JaiverC
Rango5 Nivel 20 (409 ptos) | Escritor en ciernes
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Hay algo que nos muestra diariamente el pasar de los años y sus consecuencias. Son nuestros espejos, reflejan y nos muestran nuestra vida.

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#2

Mi mañana matutina consiste en alistarme a las carreras para ir al trabajo. No recuerdo cuando me acostumbre a esta vida de prisas.
Este día esperaba lo mismo de siempre. Pero extrañamente me desperté más pensativo de lo normal. Proseguí con mi rutina, llegué al baño y por primera vez en mucho tiempo puse más atención al gran espejo con marco de madera que estaba arriba del lavamanos. Mirando fijamente mi reflejo me asombré, el tiempo había pasado muy rápido, llegué a preguntarme si ese desgasto cuerpo realmente era mío. Me cuestionaba si el espejo mostraba realmente el presente. Sacudí la cabeza, acepté lo que había al frente mío y entré en razón.
Reflexioné llegando a pensar que en realidad el espejo no reflejaba el presente, sino el pasado, mostraba todas las arrugas, las canas, angustias, tristezas y todos los hechos que se habían acumulado en mí, durante estos largos 49 años.
Me cuestionaba cuantas veces me había reflejado en él, desde la niñez, cuando tenía ojos saltones y llenos de curiosidad por la vida, hasta ahora, en mi edad adulta, ya con ojos cansados, sin vida y sin esperanzas de poder cumplir los sueños que alguna vez tuve.
Recordé que no solo yo me había reflejado en él, sino también muchas caras como la de mi hermana, mi madre, amigos, también personas que ya no existían, como el rostro feliz de mi padre y la sabia cara de mi abuelo. Todos ellos habían tenido diversas experiencias en este espejo.
Tuve tantos recuerdos que ahora están guardados en este cuadro de madera, como la primera vez que mi padre me enseñó a afeitarme, los molestos granos de la adolescencia, la tristeza de ver que mis dientes de leche se habían caído, también cuando mi madre me cepillaba los dientes para mi primer día de escuela, esas y muchas otras cosas vividas se guardan aquí.
Me dio tristeza e impotencia pensar en que un día alguien quitará este espejo, desaparecerá y junto con él las memorias de mi existencia.
Hoy me levanté muy reflexivo, las experiencias de años anteriores me persiguen esta mañana, tal vez sea porque estoy en medio de la vejez.
Pero ahora dejando esto de lado, se me hace tarde para ir a trabajar, como todos los días. La recompensa de la vejez es que seguramente mañana olvidaré los desvaríos de hoy.