Placebo
Rango6 Nivel 29 (1394 ptos) | Novelista en prácticas
#1
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Mujer, ahora que borracho escribo, en un país distinto al tuyo. Ahora que soy culpable de mil agravios (o al menos es lo que todos te comentan) escribo mi carta de despedida. Quizás en algunos segundos me encuentre muerto y alguien te comente la situación.

Le perdí el sabor a la vida y lloré tres meses cada noche sin parar. Ahora que estas enamorada de otro hombre y el te facilita los problemas matutinos con besos mojados de lengua, acepto que perdí en la bifurcación, soy quien no puede olvidar. Más allá de que esté bien o mal, hace días que ya nada tiene sentido y este delirio de dolores no es posible de tolerar. Pero ¿quien en el seno de ciertas a angustias , en el fondo de algunos sueños, no conoció la muerte como una sensación destructora y maravillosa con la que nada puede compararse en el orden del espíritu? aquella angustia golpea cada vez con más fuerza y amplitud, se ha vuelto insoportable.

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Aún así me conoces como soy, cobarde y repulsivo. Idiota e incomprensible, imposible de amar.

Me tomo el tiempo de escribirte por el simple hecho de que fuiste lastimosamente el único ser humano capaz de desmenuzarme en tajos idénticos y regulares, yo era agua en tus manos, líquido y sin espesor.

Aún recuerdo la promesa que te hice en algún bar que ya no recuerdo. Mi vida después de vos no es vida, mi calma no es paz y el dolor apuñala un poco más. Por eso te escribo, reina. Para despedirme reina.

Ciao bella, ciao. No tengo más remedio.

Mi brújula tembló.