Cara
Rango10 Nivel 47 (4987 ptos) | Fichaje editorial
#1

Syrom era la ciudad real de los ángeles guardianes, en cuyo poder se resguardaba un libro muy valioso y en sus edificaciones residían los líderes de todas las ciudades más pequeñas que conformaban el dorado celestial.

Virlo era una de las ciudades más pequeñas, pero más fuertes y 20 años atrás fue testigo del nacimiento de un ángel especial, un ángel que no era considerado de luz, pero tampoco de muerte, era un ángel diferente a lo que se conocía.

Ángeles así nacían cada dos mil años, como signo de una época llena de oscuridad, de sufrimiento, una era apocalíptica.
Y con ello, iniciaba el caos.

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Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 2 meses

Esta me va a gustar, los ángeles me atraen, a ver como me sorprendes.

Cara
Rango10 Nivel 47
hace 2 meses

@Hiarbas me das una tarea muy grande, sorprender a alguien que escribe tantas cosas buenas pues es algo complicado, sin embargo, espero te vaya gustando conforme avance la pequeña historia.


#2

1. El nacimiento de Danae.

Para regocijo de todos, en Virlo había nacido un hermoso ángel de preciosos ojos verdes y cabello rojo brillante, era una niña, hija de dos ángeles de luz y como tal ella debía de poseer unas hermosas alas blancas, pero en vez de eso las tenía rojas, cosa que extrañó a todos.

Ella irradiaba una paz única, alegría y felicidad, tan solo verla era un motivo para sonreír, los ángeles de Virlo empezaban a sentir por ella un lazo único e inexplicable. Todo su alrededor la había aceptado tal cual era; Danae fue el nombre que le dieron, ella se convirtió en poco tiempo en el centro de atención.

Al conocerse su existencia, unos ángeles venidos de Syrom, la ciudad real, organizaron una gran reunión con los principales líderes de Virlo, ellos querían ver a Danae, debían comprobar con sus ojos lo que en murmullos y palabras les contaron.

Cuando sucedió la reunión, la bebé ya contaba con tres meses, durante ese tiempo toda la ciudad se encargó de no hablar de su existencia. Juno fue el encargado de llevarla hasta los invitados, entró al gran salón con la pequeña Danae en brazos y los ángeles de Syrom se quedaron horrorizados al verla, muchas cosas se escucharon de aquella entrada, y una de ellas es que ella no podía ser un buen indicio, y no la querían tener cerca.

—Sáquenla de aquí... es una abominación —gritaba uno de los más viejos.

Esas palabras despertaron el instinto de protección de Juno, quien sin entenderlo sólo se dedicó a protegerla de los ojos inquisidores de los venidos de la ciudad real, y en su interior sabía que no importaría quien se interpusiese en su camino, él los apartaría.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 2 meses

Va bien la continuación, espero lo siguiente a ver que tal, ee momento bien.


#3

2. La verdad sobre Danae

Raneem ofuscado y en cierta medida asustado por lo que veía, recordó que solo unas viejas leyendas había escuchado sobre el caso, más jamás imaginó presenciar algo parecido.

Juno defendió a Danae como pudo, alegando que ella irradiaba paz, alegría, tranquilidad, así como debía ser un ángel de luz, pero los demás consejeros ya estaban formando una barrera negativa en torno a ella, ellos estaban en contra de la bebé.

—Ella no es un ángel de luz, ¡no te das cuenta! —decía otro de los ángeles reales.
—Sus padres lo son —contestaba Quinum, uno de los maestros de Virlo.
—Eso no importa, veo que ustedes no tienen ni la menor idea de lo que ella representa —decía otro de los invitados, a lo que todos lo miraron fijamente.
—Y ... y ¿que clase de Ángel es?, sino es de luz... —preguntó con sorna el maestro Juno.

Con un poco de lástima reflejada en la voz, uno de los invitados de la ciudad real respondió que ella estaba en medio de los ángeles de la muerte y los ángeles de luz, y que cada dos mil años nacían y vivían entre todos con un propósito desconocido, que nunca era bueno.

—Y entonces... ¿es o no un ángel? —esta vez Quinum preguntó impaciente.
—Sí, es un ángel, enos, los libros sagrados lo cuentan así.

Todos permanecieron en silencio mientras intentaban digerir aquellas crudas afirmaciones, sin duda, la existencia de Danae era muy rara y ellos no sabían qué hacer al respecto, por un lado el instinto protector hacia ella y por el otro, la vida misma y esas profesías que no tenían certezas.

—¿Y qué es lo que puede hacerse? —preocupado hablaba uno de los anfitriones, el acompañante de Quino, Guilien.
—Sólo hay una forma... —un silencio sepulcral invadió el recinto—, no se ha hecho, pero se cree que es la única salida —todos lo miraban atentos—, quitarle las alas.

Juno reaccionó de manera violenta ante las nuevas revelaciones, él no sería capaz de hacer eso y menos a un bebé.

—Queeee… pero, ustedes están mal, no es posible que estén pensando eso —Juno se sentía impotente ante lo que decían.

Todos sabían que el hecho de sacarle las alas a un ángel era lo más doloroso y un cruel castigo que para ser sinceros, nadie se merecía, solo aquellos caídos podrían dar fe de aquello, con ese acto se le mutilaba de cualquier tipo de poder. Pero, ello solo se aplicaba a un angel que cometiese un pecado tal que no existiera otro castigo ni perdón. Ella era inocente.

Juno no sabía qué hacer para impedir lo que los viejos Syromes habían decidido, pero, estaba seguro que nadie le cortaría las alas a Danae, jamás.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 2 meses

Un poco crueles los ángeles. Me gusta como va la historia, espero la continuación.

Don_Diego
Rango12 Nivel 55
hace 2 meses

Ay! Mis alas. Casi pude sentir que era yo el que seria mutilado. Pobre pequeña.


#4

3. El inicio de los cambios.

Ascoli Picento 14:00 horas.

—Giselle espera... no fue mi intención, por favor —ella tenía una mirada llena de arrepentimiento—no me mires así, sabes que no me resisto a eso —la chica sonreía ya que habría logrado su cometido.

—Mira Regina, no vuelvas a hacerme esto, sabes que no me agrada, un día realmente no podré cubrirte más y perderás lo que tanto te ha costado.

—Lo entiendo, te juro que será la última vez —ella parecía comprender, le costaba mantener el ritmo de su nueva vida, los ensayos exigentes, la alimentación más exigente aún, las presentaciones, jamás imaginó que aquello fuera realmente así—, lo que pasa es que no me he sentido muy bien estos días, te pido disculpas por ponerte en aprietos.

Giselle sabía que Regina estaba pasando por un mal momento, se habían conocido un año atrás cuando ambas quedaron para el Ballet, cumpliendo así el tan anhelado sueño. Al principio ambas lo llevaron bien, pero desde hacia unas semanas atrás, Regina estaba comportándose de manera extraña, a veces pensaba que podía ser el resultado de alguna droga o algo así.

Lo cierto es que ella no era la misma desde que la conoció y al escucharla pedirle que la cubriese para poder asistir a un centro médico, no tuvo inconvenientes, aunque la avisara minutos antes, no le dio tiempo ni de prepararse con anticipación y eso la molestó un poco.

Regina se sentía extraña, no lograba concentrarse, sentía malestar cada cierto tiempo, esa tarde había decidido acudir a un médido, no podía seguir de aquella manera, estaba poniendo en riesgo aquello que tanto le costó. Su carrera de baile, lo único que tenía.

—Usted está en perfecto estado señorita, lo más probable es que esté pasando por una situación de mucho estrés, me ha comentado que una presentación de su ballet se aproxima, es la causa más probable de su malestar —el médico la miraba mientras repasaba los resultados de los análisis y estudios que le había solicitado días atrás.

Regina solo acepto aquello, no estaba segura de nada pero quizá era verdad lo que le había dicho el médico, trataría de calmarse y seguir actuando normal. Pero, en el fondo sabía que nada estaba bien, la espalda le ardía constantemente y el pecho le oprimía sin sentido alguno, tenía la sensación que algo malo iba a pasar, pero no sabía como explicarlo, y cada vez se hacía más intenso. Sin embargo, decidió volver a donde vivía, se tomaría de descanso todo lo que restaba de la tarde.

Rogaba internamente mejorar para los ensayos posteriores, de lo contrario estaba en juego su lugar en el ballet, pero, lo que Regina desconocía es que su vida nunca sería igual desde ese momento. No solo su cuerpo estaba cambiando, también cambiaría sus prioridades.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 2 meses

Mejor no digo nada por si me adelanto. Mejor solo espero :)


#5

4. La caída de Syrom
Syrom 16:30 horas

―Kaenem trae el libro, debemos resguardarlo, no debe caer en manos equivocadas, de él depende el equilibrio de la humanidad ―Raneem junto a otros tres viejos Syromes iniciaron la huida a través de los pasadizos secretos que la ciudad real poseía en casos como los que estaban viviendo.

En menos de dos horas Syrom estaba cayendo bajo el poder de los demonios, comandados por Xulam un antiguo consejero de Syrom, quien renegado de todo, decidió abandonar la ciudad y traicionar a los suyos.

Tres horas después, los cinco partieron rumbo a Virlo, la última ciudad que quedaba libre y lejos de la avaricia de Xulam intentarían esconder lo que él tanto deseaba.

Xulam, hambriento de poder, llegó hasta el vestíbulo del salón dorado, aquel en el cual se hallaba el libro de la creación. Pero como ya lo esperaba, no había ningún objeto, ellos se lo habían llevado antes del inicio de la toma.

―Malditos Syromes ―gritaba con furia― no se saldrán con la suya, los voy a encontrar.
Dicho aquello, ordenó a sus legiones de demonios tomar todo lo que quisiesen de la ciudad, acabar con los habitantes o mejor, tomar de rehenes a cuantos pudieran, más adelante podría negociar con ellos. Fue así que sus demonios iniciaron la cacería dentro de la ciudad, si bien Syrom no era muy habitada, por ser la ciudad real, poseía sus guerreros, sus guardianes y algún que otro leal a ellos.

En las cinco horas siguientes, arrasaron con la ciudad, el fuego intenso de la destrucción inicio su baile y consumió en forma lenta aquellas reliquias que representaban a los antepasados, la ciudad en sí perecía ante las acciones de las legiones de Xalum, legiones marcadas con el símbolo de su nombre, una x, ubicada en el cuello de sus demonios, en señal de propiedad, de lealtad y de posesividad, ellos solo respondían a la voluntad de Xalum. Estaban redimidos al más fuerte.

Nada quedaba de lo que alguna vez fue Syrom, la ciudad dorada de los ángeles guardianes, la ciudad sagrada para ellos, y entre sus vestigios se regocijaba en gozo el traidor, el que por ansias de poder y gloria fue hasta las últimas consecuencias de lo impensado.

Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace 2 meses

Cada caja nos va dando pistas de lo que empieza a ser un relato del que voy a disfrutar como un enano. Aquí quedo a la espera de la siguiente dosis @Cara


#6

5. El libro de la creación.
Virlo, 17:00 horas
Juno se encontraba impaciente, las visitas lo dejaron anodadado por lo ocurrido, Syrom había sido atacada y había caido bajo el yugo de los demonios, la guerra entre ellos era inevitable, las legiones de demonios se enfrentarían en breve contra las legiones de luz.

Los Syromes habían decidido abandonar la ciudad real en busca de protección, seguir dentro de la acrópolis ya no era seguro para nadie, ni para alojar lo que era evidente foco de atención de los atacantes, el libro de la creación.

Con ese libro podrían traer a la vida a cualquier ser inexistente físicamente, Xalum lo ansiaba justamente para eso, para dar vida a sus demonios y así poblar la tierra de criaturas siniestras y malignas. Ansiaba ser el único que ostente poder sobre los demás, y para ello necesitaba que sus legiones tengan vida propia en la tierra.

Pocos ángeles conocían el porqué exitía un libro así, que de caer en manos mal intensionadas podría representar el fin de la paz. Sin embargo, no les era permitido contar esos motivos a nadie. Juno era uno de los útimos en conocer la verdad y se había enterado 20 años atrás, prometiendo defenderlo con su vida, de ser necesario.

Juno sabía muy bien el porque los Syromes fueron junto a él, el libro de la creación estaba sellado y solo la llave secreta era capaz de abrirlo, de lo contrario no servía para nada, eran simples hojas en blanco a la vista de cualquiera, ya sean Syromes, ángeles de Virlo, demonios o cualquier humano que se atreviese a intentar leerlo. Juno era el responsable de esa llave, él era su guardían.

Al enterarse de los detalles ocurridos con la ciudad dorada, él sintió que la hora había llegado, que lo hecho 20 años atrás, por fin iba a tener sus repercusiones.

Luego de un debate intenso entre él, los demás ángeles y los Syromes, entendió que no había salida, y que a pesar de haber tomado una decisión arbitraria en el pasado, hoy esa decisión iba a representar la única esperanza para recuperar el control sobre los demonios y lograr vencer a Xalum.

Los syromes exigieron que Juno entregase la llave secreta, pero él la había escondido de tal forma que nadie iba a poder encontrarla, nadie salvo él, y además, él no iba a entregar a nadie esa llave, era uno de sus mandamientos. Se preparó con sus mejores armas y al verlo así los demás le preguntaron porqué tomaba tantas precauciones, a dónde iba en realidad.

―La llave está en el mundo de los humanos, y lo más probable es que Xalum también ya lo sepa, su esencia lo llamará, como si fuera miel atrayendo a una mosca.

Dicho aquello pidió que Gael y Noriem lo acompañen, eran los más leales, ángeles guardianes que lo daban todo por la causa, por sus deber para con su creador.

Hace alrededor de 2 meses

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Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 2 meses

Ohhh esto se pone interesante, "el libro de la creacion" es la salsa picante que te faltaba, cada cajita mas pistas para tejer una gran historia.

Cara
Rango10 Nivel 47
hace alrededor de 2 meses

Que puedo decirte @Hiarbas a medida que la voy escribiendo me gusta más hacerlo, lo estoy disfrutando realmente.


#7

6. Danae
Ascoli Picento 17:30 horas.
Regina había llegado al ático en donde vivía con un malestar general, se sentía afiebrada, transpiraba frío, le dolía la cabeza, le ardía la espalda y empezaba a ver todo borroso.
Decidió acostarse ya que no tenía otra opción, no habría nadie quien la auxiliara, tendría que verse sola, como ya iba acostumbrándose. Ella había crecido con una familia de acogida, era huérfana y de sus orígenes nunca supo más. Aprendió a vivir con ello, aceptando su destino e intentando cumplir con su familia adoptiva, a quienes había dejado cuando llegó a la mayoría de edad. Solo cumplía con visitas en vacaciones, y ya llevaba casi dos años de esa manera.
Se retorcía de dolor en su lecho, deseaba que aquel sufrimiento terminase o la dejara en paz, sentía como mil espadas atravesándola de una vez. Era una sensación horrible, deseaba que aquello tuviera un fin, ya no lo soportaba.
En medio de su penosa situación pudo visualizar a unas sombras introducirse en su vivienda, pero ya no tuvo más energías para enfocar sus ojos en ello, de a poco se perdía entre la negrura de la inconsciencia.
Tal como lo habría predicho Juno, los demonios de Xalum habían ido por aquello que buscaban ansiosos, sin saber con exactitud qué era. Sólo se dejaban guiar por la fuerza que manaba de su objetivo y grande fue la sorpresa cuando descubrieron que provenía de un ser de aparente fragilidad.
No entendían el por qué una simple humana era objeto de deseo, cuanto más ellos se acercaban a ella, más atraídos se sentían, a su alrededor percibían una fuerza extraña que incluso era capaz de doblegarlos a todos.
Las sombras se posicionaron en torno a Regina, ellos debían llevarla hasta Xalum, solo él podría dilucidar lo que estaba ocurriendo.

Hace alrededor de 2 meses

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CYan_Etc
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 2 meses

I'm loving it!! Esta historia es una de las que mas espero!


#8

7. Interrupción
Ascoli Picento 17:35 horas.

Cuando las sombras de Xalum se disponían a transportar a Regina hasta él, Juno y los demás ángeles que lo acompañaban hicieron su aparición impidiendo el secuestro de la joven. No fue necesaria ninguna intervención violenta de parte de ellos, las sombras eran débiles, eran simples cuerpos nebulosos que aún necesitaban materializarse para tener algún efecto sobre los ángeles, con esa forma solo podían poseer a los humanos.

Gael y Noriem aun no comprendían lo que sucedía, pero tal como lo mencionó Juno antes de salir de Virlo, el demonio ya estaba buscando aquello que lo atraería sin si quiera saber el porqué, esa atracción se resumía en una joven insípida e insignificante, en apariencia.

─¿Quien es ella? ─preguntó ceñudo Noriem.
─Pronto sabrán, lo único que es importante para ustedes ahora es que ella debe permanecer lejos del alcance de Xalum y de sus demonios ─contestó Juno.

Juno al percatarse de lo que estaba por pasar, se preocupó por ella, no la veía con buen semblante y sabía el porqué estaba sucediendo aquello, debía llevarla lo antes posible a Virlo, no tenían mucho tiempo y cada minuto era valioso ante lo que les esperaba más adelante.

─Necesito que la lleven junto a Raneem... él sabrá qué hacer ─pidió a Gael y Noriem al tiempo que la examinaba con los ojos en busca de alguna señal visible─, ahora debo ir a buscar a alguien, la vida de esta joven está en peligro, debemos salvarla ─acotó─, los alcanzaré pronto.

Los demás asintieron ante su petición y se dispusieron a cumplir sus órdenes, él esperó que sus acompañantes llevaran a la joven hasta la seguridad de Virlo y en cuanto sintió que estaban fuera de peligro, empezó a recordar lo sucedido cuando los Syromes tomaron la decisión de convertir a Danae en un ángel caído, mientras se dirigía hacia el único ser que podía ayudarlo, Mijalem.

Danae tenía una misión y debía cumplirla, pese a que él sería blanco de los Syromes a causa suya, había incumplido una orden, había traicionado a los suyos por ella, por el extraño sentimiento que Danae generó en él desde la primera vez que la vio y por lo que Mijalem sabía.

Mijalem era un ángel caído, uno de los más antiguos cuyas acciones lo llevaron a la condena perpetua en la tierra, pero lejos de buscar su redención, dedicaba sus energías en otros asuntos que involucraba el futuro, fue así que llegó hasta Juno veinte años atrás, cuando a él se le había impedido el ingreso al dorado celestial.

Hace alrededor de 1 mes

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#9

8. Mijalem
En algún lugar de la tierra 18:00 hs

Juno se dirigió hasta aquel edificio lujoso ubicado en una de las ciudades más modernas del mundo humano, la opulencia en la que Mijalem vivía era tal que intimidaba a cualquiera, él se había hecho de una reputación que ante las personas representaba un escalón casi imposible de alcanzar, se había convertido en dueño prácticamente del un país.

El anfitrión se encontraba observando a través de la ventana cuando Juno apareció tras él.
─Vaya, te has tardado… vengo esperando desde hace un tiempo tu llegada ─fue la respuesta de él para con su reciente visita.
─Entonces me ahorrarás explicaciones… imagino que estás enterado de todo que está pasando ─contestó Juno, con expresión impasible.

Mijalem solo asintió ante aquello, sabía el motivo por el cual lo estaban buscando y con una sonrisa torcida se dirigió hasta él, encarándolo como aquel día, veinte años atrás, cuando había prometido algo que quizá ya no deseaba cumplir, ya que finalmente, no buscaba atarse a ningún compromiso, esa época ya había quedado miles de años atrás, cuando deseaba ferviente servir a su creador, sin embargo, su error nunca le fue perdonado y por ello lo castigaron a vivir entre los hombres, a sufrir sus mismas penurias y miserias, de las cuales pudo salir airoso con sus propias reglas.

─¿Dónde está ella? ─le preguntó a Juno.
─En Virlo, está segura… por ahora, no puedo garantizar hasta cuando… ─su mirada se perdía por unos instantes entre las esculturas de ángeles de cristales que él coleccionaba.
─Y está inconsciente aún, no es así ─Mijalem analizaba cada una de las expresiones de su visita.

Ambos se enfrascaron en una breve conversación mientras Juno le detallaba lo ocurrido en la ciudad real y con las sombras en la ciudad donde vivía ella, cosas de las que Mijalem ya estaba al tanto, ya que él no solo era una personalidad poderosa en aquella ciudad, lo era también entre los caídos que estaban en la tierra, al ser él, uno de los más antiguos entre ellos.

Mijalem sabía que ella no tenía mucho tiempo, debía liberarla y sólo él podía hacerlo.

─Vaya, volveré a pisar parte del dorado, quién lo diría… ─decía en tono de burla, al tiempo que se dirigieron hasta allí.
─Espero no arrepentirme más adelante de lo que estoy haciendo ─Juno lo susurraba con pesadumbre y resignación escuchando reír a Mijalem.

Hace alrededor de 1 mes

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Hiarbas
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 1 mes

Va muy bien la historia. Sigo pendiente


#10

9. A media verdad
Virlo 17:45 hs

Gael ingresaba al salón principal con Regina en brazos custodiado de Noriem, ambos había traído a la joven por orden de Juno y mientras él volviera, ella estaría bajo la protección de ellos.

Ni bien ingresaron al salón, los syromes se apresuraron en acercarse para ver a quién habían traído y el cómo era capaz de ingresar allí siendo un mortal.

Pero al caso, uno de ellos, que ya sospechaba lo que ocurría, mencionó que en el Dorado nadie ingresaba si no tenía descendencia celestial, y esa joven no era una simple mortal como pensaban ellos.

Virlo: 18:00 hs.
La confusión era palpable, a tal punto que la discusión y las conjeturas sobre su origen iban y venían sin un aparente fin y con cientos de ideas que formaban una oscura nebulosa, nada era claro, pero estaban seguros que solamente Juno podría sacarles de sus dudas, por lo que decidieron esperarlo en silencio y con una vigilancia excesiva hacia la recién llegada.

Virlo: 19:00 hs.
Juno llegaba acompañado de Mijalem junto a los demás, los syromes fueron hasta cortarle el paso, ellos deseaban conocer la verdad sobre aquella joven, ya que aún no encontraban explicación a lo que ocurría.

Juno solo les dijo que ella era un ángel, uno más de los caídos, lo cual no satisfizo del todo la demanda de verdades, sin embargo, menguó la insistencia. Mijalen reía a carcajadas sobre aquellas palabras, llamando así la atención de todos.

─Cómo te atreves a volver a pisar este espacio sagrado y limpio de depravación y cuales quieran sean tus ocupaciones Mejalem ─le gritaba uno de los syromes mientras se acercaba a él con la firme idea de sacarlo de allí.

Juno se interpuso rápidamente, alegando que en esa situación él era el único que podría hacer algo sobre lo que estaba pasando con Xalum y sus demonios, y en ese instante, antes que continuara exponiendo sus verdades, un ejército de demonios irrumpió el lugar, acompañado de Xalum, quien iba erguido y con una confianza consigo mismo que haría temblar a cualquier mortal.

─Vaya, vaya, vaya… volvemos a estar todos juntos querido hermano ─Mijalem con su tono de burla característico le daba la sarcástica bienvenida a Xalum, quien irradiaba un sentimiento oscuro a su alrededor.

─He venido por algo que me pertenece ─sentenció el demonio.