escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 51 (6834 ptos) | Artista reconocido
#1

**Nota de la autora : Experimentando como la niña que soy, la mayoría de veces no tengo tiempo para sentarme a escribir, sin embargo, me encanta explorar mi faceta como escritora, por tal motivo, he tomado la decisión de escribir en mis trayectos de autobús.

Carlos_59
Rango14 Nivel 67
hace 5 meses

Es un sitio magnífico para escribir. Solo veo un problema @escritoraatiempoparcial que te puedes pasar de parada. Uno se mete tanto en la escritura que el tiempo pasa veloz y no somos conscientes de alrededor...

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 51
hace 5 meses

Jajajaja lo se @Carlos_59 , ya parezco de eso jajajaja, pero bueno, así cuando me paso la parada y tengo que caminar de regreso voy grabando audios con las ideas para terminar los relatos de autobus jajajajaja


#2

YO

Frente al espejo. Ojos negros, venas marcan mi cuello, pequeñas y azules. Agua baña mi cara, salados están mis labios, mojados del dolor.

¿Qué es la maldad?

Huele a hierro, huele a tierra mojada; suenan gotas, gotas de lluvias, gotas de sangre. El dolor físico de mi brazo incrustado de cristales no se compara al de mi interior. La culpa nunca suena en mi cabeza, no existen remordimientos.

¿Qué es un crimen?

He mentido, he engañado, he robado, he matado, y aún estoy con vida.
Ahora se oye el tenue quejido de mi próxima víctima, que me llama, que me suplica. Una corriente eléctrica me recorre, aún en el quebrado espejo veo mi rostro, se escucha el chirrido que hacen mis dientes al tensar mi mandíbula. No siento, duele, pero no es real. Vacía, debería odiarme, mis actos han sido crueles, mas no siento compasión, empatía.

El lento clack, clack, de mis tacones contra la vieja madera, violentan a la niña, que al ver mi larga y curvada figura aproximarse a ella, berrea con mayor vehemencia.
Su hedor tras días en mi prisión me molesta. Me niego a tocarla, manchará mi vestido. Mis ojos se desvían al arma de fuego que descansa sobre la mesa. «Demasiado rápido». Esto era algo personal, aquel engendro casi me quita a mi marido, casi lo pone en mi contra. El uso de su sonrisa angelical por poco reactiva el apego paternal de mi hombre. Su gimoteo me exaspera, no me deja pensar. Me recorre el deseo de cortarle la lengua...
La mueca de alegría se hace evidente en mi boca. —No te muevas —le pido educadamente, y en menos de dos segundos vuelvo con mi maletín.
Dulce sonido al abrirlo, mi colección de filosos juguetes en su interior. Bellos, pequeños, largos, con doble filo, con empuñaduras de metal; fríos, cómodos, con acabados de rubíes, esmeraldas y zafiros. Sublime.

Ella es una buena Diana. Yo a 20 pasos delante de su esquelético cuerpo, con una de mis herramientas en mano; la clemencia de sus ojos, la piedad resonando en mis oídos, la sonrisa de mis labios. «Adiós, Rebeca».

Al terminar limpio mis cuchillos y los pongo en su lugar. Recojo mis cosas y las meto en el maletero de mi deportivo negro. El rocío de gas ya está preparado y desde fuera incendio la cabaña. Me meto al coche y me deleitó con el arder de la madera.
De mi bolso saco el desinfectante y esparzo una generosa cantidad en mis manos, ahora ya no hay restos de sangre. Extraígo nuevamente el mechero y me deshago de los últimos restos de Rebeca en mi pañuelo de tela que quemó arrojándolo fuera del auto.
Me miro en el espejo retrovisor. Mis cejas se elevan y mis mejillas se ruborizan tímidamente, «ups», mi rímel se ha corrido, «tendré que ponerme las gafas de sol».

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 7 meses

Algunas madres se tragan a sus crias. Aquie era mama o madrastra. Me quede con la duda.

Cara
Rango11 Nivel 51
hace 7 meses

me ha encantado

OmDuArt
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 2 meses

¡Estremecedor! Qué dureza bella transmites... Terrible.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 2 meses

Uff, tremendo!
Muy duro, y muy bien escrito


#3

Yendo al psicólogo

Enciendo la luz y me presento frente al espejo. «Otra vez aquí… ¿Motivo de la consulta?». «Por amor al arte», elevo mis hombros satisfecha con mi reflejo. «Narcisista», acuso clavando la mirada sobre el cristal con fiereza. «Solo veintiséis días del mes». «Coqueta». «De nacimiento», afirmo convencida de mi veredicto. «¡No pongas esa cara!», riño, un hábito común. «¿Porque no?, es bonita, admite que te gusta». «Sí… lo admito», suspiro. «Lo sabía».

«Te ves bien hoy», comento a regañadientes. «¡Gracias!». «Siento haber estado enfadada ayer». «Y yo», respuesta corta y sincera. «No estaba receptiva», reconozco incomoda. «Lo sé». «Es fácil hablar contigo». «Es difícil mentirme». «Son los ojos». «Ya… nos delatan». «La ventana del alma, ¿recuerdas?». «Sí...», suspiro, encajo mis hombros, coloco mi espalda lo más recta que puedo y asiento, «tenemos que hablar». «Bien», rostro impertérrito. «Creo que ahora sí». «¿Tú crees?», elevo las cejas escéptica. «Me gusta». «Puede». «No, me gusta», es la primera vez que mi voz emite lo que pienso. «¿Te fías de él?» «Sí, ¿no debería?» «Te han gustado muchos idiotas», afirmo con mis ojos desorbitándose. «Lo sé, conocemos de mi predisposición por lo prohibido y exótico». «¿Y este?» «No, él no es exótico, ni complicado». «Dijiste que los buenos no te gustaban». «Ya». «Mentiste», acuso sutilmente. «No». «Entonces no te gusta de verdad». «Sí». «Entonces...»
«¡¿Te puedes callar?!», grito al espejo, estoy nerviosa, «no me gustaba al principio, pero ahora...»

Pasan varios segundos, «¿Qué ha cambiado?», ojos claros y tiernos, devuelvo la intención de mi mirada, empatizo. «No sé, hay algo diferente en él, hay misterio, sí, pero hay bondad también. Es parecido a mí». «A mi también me cae bien», aseguro, calmando al alma atormentada. «Lo sé». «Pero no quiero que te enamores a lo tonto». «¡Para!, ¡para!, he dicho que me gusta, no te pongas ha planear la boda», advierto, conociendo la vieja costumbre. «Cierto, perdón, tienes razón», acepto, alejando esa región de nuestra mente. «Quiero ir lento, aún ni siquiera sé si le intereso». «Claro que sí, eres un bombón», recuerdo. «Ya te dije que él es diferente», tomo en cuenta. «Bien». «Iré poco a poco». «Bien». «Ahora únicamente quería saber si lo apruebas». «¿Aprobarlo?», puede que esté ofendida. «Que vea a alguien más con los ojos con los que yo te veo», salen las palabras, como un susurro regalado al aire. «A mí siempre me verás diferente», declaración rápida y concisa. «¿Estas segura?», temo. «100%», prometo. «Bien». «Además, te lo recordaré todos los días». «Bien». «Podrás admirarlo, quererlo, pero jamás te dejaré olvidarme». «Guay». Otros segundos pasan… «Buena charla». «Lo mismo digo», asiento complacida. «Hasta mañana», y la luz se apaga.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 6 meses

Sufri un poco de mareo. Realmente dificil eso de hablar con tu otro tú.

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Ay lo siento, nunca había escrito un monólogo Interior, así que no sabía cómo hacerlo menos cargado o fluido a la hora de leerlo 🙈

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 6 meses

Me encanta!!!! Lo presentaste al reto de esta semana? Yo aún no me pasé por allí y quiero hacerlo pero el espejo me da algo de miedo.
Volviendo a tu relato, es genial. Puede que sea algo lioso porque es un diálogo pero no lo estructuras como tal y eso me gustó. Al fin y al cabo, las conversaciones con una misma suelen ser raras y un poco caóticas. Mi más sincera enhorabuena @escritoraatiempoparcial . Te daría más corazones pero solo me dejan dar uno, jejej

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Jajaja, muchas gracias @IndigoDolphins_73, sí, lo he presentado al reto de la semana. A mí también me da miedo el espejo, siendo sincera, es el reto que más he tardado en sacar a delante, porque lo he ido abandonando en varias ocasiones. Al final tome la decisión de no crear un relato "explicitamente" sobre mí, es más un personaje. Puede que eso te sirva para hacer el tuyo.
Me alegro que haya sido de tu gusto, espero que puedas poner el tuyo en el reto =). un saludo

Rosalia_Pombo
Rango9 Nivel 40
hace 5 meses

Me gusta la idea de ponerse delante de un espejo y hablar seriamente con él. Igual te tomo de inspiración y en algún momento hago algo similar. Con tu permiso claro jajaja.

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 51
hace 5 meses

Permiso consedido, un honor para mi ser objeto de inspiración para cualquiera, creo que ya lo sabes pero esto forma parte de un reto semanal en sttorybox (lo explico mejor en los comentarios de la primera caja) el caso es que en el reto de esa semana hay muchos más textos que también podrían inspirarte por si quieres echar un vistazo @Rosalia_Pombo. Un saludo y nos estamos leyendo


#4

La historia de Naleg y Adiv

Todos creen que Dios es el creador de cada ser vivo de este mundo, pero debo confesar la verdad detrás de esta mentira: El todopoderoso no es el único responsable. Este delega la labor a un reducido grupo de ángeles, de entre los cuales me encuentro yo.
Mi trabajo se centra en dar vida a humanos, criaturas, que por voluntad del Señor, deben poseer ciertas capacidades superiores que los diferencien del resto de seres que habitan en la tierra. He creado cientos, tal vez miles de ellos, mas existió uno muy especial. Un niño, que a la luz de mis ojos, brillaría sobre los demás. Un individuo generoso, bueno, que podría ser inteligente y poderoso, sin perder su humanidad. Mi obra maestra, y lo bauticé con el nombre de Adiv.

Lo dejé caer en la tierra, me encargué de colocarlo en un tierno hogar, y lo llevó en mi corazón desde entonces, al igual que al resto de mis creaciones. Solo volví a escuchar su nombre, años después, y no del emisor que me habría gustado.

—Sí, se aferra a la vida, pero Dios ya dio su orden —relató Azrael, el ángel de la muerte. Extrañado, pregunté por los motivos del altísimo, mas el ángel se encogió de hombros, —es su voluntad.

Sentía la esencia de Adiv dentro de mí, y no comprendía por qué siendo un muchacho ejemplar, ahora Dios lo quería matar.

—Dime Señor, ¿qué te ha hecho? —cuestioné esperando su respuesta.

—¡Oh!, mi querido ángel, tú le diste tanto, y tan poco a los demás —se oyó su voz en el aire.

—¿Tan poco?— pregunté absolutamente consternado, —les di cuanto pude dar.

—Y sin embargo, uno de ellos sobre sale entre los demás.

—Sí —admití, —aún cuando no era inicialmente mi intención.

—Le diste un nombre y tu amor, un ángel no debe tener tales preferencias hacia sus creaciones, como yo no las tengo sobre las mías —instruyó el omnisciente.

—Así que morirá simplemente porque yo lo ame.

Él no me dio más respuesta, y ante mi inconformidad, bajé a la tierra. Él podía convertirme en un ángel caído, yo solo deseaba ser un ángel guardián.

"Adiv", así lo nombré, así lo llamaban sus padres, sus amigos. Era un crío de cabellos rubios y ojos verdes que caminaba rodeado de otros niños por las calles del bario, de regreso a casa. La semana pasada había visitado el hospital tras sufrir un accidente de coche, hoy se veía totalmente recuperado. Lo observé, desde el otro lado de la calle, y sonreí, comprobando que era tal y como yo lo había deseado, un joven dulce y bueno.

Cruzó la calle, en compañía del resto, cuando a sus espaldas apareció Azrael, quien se encontró con mi mirada y retuvo sus intenciones. Los jóvenes prosiguieron su camino pasando por mi lado derecho, mientras que el ángel se situaba a mi izquierda.

—¿Qué haces aquí Naleg? —preguntó mi viejo amigo.

—Cuidarlo —contesté señalando al muchacho.

—¿De mí? —inquirió Azrael extrañado, asentí con una media sonrisa.

—Entre otros —murmuré haciendo referencia a nuestro padre.

—Es la voluntad del Señor … —me recordó, pero antes de que pudiera concluir la frase, confesé: —Y lo comprendo, él es padre de todos, pero yo solo soy padre de Adiv.

La desaprobación se asomó en el rostro de Azrael. Mis ojos, en cambio, buscaron instintivamente al chico.

—Sé que nuestro padre tiene razón, amé más de lo que debía a ese niño, pero yo no soy un Dios. Pienso, siento y amo de manera diferente a él.

Azrael guardó silencio a mi lado, no hacían falta sus palabras, ambos sabíamos que estaba desobedeciendo directamente al todopoderoso. —Solo espero que algún día me perdone.

Crucé la calle y seguí los pasos de mi pequeña creación.

Pasé muchos años junto Adiv, como su conocido, compañero, amigo, hermano ... haciéndonos inseparables, al tiempo en que lo veía crecer con cada paso que daba. Mi padre probablemente no entendiese mis decisiones, sin embargo, parecía respetarlas.
Adiv era un chico listo, valiente, leal, empático, bondadoso, protector, líder. La gente lo apreciaba y lo consideraba allá a donde iba. Estaba convencido de que se convertiría en alguien importante.

—¿Qué te parece bombero? —me preguntó ese día saliendo del colegio.

—Mejor presidente, ¿no? —, deseando que incrementará sus miras.

—¡No!, odio la política —respondió riendo.

—¿Y médico? —aventuré.

—¿Por qué no bombero? —curioseó esperando mi aprobación.

—¿No te parece poca cosa? —hice notar.

—Es lo que me gusta —confesó encogiéndose de hombros. Medité sus palabras, recodando a mi padre, él me enseñaba su camino, sin embargo, yo había escogido el mío, uno muy diferente.

—Si es lo que te gusta ... —, asentí sonriendo.

Al otro lado de la calle descubrí a Azrael recargado contra una farola. —Tira para casa, después nos vemos —mascullé y Adiv prosiguió su viaje hacia adelante.

Me acerqué a mi viejo amigo y lo saludé —hacia tiempo que no venías.

—Lo sé —afirmó suspirando.

—¿A qué vienes?, ¿pretendes llevarte a mi chaval? —indagué arqueando las cejas. El ángel de la muerte negó con la cabeza, y el sonido de un claxon me despistó.

—¡Adiv! —grité al verlo tirado sobre el suelo, y la mano de Mordad sobre su frente.

—¿Por qué? —lloré mirando a Azrael, habían usado a otro ángel para llevarse a mi chico.

—Lo siento Naleg, no lo sabía, yo solo venía por ti. Tras esas palabras, Azrael se apresuró y tocó mi hombro, me desplomé sobre el suelo.

Segundos después desperté junto a mi padre. —Bienvenido a casa Naleg —me saludó con una amplia sonrisa.

—¡Padre! —suspiré y las lágrimas brotaron, —creía que respetarías mis decisiones —le reproché con dolor.

—Tanto tiempo como me fue posible —afirmó, —Adiv es muy especial, necesito que este aquí, entre nosotros, protegiendo a los mortales.

—¡¿Cómo?!

—Creaste algo hermoso Naleg, algo divino, algo que debe compartirse a todo el mundo. Una criatura preciosa y divina.

Hacía siglos que Dios no transformaba a un humano en ángel, jamás imaginé que a Adiv le concedería tal honor.

—No solo lo has creado Naleg, también lo has educado, y lo has hecho aún más hermoso de lo que era cuando lo bajaste a la tierra— admitió mi padre orgulloso.

—¿Cómo puedo pedirte que me perdones, cuando no me arrepiento de haberte desobedecido? —supliqué mirándolo a los ojos.

—No lo hagas —pidió Dios, y ante su aprobación asentí, aceptando mi destino: no entrar nunca más en el cielo, pues no era capaz de arrepentirme de mis pecado.

—Adiós padre —me despedí, pretendiendo que su último recuerdo sobre mí, fuese mi sonrisa.

—Adiós mi hijo —respondió y desaparecí.

Aparecí en mi conocido hogar, en el sitio donde Dios me había pedido que diera vida a sus humanos.

—¿Naleg? —la voz de Adiv se oyó a mis espaldas, y al girarme me encontré con mi obra maestra.

—¡Adiv! —exhalé abrazando al nuevo ángel que se encontraba frente a mí.

—Dios me ha encomendado la misión de proteger a los humanos —explicó mi muchacho emocionado.

—Lo sé —suspiré con un nudo en la garganta, sin comprender que hacía aún allí.

De pronto la voz de mi padre sonó dentro en mi cabeza: —Yo amo a todos mis hijos por igual, aún cuando ellos terminen tomado sus propios caminos.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

Bonita creacion. Entendible, llevadera. Me a gustado.

CYan_Etc
Rango6 Nivel 29
hace 5 meses

Lo leí en la versión del reto y ésta versión me gustó mucho más!! Ahora entiendo como fue que se rebeló Naleg

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 51
hace 5 meses

Sí, yo también creo que esta versión es mejor, pero superaba el número de palabras 🙈🙈 jajajaja, me alegro que te haya gustado, espero tu texto para el reto 😉

RedWerewolves_97
Rango9 Nivel 41
hace 5 meses

@escritoraatiempoparcial muy buena cajita Esta parte
"asentí, aceptando mi destino: no entrar nunca más en el cielo, pues no era capaz de arrepentirme de mis pecado" me lleno es como renunciar a todo por alguien 🖤

Alpha_hori
Rango6 Nivel 26
hace 3 meses

Me ha gustado mucho el escrito. Y gracias por el dato, vaya ángeles que creas.


#5

Inservible guerra

—La victoria será mía —aseguró la hermosa morena.
El fornido sonrió con sorna, —ingenua mujer —convino decir, chocando su puño con otro bárbaro.
—¿A muerte? —propuso la rubia de trenza lateral al estilo vikingo, confirmando el desafió entre hombres y mujeres.
—¡A muerte! —gritó la multitud al unisono, a pesar de pertenecer a bandos contrarios.
Las damas se alejaron de los varones y cada quien se dispuso a trabajar, tramando así, sus futuras estrategias.

Días después, todos llevaba sus mejores armas para el duelo que estaba por acontecer. Era una batalla de suerte, las mujeres creían fielmente en la heterosexualidad del trofeo, ellos en la homosexualidad del mismo y los más abiertos de mentes, en la bisexualidad del joven en cuestión.

Sí, el amor del chico más perfecto de la escuela se había transformado en la guerra más ambiciosa de la última década. Durante la primaria, la secundaria y parte de la preparatoria, alumnos y colegas de toda la vida esperaban convertirse en la futura pareja de Nicolas Vofnamor. En el pasado, lágrimas se habían derramado por la indiferencia del muchacho, moretones y expulsiones se habían provocado a causa del adolescente, sin embargo, nadie había obtenido su corazón.

Ahora, la lucha por el poder daba comienzo, y una moneda determinó la primera oportunidad para los hombres.

El robusto millonario, cuya familia era dueña de la empresa de relojes más importantes del país, llevaba bajo el brazo una gran caja de regalos con su lazo rojo, se acercó a Nicolas y con una gran sonrisa, la abrió ante sus ojos. Relojes, billetes de viaje, entradas de concierto y ropa muy lujosa le obsequiaba a nuestro objetivo. El equipo de los varones, que miraban la escena desde lo lejos, alzaron las cejas acomodando sus hombros, seguros de la pronta victoria. Las mujeres, en cambio, observaban desde una cámara colocada por nuestra futura informática, se mordían los labios y cruzaban los dedos, esperando a que el adinerado fallara.
—Muchas gracias Adri —masculló Vofnamor elevando las manos y rechazando la caja, —pero no debiste molestarte —concluyó la frase, oyéndose de fondo, el suspiro aliviado femenino como eco por el edificio. El riquillo dejó caer la caja, indiferente de su contenido, e indignado, se alejó del lugar.

Turno para las chicas. Nancy, la humilde de la escuela, la altruista, la antítesis de Adri. Solo llevaba consigo una guitarra y su coraje. Interceptó a Nicolas en el recreo, se sentó rápidamente frente a él, con su característica actitud tímida, y le dijo: Nico, me gustas mucho, te he amado en silencio por todo este tiempo, es por eso que te escribí esta canción, por favor, acepta mi amor.
Dejando en shock al muchacho y sin tiempo para palabras, ella comenzó a cantar.
¡Oh!, Nancy tocaba muy bien, su voz era angelical, dulce, había amor sincero en sus letras, chavales cayeron enamorados ante sus encantos, mas él no. —Es preciosa Nancy, pero no siento lo mismo, perdón.
El rostro de Nancy se descompuso y corrió avergonzada, con instrumento en mano. Batalla perdida para ellas, ahora el juego descansa sobre los gays y los bisexuales no seducidos por la sencilla mujer.

El chico prohibido, el bombón para muchas, el inolvidable para otras, pero para todas el mujeriego. Tomó la mano del premio sin cavilar, y le dedicó una mirada que derritió a un gran número de espectadores sacándolos del juego. —Vofnamor, ven conmigo esta noche a la fiesta. La temperatura del ambiente subió hasta los 40℃. Un joven directo, seguro de sí mismo, la envidia para mucho otros de su género, como era el caso del fiestero de la escuela, el cual, blasfemó en contra de su compañero de batalla, al oír su determinación.
—Claro Sergio, te acompaño —contestó y fue el turno de la rara para maldecir.
El ligón asintió, retirándose triunfador, sin embargo, Hécate, denominada “la rara” por los incultos y “bruja” por los miedicas, no cedería la victoria tan fácilmente, mucho menos al donjuán, aislándose así, en el laboratorio.

Le tomó las dos últimas horas de clase, mas creó el maleficio perfecto, aquel que activaría a la hora de la comida.

En el comedor, Hécate, aprovechando que Sergio estaba sentado junto a Nicolas claramente centrado con sus tácticas de cortejo sobre nuestro pobre Vofnamor, se aproximó al rival, y dejó discretamente caer el contenido de un frasco sobre su bebida, que el ignorante consumió sin tapujos. Pocos segundos después Sergio comenzó a toser escandalosamente para terminar escupiendo sangre.
—¡Ayuda, necesita ayuda! —vociferó Vofnamor alarmado. El chico cayó al suelo sin dejar de expeler de forma violenta y sonora. Alguien de entre la multitud sugirió llamar a urgencias, muy probablemente Luis, el listillo de la escuela, y los móviles comenzaron a sonar.
—Calma amigo, todo estará bien —le tranquilizó Nicolas, mas sus palabras terminaron por matar al tenorio, que ofendido, redirigió el contenido de su boca a la cara del responsable de la contienda. Carmín empapó al objetivo y la rubia bruja salió al rescate —no te preocupes cariño, ahora te limpiamos —aseguró separando al trofeo del muerto, mientas el llanto de los débiles inundaba la sala.

El fiestero hizo ademán de ir tras ellos, mas la morena lo retuvo: —Nos toca.
—La bruja incumplió las normas —se justificó ignorándola, y corrió hasta un desconsolado y conmocionado Vofnamor.
—¡Nico! ¿Todo bien? —cuestionó Raúl dejando caer "casualmente" su mano sobre el hombro del joven. Hécate clavó su mirada en el fiestero conjurando mentalmente en su contra, sería el siguiente en morir.
—Era mi amigo —susurró Nicolas al borde de las lágrimas, estaba devastado.
—Lo sé —mintió confortado con su aclaración, —No te preocupes, ahora está en un lugar mejor.
—Así es —afirmó la bruja y Raúl concluyó —.Deberías ir hoy de fiesta, a Sergio le habría gustado.
El objetivo negó con la cabeza, al tiempo en que sus encaprichados asentían concienzudamente, obligando al ingenuo a aceptar la propuesta. Ahora, más de uno abandonaría el juego tras el silencioso movimiento de la rara, entre ellos Luis, quien salió del comedor al contemplar la surrealista conversación entre los depredadores y su presa.

Entrada la noche, la discoteca estaba a tope, la música hacía a los cuerpos moverse, el alcohol los volvía atrevidos. Así, la morena y atrevida Venus, se adelantó a sus contrincantes y se echó a los brazos de Nicolas Vofnamor tras fingir una torcedura de pie al pasar a su lado. Él, como todo un caballero que se sobreponía a la reciente perdida, la ayudó a tomar asiento y le pidió una copa.
—Ya estoy bien Nico —afirmó ella aparentando una inocencia similar a la de Nancy, solo que la primera carecía de sus curvas, su mejor arma para atraparlo.
Sin embargo, para desgracia de nuestra sexi dama, el alma de la fiesta acababa de llegar. —¡Pobre Venus! —exageró Raúl al situarse junto a ellos en la barra, —he llamado a un taxi, te llevará a casa —comentó mirando a Nicolas, esperando su aprobación. Este le agradeció con los ojos, parecía que Raúl tenía posibilidades de conquistarlo.
—No hace falta... —comenzó la frase Venus, pero un repentino e insoportable dolor en su pierna le impidió terminarla. Buscó entre la gente y la mirada de Hécate se cruzó con la suya. Esto era una traición a su propio equipo, mas no importaba, ahora Venus estaba fuera de la partida, mientras, Raúl alejaba cuidadosamente a Nicolas hacia la pista de baile.

Rosalia_Pombo
Rango9 Nivel 40
hace 5 meses

Muy surrealista. Pero el final me ha gustado mucho.


#6

Era el momento de la batalla entre Raúl y Hécate. ¿Quién de los dos obtendría el favor del hombre?

Una imagen turbia era vista por el resto de estudiantes, el centro de la pista estaba ocupado por tres individuos que bailaban, ambos se peleaban por la mirada, la sonrisa, el tacto, el cuerpo de Vofnamor, mas el pobre chaval empezaba a incomodarse ante la demanda de sus colegas. Raúl le arrancaba sonrisas con su buen humor, pero por Hécate, desviaba la mirada del fiestero. Sus manos, de cuando en cuando, tocaban el brazo de la joven y la mirada de ella parecía hechizarlo lentamente.

Ben, harto de ser un mero espectador irrumpió en la escena jalando brutalmente del brazo a Nicolas, seguido de un par de puñetazos destinados a la cara de la bruja y a las pelotas del hombre. Vofnamor ante tal brutalidad, se soltó del agarre del Ben y corrió fuera de la escena. Un nuevo fracaso se sumaba a los dos bandos, no obstante, el reto por conseguir su afecto estaba adquiriendo tonos oscuros y peligrosos. Raúl pseudo repuesto del golpe de Ben, se tiró al cuello del mismo cayendo al suelo y privándolo del oxígeno, la bruja por su parte, continuaba noqueada e inconsciente sobre la fría superficie. Algunos de los alumnos restantes se cuestionaban si debían continuar con la contienda, pero los más intrépidos o estúpidos dialogaban sobre los próximos pasos a seguir.

Fuera, Nicolas tomaba el aire apoyado contra la pared, buscando la calma. El día había sido muy duro, demasiadas impresiones y situaciones incomodas o extrañas.
—Nadie te entiende Nicolas —se oyó la voz suave y dulce de una chiquilla que salía de entre las sombras, asustando al crío.
—¿Quién eres? —demandó conteniendo el aire.
—No importa, yo sé quien eres tú —respondió ladeando la cabeza, era como un gato, sonriendo, fascinada, satisfecha. Rubí amaba a Vofnamor desde hacía años, lo conocía, lo comprendía, aún cuando él ni siquiera sabía de su existencia.
—Estas sufriendo, ¿verdad? —le preguntó, conociendo ya la respuesta, tras tantos años de análisis, sabía leer sus gestos mejor que nadie.
—¡Yo sugerí que esto era una mala idea! —sus palabras salían al tiempo que sus manos tiraban de sus cabellos, estaba desquiciada, le dolía el padecimiento de su amado, no podía soportarlo más. —Yo aliviaré tu dolor.

Entró nuevamente a la fiesta, Nicolas la seguía de cerca, desconociendo el significado de las palabras de Rubí, hasta que la vio romper una botella contra la mesa y aproximarse al resto de estudiantes que observaban la pelea entre Raúl y Ben. —¡No! —suplicó Vofnamor.

Ya era tarde, la loca con arma en mano había cortado el brazo de Ben y el miedo se reflejaba en la sangre del caído. Rubí estaba decidida, acabaría con todos, y los chillidos horrorizados lo confirmaban. Se desplazaba de un lado a otro amenazando con el filo del cristal verde, demente, acusaba a todo el que se ponía frente a ella de estar perturbando la vida del muchacho que ella quería. Les reprochaba ser unos insensibles, arrogantes, egoístas chiquillos que solo veían por su felicidad. Hasta que Luis, buscando huecos entre la multitud, consiguió colocarse frente a ella.
—¡Basta Rubí! —le pidió el erudito de la escuela, —no puedes culparlos de su ignorancia.
Escéptica, la chiflada miró a Luis, este último tras una breve investigación había descubierto lo que ella había tardado años.
Se hizo el silencio en la sala, todos miraban al recién llegado. —Nico es asexual, no siente atracción sexual por las personas.
De entre el gente se oyó la pregunta que el resto pensaba. —Eso no significa que no pueda salir con nadie.
Entonces Rubí soltó la botella centrando sus ojos en Nicolas. —Tiene miedo, a que no lo acepten tal y como es —susurró, lágrimas brotaron de los ojos del chaval, sintiéndose por fin comprendido sin ser juzgado.
—Nico puede establecer importantes vínculos, pero no todos entienden que carece del deseo sexual—explicó Luis sonriéndole, este se derrumbó en el suelo aliviado de que la verdad saliera a la luz.
Entonces Luis y Rubí se acercaron para abrazarlo al tiempo en que el rostro del resto se quedaba congelado en el espacio, cruda realidad que convertía al chico perfecto en imperfecto para más de uno, sin embargo, carentes de importancia para la vida de Nicolas, que acompañado por su amigo Luis y su enamorada Rubí salieron del local.

RedWerewolves_97
Rango9 Nivel 41
hace 3 meses

Me encanto esta parte "sus palabras salían al tiempo que sus manos tiraban de sus cabellos, estaba desquiciada, le dolía el padecimiento de su amado, no podía soportarlo más" .

Continuare 😍😍😍😍 me encanta mucho @escritoraatiempoparcial


#7

No puedes continuar viviendo así

Agateofobia, dícese del individuo con miedo a volverse loco, sin embargo, ¿qué tan difícil es llegar a la locura?

Bastante, no cualquiera pierde la cordura con facilidad, mas, quienes padecen de esta fobia sí tiene complicaciones para afrontarla. No es como el miedo a las arañas, que tan solo con alejarse de ellas mantienes a ralla tus temores. La agateofobia es un problema mayor, pues su afectado está en una constante lucha interna con sus pensamientos y sensaciones.

Se enfrenta día a día al sentimiento enfermizo de que, en cualquier momento, perderá el juicio, y arrojará, a quien sea, a las vías del tren; o por el contrario, dejarse caer al vacío, para evitar así, el segundo en que pierda la razón y cause un daño irreparable.

Viven en un estado de tensión, se aíslan del mundo que les rodea por la desconfianza en sí mismos, a infringir dolor en el instante menos esperado. Experimentan pensamientos fuera de lugar que son producto de su imaginación, y la mayoría de ellos, sufren con la posibilidad de padecer algún trastorno mental, derivado de la genética familiar.

Conocí un caso que me heló la piel, aquel amigo que se alejaba de los niños, pues alucinaba con la posibilidad de llegar a asfixiarlos, como lo había hecho su padre con él. Entraba en un estado de pánico al ver a un crío a lo lejos. Su piel se tornaba pálida, el ritmo de su respiración pesado, podía escuchar el desenfrenado latido de su corazón, sudaba, sus ojos lloraban con desesperación y sus manos arañaban la epidermis de sus trícep mientras se abrazaba a modo de contención. Realmente parecía un loco, pero no por los motivos que él pensaba.

Recuerdo intentar consolarlo, no obstante, con el mero paso que acortara nuestras distancias, él salía corriendo, temiendo lastimarme. Minutos después lo hallaba encerrado en su casa y tras haber entrado en un estado de vómitos incontrolados, nauseas, para concluir tirado en el suelo, débil, sin aire, temblando ...

Aquellos pensamientos distorsionados y obsesivos dominaban su vida, haciéndola miserable, haciéndolo miserable. Necesitaba ayuda psicológica, y no descansaría hasta que la obtuviera.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 4 meses

Fue como leer un documental. Bien explicado, las causas, los sintomas y las acciones del que la padece ha sido muy ilustrativo. Estos textos tuyos dan gusto de leer. Algunos tocamos el tema de manera humoristica, pero es un tema muy serio. Buen trabajo @escritoraatiempoparcial nos seguimos leyendo 😊👍

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 1 mes

Terrible y peligrosa fobia.


#8

El caballo que nunca llegó a Troya

—Te contaré un secreto, algo que no se enseña en tu Templo —masculla el muchacho acortando la distancia con la joven que tiene a centímetros de él. —Los Dioses nos envidian, y lo hacen porque somos mortales, porque cada instante nuestro podría ser el último. Todo es más hermoso porque hay un final. Nunca serás más bella de lo que eres ahora, así como nunca volveremos a estar aquí.

Palabrerías mortales, de esas que solo ellos saben decir para cortejar a una dama, desafiar a sus Dioses con el fin de pretender mostrarse superiores a nosotros. Estupideces, se olvidan que nosotros gobernamos su vida.

—Olvídalos Apolo —me dice mi hermana Artemisa deshaciendo la imagen por la que contemplábamos a los mortales.

—Ella es troyana y no me ha defendido —le hago ver, ofendido más por a la actitud de una troyana devota a mí, e ignorando al espartano, fiel a Ares.

—Las mujeres como ella son débiles y se vuelven idiotas frente a hombres como Aquiles —asegura restándole importancia.

—Al menos me complace saber lo que les pasará —. Una suave risilla se me escapa de los labios, con intensiones de volver a recrear la escena de su final.

Aquiles muere y ella sufre por el resto de sus días ante su perdida. Los troyanos pierden la guerra, y tan solo porque yo introduje la idea del caballo en la mente de un guerrero, tras mi enfado contra una inmoral pareja de troyanos.

—¿Reproducirás también el encuentro fortuito entre los amantes? —interroga Artemisa con una cara de asco y apartando la vista. No, esa sinvergüenza jamás será digna de volverse a ver. Dos amantes revolcándose, retozando a los pies de mi escultura, ¡en mi Templo! Algo imperdonable, algo que orquestó la derrota de los troyanos.

Mis ojos taladran a mi hermana, quien cansada de mí, se esfuma. Ahora se me han quitado las ganas de rememorar la historia.

—Siempre has sido muy caprichoso, a veces no sé si tanto como Afrodita —comenta Atenea saliendo de entre las sombras, le encanta enterarse de todo, y criticar en el proceso, si le es posible.

—Era una conversación entre Artemisa y yo —aclaró dispuesto a dejar la sala con tal de no verla.

—Cierto —asiente, —¿sabes?, en las últimas décadas también he recordado esta leyenda.

Centro mi mirada en ella, según las versiones oficiales yo implanté la idea del caballo, mas el resto no sabe que también guié la fecha de Paris al blanco, al tobillo de Aquiles, y no deberían saberlo.

—¿Qué hubiera pasado si Aquiles no nos hubiese ofendido esa noche? —supone señalando el lugar donde antes estaba Aquiles y la troyana. —¡Oh!, ¿qué habría pasado si esos escurridizos mortales no hubiesen mancillado tu Templo? —. Deja caer sus ojos en mí y sé que lo ha descubierto, —¡O... ! —, sus ojos arden, fuego saldrá pronto de ellos, —y si tú no hubieses clavado una flecha sobre Aquiles ...

Me apresuro de defenderme, aún cuando sé que es imposible. —Yo no disparé a Aquiles.

—Pero guiaste la flecha —me acusa, y por la seguridad de sus palabras, confirmo que me ha pillado.

—Dime Apolo, ¿qué castigo pondrá Zeus sobre ti, al enterarse que mataste, al que alguna vez pudo ser su hijo, ¿o Poseidón? Él también quería la mano de Tetis, ¿no?

Tetis era la madre de Aquiles, y tanto Zeus, como Poseidón, como Peleo, querían convertirla en su esposa. Al final terminó siendo para Peleo, sin embargo, ambos Dioses guardaron en secreto un gran afecto a la joven y al guerrero al que posteriormente dio a luz.

—Nada, porque tú no dirás nada —aseguré fulminándola con mi mirada, yo también podía quemarla con ella si me lo proponía.

—Ahora que lo pienso, a Ares también le arderán las venas al enterarse. Hizo varias apuestas y pactos a favor de Aquiles, ahora que se enteré que murió bajo tu mano y no la de Paris ...

—¡¡¿Qué es lo que quieres?!! —grité, mas la insoportable Diosa me levanta la mano en señal de respeto y sumisión. Siempre le ha molestado que le alcen la voz, peor aún, ella nunca lo ha hecho, y solo por ello, resulta imposible reprocharle su comportamiento.

—Deshaz lo hecho —aclara directa al grano.

—¡No puedo desviar la flecha!, el Olimpo entero se enteraría —dramaticé con la intensión de que la sabia Diosa mostrará un poco de compasión, no obstante, trataba con la Diosa equivocada, Atenea nunca había dado muestras de empatía.

—Retira la idea del caballo de madera —murmura poniendo los ojos en blanco, idiotizándome en el acto.

—Entonces no habría una gran guerra.

—¡Oh, claro que la habría, y Esparta perdería en ella!

—¿Qué interés tienes tú en que Esparta sea derrotado?, Ares me mataría por ello.

—No... —masculla la infame deidad con una mueca de aburrimiento en la cara y un movimiento de mano, que indica que no debo preocuparme, aún cuando no estoy tan convencido como ella.

—No me interesa que Esparta sufra, sino que Aquiles viva —me concede ofreciendo su mano a la espera de que la estreche y acepte el trato.

—Atenea enamorada de Aquiles ...

Sus ojos humean, sus manos, si pudieran, correrían a mi cuello, pero es toda una dama y no se rebajaría a esas niñerías.

—No voy a estar aquí todo el día —responde en cambio, fingiendo que su brazo se ha cansado de estar estirado.

—Lo haré, pero enséñame que ocurrirá —mi voz pretendía sonar curiosa, pero elegante y con carácter, mas, tras emitirla, ha terminado por sonar suplicativa y desesperada. Aquello arquear las cejas de Atenea y las serpientes de su boca, tiran de la piel de sus labios, haciéndola sonreír.

—Bueno, si insistes ...

Me invita a sumergirme en una nube celestial, aquella que mostraba el mundo como Atenea lo imaginaba, comenzando desde la muerte que ella le habría concedido a Aquiles y fue hacia atrás.

Aquiles moriría en un cama, de viejo, sobre la que estaría sentada aquella troyana, rodeada de críos que lamentarían y recordarían su partida. Aquiles viviría un larga vida, una feliz existencia, lejos de guerras y muerte. Aquiles no pelearía en la batalla contra Troya, sino que se habría ido de la isla con la troyana entre sus brazos y Patroclo ...
Patroclo no moriría, por lo que Héctor, el rey de los troyanos, no sería asesinado por Aquiles como venganza por matar a su Patroclo.

—Mi caballo no influye en Patroclo, eso ocurrió antes —hago notar, pues la Diosa ha hecho más de un cambio en la historia del mundo.

—Patroclo no acudirá a la batalla en la que desobedeció a Aquiles, Afrodita se encargará de ello —masculló, y alzando un dedo matizó —pero si tu caballo aparece, entonces Patroclo volverá a desobedecer a Aquiles, y allí perecerá, convirtiendo a Aquiles en un hombre sin alma.

—Comprendo.

Sin mi caballo, los troyanos vencerán, no obstante, para ese momento, Aquiles y los suyos estarán muy lejos, pues Aquiles se ha enamorado cada día más de esa troyana, y ahora la guerra ya no le interesa.

—¿Por qué tanto interés en él? —me atrevo a preguntar casi seguro de que Atenea me ignorará, pero entonces, me muestra una escena más.

—Los Dioses nos envidian, y lo hacen porque somos mortales, porque cada instante nuestro podría ser el último. Todo es más hermoso porque hay un final. Nunca serás más bella de lo que eres ahora, así como nunca volveremos a estar aquí.

—Tiene razón, son efímeros, pasionales, impulsivos y los olvidaremos con facilidad, mas son hermosos.

Mis ojos se clavan en ella, Atenea jamás se había mostrado tan compasiva, o sensible ante un humano, mucho menos un hombre, un guerrero. Ser la Diosa de la sabiduría la alejaba de aquellos panoramas.

—Troya era mejor que Esparta, Aquiles era mejor que cualquier rey al que servía, Héctor no merecía la muerte, y Tetis ... ella anhelaba el retorno inesperado de su hijo —suspira mirando la escena que comparte la pareja, —¿se le puede llamar desafío a aquello que es cierto?

—Bien, perdonaré el insulto del guerrero a los Dioses y dejaré correr la ofensa de los amantes a mi Templo, les permitiré un poco más de vida a los Troyanos —accedo convencido por los argumentos de Atenea. Cambiaremos el curso de la historia, el futuro, probablemente esto incomode a unos cuantos Dioses, mas le concederé su capricho a Atenea, puede que así, incluso las leyendas que nos tachan de odiarnos, también desaparezcan.


#9

Pensamientos de una pelirroja, ansiosa, suicida, que solo quería ser feliz

Nací en una familia de bien, crecí en la soledad de unos padres ricos y trabajadores, y florecí, en la ausencia de flores como las mías.

Dime vida, qué cambió en la mía. Siempre me faltó el amor paternal, mas nunca lo necesité. ¿Por qué ahora sí?

Parada en la proximidad del precipicio, camino por su filo, mirando mis zapatillas doradas. Pateo la tierra al arrastrar mis pies a lo largo de él, dejando al vuelo mis rizos fuego, e inexplicablemente, me encuentro feliz.

Miro al cielo. Azul, profundo, sin nubes que lo enturbien. Mentalmente, juego con la idea de seguir caminando, sin apartar la vista, de aquello que se alza ante mí.

Respiro, mis pulmones se llenan, yo solo deseaba ser feliz, ¿por qué vida, si lo tenía todo, deseo morir?

Ahora me regalas segundos de paz. No hay dolor de pecho, no hay nauseas que recorran mi cuerpo, no hay arcadas repentinas que me quiten el aire, no hay sufrimiento en mi corazón y mi mente, solo el descolosal paisaje que se abre a mí. El color verde de los árboles, que se camufla entre la tierra de las montañas. La brisa del aire que choca contra mi cara, invitándome a dejarme guiar por él.

Todo sería más fácil si me dejo caer, toda la ansiedad y la angustia desaparecerían, y solo... debo dejarme caer.

No es tan difícil, ¿cierto?

Hace alrededor de 1 mes

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Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace alrededor de 1 mes

Ah, es tuyo este relato @escritoraatiempoparcial es bueno, pero a decir verdad le veo que le falto un poco mas de cliche, porque ni lo senti de lo bueno que fue.

CYan_Etc
Rango6 Nivel 29
hace alrededor de 1 mes

Me encantó!! Usaste re bien las descripciones, se sintieron muy vívidas