Destiny_001
Rango4 Nivel 19 (363 ptos) | Promesa literaria
#1

En el mundo existen incontables opiniones acerca de la muerte.

¿Pero alguna vez se han detenido a preguntarse sobre lo que la muerte piensa sobre la vida?

En el mundo existen aproximadamente 7.678.000.000 de personas, algunos creen que la mejor forma de vida es aquella en la que hacen siempre lo correcto, algunos más creen firmemente que sólo las personas que siguen sus metas son aquellas que han vivido felizmente; la verdad ninguna de esas es la correcta. A la muerte no le importa quien ha tenido el mejor estilo de vida, solo nos encargamos de hacer nuestro trabajo. Bueno esa es la humilde opinión de un ángel de la muerte.

Esta es mi historia, Declan Urrutia un ángel de la muerte cuyo trabajo es guiar a las almas a su descanso eterno.

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Destiny_001
Rango4 Nivel 19
hace 12 meses

Gracias! Aún soy nueva en esto de escribir así que acepto sugerencias para mejorar. :D

Carlos_59
Rango14 Nivel 69
hace 12 meses

"ángel de la muerte cuyo trabajo es guiar a las almas a su descanso eterno"

....ánimas en tránsito al otro lado,
atraviesan resignadas “el paso”...

Estos son unos versos de mi poema "EL PASO". Creo que enlazan perfectamente con tu relato.

Un saludo y bienvenid@OrchidOwls_10

Destiny_001
Rango4 Nivel 19
hace 12 meses

Hola! Si, encajan más que perfecto :D
Gracias, Saludos


#2

LONDRES 1999

El ocaso estaba llegando a su fin, la impactante imagen de aquel hermoso paisaje dejaba a cualquiera cautivado. Excepto a mí que vagaba entre las personas, con aquella larga y negra gabardina que parecía no tener efecto en tan caluroso día de julio.
Miraba fríamente a cada una de las personas del lugar, buscando a una en particular. Después de tanto, encontré a quien buscaba. Caminé con paso firme y apresurado, atravesando aquel grupo de personas sin ser visto y me arrodillé ante aquella joven que lloraba desconsolada entre la multitud.
- Hasta que te encuentro, ¿Tienes alguna idea de lo mucho que me hiciste caminar? - hable con voz fuerte.

― No sé qué está pasando, nadie en esta plaza me hace caso. - miró a su alrededor, la Plaza de Trafalgar estaba llena de turistas que tomaban fotos a su alrededor. - ¡Dime! ¿Por qué nadie me ve?

― Te lo explique en el hospital, has muerto. - Mis palabras parecieron retumbar en la cabeza de aquella joven quien lloraba desconsolada.

― No te creo, eso es mentira.

― Escúchame, esa es la verdad. Mi nombre es Declan, un ángel de la muerte cuyo trabajo es guiarte al cielo. Tu nombre es Lucía Clayd, moriste el 13 de Julio de 1999 a la edad de 25 años en un accidente de autobús―Dije mientras guardaba mi libreta de color negro ― Niña me has hecho perder mucho tiempo.

― ¿Y que pasara conmigo? ―respondió la joven mientras se limpiaba el rastro de lágrimas.

― Ya te lo había dicho― bufé― tendrás que ir al cielo, en donde evaluaran tu vida. Si viviste de una manera no tan mala, serás enviada al cielo. Pero si cometiste pecados imperdonables, entonces te enviarán al infierno.

La chica comenzó a llorar de nuevo― Esto es injusto, solo viví 25 años. Solo tuve un par de novios y nada interesante paso en mi vida ― pose mi fría mano en su hombro.

― La vida no siempre es justa, pero si así es como fue la tuya entonces no debes preocuparte por nada, serás enviada al cielo y reencarnaras como mucho en 30 años.

― ¿Por qué tú eres un ángel de la muerte? ― preguntó curiosa

― No tengo permitido hablar sobre temas personales, es una regla hecha por mí ― me puse de pie y sonreí con calidez ― Si ya estás lista, creo que deberías marcharte.

La chica permaneció sentada un par de segundos más, hasta que se levantó ― Bien, creo que no hay nada que hacer. – suspiro ― Estoy lista.

― Sabia decisión ― Sostenía la libreta en mi mano izquierda y toque la frente de la joven ― Vive una vida mucho más atrevida cuando reencarnes ― sonreí y una cálida luz ilumino el lugar, una paloma blanca salió volando hacia el cielo.

― Otro trabajo fácil. - estire los brazos para liberar un poco de tensión hasta que una mariposa negra se posó en mi mano ― Han pasado 10 años desde la última vez que me dieron un “caso especial”

Hospital Saint Thomas

― ¡Señor! - escuche la voz de Lucas, un chico recién llegado ― Me da mucho gusto verlo ¿Qué trabajo tiene aquí? ― parecía entusiasmado.

― Hola Lucas, me han enviado un caso especial. - respondí mientras veía a mi alrededor ― ¿Y tú?

― He venido a recoger a una persona ― una ambulancia llegaba con un hombre de la tercera edad a quien le había dado un ataque al corazón ― Creo que ya debo irme, nos vemos otro día.

― Adiós. ― «Un trabajo fácil para ser su tercera alma» Pensé mientras veía como se acercaba al cuerpo de aquel hombre.

Estuve esperando por mucho tiempo, a mi alrededor las personas iban y venían, otras lloraban y unas cuantas más ahogaban sus penas en una sutil platica con algún desconocido. Mire por tercera vez el reloj, las 12:11 a.m he estado aquí por 6 horas, camine por todos lados hasta que por fin dos horas después escuche la voz de aquel doctor llamando a la familia Collwell.

― Felicidades señor, su esposa e hija esperan en la habitación 154 ― aquel hombre a quien se dirigía parecía bastante cansado.

― Muchas gracias doctor ― el hombre camino hasta la habitación, lo seguía bastante apresurado ya que solo quería conocer a mi caso especial e irme de este lúgubre lugar. Al abrir la puerta una mujer con rostro exhausto sonreía mientras sostenía en sus brazos a una pequeña bebé.

― Amor, nuestra Isabel ha nacido ― dijo con mucha felicidad.

― Mi amor, lo has hecho muy bien ― se acercó para darle un beso ― Llamaré a Lana, para que les avise a los niños que su hermana menor ya nació.

Me acerque con paso lento para ver el rostro de aquella niña, al verla me dio un poco de pena. Su nombre era Isabel, bastante irónico para una niña que nació con poca salud ― Muy bien niña, a partir de ahora tendré que verte seguido.

Sali de la habitación para vagar un poco por la ciudad, mi mente vagaba mientras que pensaba en lo injusto que puede llegar a ser Dios, aquella niña solo tendrá una corta vida de 20 años ya que su sistema inmunológico es débil, lo cual provoca que cualquier enfermedad por pequeña que sea, se convierta en algo grave. Me da algo de pena, pero realmente no es algo que yo pueda detener.

Llevo 750 años haciendo este trabajo, solo debo seguir como hasta ahora y cumplir mi condena de 1000 años para poder reencarnar, en ese momento era lo único que pensaba. Hubiera deseado que todo siguiera igual.

Hiarbas
Rango11 Nivel 53
hace 12 meses

Bien, me encanta el relato, a seguir a este angel de la muerte


#3

CAPÍTULO 2

Hospital Saint Thomas, 2007

Habían pasado ya 8 años desde que se me puso a cargo del caso especial, la verdad es que desde aquel día no he vuelto a verla. Solo se lo indispensable, ella ya ha cumplido 8 años y con ello un año en el hospital. Detectaron su enfermedad cuando tenía 6 años y medio, debido a un pequeño resfriado que en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en algo realmente grave.

Mire mi reloj y ya pasaba de medio día, me encontraba en la entrada del hospital. Hoy tenía que ver cómo iba la situación con caso especial. Frente a mí se encontraba aquella mujer vestida de blanco, de cabello rubio y ondulado, no había necesidad de preguntarme quien era.

― Diana, tiempo sin vernos. - salude aquel ángel de la guarda, sus ojos azules se dirigieron a mí.

― Vaya, Declan. Me da gusto ver que estas bien, ¿Tienes trabajo? ― sonreía tan angelicalmente como siempre.

― No, solo vine a ver como estaba la situación de caso especial ― al ver aquel rostro juvenil, me sorprendía recordar que aquella belleza tenía casi cuatro veces el tiempo que yo llevaba como ángel de la muerte.

― ¿Caso especial? ― me miró con sorpresa. - ¿Te refieres a Isabel Colwell?

«Para ser sincero, no recordaba su nombre» ― Si, es ella ― dije al azar, pero la verdad sería demasiada coincidencia que dos casos especiales estuvieran en el mismo lugar.

― ¡Que sorpresa! Me dejaron a cargo de ella ― sonrió.

― Si estas por aquí, ¿quieres decir que pasó algo?

― Aún no, pero si pasará, aunque no es algo para preocuparse. Le pregunte a la enfermera en qué lugar se encontraba, me dijo que está en el tercer piso en el área de pediatría. Vamos. ― «No es nada extraño que un ángel de la guarda pueda ser visto, en realidad ambos podemos hacerlo, ser vistos cuando lo deseemos» ― la seguí, llegamos al tercer piso y nos dirigimos a una amplia habitación en donde había por lo menos 6 camas, al fondo se encontraban reunidos los niños. Quien llamó mi atención fue aquella sonriente niña que hablaba con bastante madures y hacia sonreír a los otros niños, su mirada era alegre y su voz dulce inundaba cada rincón de la habitación.

― Isabel sacará a sus compañeros al jardín, tienen prohibido salir ya que sus situaciones son un poco complicadas, aunque no tan graves ― Diana escuchaba atenta la conversación que tenían los niños y yo hice lo mismo.

― Tengo miedo, hoy nos harán los estudios y análisis ― dijo una niña con mirada triste.

Caso especial se acercó a ella para abrazarla ― No te preocupes, sólo será un momento ― dijo mientras se acercaba a la ventana ― Mi mamá me dice que cuando tenga miedo, debo pensar en cosas bonitas ― para mi punto de vista, ella solo se quería hacer la valiente ― Vamos al jardín.

― Pero...Isabel, las enfermeras no dejan que salgamos ― aquel niño se acercó a ella para tomar su mano.

― No te preocupes, saldremos sin que nos vean ― Isabel se dirigió a la salida de la habitación seguida por los niños.

Diana y yo los seguíamos, mi trabajo no es tan difícil comparado con el de un ángel de la guarda. Ellos son elegidos por sus acciones y solo las personas que en vida hicieron demasiados actos buenos son honrados con el título de “Ángel de la Guarda” aunque Diana es diferente, por mucho tiempo ella estuvo ayudando a Dios, él confía ciegamente en ella, después fue enviada a cuidar a los humanos. Cuando está a cargo de un niño, existe un 99% de probabilidad que se convierta en un adulto recto y una eminencia.

― Es irónico que te hayan puesto a cargo de un caso especial ― dije mientras me apoyaba en aquel frondoso árbol, mientras observaba a los niños que jugaban entre la hierba.

Diana se tumbó en el suelo ― De hecho, ella es la primera, después de que tuvimos problemas con algunos casos especiales que tuvieron un comportamiento inaceptable, hemos puesto ángeles de la guarda para que estén cerca de ellos. Al ver tu reacción cuando la conociste, supongo que no la veías muy seguido.

― Que perspicaz ― Pensé ― Si, no la había visto en 8 años.

― Ahora comprendo porque nunca nos habíamos encontrado.

― ¿Quieres decir que estas situaciones pasan a menudo?

― Bueno, ella es una niña bastante especial, pero ya te darás cuenta por ti mismo.

Había pasado casi una hora desde que los niños jugaban en el jardín. Un grupo de enfermeras salieron de prisa para encontrarse con ellos ― Niños, saben bien que no deben salir ― los niños parecían un poco tristes.

Entonces ella hablo ― Yo los saqué de la habitación ― su mirada era distinta, era valiente ― Ellos no tienen la culpa.

― Deberías disculparte ― dijo una de las enfermeras. - Sabes lo malo que pudiera ser si pasará algo.

Diana se acercó a ella y le hablo cerca del oído ― Discúlpate y di que no lo volverás hacer.

Caso especial permaneció callada por un buen rato hasta que decidió responder ― Ellos tenían miedo de los análisis, solo quería que se distrajeran ― Diana bufó al escuchar eso ― Lo siento ― por fin lo dijo.

Las enfermeras y los niños entraron, me quedé un rato en silencio hasta que escuché la voz de Diana ― Ahora entiendes ― me dijo ― Bueno, te dejo, tengo otros asuntos que atender ― se puso de pie y desapareció.

Tenía demasiada curiosidad así que entré para observar más de cerca caso especial, la encontré en una camilla, una enfermera se acercó a ella y le coloco la aguja, su expresión era evidente, a ella le dolía. Después de repetir lo mismo unas cuatro veces, salió del lugar. La seguí. Se detuvo y comenzó a secarse las lágrimas que salían de sus ojos y entró en la habitación donde los demás niños la esperaban ― No duele, recuerden que deben pensar en cosas bonitas ― sonrió con alegría mientras escondía su brazo que aún tenía un algodón con sangre.

Sali del hospital, pensando en muchas cosas. Durante mi tiempo como ángel de la muerte pude darme cuenta de cómo es realmente la vida, pude apreciarla desde distintos puntos de vista y entender mejor lo mucho que los humanos sufren. Me di cuenta de que al final, aunque crean no temerle a la muerte siempre terminan llorando y suplicando no ser ascendidos. Pero algo me decía que aquella niña era diferente, aún no lo sabía con certeza, pero una curiosidad emanó de mí, sin duda quería observarla más de cerca, todos los casos especiales que había tenido fueron tan simple, solo lamentándose de su corta vida y otros incluso prefirieron morir antes, pero ella a su corta edad hacía lo que muchos adultos no podían, disfrutar la vida.

#4

Hospital Saint Thomas, 2018
«La mirada de mi madre es triste al igual que la mi padre y mis hermanos» ― pensé mientras los observaba en la habitación del hospital ― Apenas hace unos días cumplí 19 años y hoy me dieron una noticia no tan buena, tengo cáncer de corazón, un tipo de cáncer no tan común.
Mire por la ventana, el cielo despejado y azul de verano, hacía que mis ganas de estar afuera haciendo cualquier cosa como cualquier otra persona me consumieran, cuando lo pienso detenidamente está podría ser la última vez que vea un cielo tan hermoso. Suspiré en silencio, para evitar que mis padres se dieran cuenta. Solo pensé que, desde este día, tendría que pensar que es el último, porque quizá dentro de una semana, un mes o un año ya no estaré aquí. Y desde ahora, este hospital será mi último hogar.
Esa noche después de la noticia, me quede sola en la habitación mientras pensaba acerca de lo que significa la vida para mí. Extrañamente no tenía miedo a morir y sentía un cierto alivio de poder haber hecho las cosas que quise durante mi juventud. Aunque aún me haya faltado mucho por hacer, estoy feliz.
Pasaba de las 2:30 de la madrugada, en el cielo despejado sobresalía aquella hermosa luna que iluminaba mi habitación. Pero lo que llamó mi atención fue aquel hombre apoyado en el borde de la ventana que miraba atento a la luna, desde mi posición podía ver aquellos hermosos ojos azules y su piel pálida iluminada por aquella luna, pero por alguna razón sentía que su mirada era triste. Permanecí inmóvil por unos minutos, observando en silencio. De pronto en un instante nuestras miradas se encontraron, aquellos hermosos y vacíos ojos me veían con intensidad, pero en un pequeño parpadeo aquel hombre desaparecido. Me parecía haberlo visto antes.
Después de pensarlo, recordé. Desde que cumplí 8 años veía a un hombre alto, vestido de negro y con unos ojos azules, hermosos, pero vacíos, vagar por los pasillos del hospital algunas veces acompañado por alguien o algunas simplemente paseando por los alrededores como si su único hobbie fuera disfrutar de su tiempo libre. Y después de haber salido del hospital y vivir unos años en casa, aquel misterioso hombre vagaba por mi habitación, algunas noches incluso tomaba asiento en la silla de mi escritorio y observaba la luna, justo como ahora.
Me quedé mirando por la ventana hasta que me quedé dormida de nuevo.
― ¡¿Por qué me miraba?! Qué miedo, nunca me había pasado algo tan extraño como eso ― estaba en la azotea del hospital, intentando calmarme de aquel suceso tan extraño. Respire profundo y me concentre ― Es imposible que me haya visto, tal vez solo despertó y veía a la nada y casualmente yo la vi a los ojos. Si eso fue ― me convencí de aquello sin más remedio.
Habían pasado algunas semanas desde aquello, mi trabajo seguía como siempre y de vez en cuando iba a visitar ha caso especial, pero, aunque me había convencido a mí mismo de que lo sucedido solo fue una casualidad, evitaba aparecer frente a ella y solo la miraba desde el jardín que estaba frente a su ventana ― Han pasado 11 años y ella sigue igual ― dije en voz alta mientras veía como aquella niña hablaba casualmente con un par de enfermeras.
― Si, cómo ha crecido ― escuche una conocida voz detrás de mí que hizo que diera un pequeño salto de sorpresa.
― No aparezcas de la nada ― le dije un poco molesto, Diana era un tanto infantil y le gustaba gastar bromas a los demás ya que hemos estado más cerca estos últimos años he podido entenderla mejor.
― Perdón ― dijo mientras soltaba una risa ― Es solo que era una buena oportunidad para asustarte ― reía tan alegremente que me fue molesto seguir escuchándola después de todo era de mí de quien se burlaba.
― ¿Y ahora que te trae por aquí? ― pregunté para intentar hacer que dejara de burlarse.
― Nada ― respondió mientras secaba las lágrimas de sus ojos ― Hoy solo quería ver cómo estaba ― miro hacia donde se encontraba caso especial. – Es verdad que sigue como siempre a pesar de que le dieron tan mala noticia. – suspiró con tristeza.
Aquello me llamó la atención, a pesar de que había estado viniendo seguido no sabía a lo que se refería. - ¿Una mala noticia? – pregunté ingenuo.
—Si, hace casi tres semanas — comenzó a explicar — Algunos días después de cumplir 19 los doctores le dijeron a Isabel y a su familia que ella tenía cáncer de corazón y debido a su débil sistema inmunológico aunque quisiera comenzar con un tratamiento no sería suficiente para recuperarse — Diana miraba con tristeza. En cambio yo solo veía aquella sonrisa dibujada en el rostro de caso especial y un montón de preguntas vinieron a mi mente. - «¿Acaso no tiene miedo? ¿Cómo puede sonreír de esa manera después de saber eso? ¿Qué pensará sobre la muerte? ¿Sólo está fingiendo?»
— Creí que ya lo sabías — dijo Diana mientras me veía con aquellos ojos llenos de lágrimas me entristece demasiado, aunque ya sabía que ella moriría me es imposible no tener cariño por ella.
— Bueno, supongo que es porque la has visto desde que nació— Puede ser, pero también es porque extrañamente se ganó mi corazón, aquella niña traviesa, amable y alegre hizo que yo comenzará a quererla. ¿No te pasa la mismo?
— «Porque tendría que tomarle cariño a una niña que morirá, además mi trabajo es solo llevar almas y nada más» – eso es lo que hubiera querido responder — No, solo es la costumbre de venir a verla además no es la única alma que llevaré — aunque tampoco fue la mejor manera de decirlo.
— Que malo, es normal sentir cariño por las personas. Aunque seamos seres diferentes aún podemos querer, amar, odiar, etc. Es decir, tener sentimientos.
— No lo niego, pero me parece incoherente. – respondí de mala gana, después de todo para mí no cabía la más mínima idea de querer a un humano que tarde o temprano tendrá que morir.
— Eres todo un caso — bufó — bueno, creo que debo irme, aún tengo unas cosas pendientes allá. – señaló el cielo y sonrió mientras desaparecía.
«Hoy también vino» — dije mientras lo miraba desde la venta de mi habitación — «Y también vino esa hermosa mujer que había visto desde hace tiempo. Aunque, desde esa noche que nos vimos él aparece solo en el jardín o algunas veces en el pasillo, tal vez se enojo» – pensé. – «Hoy le hablaré» – estaba decidida.
Era temprano por la mañana, vi el reloj de mi muñeca y ya eran las 5:38 a.m. Hoy tenía un trabajo temprano y demasiado fácil, un bebé recién nacido.
En aquél quirófano, una madre lloraba mientras sostenía a su bebé que nació hace poco. Permanecí unos minutos frente a ellos, esperando el mejor momento para llevármelo, mientras pensaba en lo que Diana me había dicho. Realmente no sentía tristeza ante aquella escena, para mí era lo más normal y no podía entender como ella o el ángel que estaba frente a mí podían llorar, tal vez eso era cosa de ellos y no de un ángel de la habitación.
— Es hora — dije mientras veía a Claus un ángel de la guarda quién esperaba sollozando frente a mi — Tengo que llevármelo.
— Si — se limpiaba las lágrimas y caminaba junto a mi — Te lo encargo.
Me acerqué al niño que tocaba delicadamente la mejilla de su madre, como si se estuviera despidiendo. Me saque el guante y coloqué mi mano en su frente y tome su alma. Su mamá lloró y gritó con fuerza al darse cuenta de que aquel pequeño ser había muerto.
Claus se acercó a mí y observo al niño que sostenía en mis brazos —Pequeño, es hora de que regreses al cielo — sonrió mientras acariciaba su mejilla — Gracias por tu trabajo Declan, debe ser difícil.
— No tienes porque agradecer — «¿Porque creen que esto me entristece?» – pensé — Bueno, debo irme. Hasta luego.
«Iré a la azotea» — caminaba por aquel solitario pasillo, frente aquella gran ventana que estaba al final del pasillo vi la silueta de una mujer, su cabello largo y castaño me hizo pensar qué tal vez era un ángel, pero esa bata blanca de hospital desecho esa idea.
De pronto se dio la vuelta, aquel rostro alegre, de piel blanca y ojos ámbar me miraron con felicidad, como si hubiera estado deseando verme.

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 53
hace 11 meses

Muy bueno, me encanta, solo un detalle, te aconsejó indicar antes al narrador. Pues a veces puede despistar un poco el ir cambiando de un personaje a otro la narración. Solo a veces ☺😉

Destiny_001
Rango4 Nivel 19
hace 11 meses

Gracias por tu consejo! De hecho si había pensado que tal vez estaría un poco confuso.


#5

— Por fin apareces — dijo con alegría.
No me lo creía, caso especial estaba frente a mi hablándome como si hablara con algún humano. Caminé ignorándola, pasando directo a las escaleras que me llevaban a la azotea.
— Oye no me ignores — escuche su voz detrás de mí, era ruidosa y molesta. – Espera.
— No me sigas — me desespero tanto que tuve que hablarle — «Mi error»
— Lo sabía — grito con felicidad — No me ignores, ya me di cuenta que tú también me ves y me escuchas.
— Guarda silencio — el bebé comenzó a moverse, lo que menos quería era que llorara.
— ¿Y ese bebé? – se acercó para verlo — Es tan lindo ¿Lo puedo cargar?
— No. Ahora aléjate y déjame hacer mi trabajo.
— Te esperaré. – dijo y tomo asiento en aquella vieja banca de madera. Mientras me observaba.
Volví a tocar al niño y una paloma blanca apareció, volando hacia el cielo.
«Me iré antes de que me hable» pensé pero de pronto sentí que alguien me tomaba del brazo.
— Sabía que te irías — parecía que hacía demasiada fuerza para que yo no me fuera. Teniéndola tan cerca me pareció de lo más ligera que con un solo movimiento podría arrojarla lejos.
— ¿Por qué me seguiste?
— Quiero hablar contigo.
— Primero suéltame, sabes lo peligroso que es que me toques.
— No, ¿Por qué es tan peligroso?
Me aleje para sentarme en la banca mientras que ella me seguía — Si te toco podrías morir — dije con sinceridad — Desde cuando puedes verme.
Dudo por algunos segundos y por fin me respondió — Desde que tengo 8 años, siempre te veía y también a la chica de cabello rubio — dijo mientras se colocaba frente a mi — Siempre lo pensé. ¿Eres un ángel?
— ¿Por qué crees que yo sería un ángel? — «Es absurdo»
— Siempre estás cuidándome, en mi casa o en el hospital — sonreía tan bobamente que me hacía dudar de su inteligencia.
— Si, soy un ángel — hice una pausa para ver cómo sus ojos se iluminaban — Pero de la muerte — ella seguía sonriendo como si no entendiera lo que dije — Me encargo de llevarme las almas y dirigirlas al cielo.
— ¿Entonces harás lo mismo conmigo, cuando muera?
— Si, por eso estoy aquí.
— ¡Vaya! Qué interesante.
«¿Interesante? De verdad no tiene ni una pizca que inteligencia. ¿qué persona se alegraría de conocer a un ángel de la muerte?» — ¿No tienes miedo?
— ¿Por qué lo tendría? — respondió — Es el ciclo de la vida, me dijeron que tengo cáncer de corazón, así que supongo que es lo normal — Daba vueltas a mi alrededor, como si no sintiera tristeza o pena de conocerme — Oye — tomo asiento junto a mi. - ¿Quieres ser mi amigo?
Esa pregunta me hizo dudar de mi existencia ¿De verdad comprendió que soy un ángel de la muerte? ¿Tal vez soy el único que piensa que da miedo? «Está chica está loca, nadie en su sano juicio le pediría a la muerte que sea su amiga» — ¿Estás segura de lo que preguntas? — la mire junto a mi, su sonrisa era tan grande que me hizo querer sonreír también — Algún día tendrás que morir y seré yo quien te lleve, no importa cuántas veces llores y me supliques, no podré dejarte vivir.
Pensó por un rato, mientras veía al horizonte. Su sonrisa se volvió sería al igual que su rostro — Esta bien, quiero a un amigo que me vea a los ojos sin una pizca de lástima, cómo lo haces tú. Todos aquí me ven como la pobre chica que está muriendo, incluyendo a mi familia. Quiero hablar con alguien que no sienta lástima por mi — tendió su mano hacia mi y de nuevo sonrió con alegría — Entonces, señor ángel de la muerte ¿Quiere ser mi amigo?
La miré detenidamente, aún seguía sin entender las palabras de Diana y probablemente nunca las entendería. No quería que se volviera un problema en un futuro, solo quería que fuera un alma más en mi lista y si eso era lo único que haría que así fuese no tenía opción — Declan Urrutia, ese es mi nombre. Si seremos amigos creo que sería bueno que lo supieras.
Sus ojos brillaron y se arrojó para darme un abrazo — Mi nombre es Isabel Collwell.
— No me toques, ya te lo dije antes, es peligroso.
— Pero solo estoy tocando su ropa así que no hay problema.
— No lo hay, pero no me gusta.
— Está bien, perdón.
El sol del amanecer comenzó a salir, aquella vieja banca de madera fue testigo del nacimiento de nuestra amistad, Declan un ángel de la muerte e Isabel una humana. Para mí en ese momento ella no significa nada más que una simple alma.


#6

CAPÍTULO 4
— ¿Por qué tengo que morir? - «otra vez la misma pregunta que he escuchado durante tantos años» — pensé al ver a ese hombre frente a mí, había muerto en un accidente de trabajo — ¡Responde! — grito tan fuerte como pudo, mientras que yo lo miraba tan apático como siempre y él recorría de nuevo la habitación de hospital en donde yacía su cuerpo.
— ¿Acaso no lo deseaste durante tanto tiempo?
— Pero solo lo decía porque estaba enojado.
— Así que deseas seguir vivo — me senté en la cama justo ha lado de ese cuerpo frío y sin vida — ¿Por qué quieres vivir? ¿Acaso no viviste una vida vana y llena de deudas que incluso deseaste suicidarte?
El hombre se paró en seco al escuchar mis preguntas, sabía que había dado en el clavo — Pero vivir es de lo mejor — sonrió con nostalgia — Nunca me di cuenta de eso hasta ahora — su voz comenzó a quebrarse — A pesar de todo eso, tenía una familia que se preocupaba por mí y en lugar de seguir adelante, preferí vivir una vida desdichada — comenzó a llorar y se hincó frente a mí — Usted alguna vez también estuvo vivo, ¿Acaso no extraña vivir?
Esa pregunta me hizo sentir escalofrío y un viejo recuerdo vino a mí «Declan, vivir es increíble» su voz aún permanecía en mi memoria y su sonrisa aún me lastimaba. Suspiré en silenció, mi estado de ánimo había caído a causa de esas palabras que creí haber enterrado en lo más profundo de mi ser — No — respondí en tono serió mientras me ponía de pie — Lamentablemente no puedo hacer nada por usted, mi trabajo es enviarlo a un lugar mejor — sonreí sin muchas ganas, solo quería hacer que ese sujeto no me provocara problemas.
— Solo debo aceptarlo — miró con tristeza el retrato de su familia en la mesa junto a la cama — ¿Qué pasará con mi familia?
— Ellos aprenderán a vivir sin ti — tenía que actuar como un buen ángel — Fuiste un buen padre, esposo y hermano — sonreí de nuevo, durante tantos años había aprendido que lo mejor era dar palabras de aliento y de esa forma evitar problemas. Me di cuenta que hice bien cuando me sonrió con satisfacción.
Quince minutos después estaba mirando hacia el cielo como esa alma volaba a su siguiente destino — Por fin termino, tarde más de lo que pensé — Estiré mis brazos para liberar un poco de tensión — Daré una vuelta por el hospital en donde se encuentra caso especial, hace tres semanas que no hago mi recorrido — caminé en silenció por los pasillos hasta llegar a la salida para después caminar hasta mi destino.
Hospital Saint Thomas
Ente por la puerta principal, salude a las enfermeras que me podían ver ya que así lo quería yo — Buenas tardes.
— Buenas tardes Doctor — me respondieron con alegría, me hacía pasar por doctor desde que Caso Especial ingreso de nuevo, para mí era más cómodo. — Comenzaré mi guardia — tome la tabla con datos de varios pacientes y me despedí de ellas, dirigiéndome al elevador. Al llegar me encontré con Lucas, quien llevaba una bolsa de plástico azul.
— ¡Lucas! Hacía tiempo que no te veía — me acerque con entusiasmo, él era uno de los pocos compañeros que me agradaban.
—¡Señor! — me respondió un poco alterado — Que sorpresa verlo aquí — estaba evidentemente nervioso.
— ¿De qué hablas? Tengo un caso especial y de vez en cuando vengo a ver cómo va su situación — el elevador llego y subimos — ¿A dónde vas? — pregunte antes de oprimir el botón del cuarto piso.
— Cuarto piso — respondió en voz baja. Me perturbaba un poco su extraña actitud, pero decidí pasarlo por alto. No tardamos mucho en llegar a nuestro coincidente destino.
— Nos vemos — le sonreí para que él comenzara con su camino antes que yo. Me quedé mirando por unos segundos hasta que lo vi entrar a esa habitación. Me sorprendí y caminé con rapidez para entrar, al abrir esa puerta mi sorpresa fue aún más grande. Caso especial estaba sentada en su cama junto a sus acompañantes.
— ¿Qué demonios? — fue lo único que pude decir. Todos se quedaron en silencio, Lucas y Diana era los únicos a los que lograba identificar. Caso especial ni siquiera se inmuto, solo sonrió bobamente como lo hacía siempre, no lograba identificar si era una virtud de ella.
— ¡Declan! Pasa — me dijo desde su cama — Estamos divirtiéndonos mucho — miré la cama repleta de golosinas y frituras, todo tipo de comida chatarra estaba en ese lugar.
— ¿Qué hacen todos ustedes aquí?
—¡OH! Es verdad — miro a los ángeles — Él es Lucas, me dice que ya te conoce. Él — se dirigió a un chico pelirrojo sentado junto a Lucas — Es Michell, inició su trabajo como ángel de la muerte hace apenas dos semanas. Ella — prosiguió con la chica de cabello café junto a su cama — Es Camila, un ángel de la guarda que está encargada de los niños recién nacidos. Ella es Diana, pero igual ya la conoces.
Mi rostro reflejaba molestia, era obvio. Pero ella parecía no leer el ambiente.
— Vamos, no te enojes con ella — Diana caminó hasta mi — Deberías divertirte de vez en cuando — sonrió como siempre y prosiguió con su reunión junto a los demás, la verdad es que no tenía mucho interés, pero incluso Lucas y los demás me insistieron en quedarme.
Me senté en el borde de la ventana, el viento fresco de la noche movía mi cabello. Mi mente divagaba en viejos recuerdos que preferiría no haber tenido nunca, las risas de todos eran demasiado abrumadoras para mi así que decidí salir a tomar aire a la azotea. Me senté en la banca de madera mientras apoyaba mi nuca en el borde del respaldo, cerré mis ojos y caí en un profundo sueño.
«Declan, corre» esa dulce voz resonaba en mi mente. No tenía ni la menor idea de que aún podía recordarla.
«Espera, te atraparé» corrí detrás de esa melena oscura como la noche. La tomé de la cintura y la abracé con tanto amor.
Sentí unos largos dedos sobre mi mejilla, abrí lentamente los ojos y la vi. Caso especial estaba sentada junto a mí y acariciaba mi rostro con un guante rosa que parecía de seda — Estabas llorando — dijo sin dejar de mirarme con esos enormes ojos ámbar — ¿Tuviste una pesadilla?
— No lo recuerdo — mentí sin mirarla.
— ¿Ya ha terminado tu reunión?
— No, aún no. Quería saber qué hacías aquí afuera.
— Nunca fui bueno socializando — respondí de mala gana mientras que ella bajaba su mirada, parecía que mi fría actitud le molestaba. Vi entonces el par de guantes rosas que llevaba puestos — No hace frío — ella se dio cuenta al instante de la razón de mi comentario.
— Es para poder tocarte — de nuevo esa boba sonrisa — Me dijiste que no podía hacerlo, así que pensé en una manera y este fue el resultado.
No sabía que responder ante eso, un extraño sentimiento de felicidad me invadió por un instante y eso me molestó. No respondí y preferí hacer otra pregunta — ¿Desde cuándo hablas con ellos?
— Poco después de que hablara contigo, quería tener amigos con quién hablar durante horas y decidí hablar con ellos. Me agradan mucho.
— ¿Cuál es el punto de tener amigos si al final morirás? – conocí personas como ella que preferían no tener ningún tipo de relación con las personas a su alrededor, pero esa niña era rara.
— ¿Y eso que importa? – respondió a mi duro comentario mientras miraba el oscuro cielo — Me gustaría que cuando muera las personas me recuerden como alguien que alguna vez cambio su día, aunque fuese solo por poco. Quiero ser recordada — Es absurdo pensé, pero no quería seguir insistiendo a una niña que probablemente no entendería — Vamos adentro, no te quedes aquí solo — tomo mi mano y se puso de pie, con esa débil fuerza que ejercía, podría zafarme fácilmente pero no podía hacerlo o más bien no quería. El viento jugaba con ese castaño cabello mientras que desde mi posición podía ver el rostro sonriente de esa niña.

Destiny_001
Rango4 Nivel 19
hace 11 meses

Jajajajaja probablemente muchos! 🤫🤭

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 53
hace 9 meses

Creo que me quedaré esperando mi continuación en ambas historias eternamente =( ...
No, en verdad vivo con la esperanza de verlas continuadas =)

Destiny_001
Rango4 Nivel 19
hace 9 meses

Lo sé! Perdón 😌😌 es que ya no he podido continuar pero te prometo hacerlo pronto

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 53
hace 9 meses

OHHHH mis plegarias han sido escuchadas, que genial, ufff nunca imaginé que esto ocurriría que bien =))))

Destiny_001
Rango4 Nivel 19
hace 9 meses

Jajajaja Siii! Te juro que ya hare algo al respecto y seguire con estas historias!! 🙊Gracias por esperar jaja te prometo no hacerte esperar demasiado