pecho. Esta vez sí contemplo el vuelo de la saeta y vio como esta chocaba y caía inútil hacia el suelo sin cumplir su misión. Era la primera vez que fallaban sus armas. El miedo se inyecto en sus venas con frenesí, sobrecogiendo a Simón. Debía pensar rápido, ya no por la misión, sino por su no vida que ahora peligraba. Si algo le horrorizaba era ser despedazado por uno de estos seres.

Activo su modo supervivencia, moviéndose a la mayor velocidad que le permitía su cuerpo. Extrajo del pertinente bolsillo de su mochila el polvo salvador y lo volatilizo con un fuerte soplido tras de sí en su huida. Esta vez el gruñido fue distinto, no denotaba algarabía, al contrario, mostraba dolor. El polvo de plata y acónito había conseguido entrar las vías respiratorias del licántropo.

Fiando su futuro a la efectividad de su ardid, Simón se giró para enfrentar al hombre lobo. Indefenso y agobiado, el cazador, luchaba por respirar, algo que le resultaba casi imposible al inhalar la carga mortal. Simón aprovechó el momento, mostró el filo de su daga y arremetió contra la bestia. Con rapidez, casi en un suspiro, rebano el cuello del licántropo al pasar junto a él en su carrera. Siguió corriendo, sin volver a prestar atención a su contrincante, sabía que su presencia ya no sería problema para él esa noche.

Llego de nuevo a la puerta del Presidente de la Entidad y la reventó de un fuerte golpe, el sigilo ya no era significante, incluso dudaba de encontrar a su objetivo pero debía tratar de terminar su misión. Sintió el intenso dolor de golpe y retrocedió hasta la protección de la esquina el pasillo. Encima de la mesa de Presidente un potente foco ultravioleta irradiaba sin piedad. El problema era importante, si no apagaba el artefacto no podría entrar y todo habría sido en vano. Rebusco en su memoria hasta encontrar lo deseado. A pesar del dolor por la quemadura, trato de relajarse lo más que pudo y cuando considero que tenía la mente lo suficientemente clara lanzo el hechizo que dejo sin electricidad toda la planta. Apunto mentalmente dar las gracias a Gunter por haberle enseñado ese truquito de pulso electromagnético y se dispuso a volver a intentar completar el dichoso encargo.

Esta vez con cautela, volvió a dirigirse al despacho. La oscuridad lo envolvía todo, pero el, como todos sus semejantes, era un privilegiado en esas circunstancias. La soledad imperaba en el despacho pero la caja de seguridad estaba abierta y vacía, el segundo componente de su misión se evaporaba a pesar de sus esfuerzos. Desde el momento en el que detecto la presencia del licántropo tomo conciencia de lo inútil que sería pensar que el Presidente estaría en su despacho esperándole, pero al menos conseguiría la información, para su desgracia tampoco eso podría lograr.
Alterado, frustrado y muy enfadado, abandono el edificio. Cambio de nuevo su atuendo, con rapidez y se dirigió al punto de encuentro, lleno de temores y sospechas. Aquello no pintaba nada bien, alguien le había delatado y solo esperaba que no hubiera sucedido igual con los demás.

El trayecto fue eterno. Su mente no paraba de imaginar y cavilar posibilidades a lo sucedido en su frustrada misión. Lo que más le chocaba era la presencia de un solo licántropo. Era algo extraño si realmente pretendían acabar con él. No era por vanagloriarse, pero sabía que tenía un nombre acreditado entre las razas de la noche. Magos y hombres lobos sabían de su facilidad para exterminarlos. La compasión que sentía por los humanos, de los que debía alimentarse sin más remedio, se evaporaba ante sus enemigos nocturnos. No sentía ningún respeto por los magos ni las brujas, si pudiera alimentarse de ellos serían su principal bocado, pero la estúpida magia lo impedía, fluía por sus venas y resultaba mortal si te alimentabas de ella. Los vampiros también podían ser magos, él sabía algún que otro hechizo y sortilegio para salir de apuros, pero la suya era magia negra, tanto como sus muertos corazones. La pureza de la de sus contrarios le exasperaba.

Lo de los hombres lobos era algo innato, natural a su especie. Desde que fueron creados para cazarlos, esas bestias solo vivían para matarlos y devorar sus corazones. Solía sentir su presencia y le producían las mismas nauseas que terror cuando se enfrentaba a ellos. Los consideraba seres inmundos, no aptos para vivir en este mundo y mucho menos para enfrentarse a ellos. Se podría decir que sentía un desprecio racista por ellos, los odiaba a muerte, y solo con su muerte se sentía satisfecho, incluso cuando volvían a su forma humana no sentía ningún aprecio por ellos, los seguía sintiendo dentro y tampoco podía alimentarse de su sangre, adulterada por los magos desde su creación. Hasta el día de hoy había conseguido esquivar sus mortíferas garras y sus devastadoras mandíbulas, pero sabía que algún día la fortuna le abandonaría y si algo le aterraba era pensar en que uno de ellos le despedazara y devorara su corazón.

Por fin llegó al edificio donde debían reunirse. Todo parecía tranquilo, solitario, oscuro y desangelado, ideal para un grupo de vampiros, pero algo le erizo la espina dorsal. Aquello no pintaba bien.

Cara
Rango10 Nivel 48
hace 4 meses

Espero la siguiente caja, me encanta.
Solo una pequeña observación: en el penúltimo párrafo dónde dice"uno de ellos le despedazara y devorase su corazón", creo que debería decir devorará su corazón.

Hiarbas
Rango11 Nivel 51
hace 4 meses

Gracias por la observación @Cara, ya esta corregido, lo cierto es que me sonaba mejor de la otra manera pero estaban en tiempos distintos, gracias de nuevo.


#5

Su teléfono móvil vibro avisándole de la entrada de un mensaje. Se había olvidado por completo del maldito artefacto. No confiaba en la tecnología, no le gustaba, por ello solía olvidar su presencia y la posibilidad que le ofrecía de comunicarse en circunstancias complicadas como la que enfrentaba.

Observo la pantalla, le avisaba de un mensaje de Braim: “No me llames, no puedo hablar, todo infectados de lobos, todos han fracasado, era una encerrona, si sigues vivo mándame mensaje, solo quedamos Holger, Valeska y yo.”

Sus temores se confirmaban, alguien les había delatado. La situación era la peor que se podía plantear. El mejor equipo de intervención del Jääneuvosto (Conciliábulo del hielo) había caído casi por completo.

Nunca antes fracasaron en una de sus misiones, el Suuri Mestari era estricto y despiadado y no permitía fallos ni errores, pero ahora ni siquiera él estaba para poder dirigir el equipo. Todo se desmoronaba, se transformaba en un desastre que trataba de engullirle. Debía olvidar sus miedos, debía abandonar sus debilidades y afrontar los problemas como le habían enseñado, como millones de veces había entrenado, aunque bien supiera que le iba a ser imposible. El Suuri Mestari incluso le confeso que uno de los motivos de formar parte de la élite era su capacidad para improvisar, para abandonar las reglas para mejorar las soluciones. Tal vez ese fuera el momento de dejarse llevar, de dar rienda suelta a su intuición a esa anarquía que su jefe destacó.

Abandonó sus pensamientos y contesto a Braim: “Estoy aquí. Escape de un hombre lobo y una trampa mortal. Misión fracasada, me esperaban. Dime que hacemos.”

La respuesta no se hizo esperar: “Holger entrara por atrás acompañado por Valeska yo lanzare un par de conjuros para que entres por delante. Si todo sale bien nos vemos en el despacho.”

Sencillo, el plan de un niño. Pero las bestias no iban a facilitar el encuentro. Simón acataría las ordenes, Braim no dejaba de ser la mano derecha del Suuri Mestari, el Johtaja Herrasmies (Caballero Ejecutor) y como tal le debía respeto, hasta que él considerase que todo no era más que un gran error.

Se dispuso a cumplir con su parte del plan cuando escucho con nitidez los histéricos gruñidos de los hombres lobos en el interior de la nave a la que intentaba entrar. Eran demasiados y la certeza del fracaso del plan de Braim le obligo a tomar una decisión.

Sin tiempo para arrepentirse, colmado de adrenalina, henchido de temor, pero dispuesto a asumir cualquier resultado, se arrancó la ropa con violencia mientras transfiguraba su cuerpo. Sus alas se extendieron, su piel torno en tejido muerto, sus ojos oscurecieron para igualar a la noche, el ei kuollut alzo el vuelo.

Irrumpió en la nave por el ventanal más alto, acompañado por una lluvia de vidrios quebrados. Sabía que su aspecto solo conseguiría enfurecer aún más a los licántropos, que los excitaría y les provocaría tal repulsión y desprecio, que correrían hacia él enloquecidos por el ansia de exterminarle, de acabar con el no muerto. Esa era la ventaja que esperaba obtener, la distracción que permitiera a sus compañeros comenzar con el exterminio. Contaba con la renta de su vuelo, aunque el espacio fuera reducido y las capacidades atléticas de los hombres lobo amenazasen su integridad en cada salto, cada vez que uno lanzaba al aire a su compañero. Pero no podía salir de allí, si lo hacia perdía la ventaja de tener a toda la manada en un mismo sitio pendiente de él y a merced de las armas de sus compañeros.

Tras lo que le pareció una eternidad comenzaron a caer sobre los licántropos las mortíferas saetas. La lluvia purpura llego después, mecida por un hechizo que la extendió entre los sorprendidos hombres lobos. Simón casi fue atrapado por uno de los muchos licántropos que no sintieron el daño de la mortífera flor. Todo era desconcertante y sospechoso, los hombres lobos eran vulnerables al acónito, restringía su fuerza, adormecía su energía, maniataba su vitalidad, pero estos mostraban fortaleza ante sus efectos.

El Jontaja Herrasmies permanecía encerrado en su despacho tratando de evitar mediante la magia la entrada de cuatro inmensas bestias. Holger perdió su ventaja y se encontraba luchando a brazo partido con dos de los licántropos, mientras que Valeska trataba de mantener a raya a cuantos podía desde una de las ventanas del edificio. La situación no era nada halagüeña para ellos, hasta que sus ojos se fijaron en ella.

Entro poderosa por la puerta principal. Altiva y manando poder, meció su larga cabellera rubia mientras ordeno a sus huestes enfrentar a los hombres lobos. Simón había oído hablar de ella, sabía que estaba en misión del Großartiger Rat (Gran consejo) cerca de allí, pero no esperaba encontrarse con Lorna la cazadora de los hijos de Estruch.

Era conocida entre las razas de la noche por ser despiadada y fría como pocas podía serlo. Nunca perdía un objetivo y siempre cumplía un encargo. Se le atribuían miles de misiones pero Simón sabía que la mayor parte eran solo leyenda, esa que acompaña siempre a los que se consideran grandes e inalcanzables.

El combate se tornó salvaje, despiadado. Los licántropos que conservaban la vida huyeron, sabedores de su desventaja ante el arsenal de plata que portaban los vampiros de Lorna. Por desgracia un par de ellos evaporaron su esencia en el combate. Simón siempre se sentía pequeño al ver la nimiedad en la que terminaba la existencia de un no muerto. Un triste montón de cenizas que se esparcían al arrullo de cualquier soplo indiscreto.

—¿Sois vos el Jontaja Herrasmies ?— Le inquirió la valquiria vampira en cuanto tomo tierra.

Simón quedo prendado de la fuerza que emanaba su cuerpo. Recompuso su figura y cambio a su aspecto humano para no desentonar con el resto de los presentes.

—No señora, es el por quien preguntáis. — La respondió indicando a Braim que se unía a los presente tras abandonar su refugio.

La cazadora inclino su cabeza en respeto por el cargo de mi compañero que correspondió a la cortesía con la misma inclinación de cabeza. A Simón siempre le causaba hilaridad interna, tanta etiqueta entre asesinos chupasangres que no dudaban en matar hasta a su madre si ello les proporcionaba la sangre necesaria para seguir subsistiendo.

—Jontaja Herrasmies, nos avisaron del Großartiger Rat de que podríais tener problemas. Las noticias de la desaparición del Suuri Mestari han puesto sobre aviso a todos en esta zona y la casualidad ayudo a que mi equipo estuviera aquí en busca de pistas sobre un posible objetivo.

—Pues debemos dar gracias a la casualidad, si no fuera por ella tal vez no podríamos contarlo ahora.

—A ella y a la alocada maniobra de vuestro subordinado que distrajo lo suficiente a los atacantes.— Lorna miro a Simón con picardía. Realmente su maniobra la había fascinado.

—Tiene el don de hacer lo que le viene en gana, pero ya ajustare cuentas con el más adelante. ¿Saben algo del Suuri Mestari?— Braim miro con reproche a Simón que aprovecho para ir en busca de ropa al despacho donde tenían parte de las pertenencias del equipo.

No le importaba la conversación, sabía que no sería notoria la información y lo que más le preocupaba en ese momento era empezar a averiguar que o quien les había traicionado, pues solo una traición podría ser el origen del desastre.

IndigoDolphins_73
Rango9 Nivel 42
hace 4 meses

Me encantan las historias de vampiros. Esta tiene un aire a Underworld, más lucha entre razas que rollo gótico, pero mola. Me gustó la trayectoria que le diste al relato: esta última parte fue mi favorita. Veremos con qué nos sorprendes ahora @Hiarbas .

Cara
Rango10 Nivel 48
hace 4 meses

más más más :)

Don_Diego
Rango12 Nivel 56
hace 3 meses

Oh yea, aqui sigo consumiendo letras, deborando textos y bebiendo ideas 😁.


#6

Simón cubrió su desnudez con ropa de asalto, era lo más cómodo si volvían los licántropos aunque dudaba de ello. Se acercó a Braim, liberado ya por la impresionante Lorna, para recibir nuevas órdenes, tras el considerable desastre de sus misiones.

—¿Qué ordenas ahora Braim…?— Una mirada cargada de las llamas más sofocantes del averno fueron suficientes para hacer comprender a Simón su error. —… Perdón, lo siento, culpa mía como siempre… Ejem… ¿Qué hacemos ahora Johtaja Herrasmies (Caballero Ejecutor)? — Aunque el no soportara la etiqueta, la jerarquía y el respeto por el rango, ante extraños debía mantener las forma, así se lo había exigido siempre el Suuri Maestri (Gran Maestre) y Braim no iba a ser menos, teniendo en cuenta de que ahora estaba el al frente, aunque fueran solo cuatro.

El equipo de Lorna aseguraba el perímetro, tratando de evitar cualquier intento por parte de los atacantes de volver a intentarlo. Holger y Valeska, como siempre hacían, se curaban y mimaban en un rincón, apartados del resto. Nunca había sucedido nada entre ellos, pero tenían una relación singular, siempre se apoyaban el uno en el otro cuando algo les pasaba. Simón dio gracias a un dios en el que no creía por permitir que no fuera ninguno de los desaparecidos los integrantes de aquella curiosa pareja.

—Vamos a esperar a que se marchen los del Großartiger Rat (Gran Consejo) y luego hacemos planes sobre lo que sabemos y tenemos, pero cuando estemos solos, no me fio de nadie ni quiero intrusos en nuestros asuntos. — Braim hablo sincero, tenía confianza con Simón, era su debilidad y sabía que era, tal vez, el mejor componente de aquel excepcional grupo de intervención.

—Como usted diga, no obstante, voy a sonsacar a estos cabezas cuadradas, solo por saber que saben. — Simón guiño un ojo indiscreto a su jefe y se mezcló con los hombres de Großartiger Rat.

Entre vampiros, como entre casi todas las razas de noche, no existía problema con el idioma, su capacidad telepática evitaba ese escollo.

Simón se acercó a dos de los impresionantes vampiros que montaban guardia en la puerta del almacén.

—¿Qué tal? ¿Cómo os va todo por estas tierras tan lejanas de las vuestras? — Los dos le miraron extrañados.

—Tio, nosotros somos de aquí, yo nací aquí mismo en A Coruña y este es de Betanzos, Galleguiños de pura cepa.

—Valla, no solo los alemanes son rubios altos y fuertes ¿Eh? Quien lo hubiera dicho…
Tras romper el hielo, Simón mantuvo una distendida charla con los vampiros gallegos. Risas y compadreo obtuvo de ellos y algo de información, no mucha pero suficiente para informar a Braim.

Picoteo en un par de los grupos de vigilancia de los vampiros de Lorna, pero lo que obtuvo fue semejante a lo que ya sabia por sus simpáticos gallegos. Lo que le llamo la atención fue que el equipo al completo era de la tierra, gallegos, asturianos, incluso un vasco, la única extranjera era la cazadora, estaba claro que el Großartiger Rat confiaba en los de la tierra, aunque él tuviera una información diferente.

Meses atrás, en una reunión en el Jääneuvosto (Conciliabulo del hielo) el Suuri Mestari fue informado de la intención del Großartiger Rat de prescindir de la zona sur, la situada más allá de los pirineos y convertirla en zona de lobos, dejándola fuera de su jurisdicción y evitando así el conflicto que cada vez tenían más perdido desde la aparición del Hechizado, un maldito hombre lobo que había conseguido reunir bajo su tutela a todos los licántropos desde Francia al norte de áfrica. Algunos otros conciliábulos habían solicitado la paz, pero el Großartiger Rat, como cabeza de todos los vampiros, no estaba de acuerdo en ello. Como siempre hacia el Suuri Mestari había informado a los suyos, por eso se les conocía como los mejor informados y era cierto, su jefe era considerado en este aspecto, no quería engaños, no quería confusiones ni secretos, todos debían saber a lo que se enfrentaban y porque. Según el: “No tenemos alma pero si dignidad y orgullo y eso no podemos perderlo, debemos ser uno y confiar siempre en el resto.” Ese era el motivo de tanta claridad con su equipo.
Simón conocedor como el resto de esos movimientos, no entendía que hacia allí una destacada miembro del Großartiger Rat y colaborando con los elementos locales, gente que no estaba de acuerdo con lo que desde Alemania ordenaban los consejeros.

Se acercó a Braim y se sentó a su lado. No podía contarle sus sospechas hasta que abandonaran el lugar los visitantes. Holger y Valeska, repuestos de sus escasas heridas, habían dispuesto medidas extras de seguridad por orden de Braim mientras Simón zanganeaba.

—Mi señora, creo que ya podéis regresar a vuestros quehaceres, mis vampiros tienen controlada la zona ya no podrán sorprendernos de nuevo, además pronto abandonaremos este lugar y no podrán sorprendernos. Agradecemos la ayuda y quedamos en deuda por las bajas que sufrieron por nuestra culpa.

—¿Estáis seguro de eso Johtaja Herrasmies? No nos importa seguir colaborando con vosotros hasta que estéis seguros o encontréis al resto del grupo. Incluso podríamos ayudaros a buscarlos.

—Tranquila no será necesario. Mis vampiros se bastan para encargarse de sus tareas sin necesidad de ayuda. Si necesitáramos algo nos pondríamos en contacto dado vuestro interés, pero no creo que sea necesario.

—En ese caso ha sido un placer colaborar con un grupo tan afamado. Quedamos a vuestra disposición, para lo que necesitaseis.

—Gracias, igualmente agradecido y honrado por conocer a alguien como vos, tan reconocida en nuestros ambientes. Lo dicho si les necesitáramos les avisaríamos.
Braim hizo una tonta reverencia en muestra de respeto y Lorna correspondió con un leve gesto inclinando la cabeza. Después simplemente levanto su mano y todos sus no muertos la siguieron perdiéndose en la noche sin dejar ningún rastro.

Don_Diego
Rango12 Nivel 56
hace 3 meses

Pues ya estoy al corriente con estos empedernidos bebedores de sangre.😁


#7

La noche había sido larga y poco provechosa. El sol amenazaba y no les quedaba tiempo para organizar nada en ese momento, lo mejor era dejar todo para el día siguiente.

Alzó el vuelo no sin antes recuperar la bolsa y con ella su ropa. Regreso a casa, como cada madrugada, vistiéndose en el callejón que tan bien conocía, solo que esta vez esperó, escondido a que Juan saliera del edificio, no le apetecía hablar con nadie y su aspecto no era nada recomendable.

Entro en el oscuro apartamento, y se desplomó en la fría cama rendido después de la batalla.

Un ruido le despertó. Noto al instante que no había descansado lo suficiente, debía ser temprano. La luz que se escabullía por una tímida rendija de la persiana así se lo confirmó. Agudizó el oído tratando de confirmar si había escuchado algo o si solo era un entretenimiento de su imaginación agitada por los sucesos de la noche anterior.

Un vampiro, a pesar de ser un no muerto, necesita descanso. No es que duerman, es más una vigilia placentera en la que su organismo se regenera, por eso cualquier mínima señal de alerta es percibida al instante predisponiéndolos a entrar en acción, más aun si estás preparado y entrenado para ello, como Simón lo está.

Simón escucho un crujido en la cocina seguido de un par de pasos que no conocía, descarto de inmediato los juegos de su imaginación. Como una centella corrió hasta el lugar donde se ejecutaba el movimiento, con sus garras desplegadas y su cuerpo en tensión.

Una sombra le esperaba alerta, dispuesta a defenderse en cuanto la atacase. Simón reconoció el olor al instante. El aroma animal era inconfundible, era un licántropo, debía estar cauto y no conceder ventaja a aquel asesino de vampiros.

—¡Quieto! ¡Escúchame antes de atacarme! No he venido a pelear. Creo que te interesa lo que tengo que contarte.

Simón había parado en su ataque al escuchar hablar, con voz femenina, al licántropo. No era normal que hablaran, solían ser parcos en palabras y se limitaban a atacarlos para tratar de matarlos, el hecho de que intentara dialogar ya era un avance, tal vez debería darla una oportunidad de explicarse.

—Te voy a dar la oportunidad que me pides porque no sé cómo has entrado y burlado mis medidas de seguridad y además por saber que tiene uno de tu especie que decirle a un ser superior como lo soy yo. — Simón provocó con sus palabras consciente del poco aguante de los hombres lobo, en este caso mujer loba, y así saber si realmente lo que quería era hablar o solo era una treta.

Con su prodigiosa vista, una de las virtudes de los vampiros, que le permitía ver en la oscuridad como si fuera con la luz del día, observo la crispación y el gesto de rabia y tensión de la mujer que a él se enfrentaba, pero también pudo ver como ella misma controlaba su impulso homicida, sosegando su enfado y así intentar transmitir tranquilidad con sus palabras.

—Mis artimañas no te las voy a desvelar, sería estúpido por mi parte. En cuanto a lo otro mejor lo discutimos en otro momento.— Su voz se tornó grave al decir esto.— Lo importante es que tengo una información que puede interesarte, si dejas de comportarte como un chupasangres estúpido y arrogante puede que podamos dialogar, así comprobaras lo valioso de lo que te tengo que contar.

Simón vio un brillo de arrogancia en la mirada de la licántropo, se sentía segura de lo que decía y solo por eso merecía ser escuchada, aunque no se fiara de ella. Su buen entrenamiento le ayudaba a realizar un par de conjuros mientras escuchaba y así cerciorarse de que estaba sola y de que no los molestara nadie en adelante. Además tenía una mínima ventaja de tiempo, al encontrarse ella en forma humana y necesitar ese tiempo para realizar su transformación, si tenía que enfrentarse a ella.

—Bien, te daré el beneficio de la duda, establezcamos una tregua y mientras escuchare eso tan importante que te lleva a ponerte a mi merced.

Simón había encendido una pequeña lamparita mientras se sentaba en un sillón del salón ofreciéndole el otro a su “invitada”.

—No te pavonees tanto Simón Lehtinen.— Simón la miró sorprendido, no esperaba que supiera su nombre, aquello empezaba a no gustarle y prendió más alertas ante posibles complicaciones.— ¿Qué? ¿Sorprendido? Se todo lo que se puede saber de ti y de tus compañeros, los famosos Valkoinen varis (Cuervos blancos), el mejor equipo del Jääneuvosto dirigidos por el temible Kustaa Hämäläinen o como vosotros le llamáis el Suuri Mestari, toda una leyenda regando de sangre de las razas de noche el norte de Europa, aunque a vosotros os ha enseñado bien, no os quedáis atrás eliminando magos y hombres lobos, sois una verdadera trituradora.

—No creas todo lo que cuentan, la mitad es mentira y la otra mitad es difícil de creer. Pero si me has despertado la curiosidad por saber como tienes tanta información de quienes somos…

—Eso lo sabe cualquiera que se informe un poco, no sois desconocidos, aunque estemos lejos de vuestro hogar, nosotros también tenemos nuestros métodos para estar al día de lo que se cuece entre nuestros enemigos o mejor dicho, entre los enemigos de toda la humanidad…

—Pero vosotros no sois humanos, pertenecéis a las razas apartadas…

—Estas confundido o mal informado, los únicos apartados sois vosotros…

—Los vampiros nos apartamos de todos porque somos superiores a los demás, ten eso claro, bestia semihumana…

La mujer lobo se eyectó de su asiento desplegando sus afiladas garras dispuesta a atacar a Simón, más él, previniendo el ataque ya estaba en guardia tras su sillón ocultando su daga de plata con él. Sacando templanza de donde creía que no podría encontrarla, la mujer calmo sus intenciones y retrocedió hasta su asiento, crispada y frustrada, conteniendo sus impulsos y retirando sus garras, recomponiendo su figura humana de nuevo, apenas si había iniciado tímidamente su transformación.

—Está más que claro que no confías en mí, eso lo entiendo, pero incluso parece que no quieres saber nada de lo que quiero contarte pues no paras de provocarme, es como si desearas que te atacara para así tener una justificación para matarme, aunque lo niegues, confirmas lo que de ti y de tu grupo te contaba que sabía.

Simón la miro desconcertado, en verdad él no era así, no sentía placer matando por matar, solo lo hacía cumpliendo órdenes y siempre que podía lo evitaba, como casi todos sus compañeros de los Valkoinen varis, ellos no eran vampiros sanguinarios como los Kínder von Estruch (hijos de Estruch) o los Ragnhilds sjelevenner (devoradores de almas de Ragnhilds) que disfrutaban aniquilando. Sabía que lo sucedido en la noche anterior le estaba llevando por el camino de la irreflexión, no estaba siendo racional y tal vez por ello la provocaba esperando una pelea que le liberara de algo de la tensión que acumulaba. Hizo un ejercicio de auto relajación y se sentó depositando la daga sobre la mesita que se encontraba entre ellos como gesto de paz.

—Lo siento, procurare no ser tan capullo a partir de ahora y te confirmo que estas equivocada con tu información, pero sé que no voy a convencerte de ello, no somos unos asesinos despiadados, pero olvidémoslo de momento. Cuéntame eso tan importante por lo que te has arriesgado a contactar con este asesino.— Simón miro fijamente a los ojos marrones de su antagonista.

Hasta ese momento Simón no se había fijado en ella. No era una mujer alta, ni exuberante en lo que su ropa ajustada dejaba ver, pero lucía un rostro agradable, podría decir que hasta simpático, suficiente para generar confianza en su interlocutor. Simón pensó que solo sería fachada pero se propuso escuchar con mente abierta lo que tuviera que contarle.

—Lo primero es pedir perdón por lo pasado esta noche, lo cierto es que algunos de los nuestros cayeron en el engaño y fueron incitados a enfrentarse a vosotros como enemigos de las razas de noche. Para su desgracia algunos perecieron victimas del engaño. Pero eso sé que no te importa…

—Si me importa y siento la muerte de tus compañeros, nunca es agradable quitar vidas, ellos también se llevaron alguno por delante de los nuestros. No disfruto con la muerte, en eso te equivocas. Pero me ha dejado inquieto eso de que cayeron en un engaño.

Hiarbas
Rango11 Nivel 51
hace 2 meses

Dejo aqui las aclaraciones y siento lo espeso de estos dos capitulos pero son necesarios.
Jääneuvosto (Conciliábulo del hielo) Gobernantes de los vampiros escandinavos
Großartiger Rat (Gran Consejo) gobernantes de los vampiros Europa central
Valkoinen varis (Cuervos blancos) Grupo de intervención del Jääneuvosto
Suuri Mestari (Gran Maestre) Kustaa Hämäläinen
Johtaja Herrasmies (Caballero Ejecutor) Braim
Ragnhilds sjelevenner (devoradores de almas de Ragnhilds) grupo intervención del Jääneuvosto
Kínder von Estruch (hijos de Estruch) grupo intervención del Großartiger Rat
La Iglesia. Unión de todas las religiones para hacer frente a las razas de noche.
Cazadores. Miembros de cualquier religión, sacerdotes, rabinos, imanes, etc… encargados de hacer cumplir los pactos entre razas de noche supervisados por la Iglesia.
El Elegido o El Hechizado. Leopoldo Menéndez-Estela Cuestalta hombre lobo fruto de un hechizo y considerado líder o alfa supremo de todos los licántropos del sur

Don_Diego
Rango12 Nivel 56
hace alrededor de 2 meses

grupo intervención del Großartiger Rat
La Iglesia. Unión de todas las religiones para hacer frente a las razas de noche.
Cazadores. Miembros de cualquier religión, sacerdotes, rabinos, ¿¿¿imanes??? <~ Cuales son esos... Imanes? Por cierto gracias por aclarar. Ya que, siendo siencero, tanto nombre extraño me ha dejado mareado 😵.


#8

—Es de lo que quería avisarte. He contactado contigo, antes de con un superior tuyo, porque alguien me dijo que eras más receptivo, pero esa es otra historia… lo importante es que hay un complot para enfrentarnos e iniciar una guerra de nuevo en esta tierra. No paran de llegar grupos de intervención de vampiros del norte, como el tuyo, de esos que consideran la elite, aquí a esta tierra donde nunca hemos tenido problemas…

—Tenéis al “Elegido”, no le llamáis así. Creo que es más que suficiente para que os vigilemos.

—Él no es una amenaza para ninguno de vosotros, es nuestro líder y su corazón no alberga maldad ni deseos de guerra.

—Vale, olvidémonos de él y centrémonos en eso de la conspiración, de donde sacas esa historia.

—Es fácil, sois el cuarto grupo que llega en misión aquí. Siempre es para robar o asesinar a alguien vinculado con las finanzas de las manadas o de los cazadores (grupo de la iglesia encargado de hacer cumplir los pactos) y siempre vuestros lideres acaban o desaparecidos o eliminados, y por supuesto siempre nos culpáis y acabáis atacándonos. ¿No te parece extraño? — Simón escuchaba con atención mientras ponía en orden la información que le ofrecía y la unía a la que él ya tenía.

—Lo cierto es que no tenía sentido que viniéramos hasta aquí para esta misión, pero cumplimos órdenes y el Suuri Mestari accedió a realizar las misiones y el siempre elige lo mejor para el equipo, no soy quien para dudar de él y del Jääneuvosto.

—Normal que no dudes, creo que ellos también han sido engañados, esto esta orquestado para enfrentar a todas las razas e incluso a los cazadores y a la iglesia, creo que lo que pretenden es limpiar por completo la zona sur.

Entre las razas de noche se denominaba zona sur la que trazaba una línea que comprendía desde la mitad de Francia a la altura de los Alpes hasta el ecuador africano. Eso era el sur caluroso y con muchas horas de sol. Los vampiros lo despreciaban todo lo que podían y estaba más influido por las otras razas, magos y hombres lobos.

Simón miro extrañado a su interlocutora, aquello era muy grave, limpiar una zona suponía el extermino de las razas allí, dejarlas yermas de su presencia. Una guerra iniciaría su destrucción y luego sería fácil acabar con los que quedasen y dejar limpia la zona de ellos. Pero ¿A quién podría interesarle algo así? A Simón solo le cabía una posibilidad para ser el protagonista del papel de villano: La Iglesia.

—Pues a falta de mas pistas solo se me ocurre un interesado en que esto acabe en guerra.
—Seguro que estás pensando en la Iglesia, pero estas equivocado, ellos mismos son los que me han enviado, no van por ahí los tiros. Es algo mas gordo orquestado en el norte, por lo poco que sabemos hasta ahora. Están implicados los tuyos y los míos, es extraño e incomprensible… es una locura pero quieren acabar con nosotros.

Simón contemplo la cara de preocupación de la licántropo y empatizó con su sufrimiento. Si no era la Iglesia, no sabía quién podría tener bajo su mano a vampiros y hombres lobos a la vez, aunque la información que manejaba sobe el abandono de Großartiger Rat de aquella zona y la presencia de la líder de los Kínder von Estruch daba mucho que pensar. Lo malo era que él solo era un simple agente de intervención, seguía sin comprender porque le contaba todo aquello.

—Sigo sin entender, que tengo que ver yo en esto. ¿Por qué me contactas a mí?

—Yo también cumplo órdenes, solo me dijeron que te explicara lo que pasaba y que te ayudara a encontrar a tu Suuri Mestari, los dos sois importantes y ya te dije que sabíamos que serias más receptivo que el resto de tu equipo.—Simón la miro suspicaz, pero no tenia ganas de replicar, quería saber mas.

—Y tienes por dónde empezar a buscar a mi Jefe.

—Claro que si, en cuanto baje el sol empezamos. Por cierto mi nombre es Sabela. —Le sonrió mientras le tendía su mano, Simón se la estrecho devolviéndola la sonrisa.

No confiaba del todo en ella pero, las ideas que le había lanzado le tenían intrigado y la idea de poder encontrar al Suuri Mestari era suficiente para seguirla la corriente si ello le llevaba a obtener la recompensa.

Hiarbas
Rango11 Nivel 51
hace 2 meses

Siento el retraso, ademas dejo aqui algunas aclaraciones ya que se esta embarrando la historia y creo son necesarias.
Jääneuvosto (Conciliábulo del hielo) Gobernantes de los vampiros escandinavos
Großartiger Rat (Gran Consejo) gobernantes de los vampiros Europa central
Valkoinen varis (Cuervos blancos) Grupo de intervención del Jääneuvosto
Suuri Mestari (Gran Maestre) Kustaa Hämäläinen
Johtaja Herrasmies (Caballero Ejecutor) Braim
Ragnhilds sjelevenner (devoradores de almas de Ragnhilds) grupo intervención del Jääneuvosto
Kínder von Estruch (hijos de Estruch) grupo intervención del Großartiger Rat
La Iglesia. Unión de todas las religiones para hacer frente a las razas de noche.
Cazadores. Miembros de cualquier religión, sacerdotes, rabinos, imanes, etc… encargados de hacer cumplir los pactos entre razas de noche supervisados por la Iglesia.
El Elegido o El Hechizado. Leopoldo Menéndez-Estela Cuestalta hombre lobo fruto de un hechizo y considerado líder o alfa supremo de todos los licántropos del sur.

Don_Diego
Rango12 Nivel 56
hace alrededor de 2 meses

Simón solo le cabía una posibilidad para ser el protagonista del papel de villano: La Iglesia. Yo! Lo supe desde siempre. Pero en esta historia, no aplica mi logica. 😒. En fin te sigo leyendo 😁👍