Ryveed
Rango5 Nivel 23 (596 ptos) | Escritor en ciernes

Los Cuervos de Sangre eran temidos en todo el mundo, aunque nadie sabía específicamente que eran; vestían de negro, con máscaras extrañas que cubrían sus rostros y poseían habilidades sobrehumanas.

Eran los responsables de muchas muertes y distintas catástrofes. Pero ni tenían elección, era eso o verse morir cruelmente a manos de sus creadores.

Hasta que un día se hartaron y decidieron huir, para darles a sus creadores el caos que merecían.

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#2

—Kwan...

—Silencio Devmani, o te dolerá más y Yasushi no está aquí para curarte.

El pequeño de los cuatro presentes estaba lloriqueando por la gran cortada de su abdomen, de la cuál brotaba sangre negra y espesa.

—¿Por qué aún tienen a Yasushi, Jian y a Tuan? —le preguntó Shaoran a Kwan.

—No lo sé, recuerden que nosotros somos los peligrosos y ellos los salvavidas —respondió Shiro por el líder desde el suelo de la gran habitación de paredes grises, todos vestían de blanco por lo cuál Devmani y Kwan estaban llenos de la sangre del primero. En secreto, el menor tenía miedo de no volver a ver a sus otros hermanos; porque eso eran después de todo, entre tantos experimentos y sufrimiento se convirtieron en esa familia que nunca tuvieron.

Y es que eran parecidos en muchas características, como en personalidades y en edades pero en el resto, se diferenciaban rápidamente. Sus orígenes eran científicos, creados en un vientre artificial y luego modificados genéticamente hasta lograr "lo glorioso" según sus dueños y creadores. Los siete chicos odiaban esa palabra, se sentían como ratas.

—Chicos... —exclamó un adolorido Tuan, llevaba sobre su espalda a un Jian muy herido y por detrás de ambos, caminaba con dificultad Yasushi.

—¡Yasushi! ¡Jian! —exclamaron Shiro y Shaoran corriendo hacia ellos, ayudaron a bajar de Tuan al castaño y luego Shaoran se encargo de Yasushi—. ¿Que te hicieron ahora? —la pregunta del rubio, Shiro, fue más para preguntarse que clase de persona hacía tales cosas.

Jian tenía ambos brazos amputados hasta el codo, lloraba sangre y no podía hablar por el espeso ácido que aún bajaba por su esófago. Yasushi estaba en las mismas condiciones, o peor: su cuello estaba rajado de oreja a oreja y sus brazos mostraban signos de que comenzaban a regenerarse, a un punto de que sus manos estaban ya casi formadas.

—Querían saber que tan avanzados son nuestras habilidades... —susurró el pelirrojo sentado en el suelo junto a Shaoran, quién trataba de tapar su cuello para frenar el sangrado espeso.

De eso se trataban los experimentos: genes mutantes que los afectaban física y mentalmente, convirtiéndolos en seres psicoquinéticos; cada uno de ellos poseían dos fenómenos parafísicos diferentes o similares entre sí que los hacían peligrosos para las personas normales que los rodeaban pero que con una gran debilidad en común podían ser controlados, ellos mismos.

Kwan, el líder de los siete, tiene la toxiquinesis y la fragoquinesis: el poder mental de controlar sustancias toxicas y el control sobre la destrucción. Los científicos lo bautizaron como Amón, el marques infernal que comanda cuarenta legiones de demonios.

Tuan, el mayor de todos, posee la leptoquinesis y la oxiquinesis: la manipulación psíquica de las moléculas y el control mental sobre el oxígeno. Los científicos lo bautizaron como Ewah, demonio que causa la locura.

Shiro, obtuvo la magnetoquinesis y la piroquinesis: el poder mental sobre los metales y los campos magnéticos, y la manipulación del fuego. Los científicos le dieron el nombre de Arioch, el demonio de la venganza.

Jian, tiene la neuroquinesis y la bioquinesis: la manipulación psíquica del sistema nervioso y el control sobre el ácido desoxirribonucleico, ADN, y el tejido viviente. Los científicos le dieron el nombre de Ahazu, demonio de la enfermedad y la noche.

Yasushi, posee la empatía y la vitaquinesis: capacidad de saber, controlar y cambiar las emociones a su gusto, y la manipulación mental de la regeneración molecular. Los científicos lo dieron a conocer como Forneus, marques infernal que hace a los hombres ser queridos por amigos y enemigos.

Shaoran, obtuvo la ergoquinesis y la quantaquinesis: la manipulación de la energía y la tecnopatía, así como la habilidad psíquica de evolucionar objetos. Fue llamado Gremory por los científicos, demonio que conoce el pasado, presente y futuro.

Devmani, el más pequeño de todos, posee la geoquinesis y la quintequinesis: la habilidad para controlar la tierra y la manipulación de la esencia de la vida, puede quitarla así como darla. Los científicos lo bautizaron como Abraxas, demonio que presenta el bien y el mal.

—Creo que es hora de irnos de aquí —susurró Kwan observando como Yasushi, ya curado, ayudaba a Jian a regenerar sus brazos al mismo tiempo que curaba a Devmani; Shiro y Shaoran estaban de pie a cada lado de Kwan, formando un triángulo alrededor de los antes mencionados y Tuan quedo cerca de la diminuta ventana cerca del suelo, sintiendo el aire secar el sudor y la sangre de su rostro.

—Llevaremos su mundo hacia adelante —afirmó Shiro, asintiendo y arrugando el entrecejo con ira—. Como siempre lo quisieron, pero no de la forma que ellos creyeron.

Ellos podían con esas personas, con los Dragones Dorados, una organización mafiosa y altamente peligrosa que quería el control total de la política y la economía de los países; razón por la que invirtieron millones en experimentos genéticos, pero siempre se comete un error y el de ellos fue pensar que los Cuervos de Sangre se quedarían sin hacer nada.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 4 meses

Buen comienzo para tu relato, trabajada la información. Seguiré la lectura pero te recomiendo que subas una a una las cajas para tener mas seguidores @Ryveed.

Ryveed
Rango5 Nivel 23
hace 4 meses

@Hiarbas Me alegra que te haya gustado, y te agradezco por el consejo


#3

하나

Todos estaban reunidos en su cuarto de paredes grises, exhaustos y acomodados en un solo lugar, a los pies de una cama.

—¿Sabes de qué están hechas las puertas? —preguntó el líder, Kwan, a su mayor.

—De peltre, bronce alumínico y latón —contestó Shiro seguro, después de dos minutos de observar la puerta con detenimiento—. Será fácil con el peltre y el latón pero el otro es más duro, casi inmoldeable sin suficiente calor.

—¿Son corroíbles?

—El peltre y el latón —volvió a responder el chico. Kwan asintió y miro a Tuan, pensando.

—¿Puedes controlar...?

—¿El compuesto H2S? —lo interrumpió él y asintió, sus habilidades iban mejorando cada vez más—. Solo que ninguno de ustedes deben de estar cerca, tal vez solo Shaoran por la energía eléctrica que se desprenda y Shiro por si se sale de control algunos de los metales.

Ya tenían parte del plan armado, pues aquel día los afectados habían sido Shiro y Shaoran. El rubio había sido internado en una sala quirúrgica para que los médicos pudieran introducir metal en su cuerpo y luego que él se los sacará sin perder la vida en el intento, dejando un gran charco de sangre en el proceso; Shaoran, por otro lado, fue obligado a mejorar toda la tecnología del lugar mientras que veía como Tuan y Devmani lloraban bajo las sierras, amenazados con ser cortados.

El menor del grupo tenía el poder de la vida, pero eso no le aseguraba que pudiera regenerar su cuerpo partido a la mitad.

—¿Nosotros qué haremos?

Devmani era el más ansioso, él esperaba ser de utilidad para sus mayores; Jian tenía miedo y Yasushi tenía dudas con respecto a lo que sentía en los sentimientos de sus amigos.

—Shiro y Shaoran irán delante, abrirán las puertas y cortarán la energía de los pisos superiores o por donde salgamos —dijo Kwan asintiendo para sí—; Devmani y Yasushi irán detrás de él, sus habilidades con las artes marciales nos darán ventajas. Tuan y Jian estarán en los flancos, evitando que se acerquen y yo estaré de último destrozando el lugar.

Los otros seis asintieron, conformes con el plan. Pero no sabían muy bien cuando hacerlo, las fechas de los cataclismos que ellos causaban se acercaban y claramente allí no podían poner en marcha su plan; la compañía se encargaba de eso. Winslow Maidana, un nativo americano con mucho dinero gracias a la exportación de oro, fue quién comenzó el proyecto queriendo no perder nunca su fortuna por la mafia japonesa y fue en el momento en que casi fue asesinado, que Kurt Scheck se le unió -un científico alemán- agrandando los experimentos y creando lo que se conoce hoy en día como "Los Dragones Dorados"; un tiempo después, otros tres hombres poderosos se les unieron: Baran Záitsev, Zhao Páng y Ennio Escobar.

Experimento tras experimento fallaban a excepción de Jang Kwan, el hijo bastardo de una ladrona que entró en las instalaciones hacía casi veinticinco años y por consecuencia, el primero en ser usado como rata de laboratorio. Los científicos encargados, contando a Scheck, se dieron cuenta de que los adultos eran muy inestables para los experimentos y comenzaron a trabajar con la clonación reproductiva, a pesar de las leyes vigentes que lo prohíben, creando así al resto del proyecto "Blood Ravens".

Arioch y Forneus, sujetos de prueba asesinados en el año 1996.

Ahazu y Gremory, sujetos de prueba torturados y asesinados en el año 1996.

Ewah; sujeto de prueba escapo y aún se encuentra desaparecido desde el año 1992.

Abraxas; sujeto de prueba desconocido, se dice que el mismo Zhao Páng aportó sus códigos genéticos para su creación.

Todos creados en pequeños tubos, desarrollados en vientres artificiales; vigilados día y noche hasta alcanzar una edad de ocho años, luego encerrados en laboratorios y lanzados a las crueles practicas para desarrollar sus habilidades. Todos creados bajo odio y codicia, deseando algo más que una simple aguja atravesando sus pieles y gritos de terror ante ellos.

—¡Amón! —los doctores nunca los llamaban por sus nombres reales, los que se dieron ellos mismos leyendo algunos libros sino por esos nombres de demonios que los hacían sentir como tales al momento de cumplir ordenes.

El chico de cabellos plateados, gracias a los químicos con los que siempre estaba en contacto, se puso de pie y caminó hasta la puerta abierta donde estaba el doctor, este sonrió y atrajo a Kwan hacia él en un abrazo incómodo. Kwan era muy alto.

—¿A quién quieres que usemos de incentivo hoy? ¿Al pequeño Abraxas o a tu mejor amigo, Arioch? —le preguntó con una malicia que hacia temblar, Kwan apretó los labios.

—A ninguno, sé lo que tengo que hacer —esa, claramente, no era la respuesta que esperaba por lo que entró a la habitación con rabia y tomó a Shiro del cabello, provocando muecas de dolor en él y un grito de sorpresa por parte de Devmani.

—Éste será, nos llevamos al rubio —sonrió e hizo una seña a los guardias, estos tomaron a Kwan y ese extraño grupo salió rumbo a los laboratorios pero no sin antes que Shiro gritara en japonés:

—¡Karera wa karera ga subeki koto o shitte imasu! —recibió un golpe en la quijada y el científico cerró la puerta, creyendo que su hermano no sabía hablar su idioma genético pero en realidad, sí lo hacía.

—Prepárense, saldremos de aquí.

En otro lado del edificio, dos chicos eran arrastrados hasta un laboratorio de paredes azules y científicos con máscaras de gas; Kwan sintió todas aquellas sustancias toxicas y casi se echo a reír pero debía mantener la calma. Shiro fue atado a una silla con esposas y tuvo el mismo sentimiento que Kwan, ¿llevarlos a una sala que estaba repleta de metal y de sustancias toxicas? Irónicamente, los chicos pensaban que esos científicos no eran muy listos después de todo.

Yasushi se levantó y camino a la puerta, colocando su espalda contra la misma; trataba de sentir a su amigo y hermano del lugar donde estuvieran, ya que ellos nunca los llevaban a los mismos laboratorios. Devmani comenzó a atar bien sus zapatos, nervioso por la situación mientras que Shaoran estaba concentrado en el panel de control y la pared a su lado, intentaba crear copias de los videos anteriores para que los guardias no se dieran cuenta de su plan.

—Hazme enojar y le quito dedo por dedo a tu amigo —le amenazó el doctor al líder de su escuadrón de asesinos, quién solo asintió con la cabeza, fingiendo estar de acuerdo.

Kwan fue llevado hasta una mesa donde habían frascos llenos de arsénico puro y mercurio caliente, polonio-210, plomo, cianuro y tetrodotoxina. Todos en cantidades tan grandes que sería casi imposible que alguien se curase.

—Te tragaras algo de eso y quiero que lo controles, quiero ver que eres inmune o comienzo a cortar los dedos de Arioch —amenazó de nuevo el doctor Turner colocando el dedo de Shiro entre una tijera de acero inoxidable.

Tuan había avanzado hasta el pelirrojo, listo para rescatar a sus dos amigos; ya que una de sus habilidades era el poder modificar sus moléculas, podía ser rápido, invisible o ser intangible. Jian, por otra parte, sacaba la cerradura del armario donde estaban las armas que usaban para practicar que se basaban en Yari afiladas, pequeñas Wakizashi, Naginata, Ninjatos, Tachis y Katanas junto a unos cuantos cuchillos y demás armas blancas pequeñas.

Shiro le sonrió a su amigo, asintiendo para que se equivocara y los condujera a ambos a utilizar la violencia. Kwan tomó el mercurio y lo bebió de un trago, sintiendo el ardor quemar su boca pero no lo trago, dos doctores se acercaron a él para tomar sus rayos "x" y uno de ellos dijo:

—Señor, Amón aún no traga el mercurio —y Turner lo vió como una señal para cerrar la tijera, pero ésta no cedió nunca así que levantó la cabeza para ver los ojos de Arioch llenarse de un color negro espeso.

—Corran —Kwan escupió el mercurio a la cara de uno y elevó sus manos, provocando que las sustancias salieran todas a las vez arremetiendo contra los guardias y doctores de su lado.

Comenzaba a repartir armas cuando Shaoran los detuvo, diciendo:

—Ya las cámaras de la habitación y del pasillo están controladas, Tuan ya puedes ir pero debes llevarte a alguno de nosotros —el castaño asintió y le hizo una seña al más pequeño, Tuan sabía que con él se sentiría más a salvo.

Shiro, por otro lado, formó una improvisada lanza con la mesa de acero y la encendió en llamas, y fue atravesando a todos los que pasaban por delante de él a excepción de un guardia, que llevaba una pistola Beretta M9 temblando en sus manos, la cuál apuntaba a su cabeza.

—Oh, lo siento —dijo el rubio sarcástico—. Ya dejo de asesinar a tus compañeros. —sonrió y el guardia disparo pero Shiro cerró el puño, parando la bala y luego abrió la mano, provocando que el arma estallara por combinar sus habilidades y él incrustara un bisturí repetidas veces en la cabeza del guardia.

—No, no, no, ¿Qué han hecho? —lloriqueó Turner en el suelo, sus piernas y torso tenían ácido sulfúrico y de un ojo salía sangre. El rubio se agacho frente a él y sin remordimiento alguno, movió todas las piezas de metal, haciendo que se doblaran y apretaran el cuerpo del doctor como si lo estuviera aplastando una Boa constrictor.

Devmani agarró dos katanas y un pequeño cuchillo que escondió en su bota blanca, Tuan solo tomó una naginata sonriéndoles seguro de sí a sus amigos.

—Nos encontramos fuera del pasillo —tomó a Devmani de la mano y cerró los ojos, de un momento a otro, ninguno estaba allí.

#4

Continuación:

Kwan y Shiro dejaron todo ese desastre atrás y corrieron por el pasillo para llegar con sus otros amigos, chocando de repente con una pared invisible pero solo eran Tuan y Devmani, quién de inmediato abrazó a sus mayores con alivio.

—¿Qué hicieron con Turner? —preguntó Tuan observando la ropa blanca de Shiro manchada de sangre, que milagrosamente no era la suya.

—Muerto, ahora vamos —corrieron los cuatro, encontrándose con más guardias de los esperados pero ellos hacían buen equipo. Devmani solo tenía que estirar sus manos y estás se llenaban de rojo al igual que sus ojos, provocando que sus víctimas se secaran de vida y sangre. Shiro jugaba con el fuego y el metal a su alrededor; Tuan solo se hacía invisible y atacaba o se volvía rápido y atacaba a esa velocidad mientras que Kwan los mataba a todos usando su quinesis de la destrucción sin mucho esfuerzo.

Shaoran caminó hasta Yasushi seguido de Jian, tomando sus flancos y preparados para abrir las puertas. Ese día por fin verían el mundo exterior. El japonés presionó el botón plateado, que era un intercomunicador y dijo suavemente, casi controlando al guardia con su empatía pues un sentimiento de leve preocupación atacó al hombre.

—¡Jian está convulsionando! —pero claramente era mentira, se escuchó como el guardia apresurado quitaba los seguros de la pesada puerta y cuando iba a entrar Yasushi les ordeno a los dos chinos que se retiraran un poco, no podían dejar a ninguno de ellos con vida—. No siento esto, realmente.

Levantó el ninjato en cuanto el guardia paso el marco de la puerta y movió la espada de adentro hacia afuera con fluidez, cortando la cabeza del hombre y provocando que cayera al suelo con un golpe seguido de su cuerpo, ambos dejando un charco de sangre.

Jian movió la cabeza asqueado y salió del cuarto pasando por encima del cadáver, Shaoran lo imitó y solo Yasushi se quedo atrás, tomando la radio del cinturón para estar informado de lo que sucede a pesar de tener a una máquina viviente como amigo. Una vez estando los tres en el pasillo, se pararon frente a otra puerta metálica rodeada de rejas electrificadas, Shaoran sonrió con ironía.

Devmani los sintió y se lo dijo a sus mayores; en la siguiente esquina, antes de llegar a su dormitorio, habían entre diez y quince hombres completamente armados así que se prepararon para seguir luchando.

Y en menos de lo que habían esperado, usando sus habilidad psíquicas y marciales, tenían a su alrededor más de diez cuerpos llenos de sangre y con expresión de terror gravados en sus rostros.

—Crean un arma letal que puede controlar la tecnología y absorber la energía pero sus puertas siguen siendo todas iguales —extendió la mano y la colocó en la reja, sintiendo los 3000mA correr por su cuerpo y sintiéndose más fuerte y más sano—. El otro puede manejar el metal, otro la destrucción en sí, el otro sus cuerpos, el otro chico confunde su cerebros, el otro te quita la vida y otro es más peligroso porque no lo ves venir, que maldita ironía.

La puerta se abrió, ya que trabajaba con energía y al estar sin una corriente continua dejaba de funcionar, y los tres chicos pasaron encontrándose con los otros cuatro de su grupo junto a unos cuantos cuerpos detrás y a alrededor de ellos.

—Íbamos a buscarlos —dijo Kwan respirando aliviado, se sentía a gusto verlos a salvo pero aún tenían mucho camino por recorrer si querían salir de allí rápido—. Debemos seguir, creo que ya se dieron cuenta del cadáver de Turner. ¡Formación!

Shaoran y Shiro se colocaron al frente, uno al lado del otro, con katanas en mano; seguidos a ellos estaban Devmani y Yasushi, más armados que los otros y detrás de estos dos, estaba Kwan con solo un cuchillo FX-1695 en la mano izquierda. Jian estaba situado a la derecha y Tuan estaba a la izquierda del grupo, cada uno con una Yari de punta recta.

—No se separen, no dejen a nadie atrás —comenzó a hablarles Kwan—. Recuerden esto: somos cuervos, no decepcionamos, ganamos nuestros nombres.

Avanzaron a paso de trote y nada más dar la vuelta en una esquina, se encontraron con un grupo armados con porras eléctricas y pistolas con balas de goma; los siete chicos frenaron y los dos primeros tomaron la situación como personal, trabajando en conjunto.

—¡Abajo! —gritó Shiro y los otros obedecieron, Shaoran solo pegó sus manos a la espalda del rubio y este extendió sus manos creando un campo magnético con la corriente eléctrica proveniente de Shaoran; los guardias cayeron contra las paredes y Devmani se encargo de ellos, dejando sus cuerpos como frutas deshidratadas.

Otra vez corrieron y siguieron corriendo, no podían detenerse de nuevo así que solo noqueaban a los guardias y seguían su camino; no era solo un sueño el que tenían de salir de allí, estaban cansados de todo eso mas aún así siguieron corriendo. No dejaban que nadie se retrasara un segundo, se ayudaban entre ellos y estaban completamente seguros de que ese día no morirían.

Tenían mucho por delante, como personas normales más que como armas destructivas.

Pero Kwan era el que hacía todo el trabajo sucio, sus venas estaban hinchadas y de un color morado fuerte como si se las hubiera golpeado pero era su poder, iba destruyendo el lugar mientras avanzaba y se defendía, a veces provocando daños estrafalarios en sus contrincantes. Pero todo era por el bien de sus amigos/hermanos, así que no había tiempo para descansar, se imaginaban la vida con una buena casa y un cielo brillante sobre ellos en vez de un laboratorio y torturas inimaginables.

Ellos vivieron en un ciclo por mucho tiempo: destrucción, sangre, pruebas y guerra; destrucción, sangre, pruebas y guerra, todo eso una y otra vez. Habían soportado mucho.

—¡La puerta está más adelante! —avisó Shaoran al resto mientras terminaba con el tipo a su izquierda que había intentado cortarlo y siguió junto a Shiro, Tuan, Jian y Yasushi. Kwan se había retardado un poco ayudando a Devmani, quién no podía caminar bien por un cuchillo en su pie, los otros no se habían dado cuenta.

—¡Vayan ustedes! ¡Ya los alcanzamos! —dijo el líder haciendo caso omiso a la regla que el mismo puso: no dejar a nadie atrás. Tuan negó y mandó a tres de ellos a la puerta, que ya tenían enfrente, para que la abrieran y él pudiera ayudar a los menores.

Shiro, Jian y Yasushi corrieron a la puerta, abriéndola y borrando del mapa a los grupos "élite" de combate de la compañía. Tuan se acercó veloz y tomó a Devmani para llevarlo pero se alejo de él, negando.

—Quiero deshacerme de ellos, siguen con vida y no nos dejaran en paz —dijo.

—¡Igual tienen más! ¡Contrataran asesinos y mercenarios! —gritó sin paciencia el mayor, observando con ansias los otros grupos de refuerzo y algunos de los no tan heridos guardias que dejaron atrás. El menor siguió negando y empujo a sus mayores, diciendo algo entre dientes.

Devmani se dió la vuelta con rapidez y trotó hacia los guardias, cayendo de rodillas y extendiendo sus manos con los ojos cerrados, concentrándose.

Se escuchaban las armas detonar pero las balas nunca llegaron, Shiro las detenía.

Se escuchaban el estallido de las bombas de gas mostaza, pero Kwan y Tuan se encargaban.

Jian tenía a los guardias de afuera paralizados, Shaoran dejaba el lugar sin electricidad y Yasushi esperaba por sus amigos al otro lado de la puerta, vigilando que no llegarán los dueños del lugar o se podrían despedir de su sueño.

—Lo siento —susurró Devmani con voz rota—, pero mi familia va primero.

Sus manos se llenaron de un líquido rojo, como si él estuviera sangrando y todos a su alrededor, a excepción de los seis chicos de su grupo, cayeron sin vida al piso como bolsas vacías de sangre. Se volteó hacia sus mayores y sonrió, corriendo con ellos a la puerta.

Los siete chicos, en algún momento conocidos como Cuervos de Sangre, cruzaron las grandes puertas con esperanza y felicidad corriendo salvajemente por su cuerpo.

Era un paso grande para ellos, lo tenían todo por delante y con un poco más de conocimiento podrían ser lo que ellos siempre quisieron: jóvenes normales y felices, olvidándose de sus poderes y de aquellas personas. Pero, no todo era tan sencillo.

Traducción:

1) ¡Saben lo que deben hacer!

#5

—En las noticias matutinas se darán a conocer los detalles del reciente desastre en la isla de Noirmoutier, Francia —relató la reportera con expresión severa y con los papeles temblando en sus manos mientras leía lentamente lo escrito en la pantalla—, dónde un grupo de jóvenes peligrosos asesinó a personal médico, de seguridad y destruyó la sede europea de Experimental Inc. El jefe de dicha empresa, Winslow Maidana, ha aceptado declarar para nosotros el día de hoy; Elizabeth, adelante por favor.

El foco de la cámara fue pasado a una mujer más joven, sentada en un sillón, junto a un hombre mayor que sonreía falsamente.

—Bien, señor Maidana...

—Llámame Winslow —dijo el hombre con una sonrisa más desagradable.

—Bueno, Winslow, ¿Qué nos puede decir sobre el incidente en su sede de Francia? La cuál, según la ONU, no está registrada.

—Oh, para aclarar dudas diré que esa sede es la más nueva y por lo tanto, no hemos tenido tiempo de hacer lo papeleos. Estamos al tanto y pronto se solucionará dicha situación —Maidana calló un momento y respiró hondo antes de seguir hablando—. Sobre aquel grupo, solo diré que fue un proyecto fallido; eran jóvenes entrenados mortalmente para garantizar nuestra seguridad. Pero, nos metieron una bala en la nuca cuando los acogimos y dimos hogar.

La entrevistadora asintió, algo dudosa de la información pero aún así siguió con otra ronda de preguntas, a las que Maidana contestaba de manera exagerada. Los siete jóvenes no eran asesinos experimentados, eran víctimas del sufrimiento que les proporcionaba Experimental Inc. y sus cinco jefes.

La periodista del comienzo volvió a tomar palabra cuando la entrevista acabó y dijo:

—Los siete jóvenes son conocidos como: Amón, Ewah, Arioch, Ahazu, Forneus, Gremory y Abraxas; sus imágenes serán colocadas a continuación y cualquier información sobre ellos contactar al siguiente número en pantalla.

Pero esa información solo era escuchada por Tuan en la pequeña pantalla de la camioneta, había decidido por los demás que debían descansar y que él vigilaría. Ellos no eran asesinos, solo se habían defendido y no es como si esas personas fueran muy buenas.

—Habrán puesto las últimas fotos de los archivos -le dijo Shiro desde el asiento contiguo.

—Sí, debemos cambiar nuestra apariencia y ropa —dió la razón y arrancó la camioneta; los tres pequeños del grupo estaban en la parte de atrás y en la cajuela se hallaban Kwan y Jian, quiénes podrían defenderlos por si algo se les acercaba demasiado.

—¿A dónde iremos?

—Puedo hacerme invisible Shiro, robaré algunas cosas y ya veremos qué hacer —a el rubio no le parecía buena idea, ya los estaban buscando por asesinato y destrucción—. Sé que no es lo mejor pero...

—Hazlo antes de que los chicos despierten —lo cortó Shiro, dándose cuenta de que realmente no tenían más opciones. Todos los iban a entregar si pedían ayuda, y por ello no debían confiar en nadie.

Tuan avanzó por la carretera oscura y paró cuando vio a lo lejos una gasolinera; dentro de él había un conflicto armado, dudaba entre huir y hacer lo que debía hacer. Miró a su amigo.

—¿Puedes vigilar? Kwan y Jian están dormidos —se dirigió a el rubio, este asintió y bajaron de la camioneta al mismo tiempo, Tuan puso el seguro—. Ten mucho cuidado.

—Tu igual —respondió seco, caminando hacia la parte trasera de la camioneta. Sus manos estaban dentro de los bolsillos de su chaqueta blanca, jugando con un encendedor.

El mayor ya estaba manipulando sus moléculas, haciéndose invisible a ojos de los demás. Se acercó tres pasos más y decidió, al ver cinco personas dentro, que empujar la puerta con fuerza era lo mejor: las personas eran muy creyentes de lo paranormal. Dio dos pasos, colocó sus manos frente a él y empujó con fuerza, provocando gritos de susto en las seis personas dentro de la tienda y avanzó rápido, antes de que la puerta se le devolviese.

—¿Qué fue eso? —preguntó una señora bajita a otra, esta tenía un crucifijo aferrado en las manos.

—¡Demonios! —susurró la señora del crucifijo, aterrada por alguna cosa—. De seguro fueron esos chicos demonios que escaparon.

Tuan viró los ojos con fastidio y camino hacia el pasillo que tenía la ropa, según los letreros. En los estantes había paquetes con camisas y jeans, ropa interior, medias y botas militares, chaquetas y gorros gruesos; él tomó varios paquetes para las semanas y de sus respectivas tallas. Luego corrió a donde estaban los productos femeninos y tomo aquellos tintes de cabello que la señora había dejado caer al suelo, lo metió entre los paquetes de ropa.

Una ventaja de su habilidad era que las moléculas de lo que tocaba, también cambiaban con él. Tomó un bolso largo y metió los paquetes allí, agarro otro bolso y caminó al pasillo de la comida, planeaba llenar el bolso con bastante comida.

Al menos hasta que encontraran un lugar estable.

—¿Crees que esos chicos en serio sean peligrosos? —pregunto una chica al cajero obeso.

—No confío en Experimental Industries y si esos chicos les hicieron algo malo, es porque esas personas se lo merecían.

Tuan sonrió y agradeció con una pequeña reverencia. Camino a la puerta principal con ambos bolsos, decidiéndose por modificar sus moléculas para ser intangible y atravesar las puertas. Ya le había dado mucho susto a esas personas, no más.

Una vez afuera, observó a Kwan discutir con Shiro, el primero se notaba molesto y comenzaba a armar un espectáculo.

—¿Por qué no me lo dijeron? —le reclamó Kwan a Tuan cuando estuvo cerca.

—Podrás ser el líder Kwan, pero yo soy el mayor y no necesito de tu permiso —lanzó el bolso de la comida hacia él y el de la ropa hacia Shiro, ambos las atajaron por puro reflejo y Tuan subió al auto, bajando el cristal.

-Shiro y Kwan en la cajuela, Devmani de copiloto y los demás atrás -ordenó hacia los aludidos y subió de nuevo el cristal.

#6

Continuación:

Hace cinco años, muchos desastres "naturales" azotaron el mundo. Erupciones volcánicas, deslaves, avalanchas, incendios y terremotos. Pero no eran tan naturales como todos creían, todas esas catástrofes fueron causadas por siete chicos de rostros suaves. Todo fue culpa de los Cuervos de Sangre, los demonios.

Chile, abril del 2014.

Una familia de Iquique cenaba tranquila mientras veían la televisión, el padre reía de un mal chiste hecho en voz baja por el hijo mayor y la esposa terminaba una trenza en el cabello de su hija menor. La hija más pequeña de los Muñoz apreciaba algo en la ventana con miedo, un joven con un simple bozal negro de rejillas y ojos negros como la noche la observaba con anhelo y culpa; la pequeña no sabía cómo reaccionar así que comenzó a balbucear, llamando la atención su familia, provocando que estos mirasen a la ventana y gritasen del terror por la criatura de afuera.

Pero no duro mucho el pánico generado dentro de la casa ya que un temblor fuerte sacudió el suelo, la casa y todo lo que estuviera en contacto con la tierra y la mano de Amón. Los edificios comenzaron a colapsar con los habitantes dentro, aplastando cuerpo o dejándolos sin salida, las tuberías de agua se rompieron al igual que las de gas, Arioch aprovechando esto, movió su mano y generó llamaradas de fuego que lamían a los chilenos que habían logrado salir de los edificios. La orden era matar sin piedad, o sus hermanos pequeños sufrirían las consecuencias.

—¡Ayuda! ¡Ayuda! —exclamaba una niña no muy lejos de donde estaba Arioch, el rubio sin pensarlo camino hacia allí lo más rápido que pudo y observó el problema: tenía una viga sobre sus piernas.

Y deseando que Amón no lo viera, comenzó a moverla con sus poderes.

—¿Qué crees que haces? —volteó con la viga elevada en el aire y se dio cuenta de que amigo tenía los ojos cerrados; Maidana y sus compañeros los estaban viendo a través de pequeñas cámaras incrustadas en los lentes de contacto que Amón, Ewah y Ahazu llevaban.

—Está sufriendo, por lo menos deja que se vaya y muera sola por allí —era mentira, él no quería que se muriera sino que se salvara.

La niña de cabellos oscuros se levantó y observo un momento a los demonios para luego salir corriendo, tambaleándose a causa del terremoto que azotaba la ciudad. La familia Muñoz no se había podido salvar, tras tres minutos Arioch se pudo dar cuenta del daño que había causado en la ciudad de Iquique y más aún cuando la alarma para tsunamis retumbo por todos lados.

—Debemos irnos, ya hicimos suficiente.

Estados Unidos, mayo del 2014.

Todos pensaron que la culpa de los asesinatos era de Harris O'Conner, un estudiante de 22 años con el Síndrome de la mano alienígena.

En la Universidad de California la temperatura era elevada, lo normal para esas fechas y la mitad de los estudiantes se hallaban afuera en los patios, algunos disfrutando del sol, otros con las carpetas de abanicos y todos vistiendo ropas cortas para evitar el calor. A excepción del chico pelirrojo en la entrada del campus, su apariencia era muy extraña pero aun así atraía la atención de las chicas que pasaban cerca.

—Oh! Causes eating, heart! —exclama una de ellas, sonriente y a punto de acercase a él.

Forneus no usaba la máscara, que llevaba en una mano, para llamar la atención de sus víctimas y vaya que no necesito de mucho, sus poderes se hicieron cargo y un miedo profundo caló en el pecho de las cuatro jóvenes. Se colocó la máscara con cuidado, una de color carne y ojos negros, desfigurada y con detalles de sangre saliendo de su boca, ojos y nariz.

Sacó su katana y dejó a las chicas libres, que escaparan si pudieran.

—¿Debemos hacerlo? -preguntó Gremory llegando a un lado de Forneus. Ahazu estaba del otro lado y él fue quien respondió.

—No tenemos opción.

Ahazu llevaba una máscara blanca con líneas de color negro y en su mano tenía una Yari de punta triangular. Gremory, en cambio, usaba una media máscara que dejaba ver su ojo izquierdo de color blanco.

Corrieron hacia los alumnos, de los cuales algunos ya habían comenzado a correr. Forneus se dirigió hacia los pisos superiores donde se escondían la mayoría de los profesores; Ahazu ya estaba controlando cuerpos y los atravesaba con una ira dirigida a los creadores, lamentándose de las muertes. Gremory solo se sentó en el pasto y pego sus manos a este con los ojos cerrados, centrándose en la energía del lugar para usarla a través de sus espadas.

Al final del día, casi 240 cuerpos fueron encontrados entre docentes y profesores, unos 15 sobrevivieron con heridas o desfiguraciones fatales, casi mortales, a causa de las habilidades de Forneus y Ahazu o por culpa del inocente Harris, como confirmaban las autoridades a los periodistas, quién era había sido el único sobreviviente, el pobre se había escondido en la biblioteca escuchando los gritos y con su mano derecha golpeándolo.

Japón, septiembre del 2014.

—Josimhae! Agmagaogoissda! —exclamó una señora coreana corriendo por la calle, sus ropas estaban llenas de ceniza y respiraba con dificultad—. Pogbal! uli modu jiog-e ta beolilgeoya!

Gritó refiriéndose a la erupción de un volcán en el monte Ontake, nubes de ceniza se alzaban sobre ella y el pueblo turístico; la señora sin quererlo ocasionó el caos pero ella no se llevó todo el crédito sino el chico que caminaba tranquilo de entre la ceniza. Devmani era el que estaba detrás de la máscara negra sin ojos y sonrisa tétrica, dando paso tras paso como si fuera un zombie; detrás de él estaba Tuan controlando el dióxido de azufre, su máscara era totalmente negra, sin ojos ni boca pues era una forma de burlarse de los dueños de Experimental Inc. y los científicos.

Las personas alrededor gritaban asustadas, se habían dado cuenta de su presencia ¿Y como no? Dejaba un rastro azul detrás de él y Devmani tenía las manos y la ropa llenas de sangre.

Los turistas y escaladores del monte Ontake estaban muertos, los bomberos estaban mal heridos y la lava había avanzado hasta atravesar las prefecturas de la frontera entre Gifu y Nagano, dejando casas destruidas, niños sin padres y viceversa, árboles quemados y una gran nube de ceniza sobre Japón.

Todas esas matanzas masivas fueron a causa de un contrato no firmado, por un orgullo lastimado y por la codicia del poder. Por culpa de hombres codiciosos y malos, siete chicos se sentían monstruos, seres miserables que merecían la muerte.

Tuan manejaba en silencio, a su lado Devmani estudiaba un mapa que el anterior le había dado, buscaban algún bosque donde refugiarse o una edificación en ruinas como escondite. Los tres de atrás jugaban entre ellos, como salían hacerlo en Experimental Inc. cuando no les ataban las manos y en la cajuela, Shiro y Kwan hablaban en voz baja sin dejar de ver el camino, los carros que pasaban o el ambiente calmo.

—Tengo miedo —susurró Kwan observando el lujoso carro que se estacionaba a un lado.

—¿De morir? —cuestionó Shiro.

—No, de perderlos a ustedes.

—Somos máquinas de matar, tú sabes que no nos pueden matar tan fácilmente.

—Podían herirnos.

—Nos ponían camisas de fuerza, nos inyectaban tanta anestesia como para dormir a una ciudad y nos amenazaban siempre con matar a Devmani y a Shaoran.

—¡Por eso! -exclamó Kwan en voz baja—. Saben que ellos son importantes para nosotros.

Shiro calló un momento, estaba pensando sobre ello pero solo llegó a un punto.

—Ellos dos, al igual que nosotros, saben cuidarse solos —le dijo en tono calmo—. No son niños, ya no somos niños.

Atrás, Jian y Yasushi conversaban sobre sus similitudes en las habilidades que poseían. Ambos trabajaban con mente y cuerpo.

—A veces siento que no puedo controlarlo —decía Jian a los dos pequeños.

—¿La parte nerviosa o...?

—No, no, hablo de mi habilidad, a veces es como si ella me estuviera controlando a mí.

Yasushi asintió y dijo—: Eso me pasa con mis emociones, son más difíciles de controlar y ni hablar de cuando quiero curarme, ni siquiera lo pienso.

—Sale por sí solo, como si fuera parte de nosotros —le dio la razón al pelirrojo.

—Eso es porque ya es parte de nosotros —el comentario hecho por Shaoran llegó a oídos de todos, quiénes trataban de no culparse por lo que habían hecho en el pasado. No se lamentaban de las muertes que hubo como consecuencia de su huida sino de aquellas muertes de inocentes con los que acabaron.

El silencio formado fue roto por el sonido de un cañón, una exclamación de dolor y una fuerte explosión en la parte de atrás del vehículo; Tuan observo por el retrovisor, divisando tres camionetas negras con las iniciales de Maidana y a Shiro lanzando fuego de sus manos hacia estas, Kwan estaba sosteniendo su cuello.

—¡Nos encontraron! —gritó Devmani colocándose el cinturón de seguridad, el mayor había aumentado la velocidad.


#7

Continuación:

—Voy a subir —dijo Jian manteniendo la calma y la sonrisa, aunque fuera Yasushi el que los hiciera mantener la cordura en esos momentos. Se quitó el cinturón y bajo la ventana, sacando primero su torso por la ventana y luego las piernas, para montarse en el techo y caer junto a su amigo, tomando a este por sorpresa-, no es profundo.

Comentó viendo la herida de Kwan, era una especie de bala rellena de sedante y eutanasia. Las camionetas formaban un triángulo detrás de ellos, intentando chocarlos entre todas pero Tuan aumentaba la velocidad cada minuto que pasaba, frustrando sus planes.

—Shiro, necesito que desprendas las puertas o los techos de las camionetas —habló el castaño mientras paraba el flujo de sangre y arreglaba el tejido muscular de la herida de Kwan—. Yo controlare los cuerpos, haremos que choquen.

El mencionado asintió y estiro sus brazos sin pensarlo mucho, dejando salir todo su poder y arrancando de la estructura vehicular tanto las puertas como el techo de todas las camionetas, luego se agacho y se quedó con su amigo ya curado. Shiro mantenía activa sus habilidades con sospecha, no creía vencer tan fácilmente a esos matones ya que no parecían asustados, Kwan comenzaba a despertar y Jian ya tenía bajo control a dos de los cinco tipos armados que había en cada camioneta.

—Abre los capos —dijo el líder en voz levantando su mano en dirección a los conductores, que parecían reacios a dejar de seguirlos. Jian tenía un brillo verdoso en los ojos por el uso de su poder y se mareaba con frecuencia, cerrando los parpados y los puños con rabia; ninguno había comido desde hace cuatro días, desde que escaparon de Experimental Industries—. Jian, has que todos abran las bocas y Shiro, que los carros sigan andando y luego lánzalos al lugar donde más te guste.

Los tres se pusieron marcha, haciendo cada quien su parte para ver luego el resultado de su pequeño plan: los autos siendo controlados por Shiro, Jian controlando a los posiblemente mercenarios y Kwan jugaba con el aceite combustible, planeaba hacérselos tomar.

—¡Calienta el aceite!

—¡Va a explotar y estamos muy cerca! —los gritos de ambos fueron escuchados por el conductor de su vehículo, Tuan y entendieron a la perfección lo que quería decir: háganlos volar. El aceite se calentó y Kwan los introdujo en las bocas anormalmente abiertas de los hombres, los cuales recuperaron el control de sus cuerpos, y automáticamente comenzaron a tener arcadas, ardor en los pulmones, garganta y piel, esta volviéndose ligeramente azul; fueron desangrándose por la hemorragia interna frente a Shiro, Jian y Kwan hasta que por fin murieron. Rezaban porque no volvieran a ver algo parecido más nunca.

Shiro controlo los carros una vez y los hizo salir por el borde de la carretera Passage du Gois, la cuál daba hacia un espacio a una pequeña piscina creada por la reciente marea alta. Por otro momento se permitieron respirar un poco de paz.

Traducción del coreano:

1) ¡Cuidado! ¡Los demonios vienen!

2) ¡Explotó! ¡Todos arderemos en el infierno!

Traducción del inglés:

1) ¡Oh! ¡Provoca comerte, corazón!

#8

Al llegar a Vandea, fue bastante difícil deshacerse de la camioneta y de sus ropas llenas de sangre; por lo que luego de una larga discusión, decidieron que era mejor quemar todo. Shiro y Tuan se encargaron mientras que Yasushi iba a buscar un lugar donde quedarse, su empatía funcionaba mejor si estaba solo y confiaban en que las personas de ese lugar no lo reconocieran pues las fotografías publicadas no eran recientes, en estas se podía ver como los siete tenían alrededor de diez años, el cabello negro y aun no mostraban signos de pubertad, mucho menos de sus habilidades.

—¿Tengo que pintar mi cabello? —preguntó asqueado Shiro observando con curiosidad y asco el tinte en sus manos, Tuan le había uno de color verde claro y uno negro—. ¡Ni siquiera sabemos como se hace!

—Sí, así no nos descubrirán tan fácilmente. Recuerda que estamos dentro del ojo del huracán —le dijo Tuan sin inmutarse por las reacciones del rubio.

—A mí no me molesta —mencionó Jian con una sonrisa, Shiro hizo una mueca hacia él y fue a tomar un paquete de ropa antes de que pudiera incendiarle el trasero a su amigo.

—Yasashī.

Kwan estaba dormido contra un árbol y a un lado de él, estaban Shaoran y Devmani esperando en silencio una buena noticia proveniente de alguien pero sus mayores estaban muy ocupados.

Al otro lado del pequeño bosque donde estaban sus amigos, Yasushi caminaba con paso relajado pero alerta ante cualquier amenaza, frente a sus ojos pasaban puras familias y una que otra pareja acaramelada. La ciudad era muy bella y lamentablemente ellos no podían disfrutar como los demás, Yasushi buscaba desesperado uno de esos moteles baratos de los que solían hablar los guardias afuera de su habitación pero lo único que encontraba eran grandes hoteles que no podían pagar y donde los reconocerían fácilmente, que era lo que menos querían.

—Hai sentito cosa è sucesso qui vicino?

—Sì! È cosi orribile! —le contestó la mujer a su esposo apretando su bebé dormido contra su pecho, como para protegerlo de ellos. Un dolor azoto el corazón de Yasushi, se sentía mal—. Poveri uomini...

De lo único que podía agradecer a los Dragones Dorados era que les enseñaran a hablar francés, inglés, chino, mandarín y español inconscientemente. Ellos se encargaron de lo demás con libros y con Kwan como buen profesor de idiomas, a excepción de Kwan que sabía coreano, y él junto a Shiro que ya sabían japonés, sin explicación alguna de cómo habían aprendido.

¿Pobres ellos?, pensó Yasushi con indignación, él y sus amigos comían una vez al día unas pequeñas miserias mientras que todos los demás engullían como cerdos; pasó de largo con la cabeza gacha y los puños apretados, él estaba consciente del mal que habían causado pero tampoco podían juzgar sin conocer los motivos reales. Camino un par de cuadras más hasta que decidió darse por vencido, sentándose en un escalón de algún edificio; personas pasaban frente a él y le daban malas miradas, de lastima y miedo. Estaba harto, podía sentir todo lo que esas personas sentían hacia él y a pesar de que algunos eran sentimientos puros, se mareaba de tanto.

Pero no podía darse por vencido, sus hermanos necesitaban un lugar donde descansar.

—¿Crees que Yasushi este bien? —preguntó de repente Devmani a Shaoran.

—Sí, sabe cuidarse; no te preocupes por él.

Devmani se calló, pensando en las llamas que acababa de crear Shiro mientras se acercaba a ellos; llevaba un trapo y una lata en su otra mano, el rubio parecía estar de mal humor.

—Esta mierda es para que se calienten —dijo colocando el trapo dentro de la lata, que dejo en el suelo con un golpe seco, y encendió la tela blanca llena de sangre—, no confió en esas chaquetas y si tienen más frío vengan a dormir conmigo.

Shiro se retiró del lugar y se acostó lejos de todos, pero más cerca de la entrada del bosque; él actuaba como su primera línea de defensa por si pasaba algo y en caso de que Yasushi no volvería, Tuan sería el encargado de buscarlo. Devmani se recostó en el árbol pero no se pudo dormir como Shaoran, pensaba en su amigo pelirrojo y la preocupación que invadía su cuerpo; que invadía a todos de hecho, sin Yasushi presente todas las emociones se arremolinaban y chocaban entre sí, volviéndolos un poco locos.

—¡No puedo con esto! —susurró y se levantó en silencio, caminando hasta la ciudad donde su amigo había ido hace una hora. Lo bueno de su poder es que podía cubrir el piso de suave grama y así evitar que los demás miembros escucharan sus pisadas rústicas.

Seguía pensando en que si ese lugar era bueno o no, no se veía cómodo pero parecía ser buen escondite para los siete. Podían utilizar los asientos de los autos viejos que rodeaban el lugar, Shiro encendería una buena fogata y se protegerían entre ellos; solo debía regresar y decirles a los demás.

—¿Tú qué haces aquí? —Yasushi sintió maldad, ni siquiera un poco de duda o culpa en ese sentimiento tan oscuro con el que estaba familiarizado. Se dio la vuelta y encontró a tres hombres con aspecto desaliñado, olían a alcohol, orina rancia y otra sustancia que le recordó al cabello de Kwan, que estaba lleno de químicos peligrosos.

—Solo veía el lugar —respondió él tratando de calmarse, ahora no solo sentía maldad sino otro que lo alentó a sacar su ninjato de entre la camisa negra que llevaba. ¿Pensaban violarlo? ¿Qué clase de gente vivía en aquel mundo? En esos momentos, deseaba regresar a la habitación de paredes grises y hablar horas con su hermano, Devmani y Jian.

El hombre rió y lo señalo, aun riendo, como si no creyera lo que él decía y Yasushi quiso inventar una excusa mejor. ¿Ver el lugar? Era un edificio abandonado, no había nada lindo que mirar, no sabía usar su poder estando solo. Los otros dos caminaron hasta que los tres formaron un triángulo a su alrededor y recordó vagamente lo que le había dicho su hermano: "Tienes que atacar las bases de la pirámide primero; corta hacia la derecha y hacia atrás, luego a la izquierda y hacia atrás. De último, puedes hacer lo que quieras con la punta". Y al ver que se seguían acercando con malas intenciones, saco por completo su arma y atacó sin dudar como le había enseñado Shiro; cortó al hombre de la derecha horizontalmente, y gracias al filo de su ninjato, se le salieron las tripas con un sonido asqueroso y mucha sangre provenía de la herida así como de la boca, el otro quiso correr lejos del peligro pero Yasushi ya había cortado sus piernas, clavándole luego la hoja en la cabeza por puro reflejo.

— ¡Ah! ¡Ayuda! ¡Asesinato! —gritaba el otro, en shock. Yasushi rió sarcástico y apretó el mango para matarlo pero no sirvió de nada pues ese hombre cayó como una bolsa vacía al suelo.

—Será mejor que volvamos con los demás —le dijo Devmani a Yasushi saliendo del hueco donde se había metido minutos atrás, cuando pasaban los tres hombres.

— ¿Desde cuándo estas allí?

Devmani lo ignoró y se propuso a usar su geoquinesis, enterrando los cuerpos en tierra y lodo para que no los hicieran correr tan rápido de Vandea. Yasushi no estaba lleno de sangre pero se olía la pestilencia en todas partes.

—Allí hay agua, échate un poco —el menor estaba sorprendido, había visto muchas veces a Yasushi matar pero esa vez fue diferente, nunca había visto que los ojos de él se volvieran naranjas con la retina negra. Una vez que Devmani se asegurara de que los cuerpos no se veían, de que Yasushi se hubiera lavado, y a la espada, caminaron de regreso al bosquecillo en silencio, cada uno en sus pensamientos. En su lugar de reposo estaban todos vueltos locos, esa era la mejor descripción que pudieron pensar los menores al llegar.

— ¡¿DÓNDE ESTABAN USTEDES?! —Gritaron todos al unísono, aturdiéndolos y asustándolos. Estando molestos tenían menos control sobre sus habilidades y podían causar destrozos como lo estaban haciendo Shiro, Kwan y Tuan; el oxígeno parecía estar acabándose, los árboles rompiéndose al fondo se asemejaba a la demolición de un edificio y el humo a quemado les llenaba los pulmones, se estaban quemando las mitades de los árboles con furia.

Yasushi decidió usar su habilidad, que esta vez sí querían funcionar con normalidad, para calmar a sus amigos y que no los matarán. Jian estaba cruzado de brazos y mostraba señas de querer calmarse, Shaoran se sentó en el suelo y los miraba sin expresión alguna. Devmani no sabía que era peor, el silencio de Jian y de Shaoran o el escándalo de Shiro, Tuan y Kwan; miró a Yasushi, este parecía pensar lo mismo.

—Encontramos un lugar —susurró Devmani cabizbajo, esa valentía con la que había ignorado a Yasushi se había desvanecido al ver a sus mayores en tal estado.

— ¿Eso es una excusa? ¡Yo...! —Tuan respiró hondo, como si se calmase de repente y miro al japonés pelirrojo como si quisiera quitarle la cabeza—. No vuelvas a hacer Yasushi, no conmigo.

— ¿Qué encontraron? —preguntó Kwan de la misma manera que Tuan, con advertencia. Shiro sudaba y respiraba agitado, luchando contra el control de Yasushi sobre su emoción.

Yasushi inhaló todo el aire que pudo y se paró derecho—: Es un edificio abandonado, o eso parece. Está casi saliendo de la ciudad, vas por un túnel de los desagües y llegas rápido pero por arriba tarde casi dos horas en llegar y sin saber a dónde iba.

—Entonces vamos y quítame esta mierda para que pueda golpearte —le gruñó el rubio entre dientes acercándose tembloroso, de sus manos salían volutas de humo y sus ojos estaban negros, con un brillo de locura en ellos. Tuan tomó a Shiro entre sus brazos, volviendo sus moléculas resistentes al calor y haciendo una seña a todos para que recogieran sus cosas. Shaoran suspiró, iba a ser una noche larga y no estaba preparado para tanta tensión.

#9

Continuación:

La noche caía sobre toda Francia con gracia, con un viento frío y unas cuantas personas paseando tranquilas por las iluminadas calles. En la oscuridad, un grupo numeroso corría en busca de los siete chicos fugitivos; aquellos agentes vestían completamente de negro y llevaban grandes armas de fuego como defensa. La orden era capturar con vida y si había mucha resistencia, valía llevar el cuerpo. Los distritos de Alta Francia, Normandía, Bretaña, Países del Loira, Nueva Aquitania, Occitania y Provenza-Alpes-Costa Azul eran la prioridad pues era más seguro que los Cuervos de Sangre se escondieran cerca, y no estaban equivocados.

En el último piso de un edificio en ruinas, estaban siete chicos frente a una fogata sumidos cada uno en sus pensamientos y preocupaciones, imaginando distintos rumbos y distintos planes de huida. Pero se estaban hartando de huir, eran un pensamiento en común la idea de pelear por lo que se merecían aunque no fueran humanos normales. Eso de ser clones de otras personas, a excepción de Kwan, no era fácil de llevar y constantemente se preguntaban quienes habían sido ellos, que habían hecho para caer en manos de Experimental Industries, sobre si sus familias los extrañarían y su reacción al verlos.

—Nos están buscando —Devmani rompió el silencio, quién apoyaba su cabeza en las piernas de Shiro como si este nunca hubiera querido quemarlo vivo.

—Por supuesto que sí —siguió Shaoran, aún veía sus nuevas ropas con anhelo—, de seguro están por allí abajo rondando como ratas...

—Portando grandes armas para acabar con nosotros... —continuó Yasushi a su lado en voz baja, sonaban muy pesimistas pero era la verdad.

Tuan estaba ignorando a los tres pequeños mientras pensaba en los pocos países que había oído por accidente y que eran un mal destino ya que allí también había grandes sedes de Experimental Industries. Pensar en ir a Estados Unidos, China, Rusia, Colombia y Alemania era un suicidio aun teniendo las habilidades que tenían.

—Tengo un lugar en mente —dijo Kwan después de unos segundos de silencio, él siempre había sido el más perspicaz de los siete—. En las etiquetas de nuestras ropas, aparecía que fueron hechas en un país no muy lejano y parece ser un buen escondite.

—¿No tan lejano? Estábamos en una pequeña isla, ya estábamos bastante lejos de todo.

—Shiro, cállate.

—Mi madre era de allá y según el mapa —agitó una hoja doblada en el aire con impaciencia y se la lanzó al rubio—, está solo a 9.378 kilómetros.

Las expresiones de sorpresa e incredulidad de los seis miembros restantes fueron inmediatas, ¡9.378 kilómetros! ¡Jamás llegarían a donde fuera que Kwan quería llevarlos! No lo lograrían y no por el hecho de que tal vez tuvieran que ir a pie y tardaran años sino por el hecho de que muchos asesinos, mafiosos y gente de mala reputación los seguían y los encontrarían más fácilmente de día por sus apariencias.

—¿Te has vuelto loco? —le comentó Tuan, escéptico. Le parecía un buen destino pero a la vez una locura enorme.

—¿De qué país hablas? —preguntó Devmani.

—Moriremos todos... —susurró Yasushi cerrando los ojos y deslizándose por el suelo, vencido ante sus emociones y las del resto.

—¡Nos matarán apenas coloquemos un pie en el aeropuerto! —se quejó Jian con miedo.

—Kwan, te respeto mucho pero es una completa locura —dijo Shaoran negando e imaginándose todos los escenarios llenos de sangre que traería ese viaje si lo realizaban. Solo Shiro se mantenía en silencio, pensando las posibilidades de fracaso y victoria.

A Kwan se le habían bajado los ánimos por los comentarios y todos volvieron a sumirse en un silencio tenso, Shiro estaba de acuerdo con la idea de viajar esos kilómetros pues era mejor que quedarse allí en Vandea o en cualquier otro lugar que estuviera cerca de alguien relacionado a Experimental Industries, Maidana, Scheck, Záitsev, Páng o Escobar.

—Podemos viajar en avión sencillamente —dijo Shiro acomodándose en el sofá mohoso—, solo necesitamos cambiar nuestros cabellos, tal vez algunos lentes de contacto y los documentos falsos para poder viajar. Es el mejor plan que tenemos.

—¿Y cómo conseguiríamos los documentos? —le preguntó Kwan, feliz de que alguien estuviese de su lado.

—Tenemos a Tuan y a Yasushi para eso, ellos que se encarguen —volvió a decir Shiro sin tomarle mucha importancia al asunto—. Kwan y Jian pueden ir con ustedes, los dos pequeños y yo podemos vigilar o como quieran hacer la distribución.

Nadie quiso llevarle la contraria a Shiro, él tenía razón en lo que decía. Podían hacerlo sin ningún esfuerzo, solo necesitaban la motivación necesaria y para ellos, vivir en paz era suficiente.

—Bien, al amanecer nos ponemos en marcha —declaró Kwan parándose para hacer la primera guardia.

Pero ellos no sabían que ya una personita los había descubierto y aunque no fuera nadie malo, era igual de peligroso. Para todos.

Traducción del japonés:

1) Imbécil.

Traducción del italiano:

1) ¿Escuchaste lo que sucedió cerca de aquí?

2) ¡Sí! ¡Es tan horrible!

3) Pobres hombres...

#10

Volvían a correr por sus vidas.

Los habían encontrado cuando se disponían a comer, cuando habían encontrado a alguien que merecía su ayuda: Veruzka Freud era emigrante ilegal, tenía tan solo ocho años y no había hablado nunca en su vida, no después de denunciar el abuso de su progenitor; desde entonces había estado sola, durmiendo en lugares de acogida y en edificios abandonados como en el que estaba ahora. Era tan solo un alma inocente que sufrió mucho. Y no iba a morir pronto, menos si estaba acompañada de su buen perro, un cachorro de Samoyedo llamado Suga, y de esos siete chicos a los que no temía.

Experimental Industries pensaba también en matarla a ella, era un testigo ocular muy peligroso y no podían permitir que las personas supieran la verdad, y como la niña de descendencia árabe era huérfana e ilegal, lo hacía todo mucho más fácil. Y esa vez, quiénes perseguían a las ocho víctimas de la crueldad humana, era un grupo de asesinos llamado "Insectos", por la apariencia de sus trajes; los Dragones Dorados estaban dispuesto a conseguir su poder sobre el mundo de nuevo, costará lo que costará.

—¿Por qué? —preguntó Devmani al aire cuando pararon en un callejón a todos aire, habían corrido hasta llegar a Nueva Aquitania y él estaba solo con Shaoran, Yasushi, Veruzka y el perro de la última. Los otros se habían separado en busca de autos para seguir huyendo, seguían siendo blancos fáciles y debían llegar a un aeropuerto lo más rápido posible.

—Tienen miedo de lo desconocido —contestó Shaoran con pesadez, ninguno tenía aliento. La que peor estaba era Veruzka, su mala alimentación la tenía casi en los huesos y esos dos días conviviendo con los Cuervos mientras comía galletas, tiras de carne seca y demás porquería, no ayudaba en nada a su condición.

El propósito de ellos era llegar a Auvernia-Ródano-Alpes y de allí montar uno o dos aviones, ir en carro entre país y país o cualquier transporte que los llevase a su destino: Gyeonggi, una provincia de Corea del Sur donde podrían estar a salvo por un tiempo casi indefinido.

—Muy bien, vamos —comenta Shaoran observando la furgoneta blanca y sucia parándose a unos metros, corrieron hacia ella pero la lluvia de balas los hizo detenerse en seco. Los Insectos disparaban desde arriba y hacia su nuevo transporte, Shiro y Tuan fueron los únicos en salir pues podían detener las balas sin esforzarse mucho, el rubio las detenía y las regresaba con sus ojos negros, señal de que usaba la magnetoquinesis.

Los más jóvenes estaban heridos por las sorpresivas balas, Yasushi y Devmani tenían heridas no tan graves, no como las de Veruzka.

—Agáchate —ordenó Tuan al aparecer repentinamente a un lado del pelinegro, lo empujó hacía un contenedor de basura y tomó a la niña entre sus brazos. Shiro, más atrás, se encargaba de los tiradores pero estos parecían no acabar nunca.

Yasushi se curó y se unió a su amigo, Shaoran ya estaba rumbo al vehículo ayudándose con sus habilidades lo más que podía. Los otros cuatro se vieron rodeados de un momento a otro, percatándose de la presencia de Escobar, uno de los Dragones Dorados y quién estaba más armados que sus propios asesinos a sueldo.

—Pero miren a quién tenemos aquí, ¡Mis chicos! —exclama el latino abriendo los brazos con una sonrisa burlona.

—Hazte a un lado —gruñe Tuan preparándose para lo que fuera.

—¿Por qué, mi pequeño? Solo quiero, al igual que los demás, que regresen a casa —dice con un fingido tono paternal.

—¡¿A matar más personas?!

Devmani seguía escondido tras el contenedor, Escobar no lo había visto y los otros esperaban que siguiera así pues era una buena arma.

—Nunca se quejaron de ello por años —Escobar le quitó el seguro al arma en su cinturón—. Ahora, dame a la niña y vengan conmigo por las buenas.

—No iremos contigo, y lo lamento mucho por las familias de tus hombres.

Los dos Cuervos desaparecieron del lugar con Veruzka, no sin antes recibir una bala de Ennio Escobar y los Insectos que estaban a su alrededor comenzaron a actuar de manera extraña. Devmani se alzó con las venas de las manos y cuello algo hinchadas, chupando las vidas de los hombres a su alrededor sin saber que entre Yasushi y Jian los mantenían a raya, haciendo que se retorcieran internamente.

Pero algo más raro estaba pasando, Escobar parecía ser el único inmune a sus habilidades pues solo avanzaba a paso lento entre las cáscaras vacías que alguna vez fueron sus soldados.
En su mano derecha, llevaba un arma transparente con un líquido amarillo dentro; sonreía levemente y al quedar frente al pelinegro, lo apuntó con ella.

Devmani estaba paralizado.

Con un maníaco frente a él.

Todos sus amigos estaban cerca de la furgoneta pero no se iban, cuando fácilmente pudieron hacerlo hace minutos.

—Abraxas, Abraxas —dice Ennio Escobar extendiendo una mano hacia él—. Ven conmigo y dejo vivir al resto.

Devmani sintió una oleada de calor fluir dentro de él, odiaba ese nombre de demonio tanto como a ese hombre. Sus manos se cerraron en un puño y apretó los labios, tomando valor antes de elevar la vista hacia Kwan y decir en voz alta:

—No será en vano, hyung.

Y les sonrió con simpleza; Escobar levantó su arma al mismo tiempo que Kwan avanzaba, los demás escondiéndose tras la furgoneta, y extendía sus manos hacia su pequeño hermano con dolor.

El caos había comenzado en aquella provincia pues el asfalto se partió en pedazos desde donde estaba Kwan parado, edificios y casas comenzaron a caer desde todos los ángulos, y los cuerpos de las personas más cercanas se desfiguraron de mil formas inimaginables. Devmani lloraba porque sabía lo que venía y Escobar reía como un completo loco, Kwan dejaba caer lágrimas igual que el resto.

Cuándo la destrucción llegó a ellos, Devmani no sintió nada, solo cerró los ojos y se dejó caer al agujero lleno de oscuridad, llamas y aguas negras.

Ennio, por otro lado, quién no iba a salvarse tan fácilmente, comenzó a sentir sus huesos retorcerse y sus venas romperse; sus ojos temblaban y la sangre comenzaba a brotar de sus orificios a borbotones, su torso giro en 180° y su cabeza se retorció hasta quedar al revés, observando cómo Kwan, de cabeza, lo mataba con ganas y verdadera sed de venganza. Lo más asombroso era imaginar el cómo seguía vivo aunque no resistió tanto como el coreano lo pensaba.

—Traigan el cuerpo —ordena Kwan, sentándose en el suelo sin apartar la vista del lugar donde había caído Devmani.

Veruzka sollozaba, temerosa, aferrada a su mascota mientras sus preguntas eran ignoradas.

Nadie decía nada.

Se escuchaban sirenas policíacas y gritos pero parecía ser lejano, por lo que no prestaron atención suficiente. La muerte de su hermano menor era más importante que el hecho de que los atraparan, fuera quién fuera.

Una vez que Shiro y Jian subieran el cuerpo de Devmani, lo dejaron en la parte de atrás de la furgoneta robada y se fueron de allí, sin mirar a atrás e hicieron una promesa en nombre de su amigo.

—No moriremos, no hoy.

1) Hyung: es un honorífico coreano que se utiliza cuando un chico menor se quiere dirigir a un chico mayor.


#11

다섯

Lágrimas, sangre, gritos y fuego era lo que se veía a la lejanía. Shiro no podía controlarse, estaba haciendo lo que prometió que no haría a menos que fuera necesario: asesinar. Aunque esas personas se merecieran más que la muerte.

Hace una semanas que Veruzka ya no los acompañaban pues a las afueras de Suiza le habían encontrado un buen hogar y hace cuatro que el cuerpo de Devmani yacía en la parte trasera de la furgoneta, sin mostrar signos de putrefacción. Ahora estaban a medio camino hacia Austria, buscando un hueco donde meterse y terminar todos los arreglos, incluyendo el qué harían con el cuerpo de su pequeño amigo; ya habían teñido sus cabellos, cambiado sus ropas e incluso, habían robado lentes de contacto para no parecer los Cuervos de Sangre que todos buscaban con ansias y era una ventaja que ya fueran siete, como había Devmani: el daño no sería en vano.

—Prepara tu arma, apunta y dispara —Jian le enseñaba a Shaoran como usar un arma de fuego para que, a la hora de defenderse, no se delataran con sus habilidades.

Debajo de aquel puente, solo había cuatro de los siete chicos que comenzaron a correr por sus vidas; Shiro estaba en algún lugar, quemando y destrozando pequeñas propiedades de Experimental Industries que se dedicaban a la recolección de muestras sanguíneas, ingeniería biomédica y laboratorios de inseminación artificial. Tuan, en su búsqueda por escapar de la tensión entre sus amigos, decidió ir a buscar comida y más cosas para ellos, cosas que los hicieran pasar por chicos normales en busca de vacaciones o aventuras cuando en realidad, la única aventura de ellos era escapar de la muerte.

Y el único que no había logrado correr tan rápido de la muerte era Devmani, o eso creían ellos.

Yasushi pensaba que Austria era un buen lugar para vivir, las personas allí eran muy respetuosas y no parecían tener problemas con ningún tipo de personas, por muy diferentes que fueran unos a los otros; su seriedad y pulcritud lo dejaba en shock pues nunca había visto a una señora mayor dirigirse a él sin gritos de temor de por medio.

Kwan estaba perdido en su mundo, pensando en cómo evitar las muerte de sus otros amigos y en el funeral de Devmani; darle una buena despedida era su meta y aunque ninguno de ellos era creyente, deseaban que su amigo pudiera reencarnar y ser libre en esa siguiente vida.

Algún día todos iban a morir, era cierto pero antes debían gritar desde la cima de una montaña, sintiendo el aire golpear sus rostros y disfrutando del resto de sus días, siendo felices; después de todo, ellos eran la muerte y no caerían ante ellos mismos.

Shaoran se sentía culpable, creía que si no hubiera corrido primero a donde Shiro, estaría Devmani con ellos haciéndolos reír o molestando a Tuan para evitar esa tensión que los estaba matando internamente.

Jian, observando la distracción de Shaoran, había dejado de un lado las clases y se sentó a orillas del pequeño río, quitándose los zapatos y metiendo los pies en el agua helada; de su bolsillo sacó una navaja de hoja fina y la pasó por su brazo, provocando que fluyera un hilo de sangre y se quedó observando como la sangre volvía a su interior a través de la epidermis y su tejido muscular cerraba la herida con rapidez.

Todos parecían perdidos.

—Vamos a la ciudad —dijo Kwan separándose de la furgoneta cubierta de lodo y ramas para caminar al centro, solo Yasushi y Shaoran habían volteado a verlos—, Vorarlberg es muy lindo.

—¿Qué sentido tiene ir sin Devmani? —pregunta Jian sin dejar de cortar sus brazos, era una acción que hacía casi distraídamente.

—¡Es por él que iremos! —gritó el peligris tomando sus cabellos con exasperación—. Cuando estábamos en Suiza, ¿Recuerdan que Shiro robó una cámara? Bueno, dijo que hace tiempo Devmani había querido una e iba a ser un regalo para él.

Y en ese momento, los tres se dieron cuenta de la cámara bridge que colgaba de su cuello con el arrepentimiento y el dolor reflejándose en sus ojos; Kwan solo tenía la intención de mantenerlos unidos, de mantener una parte de Devmani con ellos.

—Pero debemos buscar a Shiro y a Tuan —opinó Shaoran, si iban a recorrer la ciudad en honor a su amigo, debían hacerlo todos juntos—. Después de todo, ¿Qué tan difícil es buscar un chico bajito con cabello verde y otro alto con cara de anciana?

Yasushi rió por el comentario de su menor y salió corriendo rumbo a la ciudad, con los otros tres corriendo detrás; sintiendo el viento en sus rostros se sintieron en paz por un momento, ignorando que Shiro estaba en graves problemas con los enviados especiales de Záitsev.

El valle de Grosses Walsertal parecía el infierno sobre la tierra, el 25% de las granjas estaban envueltas en fuego y de los pocos habitantes que había allí, solo quedaban cadáveres calcinados y llenos de agujeros por las balas soviéticas. Shiro estaba escondido detrás de un árbol con la copa en llamas, respirando agitado mientras escuchaba como seguían llegando aquellos soldados soviéticos a los que tanto temía.

¿Cómo los habían encontrado tan rápido? Estaba consciente de que llevaban casi un mes en Austria pero no hacían nada para llamar la atención y nada en ellos parecía ser igual, contando el hecho de que ahora eran seis; el asiático se secó las manos en sus pantalones rasgados y se arregló la chaqueta de cuero que le había dado Tuan hace días. Odiaba su cabello verde pues era como un blanco sobre su cabeza, un tiro perfecto y estaría acompañando a Devmani a donde sea que fuesen luego de morir. Las ordenes de Záitsev provenían de una radio y Shiro no entendía que ordenaba porque hablaba en ruso pero de seguro eran órdenes para matarlo, él era uno de los más peligrosos de su grupo.

—Vamos, vamos —dijo el japonés en voz baja, dándose la seguridad necesaria para poder huir y defenderse.

Esperaba que sus amigos no se fueran de su escondite bajo el puente, ellos eran lo único que le quedaba y lo mantendría así aunque tuviera que sacrificarse.

—¡Arioch! Sal de donde estés o comenzaremos a buscar por todo el país a todos los demás, y los mataremos.

El hombre que hablaba tenía acento ruso, marcando mucho las r y con un tono que te indicaba que no mentía. El soviético estaba dispuesto a matarlos, después de todo no los necesitaban con vida.

—Vamos niño, ¡Sal ya! Y debo recordarte, que fui yo quién te enseñó maniobras de ataque.

Shiro le dió la razón pero se retractó cuando, a su derecha, observó un tanque de gas y los grandes camiones que sus enemigos portaban. Casi quiso golpearse, él controlaba el metal y el fuego, ¿Por qué se escondía? Los soviéticos parecían solo recordar su poder con el fuego.

—Bien —grito el ahora peli verde—, saldré pero no disparen.

Se movió un poco y se asomó, tuvo que retroceder pues una bala impactó en el árbol. Shiro observó sus manos, levemente rojas por el calor y decidió actuar de una vez por todas.

Las tiendas de electrodomésticos y ropa eran las favoritas de Shaoran, Yasushi le tomaba fotos a lo que se moviera y los otros tres disfrutaban de verlos reír. Ellos aún sentían el peso, para los dos pequeños era fácil distraerse.

Jian miraba a todos lados, sentía que algo los estaba vigilando de lejos y que Shiro no apareciera, solo provocaba que el mal presentimiento creciera.

—Shiro dijo que iba a vengarse, ¿Qué habrá ido a destruir?

—Algún centro de Experimental Industries, sabemos que es muy volátil.

—Espero no se meta en muchos problemas... —opinó Tuan.

Y problemas era lo que más tenía Shiro en esos momentos.

Ya se había deshecho de tres camiones y tres drones con ametralladoras de 12.7 mm; los soldados armados llegaban como cucarachas con más armas hechas de HDPE y las balas eran del mismo material, las cuales eran resistentes a temperaturas elevadas de frío y calor, lo que significaba que no podría usar ninguno de sus poderes con las armas pero sí con los hombres de Záitsev.

Quiso probar lo que había hecho unas horas atrás, la parte superior de su cuerpo se incendió con rapidez con llamas de un color azul pálido, este no provocaba dolor alguno en su cuerpo sino un leve cosquilleo, su vista no era obstruida y había suficiente oxígeno como para que el fuego sobre él crepitara con fuerza. Preparado, corrió hacia los guardias que iban hacía él y se los llevo por el medio como un jugador de fútbol americano, incendiando sus trajes pero sin detenerse a mirar, su intención era acabar con los helicópteros que traía a los soldados; dos balas seguidas impactaron en su hombro derecho con fuerza cuando Shiro se proponía a lanzar un tanque hacia la nave, haciendo que este cayera sobre un pelotón y giró encontrándose con un único soldado de pie sin quemaduras en el traje o alguna herida de las balas que él devolvió con ira cuando estaba tras el árbol. Era una mujer, Shiro se dio cuenta por los rasgos de su rostro, y se dijo a si mismo que no mataba mujeres ni niños, no de nuevo.

—Lárgate —le exclamó moviendo sus brazos, los cuales seguían prendidos en fuego, para que se alejara pero el soldado negó abriendo sus ojos en sorpresa y una sonrisa triste llegó a su rostro lleno de suciedad y hollín.

—No puedo, mi hijo murió por tu culpa —respondió la mujer con tono iracundo, cargando el arma de metal y descargando todo el cartucho contra su pecho sin piedad pero solo tres balas soviéticas impactaron en su hombro ya herido, pierna y abdomen, provocando que cayera al suelo, en una especie de shock.

Las otras balas pararon por un sonriente Tuan, que había cambiado sus moléculas para hacerlo resistente y que las balas quedasen pegadas en su cuerpo. Kwan había llegado de la nada, y estaba ayudándolo a levantarse.

No se había percatado de que los pelotones habían sido reemplazados por cadáveres o simples heridos y que solo quedaban los helicópteros, los cuales se elevaban de nuevo y preparaban su armamento pesado para ellos tres.

—¿Dónde están Shaoran, Jian y Yasushi?

#12

Continuación:

—Lejos, son nuestros ojos en el cielo y nuestro único equipo de rescate —bromeo Tuan sin mucha gracia en la voz, observando a la ahora asustada soldado y a los helicópteros.

El castaño camino hacia ella con calma y extendió una mano con la intención de que le diese el arma, Shiro y Kwan estaban confundidos pues no sabían que haría el mayor. Una vez que Tuan tuvo el arma en su mano, la lanzó contra las llamas crepitantes sin prestarle mucha atención y tomó del cuello al soldado que intentaba huir de él.

—Que el helicóptero no se vaya —ordenó sin dejar mirar a los ojos a la asustada mujer.

Kwan avanzó hacia dichas naves con Shiro apoyado en él y ambos usaron sus dotes al mismo tiempo por lo que sus motores estallaron, la nave se detuvo en el aire con la hélices girando más rápido de lo normal y los pilotos, que pensaban vivir lanzándose de este, morían instantáneamente gracias al peli rosa, Kwan, y a Shiro.

—Nos prometimos no matar más personas inocentes pero su estúpida organización mató uno de los nuestros —le dijo entre dientes Tuan a la soldado, que comenzaba a llorar arañando las manos del castaño intentando salir de su agarre—. Ahora, que vean lo que haremos con ustedes a partir de este momento, ¡Shiro!

Tuan tomó un cuchillo de combate del uniforme de la soldado y lo clavo en su abdomen, para luego lanzarla hasta el peli verde y este, controlando el metal del cuchillo, que la guiara hasta el helicóptero, donde moriría al instante ya sea por las hélices o por la explosión que contenía el castaño junto al japonés.

Una muerte terrible y lamentable pero necesaria según Maidana, fue un peón que demostró la crueldad que comenzaban a aceptar los Cuervos de Sangre.

— ¿Seguro que sabes cómo manejar esta cosa? —preguntó Jian asustado a un alegre Shaoran, ambos estaban sentados en la cabina del helicóptero. Yasushi estaba afuera, esperando por los otros.

—Por supuesto que sí —contesta Shaoran preparando su arnés, colocándose los auriculares y mirando a su amigo con una sonrisa petulante—. Es un Bell modelo 407, monomotor, rotor principal de cuatro palas y ¡Un gancho para cargar hasta 1200 kg!

—No entendí nada pero iré en la parte de atrás —Jian se bajó de la cabina de tripulantes al mismo tiempo en que los otros tres iban llegando, Shiro estaba herido y su hermano había sido el primero en ir a verificar la gravedad. Él solo se quedó evaluando las expresiones de Kwan y Tuan, serias y que decían más que muchas palabras sin sentido.

Abrió la puerta de la cabina principal y se sentó allí, observando como Tuan se acercaba al cadáver de Devmani, que aún no mostraba signos de descomposición.

— ¿Por qué aún no se descompone? —pregunta en voz alta hacia todos, no estaban tan lejos unos de los otros.

—El sistema nervioso central no reconoce las células, ADN, órganos, nada... —contestó Jian arrugando el ceño en concentración—. Es como si no supiese que murió.

—En un idioma que entienda, por favor —gruñó Shiro sintiendo como la bala de su hombro regresaba a su mano y su hermano se encargaba de cerrar la herida.

—El cuerpo está muerto, pero su mente no lo está —respondió Yasushi a la incógnita de todos—. Siento su presencia en mi nuca desde hace días pero no encuentro la manera de que regrese.

En ese momento, los cinco Cuervos de Sangre se colocaron en posición de ataque ante aquel ruido pero se relajaron al percatarse de que solo era Shaoran bajando de la cabina de tripulantes, volvieron a sus lugares y fue el chino quien tomó la palabra.

—Es como el CPU de una computadora —comenzó a explicar usando de ejemplo las cosas que mejor se le daban—, si el disco duro o la memoria RAM mueren, solo debes cambiarlas. Pero si muere la fuente de poder, se queman todas las fuentes de almacenamiento, la tarjeta de vídeo, la pantalla del monitor y la unidad óptica, mas no la tarjeta madre ni el procesador, debes buscarles un nuevo cuerpo, por así decirlo.

Y aunque no eran palabras sencillas, los cinco chicos entendieron lo que Shaoran quiso decir así que se pusieron manos a la obra. Metieron su poco equipaje a la cabina principal, prepararon sus documentos legales pero no tan legales y los tres mayores se encargaron de hacer una especie de pira funeraria con escombros de madera, flores cercanas y regalos que había "comprado" el pelirrojo para su amigo. Shaoran hizo girar las hélices del helicóptero cuando Jian, Shiro, Tuan, Kwan y Yasushi estaban frente a la pira.

—Es mejor esto a hacerle un hoyo en el suelo, ¿No? —preguntó Yasushi mirando con los ojos anegados en lágrimas el cuerpo frío de Devmani.

—Sí, al enterrarlo solo le estamos recordando dónde nació —contesto Shiro a su hermano, abrazándolo por los hombros y esperando la señal del líder.

—Nacimos malditos —comenzó Kwan con la máscara de Amón en sus manos—, crecimos estando malditos; toda nuestra vida se resumió en sangre, violencia, odio y codicia. Por eso nos llamaron Cuervos de Sangre, porque somos criaturas que están entre la vida y la muerte, criaturas que no le temen a la muerte y por nuestro instinto de supervivencia; todos tenemos coraje, somos determinados y audaces aunque, ellos olvidan que también representamos el destino y el cambio, así que cambiaremos nuestro futuro y no viviremos en nuestro sangriento pasado. Recordaremos a Devmani como un cuervo que extendió sus alas, se alejó y voló libre.

Kwan arrojó su máscara al igual que el resto y una vez todos listos, Shiro lanzó una pequeña bola de fuego azul, por el aire fresco que soplaba, y la pira se encendió con mucha rapidez, consumiendo el cuerpo de Devmani, las flores, las máscaras y demás posesiones que alguna vez fueron del muchacho de 21 años.

—Siempre tendrás una habitación en casa, Dev —susurró Yasushi con la voz entrecortada mientras caminaba hacia el helicóptero, bajo el consuelo de su hermano. Jian, Kwan, Yasushi y Tuan subieron a la cabina principal, Shiro había decidido acompañar a Shaoran en la cabina de tripulantes, el peli verde observando un mapa y el chino a la crepitante hoguera, sonrió y dijo adiós mentalmente mientras elevaba el helicóptero rumbo a Eslovaquia.

A muchos kilómetros de Austria y de los seis Cuervos de Sangre, Maidana y los otros tres Dragones habían visto todo el show de Escobar con sus peones a través de un dron, dudando de la muerte del menor de los cuervos así que, en una reunión con el resto de los científicos de la compañía y revisando las anotaciones del difunto doctor Scheck, se percataron que el joven no estaba muerto en realidad sino en fase de transferencia. Al ser la quintequinesis uno de sus poderes, Abraxas no podía morir realmente pues solo podía hacerlo el cuerpo que guardaba su conciencia ya que esta evolucionó al punto de no necesitar un caparazón, un cuerpo, para vivir pero sí para convivir con el resto de la vida en el planeta. Ellos, en ese momento de aclaración, planearon hacer un cuerpo más fuerte para el chico, el diario especificaba que la conciencia del joven buscaría un huésped digno y una vez estando de nuevo en Experimental Industries, intentarían colocarlo de su parte, haciéndole creer que ellos lo habían salvado y no sus amigos.

Pero antes de poner en marcha su plan, el cuerpo de Devmani debía ser destruido y sin saberlo, los cuervos le estaban entregando un arma potencial a Maidana para que lo usase en su contra más adelante, todo pensando que estaban haciendo el bien con su amigo cuando pudieron solo enterrar el cuerpo y evitar más daño.

1) CPU: Central Processing Unit, es el cerebro de la computadora, es el procesador central del ordenador.

2) Memoria RAM o memoria volátil: Random Access Memory, es la memoria de acceso aleatorio que posibilita mantener información de forma momentánea debido a que se pierden los datos al apagarse el computador.

#13

여섯

Era increíble lo que unas cuantas células eucariotas evolucionados en un cuerpo con enlaces genéticos perfectos podía hacer y, aunque era muy riesgoso por los efectos secundarios, Maidana estaba dispuesto a seguir intentando. No le importaba aquella fosa común donde desechaban los cuerpos sin rostro, después de todo no tenían familia ni nadie que se preocupara por ellos; aquellos cuerpos creados en el laboratorio principal de Experimental Industries no poseían huellas dactilares, rasgos faciales, ni sistema nervioso central por lo que los doctores decidieron llamarlos "Armazones" y era un excelente nombre pues ese era su único propósito, servir como armadura al chico. Solo debían dar con la armadura perfecta para Abraxas, esperar a que este sintiera la energía emanando del cuerpo para así utilizarlo y que ellos pudieran concretar su plan, también esperaban que la energía fuera captada por él y no por Forneus con su habilidad de la empatía evolucionada.

También, aprovechando que el cuerpo no tenía ninguna habilidad genética y de que no estaban completamente seguros de que tuviera las habilidades antiguas, decidieron darle una mejora mucho más peligrosa a Abraxas: la Dynamokinesis, que era el control de la fuerza tanto en su propio cuerpo como de otros, podía frenar la fuerza de caída de una persona así como aumentarla y le proporcionaba una resistencia mayor a sus antiguos compañeros de grupo, aunque Ewah presentaba ser una amenaza para Abraxas pues él era capaz de cambiar sus moléculas para que fueran tan fuertes como el joven.

—Jefe, ¿Qué estamos esperando? —preguntó la doctora Dagny Adamsen cuando observo como Zhao Páng se detenía bruscamente ante el armazón número 80 y lo detallaba con un escalpelo, coloco la punta sobre el brazo y de un movimiento lo abrió en dos, encontrando así el desperfecto con aquel cuerpo.

—Es inútil, deséchalo —ordenó el asiático levemente enojado hacia la doctora noruega.

—Pero señor, estábamos muy cerca de lograr la perfección con este y usted... —se calló con un movimiento de cabeza y siguió—. Las células procariotas se estaban uniendo a las hélices del ADN de usted, Abraxas y...

—Dije que es inútil, su tejido muscular debe regenerarse rápidamente ante un corte como ese o no hacemos nada, recuerde muy bien que luchara contra expertos en artes marciales y seres con habilidades tan mortales como la de él —Páng se volteó y miro de forma intimidante a la doctora, que se encogió en su lugar—. Y no me vuelva a cuestionar o la desechare a usted.

Páng siguió su camino y salió del laboratorio, dejando al personal médico realizando un nuevo armazón. Estaba harto, cansado. Maidana solo se encerraba en su oficina a reírse como un maníaco mientras que él y Záitsev hacían el trabajo, culpaba a sus antiguos colegas del trabajo que estaban pasando en esos momentos; Escobar no debió fallar en su misión de atrapar a los cuervos y Scheck no debió haberlos subestimado, esos chicos en realidad se habían ganado los nombres de demonios tanto como los otros nombres que se concedieron gracias a uno de sus libros. Él tenía un leve sentimiento hacia ellos así que, gracias a eso, solía prestarles libros para que observaran el mundo que nunca creyó que serían capaces de ver, hasta aquel día donde demostraron ser mucho más peligrosos de lo que ellos pensaban pues sus evolucionadas habilidades los hacían un ejemplar perfecto de lo que el ser humano podría ser en un futuro.

—Sigo sin saber qué es lo que quieres con esos chicos, ¿Matarlos o usarlos?

—Usarlos, ¿Qué clase de pregunta es esa? —el hombre de tez trigueña, ojos oscuros y con su cabello largo amarrado en una cola giraba en una silla detrás de un gran escritorio hecho de cristal mientras reía levemente. Páng quería vomitar.

—Compórtate Winslow, y piénsalo claramente —le recomendó sentándose frente al hombre de 47 años.

El mencionado paro de girar su cuerpo en la silla y miró al asiático con molestia, odiaba que lo mandaran y lo trataran de loco cuando quería salvar su pellejo de la ONU, la INTERPOL y resto del mundo por esos chicos con aire de vivir libres. Si alguien les creyese, que ya habían muchos sospechando de las verdaderas intenciones de la compañía, solo provocarían que la cabeza de ellos tres rodaran kilómetros y kilómetros.

—Hay que matarlos, tenemos muestras de la información genética de los siete y ya sabemos cómo es el proceso de la clonación —dijo parándose de la silla y tecleando en una pantalla táctil con agilidad—. Eso basta para crear nuevos Cuervos de Sangre o más y mejores que ellos.

Eso no era a lo que se refería Páng pero lo dejo pasar, si insistía en no matarlos Maidana podía sospechar de su encariñamiento y lo mataría también así lo dejase solo con Záitsev, este no era un negocio de amigos sino de poder y debía cuidarse muy bien la espalda.

—¡Señor Páng! Uno de los armazones está mostrando espasmos mioclónicos y habla inconsciente —le aviso la doctora Adamsen yendo hacia él. Páng se imaginó lo peor así que salió corriendo hacia el laboratorio, tres armazones se hallaban en proceso de culminación y no debía perderse otro o que, sin querer, hubieran conectado el sistema nervioso central y este tuviera conciencia.

Una vez en el laboratorio, observo lo que la doctora le había informado: uno de los cuerpos más grandes estaba sacudiéndose levemente mientras su boca, la que no tenía en un comienzo, se movía en pequeños susurros; su cabello, anteriormente negro, había pasado a ser de color rojo sangre al igual las venas más visibles del cuerpo y, de repente, un suave terremoto comenzó a mover el edificio provocando un alboroto en el lugar. Allí no estaba ocurriendo el error que creía, no, ese cuerpo había sido elegido por Abraxas y por ello se estaba moviendo de aquella manera, por ello estaba temblando en aquel lugar únicamente. Sonrió y corrió hacia el cuerpo.

—¡Devmani! —Aprovecho de llamarlo por su nombre pues no había nadie más que él en el laboratorio—. ¡Tienes que abrir los ojos! ¡Soy Zhao! —desconectó los electrodos ventosos del cuerpo, quitó las agujas con las enzimas de CPH4 y comenzó a darle palmadas en la mejillas para que despertara pero no respondía. El temblor iba aumentando conforme sus espasmos se calmaban—. Vamos, debes despertar Dev.

Páng giro para buscar una inyección con adrenalina pero una mano agarrando su muñeca lo detuvo, miro rápidamente el cuerpo sin rostro y se sorprendió al ver los ojos de Devmani, o Abraxas que era como debía llamarlo realmente, mirarlo con algo más que cansancio reflejado en ellos.

—Señor Páng... —susurró Devmani dejando caer la mano y desmayándose por el esfuerzo, el asiático mayor fue hacia el chico y lo cargo sobre su hombro con facilidad. Pretendía llevarlo a una habitación para que descansase, la mente más que el cuerpo, pero la doctora Adamsen se atravesó en su camino con una mala mirada.

—¿Qué cree que hace? Él debe quedarse aquí.

—Está en perfectas condiciones, su rostro apareció con rapidez y no muestra signos de muerte súbita ni cerebral así que lo llevaré a descansar —contestó con voz dura mientras seguía caminando pero recordó algo y se detuvo a medio pasillo—. Le dije que si volvía a cuestionarme, la iba a desechar ¿O me equivoco?

La mujer abrió los ojos sorprendida, pues no esperaba que fuera en serio la amenaza de Zhao Páng aunque debió imaginarlo, nadie le llevaba la contraria a los Dragones Dorados.

—Shāle tā, dàn bùyào gěi tā zhème kuài sǐ —dijo Páng en su idioma natal hacia el guardia vestido completamente de blanco, este sonrió y camino hacia la doctora con intenciones de cumplir sus órdenes gustoso.

El pasillo que tomó Páng guiaba hacia las habitaciones del personal y como la doctora Adamsen ya no prestaría sus servicios para Experimental Industries, no le molestaría que tomara la suya para dársela a Devmani. El pecho del antes mencionado subía y bajaba lentamente al ser acostado en la cama, su cuerpo seguía mostrando cambios que lo hacían parecerse cada vez más al chico que vio crecer.

Decidió salir de la habitación para dar informes a sus dos colegas y para pedir que cambiaran las cosas de la habitación, que la adaptaran para Devmani pues si ellos querían que el chico confiara, debían darle buenas cosas y menos maltrato. Ese sería una de las condiciones que le llevaría a Maidana y a Záitsev, sino se iría con Devmani del lugar y buscaría al resto de los Cuervos de Sangre; unas de las cosas que tenía claro, era que el poder que deseaban tener sobre el mundo y las torturas a esos chicos no iban de la mano.

—¿Fue él? ¿Tenemos a nuestro chico de regreso? —preguntaron Záitsev y Maidana acercándose a Páng luego de que este hablara con otro personal de la compañía. Ambos se veían sudorosos, sus ropas estaban algo arrugadas y sucias pero el entusiasmo que sentían opacaba todo lo demás; Páng se preguntaba cómo pudieron sospecharlo si esos dos son realmente unos imbéciles.

—Sí, llegó de repente a uno de los cuerpos en culminación —respondió pasando entre el nativo y el ruso con rumbo a su oficina—. Está en perfecto estado, la única diferencia es que tiene el cabello rojo y que parece más adulto.

—Por supuesto, casi dos meses perdido por ahí sin cuerpo —Záitsev hacia hincapié en las "r" y sonreía, tal vez imaginando las cosas que podría enseñarle.

—¿Qué edad podrías darle? —le pregunta esta vez Maidana al chino.

—La misma, me refiero es que sus rasgos dejaron de ser aniñados y supongo que sus compañeros tendrán el mismo aspecto.

Abrió la puerta de su oficina y se sentó tras su escritorio, que era idéntico al de Maidana, invitando a sus compañeros a hacer lo mismo. Una vez que todos estuvieron sentados se observaron en silencio hasta que la pantalla se encendió por sí sola, dejándoles ver la masacre que ocurrió en Vorarlberg con Arioch, Amón y Ewah; Záitsev chasqueo los dientes con fastidio, no podía creer que sus hombres y armas eran inútiles contra esos tres.

#14

Continuación:

—Proklyat'ye! Te bespolezny, ne umeyut nichego delat'! —exclamó el ruso en su idioma golpeando la mesa con rabia, sus labios estaban fruncidos y parecía que la pistola en su cinturón era más que suficiente para matar a todos sus pelotones.

—Tranquilízate, acabaron con mi sede en Francia y no mate a nadie —reclamó Maidana golpeando las yemas de los dedos en la mesa, más concentrado en pensar una solución que en tranquilizar a su compañero—. Solo nos queda la opción de usar a Abraxas en su contra.

Páng tenía un nudo en la garganta, quería gritar a todo viento que esa no era una opción. Podían crear verdaderos títeres ahora, sin la necesidad de joder más las vidas de esos pobres muchachos, bastante les habían hecho hasta ahora.

Solo asintió y se limitó a contestar—: No sabemos cuándo hará efecto la dynamokinesis y si funcionará correctamente.

—¿A qué te refieres?

—A que su conciencia es más poderosa que el cuerpo, si él quiere puede aceptar su nueva habilidad y si no, simplemente la rechaza.

—Pues tendremos que obligarlo —amenazó Záitsev.

—¡No! ¡Debe haber otra manera! —gritó Páng olvidándose de mantener el control siempre por delante, Maidana y el ruso voltearon a verlo con la sorpresa y la intriga marcada en el rostro.

—¿Cómo? —preguntó Maidana con una sonrisa falsa.

—Si seguimos con las torturas y los malos tratos, no confiará en nosotros —contestó inhalando profundamente por la nariz—. Solo lograremos que se voltee en contra nuestra y nos asesine de una vez por todas, recuerden que le estamos dando otra habilidad igual de peligrosa que la piroquinesis de Arioch.

Ambos, el ruso y el americano, relajaron sus cuerpos señalando así que le daban la razón a su compañero. Páng suspiró aliviado, estuvo a punto de delatarse por culpa de un cariño que nunca tuvo que haber existido; en esos momentos, se arrepentía totalmente de haber usado el código genético de su hijo para las pruebas de clonación, Devmani era la imagen viviente de su fallecido primogénito mientras que los muchos cuerpos sin rostro en aquella fosa común eran solo la prueba de que la clonación debía seguir estando prohibida para todos.

Los últimos tres Dragones Dorados siguieron en aquella oficina planeando distintas cosas para Devmani como tácticas de combate a campo abierto y cerrado por parte de Záitsev, clases de política y de telecomunicaciones gracias a Maidana mientras que Páng se encargaría de su entrenamiento físico con las habilidades.

En otro lugar, totalmente alejado de lo que sería su próximo lapso de tiempo en Experimental Industries, Devmani despertó sobresaltado y al percatarse de la habitación con el sello de la industria comenzó a temblar del miedo, rabia y angustia. ¿Los habrían atrapado a todos? ¿Por qué no estaba en su otra habitación? ¿Dónde estaban sus hermanos? Muchas preguntas movían su cerebro pero él se sentía demasiado cansado y extraño como para intentar sacar conclusiones, solo esperaba que los demás estuvieran bien. Devmani se sentó en la cama observando la silenciosa habitación y se paró de golpe, pues intentaría escapar sin ser visto, provocando que el piso se agrietara por la fuerza que puso en la acción; no se detuvo a mirar y salió corriendo de la habitación con solo los pantalones blancos con el número 84 grabados en grande en su pierna izquierda.

—¿Qué haces? ¡Alto ahí! —le gritó uno de los guardias de Páng, lo reconoció porque fue uno de los que le enseño artes marciales. Devmani no reparo en él completamente, solo movió su mano y una pared de concreto se elevó para cerrarle el paso al hombre.

Siguió por el pasillo, el cual no sabía a donde llevaba, encontrándose con varios guardias pero no quería matarlos, él los conocía y el dolor que le provocaría matarlos sería grande.

—No quiero matarlos, por favor déjenme ir —ellos, al menos Ming y Kun, deberían entender el sufrimiento que es estar allí. Experimental Industries solo ayudaba a su personal y a los familiares de estos si tenían un problema de salud, los otros solo eran sujetos de prueba o simples sacos de información genética.

—Lo siento Abraxas, no podemos hacerlo —responde Kun alzando el arma con los dardos llenos de sedante.

—Es por tu bien —Ming se iba acercando a él lentamente, Devmani apretó las manos.

—Esto también —dijo él esperando a que Ming estuviera más cerca, alzó el puño y lo estampo en el rostro del mayor, dejando escuchar el crujido de unos huesos y volándolo unos cuantos metros atrás. Los otros guardias se pusieron en acción pero Devmani paso entre ellos golpeándolos a todos, dejándolos inhabilitados y siguió corriendo sin que le importasen los llamados desesperados de Kun.

Al llegar a la gaceta principal, aun dentro del edificio, se encontró a Winslow Maidana y con Baran Záitsev frente a él rodeados de hombres, todos armados. Zhao Páng estaba más adelante pero no sonreía de la misma manera que los otros dos, él se veía preocupado. Devmani estaba preparado para luchar, se había dado cuenta de que su cuerpo tenía una nueva habilidad y ya sabía que no podía morir como una persona común así que iría con todo hasta salir de allí o volver a morir en el intento pero, antes de que pudiese usar su geoquinesis, Páng habló con voz temblorosa.

—Devmani, por favor, no hagas nada estúpido —habló el chino solo para ellos dos.

—Quieren usarme, quieren más poder y no se los daré —responde entre dientes esperando que lo entienda, ¿Por qué quería mantenerlo aquí si él sabe cuánto sufre?

—Yo te traje de vuelta, yo te ayude.

—¡Solo crearon un cuerpo con nuevas habilidades! —gritó el chico, estaba histérico y desesperado, no pensaba con claridad las cosas.

—Pero fuimos nosotros, y no tus amiguitos —dijo Maidana esta vez, caminando lejos de su seguridad mientras se quitaba el saco y se lo lanzaba a Devmani, este lo tomó confuso.

—¿A qué te refieres? —él sabía que estaba bajando la guardia pero el comentario lo había sacado de lugar, ¿Dónde estaban sus hermanos? Sentía más incomodidad que miedo, Páng podía verlo y se daba cuenta que el comentario de Maidana estaba dando el efecto que ellos querían que tuviera.

—Tus amigos estaban en Austria con tu frío "cadáver" y, luego de robar un helicóptero y de matar a personas inocentes, huyeron después de quemar tu cuerpo —dijo Záitsev prendiendo una pantalla táctil, donde se reprodujo el vídeo que mostraba a Kwan, Tuan y Shiro deshaciéndose del soldado—. Ella era madre de dos niños, uno muerto y el otro quedó huérfano, Abraxas...

Claro que eso era mentira, el único hijo que tenía aquella mujer había muerto hace años en una masacre donde no debía estar. Devmani relajo el cuerpo y dejó que Páng se le acercara para que le colocara el saco de Maidana, estaba sumido en sus pensamientos.

—Entonces, ¿Qué dices Dev? ¿Confías en nosotros, que te devolvimos a este mundo?

La pregunta fue hecha por Páng en voz baja y conecto su mirada con la de Devmani; el pelirrojo estaba inseguro acerca de confiar en los tres pero siempre supo y sus amigos también, que Zhao Páng era de fiar.

—Confío en Páng pero no quiero a los otros cerca —sentenció mirando a Maidana y a Záitsev con severidad—, ni a ninguno de sus soldados.

—Con eso nos conformamos.

Devmani caminó bajo el brazo de Páng hacia los otros y estos lo siguieron, estaba disgustado de escuchar que sus amigos lo habían abandonado. Creía que Yasushi había descubierto la intensidad de su habilidad pues ellos estaban conectados pero no, lo quemaron y se despidieron para siempre.

Maidana caminaba alegre mientras seguía al chico y a Páng, las ideas de lo que podía enseñarle a Devmani pasaban por su cabeza como un torbellino al igual que más comentarios para que odiase a los Cuervos. Záitsev solo quería matar a Shiro y por lo tanto, tomaría a su nuevo aliado para su plan pues necesitaba de un lobo disfrazado de oveja. Páng, por otro lado, deseaba proteger a su casi hijo a toda costa aunque en ese estado era difícil, sentía a Devmani temblar de la ira, del dolor y la decepción.

— ¿Cuál es mi primera lección?

—Aprender a tener inmunidad hacia los que fueron tus amigos —respondió Maidana antes que Páng, entrando todos a la oficina del anterior mencionado.

—Ya la tengo —respondió firme aunque en parte fuese una mentira.

—Bien, entonces dinos Abraxas... ¿Cómo los encontramos? —le pregunta Záitsev tomando asiento en el sofá grande y Devmani, aun de pie, sonrió abiertamente y se dejó caer en frente de los tres Dragones Dorados.

—Eslovaquia o Ucrania, tienen como destino a Corea del Sur.

No lo hacía por la venganza, lo hacía por la traición que sentía y ellos deberán entenderlo en su momento; Devmani ya no era más un niño indefenso y, entre Maidana y Záitsev, cambiaría mucho más sin que Páng pudiese evitarlo.

Traducción del chino:

1) Mátala, pero no le des una muerte tan rápida.

Traducción del ruso:

1) Maldita sea, ¡Aquellos inútiles no saben hacer nada!

#15

일곱
El aire en el ambiente parecía estar yéndose, el calor lo sofocaba y el sentimiento de caminar sobre pedazos de vidrios, clavos y demás objetos punzantes era muy fuerte. Aquel hombre, dueño de la tienda, veía doble pues comenzaba a marearse por la falta de oxígeno dentro de su local; no entendía nada hasta que, a lo lejos, observó unos ojos negros como la noche junto a unas sonrisas que rozaban entre la arrogancia y la disculpa. El propietario del lugar se desmayó con soltura, dejándole a Kwan, Tuan y Shiro su tienda a completa disposición.

—Nunca se sentirá bien hacer esto.

—No lo estamos matando —responde Tuan al comentario de Kwan, el único tranquilo ante lo que se hizo era Shiro.

—Apurémonos —sentenció el pelinegro, Shiro, a sus compañeros. Los tres tomaron caminos diferentes en aquel mercado deshabitado; dos de ellos debían coger comida mientras que el otro se encargaba de las prendas de vestir y armas que pudieran utilizar en defensa, la idea era pasar desapercibidos y utilizando sus poderes no podrían hacerlo.

Kwan caminaba tranquilo por el pasillo de enlatados, cuando le pareció que el lugar estaba temblando pero la tranquilidad de Shiro pasando delante de él mientras empujaba un carrito de mercado, lo hizo dudar seriamente de su cordura. Siguió pasando la mano por los estantes, tumbando latas de sardinas, jamones y de sopas hacia el carrito y esta vez, si creyó haber perdido la cordura.

—Hyung... —la voz que escucho cantarle aquel honorifico era la de Devmani, podía reconocerla perfectamente pero era casi imposible que él le estuviera hablando en el oído.

— ¡Tuan! ¡Shiro! —gritó el peli morado, dejando atrás el carrito y corrió hacia el final de la tienda donde estaban sus mayores pero algo lo hizo caer inesperadamente, su quijada golpeo el suelo y el olor de su sangre llegó a sus fosas nasales con fuerza. Esa misma esencia extraña que lo hizo caer, subió recorriendo su torso y se plantó con potencia en su cuello, apretándolo de tal manera que Kwan estaba del mismo color que su cabello.

— ¡Kwan! —Exclamaron Tuan y Shiro llegando a su amigo, que seguía con la coloración de alguien que murió por asfixia—. Demonios, ¿Qué te sucedió?

El chico no podía hablar, su garganta quemaba y su cabeza estaba en otro lado. Primero la voz y luego aquella intensidad que apareció de la nada que casi lo mata.

—No hay nadie más aquí, ¿Cómo pudo pasar? —sentaron a Kwan, apoyándolo contra una estantería y Tuan hizo que recuperara un poco el oxígeno, provocando que tomara parte de su color natural. Shiro detalló el lugar cercano pero como dijo antes, no había nadie más con ellos a excepción del propietario.

—Me siento mal —susurró Yasushi, ahora rubio, mientras se dejaba caer en el suelo junto a Jian—, creo que voy a morir.

—No seas dramático, nosotros no podemos enfermarnos —reclamó el chino que tenía a un lado.

Yasushi hizo una mueca graciosa y espero a que Shaoran bajara de una vez el helicóptero, para que luego bajaran ellos dos con lentitud.

—¿No sientes nada extraño?

—¿En mi estómago? Sí —Jian estaba verde y se tomaba del abdomen con fuerza, debía estar teniendo náuseas por el viaje.

—No, no, en el ambiente. Es como si algo antinatural hubiera sucedido —dijo el rubio viendo el cielo con sospecha.

Como si las respuestas estuviesen escondidas allí.

—Tal vez sentiste el temblor.

Shaoran se había acercado a su amigo para ver qué le sucedía, Jian y él estaban muy mal así que la única defensa era el chino de cabellos color cenizo.

—No, tampoco es eso...

Yasushi ignoró a Shaoran y colocó su cabeza entre las rodillas, sus brazos rápidamente fueron a cubrir ésta como si temiera que algo cayese encima de él. La energía era extraña, no era magnética ni eléctrica sino más pura y extraña; era la misma clase de energía que expulsaban Tuan y Devmani cuando usaban sus poderes pero se estaba volviendo loco, Tuan no había usado sus habilidades desde Vorarlberg y Devmani estaba muerto.

Tampoco entendía muy bien esa conexión, sospechaba que la empatía tenía algo que ver pero no hallaba la importancia de tener una conexión con dos de sus amigos. Solo los sentía por la intensidad sus poderes, no más de allí y eso era una real sospecha.

—¿Creen en la posibilidad de que Dev esté vivo? —pregunta Shaoran parándose frente a los enfermos, Jian lo miró con desagrado aunque la idea le parecía maravillosa.

—¿Y el cuerpo nuevo? ¿Tienes un bolso lleno de ellos?

—Claro que no, pero en Experimental Industries hay... —el chino fue callado por Yasushi, quién se levantó para mirar a su amigo y aunque este fuera más alto, Shaoran igual se sentía intimidado por la mirada del rubio.

—Ninguno de nosotros ira a ese jodido lugar de nuevo, aunque nos cueste la presencia de Devmani aquí —impuso con rudeza avanzando hacia él, Shaoran estaba arrepentido de haber sacado el tema sobre la reencarnación de Devmani.

—Dejen de discutir, bastante tenemos por delante como para estar mal en nosotros —los dos menores miraron a Jian, que se levantaba sin problema y los miraba con una sonrisa triste—. Siempre tendremos a Dev si nuestras teorías son correctas.

—Mentira —se escuchó de repente en el campo donde Jian, Yasushi y Shaoran estaban. Aquella voz los dejó paralizados y se colocaron en posición, formando un triángulo, dándose la espalda mientras miraban a todos lados, alertas de cualquier peligro—. Me abandonaron por su ineptitud.

Shaoran reconoció la voz antes que Jian y Yasushi, luego este último soltó un jadeo por la similitud entre la fuerte energía que había en el lugar y el tono aniñado en la voz gruesa. Jian entendió todo gracias a la reacción de sus amigos pero no conseguía planear algo para su defensa, tampoco tuvo tiempo.

Un certero golpe cayó en el abdomen de Jian, sacándole todo el aire de su cuerpo y provocando que sus rodillas chocasen contra el suelo; Shaoran extendió sus manos frente a él y plegó una serie de descargas eléctricas alrededor de donde había caído su amigo pero no le pegaba a nada ni nadie.

—¡No está físicamente! —gritó Yasushi sintiendo leves destellos de la presencia que los atacaba con odio. Ya, en un momento a otro, solo quedaba el japonés de pie, observando a sus amigos retorcerse del dolor, la presencia tenía fuerza sobrehumana. Tal vez otro experimento de la compañía que tanto dolor les causo—. Sā! Watashi no tokoro ni kite! Watashi no tokoroni kite!

El destello de energía se movía rápidamente hacia él, con intenciones de atacarlo con fuerza, pero Yasushi no fue herido; al mover su mano de adentro hacia afuera, toco la energía presente y una imagen borrosa se delineo en el aire, dejándole ver a los tres cuervos a un Devmani diferente al último que habían visto.

Este se desvaneció en el aire tan rápido como apareció.

Yasushi se desplomó al suelo, junto a los otros, por un bajón de energía en su cuerpo. Como si le hubieran chupado toda la fuerza sin que él se diese cuenta.

Los seis chicos corrían por toda la ciudad con intenciones de encontrarse, tenían el pensamiento de que juntos estarían mejor y vaya que no se equivocaban. Ya había comenzado la búsqueda por parte de Experimental Industries, los datos de Devmani habían sido más que certeros y estaban ansiosos por capturarlos, para así comenzar un nuevo proyecto con el chico hindú como líder; esa vez Maidana no pensaba fallar en su tarea de tener al mundo en su mano.

Todos, una vez juntos, decidieron ir al centro de la ciudad de Snina en busca de refugio entre las miles de personas que caminaban por allí sin verlos; el silencio era tenso y cada quién estaba sumido en sus pensamientos, unos siendo tan profundos que Kwan y Shiro debían de quitarlos del camino de autos, personas y postes de luz.

—¿Por qué? —preguntó Shaoran observando hacia un punto específico, los otros no le prestaban mucha atención al menor. Estudiaban sus alrededores con cautela.

—Los porque no tienen respuesta Shaoran.

—No, me pregunto el cómo y el por qué Devmani está con ellos —dicho esto por parte del chino, los otros miembros del grupo se dieron la vuelta y vieron lo que veía Shaoran: Devmani estaba vivo pero lejos de ellos; estaba en lo que parecía ser una rueda de prensa, ubicado detrás de Winslow Maidana y en el medio de Záitsev y Páng, parecía cómodo con ellos y en sus labios se alzaba una sonrisa que solo destilaba maldad pura, vieras como la vieras.

#16

Continuación:

Tuan comenzó a mover su cabeza de un lado a otro, conteniendo las lágrimas mientras observaba a Devmani dar un paso hacia delante y decir unas palabras que no sonaban en sus oídos por muy alto que estuviese aquel televisor tras la vitrina. Shiro y Yasushi se sentaron en el suelo, escuchando atentamente a su amigo mientras que los hermanos Wu lloraban en silencio y Kwan armaba un plan inverosímil casi a la velocidad de la luz.

—Nosotros, los Dragones Dorados, nos desharemos de la amenaza que recorre Europa en estos momentos, estamos aquí para que ustedes estén seguras de los que algunas vez fueron mis compañeros. Se rebelaron contra quienes les dieron hogar y yo me di cuenta de ello cuando ocurrió la masacre en Nueva Aquitania, por lo que me disculpo con todos aquellos afectados y juro, hoy y toda lealtad, darles la venganza que se merecen —dijo Devmani al acercarse al micrófono, vestía un traje como los que usaba Maidana y su cabello rojo sangre le daba un aspecto terrorífico—. Los Cuervos de Sangre caerán esta noche.

Los músculos se tensaron, los ojos se abrieron en su máxima amplitud y el aire se contuvo; no podían creer que él, su hermano y amigo pequeño, estuviera anunciando la muerte de ellos tan tranquilamente y que se hubiera aliado con los que lo apresaron, torturaron y asesinaron.

—Agradezco también a Experimental Industries, y sobre todo a Zhao Páng, por devolverme la vida que me merezco y recomiendo ir a sus instalaciones con más frecuencia a todos aquellos que me escuchan —claro que eso era solo publicidad barata para conseguir sujetos de prueba pero también era una aclaratoria para los Cuervos de Sangre, Devmani sabía que ellos podrían estar escuchando.

Devmani quería que, los que se hacían llamar sus amigos, supieran por qué los iba a matar.

—Ese no es nuestro Dev... —dijo Jian entre lagrimas.

—Le lavaron el cerebro como mejor saben hacerlo —comentó Tuan mirando a Yasushi con pena, ellos eran muy unidos.

—Aprovechándose de nuestra ignorancia —terminó de entender Shaoran asintiendo y limpiándose las lagrimas con brusquedad. Se giró hacía los otros y los observó con una mueca en el rostro, tomó a Kwan del hombro y lo sacó de su mundo—. Vamos a pelear y vamos a vivir, así tengamos que luchar contra Devmani. Hay que hacerle entender.

El bullicio del aire molestaba a Shaoran y a Kwan, ellos habían sido los que se ofrecieron a arreglar el helicóptero, que en algún momento Devmani había destruido, mientras que los demás hacían guardia en distancias cortas por si necesitaban reunirse. Jian y Yasushi yacían sentados en la acera más cercana al campo jugando con sus espadas y los dos mayores estaban espalda con espalda observando el solitario campo, algo alejados de Shaoran y Kwan; eran aproximadamente las cuatro de la tarde y el cielo ya comenzaba a teñirse de un color rosa mezclado con tonos naranjas.

—Una mentira.

—No abandonamos a Dev —responde Shiro.

—Una verdad.

—Odio a Experimental Industries y a Maidana.

—Eso es de conocimiento público Shiro —contestó con humor Tuan y luego la leve sonrisa que había aparecido en su rostro, se borró al decir—: Yo odio a Devmani.

—¿Por qué? —preguntó sospechando de la razón, el resentimiento del japonés no iba dirigido hacia el menor sino a los pensamientos de este hacia su verdadera familia; sí ellos hubieran tenido un laboratorio lleno de cuerpos, lo revivirían sin dudar pero no podían siquiera dormir en una cama normal.

—Por pensar así de nosotros, ¡Siempre lo cuidamos, siempre estuvimos allí para él! ¡Y por un pequeño error nos señaló con el dedo! —exclamó el mayor haciendo gestos con las manos, como si quisiera estrangular a alguien.

—Ya no importa Tuan, solo vigila y piensa en una manera para que Dev nos escuche o tenga piedad al menos.

Nada se escuchaba ya, ni el silbar del viento ni el ruido de los festivales de la ciudad, únicamente el brillo del sol poniente te dejaba ver que sucedía a sus pies, era el brillo que te dejaba observar la silueta de seis chicos cerca de un helicóptero y a la distancia, un chico alto de cabellos rojos con lo que parecía ser una espada en sus manos.

—¿Dev? —preguntó Tuan con un nudo en la garganta, separándose tres pasos del helicóptero.

—No, Abraxas —dijo con seriedad, no sonando como el niño con el que crecieron. Estiro la espada y apunto a Shiro, diciendo—: El primero en caer eres tú, muy peligroso.

Y sonrió, esa sonrisa que helaba la sangre. Devmani parecía haber perdido la cordura.

Los papeles estaban repartidos, los Cuervos ya sabían cómo salir de esa situación. La espada de Devmani rajo el aire cuando Shiro corrió hacia él y corto levemente el pecho de este, provocando que diese unos pasos atrás pero no perdió la oportunidad de atacar. Yasushi y Tuan eran los que cuidaban su espalda, los otros buscaban encender el helicóptero y extender la zona prevista, asegurándose así de que no hubieran más con Devmani. Los movimientos entre el pelirrojo y el pelinegro eran sincronizados, se esquivaban y atacaban sin dañar, como si estuvieran bailando y como si el menor no quisiera dañarlo realmente, o al menos así era hasta que Shiro habló.

—Dev, por favor, recuerda que nosotros jamás te hubiéramos abandonado.

— ¡NO! —grito Devmani soltando su espalda y tapándose los ojos, sus ojos se encendieron de un color rojo sangre igual al color de su cabello y corrió hacia el japonés, Shiro supo que debía activar sus poderes o moriría.

El puño de Devmani se estrelló con fuerza en el campo magnético creado por Shiro, formando así una honda de fuerza electromagnética que hizo a los demás presentes tambalearse y que en la ciudad todo dejase de funcionar, y Shiro entre la desesperación encendió un circulo de fuego a su alrededor con la intención de que solo se fijara en él; el pelirrojo seguía atacando con todo, incluso con la quintequinesis mientras que Shiro se defendía como podía. Cuando una roca estuvo a punto de aplastarlo, Shiro devolvió el golpe envolviendo su mano en fuego y metal, lanzando al joven con el rostro quemado unos metros más atrás y bajó la guardia unos segundos mientras le daba una señal a Tuan, este rápidamente comenzó a correr alrededor de Devmani, absorbiendo su oxígeno y dejándole el resto del trabajo a Yasushi, quien debía confundir los sentimientos de su amigo, curarlo y luego huir lo más rápido que pudiesen todos juntos.

— ¡Se acercan! —avisó Shaoran encendiendo el helicóptero, Kwan y Jian ya estaban dentro de este. Se escuchó una explosión y más misiles siguieron al primero que había fallado, Devmani seguía en el suelo rodeado por Tuan y los hermanos Fujioka.

Debían decidir rápido y un solo llamado los hizo salir de las dudas, el grito de Páng llamando a Devmani por el pronombre de >>hijo<< y el de este contestándole >>papá<< fue suficiente para saber que habían perdido a un amigo sin antes haber intentado salvarlo.

—Vámonos.

Los Cuervos comenzaban a odiar eso de huir pero aun así, lo hicieron una vez más; su helicóptero empezó a alzarse en el aire, resistiendo misiles y balas gracias a la tecnología mejorada por Shaoran, cuando los tres restantes del grupo llegaron. Mediante cinturones y demás prendas de metal, Shiro se subió a sí mismo y a su hermano mientras que Tuan flotaba hacia el helicóptero.

Páng corrió hacia Devmani, que se había curado absorbiendo la vida de las plantas a su alrededor, y lo observó con atención: sus ojos volvían a ser normales pero estaban anegados en lágrimas y sus labios estaban apretados, conteniendo la ira y sus manos temblaban levemente. Debía calmarlo o Maidana se daría cuenta y ya había propuesto que, si el chico se salía de control, le implantaran un tumor cerebral para que perdiese la memoria pero era imposible.

—Debes calmarte, hijo.

—Me dejaron de nuevo —dijo mirando a su padre, una lágrima bajo por su mejilla y Páng la limpio con rapidez.

—No, escaparon de Maidana y de mí pero estaban dispuestos a recuperarte.

Devmani estaba confundido y no gracias a Yasushi, comenzó a negar con la cabeza y se levantó con brusquedad, empujando al chino sin medir la fuerza.

—No, los matare —explicó a la nada—. No dejare que le hagan esto a nadie más.

Maidana había presenciado todo el encuentro entre padre e hijo falso y dándose cuenta de los sentimientos de Páng hacia Abraxas y el resto de los Cuervos, una idea surgió para provocar que el odio del joven fuera más hacia sus antiguos compañeros aunque perdiese a otro socio, pero las grandes recompensas no venían sin grandes sacrificios.

—Záitsev, prepara a Abraxas y a los Alligators —dijo a través del micrófono en su oído y sonrió alejándose del lugar que una vez fue verde—. Y dile al laboratorio que comience con el proyecto “Chameleons”.

Traducción del japonés:

1) ¡Vamos! ¡Ven por mí! ¡Ven por mí!

#17

여덟

Odio, cariño, entendimiento y dolor eran las emociones que chocaban una con otra dentro de la cabeza de Devmani, todo mientras estaba practicando combate cuerpo a cuerpo con los hombres de Záitsev y sin darse cuenta que hacía algo más que noquear a sus oponentes. Seguía teniendo respuestas sin preguntas y se veía así mismo como una persona sin rostro, como los sujetos de prueba en los laboratorios, vagando solo por el mundo hasta que su mente decidiera morir; se sentía solo sin las constantes luchas amistosas entre él y Tuan, extrañaba las profundas y sabias charlas con Kwan, las bromas que Shaoran y él les hacían a los otros, las bromas que él le hacía a Shiro y a Yasushi, así como jugar como niños con este mismo, e "inventar" palabras y raros bailes con Jian en sus tiempos libres. Aquellos tiempos que tenían libres y donde no eran torturados cruelmente o estudiados como ratas baratas de laboratorio, aquellos tiempos donde eran siete y no seis hermanos. No decía que extrañaba estar dentro de Experimental Inc. con todo aquel sufrimiento, pero al menos así estaban juntos y por lo tanto, debía unirlos de nuevo y para ello no necesariamente tenían que vivir.

Otro tema que lo tenía mal era el cómo iba a hacer, ¿Cómo vería a los ojos a quienes lo criaron? ¿Cómo aceptaría el peso de que hubiera asesinado a sus amigos, compañeros, hermanos y padres? Era cruel pero creía haber tomado una decisión y también sabía que no era el único que pensaba en la muerte del otro; si no se equivocaba, sus amigos estarían planeando como acabar con él ya que al no haber encontrado una manera de salvarlo o ponerlo de su lado, era la última opción de todos. Pero sí se equivocaba, Kwan odiaba matar personas si no era realmente necesario, al igual que todos ellos.

— ¿Quieres acabar con todos los hombres de Baran? —preguntó Maidana entrando al espacio donde Devmani, o Abraxas para él, practicaba.

Devmani miró al hombre sobre su hombro mientras sus manos, que estaban en el cuello de un soldado, se apretaban y giraban la cabeza de ese mismo soldado lentamente. Nunca aparto la vista de los ojos de Maidana, este miraba sin parpadear con una pequeña sonrisa sádica; Devmani pensó que estaba totalmente loco.

—Si quisiera acabaría contigo —dijo dejando caer el cuerpo y caminando hacia una joven de cabellos rubios que sostenía una bandeja temblorosa, con unos ocho vasos de agua.
—Estoy de acuerdo pero si me matas, también matas a tu padre —le hizo el comentario como quien no quiere armar la tercera guerra mundial y se sentó en una máquina para hacer barras, de esas que te aplastarían los pulmones si se caen.

O es lo que hubiera hecho Shiro, pensó Devmani observando como las pesas subían y bajaban, un pequeño accidente podría matar a ese bastardo. Tal vez el que habría actuado sin pensarlo más rápidamente hubiera sido Jian o Yasushi, tienen muy poca paciencia con comentarios como esos; todo lo que escuchaba, hacia y decía le recordaba en cierta a manera a los otros seis, estaba volviéndose loco y ahora aún más con la insinuaciones de muerte de Maidana hacia su padre genético. Otra cosa que lo tenía más que confundido.

—Vete —le ordenó a la chica rubia, quien rápidamente obedeció y acaparando la atención de Winslow Maidana—. ¿No tienes hijos?

—Sí, cuatro chicos más o menos de tu edad —respondió siguiendo con su entrenamiento físico, relajado. Devmani dejó el vaso de plástico y camino hacia Maidana, tomó cuatros discos de 25 libras y los colocó, se paró detrás de la máquina y tomó el centro de la barra con una mano, como si fuera a ayudarlo pero al Maidana bajar la barra, Devmani con su fuerza la dejó presionada contra su pecho.

—Estoy consciente de que esos chicos te valen tanto como todos en esta compañía, y estoy más que seguro que viven en una gran casa con una nana —dijo presionando más, quería escuchar al menos una costilla rompiéndose—. Para mí fue bastante que mis amigos no supieran bien de mis poderes, fue suficiente perder a mis hermanos como para que tu vengas a matar a Zhao…

—Yo… estoy seguro… que… él realmente no… no te… —Maidana no podía hablar bien por la presión y su rostro iba perdiendo color poco a poco—. Él no…

— ¿No lo harás, verdad? —Preguntó tranquilamente, sonriendo mientras observaba los ojos azules de Maidana inyectarse en sangre—. Tu perdida sería una pena.

El silencio del americano fue más que suficiente para que Devmani lo soltara, lo tomó como un sí y levantó la barra con una mano, lanzándola contra la pared. Camino hacia la puerta sin ver la gran abolladura en la pared, trozos de ladrillos caían sobre la destrozada pesa y por una vez en su vida, Maidana sintió miedo de lo que había hecho pero aun así, ya todo estaba listo. Ya no había marcha atrás.

Páng observaba a Devmani con orgullo, sabía pelear con excelencia y usaba sus habilidades con fluidez, dándole lo necesario para acabar con cualquiera. Aunque esos fueran sus amigos. Suspiró y se sentó en la banca, repasando una vez más el plan que llevaría a cabo esa noche: eliminar los Armazones, destruir los aviones y armamento pesado, llevarse a sus hombres y a su hijo; de esa manera, podría asegurarse de estar protegidos cuando fueran en busca de los Cuervos de Sangre. Lo más difícil sería convencer a Devmani de no matarlos, ni a ellos ni a él.

—Abraxas, tienes geoquinesis ¿Por qué dejaste que te rodeasen? —preguntó mirando al chico sonreír cuando sus hombres lo rodearon, apuntándolo con lanzas eléctricas.

—Porque también tengo quintequinesis, puedo matarlos y ya —explicó sin realizar el movimiento que mataría a los soldados de Páng, Kun rió llamando la atención de Devmani—. ¿De qué ríes anciano?

—Te pareces a Shaoran.

El pelirrojo sonrió en grande, para luego cambiarla por una mueca pensativa y dejó caer la espada. Caminando hasta su padre, se sentó a sus pies como un niño pequeño y lo miró fijamente, sus memorias lo recordaban desde una perspectiva que sabía que no era suya aunque igualmente la apreciaban. Una casa hogareña, una mujer latina de ojos pardos y dos niños que reían mientras Zhao Páng los perseguía con los ojos vendados, seguido de eso aparecía la misma mujer pero muerta y al chino mayor firmando un contrato con Maidana, con los dos niños amarrados a su pierna con miedo.

Y allí entendió por qué tenía cariño hacia ese hombre, no era por él sino por los recuerdos de su hijo que de alguna manera están en su mente.
—Maidana dijo que habría una misión.

—Sí, iremos tú y yo con mis hombres pero debes controlarte —Páng no lo miraba a él sino a Kun, su mejor hombre y en quien depositaba toda su confianza. Ming estaba en el área de recuperación, trabajando en las oficinas de control mientras su mandíbula y espalda se curaban del golpe que le había proporcionado Devmani.

Devmani asintió y se paró, quería seguir entrenando porque era eso o hundirse en los pensamientos que le decían que estaba mal querer matar a Tuan, Shiro, Jian, Kwan, Yasushi y Shaoran pero que si lo hacía, nadie lo juzgaría pues estaría dándoles paz o eso le hacían creer. No quería estar confundido, solo quería una familia.

Baran Záitsev se acercó corriendo a Páng con intenciones de atacarlo, pero este lo esquivó y de una patada lo lanzó al suelo, lo que no vio fue el golpe por la espalda que le provocó Maidana. Devmani sintió nauseas por lo injusta y asquerosa que era esa pelea, hacían trampas y atacaban por la espalda para poder ganar pero lo veía venir, después de todo ninguno de ellos era un santo. Maidana usaba una lanza con la hoja hecha de marfil y Baran tenía cuchillos de hoja curva, mientras que Páng se defendía bastante bien con un estilete; admiraba esos movimientos pero se preguntaba donde los habría aprendido, tal vez era mercenario o en los mismos barrios de China donde vivía antes, no lo sabía.

—Eso es trampa —dijo Devmani al darse cuenta que el soviético y el americano iban a atacar al mismo tiempo a Páng, se suponía que eran todos contra todos y no un dos contra uno—. Si quieren una buena pelea, déjenme entrar.

—Zabud' eto, brat! —gritó Záitsev en su idioma, ofendido—. Serás uno de nosotros pero tus habilidades te darán más ventajas.

Claramente, cuando estaba molesto o emocionado su acento se notaba más; Maidana le regalo una mueca de alegría falsa y le dijo entre dientes—: Así que te quedas fuera chico, ¿O te lo decimos por las malas?

Maidana lanzó su arma pero esta fue detenida por Páng y Záitsev, quien ya había visto el ataque sorpresa del chino, fue empujado contra la pared por el mismo; Maidana se abalanzó para un cuerpo a cuerpo con Páng pero desde un principio iba perdiendo, Zhao Páng esquivaba y golpeaba puntos clave para debilitar el cuerpo humano. Se suponía que era una práctica pero la intensidad en los golpes de ambos te hacía pensar que querían matarse, que había algo más que un odio profundo entre ellos a pesar de sus intereses por el dinero y el poder de regir el mundo.

Esta vez, estaban más que listos. El armamento ligero y pesado yacían sobre una mesa en aquel deposito abandonado, sus armas blancas predilectas estaban en sus fundas y estaban preparadas para ser tomadas rápidamente; seis autos, dos todo terreno y cuatro de uso civil con blindaje básico, el de Shaoran tenía mejoras nunca antes vistas, reposaban en línea frente a la puerta y los seis jóvenes caminaban de un lado a otro discutiendo entre ellos.
Shaoran, aunque le doliese, admitía que habría que matar a Devmani si este no se paraba a escucharlos, Jian estaba de acuerdo y Kwan le daba la razón en silencio; los otros tres estaban seguros de que Devmani los iba a escuchar. El hecho de que su amigo haya resucitado y con eso hubiera obtenido otra habilidad, lo hacía terrorífico y peligroso.

— ¡No podemos hacer eso!

— ¡¿Por qué no?! —gritó Jian enfurecido porque estuvieran llevándole la contraria.

— ¡Porque es nuestro amigo!

— ¡Un amigo que por poco nos mata! ¡Un amigo que no dudó en atacar a Shiro!

#18

Continuación:

Shaoran y Yasushi sabían que, si no intervenían ahorita, Jian y Tuan podrían matarse pues sus ojos comenzaban a cambiar, señal de que perdían el control. El chino se puso en acción, colocándose en medio de ambos chicos y tocó sus hombros absorbiendo la energía de sus cuerpos con facilidad, Yasushi relajó sus emociones e hicieron que se alejaran uno de otro.

—No seguiremos hablando de eso —sentenció Shaoran mirándolos uno por uno, Kwan fue el único que no devolvió la mirada, estaba en completo silencio incumpliendo su papel de líder—. Son decisiones que se tomarán en el momento.

—Ahora mismo debemos prepararnos, no nos queda mucho por recorrer —dijo Yasushi observando el mapa sobre la mesa. Habían ido desde Eslovaquia hasta China en tres meses y lo consideraban todo un logro, solo faltaba cruzar Corea del Norte y llegarían a su destino final.

El ambiente no estaba calmo sino tenso y amenazante, tal vez era la gran tormenta que se avecinaba o los fuertes golpes, que sonaron repentinamente en la puerta de enfrente; los cuervos se escondieron entre las sombras por si era algún soldado pero seguido de los toques, vinieron algunos gritos de ayuda por lo que Jian fue el primero en acercarse con la intención de abrir la puerta. Ninguno lo impidió, si podían dar más ayuda a personas normales como se la dieron a Verussca, podrían sentirse en paz sin problema alguno aunque eso no devolviese las vidas que quitaron.

—Doum! Budi!—gritaron unas dos o tres voces y Jian abrió permitiéndoles ver que eran dos chicos y una mujer, los chicos parecían ser de la edad de ellos y claramente eran coreanos como Kwan. Al pasar la puerta, los tres cayeron al suelo respirando agitados mirando a su alrededor con miedo, incluyendo a los seis chicos que los miraban atentos sin malos propósitos—. Geudeul-eun nugu-ibnikka?

—Ulineun Jang Kwan-ibnida —respondió Kwan en su idioma materno dejando el sable en el suelo y acercándose lentamente a la mujer, quien se le hacía familiar de alguna parte.

—Naneun Jang-Yongseon-ida.

—Ulineun sonjeong-gwa seog-ibnida —contesto uno de los gemelos colocando la mano en el pecho de su hermano y haciéndolo hacia atrás, al parecer no le gustaba la presenciad de Kwan cerca de ellos. Tuan llegó al lado de su amigo y a los huéspedes les ofreció algo que tenía en su mano: unas rodajas de pan bien picadas, calientes gracias a Shiro.
La mujer mayor sonrió y acepto la ayuda del coreano, mientras que los gemelos tomaron la comida y se fueron a una esquina alejada de todos, hablando en dialecto del norte, lo que Shaoran encontró sospechoso y se propuso a espiarlos no sin antes decirle a Tuan y a su hermano. Shiro salió por el portón seguido de Jian, dejando como vigías de los huéspedes a Tuan, Kwan y Yasushi; después de todo, sus habilidades podían contra tres personas normales en caso de algo extraño.

Pobres de los Cuervos de Sangre al enterarse lo que les caería horas más tarde.

Maidana volvía a reír sin que nadie más lo hiciera, sin que nadie contara un chiste y lo hacía parecer más lunático de lo que ya era, o al menos eso pensaba Devmani observándolo. Hace horas que estaban reunidos, pues Maidana quería probar los primeros sujetos de prueba del proyecto “Chameleons” enviándolos con los Cuervos de Sangre, decía que si ese nuevo proyecto tenía éxito, Devmani podría ser el líder. Que se lo había ganado y eso no podía ser peor para la mente del chico.

—Tā zài xiào shénme? —preguntó Devmani a su padre en voz baja.

—Wǒ bù zhīdào, zhǐshì hūlüè tā.

Parecía estar drogado pero Devmani sabía que ninguno de ellos consumía algo que podría estar envenenado. Se sobresaltó cuando Maidana se levantó, aun riéndose y comenzó a buscar algo en su escritorio con urgencia.

— ¡Abraxas! —se sobresaltó por segundo vez, esta vez viendo como el americano levantaba una jeringa con un líquido verde brillante dentro—. ¿Sabes qué es?

—Uranio… —recordaba que era pues siempre se lo inyectaban cuando los transportaban a otro país por esas horribles misiones. ¿Esta vez para que lo quería? Él era uno de los suyos y los otros modificados estaban en algún país de Asia.

— ¡Sí! ¡Es tan increíble este líquido asqueroso! —Canturreó volviendo a sentarse detrás de su escritorio—. Lo use con los Chameleons. Un poco de esto en el prosencéfalo del armazón cuando es un embrión y te obedecerá sin dudarlo el resto de su crecimiento, una vez adultos hay que inyectárselo cada diez meses o se pierde el control, pierden completamente la cordura y la memoria de lo que alguna vez fueron.

No gritó porque sería de cobarde, no mostró ninguna expresión en el rostro más que el gesto de alzar la ceja, no los mató porque se saldría de control y terminaría siendo una bomba delicada de tiempo. Eso quería ser, era mejor que contener la angustia. ¿Para qué se lo decía? ¿Qué demonios eran los Chameleons? ¿Otros como él o peores? Por primera, en su reciente tiempo con los Dragones Dorados, sentía miedo de lo que podrían hacerle y no solo a él sino a Páng también.

—El uranio en gran cantidad puede matar a las personas como tú Abraxas, mientras que en personas normales solo causara unos leves efectos secundarios, tal vez les aparezca un tercer ojo o sus manos se vuelvan gigantes, no me importa.

—Pero no queremos matarlos, vamos a incapacitarlos y luego a controlarlos con ese hermoso líquido en su cerebro —dijo Záitsev mirando a Páng con una sonrisa—. Fue idea de tu padre pero no quiso usarlo completamente con ustedes.

Devmani sintió como los músculos de su espalda se tensaban y miro con una sonrisa falsa a su padre, diciendo—: Una lástima que no lo haya hecho.

Mentira. Se alegraba de ello.

—El último ataque contra los Cuervos fue un fracaso, ya que no estaban en ese lugar por lo que ya estamos seguros de que sus habilidades, al igual que las tuyas, están al cien por cierto y son aún más peligrosos —habló esta vez Páng, asegurándose de no ver a Devmani a los ojos mientras lo hacía—. Un equipo especial aviso hace unos momentos que se esconden en la frontera entre China y Corea del Norte, no destruyeron rápidamente el helicóptero que usaban.

A Devmani no le parecía información para todos, sino una advertencia para él: >>les queda poco tiempo y si no los ayudas, los siete morirán<<, eso quería decir su padre en palabras elegantes pero no sabía cómo actuar; salir sin avisar a donde iría y solo era declarar guerra y traición, lo matarían antes de que pusiera un pie afuera y ahora más que contaban con el uranio. Estaba entre la espada y la pared, ya había entendido que su familia siempre serían esos seis chicos y no los ancianos con ansias de poder, ya había decidido a quien salvar.

—Los gemelos Son y el armazón Jang están en su búsqueda y cuando hayamos sido informados de su posición exacta, saldrás con un escuadrón de Chameleons —termino Maidana de explicar, se inclinó sobre su escritorio y observo fijamente los ojos de Devmani. Él no parpadeo, le devolvió la mirada sin dudar un momento, ya no—. Muchas vidas están en riesgo Abraxas, y puedes salvarlas.

—Eso haré, ¿Es todo por hoy? —al ver la afirmación de sus mayores, Devmani realizó una reverencia y salió. Se prepararía para reunirse con los demás, se disculparía y tal vez lo dejaran quedarse con ellos pero antes debía ir a los laboratorios y asegurarse de que no estuvieran clonando a Escobar o a Scheck, a Maidana le gustaba reciclar personal. Lo había comprobado hace un rato con el soldado que Shiro, Tuan y Kwan asesinaron.

Kwan estaba saltando sobre una pierna, no había tenido con quien hablar su idioma natal con excepción de Zhao Páng una vez, pero eso había sido hace mucho tiempo. La mujer desprendía una sensación extraña y Kwan se sentía en casa, cómodo y hasta sentía que sin aquella mujer no podía vivir. Yasushi no estaba muy lejos de él, también sentía esa sensación extraña pero para él era una mala sensación, no confiaba en aquellos tres y Tuan lo sabía, el japonés nunca había estado tan tenso y molesto por algo.

Afuera, haciendo guardia, Jian y Shiro reían por un chiste malo que el primero había contado. No veían muy bien a causa de la torrencial lluvia y por ello habían decidido sentarse a hablar, de todas maneras podían detectar movimientos bruscos con sus habilidades; nunca se habían relajado tanto como esa vez.

— ¿Crees que fue mala idea dejarlos entrar?

—No me agradan pero necesitaban ayuda —respondió Jian arrugando los labios, miró a su amigo pelinegro y suspiro—. Dev regresará con nosotros.

— ¿Por qué lo dices? Pareces muy seguro de que no nos matará.

—Nosotros lo criamos Shiro, se dará cuenta de que su hogar es con nosotros… Lo siento al igual que Yasushi, solo ten confianza —aseguró cambiando la mueca por un sonrisa de real felicidad.

Shiro mostró su desacuerdo con un bufido y se acomodó contra la pared, bajando su gorra negra y cerrando los ojos. Quería golpear algo, romper cosas pero su deber era proteger a los menores, contando a su amigo parlanchín.

—Tú no te confíes tanto, hay que estar al tanto de los movimientos de los gemelos. Tu hermano dijo que hablaban en dialecto.

— ¡Estamos en Jilin! ¡Muchas personas hablan coreano en el dialecto norteño!

Shiro no respondió más y Jian calló, decidiendo hacerle caso al japonés. Adentro, Shaoran estaba sentado a unos pasos de los gemelos, quienes aún hablaban en susurros, observando sobre sus hombros como si temieran que alguien los oyera. El chino se preguntaba si hablaban inglés, pues quería hacerles unas preguntas y su coreano no llegaba ni a lo básico; se levantó y camino hacia ellos, una vez frente a ellos reclamo su atención con una pequeña corriente eléctrica.

— ¿Hablan mi idioma? —preguntó haciendo referencia a la bandera estadounidense que adornada su chaqueta de jean.

—Sí, un poco —dijo el de la derecha, quien Shaoran creía que era Jung.

—Bien, ¿Cómo encontraron este lugar? ¿De qué huían?

#19

Continuación:

—De lo mismo que tú, Gremory —Shaoran no ocultó su confusión, ¿Cómo sabían que eran ellos? ¿Quiénes eran estos tipos?—. ¿O aun creías que Maidana se olvidaría de ustedes?

Seok sonrió y su mano atrapo el pie de Shaoran, cerrándola con fuerza y los ojos del chico tomaron una oscuridad familiar para él. Eran modificados, como ellos pero con propósitos más crueles. Un mareo sacudió su cabeza, lo vio todo borroso por un momento y luego su cuerpo cayó al piso con un golpe seco, cayó como si fuera un pedazo de madera seca observando como Jung acercaba su rostro y le susurraba algo.

—No, no somos como ustedes —dijo.

—Somos mejores y más —culminó Seok apretando su mano contra la frente de Shaoran, borrando sus memorias de lo último ocurrido.

Tuan y Yasushi corrieron hacia Shaoran cuando lo vieron caer al suelo, sin molestarse en verificar a Seok, quien había perdido los estribos y temblaba como un papel ante el uso de su habilidad mental. Lo mismo le pasaba a Shaoran, había perdido el control de la energía acumulada dentro de él y comenzaba a sufrir espasmos con destellos blancos saliendo de sus ojos, manos y boca. Parecía a punto de estallar.

—Va a explotar —dijo Jung abrazando a su hermano para que los dos cuervos no se dieran cuenta de lo que pasaba a Seok.

—Mucha energía, hay que sacarla Tuan —le habló Yasushi al mayor tras escuchar lo que dijo el gemelo mayor. Tuan asintió y se levantó para ir afuera, para buscar a Shiro y que este absorbiera parte de la energía aunque no sin antes decirle a Kwan que fuera con los menores; Yongsun tomó ese “incidente” como una señal para distraer al líder y que no se acercara a los que significaban una amenaza para ellos.

La energía de Shaoran no era lo único que se estaba acumulando en el aire, los gemelos y Yongsun eran los que desprendían una energía negativa tan grande que alimentaba a Jung y la misma debilitaba a Shaoran conforme crecía.

—Hace años tuve un hijo —comenzó a hablar la mujer siguiéndolo por el gran depósito haciendo que Kwan se detuviera—. Yo era una sirvienta, trabajaba horas para curar a mi madre pero luego de una violación hacia mí, nació un niño y asesinaron a mi madre. Huí lejos de Corea del Norte y para cuando llegue a América, todo empeoro.

— ¿Por qué?

—Me quitaron a mi hijo y lo usaron como sujeto de prueba, a mí me hicieron lo mismo...
La puerta se cerró, dejando a Tuan, Jian y a Shiro afuera con la amenaza de Záitsev acercándose a paso firme con sus hombres. Kwan no le prestó atención a ese hecho. Yasushi ya se había dado cuenta del comportamiento extraño y se alejaba a gatas con Shaoran, abrazándolo contra él mientras Jung y Seok se acercaban a ellos con gestos homicidas e iracundos.

— ¿Qué pasó después?

—Morí, renací y ahora debo llevarme a mi hijo al infierno conmigo —tomó la mano de Kwan y este casi se sintió en el cielo, su madre estaba frente a él y podía tenerla como otros niños la tenían. No noto como el rostro de su "madre" se movía y deformaba hasta quedar vacío, sin ningún rasgo facial, no hasta que Yasushi le gritó.

— ¡Kwan, reacciona!

Afuera Tuan, Shiro y Jian daban su alma luchando contra los soldados de Záitsev, que tenían armas con cartuchos rellenos de uranio. Fuego y cuerpos bañados en sangre era lo que veía, el mismo Záitsev peleaba para ganar tiempo mientras Páng y Abraxas se acercaban.

— ¡Kwan, por favor! ¡Te necesitamos! —gritó Yasushi.

— ¡Amón! ¡Maldita sea! —Gritó Shiro esta vez cuando acabó de romperle el cuello a un soldado ruso—. ¡Reacciona!

Los ojos de Kwan cambiaron de color al observar bien a Yongsun, estiró sus manos y abrió el suelo entre Yasushi y los gemelos, dándole un tiempo para escapar con Shaoran. Él era la amenaza más para los tres Chameleons y no dudaron un segundo en abalanzarse contra Kwan, golpeándolo y atacándolo con habilidades que no sabía que podían existir; Yasushi llegó afuera con el chino, dejándolo junto a Shiro para que este fuera su escudo y batería de reserva mientras ayudaba a eliminar soldados, Tuan estaba herido, Jian debilitado y los hermanos Fujioka demasiado ocupados como para darse cuenta de la llegada de Devmani, Páng y los hombres de este.

Jilin ardería esa noche sin duda alguna.

Devmani estaba carcomiendo sus uñas en señal de nerviosismo y desesperación, desde lo alto se apreciaban los edificios envueltos en llamas y se escuchaban dispararos sonando al unísono con las explosiones; había llegado tarde, todo por juzgar antes de analizar bien la situación en la que estaban sus amigos. Se sentía tan idiota, sentía que hubiera sido mejor quedarse “muerto” pero si era así, ¿Quién iba a ir en ayuda a ellos? Páng estaba allí por él más que todo porque de no ser así, no hubiera tenido el valor. Jugueteaba con su espada, moviéndola de un lado a otro como si eso fuera a calmarlo cuando en realidad lo estresaba más, ¿Cómo reaccionaría Maidana? De seguro se lo veía venir, no logro convencerlo como quería y Záitsev no dudaría en dispararle, ya le habían advertido de su as bajo la manga. El helicóptero de guerra comenzó a descender pero Devmani no espero por ausencia de paciencia, así que estando a pocos metros del suelo saltó de este y dejando una abolladura en el lugar de impacto, corrió en rescate a sus amigos.

Esperaba que lo perdonaran por todo y si no, moriría haciendo lo correcto nuevamente.

— ¡Kwan, Shiro! —gritó corriendo en medio de los soldados rusos, asesinando solo a aquellos que eran lo suficientemente inteligentes como para atar cabos sueltos y darse cuenta de los verdaderos nombres de los Cuervos de Sangre—. ¡Tuan, Yasushi! ¡Shaoran, Jian! ¡¿Dónde están?!

Obviamente no esperaba que le respondieran pero se relajaba gritando sus nombres, sabía que aún estaban con vida y lo confirmo al verlos luchando frente a las puertas cerradas de un depósito. Corrió con más fuerza, acercándose y el primero en verlo fue Jian, quien solo alzó su arma hacia Devmani en un acto de puro reflejo; él se detuvo, observándolos bien entre las balas, el fuego y el humo: estaban sangrantes, cansados, heridos y sus ojos mostraban cautela hacia él, miedo y otra cosa que no pudo identificar.

—Si nos vas a ayudar, hazlo ya niño —dijo el japonés mayor hacia ellos, lanzando bolas de fuego y pateando pedazos de metal caliente. Devmani decidió darles una ayuda e hizo una barrera con la tierra debajo de ellos, así tendrían algo de tiempo y le daría a Páng la oportunidad de asesinar a Záitsev.

Shaoran y Yasushi fueron los primeros en ir hacia Devmani, apretándolo en un abrazo y luego se le acercaron los mayores, cada uno recibiéndolo a su manera. El chico noto que faltaba su líder y que del depósito provenían ruidos escalofriantes.

—Kwan está solo —dijo Yasushi caminando junto a su hermano para abrir la puerta, el menor se les adelantó y fue contra ella, tumbándola en cuestión de segundos. Los seis observaron el interior, detallando como Kwan era absorbido por una fuerza extraña y lo que quedaba de él caía al suelo con simpleza, solo sus huesos quedaron entre el triángulo que formaban Jung, Seok y la copia de la madre de Kwan. Gritos salieron de las gargantas de los Cuervos de Sangre ante la imagen de su líder y como se prometió, Jilin ardería esa noche bajo el deseo puro de la sed de venganza.

Traducción del ruso:
1) Olvídalo, mocoso

Traducción del chino:
1) ¿De qué se está riendo?
2) No lo sé, solo ignóralo.

Traducción del coreano:
1) ¡Ayuda! ¡Por favor!
2) ¿Quiénes son?
3) Te ayudaremos, soy Jang Kwan.
4) Yo soy Jang Yong Sun
5) Somos Son Jung y Seok.

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hace alrededor de 2 meses

Oh, no puedo creer que lo hayas matado... Actualiza pronto.


#20

Tuan no era mala persona, a pesar de todas las personas que en un pasado asesino a sangre fría. Necesitaba con creces a Kwan, él le hubiera dicho que hacer en esos momentos y los hubiera guiado a todos hacia un buen camino; Tuan no sabía cómo hacer eso. Tampoco sabía si era correcto golpear o no a aquellas chicas que lo atacaban, una de ellas parecía un ángel guardián y la otra un felino feroz; estaba confundido, más aun por la mirada de la asiática.

Se movía rápido, se hacía invisible, a veces volaba para perderlas de vista y así aprovechaba de vigilar a sus amigos pero no les devolvía los golpes con la misma fuerza, ni siquiera lo intentaba. ¿Qué le estaba pasando? Era como si alguien le dijese que a ellas no, que no las lastimase y que se dejase tocar por la asiática. La rubia. Crystal.

Entonces lo supo, era ella. Tenía alguna clase de habilidad que lo hacía sentirse atraído hacia ella, no queriendo golpearla ni matarla cuando en realidad si quería; su rostro era muy bonito para él, parecía falso. Le molestaba. Cuando Crystal, o eso creía él, corrió para asestarle un golpe en el cuello con la katana, la detuvo con una sola mano solidificada y con rapidez se hizo intangible, provocando que la chica cayera contra el suelo de forma brusca y luego clavo su propia katana la espalda de ella.

—Crystal —dijo ella antes de caer desmayada por la pérdida de sangre.

Crystal estaba fuera de juego, ahora solo le quedaba la otra, la que gritaba y esperaba que no interviniera el que controlaba el tiempo, de esa forma ya estaría muerto.

Ya no estaba confundido, ahora estaba molesto. Y los gritos que resonaron en sus oídos poco después, lo aturdieron lo suficiente para que la latina le hiciera cortes profundos con pequeñas navajas, navajas que estaban envenenadas.

—Maldita —susurró cayendo de rodillas, sus moléculas parecían agitarse dentro de él como si estuvieran deshaciéndose del veneno por sí mismas, dolía y ardía lo suficiente para hacer que su vista se pusiera borrosa. La morena sonrió engreída.

Tuan observó como la sangre que anteriormente salía a borbotones de la espalda de Crystal, regresaba a esta con velocidad y ella se levantaba diciendo su nombre de nuevo. ¿No sabía decir nada más? Lo estresaba, juntando eso con el dolor de sus moléculas ardiendo por el veneno, sus habilidades comenzaron a fallar de un momento a otro. Se hacía invisible y luego visible, como una televisión con la pantalla quemada.

Las miradas de la asiática y la latina se unieron, observándose y sonriendo gustosas por la vista que tenían: Tuan arrodillado frente a ellas, débil y confundido. Con la misma sonrisa, voltearon a ver al tailandés, llevándose una sorpresa al verlo levantado y yendo contra ellas, con su cuerpo solidificado.

Las chicas mejoradas cayeron al suelo con fuerza, dejando grietas en el asfalto. La primera en levantarse fue la morena, corriendo hacia él para acercarse y luego alejarse sin golpearlo, parecía estar buscando sus puntos débiles como un perro para atacarlo más gravemente; Tuan pensaba cansarla hasta poder tomar su garganta y apretarla, no había gritado hasta ahora y quería saber por qué, aunque era mejor de esa manera no podía confiarse. Crystal se había quedado en el suelo, respirando agitada y dolorosamente, como si estuviera rota.

—Vamos, ¿A qué estás esperando? ¡Grita! —exclamó él lanzando su espada contra la morena, esta esquivo el golpe y se lo devolvió con fuerza, cortando los tendones de sus rodillas. Tuan sintió como dos manos se posaban a los costados de su cabeza y una boca respiraba en su nuca, se estaba preparando para gritar y eso era lo que él quería que hiciese con ganas. Crystal yacía frente a él en el suelo, con la piel traslucida y brillante como un cristal, la morena estaba detrás de él preparándose para atacarlo sin saber que había caído en su trampa desde un comienzo.

Cuando las ondas del sonido agudo comenzaron a salir de la garganta de la morena, Tuan centró sus fuerzas en cambiar sus moléculas para que fueran lo suficientemente intangibles como para no sentir el golpe de las ondas pero no lo suficiente como para hacerlo atravesar el suelo. Y funcionó, el sonido pasó a través de su cuerpo y dieron contra la asiática rubia, rompiendo algunas partes del cuerpo femenino; la morena paró al instante, preocupándose por la vida de su compañera sin percatarse en como la mano intangible de Tuan entraba en su garganta y la endurecía dentro, arrancando parte de ésta.

—Con mis hermanos nadie se mete —le dijo a los cuerpos sangrantes que estaban en el piso, Tuan se dejó caer contra una pared. Estaba alejado de sus amigos pero escuchaba las diferentes luchas, esas batallas que destruían la ciudad de Jilin.

Sus menores estaban perdiendo, lo podía sentir y con un suspiro de cansancio, elevo las partículas de oxígeno que estaban a su alrededor provocando que una especie de domo en cada uno de los Cuervos de Sangre. De esa manera podrían cuidarse las espaldas más fácilmente, a ellos porque a él ya le habían incrustado un cuchillo de cristal desde la espalda y la hoja del brillante sobresalía por su abdomen teñido de sangre negra.

Se regeneraban muy rápido, eso o simplemente los habían creado mejor que a ellos.

Tuan se dejó caer observándolas como se curaban y recordó al chico de antes, el que tenía cara de locura extrema y controlaba el tiempo. Era él quien no dejaba que ganase pues sus tácticas eran para ocasionarle la muerte a cualquier ser vivo.

Nosotros no somos cualquier criatura.

Nos crearon como dioses y morimos como dioses, Tuan, date cuenta.

Cerró los ojos tratando de callar esa voz que hablaba en su cabeza, creyendo que era un truco de la rubia para tenerlo en sus garras pero era más como una advertencia, un dato sobre quienes los estaban atacando. El más cercano a él de sus hermanos, era un Shaoran cansado y casi derrotado, luchaba contra un americano y el que controlaba el tiempo, por eso ninguno de ellos podía vencer.

Crystal, úsala en su contra.

Tuan tomó con fuerza la espada de cristal que tenía incrustada y la jalo, soltando pequeños gritos entre dientes bajo dos miradas sonrientes; esperaba que una de ellas se acercara y así fue, el brazo de Crystal se alargó, mostrando otra brillante espada que buscaba saborear sus entrañas y ésta comenzó a caminar hacia él con astucia, observando su rostro en busca de algún truco pues Tuan se había quedado en el suelo, bañado en sangre y con su cristal aferrado en la mano.

—Crystal —levantó la otra mano y movió el dedo índice en señal de negación, le decía que de esta no saldría pero se equivocaba. Habían sobrevivido a todo lo que pusiera en su camino y una chica bonita con habilidades no los mataría tan fácilmente.

—Crystal sí —se paró con dificultad pero veloz, clavando el cristal en el pecho de la asiática; en respuesta, la morena se colocó a la defensiva y corrió hacia él para atacarlo, ganándose lo mismo que la primera aunque en mayor cantidad: estando Crystal herida podía controlar más sencillamente sus moléculas y de esa manera el cristal dentro de ésta, provocando que el cristal saliera por la parte trasera de cuerpo y dejara a la morena empalada por la cabeza.

Se sentó en el suelo junto a los cuerpos y espero a que sus pulmones se llenaran de aire completamente, agarró otro cristal del cuerpo de Crystal y se giró hacia Shaoran estando aún de rodillas.

— ¡Shaoran! —gritó al momento de lanzar el cristal por el aire y luego cayó de espaldas, no supo si Shaoran había tomado el cristal o no pues lo último que escucho fue una explosión muy cercana a él.

Hace alrededor de 1 mes

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