Vibora_mentirosa
Rango3 Nivel 13 (160 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1

PROLOGO

Esta es la historia de dos hermanos, de un pequeño pueblo del gran reino de Narada. Cada uno vivía su vida sin saber nada del otro hasta que el destino, caprichoso como es, los vuelve a reunir haciendo que tengan que embarcarse en la mayor aventura de sus vidas. En el camino encontrarán innumerables peligros y dificultades pero... También conocerán a un pequeño grupo de tres curiosos personajes que les ayudarán durante toda su aventura. Y... ¿Quien sabe? Quizás hagan algo más que ayudarles.
Te invito a que te pongas comodo\a y sigas el peligroso y emocionante camino de Vivíana, Beck, Aren, Garret, Klaudia y Medihv en este viaje donde nada es lo que parece y hasta la luna tiene secretos que ocultar.

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Hiarbas
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 1 mes

Interesante presentación, ya me tienes como lector en cuanto empieces a publicar.


#2

CAPITULO UNO: EL REENCUENTRO

Bienvenido viajero, dejame adivinar, vienes para que te cuente la historia de como dos hermanos de un pueblo del reino terminaron convirtiéndose en héroes. Estaba claro, todo el mundo viene para eso. Bien, viajero, ponte cómodo porque el principio de esta historia nos lleva muchas lunas en el pasado.
Todo empezó una cálida mañana de verano, los rayos del sol empezaban a bañar los cultivos de trigo y cebada de la solitaria granja de Beck, un muchacho de unos 25 años de edad aproximadamente, no muy alto y delgado, con el cuerpo ligeramente músculoso debido al trabajo diario en el campo. Beck tiene el pelo rubio que le cae sobre los hombros, la piel canela y unos inconfundibles ojos azules. Los ojos de ese tono tan azul, que sería capaz de competir con el color de un zafiro, son una marca característica de la familia del muchacho. Aunque… ahora la palabra familia le queda un poco grande a la situación de Beck pues él está solo, su madre los abandonó cuando el muchacho tenía a penas cinco años de edad, entonces eran: su padre, su hermana y él… Pero aquello no tardó demasiado en cambiar pues su hermana a la edad de 16 años había decidido unirse a la guardia del rey y tras aquello no volvieron a saber nada más de la muchacha. Beck recuerda a su padre en varias ocasiones asumiendo que su hija no volvería nunca, y no era para menos pues los soldados que entran en la guardia del rey no duran demasiado, es un entrenamiento duro donde te enseñan a no demostrar dolor a base de golpes, te enseñan a no tener piedad obligándote a matar a un niño frente a su madre. Son auténticos monstruos pero… la recompensa es incalculable, aquellos que superan las pruebas forman parte del reducido grupo de personas que tienen acceso a cualquier riqueza, todo lo que piden se les concede, con la única condición de servir y proteger al rey por encima de cualquier cosa.
Tras la partida de su hermana solo quedaron su padre y él pero las lluvias constantes del invierno y las malas cosechas hicieron que el padre del muchacho enfermara gravemente, y pese a los esfuerzos de Beck por ayudarle este acabó muriendo por una gripe. Por lo que ahora el joven muchacho estaba solo, pero el invierno había pasado y tras llorar la muerte de su padre decidió que era hora de tomar las riendas de la granja y honrar el trabajo de su padre de la forma que él hubiera deseado, no dejando que las circunstancias lo superaran. Beck desde pequeño había estado muy unido a su padre, después de todo él fue el único que se quedó a su lado, en las frías lluvias de invierno y en el agradable calor del verano y su muerte había desatado una tristeza desmedida en el corazón del muchacho pero una noche recordó lo que su padre le decía cuando se caía y se lastimaba las rodillas o los codos: "No llores más, todas, todas las heridas sanan, aunque unas tardan más que otras".

Hace alrededor de 1 mes

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Hiarbas
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 1 mes

Buena primera entrega para ir abriendo boca. Sigo a la espera y seguire leyendo pues hasta ahora me agrada lo que va de historia.

NOVACHEK
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 1 mes

Me va gustando bastante, espero las siguientes partes!!

Don_Diego
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 1 mes

Empieza estupendamente. Si continua como va te seguire leyendo. 👍


#3

Capitulo uno: El reencuentro II

Beck tras despertar a causa de los primeros rayos de sol que se filtraban a través de las finas, y ya desgastadas, cortinas de lino salió a dar de comer a sus animales, no tenía un demasiados, simplemente: dos vacas, las cuales usa para poder hacer queso y mantequilla que posteriormente vende en el mercado de la ciudad. También cinco ovejas que dan lana, algunas gallinas y un gallo y algunos conejos de los que aprovecha la carne y por último tiene dos mulas y un caballo que lo ayudan a tirar del pesado arado de hierro que el muchacho utiliza para sembrar el grano de trigo y cebada. Tras alimentar a los animales comprobó el estado de los cultivos, pronto debía segar y prepararse para viajar hasta la ciudad central donde se encontraba el gran mercado. Todos los agricultores y mercaderes iban allí para exponer sus productos, es la mejor forma de vender grandes cantidades de tus productos y además intentar darte a conocer pues en los pueblos no hay demasiada gente y las ganancias que se obtienen son escasas. Lo malo del gran mercado es que todo aquel que no sea de la ciudad debe desatender su casa durante al menos una semana y, en caso de tenerla, también significa irte lejos de tu familia, además el camino es largo y peligroso pues los senderos y caminos se llenan de ladrones dispuestos a sacar beneficio de todo aquello. Por esas razones y por el hecho de que el muchacho nunca había hecho el camino solo, aquella época le provocaba sentimientos contradictorios, pero bien sabía que si quería sobrevivir y mantener la granja debía asistir al mercado.
El resto del día pasó como otro día cualquiera en la, recientemente tranquila y monótona, vida de Beck, aquello le gustaba al muchacho, no tener más preocupaciones que su granja y sus animales. Él nunca había buscado grandes aventuras ni que el mundo conociera su nombre, no el solo quería una vida serena, tranquila y algún día tener su propia familia pero eso tendría que esperar. Cuando los rayos del sol empezaron a desaparecer dejando paso, tras el atardecer, a un cielo nocturno repleto de estrellas brillantes y en el centro de aquel cuadro celeste la luna brillaba redonda. Beck ya desde el interior de su modesta casa de madera la miró, a la luna, la única que lo había visto pasar por sus mejores y peores momentos, la única que lo había acompañado cuando el tibio calor del sol abandonaba su piel ella lo acunaba como su silenciosa confidente, pues ella conocía los secretos que escondía el corazón del muchacho. Beck como siempre le contó como se sentía, como había pasado el día y al final le sopló un deseo esperando que algún día ella se lo concediera. Pero a la luna, caprichosa como era le parecía que si le concedía el deseo él dejaría de mirarla con esos ojos azules y ella no quería eso.
El muchacho una vez había terminado de hablarle a la luna apagó la chimenea y se fue a dormir con el presentimiento de que aquella noche ella lo había escuchado.

Hace alrededor de 1 mes

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Don_Diego
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 1 mes

Sigue el viento en popa 😁👍

NOVACHEK
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 1 mes

Aah ya me imagino a la Luna en el cuerpo de una mujer, toda guapa y sensual xD.

Jajaja... Perdón.

Hiarbas
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 1 mes

Corrije esto: "no tenía un demasiados" te sobra el "un" que queda feo. Va bien la historia, con un boniyo aire a cuento. Te sigo leyendo,


#4

Capitulo uno: El reencuentro III

Volvía a amanecer en el reino de Narada, pero esta vez, viajero, nuestra historia nos lleva hasta la capital, mas concretamente hasta el palacio del rey. Una fortaleza enorme, situada encima de una montaña con una muralla más alta que el propio castillo, tanto la fortaleza como la muralla están echas de ladrillos negros que junto a las gárgolas colocadas en la muralla, de las cuales cuelgan farolillos que aportan algo de luz, solo la suficiente para ver la gran puerta de madera de roble con tiraderas y adornos de acero puro

Hace alrededor de 1 mes

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#5

Capitulo uno: El reencuentro IV

La muchacha llevaba toda la mañana cabalgando hacia las montañas, pues no tenía ningún sitio mejor al que ir, o eso pensaba ella. El sol del medio día brillaba de forma abrasadora, ni una leve brisa de verano, ni una nube en el cielo que mitgara el calor que Ginebra sentía al cabalgar por la ancha llanura que la separaban de las montañas de Erioles, lugar que se creía que estaba maldito por ser la tumba de los últimos dragones. O sí, viajero, has escuchado bien, he dicho dragones. Pues en aquel tiempo la leyenda de los dragones estaba viva en los corazones de todos los habitantes del reino de Narada.
Los dragones eran criaturas magnificas, criaturas repletas de magia capaces de calcinar un reino en menos de un segundo. Al principio los dragones y los humanos vivían separados, ninguna raza sabía de la existencia de la otra pero los humanos irremediablemente somos curiosos por naturaleza, eso unido al constante progreso de las ciudades acabó provocando que los humanos descubrieran a los dragones, y como todo lo que no podemos comprender acaba asustandonos, los dragones acabaron asustandonos pues los dragones no era hostiles de naturaleza pero su gran tamaño y su aspecto amenazante junto a que eran algo que los humanos nunca habíamos visto provocaron pesadillas hasta al más valiente de los guerreros, así que el rey humano decidió exterminarlos a todos. Los dragones al verse amenazados quemaron pueblos, ciudades, arrasaron granjas y se llevaron el ganado pero los humanos siempre hemos sido más crueles, aprendimos a intificar sus nidos y nos deshaciamo de sus huevos y sus crías, y una especie que no procrea está condenada a la extinción… Y eso, viajero, fue precisamente lo que pasó sin embargo creeme cuando te digo que perdimos mucho más de lo que ganamos el día que exterminamos a los dragones pues al desaparecer se llevaron su magia con ellos.
Ginebra siguiendo su camino por fin encontró la entrada al bosque, detrás del cual se encontraban las montañas de Erioles, aquello hizo que la muchacha casi saltase de alegría por haber encontrado por fin un refugio del sol del medio día. Así que bajó del caballo y caminó hasta adentrarse en las espesura del bosque rezando por que hubiera un riachuelo cerca, la muchacha y su caballo anduvieron durante dos horas aproximadamente pero no encontraron ni rastro de agua. Ginebra pretendía seguir caminando pero Muerte tenía otros planes, la chica sintió que su caballo no avanzaba por más que ella tirase de las riendas, así que giró y vio a su caballo tumbado en el suelo, este al notar que la muchacha lo miraba soltó un resoplido y tiró de las riendas, entonces Ginebra entendió.
-Ho vamos muerte, si no encontramos agua moriremos los dos -el caballo ni siquiera estaba poniendo atención a la chica parada frente a él, después de todo era un caballo y estaba cansado -Genial, vale, perfecto, iré yo sola pero no pienso compartir mi agua contigo caballo holgazán -la chica enfadada andó hasta perderse de nuevo en la espesura del bosque.
Ginebra había andado por el bosque durante dos horas desde que había dejado a su caballo, el sol empezadaba a perderse entre las montañas y la luz que se filtraba entre el follaje cada vez era más tenue, así que la chica, habiendo abandonado cualquier esperanza de encontrar agua se sentó en el tronco de un árbol y sin saber en que momento, se quedó dormida.

Hace alrededor de 1 mes

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