Hiarbas
Rango11 Nivel 52 (7726 ptos) | Artista reconocido

Tan oscuros como el alma del mismísimo Lucifer, aunque tal vez a alguno le resulten tiernos. Aquí los iré dejando, expuestos a vuestros ojos indiscretos. Siniestros personajes nacidos de la ficción, aunque alguno crea conocerlos.

Hace 6 meses Compartir:

5

28
Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 6 meses

Las ansias por saber mas me matan!

voz_sin_vos
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

Solo vengo a decir: muy bien Hiarbas! Estas creciendo mucho, 12 cajas 109 corazones es un montón! Eso pasa cuando le das al lector algo bueno y la gente se interesa.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Gracias @voz_sin_vos, parece que gusta lo tétrico y de eso tengo para seguir escribiendo.


#2

DEPREDADOR.

Anoche la vi pasar, tan pura, tan ingenua, tan infantil. Caminaba despreocupada por la solitaria calle de regreso a su casa. Soportaba cansada el peso de la vieja mochila mientras arrastraba sus pisadas mostrando el cansancio de un largo día.

Lo cierto es que llevaba tiempo buscando alguien como ella. No es que sea difícil, es simplemente que deseo encontrar la perfecta. Una entre miles, el bocado ideal. Sé que soy demasiado exigente, pero mis victimas merecen lo mejor de mí y yo espero lo mejor de ellas.

La verdad es que el camino hasta ahora ha sido largo y la lista interminable ya casi ni las recuerdo a todas. Las pobres esperan impacientes el juicio final, todas hermanadas en sus profundas tumbas, esas que aun no han podido encontrar, bueno tal vez será porque ni saben que existen y así ha de seguir siendo, tienen que esperar la llegada del salvador.

Me hacen mucha gracia las series de televisión sobre asesinos en serie, son tan predecibles. Los pobres siempre tienen un trauma, un desequilibrio, como se nota que no han conocido a los mejores, es lógico a esos nunca los han cogido, ni jamás darán con ellos, ni sospechan que existimos.

Lo cierto es que no soy malo, solo que tengo un raro entretenimiento y creo que hasta les hago un favor. Alejo del mundo sus tiernos e inocentes cuerpos antes de que alguno desdichado las humille o las despoje de su inocencia, de su ternura, ella será eterna como su recuerdo.

Divago como siempre, mejor me centro en mi objetivo. Allí esta, ya ha llegado a su casa, al fin podrá descansar. Tranquila mi vida ya te he encontrado y pronto podrás conocerme y seguro que con un poco de suerte tú también esperaras, pura e inocente al juicio final, seguro que el tendrá piedad de ti como de todas las demás.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 6 meses

O.o de pelos! Como que ultimamente me siento cada vez mas atraido por los asesinos en serie y lo realista oscuro. Esto debe ser causado seguramente por los retos anteriores de parafilias y el de los monstruos.

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 6 meses

Lo mío ya venía de antes, jajaja @Don_Diego . En fin, un delicado pastel relleno de maldad @Hiarbas , eso me ha parecido tu relato. A lo mejor no lo parece, pero es un cumplido. ;)

GoldBirds_19
Rango12 Nivel 58
hace 6 meses

Llevo mucho tiempo sin morderme las uñas @Hiarbas , sube otra parte pronto o retomaré malos hábitos 😆

NOVACHEK
Rango11 Nivel 52
hace 6 meses

Wow, impresionante @Hiarbas, esto sí que me llama la atención...


#3

¿FANTASMAS?

Tengo que salir de aquí, si no lo hago seguro que va a acabar conmigo. Solo un paso más, solo un último esfuerzo.

¡Dios! ¡Está ahí! Es horrible, no puedo librarme de ella. Saldré por la ventana de la cocina, no me queda otra.

¡Joder! ¿Por qué coño no le hice caso a Paco? Mira que él me lo dijo, mira que me aviso. Pero yo como siempre me reí de sus historias. ¿Pero quién narices iba a creerse sus tonterías?

La casa era una ganga. Claro ahí estaba la trampa, pero entonces no supe verla. Este pedazo casoplón por tan poco dinero. Y el desgraciado del vendedor poniéndomelo todo estupendo y eso que lo note intranquilo, muy inquieto el día que me la enseño, pero no puede imaginar que sería por esto.

Pero Paco me lo dijo: “tío esa casa está encantada, ya han muerto varios tipos ahí, hazme caso, vete, véndela, regálala, pero no vivas ahí, será tu perdición.” Y claro yo me reí en su cara, ja ¡una casa con fantasmas!¡ Menuda chorrada!, eso pensaba hasta hace dos días.
Primero fueron dos o tres cosas que no aparecían. Luego ruidos que no sabía de dónde venían. Dos ratas destripadas en la cocina. Las bombillas que estallaban de improviso. Todo tonterías explicables, eso era lo que me decía. Hasta anoche. Soñé con ella. La vi en mis sueños, me conto su horrible historia.

Mato a su madre que la maltrataba y nadie se enteró, todos creyeron que la abandono. Mato a su marido que dijo que la pegaba y nadie la culpo era justificado el delito. Mato a su hijo que la odiaba por matar a su padre y nadie se enteró, creyeron que un depravado le había secuestrado. Mato a dos inocentes que acamparon cerca de su casa y todos creyeron que eran víctimas de un asesino que ya buscaban. Y cuando la muerte la encontró y decidió librar al mundo de su dañina estampa, regreso para hacer lo que tanto la gustaba.

Me mostro como había sentenciado y ejecutado ya a cuatro desgraciados inquilinos. Después me confirmo que yo sería su siguiente alivio. Necesitaba matarme para estar en paz. Solo eso la consolaba en su soledad, en sus espectrales noches sin nadie con quien compartir sus múltiples hazañas. En mi sueño quise convencerla de que me dejara en paz, que yo escucharía sin problemas lo que me quisiera contar, pero sabía que era mentira y me hizo despertar.

Mi mente escéptica se rio del sueño. Otra tontería mas hasta que la vi. Estaba allí, frente a mi, la sangre se me helo en las venas y lo peor es que si no hubiera tenido el sueño me habría empezado a reír pensando que era una broma de Paco. ¡El puñetero fantasma era como los de las películas japonesas! Siniestro, grisáceo, una mujer mirándome a través de su enredada maraña de pelo, contorsionándose, retorciendo el cuello, arrastrándose mientras estiraba sus delgados miembros señalándome. ¡Joder me cague de miedo!
Trate de huir, pero siempre la encontraba cortándome el paso, fuese donde fuese, mirase donde mirase.

Mi cuerpo entro en pánico, mi mente estallo de miedo y desde entonces vago alocado tratando de esquivar mi predestinado destino.

Sudo, lloro, grito, corro, tiemblo. Ella me mira divertida, emitiendo es asqueroso sonido indefinible que me atormenta desde que me lleva persiguiendo.

Voy a intentarlo por la ventana de la cocina, es mi única salida, puede que no me siga ahí, pero sea lo que sea es mi última alternativa. Casi lo tengo, ¡Dios ya veo el cielo!... ¡Mierda mi pierna! ¡Joder me ha pillado! ¿Dios mío pero qué coño te he hecho?... (Silencio)

NOVACHEK
Rango11 Nivel 52
hace 6 meses

Uuff... La casa tiene dos pisos no?.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 6 meses

Si te digo la verdad ni lo habia pensado, pero si, con dos pisos es ideal para que baje el fantasma retorciendose.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 6 meses

perdoname pero me causo mas risa que miedo. y no se del porque. tal vez sea porque yo necesito cosas mas turbias sordidas y perturbantes para ser un poco movido. Ah! pero eso no quita que esta bien escrita y bien narrada :D

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

@Don_Diego cada cual siente lo que le inspira el texto, si te digo la verdad hasta al mismo personaje le hace gracia la situación, si no fuera por el miedo él también se reiría y yo lo hacía mientras lo escribía pues me imaginaba la escena y me resultaba cómica, pero estos textos son así, a cada cual le hace sentir una cosa, miedo, risa, asco, indiferencia, incluso pena porque le resulten patéticos, de todas formas gracias por el comentario, nos leemos.

anamar26
Rango8 Nivel 39
hace 5 meses

Me ha gustado el comienzo, con humor, para adentrarnos en una aparición de las más temidas y angustiosas: un fantasma japonés. Genial.


#4

DEVORADOR DE MIEDO.

Su aroma embriagador hizo que se estremeciera de placer. El rítmico tamborileo de su corazón excitó por completo su esencia. La maldita ventana le frustro como siempre, como cada vez que trataba de sorprender a una de las elegidas. La maldición le sobrepasaba, era algo con lo que convivía pero no lo soportaba. El necesitaba sorpresa, necesitaba el impacto del miedo cuando las sorprendía y la absurda maldición se lo impedía.

Durante mucho tiempo vivió del alimento que el miedo de sus víctimas le generaba cuando las sorprendía en las oscuras calles de aquella triste ciudad. Pero su fama se extendió antes de que el colmara su sed. Ahora las noches eran solitarias y frías, no salían de sus casas y solo encontraba a mujeres descarriadas avezadas en la vida, duchas en espantos, curtidas en desgracias y muchas con licencias de la parca para seguir con vida. Ellas no le alimentaban, solo acallaban su sed, pero no le producían placer.

Necesitaba inocencia, ver el miedo, sentir la súplica, la lucha por la vida, ese era su premio, su deleite, su éxtasis, sentir como morían ansiando seguir con vida.

Ahora merodeaba las ventanas de las niñas ricas, esas que de tan protegidas como viven, no conocen ni lo que es vida. Ellas son las victimas propicias, pero la maldición le impide la sorpresa, tiene que recurrir a sus encantos, a sus habilidades.

Allí estaba ella, inocente, angélical, sin apenas vida vivida, frágil como el cristal, limpia y fragante como una delicada flor, al otro lado del vidrio protector. La llamo suave, con su voz hechizante y sus miradas colisionaron dejando un atisbo de alarma que el acallo con su dominio subyugante. No le gustaba pero ya la tenía dominada, ahora era el momento de ser invitado a entrar.

—Pasa, por favor, esta es tu casa.

Ya está, todo encauzado, ahora solo tenía que enmudecer su boca pero dejar libre su alma, que ella sintiera el miedo, el pánico, el horror que él la provocaba.

La doncella trato de gritar pero su voz moría en su garganta. Su rostro mostro se crispo, perdió su belleza contraído por el horror. Aquel ser, aquel monstruo de mirada infernal, ardiente, sangrante. Viejo como el mundo, de piel gris y arrugada, largas uñas y cuerpo encorvado. Boqueaba ansiosos mostrando sus mortíferos colmillos mientras a ella se acercaba ansioso de poseer su cuerpo y su alma.

Él casi era feliz, su alma de vampiro anhelaba la sangre que sentía hirviente en el cuerpo atemorizado de su víctima, pero su esencia de asesino, de cruel carnicero, echaba de menos esa subida de adrenalina que la sorpresa del mordisco imprevisto producía. Ahora la agonía de la víctima era prolongada, tal vez demasiado en el tiempo, el prefería el impacto, el golpe de saber que en un instante su vida se escapaba con su sangre, incluso el sabor de esta era más agradable, la adrenalina lo endulzaba el mido lo sazonaba hasta darle el bouquet adecuado.

Se abalanzó sobre ella, ávido de su esencia. Mordió con crueldad su arteria palpitante y succiono salvaje hasta sentir que la vida escapaba de ella.

Se sintió pleno, lleno de fuerza, había completado su cupo de víctimas, había llenado sus reservas y ahora debía huir de aquella ciudad, estaba seguro de que ya sabían de su presencia, de que pronto llegarían los cazadores deseosos de cortar su cabeza, pero ya era tarde, había satisfecho sus deseos y sus necesidades.

Miro a la doncella, tendida en el suelo, inerte, sin sangre, pero aun bella. Solo el terrible desgarro en el cuello, tal vez demasiado salvaje, mostraba cual había sido su triste final. La contemplo con arrogancia, con desprecio, ella solo era un instrumento, el alimento para mantenerle a él, un ser superior, el rey de la cadena alimenticia. Los humanos no le entendían, para el solo son contenedores de su alimento, juguetes para satisfacer sus necesidades, objetos que llenen con sus miedos su energía.

Desplego sus alas, terribles, enormes y siniestras. Emprendió el vuelo, buscando otra ciudad, otro lugar donde seguir con su caza.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

Este texto me parecia que hiba al sendero del psicopata y resulto ser un chupasangre. Genial. 👌

Eduardo_Moonrise
Rango6 Nivel 27
hace 5 meses

Me ha gustado. @Hiarbas, tal vez podrías dramatizar un poco más, escenificar más detalladamente los momentos impactantes.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Cierto, pero no quiero recargarlas en exceso, podría recrearme pero no salió, tal vez en alguna otra me recree mas.


#5

FIN DE TRAYECTO.

El día era malo, muy malo, de esos en los que desearías no haberte levantado por la mañana cuando sonó el despertador. Y es que hasta este sonó tarde. Nunca se retrasaba pero hoy no sonó a su hora, puede ser que olvidara ponerle en hora, lo cierto era que no lo recordaba.

Media hora para ponerse en órbita. Media hora menos que cualquier día. Carreras aquí, carreras allá, el desayuno escaso, solo un triste café frio y encima al ir a peinarse el susto de su vida. Cuando miro al espejo, juraría que había alguien detras de él. Se giró con violencia, mirando a todas partes, allí no había nadie, pero estaba seguro de haber visto una sombra acechándole.

Con el cuerpo alarmado después del susto del cuarto de baño y las terribles prisas del retraso, se lanzó escaleras abajo como alma que lleva el diablo. Corría desesperado por culpa del ascensor averiado, todo era malo ese día. Tomo con violencia el tirador de la puerta para abrirla y salir pitando, cuando en el cristal vio reflejada de nuevo la sombra a su espalda.

Gritó asustado, y corrió fuera del portal, por si acaso, pero cuando miro vio que allí no había nada ni nadie, otra vez un susto por nada. Empezaba a estar paranoico con las supuestas sombras. Trato de olvidarla y se apresuró a tomar su coche. Abrió a la carrera la puerta y se acomodó en el asiento de forma mecánica, arranco el motor y miro el retrovisor para lanzarse a la calle y de nuevo allí estaba la sombra en el espejo acechándole. Gritó como un loco y miro con rapidez, para cerciorarse, en los asientos de atrás pero allí no había nada ni nadie de nuevo. Aquello comenzaba a ser angustioso y lo notaba en su cuerpo, no se encontraba bien, de hecho casi podría jurar que no lo estaba desde que se había levantado por la mañana, pero hasta ese momento no había pensado en ello, seguramente por las prisas, por los nervios de llegar tarde.

Hizo el esfuerzo de calmarse, puso en marcha el vehículo y circulo sin prisa por las calles, tratando de olvidar que llegaba tarde, por si era por el estrés sus nervios, su agitación, sus visiones.

Pero no se calmaba, que cada vez el corazón se le aceleraba más y a las sombras las veía por todas partes, solo que cada vez eran más nítidas, más consistentes, más siniestras.

Empezaban a dejar de ser una sombra para mostrarse como una figura cubierta de una enorme prenda negra.

Llego al trabajo, sudando, agitado, nervioso, casi histérico. Todos le preguntaron que le pasaba, si se encontraba bien, que porque no iba a un médico a que le viera, que aquello no podía ser normal. Él no quería escucharles, pues tras cada uno que le hablaba veía a su siniestro acompañante.

Entro en su despacho y allí se derrumbó impotente en su sillón, consciente de lo absurdo de su huida. Y allí estaba esperándole, enorme, siniestras, escalofriante. La parca venía a buscarle, llevaba todo el día avisándole y por fin lo había aceptado, lo había comprendido.

—¿Nos vamos? — Pregunto siniestra pero tranquila.

—Que remedio me queda, te diga lo que te diga, vas a hacer lo que quieras. — Contesto resignado mientras el resto de sus compañeros se precipitaban a su despacho al ver como desfallecía víctima de un paro cardiaco.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

Con ella no hay pero que valga, te llevara si o si, asi sea arrastras. Tan segura esta de alcanzarte algun dia, que te deja una vida de ventaja. 😈

Cara
Rango11 Nivel 51
hace 5 meses

Excelentes narraciones, como siempre.


#6

CARNE.

Me despertó el maldito bullicio. Era lunes y a pesar de mi estado semicomatoso, no recordaba que se celebrara ninguna festividad por la zona, pero el ruido era incesante y molesto. No me quedaba otra, tenía que levantarme y enterarme de que pasaba, mi natural chismoso activo mi cerebro resacoso.

Me arrastre hasta la ventana y entre legañas y neblinas, propias del que acaba de levantarse, vi como todos corrían alocados, de un lado para otro, sin razón y sin sentido, gritando alterados, tratando unos de mover sus coches en una abarrotada y congestionada calle, mientras otros corrían atolondrados tratando de alejarse, todos en la misma dirección, todos mirando hacia atrás. ¡Menuda locura!

Me dio por mirar hacia el lugar al que todos lo hacían, pero lo único que vi es más gente que llegaba corriendo desde allí, mucha más que colapsaban la calle, llegando casi a ahogarla de tantos como venían corriendo, aquello era impresionante.

Me puse a la carrera algo decente para salir a la calle y baje para enterarme de que era lo que pasaba. Por la escalera ya no encontré a nadie, supuse o que no querían salir de sus casas o que ya estaban metidos en la locura mis vecinos, eso que apenas conocía. Intente salir un par de veces pero un torrente de gente corriendo me lo impidieron, me cerraban la puerta en las narices cada vez que intentaba abrirla, eso de que batiera para la calle era una estupidez, lo había dicho en un par de reuniones de vecinos, pero nadie me hacía caso.

A la tercera conseguí salir y me vi arrastrado por la corriente histérica de gente. Unos gritaban, otros temblaban, y todos miraban en cuanto podían hacia atrás, con cara de terror.

—¡¡¿Pero que Pasa?!! —Grite a los que tenía alrededor, pero nadie me contesto, siguieron corriendo, alocados, huyendo como si la vida les fuera en ello.

En cuanto pude abandone la corriente, en un callejón escape de su agobiante movimiento y me quede allí mirando como pasaban corriendo, cada vez más comprimidos, cada vez con menos velocidad, cada vez más aterrorizados.

Llego un momento en el que el griterío histérico se convirtió en ensordecedor y los rostros de los comprimidos por la marabunta cambio el miedo por el del pánico, el del agobio del que se ve estrujado, oprimido. Ya casi ni corrían, ni andaban, no podían, ni siquiera podían salir y meterse en mi callejón, estaban apiñados, comprimidos, se ahogaban. Intente tira de alguno de ellos, pero era imposible. Una increíble angustia comenzó a recorrerme al sentirme impotente para hacer nada por aquellos pobres, veía como se asfixiaban, como la vida escapaba de sus cuerpos mientras se ahogaban.

Comencé a llorar viendo el desastre, la muralla humana que comprimía cuerpos estrangulándolos sin piedad. No podía seguir mirando y menos desde que los gritos habían ido desapareciendo, enmudeciendo dejando todo en silencio. Aquello era un muro de muerte.

Empecé a caminar por el callejón, hasta ese momento no me había dado cuenta de que continuaba y giraba mas adelante, tal vez podría salir de allí y escapar de ese cementerio de inocentes. Pero de repente algo empezó a sonar a mi espalda, algo gutural, ininteligible, podría decir que hasta repugnante. Mire a ver de donde provenía el sonido y quede totalmente paralizado. El terrible muro de muerte volvía a moverse, los brazos las cabezas se movían, me señalaban, me gruían. Seguían aprisionadas pero entre ellas se mordían, las conscientes a las que no se movían, desgarraban sus pieles, arrancaban la carne, había sangre por todas partes, trozos volaban por los aires y el suelo comenzaba a teñirse de rojo mientras del muro un rio de sangre manaba. Lo peor era que los que eran mordidos al poco tiempo también empezaban a moverse histéricos buscado a quien morder mirándome con ansia. Vi a alguno destrozar la cabeza de otro para arrancarle los sesos y después comérselos con ansia, mientras otro trataba de arrebatárselos.

Lo decidí en un instante, yo allí no me quedaba. Salí corriendo por el callejón, para alejarme de aquel infernal espectáculo. Gire la esquina y vi que más adelante el callejón finalizaba en un muro de carne igual al que había dejado tras de mí. Estaba atrapado.
Pensé que iba a pasar el resto de mi vida allí encerrado, entre dos muros de muertos que revivían y que me miraban con ganas de comerme, de devorarme, aquello era terrible, angustioso.

Estaba pensando, como salir de allí, como trepar hasta alguna de las altas ventanas del callejón, cuando vi como de lo alto del muro de carne un tipo de muy mal aspecto y de peor mirada saltaba al callejón. Me miro con ansia, su cara sangraba, creo que le faltaba carne en la mejilla izquierda, pero no iba a para a mirarle. Trate de esconderme tras el contenedor de basura pero era tarde, me había visto y comenzó a correr hacia donde yo me encontraba. Era rapidísimo y no me dio ni tiempo a levantarme, para tratar de hacerle frente, cuando quise darme cuenta ya estaba intentando morderme con rabia, con ansia, con sangre en sus ojos, con babas cayendo de sus dientes, que se cerraban con fuerza cada vez que intentaba morderme. Le sujetaba como podía, por instinto, sin saber de donde sacaba las fuerzas para mantenerme firme, pero de pronto note como me ardía la pierna, como un dolor insoportable me subía desde ella, mire un instante y allí había otro mordiendo con insistencia, devorando mi carne. Aquello fue suficiente, la distracción fatal, el primero consiguió llegar a mi cuello y ya no sentí más. Los mordiscos deje de notarlso, deje de sentir todo, creo que dejaron de morderme, luego solo sentí hambre. Deseo comer carne. Quiero cerebros. ¡Mierda soy un zombi!

—Aaaaggghhhhh… aaaggggghhhh….

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 5 meses

Menuda angustia y al final acabé riéndome. Mierda, yo también soy un zombi


#7

EXPULSION.

Es el día, no me dejan aplazarlo más, mis superiores me han exigido que empiece hoy y que no me demore, como si fuera tan fácil. Ellos están cómodamente sentados en sus despachos rezando, dicen, por que todo salga bien, estoy seguro que ni se acuerdan de nosotros, solo si realmente sale la noticia aparece en algún lado y el resultado ha sido satisfactorio, aparecerán para llevarse los aplausos. Si fracasamos nos meterán en algún cajón olvidado.

Lo cierto es que estoy más que preparado, he tenido a los mejores maestros, incluso ya he intervenido en algún que otro caso, sin mucha participación por mi parte, pero según el Padre Fernando este no es un caso difícil y podre con el sin dificultad, no lo tengo yo tan claro.

No sé porque he elegido la noche para empezar con mi tarea, la verdad es que habría sido más fácil con la luz del día, así todo parece más siniestro, más terrorífico de lo que debiera, manías, que más da noche que día.

Ya estoy casi en la casa. Es una suerte que este tan apartada y no tenga vecinos cerca, aunque como estamos en un pueblo, seguro que están todos alerta, seguro que han corrido rumores y están pendientes de lo que pueda pasar en la casa, así son los pueblos, cotillas por naturaleza, seguramente será por la cercanía entre la gente que provoca que todos quieran saber lo que le pasa a todos.

¡Vaya por Dios! La puerta está abierta, será por la costumbre de los pueblos de confiar en que nada les va a pasar ya que todos se conocen.

—¿Fermín?... ¿Matilde?... Soy el Padre Cristóbal…

Este silencio no es normal, en esta casa siempre hay ruido, al menos las otras veces que he venido.

—¿Hay alguien en casa?

Nada que no contesta nadie. Bueno juraría que he escuchado un ruido en el salón, pasare a ver si encuentro a alguien.

—No se asusten, estoy entrando… tranquilos… ¡Dios mío!...

Por Dios y por todos los Santos, ¿Qué es lo que ha pasado aquí? Este horror, esta masacre. Están todos muertos. Los padres, la pequeña, la abuela. Es horrible, es una carnicería, están despedazados, con las tripas fuera, con los ojos sacados, hasta la dulce niña está destrozada, es horripilante… No aguanto más tengo que vomitar.

Corro al baño, necesito evacuar, el asco me ha provocado angustia y ansias por vomitar.

—Padreciiiitoooo… ¿Ha venido a visitarme? Jajajajajajajajaja…

Dios Santo esa voz es la de María. Que horror al final he llegado tarde, el vil ser que la poseía ha mostrado su ser y por desgracia no era como decía el Padre Fernando, no es un triste diablo, debe ser algo más repugnante y dañino. Las evaluaciones han fallado, no hemos sabido hacer bien nuestro trabajo, hemos infravalorado el poder del diablo.

Da igual ya es tarde para arrepentimientos, para reproches, para echarse atrás, mi deber es enfrentarme a el. Abro mi maletín y me preparo, mientras voy recitando oraciones para ordenar mi alma, purificar mi cuerpo, calmar mi espíritu, centrar mis pensamientos. Creo que ya estoy preparado, me siento seguro voy a enfrentarme a la bestia.

—Padrecito, que gusto verte… No te molestes tus rituales no me van a hacer nada, esta pobre alma ya está perdida… Y tú también jajajajajajaja

Me mira, me señala, me habla, pero no la escucho. Contemplo su cuerpo desnudo, sangrando, contorsionándose, levitando, escupiendo improperios imposibles en una chica como ella, me habla en idiomas que no entiendo, blasfema y me amenaza con llevarme al infierno. Trato de no verla a ella, de ver solo lo que lleva dentro, aunque me cuesta poco ya que esta desenfrenado confiado en su poder. Sigo con el ritual, despliego todo lo que me han enseñado. El agua bendita, la sagrada cruz del Señor, mis oraciones, los salmos, nada le hace mella, nada le debilita, cada vez está más cerca, insinuándose, escupiendo insultos, deformando el pobre cuerpo de María. Siento como me toca.

—Por favor, no me hagas más daño… seré buena contigo… hare lo que quieras… déjame tu berga y te lo demuestro jajajajajajajaja…

Esta junto a mí y ya no me quedan fuerzas, ya no me quedan recursos, ya no me queda más que mi fe ya…

El dolor ha sido intenso, agónico, horrible. Me ha cortado con sus propias manos, con sus uñas, me ha mordido y me ha destripado y luego simplemente ha abandonado el cuerpo de María para mostrarme su horrible aspecto y reírse de mi mientras me decía que nos veríamos en el infierno. Después se esfumo entre carcajadas en busca de otro pobre al que hacer sufrir el mismísimo infierno en la tierra. Ahora siento que mi vida se acaba y que por fin veré a mi Señor, por fin tendré la paz eterna.

¡¡¡No!!! ¡¡¡Maldito demonio me ha mandado al infierno!!! Noooooooo…

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

Ya encontre!! Debe ser porque lo lei desde el celular que me perdi. ahora ya lo leei denuevo y me a gustado. muy buenoo el dolor agonco y horrible antes de ser arrastrado al averno. :O

Kobbe
Rango9 Nivel 40
hace 5 meses

pero al final ha habido lio? mas detalles morbosos por favor


#8

PESADILLAS (1)

Llego al pueblo una espléndida tarde de otoño. Disfrutaba unos días que aun la quedaban de sus poco aprovechadas vacaciones. Siempre la pasaba igual, ningún año completaba el cupo de días libres, siempre le quedaba alguno por gastar, pero ese año no iba a consentirlo y había decidido hacer esa escapada para gastar todo el cupo que aun la quedaba.

Lo cierto era que sus feroces compañeras tenían razón, vivía para la empresa. Demasiado trabajo, demasiadas horas en su puesto, demasiado cansancio acumulado. Necesitaba tiempo para ella y que mejor que largarse a aquel rincón olvidado. La publicidad de la casa rural prometía vistas increíbles, un entorno inigualable y sobre todo solo escuchar la naturaleza a tu alrededor. Eso era lo que necesitaba y allí se encontraba.

El pueblo era pequeño, con casas tan grandes como siniestras, un triste bar que no invitaba a entrar y una enorme iglesia que dominaba todo el paisaje desde allí donde mirases. También estaban los Guardias Civiles, los únicos de la comarca, al menos los tendría cerca por lo que pudiera pasar.

Atravesó el vacío pueblo siguiendo las indicaciones dadas por la dueña del hospedaje por teléfono, hasta dejarlo atrás mientras continuaba andando por el camino de tierra que se adentraba entre los pastos y la arboleda. No mentía la publicidad el lugar era un verdadero deleite para la vista, lleno de árboles, helechos, flores silvestres y altos pastos verdes, allí donde mirases. Donde te lo permitían el muro del bosque se vislumbraban los picos de unas montañas, pero se intuían lejos, lo que la importaba era lo que le rodeaba y de momento era por completo de su agrado. A la mitad del camino, allí donde se abría un despejado llano, se encontraba la casona, grande, remozada, distinta de las del pueblo, acogedora.

En la puerta estaba Fermina esperándola como si la hubiesen anunciado su llegada y saludaba efusiva con la mano, mostrando la misma afabilidad que la había mostrado en la distancia telefónica.

La recibió con cariño y generosidad. La mostro con alegría y sencillez todas las instalaciones del hotelito rural. La indico su habitación, que resulto ser de su gusto por completo. Y la confirmo que por allí lo más que escucharía era a ella discutiendo con la chica que limpiaba o con algún otro huésped, además de la fauna del lugar, muy variada por cierto, la indico.

Estaba encantada con el lugar, con la exquisitez de la dueña y con todo lo que pensaba hacer en esos días que había decidido disfrutar allí.

Sin prisas se relajó en su habitación, después de tomar un reconfortante baño. No supo cuando la venció el sueño. Estaba tan relajada que hasta dormirse temprano, algo inusual en ella, la resulto normal. Pero su cabeza aun permanecía alterada y no pudo evitar entrar en la recurrente pesadilla que tantas noches la atormentaba.

Despertó sobresaltada, sin saber en qué lugar se encontraba. Estaba todo oscuro, la noche había llegado sin que ella se enterara. Se incorporó y tropezó, no conocía el lugar, lo extrañaba. Trato de centrarse, de reflexionar, de apartar la pesadilla de su cabeza y al fin encontró lo que buscaba, el recuerdo de su escapada. Respiro profundo tratando de centrarse y de tratar de acostumbrar sus ojos a la oscuridad que la rodeaba. Cuando empezó a percibir bultos, contornos, figuras, rebusco el recuerdo de la habitación para moverse hasta el interruptor. Estaba tres metros a la izquierda junto a la puerta de entrada. Dirigió sus pasos hacia allí con la mano estirada, moviéndola con la esperanza de que la luz se hiciera antes incluso de tocar el interruptor. Algo la rozo, alguien se había metido en su habitación pensó y de su boca arranco un grito de terror que debió de oírse hasta en la iglesia del pueblo.

Se hizo la luz casi al compás que se abría la puerta y en ella aparecía Fermina escoltada por un par más de huéspedes de la casa. Ella estaba acurrucada a los pies de la cama, temblando histérica. Miro a todos lados buscando que la había tocado, pero no había nada.

Todos entraron y ella se explicó. Rebuscaron y no encontraron nada, después la tranquilizaron, Fermina la abrazo para transmitirle parte de su fuerza y ella poco a poco se calmó y dio las gracias a todas, a la vez que les pedía perdón por las molestias. La dejaron sola con la dueña que rezago su marcha esperando quedarse a solas con ella.

Fermina la pidió que se calmara y que no se asustara por cosas tan tontas pues en lugares como aquel siempre pasaban cosas raras propias de viejas brujas aburridas que mal gastaban su tiempo en atemorizar a gentes que nada sabían de ellas. No supo si tomarlo como una broma o interrogarla ante la posible amenaza, decidió que, por el carácter de la patrona, debía inclinarse por la primera opción, debía ser solo otra forma más de relajarla. La despidió con un beso y una sonrisa y la dijo en broma que no se preocupara, que las brujas no la asustaban.

El resto de la noche fue calmada, casi demasiado relajada. Bajo a cenar en el salón de Fermina, con el resto de los huéspedes que habían accedido a cenar con ella. Había que pagar la cena pero más parecía la invitación de una madre a sus hijas que venían a visitarla.
Charlaron y rieron, se medio conocieron y después cada cual se marchó a su cama.

Ella necesitaba dormir relajada y el vino y la cena habían contribuido a que olvidara pesadillas y espantara sus miedos. Se puso su feo pijama, no la importaba pues no esperaba compartir con nadie la cama. Limpio sus dientes y la cara. Satisfecha se asomó a la ventana a contemplar la inmensidad oscura que tras el cristal todo lo dominaba.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Perdón, esta vez se me fue la pinza y quedo mas extenso de lo esperado, toco partirlo en dos.


#9

PESADILLAS (2)

Esa noche había poca luna, casi nueva, muy escasa, pero suficiente para mostrarse los tímidos contornos de la explanada, del muro de árboles que tras ella se alzaba, de los picos lejanos que los resguardaban y de la extraña figura que por el verde prado correteaba alocada de un lado a otro, desnuda, sin pudor. La miro sorprendida, pues en ella creyó reconocer la figura de Fermina, solo que no se la imaginaba desnuda a esas horas en medio de la nada. Sonrió divertida imaginando que aquella loca fuera la dueña de la hospedería. Mas después se unieron a ella, saliendo del bosque, un par de mujeronas tan grandes como la otra y también desnudas. Todas danzando o al menos dando brincos y girando como si estuvieran bailando y todo alrededor de una enorme roca en la que antes no se había fijado y que juraría que cuando lleno no estaba allí.

Cuatro mas se unieron a la danza y ya sumaban siete. Poco a poco fueron saliendo de aquí y allá mujeres, jóvenes, viejas, delgadas y gordas, rechonchas y estilizadas, podría jurar que algunas eran las otras huéspedes de la casa. Trece sumaron bailando alrededor de la roca, todas desnudas y sin pudor. Imagino que si algún otro huésped, que no se hubiera unido a la fiesta, estaba mirando estaría tan alucinado como lo estaba ella en ese momento. La pudo su estupidez y decidió que aquello merecía ser guardado en su smartphone para la eternidad. Corrió a por el a su mochila y lo tomo nerviosa, busco el botón de la cámara y se preparó para cometer el indiscreto crimen. La habitación volvió a inundarse de tinieblas. La ceguera se apodero de ella. Sintió que no estaba sola. El miedo volvió a dominarla.

Sintió un escalofrió en la espalda, un roce en la mano, un aliento en la nuca, una mano en la nalga. No sabía que pasaba, pero estaba histérica, aquello la sobrepasaba. Grito como loca de nuevo, poseída por la histeria, dominada por el pánico. Pero esta vez nadie acudió a su llamada. Aquello la genero más angustia y mucha más cuando noto muchas manos tocándola. En los brazos, en las piernas, en el vientre, en la espalda. Por todas partes llegaban, la tocaban y se esfumaba. Ella braceaba histérica, mientras lloraba y gritaba. Y de repente todo se quedó en calma.

Regreso la luz, allí no había nada. Miro a todas partes, pero no había nada. Corrió a la ventana y allí estaban, desnudas, alrededor de la roca, con las manos enlazadas, mirándola todas. Se apartó asustada pero era tarde, algo la tapo la cabeza, la aprisiono los brazos la elevo del suelo la movió como si fuera un triste e indefenso muñeco. Por más que luchaba no conseguía nada. Sintió como la desplazaban, sabía que la estaban sacando de la casa y cuando por fin, agotada dejo de luchar la depositaron en el suelo, frío como el hielo. Se arrancó lo que la cabeza le tapaba para poder ver donde la habían llevado. Estaba sobre la roca, que era mucho mas grande que lo que desde su ventana, calculo. A sus pies las locas desnudas danzaban, unidas por las manos, bañadas por la escasa luna. Solo Fermina la miraba y al final la hablo “Idiota, si no hubieras pecado, te habríamos invitado, pero ahora serás presentada al Señor. Tenías tanto potencial.”

Miro sorprendida a la dueña de la casa rural. Pensó que debía estar loca y que lo mejor era seguirla el juego, tal vez su vida dependiera de ello. Trato de calmarse, se sentó en el suelo de la roca y espero a ver si las locas abandonaban su danza estúpida y estresante. Ella estaba allí para relajarse y no para estresarse por trece locas histéricas. Todas empezaron a entonar un cántico gutural y aquello la puso aún más nerviosa. Llevaba toda la noche con la sensación de que aquello formaba parte de sus recuerdos pero no sabía de cuales.

Después lo sintió, estaba a su espalda, no quería mirarlo, pero sabía que allí estaba, notaba su presencia, notaba algo poderos, algo que conocía y no quería reconocer. Llevaba media vida soñando con aquello y hasta ahora no lo había recordado. Eso era lo que la atormentaba y no recordaba. Las brujas bailando, la roca gris fría, dura. Y el que la sorprendía por su espalda, que acudía a la llamada del aquelarre.

Giro su cabeza y ahogo un grito al contemplarlo. Allí estaba, tan terrible y tan reconocible, el que tantas noches la había atormentado en sus sueños. Enorme y negro como la noche. Cabeza de carnero con imponente cornamenta. Pechos de mujer en el cuerpo de un fornido hombre. Alas negras inmensas, colosales. Piernas o patas cubiertas de pelo duro y negro, dejando ver sus pezuñas azabache. Y el enorme falo inhiesto, cubierto de duras y terribles escamas dispuestas a contrapelo, listas para destrozarla hasta que se desangrase. El mismísimo Señor de los infiernos venia una vez más a cobrar su premio.

Trato de escapar, pero sus siniestros ojos negros la paralizaron, la subyugaron. Estaba una vez mas a su merced, pero esta vez no era una sueño, no era una pesadilla, no podría despertarse.

Triunfante exhalo un terrible vaho frio como el hielo que penetro hasta su alma, como siempre lo hacía, en el momento de despertarse, pero esta vez no termino el sueño. Esta vez noto como él se inclinaba sobre ella, la arrancaba la ropa hasta dejarla desnuda a su merced. Recorrió con sus afiladas uñas sus pechos temblantes. Lamió con su húmeda e interminable lengua su piel erizada, crispada por el horror que toda ella rebosaba. Penetro su sexo con rabia, rompiéndola, rasgándola, mientras ella chillaba rota por dentro muriendo por el miedo por el pánico, por el dolor que hasta su alma la llegaba. Mientras, el coro cantaba lleno de gozo, ofreciéndose ellas a ser las siguientes en ser tomadas.

El cuerpo quedo inerte, sangrando, muerto por el pánico, por el miedo, no por las salvajes envestidas demoniacas. Belcebú la lanzo fuera de su lecho de piedra, de un manotazo como si fuera un juguete roto, inservible, y por su piedra fueron pasando todas las brujas locas, sangrando por sus partes pero llenas de gozo, henchidas de poder.

Fermina recogió el cuerpo de la desdichada y lo arrojo, vestido, al barranco de los desesperados, mientras llamaba a los guardias. “Jacinto, guapo, otra que se ha tirado, parece que aquí solo nos visitan los suicidas. Cuando puedas te pasas que tengo sus cosas.”

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 5 meses

Pues he ido pasando de una emoción a otra con tu relato: curiosidad, angustia, fascinación...y al final me he partido de risa. Muy bueno @Hiarbas . Una cosa: revisa el texto porque hay alguna palabra que repites. Creo que era en la primera parte: cupo, aprovechaba y aprovechadas

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Gracias por avisarme, a pesar de repasarlo me lo comí.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

Mentirosos!!! Jajaja Me hacen pensar que soy malvado, cruel y despiadado, ruin y obseno. Pero ustedes sin misericordia me sientan de golpe, para hacerme ver que todabia soy un chiquillo. Son BUENISIMOS!!! @Hiarbas y @IndigoDolphins_73 los quiero 😁 Sigan escribiendo. No me dejen nunca sin sus grandes historias. 👏👏👏👏👏 aqui mis 5 palmas de Oro 😉

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Mil gracias por el premio @Don_Diego es un honor entrar en ese club. Tratare de seguir sorprendiendo para no defraudarte cuando te enfrentas a lo que escribo. @IndigoDolphins_73 que antes no dije nada pero me alegro de llevarte de por un carrusel de emociones eso es que lo disfrutaste espero que tanto como yo cuando lo cree, al menos te saque una sonrisa. Gracias oor el comentario.

Kobbe
Rango9 Nivel 40
hace 5 meses

muy buena idea, original y bien contada

anamar26
Rango8 Nivel 39
hace 5 meses

Unos relatos fascinantes.


#10

LA VÍSPERA DE LAS FIESTAS.

Es primavera, por fin acabo el invierno. Hace una semana fueron las fiestas de Cuernavaca, tan solo quedan dos para que sean las del pueblo, se nota en el ambiente, están todos tensos.

El único que no está tenso, el único que sigue a su aire es Reguilón. El pobre creo que lleva todo el año borracho. Todos dicen que fue la herencia que le dejo el desafortunado Gonzalo cuando falleció el año pasado, pero lo cierto es que era su fiel compañero de borracheras y trastadas. El pobre “Regui” es el último que queda del grupo de la charca. Menudos seis eran, capaces de terminar con las reservas de vino de cualquier taberna en la comarca. Pero ya han caído cinco y tiene mala pinta para el pobre del Regui, si sigue así será el próximo en caer.

Ya no queda nada, la fecha está al caer y cada vez están todos más huraños, más tristones, sin ganas de nada. Yo prefiero charlar con el Regui, cuando aún puede hacerlo, además de un consumado alcohólico es un gran conversador, muy ameno y divertido. En cuanto lo veo aparecer por la plaza me pego a él para olvidarme de los siesos de mis amigos que andan como el resto del pueblo, hechos unos muermos.

Hoy es el gran día, todos corremos a refugiarnos en las casas. Mi madre me exigió que sellara las puertas y ventanas con la cinta que había comprado para que no entrara ni aire por las rendijas. Lo he hecho lo mejor que he podido pero mi padre ha llenado todo con toallas mojadas para cerciorarse. Aquí no entra ni un triste soplo de aire.

Libre de tareas me coloco en la ventana, con mi refresco y un buen bol lleno de palomitas. En toda la calle se ve a la gente asomada a la ventana expectantes, ahora si tienen un pequeño brillo en sus miradas, ya no están tan mustios como estos días atrás, ya empiezan a notar el gusanillo dentro y a animarse.

Por lo más lejano de la calle, al menos hasta donde me deja ver la ventana, empieza a aparecer la niebla. Va despacio, lenta, tanteando cada casa, buscando por donde meterse, intentando entrar en los hogares de mis vecinos, pero están todos como el mio, cerrados a cal y canto.

La niebla sigue avanzando devorando las casas a su paso, ocultándolas. Menos mal que sé que no les pasa nada si han cerrado bien la casa.

Por el otro lado de la calle el Regui aparece tambaleándose. Hoy lleva la cogorza más grande de su vida. Sonrió al verle y trato de saludarle pero ceso en el intento pues no puede verme. Empiezo a emocionarme y creo que el resto del pueblo esta tan agitado como yo.

La niebla se estira ansiosa cuando detecta al despreocupado Reguilón. Lo siente cerca y creo que él ni se entera de lo que sucede. La niebla ahora se mueve más certera, más rápida, más ligera. Ya no tantea las paredes, casi ni se acerca a ellas, se estira por el centro de la casa en dirección al tambaleante beodo.

Como una caricia se ciñe a él cuando lo alcanza. Le va rodeando desde los pies, subiendo por sus piernas, ciñéndose a su pecho, hasta tocarle la cabeza. Reguilón trata de zafarse dando aletazos con sus manos, perdiendo el equilibrio y precipitándose al suelo, pero la niebla le sujeta, le sostiene, le mece y comienza a devorarle.

Los gritos quiebran el silencio de todo el pueblo. La niebla engulle al pobre borracho, digiriéndole ante la mirada de todos los que allí estamos. Veo como la tonta de mi vecina de enfrente, da palmas aliviada, espero que no cerrara bien alguna ventana.

Reguilón se deshace, su piel burbujea antes de mezclarse con la niebla, su carne hierve antes de descomponerse y pasar a formar parte de la niebla, sus huesos se desmenuzan convirtiéndose en polvo que es la misma esencia de la niebla. En pocos minutos el bueno de Regui cumple con su función y sirve de tributo a la niebla.

Un año más se ha cumplido con el pacto. La niebla regresa al rincón en el que todos sabemos que vive escondida en las oscuras cuevas del otro lado de la montaña. Allí nunca vamos, algún despistado ha desaparecido al intentar explorarlas, al menos sirvió de beneficio para el pueblo.

Nosotros solo cumplimos con nuestra parte, dar de comer a la niebla cuando llegan las fiestas, después ella cumple con la suya, beneficios y bonanza para todos los que aquí vivimos, por eso nos tienen envidia los demás pueblos de la comarca. Y por supuesto da brillo a nuestras fiestas, un extra de la niebla, las convierte en las mejores que puedes encontrar en toda la comarca. Eso si no vengas un día antes de que empiecen que ya nos hemos quedado sin borrachos en el pueblo y no estamos dispuestos a que se enfade la niebla.

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 5 meses

¡Ole la madre que te parió! Pedazo relato que te has sacado @Hiarbas .Un comienzo encantador, una narración impecable y luego...lo bueno. SANGRE!

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Gracias por tus palabras, me agrada que te guste, al final esta saliendo un buen grupo de bichejos. Nos leemos @IndigoDolphins_73

Kobbe
Rango9 Nivel 40
hace 5 meses

Buen relato. Me llama la atención la capacidad que tienes de imaginación, cada dia sacas un par de relatos con ideas originales

GoldBirds_19
Rango12 Nivel 58
hace 5 meses

Aunque no me perdono el no comentar en todas tus historias @Hiarbas, en cada una de ellas das muestras de ese ingenio con tintes sombríos que tanto me gusta, aderezado con tu quijotesca y cercana forma de narrar. Un espectáculo para la toda mente ávida de emociones.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

Ahhhhj qur grande historia!!! Como la fui a ignorar cuando salio. Me encanto por un momento pense algo similar a La Niebla de steven king pero nada. Te quedo perfecta👍👌


#11

ELLA (I)

Desconocía donde se encontraba, todavía estaba aturdida. Al desperezar sus parpados, su mirada se perdió en la oscuridad que la abrazaba, tímidamente quebrada por la escasa luz que se filtraba por el estrecho resquicio bajo la puerta.

Marco la había engañado. Ella confiaba en él y no dudó en ejercer su labor de amiga y compañera esa noche. Se le veía tan frágil, tan destrozado, necesitaba alguien que le apoyara. Le confesó que Mirta le había dejado después de una vida juntos, se le veía destrozado.

Ella no conocía a Mirta, no podía juzgarla. A él solo lo conocía del trabajo, cuando un mes antes lo contrataron, pero desde el primer día conectaron, como amigos, compañeros. Marco siempre le inspiro confianza y provoco que en poco tiempo intimaran, que sus lazos de amistad se estrecharan. Ahora se daba cuenta de lo equivocada que estaba, del engaño en el que había caído por incauta, tenía la certeza de que todo era una patraña.

Todo fue muy rápido. Nada más entrar en el coche de Marco, donde ella pensaba que el rompería su dolor para que ella le consolara, la ataco con violencia, colocándola un pañuelo en la cara que desprendía un fuerte olor dulzón. Fue lo último que notó, después se desvaneció, un profundo sueño la inundo, adormeciendo sus pensamientos de rabia, sorpresa y asco por quien la atacaba.

Marco la necesitaba, por eso había jugado con Mara. Su engaño justificaba todo con tal de complacer su encargo, después cubriría las faltas.

Ella le exigía una presa concreta y la había elegido a Mara. La odiaba con toda su alma y estaba seguro de que ella comenzaba a darse cuenta o tal vez siempre lo había sabido y solo lo ignoraba para tenerle cerca. Marco era consciente de que no le necesitaba, de que solo era su juguete, su títere, con el cual disfrutaba. Cumplía todos sus encargos, se humillaba siempre que se lo pedía, había perdido su alma cumpliendo sus mezquinas exigencias. La culpa que le ligo a ella al iniciar su relación, pereció asqueada por sus exigencias, ahora era otro el motivo que le mantenía allí encadenado, uno mucho más fuerte. Marco cumplía con ella porque a pesar de odiarla necesitaba sentir el placer de ver correr la sangre, de oír el llanto de las condenadas, de notar su desesperación, su miedo, de saber que le odiaban por haberlas engañado. Al final también él se alimentaba de ellas, sobre todo de la desesperación de saber que no hay mañana cuando todo se acaba.

Mara aun notaba el sabor dulzón que le había dejado el cloroformo con el que la habían dormido. Marco lo adoraba, era algo antiguo y difícil de conseguir, pero hoy en día nada es imposible y el adoraba sentirse como los personajes de las películas viejas que tanto le gustaban, manejando la botella y adormeciendo a sus víctimas con el anestésico más famoso del séptimo arte.

Mara seguía aun algo mareada, apenas si recordaba haber tenido sueños extraños, seguramente producto de lo que utilizaron para noquearla, alimentados por el desprecio hacia la persona que la había engañado. Ahora trataba de centrarse, de no entrar en pánico, necesitaba recomponerse para tratar de salir de allí donde estuviera, para encarar al maldito amigo que la había traicionado.

Su cabeza se fue despejando y poco a poco tomo consciencia del lugar en el que se encontraba. Sus ojos se acostumbraron a la falta de luz y comenzó percibir las sombras de todo aquello que la rodeaba. La habitación no era muy grande y apenas si intuía algunos muebles en ella. Algo grande en la pared de enfrente que supuso sería un armario. Algo más pequeño en la contigua a la puerta que imagino sería el tocador, un escritorio o algo semejante. Tres o cuatro bultos mal colocados en la esquina más distante de la puerta, a su espalda. Y ella y su silla en el centro de la habitación. No había más, solo oscuridad y silencio y un extraño olor que no identificaba.

Pero no duro. El silencio se rompió pronto. Mara comenzó a escuchar algo al fondo, allí donde apenas si podía girar la cabeza, en el rincón donde se encontraban revueltos los objetos que no identificaba. Primero fue un gemido, luego un suspiro, después un gruñido, más tarde algo rechinaba. Tubo la sensación de que hasta las sombras se agitaban, se movían, crecían y menguaban, la histeria se apodero de ella.

—¿Quién anda ahí? —Su grito fue desesperado tratando de romper el silencio estrangulador que la rodeaba, a la vez de acallar los sonidos que no sabía de donde llegaban.

—¡Calla!

Del otro lado de la puerta broto el grito exigiéndola silencio, mientras una sombra cortaba la poca luz que por debajo de la puerta se colaba.

—¿Marco? ¿Eres tú?

—Calla, no hables, solo calla.

—Marco sácame de aquí… estoy muy asustada… Marco…

—Quieres callarte. No me dejas oír sus pasos.

Mara temblando por el inconsolable llanto que el pánico, el miedo, producía en ella, trato de escuchar que era a lo que se refería su captor.

Desde el fondo, allí donde empezaron los ruidos, algo hacia que el suelo, que parecía ser de madera, crujiera. Muy despacio, dilatando un quejido del otro, tratando de evitar que sucediera, pero sin poder evitarlo. El sonido se fue aproximando a ella, crispando el cuerpo de Mara, rompiendo en histérico su llanto.

Mara, en su nerviosismo, trato de ver que era, que se acercaba, quien la acechaba, pero no podía, estaba atada a la silla, su espalda pegada a ella y fuertemente sujeta por una cuerda, sus piernas amarradas a las patas de la silla y su cabeza no podía girar hacia el lugar donde lo que fuera se encontraba.

Mara vio como las sombras quedaron quietas en el resquicio de debajo de la puerta.
Marco estaba al otro lado, apoyado en ella, escuchando atento, pendiente de cada ruido, de cada crujido, de cada suspiro. Sentía la respiración agitada de Mara, notaba su llanto entrecortado, escuchaba como sollozaba, la imaginaba aterrorizada en medio de la oscuridad que inundaba la habitación, que la llenaba por completo.

Marco pensaba en ella, en cuanto la odiaba, por ser ella la que disfrutara del placer de ver la cara de Mara, de absorber su miedo, de sentir el temblor de su carne, de lamer sus lágrimas cargadas de desesperación. Él deseaba entrar allí, participar del festín, dejar de ser solo su títere y empezar a ser su cómplice, su compañero, el que realmente compartía con ella la presa capturada. Quería formar parte de su sequito, ese que algunas veces la acompañaba, aunque ello supusiera dejar de estar a este lado de la puerta y entrar a formar parte de la oscuridad de la habitación donde ella habitaba.

—¡Marco déjame salir! ¡Sácame de aquí! ¡Marcooo!

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

Exelentiii jeje. Estas historias las extrañaba.


#12

ELLA (II)

Los gritos de Mara llegaron a conmover un instante a Marco. Se rehízo pronto, absorbió todo su dolor, toda su desesperación y sonrió satisfecho, llegaba el momento.

Mara se retorcía con desesperación, tratando de aflojar sus ataduras, pero era tarea inútil. Estaba aterrorizada y cada vez notaba más cerca las pisadas, pronto tendría encima a quien se aproximaba y lo que la hacía sentir era más desalentador aún que la terrible incertidumbre que ahora la ahogaba.

Ella respiraba su miedo, observaba su desesperación, como intentaba escapar de su destino. Disfrutaba con cada segundo de terror que Mara sentía atada en aquella habitación. Estaba saboreando con deleite el pavor que flotaba en el aire, la agonía que de Mara manaba.

Llevaba siglos escapando de la oscuridad a la que fue condenada, del entremundos en el que fue desterrada. Ellos se creyeron mejores y la desterraron del mundo de los humanos para que no se alimentara de ellos y sus debilidades. La exiliaron al olvido donde no pudiera dañar al mundo y sus habitantes. La costo siglos pero al fin ha escapado y ahora por fin está renaciendo alimentándose de los que de Ella quisieron proteger. Su miedo la da vida, su desesperación, la reconforta, su desolación la rejuvenece y su carne la resucita.

Ella fue desvaneciéndose en la oscuridad al llegar a Mara, fundiéndose con ella. Movió el aire, el polvo, el vacío, la oscuridad, ciñéndola a Mara, pegándose a ella. Mara miraba desesperada tratando de ver que era lo que pasaba, pero solo la ceguera de lo oscuro la rodeaba. Ella, sutilmente convirtió las penumbras en manto, lo invisible en negrura lo intocable en prisión. En un instante la oscuridad absorbió el cuerpo de Mara mientras gritaba desesperada al notar como todo su cuerpo ardía mordido por mil bocas hambrientas. Chillaba y chillaba mientras notaba como su carne era devorada, como su sangre era succionada, como sus huesos se quebraban. La destrozaban desde la piel hasta sus entrañas, mientras agonizaba gritando, suplicando que la dejaran.

Marco llego al éxtasis tras la puerta al sentir, al escuchar, como destrozaba a Mara. Sintió la terrible tentación de abrir la puerta, de entrar a participar de la orgia, a completar con ella el sacrificio de Mara. Marco lo necesitaba y no se contuvo, giró el pomo, abrió la puerta y dejo que la luz inundara la oscuridad.

Ella chilló desesperada, su títere quería condenarla, la luz la dañaba, aquel inconsciente estaba matando todo lo que había ganado con el sacrifico de todas aquellas inútiles que habían saciado sus necesidades. Abandono su presa para refugiarse en la escasa oscuridad que en la habitación quedaba. La luz la había dañado.

Marco contempló fascinado el cuerpo sangrante, de Mara. Ya no gritaba. Las cuerdas colgaban inertes sobre la carne destrozada. No había brazos, no había piernas, apenas si quedaba algo de su cuerpo, solo la cabeza, estaba intacta. Pero Ella no estaba, solo la vio un instante. Le había mirado con rabia y luego abandonó a Mara, para refugiarse en un rincón de la habitación.

—Entra y cierra.

Su voz era más débil que otras veces, Marco obedeció con presteza, la odiaba tanto como la admiraba.

La oscuridad le rodeó, trato de acercarse a Mara, quería tocarla. Cuando Ella terminaba nunca dejaba nada, él solo limpiaba la sangre del suelo y buscaba a la siguiente que ella le indicaba, pero ahora quedaba algo de Mara y Marco necesitaba tocarlo. El contacto estremeció su cuerpo, despertó su lujuria, manoseó las entrañas de Mara, disfrutando, llegando casi al orgasmo.

Ella le observo y comprendió que no era lo que necesitaba, el cordero se había convertido en lobo, su debilidad se transformaba en fortaleza y no podía consentirlo, además de que le necesitaba. Mientras estaba en su acto, disfrutando de su orgasmo, ella se deslizo por su espalda, envolvió su cuerpo, aprisiono su carne y empezó a devorarle.

Marco se dio cuenta tarde. Sintió el dolor cuando el placer más grande que había experimentado en su vida le inundaba, lo estremecedor era que el dolor incrementaba aquel placer inmenso que lo inundaba.

Marco no grito, al contrario disfrutaba, el dolor le mataba pero a la vez le colmaba como nunca jamás nadie lo había sentido, como nunca nadie había explotado de placer. Ella apenas si pudo alimentarse. Comió la carne, revivió su cuerpo, pero su alma, su esencia apenas si pudo regenerarse, Marco había muerto sin gritar, sin sufrir, sin sentir miedo y eso a ella no la llenaba, no la restauraba su esencia.

Ella sabía que había sufrido un contratiempo, debía buscar un nuevo muñeco, un nuevo títere al que manejar para que la alimentara. Tenía todo el tiempo del mundo y una paciencia ilimitada.

Solo tiene que esperar, al final extenderá su oscuridad por el mundo y eliminara a los débiles humanos, cuando se haya alimentado de todos solo Ella será la que pise la tierra, será su legitima dueña y la envolverá con su oscuridad hasta devorarla.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

Una creacion digna de admiracion. Nos seguimos leyendo mi buen @Hiarbas

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Gracias @Don_Diego un alago de tu parte siempre es incentivo para seguir, nos leemos.

Kobbe
Rango9 Nivel 40
hace 5 meses

tienes una gran habilidad para crear personajes malignos...deberias mirartelo ;)

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Como dice el gran Sheldon Cooper "no estoy loco, mi madre me hizo pruebas"

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 5 meses

Sr. @Hiarbas es usted todo un perverso. Sangre, placer y dolor. Te haces más retorcido a cada día.
Creo que este es el monstruo más terrorífico y fascinante que has creado en todo lo que te he leído.


#13

CINE DE TERROR (I)

La pantalla mostraba con violencia las inquietantes imágenes que golpeaban sus retinas mientras en la sala retumbaba el sonido estridente, crispando más aun los nervios de los espectadores. El ambiente era propicio, la atmosfera estaba creada, era el momento. Aquí y allí se escucharon chillidos y algún que otro improperio, mientras él sonreía al verla histérica al sufrir el momento álgido de tensión de la película.

Cuando acabo la proyección, se sentía satisfecho. A él nunca le habían dado miedo esas películas que a todos aterraban y les hacían chillar, ni siquiera se asustaba, pero si disfrutaba llevando a Patricia a sufrir su malsana tentación de ver lo que no soportaba.

—De verdad tío, no sé como te puedes reír en medio del cine, cuando la película está en lo mejor. ¿Es que nunca te da miedo?

—No Patri, las películas no me dan ni miedo ni me asustan, miedo me daría que saliera un tipo con una navaja ahora, pero eso es más un chiste que otra cosa. —Pedro sonreía mientras hablaba, siempre era igual, tenía que explicarla lo mismo tras cada pase al que asistían.

Caminaban juntos por las calles que llevaban a su barrio. Preferían disfrutar de la placida noche primaveral a subir en un atestado autobús, repleto de malos olores y gente cansada.
Pedro arropaba los hombros de Patricia protegiéndola de sus temores, aunque ya hubieran dejado atrás la sala de cine, pero sabía que necesitaba de su contacto para sentirse bien.

—A mí es verdad que me encantan estas pelis, pero lo paso fatal y a pasar de todo tengo que verlas. Es como una droga, sabes que te va a hacer mal pero vas y la tomas porque la necesitas, jajajajaja.

—Estas como una regadera Patri. Aunque prefiero esta adicción a que tuvieras una de las otras.

—¿Estás seguro de que no tengo otras? — Patri tendió su mano hasta su entrepierna sorprendiendo a Pedro con su contacto.

—Tía, este no es sitio para eso.

—Pero que soso eres. — Retiro su mano y escapó del brazo que tenía sobre sus hombros, mostrándose ofendida, dibujando enfado en su rostro.

—Lo siento… perdóname, soy un gilipollas, pero ya sabes que me da palo esas cosas en la calle… en cuanto lleguemos a casa…

—¿Y si yo entonces no quiero? — Protesto más ofendida aun Patricia.

Sus pasos les habían llevado hacia una calle poco iluminada. Pedro había empezado a mirar con descaro a todas partes, intranquilo ante las zonas muertas sin luz que despejase su incógnita.

—Mira, no discutamos ahora, que no me gusta este sitio, esta oscuro y las pelis no me dan miedo pero si lo que pasa en la calle y ahora me siento intranquilo… vámonos de aquí y en casa hablamos. — Realmente Pedro tenía un mal presentimiento, como siempre que pasaba por un sitio oscuro de noche. Le producía intranquilidad, sentía hasta pánico por lo que le pudieran hacer en un sitio como aquel. Siempre le acompañaba la sensación de que le iban a atracar en cuanto entrara en una calle oscura como aquella y en su mente inquieta, la imagen de una navaja atravesándole el vientre, no paraba de recrearse atemorizante.

—Ya estamos con tus paranoias. ¡Es que no ves que aquí no hay nadie! ¡Que hartita me tienes!

Patricia comenzó a andar más rápido, tirando de la mano de Pedro, tratando de sacarle de la oscuridad de aquella calle para que calmara sus nervios. Pronto entraron en un parque bien iluminado que quedaba cerca de su barrio. En pocos minutos estarían en su hogar.

—Anda cagón, tira que aquí ya hay luz más que de sobra, como no vengan unos extraterrestres a abducirnos no creo que nadie nos moleste, no hay ni pájaros en el parque.

—Vale… yo no me rio de ti cuando gritas en el cine, también tengo derecho yo a sentir miedo ¿no?

—¡Ja! ¡Que no se ríe dice el tío! Pero si no paras en toda la película… anda tira que me tienes contenta…

Patricia descargo casi sin fuerza una colleja en la nuca de Paco mientras este sonreía cómplice de su pareja. Se sentía más relajado, la tensión había pasado. Abrazo a Patricia con fuerza mientras depositaba un beso en sus labios. Cuando separaron sus rostros y volvieron a abrir los ojos que habían cerrado disfrutando más del largo beso, el pequeño parque se había inundado de la terrible oscuridad que tanto atemorizaba a Pedro.

Aquello no le gustó nada a Pedro, tampoco a Patricia, aquello no era ya algo natural, tanta oscuridad no era normal y menos que todo pasara tan de repente.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

No le temo a ninguna pelicula, sea de terror gore o snuff. Pero acercame una tarantula y seguro me desmayo.


#14

CINE DE TERROR (II)

Todas las farolas estaban apagadas, tanto en el parque como en las calles que a él llegaban. Los edificios cercanos solo mostraban sus siluetas bañados por la escasa luz de la luna lejana, en sus ventanas solo oscuridad se mostraba. Y lo pero era el silencio que reinaba, ni en medio del campo habían sentido aquel vacío de sonidos, aquel silencio aterrador.

Cogidos de la mano, cómplices en el miedo, comenzaron a caminar lo más rápido que sus pies les dejaban. No quería correr, parecía excesivo, pero si salir de allí cuanto antes.

El frio de la hierba recién regada, acariciaba sus tobillos mientras las hojas de los árboles se mecían al compás de un ligero soplo de viento sin desprender ningún sonido. Se miraron y emprendieron la carrera, aquello les superaba.

Diez metros más y saldrían del parque, un suspiro más y estarían fuera. Frente a ellos una bocacalle mostraba luz al final de su lóbrego recorrido, les daba esperanza de llegar a encontrar el final de esa extraña e inquietante oscuridad. Justo antes de entrar en ella, cuando la ilusión de haber encontrado la salida les embargaba, una intensa luz les cegó. Llegaba de arriba, encima de ellos. Era tan potente que tuvieron que entrecerrar los ojos para intentar ver que pasaba y aun así, no lograron ver nada. La oscuridad había muerto, ahora todo era luz, demasiada, exagerada. Pedro y Patricia entraron aún más en un estado de nervios, de pánico, si lo otro era extraño aquello no era mucho menos.

Siguieron moviéndose anqué ahora con cautela, veían menos que cuando la oscuridad reinaba. Pero era absurdo, ni sabían donde estaban ni veían hacia donde avanzaban. Cesaron en su movimiento y temblando por el miedo se abrazaron bajo aquella luz cegadora, tratando de encontrar consuelo y fuerza el uno en el otro. Después nada. Sus consciencias se desvanecieron, algo durmió sus cuerpos.

Cuando Pedro despertó sintió frío en su espalda, no podía moverse, algo le atenazaba, sentía sus muñecas aprisionadas y al palpar con sus dedos, noto el gélido contacto del metal, estaba aún aturdido pero la adrenalina del miedo hizo que pronto recobrara sus sentidos. Aquello no le gustaba nada y si algo en su vida le había angustiado era la idea de estar preso y no poder moverse, ser un objeto en manos de alguien que le atrapara y ahora se hacían realidad sus pesadillas, sus temores.

Forcejeo con histeria tratando de liberarse de sus ataduras, pero solo consiguió dolor en sus muñecas y en su cuerpo allí donde notaba la frialdad del metal que le aprisionaba y le impedía moverse. Giro lo que pudo su cabeza, también en su frente algo le atenazaba y para su desgracia, vio junto a él a Patricia, tendida en una camilla llena de luces , botones, cables e instrumentos que no identificaba. Bandas metálicas sujetaban su cuerpo a la camilla, dejando ver su desnudez, estaba dormida. Trato de saber donde estaban, pero no conocía el lugar, era extraño, de fío metal, con algunas pantallas en uno de sus costados que mostraban gráficos que no comprendía. El terror inundaba cada vez más su cuerpo, el miedo le llenaba por completo, la histeria empezaba a dominarle.

No quería pensar donde estaba, no quería saberlo, no quería ni imaginarlo, sabía que si lo hacía podría entrar en estado de locura total. Si algo le aterraba más que el hecho de que alguien le apresara, le secuestrara, era la posibilidad de que fueran extraterrestres, seres de otro planeta, sus captores. ¡Mierda ya había pensado en ello!

Forcejeo con histeria y el dolor fue intenso, también la sensación de que su carne comenzaba a sangrar por el roce del metal, pero le daba igual, tenía que salir de allí, tenía que liberar a Patricia.

Una esbelta figura gris hizo acto de presencia a su lado, poso sus largas manos escasas de dedos, solo cuatro por miembro, tratando de calmarle pero fue nulo el intento.

Pedro al ver aquel ser gris, de enormes ojos, apepinada cabeza, alto como un jugador de baloncesto, carente de nariz, exagerado en el tamaño de su boca. Entro en pánico completo, estaba seguro de que era su fin, pero estaba dispuesto a morir luchando hasta el fin.

Hizo un último intento por liberarse y sintió como su piel se rasgaba, se desgarraba en su muñeca al tratar de sacarla de su prisión, pero no le importó el dolor, aunque fue en vano. El ser gigantesco le miro con ternura y en un instante la consciencia de Pedro volvió a perecer, su cuerpo calmo su histeria y volvió a quedar inerte, sus nervios se esfumaron con la llegada de Morfeo.

Pedro despertó agitado, dio dos manotazos al aire y grito para ahuyentar sus males.

—¡Pedro! ¿Pero qué coño te pasa? ¿Estas tonto o qué? ¡Vas a despertar a los vecinos idiota!
Pedro encendió la luz de la lamparita de noche, miro a todas partes, contemplo a Patricia que, medio adormecida, le miraba enfadada desde el otro lado de la cama. No entendía nada.

—¿Cómo hemos llegado aquí desde el cine?

—¿Estas gilipollas? ¿Te ha sentado mal algo? Tio son las tantas, a que viene eso ahora…

—¡Dime! ¿Cómo?

—¡Ehhhhh! ¡Chaval a mi no me grites que te meto una ostia!—Patricia empezaba a estar enfadada, Pedro se había despertado extraño y no le entendía.— Mira te lo cuento, me dejas en paz y si me chillas otra vez me largo…

—Vale… perdona, cuéntamelo, por favor… lo necesito…

—Pues hemos salido del cine, te has puesto tonto en una calle y en el parque se apagaron las luces, hemos corrido y enseguida hemos llegado a casas, te has puesto inbécil, te has acostado y hasta ahora que ya te has puesto gilipollas del todo…

Pedro, no recordaba nada de eso, sus recuerdos eran muy distintos, pero tal vez fuera solo un sueño, tal vez había olvidado lo que había hecho esa noche, tal vez… demasiado complejo para él. Decidió que mejor era olvidarlo, hacer como que solo lo había soñado, la solución era perfecta y acallaba sus miedos.

—Perdona Patri, se me fue la pinza, tuve una pesadilla y me ofusque… me perdonas...— Pedro empezó a besar y acariciar a Patricia mientras esta desplegaba una sonrisa pícara.

—Valeee… si te pones así, te perdono… joder tío ya te puedes cuidar esa muñeca, menudo destrozo tienes, donde abras metido la mano…

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

Noooo!!! Yo tenia planeado hacer algo similar en un cuento de terror. Bueno eso me pasa por holgazán. Me gusto el texto. Nada mas quiero agregar que me hubiese encantado que describieras mas sobre la sala de operaciones. Por cierto creo que se te escapo un invecil*

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Gracias @Don_Diego se escapo, y tu ponte con ella seguro que te sale algo bueno y jo sera lo mismo que esta.

NOVACHEK
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

¡¡@Hiarbas eres un maldito genio!! Me tiene de maravilla tus relatos terroríficos, leyendo-los en la noche. Increíble!!! 😃


#15

UN BREVE ALTO EN EL CAMINO PARA TOMAR CON LIGEREZA

Oscuro, frío, con algo de polvo en el ambiente, de ese que casi se mastica, así debe ser. Un inconfundible sonido de cadenas moviéndose con rapidez desempolva tus recuerdos de hellraiser y sonríes, es escalofriante y reconfortante. En el pasillo escuchas inconfundible el sonido arrastrado de unas cuchillas rasgando la pintura de la pared, Fredy, que satisfacción. El polvo ya no se respira ahora es humedad y el refrescante olor a moho el que domina, el frío aumenta, te estremeces agradecido mientras el eco lejano de una sierra eléctrica escita tus recuerdos. Escuchas un leve chapoteo, imaginas que no solo hay humedad, también hay agua y debe estar podrida por el olor que emana. Un leve destello de la luna dibuja una sombra en la desconchada pared de un inmenso hombre que parece portar en su mano un terrible machete, Jason ha llegado, incluso crees ver la sombra de su máscara, seguramente es más las ganas que la certeza de haberla visto. La luz de la luna se escapa y todo torna en oscuridad de nuevo, mientras un terrible aullido reclama a la luna llena que se esconde entre las nubes. Cada vez estas más emocionado, mucho más al ver como en la ventana se asoma curioso el bello monstruo, roto y cosido, devuelto a la vida por el doctor anda todavía perdido. Le invitas a entrar pero se escapa asustado al ver como un siniestro caballero, bien vestido aunque escaso de color en su piel se acerca pidiendo ser invitado. Mejor será dejarle fuera, no es de fiar el vampiro. Sigues moviéndote por la casa y vas a la cocina, los olores ya no te importan, se mezcla la podredumbre, la humedad, el olor metálico de la sangre, el olor nauseabundo de lo descompuesto, justo antes de entrar crees ver corretear algo pequeño, no te hace falta mucho para reconocerlo, su risita chirriante le delata, Chucky ha llegado con ganas de jugar. Le ignoras seguro que encontrara a algún Gremlin o incluso a Billy para entretenerse, aunque Billy no andara lejos de Puzle y este no le dejara jugar. En la cocina dos zombis se preparan un bocadillo con el cerebro de un desdichado mientras del fregadero mana una inconfundible mata de pelo y en la esquina del techo una mujer se contorsiona mientras emite sonidos crepitantes observándolos. Los ignoras y llegas al baño, el olor a desinfectante es exagerado y los plásticos delatan a Dexter aunque no se dio cuenta de que Norman se quedó escondido tras las cortinas de la bañera. Haces como que no le ves, te preocupa más el inconfundible sonido de pájaros alterados que suena en la calle, seguro que han venido a comerse a las hormigas gigantes, tendrán que pelearse con Godzilla por ellas, las ve suculentas para tomar un aperitivo aunque tal vez las arañas también puedan satisfacerle si antes no se lo lleva el tornado de tiburones que han anunciado para la tarde. Un par de fantasmas alterados, la dama de negro y el ente, te sacan de tus pensamientos, están peleando y destrozando todo a su paso, mientras desde la habitación del fondo se escucha a Regan gritar insultos e improperios típicos de una posesa para que los dos la acompañen en su juerga. El olor a vomito te llega desde lejos y decides no acercarte a verla. Menos aun cuando pasa Jack corriendo tras una mujer con su cuchillo en la mano, tienes la certeza de que no se ha percatado de que es a la Llorona a la que persigue el obseso del destripador, no te importa y menos cuando ves que todos se van reuniendo en el salón, está casi abarrotado pero justo cuando el gozo te desborda de ver tan impresionante reunión, aparece ella, como siempre a fastidiar toda la fiesta. La Parca se acerca y apaga el televisor, te mira y sonríe satisfecha, te ha fastidiado la fiesta.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

LoL . Es muy cierto una vez ella llega se acaba la fiesta. Pero vaya revoltijo el tuyo, solo falto que empesaran a bailar ¡CON LO TERRORISTAS! Y la que se armaba. Jajajaja. Muy bueno el crossover.👍

Lunnanegra
Rango8 Nivel 38
hace 5 meses

Es genial me encanto 😍. Ligera entretenida y sin perder la temática.

Lusianokami
Rango4 Nivel 16
hace 5 meses

Un viaje increible por el mundo del terror


#16

PASEO VESPERTINO

Caminaba despacio entre la multitud. Desplazaba su mirada por los rostros de los que junto a ella caminaban. Gestos fríos, casi inertes, perdidos en sus pensamientos, ensimismados en el mundo que les ahogaba.

La tarde avanzaba inexorable consumiendo el tiempo de los que la rodeaban. Lamentaba como el mundo había cambiado mutilándola su tiempo. Antes podía pasear sin que nadie se extrañara en la mañana y en la tarde, nadie prestaba atención a una niña, ahora si se escapaba una mañana la autoridad se encargaba de avisar a sus supuestos padres si no justificaba su no presencia en el colegio correspondiente, incluso verla pasear sola por el centro de una ciudad ya levantaba suspicacias. Era una autentica injusticia, tenía la desgracia de estar atada a un cuerpo infantil y la modernidad conspiraba contra ella. Aun así había logrado maridar sus quehaceres con su limitación de tiempo y volvía a disfrutar de su ser plenamente, nadie podía limitarla.

Seguía observándolos con gesto divertido, infantil, acorde a su cuerpo. Ellos la mostraban su mundo gris, ese que les comía por dentro y que poco a poco les engullía sin que pudieran evitarlo. La humanidad, al menos la de las ciudades, perdía su encanto y cada día mostraban más la inapetencia, el desvalimiento, el abandono y la miseria. Cada vez la resultaba más complicado disfrutar de una sonrisa lanzada al viento solo porque si, de un abrazo sincero, de una mirada de afecto colmada de ternura. La humanidad perdía su limpieza para embarrarse en sus miserias.

Entre tanto rostro anodino encontró uno que la miraba con fuego y calentura. Allí estaba la manzana, la podrida, la infectada. La miraba con deseo, demasiado para estar rodeado por gente que podría delatarle, pero su ansiedad era tan grande que se veía, se notaba que no le importaba. Ella disfruto del instante, incluso jugo con su picara mirada, incitándole. Gozaba con el juego, pero no lo necesitaba, eso no la alimentaria, solo era un entretenimiento. Disimuló y continuó su camino, no sin antes dedicarle una última mirada, con la que reventó el gozo del sucio pederasta. Tomo la mano de la mujer que a su lado caminaba, era sencillo ahuyentar al perverso, con solo rozarla ella sintió que debía protegerla y cuidarla como si de su hija se tratara. Su nueva guardiana miro desafiante al sucio acechador y este comprendió que su juego había terminado.

Prosiguió contemplando, con la sumisa como protección, a todos los que transitaban con ellas en la marea urbana. La inundó la certeza de que el momento llegaba y debía prepararse, la tarde prometía un auténtico festín con el que llenar su vacía despensa. Abandonó la mano de su acompañante liberándola de su yugo, volvía a ser un transeúnte más de aquella amalgama de frustración que la rodeaba.

Inspiro, sonrió y comenzó su tarea.

Tomar decisiones como aquellas era fácil a pesar de saber que era lo que angustiaba o alegraba a cada uno de los que en su camino se cruzaban, pero ella nunca se había dejado llevar por la sensiblería, era consciente de su labor y la desempeñaba con jovialidad aunque nadie lo pensara.

El primero, diez meses, un cáncer de páncreas, su mujer lo agradecerá cuando al fin deje de pegarla. El segundo algo mas ligero, un par de ataques al corazón, dos meses entre ambos, así dejara de amargar a su mujer y a la otra con su mal carácter, ni comprendía como no habían acabado ellas con el ya. El tercero, accidente de tráfico, coma irreversible, le van a llorar pero no queda más remedio, aunque nunca nadie lo sepa, hizo mucho daño al mundo en vida, eso de esconder los residuos no es bueno. El cuarto, a este le estaba esperando, un ictus cerebral, contemplara el mundo sin poder hacer nada el resto de sus días, así podrá ver crecer a su maravillosa familia, Tubo mucha suerte le gano su carta a la muerte. El quinto, cirrosis aguda, el pobre indigente podrá descansar y apartarse de todo el sufrimiento que soporto en vida. El sexto, es de los que no la gustan a pesar de ser los más abundantes, cáncer de huesos, su vida no tuvo destellos y morirá sufriendo sin merecerlo.

Siguió repartiendo, enfermedades y accidentes hasta completar su cupo, ese que se autoimponía cada tarde. Ella no mira la condición de la gente, no mira su estatus, ni si son buenas o malas, ella se limita a hacer su trabajo, repartir la desgracia entre los humanos. Está en todas partes todas las tardes, incluso las de verano tocando a los que ella considera afortunados por sentir su presencia. Por las noches juega a las cartas con la muerte, se juegan el tiempo que les queda y como terminaran, los que cada una consideran sus cartas más atrayentes, puede que sea un banquero o solo un padre de familia, puede ser un asesino de masas o un santo en potencia, ellas se las juegan y la que gana le da su mejor favor para compensar o castigar a esa alma humana. Puede ser un regalo o una desgracia, nunca lo entenderemos pues ese no es nuestro mundo, es su mundo, uno que no es ni de dioses ni de hombres, ni de ángeles, ni de diablos, solo es el mundo de los que juegan con nuestro destino.

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 4 meses

Este te salió del lado luminoso, o al menos neutro.
Fíjate al principio, repites la misma expresión dos líneas más abajo y revisa los acentos, a veces tuve q leer dos veces porque confundí el tiempo verbal.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 4 meses

Lamento los errores y que no te haya gustado, me esforzare mas la próxima vez para conseguir el objetivo.

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 4 meses

No, no, yo no he dicho que no me gustara, solo que no es oscuro.

Kobbe
Rango9 Nivel 40
hace 4 meses

Muy buen trabajo tío, una historia original y preciosa


#17

REGALO SORPRESA (1)

Amanece. El día vuelve a ser radiante, uno más de muchos. Odio la primavera, es insoportable. Tanto amor en el ambiente me empalaga. La jodida manía de la gente de volverse gilipollas cuando llega la mierda del calor me agobia. Debe ser porque soy un cabronazo y un amargado, pero así me hicieron desde la tierna infancia y no creo que vaya a cambiar ahora.

Enciendo la cafetera, no es que aprecie el café que hace pero no tengo otra y me toca aguantarme. Para colmo ayer con todo el lio no hice la compra y me toca café a palo seco, ni leche hi ostias, ni una miserable galleta que meter en la boca. Si al menos me dejase tranquilo un momento para tomar el dichoso café. Lo necesito más que la sangre que corre por mis venas, desfallezco a cada paso y temo dormirme, no sé que pasaría entonces.

Esta asqueroso, pero al menos esta caliente y parece que me despeja un poco, será mi cerebro que se sugestiona el imbécil para mantenerme despierto.

Miro de reojo al salón, lo cierto es que me da pánico hacerlo. Veo a Cristina con la cabeza ladeada, parece que está durmiendo. Una pena enorme me arranca desde las tripas y consigue que solloce mientras un par de lagrimones se mezclan con la sangre que cubre mi cara. La quería tanto. Que idiota fui con no decírselo con palabras ni una vez en todo el tiempo que vivimos juntos. La puta manía de pensar que eso se sabe, que los tíos no dicen esas mariconadas. Menudo gilipollas, ahora nunca podrás decírselo a la cara y ver como se deshace feliz al escucharte. Bueno si hay un mas allá lo primero que haré al cruzar será besarla y decirla que la quiero.

Mierda ahí está otra vez, rompiendo cosas, para que sepa que está aquí conmigo. Para que luego los tocapelotas de lo paranormal digan que lo malo pasa por la noche. Que pena que no vaya a poder contarlo. Le daba yo al Iker de las narices un bono regalo de un día en mi casa. El tipo ese no aguantaba ni dos asaltos.

Si al menos pudiera salir de la jodida casa. Si no me tuviera encerrado, podría mandar a la mierda el puto medallón, que yo no lo quiero, ¡joder! que cuando lo robe no tenía ni repajolera idea de que era, que solo era un regalo para mi pobre Cristina.

Ya estoy llorando otra vez. En que puñetera hora le hice caso al Patillas, “Tio que esta chupao, es un casoplon de la ostia, entrar limpiarlo y nos hacemos con un pastizal en un rato”. Una mierda pa él y pa sus muertos, que se joda en el infierno que seguro que ahora está allí con el demonio convenciéndole para hacer algún trabajito.

Si es que fue demasiado fácil, trabajito fino, mogollón de chatarra para luego revenderla. Tres fajos de billetes escondidos en un cajón y la mierda del colgante. ¡Joder, es que era precioso! Y yo como un imbécil pues se lo regale a Cristina. Tres días tardo el cabrón en empezar a dejarse ver.

La pobre Cristina no paraba de asustarse con lo que aquí y en el otro lado se movía o se caía. Yo me reía de ella, valiente gilipollas. Al segundo día empezó a ver sombras en los espejos, en los rincones. Te juro que pensé que se había metido algo. Lo peor fue al tercer día, cuando empezaron los accidentes. La pobre Cristina se tropezaba y caía con cualquier cosa. Le salían moratones donde no podía haberse golpeado, ella decía que sentía impactos cuando estaba cayendo, pero eso era imposible y yo la había vigilado y tenía la certeza de que no se había metido nada. Me pille un mosqueo grande, la dije de ir al médico, pero ella no quería, pensaba que me acusarían de maltratarla. Me convenció para esperar al día siguiente a ver qué pasaba. Lo que paso fue aun peor.

Ayer por la mañana, ese era el cuarto día, apareció el Patillas por la puerta con la pasta que saco de vender la chatarra. El muy cabrón nos despertó. Yo había dejado que Cristina durmiera tranquila esperando que se recuperara de la paliza del día anterior. Abrí al desgraciado de mi compinche suplicándole que se callara pero era tarde, Cristina salía ya de la cama y nada más entrar en el wáter resbalo con un poco de agua y casi se estampa con el lavabo. El día prometía ser igual o peor que el anterior, pero con el gilipollas del Patillas riéndose de la desgracia de Cristina, le habría partido la cara, no sé ni cómo me contuve. Cuando todo se calmó le explicamos lo que pasaba y el idiota este puso una cara como de estar guardándose algo importante. Le conocía desde el colegio y a mí no me engañaba, él sabía algo y se lo había callado. Sin miramientos le obligué a decírmelo bajo amenaza de cortarle los huevos si no hablaba. “Macho es que yo me reí cuando me lo contaron, es una parida, por lo visto en la casa habían muerto los pavos que eran los dueños unos días antes y dicen que fue una cosa rara de esas de las películas, que nadie sabe como los han matao y que dicen que fue un fantasma, pero es de chiste eso, ¿no?”

La verdad era que sonaba a chiste malo, pero al mirar a Cristina y las marcas de los terribles golpes, ya no me parecía tan chistosa la cosa y menos cuando me di cuenta de que el desgraciado de mi amigo aun me ocultaba algo. No pude contenerme y le di dos ostias en toda la geta. El pobre patillas canto la traviata completa. “Tío si es una mierda de na, si es solo que el Mechifle, el tío ese raro que anda siempre por el parque, pues por lo visto sa enterao de lo del palo que dimos y me ha preguntao por el medallón ese que lleva la Cristi, que dice que por lo visto esta embrujao, con no sé que mierdas de un espíritu vengativo o no se que ostias y que lo quiere para su colección, pero me dijo que era peligroso si no se controlaba del tema, que fue el medallón el que mato a los pavos esos. Tío yo no me creí esas mierdas.”

No me van estas cosas, es más les tengo demasiado respeto. Cuando Cristina se ríe de ellas en las películas a mí me pone de mala leche que lo haga, me parece que es tentar a la suerte hacerlo. Tanto me dan mal rollo que últimamente no vemos películas de miedo y va y llega el Patillas con la historia. Me puso de los nervios, atacadito, histérico. Es que no tarde ni un segundo en arrancarle el colgante a Cristina y salir corriendo a la puerta para tirarlo lejos. Justo ahí empezó todo el meollo, el lio padre.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 4 meses

Llego y varriendome. Tarde pero seguro. Muy buena historia y como la vas contando. Ya me dirijo a la siguiente.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 4 meses

Gracias a los dos por seguir pasando por aqui a leer mis ocurrencias.


#18

REGALO SORPRESA (2)

La puta puerta estaba como atrancada, no había forma de abrirla y mis nervios se descontrolaron, más aun con el gilipollas del Patillas gritando tonterías, de que se quería largar, de que si eso era un mal royo, de que solo le metía en líos. Le metí tal guantazo que se quedó mudo en el acto. Para su desgracia se lo di con el dichoso medallón.

Entonces no supe que pasaba, ahora se de sobra que era por eso, el caso es que el Patillas, además de mudo, se quedó como tonto y empezó a sangrar como un cerdo por la mejilla, justo donde le había dado el mamporro. No había forma de parar la puta sangre y encima empezó a salirle por más sitios. Por la cabeza, por las muñecas, por el pecho, por la nariz, por las orejas. Parecía una fuente, chorreando por todas partes. Yo estaba histérico, poniéndole paños, trapos, camisas, todo lo que pillaba para que no sangrara y Cristina chillando, ahora no se reía la jodia, gritaba como una loca histérica al ver la sangre, pero ayudar no ayudaba nada. Asustado trate de llamar a un médico, a una ambulancia, pero no tenía teléfono y los móviles estaban todos muertos. Quise asomarme por la ventana a ver si pasaba alguien a quien pedir ayuda pero la calle estaba desierta, ni el tato pasaba por allí. Todo lo que hacía era inútil, ni podía evitar que sangrara ni podía encontrar quien ayudara, ni nadie se acercaba por la casa y eso que la histérica de Cristina no paraba de gritar, menuda bocina y ni por esas, seguro que cualquier otro día viene la policía porque me han denunciado los vecinos cotillas que tenemos, pero ayer ni eso, era como si nadie nos escuchara, ni pensarlo quería.

Media hora duro la agonía del pobre Patillas. Sé que era un mamoncete, pero llore como una plañidera cuando la palmó. Llevábamos toda la vida juntos, seguro le iba a echar de menos, pensaba entonces. Y Cristina seguía gritando a la vez que lloraba, me estaba poniendo histérico, no me dejaba ni llorar en paz a mi amigo del alma.

No se cuanto tiempo paso, estaba ido, pero me trajo de nuevo a la realidad que vivíamos, el ver como toda la casa cobraba vida. Volaban por todas partes objetos, las puertas de los armarios se abrían y cerraban, las sillas se movían como locas de un sitio a otro, la mesa levitaba como si un mago jugara con ella. Aquello era el colmo para mis nervios. Tenía que salir de allí, debía escapar de lo que fuera que estaba pasando. Ni lo pensé, agarre una de las sillas y la estampe contra la ventana. Aún estoy conmocionado del golpazo que me lleve cuando reboto contra el cristal la silla de madera maciza y se estampó en mi cara. Me dejó medio grogui, pero al menos sirvió para que Cristina dejara de chillar y se preocupara por mí un poquito. Ahora me atosigaba preguntándome si estaba bien, pero yo apenas si podía decir nada, notaba la sangre en mi boca y como mis dientes se movían intranquilos después del golpazo en la cara.

No sé porque tuvo que hacerlo, a mí no me pasaba nada, conmigo no funcionaba o eso al menos pensaba yo, pero ella disfrutó de su momento de gloria, como en las películas y se lanzó a hacerse la heroína. Me quito el medallón de las manos y salió corriendo por el pasillo con él, gritando “tranquilo cariño, yo me encargo, yo acabo con esto”. Quien se creía que era ella, demasiado cine, demasiada tele, la pobre se creía la estrella de lo que pasaba.

Me levante agilipollao por el golpazo, parecía un borracho, de un lado a otro, con todo medio borroso y un dolor insoportable en la geta. Intente ir tras ella, pero llegue tarde. La escuche gritar desde lejos. Hice un intento de correr hasta el salón, pero me trastabille y acabe otra vez en el suelo, dándome de bruces contra las baldosas, otra vez los dientes y la napias doliendo y sangrando. No sé ni como llegue al salón, pero mejor debía haberme quedado en el suelo.

Allí estaba Cristina, con un cuchillo en la mano, el medallón en la otra, la mirada perdida, llorando, gimiendo de pena. Recobro su ser un instante y me dejo un “te quiero” que voló hasta mis oídos justo antes de que empezara a cortarse con el cuchillo como una loca. Tajos en el brazo, en la tripa, en las piernas, en el pecho. Me lance como un loco a tratar de evitar que se rajase, pero tenía más fuerza que yo, no podía evitarlo, seguía rajándose como si alguien manejara su mano, mientras me miraba asustada, consciente de lo que estaba haciendo pero sin poder evitarlo. Luché contra ella pero fue inútil. Sin que pudiera evitarlo dio su último tajo y se rebanó el gaznate. Su sangre me empapó por completo, mientras yo gritaba desconsolado, tratando de parar el chorro que de su cuello manaba. Era inútil, aunque consiguiera cortarlo no me había fijado de que de su vientre colgaban las tripas, uno de los tajos la había rajado a lo bestia. Llore, grité, pateé, me desquite a gusto, incluso pisoteé el maldito medallón, lo machaqué con un martillo, pero no le hice ni un rasguño.

Al final conseguí serenarme, con todo el mimo que pude, deje su cuerpo en el sofá, donde tanto la gustaba pasar la tarde viendo la tele. La senté como si no pasara nada, a pesar de la sangre, de las tripas colgantes, del gesto de miedo que tenía en su cara.

Fue justo entonces cuando escuche la voz. Sonaba en mi cabeza, muy dentro, machacona y frustrante, no podía ignorarla ni sacarla de donde estaba. “No te creas que te vas a librar. Eres el siguiente. Tengo preparado para ti algo muy jugoso. Vas a sufrir como un perro.” Así una y otra vez, una y otra vez, machacándome. En dos horas me puso de los nervios, hasta me daba golpazos en la cabeza a ver si así paraba. Pensé incluso en tomarme una pastilla de esas de mierda que tomaba Cristina cuando no podía dormir, las que le mando su médica para que descansara cuando la depresión, me lo pensé mejor, no quería que me machacara estando dormido. Decidí preguntarle, tal vez así al menos me enteraría de porque nos pasaba aquello. “¿Se puede saber quién coño eres? Y ¿Por qué nos jodes de esta manera? ¿Qué coño te hemos hecho nosotros?” Ni se molestó en contestarme, siguió con su cantinela machacona. Me recorrí la casa entera, buscando como salir, como escapar, como pedir ayuda pero todo era inútil. Pero seguí preguntando, tan machacón como el, tan cansino como él.

No sé que hora era cuando ceso la cantinela y empezó a contestarme. “Lo que soy no te importa, algunos nos llamáis entes, otros fantasmas, los más despistados demonios, no nos conocéis ni nos llegareis a conocer. Solo os molesto por puro placer y porque tenéis mi objeto, sin él no podría hacer nada. Y lo que me habéis hecho es simplemente nada, solo es cuestión de mala suerte. Ahora te dejo, voy a descansar, mañana seguimos, no te vayas, queda lo mejor.”

En toda la noche no volví a saber de él, no movió nada, no habló en mi cabeza, no hizo nada que me dijera que estaba en mi casa, bueno si, solo una cosa, que seguía encerrado sin poder salir. Tal vez fueron las horas más agónicas, allí solo con mi amigo muerto en la entrada, mi novia destrozada en el salón, joder ya estoy llorando otra vez. Y yo puteado aquí esperando que la cosa esta termine su juego de una puñetera vez.

Al menos he desayunado, malamente, pero algo es algo. Creo que ya viene, le gusta el escandalo al cabrito, menuda anda liando por toda la casa destrozando y moviendo todos los muebles. “Preparado”. Y que pretende que le diga, pues no me va a sacar nada, me voy a reír en su jeta y que le den por culo al mamonazo.

La puerta salió volando por los aires y tras ella aparece la jodida Guardia Civil, apuntándome con sus pistolas y exigiéndome que me tirase al suelo, que deje el cuchillo que tengo en la mano. Joder ni se cuándo cogí el cuchillo con el que se mató Cristina. Me ponen los grilletes y me arrastran como a un perro.

Espero en el coche, sonrió, al fin he conseguido salir, lo malo es explicar esto. Justo estoy pensando en eso cuando escucho a un guardia decir que se confirma la denuncia, que seguro he matado a mi novia porque la encontré con el amante. Que hay poco que hacer, que todo está más que claro. El muy hijo de puta me va a colgar la muerte de Cristina y del Patillas. Me va a meter en la cárcel para toda mi vida. Me va a privar de mi reencuentro con Cristina en el más allá. ¡Cabroooonnn!

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 4 meses

Retorcidillo el fantasma, con lo fácil que sería tirarlo por la ventana, jaja
Muy divertida la historia, me encantó toda la primera parte, mientras nos presentas al protagonista, puede ser terror, puede ser drama, suspense...y luego toda esas vísceras y sangre. Buena.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 4 meses

Y es por eso que yo no uso accesorios nunca se sabe que baratija puede estar maldita. Jaja me ha gustado. Nada mal. 👍

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 4 meses

IndigoDolphins_73 me alegra que lo disfrutases, ya quedan pocos, lo que se alarga cansa.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 4 meses

Sip. Como dije no los uso, pero si los vendo. Por si quieres uno se de un buen vendedor... 😈

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 4 meses

Sí, sí, y yo. Tiene de todo. A mí me va a conseguir un fénix (oscuro, jajaj)

GoldBirds_19
Rango12 Nivel 58
hace 4 meses

Es una catarsis ahogar lo que nos mata por dentro para que dejar de sufrir un poco. No digo que sea tu caso, pero al leer tus escritos, no puedo evitar sentir eso, como se apaciguan un poco la ira y el rencor por dar vida a un sentimiento y zanjarlo a tu manera. Tal vez por eso no escribo historias cotidianas que, casi nunca, tienen finales felices. Otorgarles un final "feliz" o simplemente poner un final a una historia de terror que se diluye en el espacio y en el tiempo y amortigua nuestras conquistas y triunfos con su sin sabor, me parece no hacerles justicia. No me perdonaba leer sin comentar tus historias. Siempre me hago eco de tu inventiva y disfruto de tus dotes para la narración. Saludos @Hiarbas


#19

EL CERDITO

El cielo desplomaba su limpio e inmaculado azul sobre sus hombros mientras caminaba por el polvoriento camino. Ni una triste nube desdibujaba el celeste lienzo que solo el ardiente sol podía manchar, con su presencia, su pureza.

Flaco Ramírez sudaba copiosamente bajo la mirada inclemente del astro rey. Odiaba el calor pero no tenía más remedio que sufrirlo todos los días mientras caminaba desde su casa hasta el matadero del pueblo donde había encontrado trabajo ese verano.

Flaco Ramírez también odiaba los nauseabundos olores de los muelles donde tenía que manejar el ganado antes de ser sacrificado. El olor a mierda le asqueaba y desde que empezó a trabajar allí tenia siempre una bocanada de vomito a punto de huir de su cuerpo.

Era martes. Las nueve eran ya solo un recuerdo y por más que aceleraba no conseguía que su cuerpo respondiera por culpa del fuego que caía del cielo. La dichosa ola de calor le consumía, ni por las noches dejaba de sudar. Tantas vueltas dio la noche anterior tratando de conciliar el sueño, intentando ignorar el calor y los mosquitos, que a punto estuvo de que le sorprendiera el amanecer antes de cerrar los ojos, al abrirlos contempló frustrado y somnoliento que había perdido una hora, llegaría tarde a trabajar.

Flaco miro a su alrededor mientras aceleraba el paso o al menos lo intentaba. El paisaje no ayudaba. A ambos lados del camino polvo y tierra, manchada con algunas piedras y salpicada de hierbajos amarillentos, abrasados por el inclemente sol, un triste árbol escuálido en lontananza, tres cerrillos a un lado y más allá de donde se perdía la vista en el árido sendero, el pueblo blanco inmaculado, solo roto por los tejados y el monstruoso edificio del matadero.

Flaco paso su mano por su frente tratando de aliviar el exceso de humedad que producía. Sus pensamientos naufragaban en la innegable posibilidad de volver al paro por sus continuas faltas de puntualidad. La preocupación comenzó a agobiarle, más aun cuando retorno una vez mas al recurrente pensamiento de que era un pobre desgraciado sin futuro en un pueblo olvidado que odiaba con toda su alma y del que se veía incapaz de escapar.

Flaco continuaba andando, pero sus pasos perdían velocidad en vez de ganarla. Su mente jugaba con él. Trato de reaccionar, moviendo con violencia la cabeza mientras se la golpeaba con las palmas de las manos. Cerró los ojos, paro un momento y decidió que solo pensaría en lo malo cuando esto llegara, mientras buscaría algo de positivismo, debía encontrar la sonrisa para espabilar, eso se decía siempre y normalmente le funcionaba.

Con fuerzas renovadas, más sosegado y decidido a tratar de no agobiarse con sus pensamientos, Flaco Ramírez abrió los ojos con intención de salir corriendo hacia su puesto de trabajo para llegar cuanto antes.

—¡Dios! ¿Pero qué coño…?

Frente a Flaco una enorme bestia, tan alta como el, con un peso de más de mil kilos, rosada aunque llena de pelos duros como alfileres de acero, le miraba impasible mientras de su hocico resbalaban al suelo dos enormes mocos pegajosos.

Un cerdo inmenso le cortaba el paso y le miraba exigiéndole algo que él no entendía. Flaco en un principio quedo algo sorprendido por la aparición, antes no había visto ni rastro de semejante monstruo, allí no había donde esconderse, pero pronto un miedo creciente, comenzó a recorrerle.

Flaco sabia lo peligrosos que son los cerdos grandes, de un solo mordisco te pueden arrancar medio gemelo, y aquel, con aquella enorme boca podía de un bocado arrancarle la cabeza si se lo proponía.

—Tranquilo guapo, tranquilo… si yo ya me voy por este ladito…

—Oinkkkk…

Flaco no pudo evitar taparse los oídos ante el espectacular gruñido del enorme cerdo. Tampoco pudo evitar acurrucarse como un niño asustado. Aquello le superaba, el miedo le invadía y no sabía qué hacer. Eso no era cierto si sabía que hacer ¡Huir como el buen cobarde que era!

Flaco Ramírez reunió la escasa valentía que le quedaba y se lanzó como un poseso a correr campo a través tratando de alejarse del gigantesco puerco. Cuando comenzó a sentir el flato, jamás en su vida había corrido por nada ni por nadie, con lo cual fue a pocos metros, miro atrás y sonrió al no ver al cerdo cerca de él, aquello prometía, ahora solo tenía que ir al trabajo y contar lo que le había pasado y puede que hasta le dieran un premio por encontrar a semejante bicharraco… No pudo seguir pensando, su cuerpo choco contra algo duro y a la vez blando que le hizo rebotar y caer de culo en el pedregoso suelo, con el consiguiente dolor de trasero al clavarse las ingratas piedras que salpicaban, caprichosas, el piso.

Allí estaba de nuevo, delante de él, solo que esta vez de costado y le parecía a Flaco mucho más grande que antes, podría decir que ya le sacaba más de dos cabezas de altura, aquello era terrorífico, le aterraba, le daba tanto miedo que sin dejar reaccionar al cerdo, Flaco gateo por el terregoso suelo, levantando la consiguiente nube de polvo pegajoso y se lanzó de nuevo, en cuanto recobro la verticalidad, a su asfixiante carrera, tratando de alejarse de aquel monstruo porcino.
Flaco no podía más, se ahogaba y el pueblo cada vez parecía estar más lejos. Tampoco se atrevía a mirar atrás, sentía el aliento del cerdo y si miraba y le veía detrás el susto seguro le paraba en seco y sería un exquisito almuerzo para el descomunal cerdo.

El corazón del Flaco Ramírez palpitaba desbocado tratando de llegar antes que el al pueblo, le iba a dar un infarto si no paraba de correr. Se sentía morir por momentos pero no quería más dolores, paro en seco, jadeando para encontrar el resuello que le huía inclemente, chorreando como si se estuviera duchando, solo que esto no era agua era sudor, con la vista nublada por el esfuerzo, las piernas temblando después del inclemente ejercicio al que nunca antes habían sido sometidas y el cuerpo destrozado y famélico por la huida cobarde que había realizado.
Estaba delante de la vaguada, la que hay justo antes de entrar al pueblo, esa que no se ve porque el camino allí baja para luego subir y entrar en las primeras casas, tenía su meta a nada, a solo trescientos metros. Cerro los ojos un instante, tratando de recobrar las fuerzas perdidas, los abrió de nuevo y allí estaba, frente a él de nuevo, tapándole todo el pueblo, mucho más grande que antes, ahora su cabeza era como todo el pobre Falco entero, mirándole ansioso, con deseo, babeando mientras le devoraba con sus legañosos ojos de cerdo.

—Oinckkkk…

El gruñido fue terrible, tanto que Flaco tubo la certeza de que tenían que haberlo escuchado en el pueblo, puede que incluso le llegara ayuda que alguien viera al monstruo y avisara al resto para acabar con él. Pensaba y pensaba mientras su cuerpo cedía y caía deslavazado al suelo, roto por el cansancio.

Flaco Ramírez quedo sentado frente al gigantesco porcino. Ahora era un triste juguete a su lado. Alzaba más que la casa de Casimiro, que tenía tres plantas, la única del pueblo tan grande. Lo cierto es que poco le importaba ya si era más grande o no, si venían o no a buscarle, si le mataba o no el cerdo gigante. Sentía un dolor inmenso en el pecho, en las piernas, en el brazo y aunque siempre habían dicho que era algo corto de entendederas, sabía que aquello no era bueno. Para colmo de sus desgracias estaba siendo asediado por el miembro más grande de los bichos que más odiaba. Jamás había soportado el olor de los cerdos, su aspecto, los ruidos que hacían, ni siquiera comía nada de ellos, no le gustaba su carne, odiaba el cerdo y mucho más desde que trabajaba en el matadero, allí había tenido que soportarlos a pesar de lo mal que lo pasaba cuando los veía, cuando los tocaba…

Ahora daba igual, todo se acababa a pesar de la compañía.

—Tío cómeme, total voy a morirme de tanto correr… ¡Cómeme Coño!
El cerdo le miro y no espero más, él se lo pedía y no se podía negar, de un solo bocado engullo al Flaco sin esfuerzo y luego se sentó en medio del camino haciendo la digestión.

Crescencio había visto desde la puerta de su casa como alguien se caía y quedaba tirado en medio del camino al otro lado de la vaguada. Con mucho miedo por lo que pudiera encontrar, corrió hasta aquel lugar pues el calor podía hacerle mucho daño a quien allí estaba tirado. Cuando llego vio al pobre Flaco hecho un guiñapo en el suelo, estaba como muerto y junto a él un pequeño lechón chupándole la cara como tratando de reanimarle. Poco pudo hacer por él. El medico dijo que le había dado un golpe de calor y que por eso se había quedado tieso.

Crescencio sintió mucha pena por el Flaco, se llevaban bien los dos desde pequeños, por eso decidió criar al lechón en homenaje a él, aunque le hicieran poca gracia los cerdos.

Una mañana, poco después, Calista encontró a Crescencio en el mismo sitio que murió el pobre Flaco. La dio mucha pena ver como cuidaba de él su lechón a pesar de que el pobre Crescencio se había muerto. Calista se llevó el lechón y aviso al médico.

En menos de un año la población menguo en un cincuenta por ciento, nadie podía explicar que pasaba en el pueblo.

El matadero tuvo que cerrar ante la falta de personal y los rumores de una maldición, poco después el pueblo perdió a la mayoría de sus habitantes ante la falta de perspectivas de futuro.

En lo alto del camino, al otro lado de la vaguada, allí desde donde se ve la entrada del pueblo, un tierno lechón sigue apareciendo y de vez en cuando algún pobre desgraciado de los que aun habitan el pueblo decide adoptarlo para su desgracia.

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 3 meses

La primera parte, hasta la aparición del cerdo es maravillosa @Hiarbas . Impecable narrativa que hace que Flaco Ramirez parezca como si lo conociéramos de toda la vida.
Cuando aparece el cerdo se vuelve cómica y sí, es entretenida pero parece como si tú mismo también te entretuvieses y nada, que se te coló algún fallo.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 3 meses

Gracias por molestarte en leer y comentar aunque últimamente mis textos te chirríen, lo cierto es que ando perdido con lo de los errores y la historia la cree con la idea de romper el personaje, pero es a mi gusto, que es un poco raro.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 3 meses

Maravillosa la primera parte, como dice @IndigoDolphins_73 ya despues decayo la angustia y surgio el humor por el increible cerdo. Pero nada que haga bajar mucho el nivel de tu cuento. Siemprw un gusto leerte @Hiarbas

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 49
hace 3 meses

Últimamente ando en modo "gruñona" @Hiarbas , jajaja.
No jolín, lo que pasa es que me da rabia ver una buena historia afeada por cuatro pijadas y además también intento provocar a alguien y que me diga mis errores, que a veces parece que la gente se corta. Yo prefiero una crítica negativa de la que pueda aprender, a un corazón sin voz.
Corrígeme si me equivoco pero creo que tú opinas similar, sino a lo mejor tampoco te decía nada (por ahí hay gente que solo quiere oír cosas bonitas).

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 3 meses

¡Ay! Directo al mio cardio. Mi cabeza y corazón sangra por la pedrada. Jajajaja

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 3 meses

Tranquila @IndigoDolphins_73, por supuesto que aprecio que las criticas te hacen que intentes mejorar para evitar los errores y tratare de hacer lo mismo, nos leemos

Kobbe
Rango9 Nivel 40
hace 3 meses

Como el resto diferencio dos partes. En la primera solo echo en falta alguna mosca para dibujar una imagen perfecta de tedio de verano. Y la segunda es muy original. Siempre me llama la atención el gran mundo que tienes en la cabeza