SilverGeese_17
Rango5 Nivel 22 (525 ptos) | Escritor en ciernes
#1
    Partes:
  • #2

En los confines, se escucha las pisadas de un joven de ojos azules, donde corretea por las dunas de arena amarillenta, mientras caminaba por esas tierras baldías. Se pudo ver su cara decidida a pasar por la fuerte tormenta, que les pisaba los talones. Con el hocico tapado con algunas cintas blancuzcas. Recorrió algunos centímetros, hasta donde la vista le deja ver la luz solar entre los fuertes ventarrones. Hasta llegaba a denotar las grandes construcciones, de arena endurecida, que eran simples ruinas desoladas en el profundo vacio del tiempo.

— Deberías cuidarte de lo que hay al final de la tormenta —Impuso una joven de ojos carmesí, mientras se detenía en la duna entre algunos pilares—. ¡Rápido antes que nos encuentre! —Expreso, entre las columnas. Donde le llegaba a observar el pelaje marrón. Moverse con los fuertes vientos del desierto, que le rodeaba en el cálido manto de arena.

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#2

Este joven estaba en contra de la corriente, mientras sus tobillos parecían cubiertos casi por completo—no te preocupes. Voy de tras de ti —Aclaro, intentando dar pasos sobre el montículo de arena, que resonaba al intentar mover las cuatro patas­—. Sígueme... —Dijo la joven hembra, tocando su bufanda e intentando sacársela de su cara, — Solo hay que guardar silencio — Agrego bajando la voz, sintiendo los paredes que se desmoronaban al tocarlas con las patas.

— Esto lo hice una vez. Debemos ocultarnos detrás de ese muro. —Comento el joven deteniéndose en algunos centímetros de la muralla, donde se escucho un fuerte rugido. En consecuencia, asintió con la cabeza—. ¡Seguro que moriremos, forastero! —Expreso con voz insegura—. NO…No vamos a morir...por favor...confía en mi —Dijo, apretando la arena con su pata.

— ¡Vamos haber! —Expreso con molestia, mientras se acercaba a la muralla, que tenia gravados antiguos recubierto por arenisca, donde le hacia recordar la razón, de que ella estuviese aquí.

— Ahora cierra los ojos y no los abras. Por favor, Hazlo. Confía en mí —Le aseguro, viéndole sus ojos morados, que parecían temblorosos al escuchar como unos pilares se desmoronaban en el fondo—. Tranquila... —Le da una mirada de cariño— Nunca te pasará nada malo —Asegura el joven, mirando como la arena era expulsada en líneas paralelas entre las estructuras—. Si, puedes dejar de tocarme así —Dijo al levantar su cabeza un poco. No sabría que pensar del joven de ojos carmesí—. Huy perdón. Ahora cierra los ojos y no temas, todo estará bien. —Le aseguro, poniendo su pata en la bufanda que tenia puesta en esos momentos.

— Seguro, creo que nos comerán vivos —Aclaro con una respiración lenta. Debido a que solo se veía un remolino de partículas amarillas, en todo el paisaje desolado—. No dudes por favor. Por una vez en tu vida confía en mí, te lo prometo. —Tomando su mano parecía positivo— entonces hazlo no te pasara nada. Te lo imploro.

— ¿¡Pero nunca me dijiste que tenia, que hacer!? —Le expreso con voz dudosa—. Solo cierra los ojos. La tormenta se acerca, y quédate a mi lado —Respondió. Aunque ella no estaba cómoda con la situación, cerró los ojos con un suspiro leve—. Si, estoy lista… —Dijo con la cara pálida por el sol.

— min fadlik... bimasaeadatikum tahminana... aldaw' fi qawtik wa'atlib faqat quatan lihimaya. —Se empieza a levantar las piedras alrededor del muro formando una tienda, y de repente todo se oscurece...