D_dangerouss
Rango2 Nivel 6 (37 ptos) | Copista no remunerado
#1

El Hoyo, dónde se fundo nuestro juego. A mucha gente le parecerá algo enfermo y retorcido. Pero es nuestro, y eso era suficiente.
Un lugar. Un juego, una competencia. Dos simples estudiantes y trece reglas.

Al principio era solo un juego para nosotras. Pero termino en el fin de nuestra amistad y en una tragedia irreversible...

1_ No repitas.

2_ No te enamores.

3_ No rebeles tu identidad.

4_ Anotar a cada chico en una lista, cada participante tiene su propia lista.

5_ Si cierto chico estuvo con la otra participante esta prohibido para ti. No cuenta.

6_ Reclama, si no lo reclamaste primero, la otra participante lo puede hacer.

7_ Solo tienen 40 minutos.

8_ Si quebrantas alguna de estas reglas, tu cuaderno será expuesto.

Las cinco reglas restantes serán reveladas mas adelante.

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#2

NARRA HAYLEY PARKS.

¿Quién lo diría? Mi primer día de clases y estoy enferma.

Supongo que a muchos les molestaría, pero, la realidad es que estoy muy feliz. Claro, por no ir a la escuela.

Debo de admitir que estos últimos tres años fueron una tortura para mí, déjenme les explico.

Hace tres años, cuando tenía catorce, vivía felizmente en Miami, era divino, el clima caluroso, la playa, el olor del mar, me encantaba. Lamentablemente siempre hay un pero, y el mío se debía a que mi padre había sido ascendido en su puesto, y eso implicaba mudarnos a Canadá, no nos opusimos, porque comprendíamos lo que significaba esto para mi padre.

Al principio todo marchaba con total normalidad, pero, cuando comenzaron las clases, se volvió una tortura. A mi hermano, Alexander, lo molestaban por su color de piel, bronceada por el sol de Miami, él le restaba importancia y se centraba en su grupo de amigos. Pero para mí no era tan fácil, me molestaban por ser aplicada en la escuela, y a diferencia de mi hermano, lo mío iba más allá de palabras. Me insultaban, gritaban, empujaban, pateaban, golpeaba, de todo. Gracias a esto, mi mejor amiga se volvió el maquillaje.

Por eso estoy aliviada de no ir a la escuela, pero, este año me propuse que no iba a dejar pisotearme.

_____

- Cariño, despierta, te traje un poco de té para que se te pase un poco el dolor de garganta. - Dijo mi padre mientras me zarandeaba delicadamente.

- Gracias. - Dijepara luego beber el té.

- Oye, quiero decirte algo, así que presta atención. - Dijo serio. - Debo ir tres días a otra ciudad, volveré el miércoles a la noche. Es por un proyecto, debo presentar en una junta varios diseños de estructuras. Y quiero pedirte que los cuides a tus hermanos, sé que estas enferma, te deje pastillas en la alacena, pero tú eres responsable y ellos... no, quiero pedirte que te encargues de que hagan su tarea, lleguen temprano a la escuela, se duerman a horario y que les hagas la cena, ellos te ayudaran a limpiar todo, tú, puedes faltar hasta que te mejores.

Ya le dije todo a tus hermanos y no tuvieron problema, pero si pasa algo llámame, yo ya me voy, deje suficiente dinero para la comida debajo de la caja de cereal. - Dijo mientras me acariciaba la cabeza. - Bien, te amo, nos veremos el miercoles.

- De acuerdo papá, mucha suerte, yo también te amo. - Luego deposito un beso en mi freten y se fue.

Son las 19:24, así que decido levantarme, tomar una pastilla, y hacer la cena de mis hermanos.

Una vez que tome mi pastilla me pongo a preparar una pasta.

- Hayley, ¿Me ayudas con mi tarea de matemáticas? - Dijo Connor mirándome con ojitos de perro.

- ¿Enserio? Tienes trece años, podrías hacerla solo. - Cuando dije esto, el miro el suelo apenado. - Esta bien, te ayudaré. Ven y muéstrame que es lo que tienes. - Él se acercó y empecé a explicarle ecuaciones.

Dos horas después, nos encontrábamos cenando entre risas, hablando de nuestro día.

- Oye Hay, tengo que hablar contigo después, tu ve a acostar a Connor y yo lavo los platos. - Dijo Alex.

- Claro.

Media hora después estaba bajando para hablar con Alex.

- Necesito salir, y no puedes decirle a papá.

- ¿Vas a ver a Liv?

- Sí, también. - Dijo rodando los ojos.

- ¿A dónde vas? Es peligroso.

- Iremos al cine, por favor.

- Tres horas, ni más ni menos, a las 01:13 te quiero aquí. Es mi trabajo cuidarlos, lo siento.

- Bien.

Estaba loco si él creía que lo dejaría ir así, sin más.

En lo que él se preparaba, me puse mi traje especial. Calzas negras, y una remera de manga larga con mis botas negras.

Todo negro, lo sé, pero es lo que uso para espiar o salir en secreto.

Y mi parte favorita, mi peluca azul.

Llame a mi única amiga para pedir un favor.

- Perra, necesito tu moto.

Luego de contarle mi plan, accedió. Ella vivía a una cuadra, por lo tanto, no tarde mucho en ir a buscarla.

Mi hermano tarda un poco en bañarse y eso, así que lo espere detrás de un árbol.

Se que deben estar sorprendidos, mi forma de hablar y actuar, no es como la que mostré en un principio, pero así es como soy, simplemente me gusta guardar las apariencias. La única que me conoce es Lea, mi amiga.

Escucho pasos, es mi hermano.

Espero a que este al final de la cuadra y arranco con la moto. y lo sigo, ni muy lejos, para no perderlo, ni muy cerca, para no ser descubierta.

Primer parada, casa de su "novia" Liv. Bien, continuamos, pero, parece que él dijo la verdad. Debería de dejar de ser tan desconfiada con todos, pero no puedo, es inevitable, siento que todos tiene secretos muy graves.

Todo va nor.. ¡Alto ahí! Acaba de pasar el cine...

¿Qué tramas Alexander?

____________

Luego de un viaje medio largo, llegamos a un lugar lúgubre, aparqué la moto detrás de un arbusto, y los seguí. Ellos se adentraron mientras yo los seguía cuidadosamente.
La música resonaba, había mucha gente, era una fiesta.

Continué siguiéndolos durante una hora, hasta que mi hermano se acercó a la barra. Y el chico, muy guapo a decir verdad, arrastro su mano hasta el, y cuando la levanto había dos bolsas pequeñas, en una había polvo blanco, y en la otra pastillas.

Alex tomo la de pastillas y las guardo en el bolsillo de su chaqueta.

Genial, mi hermano se droga.

Ahora me iré a casa, y lo esperare, cuando se saque la chaqueta, me llevare las drogas.

Luego veré que hacer con estas. Pero, cuando estaba por irme, sentí unos brazos rodearme, me voltee y era un chico que no conocía, sus ojos eran azules y su cabello azabache, se acercó peligrosamente y me susurro.

- ¿Quieres ir detrás de un árbol? - Cuando dijo eso pude oler su aliento, apesta a alcohol.

- No.

- Vamos, no te hagas la dura.

- Dije que no, y si no me sueltas te pateare el trasero.

- Cuidado fiera, a ver si te rompes una uña. - Luego de decir eso, levante mi pierna e intente golpearlo en sus partes. Dije intente, porque atajo mi pierna antes de lograrlo. entonces lleve mi puño a su mandíbula y no falle, luego salí corriendo, antes de que me descubrieran.

________________________________________________________________________________

Luego de dejar la moto en donde corresponde, camine hasta mi casa. Una vez adentro, me cambie y escondí todo, tome un libro y espere a que llegara Alex.

23:54

00:36

00:56

01:5

01:10

01:27

Llaves.

Bajo corriendo y lo encuentro.

Con un chupón.

UN CHUPÓN EN EL CUELLO.

- Con razón llegaste más tarde. - Dije asqueada, y él me miro sin entender, entonces señale mi cuello.

- Oh, bueno, tal vez hubo acción.

- ¡Cállate! No quiero saber eso.

- Si es lo más normal, tiene diecisiete años.

- Lo sé, pero no es agradable escucharlo de mi hermano mayor.

- Bien, iré a ducharme.

Cuando escuché el agua correr, fue mi señal, corrí hasta su cuarto guardando silencio. y encontré su chaqueta debajo de la cama.

La tome sin moverla mucho, y busque en los bolsillos, hasta que apareció.

Para mi mala suerte escuche pasos así que agarre las drogas y las puse en mi sujetador, lance la chaqueta a su lugar y me tumbe en la cama al mismo tiempo que la puerta se abría.

- ¿Qué haces aquí?

- Me aburría y vine a ver si querías poner una película. - Mentí, no era nueva en hacerlo, así que soné creíble.

- Claro.

#3

Me gustaría hacer como en los libros que leo, cuando la protagonista dice que;

"El sol se adentraba por mi ventana, mientras que los pájaros me daban los buenos días con su melodiosa voz"

O aunque sea decir que fue por el despertador, pero no, mi querido hermanito, al que estoy deseando matar ahora mismo, abrió de golpe la puerta de mi habitación y luego salto sobre mi para zarandearme gritando lo mismo una y otra vez.

- Despierta mensa, despierta mensa. Despierta mensa. - Toma aire. - Despierta mensa.

- ¡Ya te oí! Si no te vas ya mismo te patearé el culo.

- Uy, adiós.

Luego de irse, me fui a cambiar.

Para hoy escogí...

No lo sé, simplemente tome lo primero que vi, ya que solo iría a dejar a mis hermanos a la escuela y volvería.

- ¡Vamos! - Grite, y luego de dos minutos nos dirijamos hacía la escuela.

_____________________________________________

- ¡Mucha suerte! - Grite antes de emprender camino a mi cómoda casa.

Una cuadra.

Dos.

Tres.

- ¡Oye! - Escuche que alguien gritaba, pero no me voltee, tal vez no era para mí.

- ¡Rubia!

Mierda, Hayley debes correr.

A la cuenta de tres.

1.. 2..

Mierda, un brazo.

A la próxima solo contaría hasta el 2.

- Oye, ¿Te conozco? - Al voltearme a ver quien era la persona, me encontré con el chico de la fiesta.

- Eh, no.

- ¿Enserio? Tu cara se me hace conocida. - Dicho esto se quedo pensando, y yo pude ver su mandíbula. Le había dado un buen golpe, se le estaba formando un moretón.

- Te juro que no te conozco.

- Mientes.

- ¿Eh?

- Cariño, estoy capacitado para analizar los gestos, y tu, mientes. No sostienes la vista, juegas con un mechon de cabello y te muerdes el labio con fuerza.

- De acurdo, soy la de la fiesta.

- Eso ya lo se. - Apretó su agarre. - Hablo de esto. - Levanto su camisa a la altura de sus abdominales, dejando ver una cicatriz en el costado derecho.

Al ver mi cara de confusión dijo.

- Noviembre 2015. Me acerque a ti y me apuñalaste con una navaja oxidada.

Vaya rencor.

- ¿Eh? No recuerdo eso. - Claro que lo recordaba, pero no sabía que era él, había cambiad omuchísimo. Pero, tengo una justificación, el venia borracho, me agarro del trasero e intentaba besarme, le dije que no y me pego contra la pared. Estaba tan asustada, crei que me iba a violar, así que le clave la navaja.

- Fue en defensa, creí que me ibas a hacer algo.

- ¿Por qué diablos creerías eso?

- Porque me tomaste del trasero e intentabas besarme, y me pegaste por la pared. Ahora déjame ir.

- Dicho así parece que tienes razón, pero no, no era lo que intentaba. Este... Déjame invitarte un café. Para compensar como me porte en esas ocasiones.

- No.

- Vamos..

- No.

- Anda..

- No. Ahora suéltame.

- No hasta que aceptes.

- No quiero, déjame. - Dicho esto, hizo mas duro su agarre.

- Vamos, te va a gustar. A nadie no le puede no gustar el café.

- Bien, solo por el café.

- Vamos, a mi auto.

- No, no pienso ir en el auto de un extraño.

- De acuerdo, buen punto, será caminando.

__________________

- ¿Enserio le dijiste eso? No lo puedo creer. - Estalle en carcajadas.

- Te lo juro y ella me dijo: Jamas tendrás a una belleza como yo pendejo. - Debo admitir que lo estaba pasando muy bien. Evan era un chico genial, ademas era bastante guapo.

- Mierda, son la una.

- ¿Qué pasa con eso?

- Tengo que ir a prepara el almuerzo de mis hermanos para cuando vuelva de la escuela.

- ¿Y tu que haces, no estudias? Para tener diecisiete años, aun deberías estar en la escuela.

- Eh, adiós. - Por muy bien que me cayera, no estaba lista para revelar esa etapa de mi vida, era algo muy doloroso para mí.

___________

Te.. tengo un... muy mal estado físico.

Vine corriendo, para hacer el almuerzo a tiempo, y llegue. Les iba a hacer algo rápido. Hamburguesas.

Y luego me iría. a un parque al que nadie va. Quiero probar las pastillas. No soy adicta ni nada, es decir, me he drogado, pero solo probar, y eso iba a hacer, para ver que es lo que ingiere mi hermano.

- Llegamos.

- Bien, aquí esta la comida, iré pasear, no me esperen. Cualquier cosa me llaman.

Subí, me vestí con un jean todo roto, negro, y un suéter negro gigante de mi hermano, y mis vans, obvio, también negras. Puse las drogas en mi sostén, tome mis llaves y me fui caminando hasta el parque.

Diez minutos después, ya estaba allí, y como lo supuse, estaba vació.

Saque una pastilla y la trague en seco. Luego de un rato ya me encontraba alucinando.

- Mira, esa nube tiene cara de moto y cuerpo de auto. - Estalle en carcajadas. No se a quien le estoy hablando, pero es divertido.

- ¿Hayley? ¿Eres tú?

- Evan, sí, ven.

- Oye, levántate, ¿Qué haces?

Intente levantarme pero me tambalee, así que me sostuve del pantalón de Evan, mala idea, se lo baje un poco.

- Eso es.. una pistola.

- Mierda, estas drogada. te llevaré a mi casa hasta que se te pase el efecto. - Dijo algo ¿Eufórico? no lo sé, estoy muy drogada como para distinguir blusas ¿O es emociones? no importa.

Luego me cargo en brazos y me llevo hasta el auto, y fuimos a su casa.

- En la radio hay una gallina, y la gallina cooh y el pollito pio, y el pollito pio, ¿Entiendes? porque haces pio, como los otros pollitos.

- ¿Por qué mierda te drogaste?

- Es que. - Me removí incomoda en mi asiento. - No me gusta.

- ¿ Qué es lo que no te gusta?

- ...

- Puedes confiar en mí.

- ...

- Vamos..

- ¡No me gusta esta vida! ¡Es una mierda! Me maltratan en la escuela, y finjo ser una completa idiota débil cuando no lo soy solo para que nadie sepa mi pasado, ¡No puedo usar ropa corta porque una vez me escape a una fiesta y luego de tener sexo el tipo me apuñalo porque tenia novia! No existo en mi casa, ni en la escuela ni en ningún lugar, quiero dejar de existir en el mundo ya.

Bajamos del auto y entramos a su casa. Me llevo a su habitación y nos sentamos en la cama.

- Bien, si te maltratan en la escuela, defiéndete.

Deberías denunciar al tipo que te apuñalo, mas allá de que te escapaste y eso.

Mierda, debió ser muy duro todo. - Dijo.

Lagrimas caían por mis mejillas, nunca nadie había hablado así de mí, y me sorprende, ya que nos conocimos hace poco por así decirlo.

Luego de un rato llorando en sus brazos, me quede dormida, y debo admitir que fue la mejor sensación que tuve en mucho tiempo.

Y luego.. Desperté, en mi cama, sola. Mire el móvil, 03:33 AM, martes.

Soñé con ese mismo día, nada había pasado..

No sé que creer.

No se que hacer.

Ni mucho menos que distinguir de la realidad, se que tal vez nada pasó, pero se sintió demasiado real.

Lamentablemente, finalmente creí que tendría a alguien, pero eso solo pasa en las películas. Y esta mierda es muy real.

#4

- Just Like Nicotine, heroin, morphine. Suddenly, I'm a fiend. - Esta es una de mis canciones favoritas del momento debo de admitir, no puedo sacarla de mi cabeza.

Estoy haciendo mi tarea, se que no estoy yendo a la escuela, pero debo de mantener mi promedio perfecto. Mi padre volvería mañana, así que mas tarde debería de limpiar toda la casa. Conozco a mis hermanos, y se que no me ayudaran, malditos holgazanes, así que le iba a decir a Alexander que llevara al parque a Connor.

Mierda, odio biología, era muy difícil. Peno no imposible.

____________

Termine.

- ¡Alex, ven! - Le diría lo del parque, para poder estar tranquila.

- ¿Que sucede?

- Necesito que lleves a Connor al parque, tengo que limpiar la casa.

- No puedo, tengo planes.

- ¿Y? Necesito que te lo lleves.

- No puedo, no son cosas para el.

- Púdrete Alex. Vete.

Me toca limpiar toda la casa con el en el patio.

_________________________

Son la 01:23 AM, estoy exhausta, tuve que parar para cocinarle a Connor y para mandarlo a hacer la tarea y a dormir. Pero finalmente puedo decir que termine, y la casa esta reluciente. Aunque debo admitir que en mi familia la que tenga que ocuparse de todo sea yo, me parece algo retrograda. Me gusta ayudar a mi padre, ya que el se la pasa trabajando para darnos esta vida, pero también me gustaría recibir ayuda de mis hermanos.

Admito que básicamente me crié sola, y crié a mis hermanos. A los cinco años de edad, me tocaba cuidar a mi hermano mayor y menor. Ya que era la responsable de los tres. No me quejo, gracias a ello, soy una mujer fuerte e independiente, tanto física como mentalmente. Y eso me gusta, pero a veces no, ya que soy muy distante con las personas, menos con mis hermanos claramente. Pero es lo que me toco.

Estoy muy asustada, Alex aun no llega.

Lo llame cinco veces y el no responde, cerré todas las ventanas y puertas, iré a buscarlo.

Un tono.. Dos tonos.. Tres..

- ¿Hola?

- Necesito tu moto, Alex no llega a casa.

- Bien, sabes donde esta, nos vemos mañana perra.

- Adiós perra.

__________________________________________

Me encuentro yendo hacía el lugar de la fiesta pasada.

Ya había ido a sus lugares favoritos y nada.

Casa de Liv.

Cine.

McDonald.

Parque.

Casa de Ethan.

Y nada, solo se me ocurría ese lugar.

Hay mucho ruido. Gente borracha vomitando, otros tomando, otros drogándose y otros peleando.

- Hey ¿Qué haces sola por aquí? - Dijo Liv, viéndome con asco.

- ¿Dónde esta Alexander?

Su cara palideció levemente, aun en la oscuridad pude notarlo.

- ¿Eh? ¿No esta en tu casa? ¡Se fue hace una jodida hora!

- ¡Mierda! no esta en casa, ni en sus lugares favoritos, ni responde el móvil.

- ¿Viniste en auto?

- Algo así.

- Vamos, se me ocurre un lugar.

--------

- ¿Enserio, una moto? Yo conduzco, tu no conoces el lugar.

- Bien.

_________

Diez minutos después estábamos en el Hoyo, era un lugar dónde había fiesta siempre. Y lo conocía mas que bien, era mi lugar, nuestro lugar, el de Lea y el mio, todos los sábados veníamos y competíamos, la que estuviera con mas chicos se ganaba algo, generalmente era una pizza y películas, pero era nuestro, nuestra tradición, y por mas raro que fuera, nos encantaba. Oh, y la cereza del pasten, era que cada una tenia un cuaderno y poníamos los nombres y edades de los chicos, ella tenia un cuaderno y la mitad de otro lleno. Y yo, yo llevaba dos cuadernos completos.

nosotras teníamos reglas, y era muy gracioso;

1_ No repitas.

2_ No te enamores.

3_ No rebeles tu identidad.

4_ Anotar a cada chico en una lista, cada participante tiene su propia lista.

5_ Si cierto chico estuvo con la otra participante esta prohibido para ti. No cuenta.

6_ Reclama, si no lo reclamaste primero, la otra participante lo puede hacer.

7_ Solo tienen 40 minutos.

8_ Si quebrantas alguna de estas reglas, tu cuaderno será expuesto.

9_ A las 03:33 termina el juego de ese día, y al finalizar, se cuenta a las victimas para determinar quien ganó.

10_ Nadie puede saber que te acostaste con los de la lista.

11_ Nadie puede saber de este juego.

12_ No revelar la lista por nada en el mundo, a menos que sea a un participante.

13_ Y la regla mas importante. Una vez dentro.. No puedes salir.

- Yo entraré a buscarlo. - Dijo Liv sacándome de mi trance.

- Oh no hace falta, esta saliendo. - Dije al verlo besándose con una chica, creo que tendrá problemas.

Ella se bajo y fue hasta ellos, empujo bruscamente a la chica, pobre, ella no tenia la culpa de que mi hermano fuera un patán. Liv levanto la palma de su mano y la estrello contra la mejilla de mi hermano. Él trato de acercarse para disculparse, supongo, pero ella lo ignoro olímpicamente entrando a aquel lugar.

Me vio y se subió a la moto. Conduje a casa y lo deje ahí con una leve advertencia mientras yo devolvía la moto a Lea.

________________________________________________________________________

Estoy caminando, y maldigo no tener un abrigo, hace demasiado frió y no siento mi cuerpo.

Debo decir que me encanta Canadá, pero no al anochecer, se volvía peligroso para todas nosotras. Es decir, imagina, vas caminando por calles desoladas y lúgubres. El viento no para de azotarte y no sientes tu cuerpo, y desgraciadamente, en el caso de muchas, aparecen hombres.. Y no de los bueno..

Por eso odiaba estar sola a la noche, pero también lo amaba.. Por eso siempre digo que me debo arriesgar, si algún día me pasa algo, siempre sabré que disfrute, supongo.

....

Veo mi casa, finalmente, acelero el paso y llego, abro la puerta, entro, la cierro con llave, y suspiro aliviada, logre llegar sana a mi casa.

_____________

- Toc toc. - Dije adentrándome en el cuarto de mi hermano, el estaba recostado boca a bajo. Lo oía intentar ahogar sus sollozos para que yo no me diera cuenta, pero, lo conozco como a la palma de mi mano.

- Oye, no intentes ocultar como estas, llora, grita, desquitate todo lo que quieras..

- ¡Tú no entiendes, y nunca lo entenderás! - Dijo frenandome, no sé que me dio más rabia, que me gritara cuando lo estaba ayudando o que me dijera aquello..

- ¿Sabes? Tiene toda la razón, jamas sabré que carajo se siente que te rompan el corazón porque soy un maldito ser despreciable incapaz de dar y recibir esa mierda de amor inexistente en el que todos se aferran para no admitir que su vida es una completa mierda. ¡Púdrete! 

Sinceramente, no entiendo que trate de decir, no me exprese bien, pero le grite, y eso me bastaba.

Fui a mi cuarto furiosa y vi la hora, 02:38.

Bien, hoy sacaré a mi perra interior, abrí mi armario y saque una falda de cuero y un top, que parecía mas bien un bralette de Victoria Secret, rojo  y unos tacones rojos. Solté mi cabello, el cual tenia una apariencia salvaje con ondas. Tomé mi maquillaje y me hice la cola de gato, aplique rimel y me coloqué un labial malva mate. Muy sencillo, pero rápido y lindo.

Busque entre mis libros las pastillas y las guarde en mi sujetador.

Luego simplemente me dirigí a una fiesta universitaria.

_________________________________________________________

- Guapa, únete al juego. - Dijo un chico tomándome de la cintura, y sin esperar respuesta me dirigió a una ronda, oh, seguro era el típico verdad o reto.

- ¿Cómo te llamas? - Dijo una chica viéndome, debo admitir que era muy guapa, y eso me hacía sentir insegura..

- Eh, Annie. - Sí, patético, pero debía mantener mi identidad.

...

Luego de unos cuantos retos, me encontraba muy drogada ¿O borracha? No lo sé.

- Annie, ¿Verdad o reto?

- Reto.

- Enseña tus senos.

Dicho eso, levante mi top junto con mi sujetador, dejando libres a estos.

Inmediatamente sentí el ruido de cuando sacan una foto y me cubrí.

- Borra eso maldita zorra. - Le dije de forma amenazadora a la rubia que había tomado la foto.

- Sera tendencia. - Dijo mirándome de arriba a abajo con un toque de ¿Recelo?.

Eso me enfureció tanto que salte sobre ella, y comencé a golpearla. Ella me rasguñaba, pero yo era mas astuta y le di un rodillazo dejándola sin aire, rápidamente me aparte de ella y tome su móvil, afortunadamente para mi sin clave, y pude borra cualquier rastro de la foto, para luego dejarlo caer sin importarme los daños.

Luego, sacudí mi falda y me marche como toda un Regina George.

Cuando estaba a punto de salir de la casa un chico me llamo.

- ¡Eh! Falsa Annie.

Frene en seco esperando a que llegara a mi lado.

- ¿Qué? ¿Falsa  Annie?

- Sí, leo gestos, y tu mentiste. ¿Cuál es tu nombre? El real. - Puse mala cara y seguí caminando. ¿Hoy en día todos leen gestos? Por favor. - Te llamare perra loca.. - Frene en seco y le mostre mi lindo dedo del medio.

- Oh púdrete, ve a regarte el pito a ver si te crece imbécil.

- Bien, te llevo, es muy peligroso, y estas drogada. 

Sinceramente, no opuse resistencia, tenia razón.

_________________________

- Oye, enserio, ¿Cuál es tu nombre? Sabes, me agradaste, y me gustaría seguir en contacto contigo.

- No.

- Bien, ¿Me prestas tu móvil? Es para llamar a mi amigo, para decirle que estoy aquí. - Sin mirarlo le tendí mi móvil, y segundos después, comenzó a sonar otro. Y eso me hizo carcajearme.

- Oh, púdrete...

- Ashton.

- Púdrete Ashton. Oh, es aquí mi casa, gracias por traerme. - Dije abriendo la puerta.

- De nada. ¡Te llamaré, guapa! - Dijo cuando estaba apunto de abrir la puerta.

No me resultaba desagradable la idea de hablar con él, pero seguía ofendida por lo de perra loca.

____________________________________________________________

Mierda, tengo un dolor de cabeza espantoso. Y la alarma no ayuda.

Hora de la rutina.

Hacer desayuno.

Llamar a mis hermanos.

Desayunar.

Alistarme.

Irnos a la escuela.

________________________________________

- ¡Oh! ¡Te extrañe maldita zorra! - Me grito Lea.

- Y yo a ti perra, ¿Qué clase tienes ahora?

- Biología, ¿Tú? 

- Matemática.

#5

- Bueno alumnos, así es como se hacen las uniones ionicas y covalentes ¿Alguna duda? - Dijo el profesor de físico química.

Toda la clase estaba en silencio, indicando que "habían entendido", pero no.

El día transcurría normal, sin maltratos. Pero admito que estoy ansiosa porque alguien venga a hacerme algo y revelarme.

No se que haré, es decir, si me insultan los insulto, ¿O los golpeo? ¿Y viceversa? 

Estoy ansiosa, por dejar de ser la tonta chica a la que maltratan, aunque... antes lo era, cuando mi madre estaba aquí. Pero luego de oír una discusión entre mis padres y sumando que, una semana después, fue la partida de aquella mujer a quién, mi yo ingenua, consideraba su madre.

 Cambié, había dejado de ser esa pequeña niña indefensa, manipulable y amable. Me volví fría, sarcástica y callada, en casa mantengo las apariencias, pero en la escuela, ya no. ¿Porqué ser alguien que no soy? ¿A quién quiero engañar? Son tantas preguntas para las cuales no tengo respuestas..

Pero quizá.. 

- ¡Quítate estúpida! - Grito una voz chillona, la cual detestaba y reconocí de inmediato.

- ¡No me toques, zorra! - Le respondí con ira a Peyton, la cual me había empujado para pasar por el pasillo.

- Ya verás. - Dijo antes de abalanzare hacía mí. 

Me dio una cachetada, que no habría dolido tanto de no ser por sus uñas extremadamente largas. Las cuales, seguramente, me habían cortado mi mejilla. Y sí que ardía como el demonio.

Lance mi puño   directo a su mandíbula, y luego un rodillazo en sus costillas. Ella me tomo del cuello, cabe aclarar que estaba sobre mi, y levanto mi cabeza para luego estrellarla contra el suelo. En una rápida maniobra ella quedo de bajo, y le hice lo mismo, admito que sabe pelear, pero creo que puedo ganarle.

Mi puño se dirigió a su estomago, y luego a su nariz.

- ¡Estúpida! - Chillamos ambas, y debido a eso nos lanzamos miradas de repulsión. 

No se en que momento se formo una ronda, pero al distraerme observando a la multitud, Peyton, aprovecho para tomarme del cabello y quedar sobre mí, se paro y me arrastro unos centímetros, pero tome su pie y tropezó, cayendo al suelo, le tome el cabello, de la parte de la nuca, y la levante, para luego estampar su cara contra los casilleros.

- ¡Viene Issa! - Grito una voz masculina y desconocida.

Issa es una profesora muy odiada en esta institución por sus constantes exámenes, sumamente complicados.  Oh, y por su voluntad y deseo de repartir castigos. Por esta razón todos, incluyendo a Peyton, huimos de aquel pasillo. Donde, espero, hice historia.

_________________________

Ya es el ultimo descanso, lo que significa que luego hay una clase para irme a casa.

Estoy yendo hacía la cafetería, me rugen las tripas.

He notado que tengo bastantes miradas puestas en mí, no me sorprende, es decir, debo tener un aspecto fatal, llena de moretones. 

Pero nada me impedirá comer.

__________________________________________

Acabo de terminar mi ultima clase, antes de ir a casa iría al baño a mejorar mi aspecto con mi mejor amigo, el maquillaje. No quiero que se enteren allí en mi casa.

Cabe aclarar, para mi suerte, mi hermano mayor estaba en la facultad y el menor iba a secundaria, por ende, no había forma de que se enteraran. Viva la preparatoria. 

_________________________________

Luego de un largo rato logre verme normal, por ende ya me encontraba yendo a mi casa. Estaba muy feliz de ver a mi padre, lo extrañaba horrores, pero no sabía a que hora llegaría, pero supongo que ya debe de estar, así que haré una parada y compraré su helado favorita y una película de acción, como el ama. Sería mi manera de darle la bienvenida.

Cuando estoy por abrir la puerta trato de hacer el mínimo ruido posible.

Pero una inmensa desilusión se apodera de mi y la tristeza no tarda en hacerse presente.

No estaba, ¿Cómo lo sabía? Fácil, sus llaves no estaban.

No quería hacer nada, simplemente dormir. Estaba enojada con Alexander, y sinceramente, no quería abrumar a Connor con mis dramas, ha de haber de pensar que soy una maldita loca sin sentimientos. 

Odiaba, detestaba, me entristecía que ellos creyeran eso de mí, es decir, me esforzaba porque ellos vieran una faceta feliz y cálida de mí, pero no lo lograba y me carcomía la curiosidad por saber porque nunca me resultaban las cosas. Pero también me enfurecía, ya que yo era la única persona con la que contaban realmente, verán..

Toda la familia de parte de mi padre lo rechazó al enterarse que Verónica estaba embarazada, no conozco el porque a todo esto. Bueno, luego, la familia de Verónica, jamás los conocí, pero ,por lo que me había contado mi padre, ellos eran católicos ¿O cristianos? No lo sé, nunca le presté atención a las religiones, al caso, ellos le habían inculcado en la cabeza que tenia que permanecer virgen hasta el matrimonio, pero sorpresa, Alex llego y mis padres no estaban casados, entonces la echaron de la casa.

A todo esto, lo que trato de decir es que no tenemos ni tíos, ni primos, ni abuelos y ni madre. Seguro estarán algo confundidos con respecto a mi padre. Pues, él se desvive trabajando, y se que lo hace por nosotros, y lo amamos, lo vemos tan poco que es difícil considerarlo un padre.

Pero jamás lo cambiaría, él es el hombre más dulce que pudo pisar este mundo lleno de miseria e hipocresía. Recuerdo que, cuando eramos una "Familia", todos los domingos nos llevaba a mis hermanos y a mi a correr con él. Siempre nos detuviamos en mi parque favorito,  porque él sabía cuanto yo odiaba todo lo relacionado con actividad física, y nos dejaba diez minutos jugando solos. Se iba a un mercado y compraba mi chocolate favorito. Lo guardaba en su bolsillo y esperaba a que llegáramos a casa. Iba a mi habitación y me decía cuanto me amaba, me daba el chocolate, yo lo dividía a la mitad, para él y para mí, y nos acostábamos a ver películas de acción. Sin duda era el mejor plan para un domingo.

Y cada vez que mi madre me menospreciaba o castigaba ya se por cualquier cosa, él me consolaba. Siempre fue mi hombro en el cuál llorar. Pero todo cambió de la noche a la mañana.

FLASHBACK

Ya es domingo, siempre espero ansiosa este día, no me gustaba correr, pero sí pasar tiempo con Alexander y Connor, y claro, ver películas mas tarde con papá.

Pero el no vino a despertarme, seguro no sonó su alarma, yo iré.

Me levante y deje la comodidad de mi cama, y con pasos rígidos salí de mi acogedora habitación y me encaminé a la suya, cuando llegué escuche murmullos, y como soy muy metida, coloque mi oreja contra la delgada madera vieja de la puerta.

- Te lo dije Esteban, lo que esperabas era imposible, lo intentamos, pero no, Alexander no lo consiguió, y la otra fue un maldito error por mi estupidez al olvidar la maldita pastilla, y como si fuera poco, quisiste intentarlo con otro y probamos, pero tampoco pudo Connor, amo a mis hijos, pero a ti ya no, me iré y quiero llevarme a los niños, tu quédate con la otra, para mí es un simple error... - Mamá siguió hablando, pero ya no escuchaba. Mis lagrimas rodaban por mis mejillas, mi respiración era agitada, todo se veía borroso, me costaba caminar, pero no importaba, debía oír el resto.

- No, a mis hijos no te los llevaras, y dí lo que quieras, pero mi hija es una de las mejores cosas que me pudo haber pasado en esta vida, vete, pero te juro que si te llevas a mis hijos lucharé por ellos. - Dijo mi padre con tristeza e ira.

- Bien, quedatelos. Total sería un estorbo para mí. - Dijo con furia, tratando de herir a mi padre.

FIN DEL FLASHBACK

Las lagrimas no tardaron en acumularse en mis ojos, negándome una vista clara.

Odiaba a esa mujer, pero por dejar a mis hermanos, supongo que siempre lo supe, su desprecio era notable, pero escucharlo de ella, me partió el alma. ¿Cómo debía sentirme al saber que esa persona que me dio la vida no me quería en lo absoluto? No puedo odiarla, es que lo comprendo que fue obligada a tenerme, y de la imposición que hay en el mundo de que por el simple hecho de ser familia deben amarse, cuando no es así.

Solo me cuesta asimilarlo. 

Desde el día en el que ella se fue, lloraba todas las noches, al igual que mi padre. Me odiaba a mi misma, me culpaba de que se separaran, porque yo sabía cuanto él la amaba. Daría su vida por la de ella. Y eso me ponía mal, porque también sabía cuanto ella lo detestaba y como lo usaba. 

Daría mi vida por ver a mi padre y mis hermanos ser los mismos de antes. Todos se volvieron mas distantes, y sus risas y sonrisas no eran del todo honestas. 

Y siempre viviré con esa carga de que era mi culpa.

Los hombres que mas amaba y por los cuales daría todo están condenados a eterna tristeza por mi culpa.

¡MI JODIDA CULPA!

NARRADOR OMNISCIENTE.

Mientras la destrozada joven caía rendida de tanto llorar, sus hermanos corrían en el parque jugando, tratando de hacer tiempo esperando a que su padre llegara para así darle la muy cálida bienvenida que se merecía aquel sujeto.

Pero no estaba en el destino poder hacerlo.

A media hora de llegar a su hogareña casa, Esteban estaba a punto de frenar el auto, porque así lo indicaba el semáforo y los autos estaban pasando. Obviamente no quería tener un accidente.

Pero entonces los frenos decidieron fallar, el hombre muy aterrorizado se había quedado paralizado, rezando porque lograra pasar, pero no fue así, un gigante camión lo atravesó del lado del piloto. 

El cuerpo le dolía horrores, daba vueltas en el aire, el auto estaba completamente abollado, aplastandolo un poco.

º Aguanta, por tus hijos º se repetía una y otra vez en su mente, y cuando el auto volcó, el salió de este por la presión.

- Los amo mis niños.. - Pronunció en un casi inaudible susurro. No quería partir. Quería ver a sus hijos graduarse, conocer a sus nietos. Espantar chicos de Hayley.

Pero sus ojos pesaban mucho, los cerraba y abría lentamente. Justo cuando comenzó a oír unas sirenas, los cerro, y esta vez, no los abrió.

#6

HAYLEY PARKS.

El sonido molesto de un teléfono interrumpió mi sueño, de mala gana me senté en mi cama, mirando a un punto fijo mientras oía a mi hermano hablar, no le preste atención, Aún estaba adormilada.

Restregué mis manos en mis ojos buscando despertarme un poco más, pero, el sonido de la puerta siendo abierta bruscamente me sobresalto y despertó.

Mi corazón latía con mucha velocidad y fuerza, sentía que saldría volando.

Escúchame, e intenta no alterarte. – Su voz temblaba, no me consto entender que se vendría una mala, quizá espantosa o pésima, noticia. – Papá… Él tuvo, tuvo un, un accidente… Dijo finalmente soltando el aire que estaba conteniendo, podía ver como temblaba. Sin embargo, solté una risa sin gracia y puse mis ojos en blanco.
Deja tus estúpidas bromas, no es nada gracioso.
No es una broma, iré a decirle a Connor, llama a un taxi.
Bien. – Dije rindiéndome y creyendo en sus palabras, le pregunté cuál era el hospital y llame.
Estábamos cerca, mis manos sudaban, mi labio inferior temblaba en el intento de contener mis sollozos, tenia miedo, estaba cagada, no sabía como estaba él en este momento, lo único que nos dijeron fue que había tenido un accidente automovilístico.

Alexander apretaba sus puños con mucha intensidad, sentía que se rompería su piel de lo tensa que estaba. Y Connor, el solo lloraba con su cabeza apoyada en la ventana.

Llegamos y le pagamos al taxista. Nos dirigimos a la entrada, pero no puedo más, comienzo a correr, y le pregunto en que habitación esta, 66f.

Corro por las escaleras mientras siento como mis ojos arden con mayor intensidad, un gemido de dolor se escapa de mis labios, y siento mis mejillas húmedas. Estaba llorando, no podía, me dolía en el pecho, sabia que el piso F era de cuidados intensivos.

Cuando llego, veo que dentro de la habitación había un médico. Junto a él estaba mi padre, estaba conectado a muchos tubos, cables. Dolía verlo así.

El médico levanto su vista y me encontró observándolos. Salió de la habitación y se encamino hacia mí, al mismo tiempo que las puertas del ascensor se abrían dejando ver a unos preocupados chicos que conocía muy bien.

Llegaron a mi lado y Alexander coloco su mano en mi hombro dando un leve apretón. Y Connor se abrazó a mi brazo en busca de refugio. Él hacia eso cuando estaba asustado de pequeño. Yo solo les dediqué una, forzada, sonrisa. Quería transmitirles calma, decirles que todo estaría bien, pero no podía, sabía que era mentira.

¿Ustedes son los familiares de Esteban Wells? – Asentimos. – Bien, el paciente tuvo un accidente, y un camión lo choco del lado del piloto haciendo más duro el golpe. El señor Esteban… Ha entrado en un estado vegetal. – Las lagrimas comenzaron a caer de una forma cruel, lagrima tras otra, era una puta cascada. Me sentía sola, triste, sin ganas de nada.
¿Quiere… Quiere decir que él… Que él está en coma? – Susurre con voz temblorosa. Entrecortada.
Solo recibí un asentimiento y una mirada de lastima, compasión.

Empecé a susurrar una y otra vez; No, no, no, no, no.

Cada bisílabo que salía de mis labios, partidos de tanto morderlos de nervios, se intensificaba más. Estaba gritando, mi garganta ardía como los mil demonios, pero quería olvidar el dolor emocional. Quería callar a mi conciencia. Quería que él despertara.

De la nada siento brazos sujetarme. Comencé a forcejear, pero un ardor se instalo en mi brazo, seguido de caer.

Me habían inyectado algún suero, no podía controlar mi cuerpo, estaba despierta, pero mi cuerpo no. No era dueña de él en estos momentos.

Me llevaron a un cuarto y me recostaron. Mis hermanos estaban a mi lado mirándome con dolor.

Las lágrimas caían de nuestros ojos. Rodando por nuestras mejillas, humedeciendo nuestros labios y cuellos.

Hoy era sábado, finalmente. Mi padre seguía en coma, y mis hermanos se quedarían hoy allí.

Yo solo haría lo de siempre tratando de olvidar.

Llega la hora, yo ya estaba lista.

Un vestido ceñido a mi cuerpo de color negro con detalles plateados, era corto, un poco arriba de la mitad del muslo, y tenía escote en v. Muy hermoso.

Unos tacones aguja, negros, que no eran muy altos.

Mi maquillaje consistía en algo muy producido con efecto natural. Base, blosh, broncer, gel para cejas, sombras marrones, iluminador, rímel y labial rojo mate.

Quizá no era tan natural. Y mi pelo, estaba completamente alisado.

El sonido de las ruedas chillar contra el pavimento me hizo saber que ella estaba aquí.

Tome las llaves y dinero y lo guarde debajo del asiento de la moto. Me subí y ella condujo hasta el Hoyo, vaya nombre.

Ella llevaba un vestido dorado, con escote corazón, con brillos. Este le llegaba a la mitad del muslo. Tacones negros altos.

 Su maquillaje era casi igual al mío, solo que sus labios estaban de un tono malva. Y su cabello, tenía ondas naturales.

Los cuadernos estaban debajo del asiento, para así anotar todo.

Bueno, este es nuestro momento. Que la mejor perra gane.
Así sea. Oh espera. – Saqué las pastillas de mi sujetador, traje solo dos. Le di una a ella y una para mí. – A la de tres.
Uno. – Ella.
Dos. – Yo.
Tres. – Ambas dijimos. Y nos la pasamos en seco.
Hicimos un ademan con la cabeza indicando que el tiempo corría.

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¡Hola! – Dijo un chico. – Soy Max.
Annie. – Dije coquetamente, él se acerco y puso sus manos en mi espalda baja.
¿Quieres ir adentro?
Claro. Espera, ¿Edad? No quiero problemas. – Obvio me valía eso, pero solo podíamos estar con chicos de diecisiete, nuestra edad, hasta los veinticinco.
Veinte. – Perfecto.

Soy Erick. – Sonreí coqueta. Dieciocho
Me presento, soy Matt. – Mordí mi labio inferior. – Veintidós.
Me llamo Luke. – Jugué con mi cabello coquetamente. – Veinticuatro.
Dime Ethan. – Sonreí inocente. – Diecisiete.
Un placer, soy Aaron. – Me senté en su regazo. – Veintitrés.
Hola, soy Ares. – Revolví su cabello. – Veinte.
Mi nombre es Amón. – Mordí su cuello – Dieciocho.
Soy Hayes. – Sonreí y me mordí el labio. – Veinte.
Harry `para ti guapa. – Reí coqueta. – Veintidós.
Nos encontrábamos en la moto, agotadas revisando los resultados.

Es un empate. – Dijo mirándome con duda.
Mierda, ¿Ahora qué?
Propongo que intentemos seducir a esos chicos que se muestran reacios hacia todas.
Dijo apuntando hacía dos chicos.

M i e r d a.

Uno de ellos era…

#7

- Hola. – Dije nerviosa, Lea me lanzo una mira de "Que carajos, ¿Desde cuando te ponen así? Estúpida"

- Hola chicos, ¿Por qué están solos? – Dijo Lea mostrando su hermosa sonrisa, y coqueta.

- Porque sí. – Dijo el chico moreno que se encontraba al lado de Evan, quien por cierto, no dejaba de estudiarme con la mirada, haciéndome sentir mas nerviosa de lo que me encontraba.

- Yo quiero al de ojos claros. – Dijo susurrándome en el oído una muy dispuesta a ganar Lea. Simplemente susurre un casi inaudible Bien.

Luego de eso, ella se acerco y le susurro algo a él, y se marcharon juntos.

No sé que hacer, si voy con el moreno, cuyo nombre aún desconozco. La muy grande cuestión, es que lo mas probable, es que Evan, le diga quién soy, y por ende estaría quebrantando una regla de nuestro juego. Lo cual, no me apetecía para nada.

Simplemente me resignaré, estoy algo enfadada, dado a que soy demasiado, pero enserio, demasiado competitiva.

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- Hola, ¿Sí? Bueno, quiero una pizza familiar con un refresco. – Dijo viéndome con burla.

- Hola ¿Sí? No nos queda, pero si gusta puede enviarle una nueva, básicamente es, masa, queso, mierda y, ¿Qué más? ¡Oh! Sí, salsa. – Estallamos en carcajadas.

Luego de unos diez minutos, nos dirigimos a comprar lo que ella demandaba como su premio, y decidimos alquilar una película de comedia.

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- ¡Chicas! ¡Se quema la casa! – Un grito ensordecedor de Alex nos despertó.

- ¡¿Qué?! ¡¿Qué hiciste?! – Dije yendo por un extinguidor y apagando el fuego de la cocina.

- Uh, gracias Hay, creí que tendríamos que vivir en la calle. – Le lancé una mirada que decía, "Explícame o te mato" – Es que... Cómo que quise cocinar, y como que se incendio el agua, y como que le lancé un trapo y que como que también se incendió y como que...

- ¡Bueno, ya! – Dije deteniéndolo, no soportaba que repitiera cada dos segundos el maldito "Y como que..."

- ¡Perdón! – Dijo jugando con su cabello y encogiéndose en su lugar.

- Lea, ¿Qué tal si vamos al parque? Estoy muy aburrida, y no creo poder conciliar el sueño gracias al idiota que tengo como hermano.

- Claro, pero deberás prestarme ropa.

- Sí, esta bien. Pero ¡No la arruines!

- ¡Solo fue una vez! ¡Y ya me disculpé muchas veces! ¡Supéralo! – Dijo refunfuñando.

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- Oye, no voltees, pero un chico lindo se está acercando hacía aquí con flores.

- ¡Hola! – Dijo un chico pálido, ¿Sabrá lo que es el sol?

- Hola. – Dijimos a la vez.

- Toma, son para ti. – Dijo hacía mí, entregándome un ramo de flores, junto con una sonrisa que daba ternura.

- ¡Muchas gracias! ¿Son claveles?

- Sí, me parecieron hermosas, igual que tú.

- ¡Eso es tan...! – Estaba diciendo, pero para mi muy buena suerte – sarcasmo – soy alérgica a estas. Y obviamente le estornude en la cara. No una, no dos, sino tres veces ¡Consecutivas! Tierra trágame y escupe en el otro lado del mundo.

- ¡Lo siento, lo siento tanto!

- Ella es alérgica. – Dijo Lea carcajeándose mientras yo no podía parar de estornudar.

- Perdón... No lo sabía, no sabes cuánto lo siento. – Dijo rascándose la nuca avergonzado, lo cual es irónico. – Oye, ¿Podrías darme tu número? Ya sabes, quizá algún día podamos salir, sin claveles, lo prometo.

- Claro. – Dije, el me tendió su móvil y yo le marqué mi número. Cuando se lo tendía pude notarlo sonreír. ¿No le duelen las mejillas? Aunque no me quejo, tiene una sonrisa hermosa y resplandeciente, seguro que llama la atención a dónde vaya, no es de mal ver, la verdad.

- Adiós. – Dijo dándome un sonoro beso en la mejilla. Debo estar mas roja que un tomate.

- Adiós. – Susurre alzando la mano en un gesto de despedida.

- Es muy tierno. – Mencionó Lea abrazándome.

- ¡¿Verdad que lo es?!

Luego de un rato, de andar dando vueltas y comiendo helado con mi amiga, me estoy dirigiendo a mi casa, debo decir que estoy muy feliz, ese chico me subió el autoestima. Es decir, un chico como él, pálido, rubio, de ojos verdes y sonrisa radiante, se fijó en mí ¡En mí! Esas cosas nunca me pasaron. Creo que es por esto que todo el mundo habla del amor.

"¿Amor? Tú si que eres estúpida, lo conoces hace apenas unas horas"

¡Basta conciencia, vete!

Mi conciencia solo aparece para molestar, estoy segura de que cuando se hizo la fila para repartir conciencias y suerte, llegue tarde y me dieron lo peor.

- ¡Llegué! – Grité en busca de respuesta.

- Oye, iremos a ver a papá, ¿Vienes? – Dijo un Connor decaído.

- Claro, espera que voy por un abrigo.

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- Bien, vamos. – Mencione al subirte al taxi donde mis hermanos se encontraban.

Luego de un tedioso, silencioso e incómodo viaje, habíamos llegado, esperamos a que Alexander pagará y luego nos dirigimos hacía el 66f.

Habíamos acordado que cada uno tendría una hora.

Primero Connor, luego Alexander y luego yo.

- Oye, Hay ¿Sigues enfadada por nuestra mini discusión y porque casi quemo la casa?

- No. – Suspiro rendida. – Aunque me dolió lo que dijiste.

- Lo sé, pero perdóname, no fue mi intención, estaba enojado y dolido de que Liv terminara conmigo y descargue mi furia en ti. Soy un idiota.

- Para que te voy a decir que no, si sí. – Ambos reímos, y él paso su brazo sobre mis hombros y me acerco.

- Sabes que te amo, y si no fuera por ti básicamente estaríamos muertos. Eres lo que nos une a todos, ¿Cómo un...? ¡Clavo!, aunque más dulce y lindo. – Ambos nos carcajeamos.

Luego de limpiar las lagrimas que derramé por la risa le dije...

- ¡Vaya! Tú si que sabes como tratar a las chicas, todo un galán.

- ¡Chicos! ¡Papá...! – Oímos el grito de un desesperado Connor, que corría hacía nosotros, y el cual tenía el rostro empapado en lágrimas.

Y entonces lo supe, algo anda demasiado mal..

#8

Muerta. Si me tuviera que describir en este momento con una sola palabra, esa sería, muerta en vida. Ver el cuerpo inmóvil, pálido, provocando que todas las heridas resalten me mataba. Me mataba verlo así, quizá él es el único muerto, pero se ha llevado gran parte de mí. Siempre supe que las personas no eran eternas, pero jamás creí que dolería tanto una partida ¿A dónde irá su alma? ¿Habrá un Dios, un lugar para los buenos y otro para los malos? No lo sé, pero definitivamente sé que él iría al de los buenos, o será simplemente que no hay nada. ¿Que será de él? ¿Simplemente no habrá nada, muere y ya? ¿Obscuridad absoluta y permanente? 

Si es que algo existe, algún ser todo poderoso superior, o el karma, suplico, imploro y pido que lo que sea que sea, que ocurra con él, sea bueno, no, genial, estupendo, maravilloso. Porque jamás en mi vida estuve segura en algo, salvo de dos simples cosas, y una de ellas es que él, mi padre, era una de las mejores personas de este mundo. Este podrido mundo lleno de personas cegadas por el egoísmo y la superioridad. Este asqueroso mundo donde un simple pedazo de papel con un determinado mundo decide que será de tu vida, y si no lo tienes te mueres. Este repugnante mundo donde todo es una carrera, y los que ganan se regodean, donde la avaricia controla y donde las apariencias engañan, donde la maldad luce como bondad. Donde matan animales para deleitarse de lujos. Donde si un niño roba un pan porque muere de hambre, lo condenan a pena de muerte. Donde la vida no se siente como un lujo, sino como un castigo.

- Es hora. - Dijo Alexander, y mi mirada se poso por última vez en aquel cajón fúnebre abierto, permitiendo ver el pálido cadáver de aquel hombre que me amo, y al cual ame mas que a nadie.

-Bien. - El dio un asentimiento y comenzaron a bajar el cajón. Una vez que toco fondo, los tres tomamos un puñado de tierra y nos agachamos frente a aquel agujero en el suelo. Nuestras miradas se conectaron. Pude ver un brillo en los ojos de Connor, y una lagrima en los de Alexander. Y los míos, los míos mostraban una insaciable sed de venganza. Se metieron con la persona equivocada. Estoy mas que segura de que eso no fue un accidente, y no descansaría hasta probarlo. Y hasta hacer suplica que paré con mi venganza a los asesinos de mi padre.

Ya nada me importaba, quería ver arder a esas personas, y yo, soy la gasolina que hará de esas chispas de fuego, una gran hoguera, que quemará todo lo que se atraviese en su camino. Querían jugar con fuego, bien, ahora prepárense para quemarse.

Abrimos las manos, dejando caer la tierra, nos pusimos de pie y nos dirigimos en completo silencio hasta nuestra casa.

- ¿Qué haremos? - Pregunte con mi voz ronca de tanto llorar.

- No lo sé... - Dijo Alexander tirando mechones de su cabello, claramente esta nervioso. ¿Y acaso alguno no lo esta? Podía pasar de todo.

- Algo debemos hacer, no podemos descuidarnos, ¿Que tal si le pasa algo a Connor?

- ¿Ya vas a empezar? Por favor, ¡Cállate, Hayley! Acabamos de sepultar a nuestro difunto padre y va comenzarás con tus estúpidas teorías, necesito un respiro, no me esperen despiertos. - Dijo tomando las llaves del auto, y antes de que pudiera recriminarle algo, ya se había ido.

Connor se mordía su labio inferior, ocultando una mueca que no logro distinguir. Mi cara de pocos amigos le indico que se fuera, ahorrándome gastar saliva.

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Martes por la noche. Y me encuentro estudiando. 

Alex y yo no hemos vuelto a cruzar palabras, no desde que volvió ebrio. Le he dicho que él se ocupará de Connor, que debía ponerse los pantalones y hacerse responsable de una vez, él era el hermano mayor. Se que suena egoísta, pero yo había conseguido un trabajo, al salir de la escuela comenzaba mi turno como cajera en un lugar de comida rápida. Volvía a las 20:00 a mi casa.

Pero, ¿Y él que hacía? Nada, todas las noches volvía ebrio y golpeado a la casa. Se que la muerte de mi padre es algo duro, imposible de afrontar en tan poco tiempo, yo sufría en silencio, pero, debíamos cooperar, Connor era menor de edad, y bueno, yo igual, pero en unos días ya cumpliría la mayoría, así que no me preocupaba. Pero, podría venir una asistente social, y si nos creía incapaces de cuidar de él, nos lo quitarían y llevarían a un orfanato. 

El sonido de unas llaves me alertaron, pero, al aromarse el cuerpo de mi hermano, mis músculos se relajaron.  Aunque esa tranquilidad no duro mucho, él apenas si podía sostenerse, y con ayuda de la maldita puerta.

- ¡Basta! ¡¿Puedes dejar de actuar como un maldito imbécil?! Debes dejar de llegar así, conseguir un trabajo y estudiar. ¡Puden quitarnos a Connor por tu culpa! Eres el único adulto aquí, y eres el único que se comporta de todo menos como uno. ¡Estoy harta! - Dije cegada por la ira.

- Cállate mocosa. - Dijo arrastrando las palabras, y creo que intentando sonar amenazante.

- No me digas que hacer, no eres nadie.

- ¡Soy tu hermano mayor, y a mí me respetas! - Dijo estampando su mano en mi mejilla. El impacto fue tan fuerte que provocó que me fuera directo al suelo. Las lagrimas no tardaron en aparecer. Él jamás me había golpeado. 

Y creo que pensó lo mismo, porque una mueca de arrepentimiento se poso en su rostro. Rápidamente me puse de pie y salí corriendo.

Luego de quince minutos me dí cuenta de que estaba perdida. Pero para mi suerte, mi móvil vibro en el bolsillo delantero de mi pantalón. 

Número desconocido. 

Hola falsa Annie, de casualidad ¿Mañana estas libre?

¿Puedes recogerme ahora?  Estoy perdida.

Número desconocido.

Claro, pasme tu ubicación. 

Cuando dijo aquel irritante apodo, supe quien era, aunque, olvide su nombre.

Tal como indico, le envié mi ubicación y esperé sentada en el suelo.

Media hora después, unas luces, de un auto, se hicieron presentes. Pero, no era el auto de quier yo esperaba.

El miedo comenzó a crecer en mi interior, mis músculos se tensaron, y comencé a temblar. Apuesto a que luzco pálida.

Tenía miedo, pánico, estaba aterrada. ¿Y si era un asesino o un secuestrador, o un violador? Peor, ¿Y si era  las tres cosas? 

Cuando bajo esa persona del auto, mi miedo aumento, no lograba distinguir quien era por la oscuridad, pero era la silueta de un hombre. Sería mi fin.

#9

- Hola falsa Annie, ¿Te gusta mi nuevo auto?

- Mierda, me has dado un susto de muerte...

- ¿Ya olvidaste mi nombre? - Dijo algo ofendido.

- Claro que no.

- A ver.

- Clark, obviamente.

- ¿Qué rayos? ¿De dónde sacaste ese espantoso nombre? Soy Ashton, ¿Me dirás tu nombre?

- Creo que sería lo justo, Hayley.

- Suena a actriz porno, deberías intentarlo. - Musito mientras subía y bajaba las cejas, supongo que intentando verse sensual.

- Lo pensaré.

- ¿Realmente? - Dijo ilusionado.

- No, maldito pervertido.

- Oh.

- Oye, ¿Puedes llevarme a mi casa?

- ¿Podré pasar?

- No.

- Entonces disfruta de ir a pie.

- ¡No! Espera, sí, podrás entrar. - Dije antes de que encendiera el motor de su nuevo y lujoso auto.

- En ese caso, ¿Qué esperas? Sube.

Luego de una muy entretenida media hora, estábamos en mi casa.

- Iré a ducharme, puedes ver una película en mi habitación.

- Claro. - Dijo mordiendo de forma seductora su labio inferior. Haciéndome sonrojar.

___________________

- Aquí estoy, espero no me hayas extra... - Deje la palabra en el aire al verlo con aquel cuaderno, mi lista.

- Con que no eres muy diferente a una actriz porno, solo te falta subirlo a Internet, oye, me gustaría estar en esta lista. - Dijo acercándose rápidamente.

Tomo mi cintura con sus manos y acerco su rostro al mío. La tensión, sexual, es tanta que podría cortarla con un cuchillo.Su aliento se fusionaba con el mio. Lamió sus labios y los acerco más, rozando los míos, pero cuando iba a besarme, moví mi rostro.

- No... No puedes estar en esa lista.

- Entonces estarás en mi juego.

- ¿Qué juego? - Susurré cuando el coloco su rostro en la curva de mi cuello.

- El de reto o reto, sabes, eres lo que buscaba, una chica con una mente muy corrompida, con una amiga igual de desequilibrada para poder jugar en equipos, mi amigo y yo, contra la chica con la que compites y tú.

- No quiero.

- Por la buenas, o por las malas, me estas obligando a publicar esa sucia lista.Apoye mis manos temblorosas en su duro pecho e hice fuerza para apartarlo.

- Imbécil.

- ¿Qué? ¿Dijiste publícalo? Enseguida.

- ¡Bien! Jugaremos.

- Así me gusta, adiós estrellita. - Musito con una sonrisa macabra mientras se marchaba de mi cuarto.

Tome mi teléfono, y con las manos temblorosas la llame.

- Lea, te veo en diez en el café del centro. Código negro.

Tome mi abrigo y me encaminé a aquél lugar.

___

- ¡Hayley! ¿Qué ocurre?

- Lo sabe, él lo sabe. ¡Todo!

- ¿Quién? ¿Cómo? y ¿Qué?

- Ashton, encontró el cuaderno, nuestra competencia.

- Mierda, primero dime quién es él.

- Lo conocí en una fiesta, luego de que viera mis senos por un reto y que le rompiera el móvil a una idiota me iba. El se dio cuenta de que no me llamaba Annie y me siguió, y me llevo a casa, me pidió el teléfono para enviar un mensaje a un amigo y en realidad se llamo y guardo mi número. - Dije muy rápido.

- Bien, ¿Cómo es que encontró el cuaderno?

- Estaba perdida y lo llame a él, me llevo a casa y le dije que viera una película mientras me daba un baño, y supongo que rebusco y apareció.

- ¡Maldición! ¿Te dijo algo?

- Sí, dijo que nos uniéramos a su juego, y después de que me chantajeara le dije que sí, dado a que ahora estamos en una competencia de equipos, su amigo y él, tú y yo, y muchos retos.

- No suena algo tan malo.

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Una canción de Lana del Rey me despertó a las dos de la madrugada.- ¿Sí? - Un gemido de cansancio sonó seguido.

- Oye, espero no estar interrumpiendo nada. - Dijo, oh, sorpresa, Ashton.

- De hecho sí, idiota, déjame dormir. - Dije colgando.

Me recosté y cerré mis ojos, buscando caer nuevamente en los brazos de morfeo, pero esa tranquilidad no duro.

- ¿Puedes dejar de llamar?

- No estrellita, te dije que estabas en el juego, y eso pasa cualquier día, a cualquier hora, por ejemplo ahora, y tenemos serias reglas que luego sabrán, pero de momento una de las mas importantes es; Nunca, pero nunca faltar a un reto, tú y tu amiga, traigan sus tacones mas altos, las esperamos en el edificio abandonado. - Y colgó.

Resignada tome el móvil y marque a Lea.

- No me molestes.

- Oye, resulta que es imposible faltar a los retos, y ahora mismo tenemos uno, te veo en el edificio abandonado, y lleva tus tacones más altos.

Luego colgué.Tome una remera y unos jeans negros, luego me coloqué el abrigo más efectivo y unas vans.

En una mochila coloque unos tacones dorados, que lucían máximo de 15 cm.

___________________

- Hola estrellita. - Mencionó para luego depositan un breve beso en mis labios.

- ¿Qué te pasa? No hagas eso.

- Será mi nueva forma de saludarte. - Rió.

- Hola. - Susurró Lea mientras frotaba sus manos entre sí, intentando darle calor a su cuerpo.

- Ya que estamos todos podemos empezar.- Dijo un chico que apareció de la nada, y por todas las deidades, apuesto lo que sea que la pubertad lo ama, al igual que a Ashton. - Soy Floyd,

dejen de babear guapas.

- Idiota. - Murmuramos con Lea a la vez.

- ¿Se les coordinó la regla o qué? - Rió Floyd.

- Machista. - Lea lo asesinaba con la mirada.

- Bien, basta de interrupciones, al punto Floyd. - Musito Ashton.

- Una de ustedes competirá con uno de nosotros, hay dos partes del reto, nosotros aún no sabemos de que trata, nuestros espectadores solo nos dijeron lo que saben. - Nos confundió Floyd.

- Bueno, en la primer fase competiré yo contra una de ustedes y en la segunda fase competirá Floyd con la otra.

- Ella irá primero. - Menciono Lea.

- Gracias por ser tan buena amiga. - Rodee los ojos.

- Oye, por tu culpa estamos acá.

- De acuerdo, entonces Lea deberá darme sus tacones, y tu Hayley, ponte los tuyos.

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Una vez que logramos mantenernos de pie con estas armas de tortura medieval Floyd habló.

- Chicos, las views nos dirán el reto. - Al ver nuestra cara de confusión agrego. - Luego les explicaremos todo.

- Los oponentes deberán posicionarse en las cornisas del edificio y caminar hasta los otros extremos, el que llegue primero ganará diez puntos para el equipo.

- ¡¿Qué?! ¡No! - Exclamé aterrada.

- Se que es aterrador, pero hay que hacerlo, no queda otra opción, eso o morir.

- Si no lo hacemos no moriremos Ashton, ¿Qué es esta locura?

- Así como ustedes tiene su castigo nosotros también, una persona, líder de todo esto, se encarga de ver si cumplimos o no, y en caso de no cumplir, manda... Manda sicarios.

- Patrañas.

- Ya sucedió, solo queda obedecer. Por favor estrellita.

- Ashton esto no me gusta, tengo miedo.

- Calma, tu puedes.

- No, ¡Le temo a las alturas!

- Hora de superar el miedo Hayley. - Dijo a la vez que comenzó a subir por las escaleras de emergencia.

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Luego de media hora de intentar subir, y yo de casi caer como diez veces por los tacones, pudimos posicionarnos, cada uno en una esquina del a cornisa.El miedo paraliza mi cuerpo, realmente no puedo moverme.

- ¡Ya! - Anunció Floyd.

Gire mi rostro y lo vi dar un paso y tambalearse poco.

- ¡Tu puede Hay! - Gritó Lea, pero la preocupación en su rostro era evidente.Levante mi pie lentamente, y rápidamente lo apoye en el suelo, comencé a tambalearme y como acto de reflejo me agache y sostuve de los bordes.

- ¡Arriba Hayley! ¡Vamos!

- ¡No!

- ¡Tú puedes Ashton! ¡Solo falta la mitad!

Al ver que el avanzaba, mi lado competitivo salió a flote. Cerré mis ojos y comencé a caminar, lento pero no tanto como antes.Pero cuando estuve a punto de llegar a la meta, unas campanas me aturdieron, haciendo que pierda el equilibrio, y de nuevo, mi mecanismo de defensa me hizo agacharme y sostenerme.

- Puedes bajar, las campanas indican que gane.

Mi cuerpo temblaba, no podía moverme, estaba en shok. Pero sentí unos brazos rodearme por la cintura y bajarme.

- Tranquila, ya paso lo peor. - Susurró en mi oído mientras me abrazaba. - Bajemos.

-Bueno, veamos cual es nuestro reto. - Soltó Floyd mientras codeaba a Lea.

- Los participantes restantes deberán...

- ¿Qué dice? - Exclamó Lea desesperada.

- Es una locura. - Ashton.

- ¿Cuál es el reto?

- Léanlo ustedes mismas.

M I E R D A.