Cara
Rango10 Nivel 47 (4987 ptos) | Fichaje editorial
#1

1. ESPEJO
Recordé que ella de nuevo había hecho de las suyas, pude observar como lo destrozó, ese pobre hombre no merecía morir de esa forma, pero ¿quién era yo para poder decir algo o impedir nada?, no era nadie y ella lo sabía.
Esos ojos que brillaban de dolor, suplicantes de piedad, no salían de mi mente, se habían inmiscuido en mis sueños, convirtiéndose en una pesadilla, una que lograba despertar las alarmas de mi interior, indicando aquello que deseaba olvidar, mostrándome que había llegado al extremo de nuevo.
Era un monstruo, así la veía, así la sentía, no tenía control sobre sus actos, ella había deshecho todas los lazos que cree con la esperanza de retenerla, de impedir que siguiera haciendo daño, de intentar hacerla ver que la vida era valiosa, que ella no podía ir por ahí cegando vitalidad. No había derecho, pero nunca lo entendería.
Cada recuerdo que llega a mis memorias solo me muestran su crueldad y por más que la proteja, se que alguna vez la descubrirán, ellos la encontrarán y la matarán, y con ese acto habrán liberado a este mundo de su demencia y me habrán liberado de ella.

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#2

2. FINAL CARMESÍ
Ella bailaba siempre en aquel lugar, tal como le habían enseñado las primeras veces, debía enamorar con sus movimientos, debía acariciarlos sin tan si quiera acercarse a ellos, tendría que hacer que perdieran la cordura por verla de cerca, por tenerla tan solo unos minutos, pero para todos ella era prohibida.
Se la mira más no se la toca, esa frase a menudo escuchaba desde su burbuja, siempre vigilada y siempre cuidada, pero a su paso, un hombre a diario la observaba desde hacia tiempo, no solo la había visto en aquella plataforma, había visto más de ella, más incluso de lo que quisiera haber descubierto, ella tenía que ser liberada.
Fue así que lo planeó todo y una noche fría sin previo aviso, dejó al descubierto su obra macabra ante sus oscuras lunas. Le ofreció lo que ningún otro lo habría hecho, la dulce satisfacción de saber que los villanos de su vida ya no estarían allí para angustiarla.
Bajo aquella noche fría y gris pintó un panorama diferente, aterrador y carmesí, las gotas de sangre de ellos caían cadenciosas desde el techo, cubriendo así de rojo el suelo, completándose con una cálida melodía, el tango que a ella le gustaba, porque la inspiraba a bailar.
De ese modo y en medio de del tétrico panorama la invitó a danzar y a dejarse llevar por su obra. Sería el último baile antes de liberarla para la eternidad.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 2 meses

Buenas cajas llenas de figuras, imagenes, insinuaciones. Me gusta, sigo adelante con la lectura.


#3

3. GRANERO (1a. parte)

La fría ventisca de la tarde junto a las pequeñas gotas de lluvia lograban que el viejo granero, con maderas desgastadas por el tiempo, carcomidas por la humedad y las termitas tinten un panorama lúgubre, a unos 30 kilómetros del pueblo más cercano, nadie pasaba por ahí, tan si quiera se asomaban, ya que entre los lugareños se habían propagado historias ocurridas en él, más nadie tenía certeza de nada, solo eran cuentos y mucha importancia nunca le dieron.

Lo que se desconocía es que cada luna llena, las almas de las víctimas se materializaban en la búsqueda de una nueva que ocupara su lugar y lo liberaran de la prisión eterna que allí vivían y una luna llena habría esa noche.

Lilia Castillo había pasado los últimos dos años de su vida explorando, le gustaba disfrutar de la vegetación y dormir bajo el manto del cielo estrellado, pero esa tarde el clima cambió en forma drástica y dada su experiencia, intuía que sería una tormenta. Sin embargo, decidió quedarse y enfrentarla. Se complicó, pensó que su camping podría soportarlo, pero a medida avanzaban las horas el viento se tornaba más violento, razón que la llevó a buscar un refugio, y allí en medio de la nada, de pronto divisó el viejo granero. No dudó y se dirigió hasta él, se sentiría más protegida allí. El ocaso había llegado.

Una oportunidad al mes, una última alma en pena deseosa de libertad y Lilia Castillo refugiada de la inesperada tormenta, ¿qué podría pasar?, ¿quizá el infierno se desataría para ella?, o ¿lograría salir airosa de la situación?.

voz_sin_vos
Rango12 Nivel 58
hace 2 meses

Buena idea de juntar los relatos en una caja!


#4

3. GRANERO (2a parte)

Lilia Castillo sentía un aura de misterio dentro del granero, las maderas viejas rotas repicaban con el viento y los sonidos hacían un eco extraño que iba erizando su piel, ella nunca se había considerado una mujer miedosa, al contrarío, no había situación que la alterase, hasta ese día.

Por un momento pensó en volver a salir de allí, pero un trueno voraz la devolvió al pequeño rincón que convirtió en suyo desde que llegó, cerrando como pudo la única puerta de acceso que se había abierto con la tempestad, como advirtiéndola que debía escapar de allí. La noche se hacía cada vez más oscura y la tormenta se volvía más intensa.

El alma de Carlos Mora observaba a la mujer que había llegado, la conocía, por un momento pensó que podía darle una oportunidad, aprovechó y abrió la puerta para que escapara, pero la muy ingenua se refugió más y lo evitó, con aquel acto había sellado su destino, uno que Carlos ya conocía desde más de diez años. Él también fue víctima del alma errante que vivía en el granero.

Sólo tenía dos opciones, seguir allí hasta que otra víctima se acercara, o tomar el cuerpo de aquella joven y liberarse. Aunque… también podía condenarla a su mismo destino. No se decidía, las horas pasaban y el momento estaba llegando. Se estaba por materializar.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 2 meses

Emocionante, a esperar toca.


#5

3. GRANERO (parte final)

En minutos más Carlos Mora volvería a sentir todo, volvería a ser el hombre fuerte que alguna vez fue, hasta que aquel individuo le arrebató su vida diez años atrás. En otras lunas llenas había intentado alejarse lo más que podía del granero, pero pasado el tiempo, él lo reclamaba como suyo y aparecía de nuevo dentro, en el mismo rincón que Lilia estaba ocupando en ese momento.

La situación era simple, una vida por otra, una muerte lenta y una libertad soñada, y él ya había decidido mientras de a poco sentía su cuerpo cobrar vida. Estaba impaciente, lleno de adrenalina, no dejaría escapar esa única opción que tenía desde el infortunio. Ella sería su puerta de acceso a la libertad.

Con ojos fulgurantes de ira y muerte, los rayos lo iluminaron en medio del granero y el grito desesperado de Lilia retumbó dentro. No tuvo tiempo de reaccionar, solo vio al hombre acercarse con paso firme, vestido de modo desaliñado y sucio por las manchas de sangre de hacía diez años, sin emitir palabras. Llegó hasta ella y la tomó con fuerza del cuello, levantándola con una de sus manos hasta la altura de sus ojos, y con la otra mano un certero puñal le dio en medio del pecho y para estar seguro de su hazaña, hizo llegar la punta hasta dar con la crujiente madera vieja.

Solo pronunció unas palabras de despedida —sé que tú harás lo mismo cuando puedas—, las que ella en su agónico final escuchó antes de dar su último suspiro.

Carlos Mora volvía a ser un hombre libre y Lilia Castillo se había convertido en la nueva huésped del viejo granero, presa de la maldición y a la espera de una víctima en cada luna llena.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 2 meses

Buen final acorde con el relato, es que esto de lo oscuro es repugnante, siempre hay muertos por medio jejeje. Felicidades por el relato te quedo muy bien.

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 1 mes

Me ha gustado. Cuando pueda seguire leyendo.

Cara
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 1 mes

@Don_Diego gracias por pasarte por este mini compilado de pequeñas historias, espero te sigan gustando las demás.


#6

4. LA HERRADURA Y EL SIETE

Primera parte: Santa Cilia

En Santa Cilia los cuerpos que iban siendo encontrados a orillas del lago, estaban marcados con un símbolo de herradura, en total sumaban siete desde que la matanza inició siete meses atrás. Sin embargo, las similitudes entre las víctimas llevaban a las autoridades encargadas de la investigación a establecer estrechas relaciones entre ellos, pero, se los notaba más confusos a medida pasaban los meses ya que no tenían ni un solo sospechoso.

Se podía observar el mismo modo de actuar en todos los casos, mujeres que desaparecían y eran encontradas muertas el siete de cada mes, y por los hallazgos, se podía decir que ya existía una víctima ocho, pues dos mujeres había desaparecido semanas atrás, apareciendo muerta una de ellas esa mañana.

Todas las víctimas habían sido hermosas mujeres, la mayoría damas de compañía y algunas jóvenes sin ningún familiar cercano conocido, dos de ellas tenían la marca en el cuello, tres en la espalda y dos en los brazos. Tampoco sabían el significado de ello, más que para formar parte de la horrenda estadística que llevaban.

No se sabía con exactitud cómo habían muerto, pero uno de los motivos era quizás la falta de una de sus partes, las mujeres carecían de lenguas, les habían arrebatado cortándoselas de manera violenta, según se apreciaba en el rastro.

La noticia de los hallazgos no paraba de causar temor en los pobladores, las mujeres ya no salían en horas nocturnas, vivían en sosobra y hasta ese momento, nadie encontraba una sola pista que los llevara al responsable de semejante saña.

El inspector encargado del caso desde el segundo cuerpo hallado, era el señor Luca Ottano, transferido desde otra localidad a ese pueblo con el encargo de hallar culpables y terminar con la ola de crímenes de Santa Cilia.

Por otro lado, Lino Lavert había sido desplazado por el recién llegado, cosa que no le cayó en gracia, sentía que sus esfuerzos habían sido en vano, pero no se rendiría ante las nuevas disposiciones, se había propuesto investigar por su cuenta hasta dar con el responsable de todo, aunque en ello le fuera arrebatado algo valioso.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 2 meses

Este nuevo relato empieza bien, espero la continuación.

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 1 mes

Wow. Empieza bien esta nube, ups digo caja 😁


#7

4. LA HERRADURA Y EL SIETE

Segunda parte: Santa Cilia y el desplazado señor Lavert

El señor Lavert, pese a haber sido desplazado de sus funciones, decidió seguir en busca del asesino, ya desde el segundo hallazgo lo habían bautizado como el asesino de la herradura.
Lo que no se esperó fue el cambio repentino por Ottano, un desconocido para Santa Cilia, de cierta manera, lo enfureció, pero no estaba en posición de cuestionar nada.

Cuando se halló el tercer cuerpo, por un lado, estuvo muy feliz, ya que tampoco Ottano encontraba respuestas. Se decía a sí mismo que eran cuestión de días para verlo caer.

Cuando se halló el cuarto cuerpo, estaba seguro que lo devolverían a su puesto, sin embargo, eso no ocurrió y en respuesta, decidió salir a las calles, a buscar indicios, a buscar posibles sospechosos, todo el tiempo estaba atento, tanto que llamaba la atención de los demás en el pueblo, incluyendo Ottano, quien empezó a sospechar de él, pese a que muchos ciudadanos le daban las gracias al señor Lavert por su incondicional labor.

Las mujeres del pueblo lo amaban de cierta manera, pues veían en él a un protector, a un defensor. Sin embargo, eso tampoco evitó que apareciera el quinto cadáver. Más misterios envolvían el caso, y más peligros asechaban las calles de Santa Cilia.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 2 meses

Siempre del lado de los marginados, mi apoyo al señor Lavert, daremos con el asesino desde las sombras, me apunto a ayudarlo. Aquí estoy para echarle una mano. Quedo de guardia esperando noticias nuevas suyas de tu mano @Cara.


#8

4. LA HERRADURA Y EL SIETE

Tercera parte: Santa Cilia y la señorita Grecia

Cinco meses de asesinatos y desapariciones, cinco víctimas que reclamaban de cierta manera un poco de justicia, mediante la indignación del pueblo. Dos hombres comprometidos con resolver el misterio y una ola de miedo aterraban a los pobladores de Santa Cilia.

Lavert había ido a casa de su prometida, la señorita Grecia, a quien se le había prohibido salir de su residencia por miedo a que le sucediera algo, ella era tan frágil e inocente que no sabría cómo actuar ante algún posible ataque. Ni sus padres ni Lavert estaban dispuestos a exponerla al peligro y se lo dejaron claro.

Sin embargo, Grecia, un poco caprichosa y desentendida de la situación que se vivía, se encontraba enojada por no poder continuar con sus paseos y visitas a sus amigas, en sigilo, decidió salir una mañana en busca de Cascia, su única amiga enferma.

Pasó unas horas con ella sin inconvenientes, pero a su vuelta, fue interceptada por el inspector Ottano en medio de una de las calles más desoladas, si bien el sol se encontraba en pleno, la mayoría de las personas ya no osaban en salir.

―Señorita García, ¿qué hace por aquí a estas horas?... ¿acaso no sabe de los peligros que asechan al pueblo? ―Ottano la miraba de manera inquisidora y poco amigable.

Grecia por su parte, al verse pillada por él, decidió contestarle de modo efusivo, no quería problemas con nadie y menos con su prometido, se imaginó qué dirían sus padres si llegara acompañada del inspector a su casa, nunca más podría salir, no podría darse el lujo de quedar mal ante los suyos.

―Señor Ottano, buen día, ya me estaba yendo a casa, disculpe que no pueda quedarme más tiempo, pero tengo prisa, permiso ―dicho eso, se alejó sin dar mayores explicaciones, su jugada le habría salido bien.

Ottano por su parte quedó observándola fijo, pensaba que la mujer estaba arriesgándose innecesariamente y no medía consecuencias. Una sonrisa torcida se dibujó en su rostro, le gustaban ese tipo de mujeres.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 2 meses

Un poquito mas, venga espero al siguiente y sigo de guardia aunque estemos digustados con la cabeza loca de Grecia, Lavert y yo.

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 1 mes

Aja y luego se anda uno quejando que porque esi me pasa a mi, cuando uno mismo se fue a la boca del lobo.


#9

4. LA HERRADURA Y EL SIETE

Cuarta parte: Santa Cilia y la séptima víctima.

La señorita Grecia continuaba necia con respecto a los sucesos en el pueblo, no respetaba la decisión de sus padres ni de Lavert respecto a quedarse bajo la protección de su hogar.

Los pobladores en general ya estaban cansados de la falta de respuestas por parte del señor Ottano quien no encontraba al responsable.

Ottano estaba casi frustrado, no se acercaba en demasía, cuando sentía que estaba avanzando dos o tres pasos, las pistas se esfumaban y retrocedía el doble.

Una tarde, Gracia tuvo ganas de ir a la feria del parque y de nuevo a hurtadillas salió de su residencia, encontrándose con el inspector, una vez más.

―Señorita Grecia… de nuevo nos encontramos ―Ottano sentía cierta felicidad al verla, ya que estaba seguro que la molestaba con su presencia, se notaba que ella andaba por los alrededores a escondidas de sus familiares.
―Señor Ottano, lamento dejarlo de nuevo, pero... yo... ya me estaba yendo ―algo molesta por la repentina aparición del inspector, decidió volver a su casa, sin embargo, las palabras de él le hicieron cambiar de opinión.
―Permítame acompañarla, si no es molestia, no creo que deba retirarse aún sin disfrutar de la feria, cuando desee marcharse, la llevaré a su casa… pero, la dejaré cerca, así evitamos un regaño innecesario ―le guiñó el ojo―, aunque debo decirle que es usted un poco imprudente, a sabiendas de la situación que estamos atravesando ―de nuevo cambió su expresión relajada a una seria.

Un poco intimidada por las palabras de Ottano, ella decidió ceder ante su petición. Fue así que sin medir más palabras, ambos estuvieron caminando por la feria, lo cual no fue desaprovechado por él para conocerla más.

Lavert estaba parado en medio de la feria, viendo como la rueda de la fortuna giraba cadenciosa envuelta en tenues luces, viendo con cuidado cómo algunas bombillas habían dejado de funcionar y como las personas disfrutaban de aquellas distracciones.
Sonrió al repetir esa palabra ―distracciones― algo común en las personas, pero no pudo continuar contemplando su alrededor, ya que cierta pareja llamó su atención de inmediato, lo cual lo hizo cambiar de humor de manera repentina.

Enervado por ver a Grecia acompañada del hombre que le había arrebatado su lugar, se acercó algo iracundo, pero tratando de disimular su enojo.

―Buenas… interrumpo algo ―Lavert tenía una expresión seria que no pasó desapercibido para Ottano.
―Señor Lavert, ¿como se encuentra? ―lo saludó pero él no respondió y dada la mirada de temor de Grecia, decidió no darle más problemas a la imprudente señorita.
―Bueno señorita Grecia, al fin encontramos al Señor Lavert, ya puedo retirarme, la dejo en buenas manos ―y así se despidió de ambos.
―Hasta pronto Señor Lavert, espero que acompañe más a la señorita... no queremos que le pase algo malo… ¿o si?.
Lavert solo asintió ante aquellas palabras del inspector, sus ojos de alguna manera denotaban la furia contenida hacia él. No le gustaba y menos verlo cerca de Grecia. Luego de una breve discusión con ella, la llevó sin emitir palabra alguna hasta su casa, demostrándole así su molestia, ella no se estaba comportando como debía, su vida y la de muchas mujeres más corría peligro y no era consciente de eso; habló con sus padres y posterior a eso se retiró.

Esa misma noche, se había reportado la desaparición de otra joven, en este caso Cascia, la mejor amiga de Grecia, aquella a quien fuera a visitar cuando estaba enferma.

La ola de miedo de nuevo azotó a Santa Cilia y con más razón cuando veinticuatro horas después, coincidente con el día siete del mes, aparecía flotando en el lago, cerca del parque, el cuerpo sin vida de la joven Cascia.

Hace alrededor de 2 meses

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Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 2 meses

Al final encontrara lo que no quiere. Sigue buen camino, cuando este completo sera un buen cuento.


#10

4. LA HERRADURA Y EL SIETE

Quinta parte: La colección

Había pasado una semana desde la muerte de Cascia, Grecia estaba aún inconsolable por la pérdida. Una tarde en que su prometido la había ido a visitar, le suplicó que encontrara al culpable de aquella desgracia.

El señor Lavert con una expresión fría sólo asintió ante la petición de su amada, otra opción no tenía y cada minuto, hora y día que pasaban sin que se llegara a ningún desenlace favorable, se convertía en victoria para él, pues su reemplazo no mejoró en nada el trabajo que él iba haciendo antes de ser desplazado, al contrario, debido a conocidos suyos, sabía que el señor Ottano tenía los días contados al frente de aquella investigación.

Lavert siempre se había caracterizado por ser un hombre cauto, detallista, observador y callado, hablaba solo lo necesario.

Unos días más pasaron desde el hallazgo de la joven y tal como Lavert ya lo sabía, el inspector Luca Ottano fue relevado de sus funciones, en su reemplazo volvieron a colocarlo. Decir que estaba contento con aquella decisión, era poco, él se encontraba feliz, sin embargo, por su mente posó una idea que lo catapultaría en la cima, sólo debía esperar el momento oportuno, y en eso él era un experto.

Pasaron las semanas y de nuevo inició otro mes, y al no presentarse ningún inconveniente el séptimo día, todos se pusieron a festejar, pensaban que por fin la ola de crímenes había acabado en Santa Cilia, sin embargo, en algún lugar de aquel poblado, un hombre se encontraba acariciando un frasco que llevaba impreso una herradura y un número dentro del símbolo. Cada uno de los frascos conservaba algo extraño. El hombre observaba su colección, era única, al tiempo que iba preparando un frasco más.

Hace alrededor de 2 meses

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Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 1 mes

Me imagino lo que hay dentro y me cauaa un lijero escosor.

Cara
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 1 mes

jajajaja


#11

4. LA HERRADURA Y EL SIETE

Sexta parte: La próxima víctima.

Lino Lavert volvía a presumir de su puesto y por extraño que pareciera, a la gente le agradaba, pero, algo empezó a llamar la atención, tanto para bien como para mal.

Los crímenes habían cesado, también la investigación, ya no había novedades de ninguna índole y eso empezaba a ser sospechoso y menos al señor Luca Ottano a quien nunca terminó de convencerle ciertas informaciones, las cuales se hallaba observando en su hogar.
Había pegado en una pizarra todos los datos vinculantes sobre los asesinatos, fechas, lugares, nombres, situación económica, tipo de víctima, más no hallaba ninguna pista.

Sabían que se trataba del mismo asesino por las características, pero, él y otros que habían estado desde sus inicios investigando, llegaron a la conclusión que detrás de todo aquello, se escondía una persona muy lista y ávida de ideas, cosa que Ottano debía admitir aún en contra de su buen juicio.

Frente a la improvisada pizarra tenía una mesa y en un descuido algunos recortes cayeron sobre ella, tapando sin desear, al mapa que allí se encontraba.

Fue así que a Ottano se le ocurrió ubicar cada uno de los cuerpos en el mapa, sin embargo, era de público conocimiento, que el cuerpo siempre aparecía a orillas del lago o flotando en él.

Observando todo aquello de pronto se fijó en un detalle que nadie tuvo en cuenta, la ubicación de las casas de sus víctimas.

Señaló con impaciencia cada lugar y al ver lo que ocurría, decidió unir los puntos. El resultado, un trazo que formaba una herradura, cuya terminación se encontraba al otro lado de la casa de la última víctima.

Se sentía feliz por lo que había destapado. Tendría que festejarlo con un poco de alcohol. Sin embargo, su felicidad se convirtió en sorpresa y luego en angustia cuando al deducir la posible ubicación de la siguiente víctima se encontró con lo impensado. La casa de la señorita Grecia, la prometida de Lavert.

Hace alrededor de 2 meses

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Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 2 meses

Mal asunto al final la pobre acabara mal. Quedo a la espera comiendome las uñas.

Cara
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 2 meses

@Hiarbas aún falta el desenlace, puede haber sorpresas 😁

Kobbe
Rango8 Nivel 36
hace alrededor de 2 meses

Muy interesante

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 1 mes

Pues voy directo a verlo.


#12

4. LA HERRADURA Y EL SIETE
Séptima parte: El estante de Santa Cilia

Luego de aquel hallazgo, Ottano se dispuso a ir a casa de la señorita Grecia, debía advertirla antes que cualquier otra cosa, y para su suerte la dama se encontraba enfrascada leyendo un libro.

Ottano les comentó tanto a ella como a sus padres lo que había descubierto y le pidió guardar calma y sobre todo que no se expusieran, pero ella era muy impulsiva y exigió que la acompañase para ver a Lino Lavert, ya que desconfiaba de él y tenía la absurda idea que estaba mintiendo, así sería él mismo quien le diría sobre sus sospechas al inspector a cargo.

Ottano pensó en ella como una joven inmadura y necia, pero si quería protegerla debía acceder a su petición, aunque pensara que era absurda.

Mientras sus padres se quedaron en la casa, él la llevó hasta Lavert. Ambos se dirigieron hasta el puesto de trabajo, pero al llegar, les dijeron que no había asistido ese día, por lo cual decidieron ir hasta su residencia. Cuando llegaron, no encontraron a nadie, Lavert vivía solo y Grecia había recordado que nunca antes había ido, por lo cual no sabía qué habría dentro.

Ottano decidió irrumpir en forma abrupta después de haber encontrado rastros de sangre seca hacia la puerta trasera. Aquello no pintaba bien.

Grecia estaba muy preocupada por lo que a su prometido pudo haberle pasado, y accedió a la decisión de Luca, ambos entraron en la residencia y lo exploraron. Al inicio no encontraron nada extraño, todo en un orden aparente, salvo por las manchas viejas de sangre que parecían de vino, las cuales Ottano identificó bien y decidió seguir.

A medida que se acercaban al origen, el tamaño de las manchas aumentaba junto con el olor a desinfectante, Grecia iba detrás de él, asustada y preguntándose qué habría pasado allí. Luca sin embargo, tenía sus sospechas, pero nunca hubiera estado preparado para lo que encontró detrás de la puerta. Tanto él como la señorita quedaron estupefactos con lo descubierto, varios estantes con nombres de pueblos, varios estantes con muchos frascos en cada uno, y todos tenían números, símbolos, y nombres de personas.

Los ojos de Grecia prácticamente se desorbitaron cuando encontró el de Santa Cilia como parte de la macabra colección, vio los nombres de las víctimas que habían muerto conteniendo la parte que les faltaba a todos los cuerpos, la lengua, pero... lo peor fue encontrar el nombre en el frasco vacío “Gloria”, la madre de Grecia; con ojos llorosos y el corazón acelerado de miedo junto a Luca decidieron salir de allí lo antes posible, pero para la desgracia de los dos, quedaron encerrados.

La casa siempre estaba habitada por alguien más, al parecer Lino Lavert no actuaba solo y ellos se habían convertido en sus prisioneros. Sus partes posiblemente decorarían el estante de Santa Cilia muy pronto, ya que ese día era víspera del 7 y hacía dos meses que no había crímenes por el pueblo.
**FIN**

Hace alrededor de 1 mes

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Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 1 mes

Lastima he perdido a mi heroe, aunque olia a arenque. Buen relato me a tenido pendiente de el. A ver con que nos sorprendes ahora.

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 1 mes

Jajajaja premio doble. Usted dispense pero mi sentido del humor es raro. Espero que nuevo cuento nos puedes ofrecer. Este estubo muy decente. 👍

Cara
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 1 mes

Genial, me alegra que haya agradado a su persona @Don_Diego :) :)


#13

5. Las gemas doradas

Parte 1.

El trueno arrasó con la calma y pronto las bestias vinieron por ellos, armados tal guerreros de igual y con la vehemencia esperada, los atacaron con sus espadas y con otras armas que nadie reconoció.

No deseaban morir allí y no lo harían, al menos no él, no en manos de esos seres presos de la isla.
Él se repetía internamente esas palabras, convenciendose de ello, aunque la vista le enmarcaba un panorama sombrío y estuviera perdiendo todo a su alrededor.

Las viejas escrituras decían que ellos no tenían forma y no existían, pero la realidad golpeaba como yunque sobre un metal, dolía... y vivir aquello era estar en un paisaje de una trampa bien planeada.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 25 días

Alla vamos con otra historia que espero sea tan buena como sus predecesoras. Ya sabes que aqui andaré fiel a su lectura.

Cara
Rango10 Nivel 47
hace 25 días

Gracias querido @Hiarbas espero llenar espectativas. Saludos.


#14

5. Las gemas doradas
Parte 2

Si, tenían forma, y como no tenerlo, estaban arrasando con la tripulación. Solo que si los atacaban sin tener contacto con ellos, nada pasaba, eran como fantasmas, almas en pena, queriendo buscar su reemplazo.

Él tardó mucho en entender lo que pasaba, hasta ese momento había esquivado varios golpes, pero se había ganado cortes en los brazos.

"Capitaaan ya quedamos pocos, hay que retirarse" asi le gritaba uno de los suyos justo antes de ser atravesado con una espada y dar su último suspiro.

"Ya no hay camino de regreso maestre Wels, o morimos todos aquí, o acabamos con ellos", gritó con ímpetu el capitán Sanders, más para si, mientras intentaba vencer a otro de los enviados, las gemas doradas de Doybert reclamaba más víctimas a su servicio, pero él no se daría por vencido.

Habría ido hasta allí con la una única intención de obtenerlas, pero en su estúpido afán de proseguir con la hazaña, no vio que aquello tenía un solo fin, o quizá sí, solo que al momento de decidirse por afrontar lo que había en Mervara, no tuvo en cuenta el anterior dueño de esas gemas, tampoco vio el golpe que lo dejo a oscuras, en total inconsciencia.

#15

5. Las gemas doradas
Parte 3

Los párpados le pesaban y la cabeza sentía que iba a estallarle del dolor. No sabía dónde estaba, pero sentía que era un lugar muy húmedo y frío. Con mucha dificultad al fin abrió los ojos mientras se sobaba las sienes, y hasta que se acostumbró a la oscuridad, quedó pasmado con lo que encontró.

Miles de gemas doradas decoraban la cueva, sentía incluso que estaba en el mismísimo cielo, ya que la gemas parecían estrellas resplandecientes en medio de esa oscuridad pétrea. Pensó en ese instante que las escrituras eran confiables, lo habían guiado hasta allí, todo ese tesoro sería suyo. Su corazón lleno de avaricia se regocijó en la felicidad del hallazgo.

Su sonrisa ensanchada y sus ojos brillantes pronto desaparecieron, ya que de a poco empezó a recordar lo ocurrido con su embarcación.

Toda la tripulación había sido acabada, los vio apagarse en medio de aquella contienda, los vio ser asesinados por esos seres irreales que custodiaban la isla, fue entonces cuando se preguntó ¿qué había ocurrido en realidad?, ¿qué hacía él allí? ya que no lo habían matado como a los demás, ¿quién lo había llevado hasta ese lugar?; tenía muchas preguntas sin responder, tenía muchas dudas, pero todas ellas se disiparían muy pronto, al tiempo que él imperiosamente intentaba encontrar una salida de aquella cueva.

Su sexto sentido no lo engañaba nunca, algo no estaba bien y sentía que debía abandonar lo antes posible Mervara antes que sea tarde para él.

#16

5. Las gemas doradas
Parte 4

No halló forma de escapar de esa cueva, el lugar estaba sellado, procuró bastante para encontrar una salida, pero esa acción no resultó. Pasaron las horas, minutos, no sabría cómo medir cuánto realmente transcurrió desde que despertó, pero sí empezaba a sentirse ofuscado, hasta que de un instante a otro el ligero temblor bajo sus pies alertó sus sentidos.

Entonces, divisó las oscuras paredes y en ellas vio como cada gema se derretía y se unía a las demás, formando fino hilos que se movían en dirección a él, cual serpiente tras su presa, engrosándose a cada paso.

Sus palpitaciones estaban aceleradas y el sudor frío descendía de su rostro, la intensidad se duplicó al ver emerger desde las paredes de aquella cueva los cuerpos sin vida de su tripulación. Todos estaban con hilos dorados gruesos incrustados en todo el cuerpo, como las lianas que envolvían los árboles.

Fue así que lo entendió todo, Mervara los absorbía, ellos eran su alimento y mucho temía que él terminaría de la misma manera.

#17

5. Las gemas doradas
Parte final

Intentó esquivarlos en lo posible, hasta donde pudo, pero era una lucha sin sentido, ya que él no podría contra todo eso, estaba acorralado y su final era inminente.

Lo rodearon desde el suelo, sus piernas quedaron envueltas en aquellas lianas doradas que prácticamente lo estaban quemando en carne viva. Gritaba cuanto podía, la desesperación era insoportable y más aún al ver que lentamente las puntas de esas hebras empezaban a introducirse entre su piel, desgarrándolo todo a su paso y haciéndolo sentir el peor dolor que uno pudiera imaginarse.

Tenía el cuerpo envuelto al igual que sus compañeros de embarque, pero aún respiraba y cuando pensaba que nada podía ser peor, el suelo empezó a agrietarse formándose un profundo abismo en el cual cayó emitiendo un grito lastimero, ya que le sobraban muy pocas fuerzas para enfrentarse a todo aquello. Su momento había llegado.

Despertó gritando y encontrándose con toda su tripulación mirándolo como si estuviese loco, y por un momento pensó que en realidad lo estaba, pero, cuando el viento empezó a azotar la embarcación supo que los llevaría por el mismo camino a Mervara.

—A izar las velas y a prepararse para cambiar el rumbo, saldremos de aquí hacia el norte —mencionó de una forma sospechosa y muchos se asombraron por la actuación del capitán Sanders, ya que iban a tomar el otro extremo del camino inicialmente trazado.

—Capitán, Mervara queda del otro lado señor —cuestionó uno de sus navegantes, a lo que él le respondió con energía que aún no era tiempo de morir.

***FIN***