SalmonDucks_27
Rango8 Nivel 39 (3062 ptos) | Poeta maldito
#1

Tú me gustas

Pero no solo me gustas por simple gusto, sino que me gustas por la forma en que sonríes, en como estas en silencio, en como te concentras, en como me hablas, en como te enojas, en como lloras (no cuando te hacen llorar otros) en como son tus ojos, en como es tu cabello, en como es tu aroma, en como son tus mejillas, en como es tu nariz, en como son tus labios, en como entristeces, en como tus golpes duelen, a pesar que tienes unas manos tan pequeñas y regordetas, en como... como simplemente eres tan perfecta

Solo quiero saberlo, porque eres la inspiración que con tan solo verte no se ira

¿Quiero saber si yo te gusto? Y si es que sí, por fin se irán mis dudas, pero si es no, solo no me contestes y tú seguirás con tu vida

Porque prefiero un visto eterno que un rechazo que me atormente
Lo que siento por ti, ni el psicólogo más experto me lo podrá quitar
Me gustan mucho los caballeros y como un caballero, moriré hasta el final
Si no entiendes esa parte... es que jamás cambiaría estos sentimientos que son por ti. Lo digo en serio... no me importa nadie más, solo tú y simplemente tú.

SalmonDucks_27
Rango8 Nivel 39
hace 2 meses

@escritoraatiempoparcial
.... 😭 ¿Te refieres a la historia o que es muy obvio lo que va a suceder?

Si es lo primero, lo siento. Si es lo segundo... espera hasta el final.

escritoraatiempoparcial
Rango9 Nivel 43
hace 2 meses

Me refiero a la historia, al triste y un poco penoso comienzo, no es crítica, sino un comentario de un lector que no esta de acuerdo con el narrador. "Contare nuestra historia para imaginarte que estas a mi lado en estos momento de ahogo.

Espero que lo leas..."
Cuenta la historia porque quiere aun cerca a la persona que no tiene y con el fin de que esa persona lo lea, lo cual me resulta triste 🙈

SalmonDucks_27
Rango8 Nivel 39
hace 2 meses

Gracias... No te defraudare con mis continuaciones. Lo siento por el comienzo.

SalmonDucks_27
Rango8 Nivel 39
hace 2 meses

Debe ser una buena historia y no quiero arruinarla con el inicio... Gracias por leer

Yuki_Rose
Rango11 Nivel 53
hace alrededor de 2 meses

Todo buen comienzo es difícil empezar...

DemonGirl
Rango3 Nivel 10
hace alrededor de 10 horas

Esto es magnífico. Va muy bien. ❤


#2

Todo ocurrió en el 2017.

Estábamos en 3ero de secundaria. Yo estaba en 3º III y tú, en 3º IV. Eras nueva en el colegio. Pero conocernos no fue instantáneo, sino que fue como a la mitad del año si podría decirse así, o no lo recuerdo que día fue, pero sé que fue único.

Aún lo recuerdo, aún recordó cómo te conocí. Yo estaba caminando con un amigo que había conocido el año pasado y que había estado en mi salón, pero bajo en sus parciales y tuvo que bajar de salón. Caminamos todo normal como un día común, estuvimos hablando de algunas cosas, hasta que de repente, te vi.

No sé si lo recordaras, pero estabas con una chica, es chica la conocía, era una amiga que había conocido en primero, pero luego se fue y ya no supe nada de ella. Las cosas es que me gusto verte, no sé porque, solamente me gusto verte y le pregunta a mi amigo como te llamabas, pero me dijo que aún no te conocía así que, él me hizo acercarme a ti y tu amiga, te pusiste detrás de ella y de reojo te veía.

(Eras tan bonita, digo, eres tan hermosa)

Al día siguiente. En el receso nuevamente, salí con él, seguimos caminando y así de la nada me dice que si me gustabas. Me quede dudoso, solo quería saber tu nombre, pero llegamos a esto y después me dice que te había dicho que me gustabas.
No le respondí, eres muy hermosa, aunque no te conocía.

(Lo siento por no haberle respondido aquel momento. Me empezaste a gustar aquel momento, sabes porque, porque ese mismo día en la noche, naciste en mis sueños)

Los días y noches fueron pasando, cada receso que transcurrían, cada salida que llegaba, nuestros caminos se entrelazaban como si fuese por simple coincidencia o tal vez, por simple decisión del destino y extrañamente, mientras las horas pasaban en esos, se rumoreaban que estabas enamorada de mí.

(Yo pensaba que era mentira o que era un simplemente un rumor)

Recuerdas cuando mi amigo te llamo y me acerco a tu lado, quiso que te hablara, digo, me obligo a que te hablara, pero no pude. No sabía que decirte, era tan tímido y estúpido.
Me empujo contra ti y fue la primera vez que te toque

(No de forma pervertida para ser exacto)

Casi lo olvido, tu nombre, tu hermoso nombre, ese nombre que cada vez que lo digo, vienen miles de historias en mí, ese nombre perfecto que pudo hacerme soñar. A…

(Continuara....)

#3

Verte era fascinante. Tú belleza era tan inigualable, pero lo que más me gusto de ti fue tu sonrisa. Esa sonrisa que cuando la veía, me hacia sonreír. Esa misma sonrisa con la que podía soñar todas las noches.

¿Recuerdas?
Yo me sentaba en la tercera carpeta que estaba enfrente de tu salón, tú también estaba sentada enfrente de mi salón. Tu hacías locuras, saludabas, cuando alguien te tapaba, lo empujabas o lo regañabas para que se saliera de ahí.

¿Recuerdas?
Cuando uno de tus amigos lanzo tu cartuchera a mi salón, cuando la coordinadora estaba en mi salón, no se habrá dado cuenta, pero recuerdas lo que paso ¿no? En tu cartuchera estaba escrito varias veces mi nombre. La mayoría del salón me empezó a molestarme, diciendo que era mi cartuchera, aunque la coordinadora no se la creyó, llamo al chico que lo había lanzado, me llamo a mí y también a ti. Estábamos juntos en un espacio que era pequeño, no sabes cuánto disfrute ese momento, hasta que la coordinadora me dijo que nos iba a suspender. Debes de recordarlo, es cultura general.
Ella me dijo que me iba a suspender por decir que esa era mi cartuchera, cuando yo ni siquiera dije nada, solo veía mi nombre en esa cartuchera y mis compañeros decían que era mía.

(Jamás voy a olvidar esos momentos)

Te buscaba por las redes sociales cada día y noche, pero jamás pude encontrarte. ¿Acaso fallaba en escribir tu nombre? Eso es imposible porque ya me había aprendido tu nombre, ya había marcado en mi cabeza tu nombre, ya había apuñalado a mi corazón de tu nombre. Así que era imposible que me confundiera.

Los días siguieron pasando. Algunas chicas de tu salón o tus amigas, supongo. Ya me habían mandado solicitud y cada vez que veía esas solicitudes, revisaba los perfiles para ver si estabas ahí, te buscaba y buscaba, pero no pude encontrarte.

Cuando hable con unas de tus amigas, me dijo que si me gustabas. Que porque no te hablaba, quería que me acercara ti, también que eras tímida al igual que yo, y que no usabas ninguna red social.

Te veía caminar en los recesos con tu grupo de amigas, eras la más hermosa de todas ellas. Pasar por tu lado como si fuera por simple coincidencia, pero esta vez era porque quería verte a lo más cerca.
Tu sonrisa, tus labios, tu forma de hablar, tus ojos, tus mejillas, tu largo cabello y tú. Era tan hermoso y único.

(No sé porque estoy llorando, pero era tan hermoso verte)

Los chicos que estaban en tu salón ya habían empezó a molestarte conmigo y yo, tontamente sentía feliz cuando escucha tu nombre. Cada vez que caminaba no podía dejar de escuchar ese nombre tan maravilloso.

Llegamos a mitad del año. Llegamos a junio y unas notas habían llegado a mi salón, pequeñas invitaciones que fueron repartidas a algunos alumnos. Yo no sabía que era, ni mucho menos se me entrego a mí. Una compañera me lo mostró, era una invitación para celebrar tu cumpleaños. Ibas a cumplir 14.

Esa semana estaba pasando y cada salida, cuando uno de tus amigos me veía, hablaba fuerte y decía que tú directamente querías invitarme a tu fiesta. Me parecía extraño, pero no sé porque esperaba que tú te acercaras a mí y me lo dijeras.

Recuerdo que una de mis amigas iba a ir a tu fiesta. Sabes lo que le dije, le dije que te tomara una foto. Yo en cambio tenía otros planes, iba a salir con unos amigos a jugar fútbol. No vas a creer donde, íbamos jugar en una loza que le decían “el hueco” y esta, me dijeron en ese momento, que estaba cerca de tu casa.

Creo que cuando me dijeron eso, extrañamente esperaba a que aparecieras por ahí. tal vez pienses que es tonto, pero en verdad me la creí así. En cada momento volteaba la mirada para ver si podía verte. Y cuando todo termino, miraba por la ventana del autobús para ver una casa que estuviera haciendo una fiesta, como el anhelo de verte.

El día lunes llegando al colegio muy temprano, pregunte a mi amiga si lo había hecho y me dijo que sí. Esa misma tarde, me mando una foto que mostraba tu belleza, también me dijo que me estabas esperando, veías por la ventana si llegaría y te seguían molestando conmigo.

(Aún la sigo viendo. Te ves tan hermosa como siempre)

Llegamos a exámenes finales, aún no nos hablábamos. Solo mi mirada en ti era la única que se manifestaba, soñarte cada noche era uno de mis talentos favoritos, hablarle a mi almohada diciéndole lo mucho que me gustabas y recordaba esos en donde sonreías.

(Continuara...)

#4

Termino el año, pero antes de pasar a 4to que paso durante ese año.
Como tuvo días bueno, también había días extraño.

Primero comenzare con los días buenos, aunque ya lo dije mucho. Me enamore de ti, demasiado, según mi escala de enamoramiento, llegaste al 50%.

Y los días extraños fueron que… ¿Cómo decirlo? Se enamoraron de mi ¿recuerdas? Uno de tus amigos se enamoró de mí. ¿recuerdas? Me perseguía casi todos los recesos, hasta una vez hizo que me ilusionara.

¿Sabes por qué?

Porque un jueves terminando el receso, una carta me llego, admito que estaba muy bonito y la letra, ni que hablar. Rápidamente pensé en ti, sonreí por ti y antes de abrirlo. El profesor nos dijo que fuéramos a la sala de computación y yo lleve la carta, mientras el profesor revisaba los dibujos en la computadora, yo saque la carta y empecé. Todo iba tan bien, hasta que llegue al final de la carta. Era de él.

Ahora entiendo porque cuando recibí la carta, algunos de mis compañeros se empezaron a burlar. Me sentí tan avergonzado.

(Continuara...)

#5

Termino ese año.

Seré sincero, pero tuve que olvidarme de ti. Esconderte de mis sentimientos, perderte entre las nubes, desvanecerte en mis sueños y enviarte a las estrellas. Tenía que estudiar, tenía que subir a 5º I y tenía que entrar al círculo de biología.

No fue fácil hacerte eso, pero debía dejarte. No habíamos hablado para nada, mi timidez me lo impedía, creo que a ti también, así que pensé que sería mejor olvidarte. Fue muy difícil, no olvidarte, necesitaba verte como antes, soñarte, imaginarte e inspirarme.

¡Cómo podría olvidarte! ¿Porque haría algo así?

Era prácticamente mi felicidad. Me dabas alegría con tan solo mirarte. Esa sonrisa que cuando se manifestaba hacia un hoyuelo sobre la parte superior izquierdas de tus labios, tus ojos hermosos color café (realmente no sé qué color son, soy malo para los colores) que, a pesar de estar bloqueada con tus lentes negros y turquesa, igual esos colores de ojos, eran tan hermosos. Ese largo cabello marrón (aquí también) que cada vez que el viento soplaba, dejaba un dulce aroma, como la primavera.

Cuando empezaron nuevamente las clases. Estuvimos en el mismo salón, 4º III.
Cambie mucho, tanto físico como emocionalmente. Ya no era el mismo de antes, creo que tú también te habrás dado cuenta de eso, los primeros días de clase siempre estaba estudiando biología, ni siquiera me juntaba con mis mejores amigos.

Era muy agotador. Recuerdo que durante uno días solo pude verte una vez, aún seguías siendo tan hermosa como antes. Vi esa sonrisa tan bonita que me encanto. Sé que solo fue por un momento, pero mi cabeza la conservo intacta, como si lo hubiese visto a cada momento.

Creo que ahí fue donde te conocí más de lo que ya te conocías. Eres muy extrovertida. Pensé que eras tímida, me engañaron, me dijeron que eras tímida. Tú no lo eras.

Verte en mis pequeños descansos. Hablar, caminar, discutir ya sea con nuestros compañeros o profesores. Sinceramente, era muy divertido. Incluso había veces en que me reía por las cosas que hacías, aunque no llegaste a mis sueños en esos días.

(Todavía no) Los días fueron transcurriendo.

Llegamos a junio. Tu fiesta de 15 años ya estaba al acecho. Entregaste tus invitaciones a casi todo el salón, a excepción de mis dos mejores amigos y a mí.

(Te entiendo. Ten entiendo. Los tres éramos los que más estudiábamos en el salón, los que sacábamos buenos puntajes en el salón, los que entraban a la primera hoja de los parciales y créeme, no estoy exagerando, pero no estudiábamos mucho. Solo para los mensuales y a última hora para los bimestrales y nada más. Tal vez sea por eso que solo nos hablábamos con mi mejor amiga y la amiga de mi mejor amiga, que se volvió nuestra gran amiga)

Tu fiesta iba a ser el sábado 23, pero cumplir el 24. Y sabes lo más tonto, nos invitaste ese mismo día cuanto estábamos en clase historia, la ultima hora. Era ilógico que fuéramos, pero conociéndonos no iríamos, porque los tres no éramos esa clase de chicos que iban a fiestas.

(Aún conservo tu tarjeta)

Recuerdo que cuando llegue a clases el día lunes. Los relatos de la fiesta estaban invadiendo cada rincón del salón, escuchaba nuevos rumores.

(Perdóname)

No recuerdo el color de tu vestido, ni mucho menos tu peinado. Aunque solo hay una cosa que recuerdo muy bien.

(¿Quieres que lo diga? Imaginare que dijiste que sí)

Te besaste con un chico (estúpido). Lo siento, pero no puedo creer que hicieras tan cosa, no puedo creer que te besaras con el chico que “gileaba” con todas, le pedía para “estar” a todas, a pesar que lo rechazan, el seguía. Le pido a estar a tu amiga e incluso se puso a llorar.

Admito que el chico tiene una buena autoestima, pero es un inútil. Comparado a mí. Mis parciales eran bueno, mis notas eran de las mejores del salón incluso mis palabras son mil veces mejores que el de él. No pensé que fueras una persona así.

(Continuara...)

#6

Era el 2018.
Un año en donde comenzaban los mundiales futbolísticos, muchos lo veían como un año de felicidad porque las selecciones iban a participar, incluyendo la de nosotros. Gran parte del país emocionado, mientras que otros, no. (ósea yo)

Lo nuestro empezó a iniciarse el día 9 de junio.

(Si no me equivoco. Perú iba a tener un encuentro con Suecia. Recuerdo que mis dos mejores amigos estaban haciendo apuestas con otros para ver quien ganaba y a mí ni siquiera me importaba)

Ese día te había visto en la ventana (al fondo) donde estaba la carpeta en donde me sentaba con mis amigos, estaba mirando al parecer.

Me hice el tonto para no acercarme. No quería que mis amigos me molestaran y que te incomodaras así que, por un momento me senté con un compañero y nos pusimos a hablar.

(Tengo que decírtelo. Me hablaba de ti, no sé si te habrás dado cuenta, pero a cada momento te empezábamos a mirar)

Fue en ese momento en que vi que no estabas bien. ¿Por qué llorabas? ¿Por qué estabas deprimida? ¿Quién te había hecho eso? Tal vez yo no seré la persona correcta que debería escucharte, pero aún eras muy importante para mí y quiero que confíes en mí en cada segundo, cada minuto y cada hora. Siempre.

Una de tus amigas se acercó a nosotros y me dijo que fuera contigo. Por un momento me puse feliz, aunque no lo demostró, pero también un poco apeado, no quería incomodarte. Además, porque debería ser yo quien te consolara, no debería de ser él.

Me acerque a ti, digo, me llevo contigo. Me senté al lado de la pared, en mi sitio, tú estabas a mi derecha y estabas recostada sobre la carpeta. Te estaba mirando.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Acaso te hizo algo ese inútil? Nadie debería de hacerte. Nadie debería borrar esa bonita sonrisa. Nadie debería hacerte enrojecer esos hermosos ojos. Nadie. Nadie. ¡Nadie! Tendrá que hacerte daño.

Realmente no pude hablarte. Solo podía mirarte, pero creo que quería escuchar algo de mí.

¿Recuerdas?
Con uno de mis lapiceros te toque la mejilla y tú me sonreíste. Era tan hermoso. Quise decirte algo, pero mi timidez me gano nuevamente.
¿Por qué llorabas? (Duele verte así) ¿Te gusto como tú a mí? No pude decírtelo.

El salón estaba molestándonos, cantando, cantándonos. Recuerdo solo una parte, era: “y va creciendo y creciendo como nubes en el cielo dando vueltas por el mundo es increíble así es el amor y al fin lo encontré…”

Los segundo o minutos fueron transcurriendo. Seguía mirándote, hasta que llegue al punto de decirme: “Imbécil”

(De verdad, tal vez pensaras que estoy diciendo tonterías, pero es verdad. Lo he apuntado en mi diario y es la última vez que escribí)

Saque el examen parcial que dimos jueves y te preguntes si habías hecho algunas preguntas… la cosa es que esa sería una excusa para comenzar a hablar.

Creo que te pregunte como estabas, no sabía que decirte, estaba muy nervioso. Me respondiste que no te sentías bien. Quería preguntarte porque te sentías así, pero justo cuando iba a dar crear las palabras. La secretaria entro al salón y dijo que te iba a retirar.

(Demonios. Quería hablarte y resulta que te tenías que retirar)

El salón empezó a murmurar. Entendía lo que decían, espero que tú también lo hayas entendido. Decían que debía pedirte para que fueras mía, tal vez por eso es que te quedaste y tal vez, esperabas que te dijera eso.

Te levantaste del asiento. Me miraste, te mire y te acercaste lentamente, besaste mi mejilla.
Cuando te fuiste, tocaba mi mejilla y a cada momento la tocaba e imaginaba tus labios.
Mis latidos empezaron a acelerarse, mis brazos temblaban y mi mente se volvió blanca. Sentir tus labios tocarme, maravilloso.

Fue ahí donde me dije que no te dejaría. Ya no haría el intento de olvidarte. Mis sentimientos, todos mis sentimientos te pertenecerían. Y que cada vez que te sientas deprimida, celosa o incluso, molesta, debería estar a tu lado para hacerte sonreír y que esa sonrisa, esa hermosa sonrisa, ya no se vuelva a borrar.

(Esto no tiene nada que ver, pero cuando te fuiste… me diste suerte. Dirás ¿Por qué? Porque aparte de ganarle dinero mis amigos jugando a piedra, papel y tijera, aprobar mi examen de historia que ni siquiera había estudiado… me hiciste feliz todo el día)

Los días que siguieron fueron pasando. Te veía en cada segundo, cada minuto, cada hora y era feliz con tan solo verte. Pasaba por tu lado cada día, veía tu cabello, veía tu sonrisa, veía tus manos, veía tus ojos y sabes que decía, eras tan perfecta.

Te imagine como antes. Te soñaba como antes. Y te escribí por primera vez.

¡Mi corazón!
Mi corazón latirá como las gotas de lluvia.
¡Escucha!
Escucha los latidos de mi corazón que mencionan tu nombre.
¡Recuerda!
Recuerda mi nombre que alguna vez fue tu amor
¡Y Siente!
Y siente las millones de historias que el viento llevara a tus oídos.
Cada día recordaré aquel momento en que te vi...
como olvidar cuando mi aliento se tuvo que perder
e hizo a mi corazón detener.

Hace alrededor de 2 meses

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#7

Llegamos a setiembre.

El invierno aún seguía en pie y nuevos rumores se expandían por el salón de 4º III.
Rumores buenos, creo. Se decía que una cierta personita había creado su cuenta de Facebook. Eras tú esa bella personita. Ya habías agregado a varias personas que conocías y bueno, yo aún no te tenia. Solo espere a que me mandara.

(Un dato: Yo ya había dejado de conectarme desde hace tiempo y solo empecé a hacerlo cuando me enteré que te habías creado tu cuenta)

¿Por qué eres tan bonita, tan hermosa? Cada día que transcurría seguía viéndote, contemplándote, soñándote y poco a poco, me enamoraba más.

Un día cualquiera me conecte. Sábado 15 de setiembre. Vi que tenía una notificación nueva y un mensaje. Eras tú, tonta, eras solamente tú.

Fue aquel entonces que empezamos a hablar. Fue en aquel entonces en que mis emociones fueron reales. Fue en aquel entonces en que no quería dejar de hablar contigo.

Hablamos, aunque me sentía muy nervioso, a pesar de que estábamos a kilómetros de distancia. Pero yo sentía que estabas ahí, estabas delante mío, mirándome con esos hermosos ojos color cafés y con esa sonrisa tan tierna.

¿Recuerdas?

“Te diré una, y es: ¿por qué se me hace difícil hablarte? (ahora)”

Creo que intentaste que esta conversación siguiese durando. ¿No?

“Tómame como un bro”

¿Bro? Qué extraña palabra. Intente hacerlo, pero me era muy difícil y, aun así, te quedaste. Nos quedamos hablando durante unas pocas horas. Fui feliz en ese momento.

¿Sabes? No sé cómo llegamos a que te dijera que estaba escribiendo una historia. A penas nos conocíamos y ya te contaba algo tan importante.

¿Recuerdas?

“Un caballero, que el motivo de su vida, era cumplir la promesa de su difunta madre (salvar el mundo de fuerza negativas). Pero en su larga aventura, se enamora de una princesa. Transcurriendo el tiempo, el caballero debe cumplir su promesa y tiene que dejar sola a su amada, al final... en el retorno a su reino.
Se entera de que su amada, ya estaba con otro de su mismo estatus social. No lo soporto, así que solo fue a verla y abrazarla por una última vez. Su dolor era distinto, tanto que ni las bestias a las que se enfrentó lo hizo sentir y la única manera de librarse de eso, era dejar de seguir viviendo en un mundo en donde no estaría con la mujer que amaba.
Durante el plenilunio. Su espada que había sido forjada por los mejores hereros de su reino, iba brillando como un diamante y al cantar de los lobos, atravesó su adolorido corazón”
Tú me respondiste con unas palabras que me hizo sentir orgulloso, aparte de que tú me lo decía, fue como un comentario de gusto.

(Espero que lo entiendan, porque yo no he entendido lo qué he dicho)

“Wauu qué profundo”

Me gusto del tema del que hablábamos. ¿Te gustaba leer? ¿Escribas? ¿Te tipo de música escuchas? ¿Por qué se me hace difícil hablarte? ¿Por qué fue el motivo de que hablaste?

Déjame ver si aún lo recuerdo.

Leías poco debí haberte preguntado cual era tú libro favorito. Escribías poesía, pero te era difícil como explicarlo. (ese si me la sé) Te gustaban las baladas. No soy muy bueno hablando con chicas, especialmente con las que me gustan y me gustabas mucho. Me dijiste así, simplemente era curiosidad.

(Aún lo recuerdo. ¡Bien!)

Estaba tan emocionado que quería seguir hablando durante toda esa noche. Quería leerte. Quería entenderte. Y los más importante, quería conocerte.

(Continuara...)

Hace alrededor de 2 meses

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#8

El día siguiente no hablamos. Era domingo y todavía no te conectabas, esperaba ansioso para volver a hablar contigo. Espero que hayas estado bien.

Cuando regresamos nuevamente al colegio. Volví a verte. Seguías tan hermosa como siempre.

Era el aniversario del colegio y gracias a eso, las olimpiadas habían empezado e iba a ser toda esa semana. Se dividían en colores, cuatro colores: anaranjado, azul, morado y amarillo.

Yo estaba asignado al color amarillo y mágicamente, tú también. Tú también. Verte con tu cabello entrenzado y decorado con un lazo amarillo, pintada tus mejillas con dos franjas amarillas y esa polera amarillenta que hacía ver tan divina.

Solo íbamos a tener la primera clase haciendo ¿clase? Y las tres últimas horas, nos llevaban en un autobús hasta un campo deportivo. Se dividía en dos campos y en cada extremo estaban colocadas las cuatro tribunas.

Des-afortunadamente no me toco irme en el mismo autobús contigo. Aunque no te iba a poder hablar porque soy muy tímido (estúpido) pero me conformaba con tan solo verte y escucharte.

(Me estoy dando cuenta que estoy muy enamorado de ti y eso que recién estábamos empezando a hablar)

Cuando ya habíamos llegado al campo. Los tribunales se llenaban como chasquera los dedos, ahora que me doy cuenta, las únicas veces que me sentaba en esa parte, era cuando ya todos hacían fila para subir al autobús.

Te buscaba porque no parabas mucho en la zona amarilla, solo te veía pocas veces. Te buscaba entre la multitud, pero mínimas veces te encontraba e inmediatamente te perdía.

¿Dónde te metías? ¿Dónde parabas?

Había veces en que caminaba con un amigo, para ir a su color para hablar. Había veces que pasaba por tu camino. Había veces que escuchaba tu voz de tan cerca. Había veces que por “casualidad” rozaba tu brazo cuando “supuestamente” iba a la tienda y de nuevo, cruzaba tu camino. Había veces en que me quedaba embobado mirando tu cabello cuando caminabas. Y había veces que sonreía con tan solo mirarte.

Ese mismo día, me refiero al lunes 17 de setiembre del 2018.

Hablamos por Facebook, continuamos nuestra conversación. Te dije lo que nos quedó pendiente ese sábado y tú me respondiste.

“A mí también me confunde”

¿Por qué? Me emociono en aquel instante. Acaso sentías lo mismo que yo, pero pensabas que yo no sentía nada por ti, pero en realidad si sentía algo por ti.

“Es que el año pasado creo que te gustaba, la verdad nunca estuve segura”

¿Cómo no lo notaste?
No veías como en cada momento te miraba, no veías las veces que sonría cuando escuchaba tu voz o no veías la veces que cruzaba por tu lado por “simple coincidencia”

(Me ilusione tanto, lo siento)

Yo te respondí de la forma más sincera que pude.

“Ah! El año pasado no pensé que me gustarías”

Diste en el punto cuando me contestaste.

“Y ahora?”

Recuerdo esa parte muy bien.
Leí esas dos palabras y me dije en aquel momento: ¿Qué digo? Cerré la laptop, me levante de la cama y camine por la casa. Pensaba en que decirte, digo, si decirte.

(Perdóname por dejarte en visto)

Decirte que me gustabas. Decirte que eras con la que soñaba. Decirte que eras a la que esperaba. Decirte que a tu lado mis palabras faltaban.

“No puedo responder eso”

Que torpe al mandarte eso. Pero creo que era lo correcto, además era muy temprano para decírtelo, además primero tenía que conocerte mejor.

Me preguntas porque no podía decírtelo y ahí fue cuando una pequeña parte de mí, solo una pequeña parte, empezaba a decaer. No sé porque cuando te lo escribí, tuve una sensación de tristeza.

“No lo sé... tal vez... ¿miedo? o algo más... ¿inspiración?”

¿Inspiración? Bueno, es que contigo, no sé porque, pero mis ideas fluían más en mi cabeza. Mis escritos se volvían más intensos y profundos. Mis hojas abundaban con grafito. Y mis historias, tenían un inicio y un final, ya no esperaba a que transcurrieran los días para llegar al final, solo lo hacía como chaquear los dedos.

Me preguntaste porque sentía miedo. Sabía que si te decía que me gustaba y tú me respondías que yo no te gustaba, ¡sabía! Que el día siguiente ya no te volvería ver.
El rechazo seria el dolor más profundo que mi corazón romántico iba a sentir.

“¿Miedo? tal vez sería a ya no verte otra vez”

Tus palabras. Esas dos palabras. Esas palabras que cuando los leo, aún me pongo a llorar.

(Extraño esos días, extraño cuando solo te extrañaba)

“Yo no me voy a ir”

¿Recuerdas estas palabras?
Uno no sabe su propio destino, a veces pasa lo que quieres u otras veces no

El anochecer estaba de vuelta. Nuestra ya estaba llegando a su fin. Tenía que irme, pero realmente no lo quería marcharme. Quería decirte muchas cosas de mí, escribirte lo que sentía, pero mi timidez me lo impedía.

Te lo dije en ese momento que me gustaría decirte varias cosas, pero sería incómodo.
No quería que te sintieras así, pero tú me dijiste que lo diga. No era sencillo, pero ya tenía tu aceptación, así que no había marcha atrás.

Fui a página en donde había publicado algunos de mis escritos. Buscaba el mejor para ti, pero cada vez que veía mis escritos, veía algo tan incompleto y tonto.

(Lo siento por lo que voy a decir)

Te deje un momento para buscarte algo bonito. Entraba a las paginas en donde había publicado algunos de mis escritos, revisaba y deseaba encontrar algo bonito. Revoloteaba papeles en donde había más escritos, revisaba, pero aún no encontraba nada.

Como no quise dejarte tanto tiempo en visto. Agarré cualquier hoja, la leí una dos veces para ver si podía ver la indicada para ti, mientras la leía, mi mente empezaba a retocarla. De repente una idea vino a mí. Recordé el “No puedo”

Un pequeño escrito que había publicado antes. Saqué una captura de pantalla y te lo envié y muy rápido me desconecté.

Incluso la luna y las estrellas del cielo se apagan,
auroras con grandes colores se desvanecen.
Una bella sonrisa pierde su esencia
Incluso la llama más potente llega a consumirse.
Una mirada de alegría convertida en tristeza.
Incluso la belleza deja de ser la misma
… Podría seguir, pero mis ojos no me dejan…

Hace alrededor de 2 meses

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#9

Cuando ya había llegado el día siguiente, ósea el martes.
Pero este no sería un martes cualquiera, este sería el martes más especial.

Que tendría que decir ahora. Es muy obvio que estaba muy nervioso y un poco avergonzado por lo que te había enviado. Creo que ese día fue la vez que más te vi.

(¿Por qué digo eso? Fácil de responderte. Pero en la primera hora, economía. Cuando el profesor explicaba acerca de los tipos de mercado, yo me imaginabas varios tipos de historias que el tema principal relataba que me hablarías ese día y todo… todo sería muy bonito)

¿Por qué eres tan bonita? ¿por qué me la pasaba contemplándote?
Tu sonrisa era lo más bonito que veía. Tu cabello largo era lo segundo más brillante de ti porque el primero, eran tus ojos marrones.

(Demonios casi me distraigo más)

Cuando el autobús llego y nos llevó al campo deportivo. Nuevamente empezaba a buscarte.

¿Dónde te escondías? Mis ojos no te podían ver y aún con mis anteojos no podía.

Las horas iban pasando. Veía como los demás alumnos participaban en los juegos. Era muy aburrido. Mayormente aparte de buscarte, caminaba con uno de mis mejores amigos, había veces que nos quedábamos en el anaranjado hablando, otras en el morado para estar con nuestro otro mejor amigo y hablar.

Ese momento no fue un día cualquiera, sino que ese día pude verte pasar y no fue de lejos, pasaste muy cerca y te veía. Mientras hablaba con mis dos mejores amigos, tú pasaste con tus amigas y… dolió.

¿Dolió? Sí, dolió. Pero no me refiero a dolor emocional, sino que a un dolor físico. No sé si lo recordaras, pero yo y mis dos mejores amigos, aparte de estudiar, teníamos un juego que habíamos modificado que ya lo mencioné antes. Piedra, papel o tijera.

Aunque esta vez no era a dinero, ni quien estudiara inglés, sino que esta vez era a golpes.
Como me distraje mirándote, esos desgraciados sacaron papel y yo nada, pero según las reglas era piedra. Perdí. Que tal estuvo mi hipnotización contigo que no sentí cuando me agarraron y estiraron el brazo. Uno de ellos me tiro un “chirote” y el otro al mismo tiempo, me dio un puñete en el pecho.

Fue la primera vez que sentí como se me iba perdiendo el aliento por alguien.

Ahora que vuelto a mirar mis notas y mis publicaciones. Tal vez debí mostrarte esta. La veo más bonita y para mí, retrata que siempre estarás aquí, no importa lo lejos que te encuentres, siempre podrás estar conmigo, en mis sueños, en mis anhelos y en mi corazón.

(Que torpe y descuidado fui. Debí mandarte algo mejor.)

Hoy tuve un sueño. Vi a una estrella...
Una estrella que radiaba más que las demás
No estaba en el cielo ni en el mar, pero mis ojos la veían tan hermosa y especial.
... Esa estrella era única...
... Esa estrella eras tú.

(Continuara...)

#10

Luego regrese solo a mi color. No había asientos, todos estaban ocupados, así que no tuve de otra que ponerme al lado del gran reflector con otros chicos desconocidos que también estaba ahí y me puse a mirar los eventos deportivos.

Pase como unas dos horas de pie, sinceramente era muy aburrido. Quería faltar, pero no quería, además perdería clase y no quería eso.
Sabes que es lo más extraño. Es que desde que había llegado ahí, no había volteado a mirar quienes estaban sentados detrás de mí. Por simple curiosidad cambie la mirada, mire y mire.

Te veías tan hermosa mirando, se veía tan hermoso cuando tus manos se apoyaban en tus mejillas y se veía tan hermoso cuando sonreías por alguna extraña razón.
Me quede un pequeño momento contemplándote, no quería que tus amigas se dieran cuenta de que te miraba ni mucho menos que tú te dieras cuenta.

Así fueron transcurrieron las horas. Ya estaba terminando todo, los autobuses se llevaban primero a los de primero y de segundo, mientras que los que se quedaban, hablaban, jugaban en los campos, caminaban, compraban y si no me falla la memoria, recuerdo que veía a muchas parejas.
Cuando ya estaba en el autobús de regreso al colegio, miraba el recorrido, veía y escribía en mi conciencia lo que en algún futuro día te recitaría.

(¿Cómo me enamore tanto de ti?
Eres solo una persona normal como todas. Tienes defectos como todos, pero yo no los veo. No eres perfecta, pero yo te veo como si lo fueras. Tienes problemas, pero actúas como si nada te pasara. Tu sonrisa tan hermosa seguí de ahí, demostrando que la tristeza no te afectaba.)

En mi retorno a casa fue más inspiradora.

Mi caminata por el puente fue calmada porque era la época en nubes, nubes enormes y bellas. Luego fue por el parque que estaba al lado de Túpac, las plantas, los árboles, las flores y los pequeños granos de arena que decoraban el pavimento, asientos y a algunas plantas. Después subir como una pequeña pendiente, en donde estaba una guardería que tenía como un pequeño jardín que llantas de diversos colores y me gustaba por ahí, subir encima de la última llanta y seguir mi camino.
Luego de pasar la guardería, derecha, izquierda, derecha, izquierda y seguir de frente, luego derecha, de nuevo izquierda y, por último, derecha y ya estaba en casa.

#11

Cuando ya estaba recostado en la cama y me había vuelto a conectar. Abrí tu mensaje.

“Eres muy tierno, aunque no lo demuestres”

(Estoy sonriendo)
Creo que tienes razón, tal vez si lo soy, pero no lo demuestro porque no quiera sino porque es peligroso. Te preguntaras porque ser tierno es peligroso.

Porque en estos tiempos, todo ha cambiado.
Porque Incluso el amor va avanzando al igual que la tecnología.
Porque ahora no solo son las enfermedades lo más peligroso, sino que también es el amor.
Porque cuando nos enamoramos, hay veces que todo sale color de rosas y otras veces, ese color se torna de un horrendo y putrefacto color que aún es desconocido el nombre.
Porque cuando uno demuestra toda su ternura, hay veces que la persona que recibe esa ternura y lo toma de la mejor manera; otras, que no la necesitan e incluso te lo dejan muy claro que no lo necesitan.
(Duele, pero está bien)
Lo que no está bien es que cuando le muestras a una persona esa ternura, lo acepta. LO ACEPTA. Pero no de la manera que se prefiere, sino que ahora los usas por un periodo indeterminado y al final, te lo tira como algo insignificante.

“Bueno... solo no quiero que me lastimen más de lo normal”

Esa fue la respuesta que resumió mi ternura.
No sé si recordaras ese mensaje, pero cuando me lo enviaste, no sabes cómo me sentí. Mis sentimientos que era tuyos, sintieron un gran alivio de expresarle a alguien como tú, mis brazos empezaron a temblar de emoción y una gran sonrisa que lo habías causado.

“Yo no te voy a lastimar, y si alguien lo hizo no valía la pena, no hagas caso a personas así, al contrario, alégrate porque te diste cuenta de cómo son y es mejor alejarse.
Sonríe, no estés triste”

(De hace tiempo que no había leído ese mensaje y aun siento ese hormigueo que recorre mi cuerpo como la primera vez.)

Esas palabras siguen siendo muy hermosas.
Creo que la mejor respuesta seria: “Claro que no lo harás, porque con esas palabras tú eres alguien especial y personas como tú, no hacen tales cosas”

Pero ya sabes como soy de torpe.

“No me gusta tanto sonreír ... ¿Te gusta mirar el cielo?”

Esta parte es lo que también me gusto y supe que pronto quería tenerte en mis brazos.

“Me encanta, me gusta formar dibujos con las nubes, y me ayuda a aclarar mis dudas, es tan lindo verlo, aunque no se pueda tocarlo esta tan lejos, pero es muy bonito”

A quien no le gusta ver el cielo, a quien no le gusta formar figuras con las nubes, a quien no le gusta buscar las estrellas, a quien no le gusta imaginar que la luna nos sigue, a quien no le gusta esperar a que el reloj marque las 11:11 para pedir un deseo, a quien no le gusta sentir las gotitas de lluvia que caen, a quien no le gusta tomar una taza caliente de café mientras llueve, a quien no le gusta correr por el campo e imaginar que eres libre como un ave, a quien no le gusta el aroma de los libros viejos, a quien no le gusta el regalo de las flores, a quien no le gusta escribir cartas y dárselas a esa personas, a quien no le gusta mirar a esa persona que nos trae esa sonrisa inesperada, a quien no le gusta agarra la mano de esa personas que nos deja bellos recuerdos, a quien no le gusta un abrazo fuerte mientras el mundo se desmorona, a quien no le gusta un beso en la mejilla de esa persona del lindo sonreír y a quien no le gusta estar al lado de esa persona que querremos.

(Me perdí)

Cuando te contesté, dije algo que era verdad: Eres muy especial, al igual que las estrellas que busco cada noche. Me contestaste que te sonrojaba y ahí fue donde ya se había acabado que decirte.

(Aún se me dificultaba hablarte. Lo siento)

(Continuara...)

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