GoldBirds_19
Rango12 Nivel 56 (10459 ptos) | Ensayista de éxito
#1

Arri estaba deseando llegar. Las vacaciones de verano no empezaban hasta que abría la puerta del coche y ponía un pie en las calles de aquel pueblo que aunaba sus mejores y más tiernos recuerdos de infancia.
A sus 11 años de edad y tras no haber podido pasar las vacaciones de verano desde hacía ya dos años, por motivos de adultos, en aquel entrañable lugar, parecía haber transcurrido una eternidad.
El encaminar la calle que conducía a su casa, las estampas eran las acostumbradas. Ancianos sentados entornando la vista y los rostros cambiados de sus amigos de la infancia corriendo detrás del coche hasta la puerta de su casa.
Tras los abrazos y los saludos llegaba el momento de entrar en casa, de recorrer cada estancia, de empaparse de la fragancia de aquel santuario de recuerdos y añoranzas.
El ritual de vaciar el maletero e introducir todo el equipaje en casa, de abrir las maletas y colocar la ropa en el armario, de preparar la comida, se hizo interminable a sus ojos impacientes...

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#2

Su mente ya repasaba un calendario de casi tres meses repleto de momentos inolvidables pertenecientes a su pasado, que sin duda originarían nuevas anécdotas.
Salió por la puerta de casa corriendo hacia la piscina del pueblo y por el camino se fueron uniendo el resto de integrantes del grupo. Estar tumbado bajo el sol, rodeado de sus mejores amigos, empapado tras un año refrescante, transportaba su mente a un dimensión alejado de todos los problemas que surcaban su existencia.
Cenó tan rápido que, cuando su madre se sentó a la mesa después de servir, él ya había acabado. Cogió una chaqueta por recomendación materna, ya estaba anocheciendo y era la mejor hora del día. No importaba donde se reunieran, ni a que jugaran, probablemente al escondite o al bote.
¿Estaría ella?
¿Vendría este verano?
¿Se acordará de mí?
Poco imaginaba Arri que esa noche cambiaría su vida para siempre...

Hace alrededor de 2 meses

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#3

- Hola. No sabía que estabas escondida aquí. ¿Te importa si compartimos escondite?
- Ahá
- Me llamo Arri. No te había visto nunca. ¿Sueles veranear aquí?
- Ahá
- Parece que no hay nadie. ¿Qué te parece si corremos ahora y nos salvamos?
- Ahá

- ¿Dónde está la chica?
- ¿Qué chica?
- Estábamos escondidos juntos en la cueva debajo del puente de piedra.
- No había ninguna chica jugando Arri.
- ...

Fue una noche rara. De regreso a casa les siguió explicando a sus íntimos que no se había inventado que hubiera compartido escondite con una chica. Estaba muy oscuro, no le pudo ver el rostro con claridad, pero en cierto instante sus manos llegaron a rozarse. Sonrió.
Esa misma noche tuvo un sueño de lo más extraño.

Al día siguiente no recordaba que fue lo que soñó, pero se sentía raro. Pasó todo el día absorto, en nada en concreto. No participaba en las conversaciones y a la hora de jugar se sentía como ausente. No era una sensación que pudiera controlar, era cómo estar enfermo.
De algún modo las cosas no eran iguales que otros años. Algunos antiguos amigos habían formado otras cuadrillas, se cruzaban con ellos, pero la relación ya no era la misma. Era como si algo hubiera cambiado.
Entrada la noche, decidieron jugar junto al río donde la noche anterior. Era donde había mejores escondites y algo le llevó a buscar refugio en el mismo lugar que ayer.

- Hola. ¿Estás jugando con nosotros?
- No
- ¿Qué haces aquí entonces?
- ¿Quieres ser mi amigo?
- Claro. ¿Cómo te llamas?
- No lo recuerdo
- Es raro que no recuerdes tu nombre
- ¿Porqué llevas tanto tiempo sin venir al pueblo?
- Mis padres no podían venir
- Llevo dos años esperándote...

Hace alrededor de 2 meses

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#4

- Hola. Perdona que te moleste a estas horas de la madrugada. ¿Ha regresado tu hijo a casa? Arri no está en su cuarto, lo hemos estado buscando desde hace horas por todas partes.
- Pasad… Trey, cariño.
- ¿Eh?
- ¿Regresaste con Arry cuando acabasteis de jugar?
- Supuse que sí. Sólo faltaba él por salir. Le estuvimos llamando pero no contestó, así que pensamos que se había marchado a casa.
- Pues no ha regresado…

Las autoridades cerraron la presa y vaciaron una sección del río. Dragaron las profundidades pero no apareció el cuerpo de Arri. Sus padres no respiraron aliviados. Las opciones restantes que repasaban sus mentes atormentadas, no resultaban más alentadoras.

- Chicos. Venid.
- Ha vuelto a pasar. Tenemos que hacer algo.
- Él la vio. Teníamos que habérselo contado.
- Tenemos que hacer algo.
- Ahora no podemos ir a la cueva, hay demasiada gente registrando la zona.
- ¿Habéis soñado con ella?
- No y no quiero que vuelva a colarse en mis sueños.
- ¿Creéis que Arri soñó con ella? El último día estaba muy raro
- ¿Crees que alguien lo habrá notado? Ya sabes…
- Dijimos que no volveríamos a hablar sobre el tema
- Tío esto es importante.
- Ya sabes lo que ocurre, dejas de ser tu mismo y te conviertes… en otra versión de ti
- ¿Es eso lo que crees que les ha pasado a todos?
- ¿Qué sino?
- Hay gente paseando por este pueblo que no pertenece a… ya sabes… este mundo
- Nadie nos creerá si les contamos eso. Es mejor que todo siga tal y como está.
- La próxima vez podemos ser uno de nosotros…

Hace alrededor de 2 meses

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#5

- ¡Eh!
- ¿Es a nosotros?
- Acercaos
- ¿Qué quieres abuelo?
- No deberíais estar hablando de cosas que no entendéis. Un chico ha desaparecido y no es el primero… ni será el último.
- ¿Qué quiere decir?
- Sois demasiado jóvenes para conocer la historia
- Tenemos que irnos -vamos dijo Jonah dando un codazo a Trey y Lion para que le siguieran-
- No le hagáis ni caso, es el chalado del pueblo -susurró mientras se alejaban-
- Puede que lo sea, pero también se cómo comenzó todo. Puede que ni siquiera hayáis oído hablar de la leyenda. Tal vez sea mejor así.
Los tres se detuvieron. Eran mediodía. El anciano se levantó sosteniéndose sobre su garrote de madera y encorvado se encaminó hacia su casa, pasando ante la atónita mirada de los jóvenes.
Después de comer, se reunieron nuevamente en el mismo punto de encuentro que acostumbraban a escoger y encaminaron sus pasos hacia la casa del anciano. No había nadie por la calle a esas horas. La puerta estaba abierta. Hacía un calor sofocante. Se asomaron por una de las ventanas enrejadas y le vieron durmiendo sentado en el sofá. Se miraron unos otros en silencio.
- Pasad -dijo sorprendiéndolos en un descuido, enfrentando su rostro a los suyos, del otro lado de las rejas-
- Habréis escuchado historias sobre mí. Nada bueno supongo. Solitario, malhumorado, loco, borracho… ¿voy bien?
- Podéis hacer algo para ayudar a vuestro amigo. La pregunta es ¿estáis dispuestos?
- ¡No os quedéis ahí de pie mirándome! -vociferó-. Sentaos, por favor -añadió en un tono forzadamente afable-
Obedecieron, más que acceder.
Cuando morimos, mientras somos reducidos a cenizas o enterrados por espacio de una eternidad bajo tierra o en cubículos de hormigón, algo dentro de nosotros chilla pidiendo auxilio, desde las tumbas en las que se han convertido nuestros cuerpos…

- No veo a nadie. ¡Salgamos ahora!
- Ahá
- ¡Salvados!
- ¿Dónde se han metido?... ¡No me digas que se han largado a casa!, ¿te lo puedes creer?
- ¡Eh! Vamos sal de aquí. Estamos salvados. Aunque no importa, se han ido todos.
- ¿Me invitas a tu mundo?
- Eres muy rara ¿lo sabías?. No te ofendas, pero dices unas cosas… Dame la mano y sal de ahí, te vas a quedar helada, tienes las manos frías…

Hace alrededor de 2 meses

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#6

Arri paseó llevando de la mano a la joven. Mientras avanzaban él observaba su rostro sin expresión. Parecía de su misma edad, aunque era algo más bajita que él. Su cabello oscuro y lacio resbalaba sobre su piel pálida. No brillaba ninguna farola encendida, las luces del paseo del río, se apagaban a la 1 A.M. En ese mismo instante se preguntó ¿qué hora debería ser?
- Es extraño como cambia el paisaje de noche. Hace un par de años que no vengo por aquí, pero ha cambiado mucho. Es como si no lo reconociera…
- Por cierto ¿porqué dijiste que llevas 2 años esperándome? Perdóname pero no te recuerdo de veranos anteriores.
Arri notó como la joven apretaba su mano hasta sentir que la sangre dejaba de correr por entre sus dedos. Aunque no pudiera ver como palidecía su piel, pudo sentirlo, pero no sintió dolor alguno. Se detuvo. La miró…
- ¿Tienes miedo? No debes temer a la oscuridad
- Entonces ¿no me recuerdas?
- Me vas a perdonar pero no. Ni siquiera me has dicho tu nombre. Déjame pensar… Hace dos años, hace dos años…
- No nos conocimos hace dos años. Crecimos juntos en el orfanato.
- ¿Orfanato? Creo que me confundes...

- Nadie sabe cómo comenzó. La leyenda que yo escuché siendo joven, hablaba de una leyenda relacionada con este pueblo. En el primer censo de población se decía que aquí vivían 219 personas, sin embargo en la fotografía aparecen 220.
- Podía ser cualquiera
- Tal vez, pero nadie recuerda a una de esas personas
- ¿Pero quién? Le he mostrado esa fotografía a muchos y ellos sólo alcanzan a contar 219.
- A lo mejor usted no ha contado bien…
- ¿Qué tiene que ver eso con Arri?
- Sólo los que padecemos trastornos mentales podemos verlos.
- Puede que usted esté loco pero yo…
- ¡Vale ya, Jonah!
- He… he encontrado un diario de mi madre bajo su ropa interior. No sabía que tenía uno. Yo sólo estaba buscando algunas monedas, se que ella guarda un monedero repleto para cuando se reúne con sus amigas y juega a las cartas. Habla de algo que pasó hace años, he visto que aparecían nuestros nombres junto al de Arri y al de una chica.
- ¿Qué más dice ese diario muchacho?
- Algo nos pasó, pero no lo menciona. Tuvimos que ser ingresados
- Yo no recuerdo nada de eso…
- Eso es lo que leí. Decía algo así como:
“Trey y sus amigos no recuerdan nada de lo sucedido. No hemos vuelto a hablar sobre aquellos días, su padre no lo consiente. Sin embargo, yo necesito expresar lo que me hizo sentir aquel incidente, necesito sacarlo de mi cabeza porque siento que me estoy volviendo loca…”
- Ahí lo tienes -musitó el anciano con rostro enjuto-
- Los pueblos como éste están llenos de hipócritas que airean los trapos sucios de todos sus habitantes, pero que no consienten desvelar sus temores. Temen hablar de los misterios que enterraron sus antepasados.
- ¿Qué misterios?
- Ahora no. Debéis iros. Volved esta noche
- ¡Ni de coña tío!
- ¡¿Te quieres callar de una puta vez Jonah?!
- Tened cuidado. Siguen aquí. Vosotros podéis verlos. Se pasean entre nosotros, pero no son como nosotros. Sólo de noche podré mostrároslo. Ahora… necesito dormir un rato. Dejad la puerta abierta, hace mucho calor. El infierno ya se pasea sobre la tierra…

Hace alrededor de 2 meses

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#7

- Esta bien abuelo, ya estamos aquí -sentenció Jonah tras entrar en su morada y apoyarse en el umbral de la puerta de la cocina con los brazos cruzados, seguido de Trey y Lion-
- Simón
- ¿Cómo?
- Mi nombre es Simón -dijo mientras removía una sopa de ajo, al tiempo que untaba algo de tocino sobre una rebanada de pan, impregnando el ambiente de un olor que les despertó el hambre adormecida-
- Hay de sobra para todos. Sentaos, ahora lo llevo a la mesa -dijo al ver sus rostros-
Cuando estuvieron sentados, oyeron avanzar el bastón por el corredor y el ruido de la puerta de entrada al cerrarse, seguido de las dos vueltas que dio el tambor de la cerradura y del tintineo de unas llaves. Los jóvenes se miraron entre ellos.
- Por fin estamos solos -dijo Simón asomándose al marco de la puerta-
- ¿Y la cena?
- …
- Tienes razón. Perdonad, mi cabeza ya no es lo que era…

- Te están buscando
- No lo creo, deben estar ya en la cama, pero mañana se van a enterar.
- No me refiero a tus amigos
- Tus padres están preocupados
- No creo ni que estén despiertos. Por cierto ¿dónde vives?
- Arri. No puedes volver a casa, aún no.
- ¿Qué quieres hacer? Sólo estamos tu y yo ¿a qué vamos a jugar?. Si quieres nos quedamos un rato en el parque.
- No. Creo que es mejor que regreses a casa ¿puedo acompañarte?
- Debería ser yo quien te acompañara
- No te preocupes. Estaré bien
Caminaban por calles teñidas de oscuridad. No se escucha ni un murmullo. A esas horas nadie parece estar despierto. Giran una esquina. Ahora se internan por una callejuela. Los pasos cada vez son más apresurados.
Ahora es Arri quien aprieta con fuerza la mano de la joven, llegando a detenerse.
- No puedo... No se... ¿Cuánto tiempo llevamos andando...? Es imposible... No logro encontrar mi casa…
- ¿Lo entiendes ahora?

- Veo que no habéis perdido el apetito. ¿No os dan de comer en casa?
- ¿Porqué estamos aquí?, ¿qué quería enseñarnos?
- La mente es una herramienta que poseemos pero que no dominamos, os enseñaré algunos trucos.
- Antes de nada me gustaría leeros algo de lo que mi madre ha escrito en su diario y de lo que yo no tengo recuerdos, tal vez vosotros… -murmuró Lion depositando sobre la mesa el diario, hasta que su voz se desvaneció-
- ¿No se dará cuenta tu madre de que lo has cogido?
- No. Hoy tenía jaqueca. Ha tomado somníferos y estaba completamente dormida cuando lo cogí.
- ¿Por qué ha cerrado la puerta con llave? -se preguntaron mientras Simón recogía la mesa, encaminando sus pasos hacia la cocina-
- Bueno ya tienes toda mi atención jovencito. Veamos que cuenta ese diario…

“Dijeron que fue Meningoencefalitis amebiana. Mientras se bañaban en el río, una ameba se introdujo en su conducto auditivo y se alojó en su cerebro, colapsando su sistema nervioso. Despertaría semanas después.
Tras regresar a casa, Trey se levantaba por las noches aun estando dormido, caminaba y se sentaba frente al televisor apagado. Pero lo que pasó anoche lo cambiaba todo. Se dirigió a la cocina, vi cómo daba la luz y decidí asomarme. Se disponía a preparar algo de comer. Abrió la nevera y vertió algo en unos cuencos que, tomó entre sus manos y esparció por el pasillo, mientras mantenía la mirada en lo alto del techo.
Cuando le he preguntado qué hacía, me ha contestado que tenían hambre, que tenía que darles de comer. ¿A quiénes? -le pregunté-. A las medusas. Pensaba que estaba sonámbulo, pero soñando al fin y al cabo, a pesar de ser capaz de mantener una conversación. Pero él no desviaba la vista del techo del pasillo.
¿Qué les has preparado? -preguntó-. Sesos -contestó- no dejan de rondar mi cerebro, se alimentan de él. Quise creer que aquel capítulo se trataba de una pesadilla, pero pocos días después cuando fui a despertarle, al inclinarme para besar su mejilla vi algo retorcerse en el interior de sus oídos, eran una especie de tentáculos…

Hace alrededor de 2 meses

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#8

- Hay lugares que permanecen en ruinas, no me refiero a los pajares, cobertizos y casas abandonadas que soléis visitar de noche ayudados de linternas, ni a viejos cementerios. Me refiero a espacios en los que la materia sólo envuelve una estructura ruinosa sobre la que se edifica una y otra vez sin alcanzar a conocer su pasado. Se dice que el corazón de este pueblo se edificó alrededor de la escuela, pero una vez fue un orfanato y con anterioridad una iglesia.
- He leído algo acerca de esa escuela en el diario. Mi madre estudió allí. Dadme un segundo…

“Durante las vacaciones de verano el pueblo se llenaba de vida. Acude gran cantidad de gente. Ves a personas paseando por todos los rincones y esa sensación de abandono se disipa levemente. El resto del año el pueblo parece que estuviera muerto.
Mi madre recuerda que antes de la construcción de la escuela, solía jugar con los niños del orfanato que, durante las vacaciones estivales, eran acogidos por las familias con niños, de la por aquel entonces aldea. Pero siempre que recuerda aquellos días, su mirada se llena de lágrimas y recorre las cataratas de sus ojos, una sombra de terror. Se que le sucedió algo traumático durante aquella época, algo de lo que nunca ha querido hablar…”

- ¿Qué está pasando? Llevamos horas caminando. Ya debería haber amanecido.
- No amanece
- ¿Qué quieres decir con que no amanece?
- Debemos regresar
- ¿A dónde?
- Por fin estamos juntos. Dijiste que volverías a por mí, pero no lo hiciste...

- ¿Porqué mi madre no me ha hablado de todo esto?, ¿qué es eso de lo que no quiere hablar papá?, ¿qué diablos pasa en este pueblo?
- ¿Tenéis miedo? Deberíais… Lo que cuenta tu madre es cierto. Pero es sólo una parte de la historia. Venid conmigo y os lo enseñaré.
Siguieron al anciano hasta un pequeño salón adyacente, en el que había una trampilla metálica bajo una mesa, que apartaron para poder levantar la compuerta. El aire a humedad y el frío que exhalaba aquel foso les arrancó un escalofrío.
- ¿No estaréis pensando en bajar ahí abajo con él?
- ¡Ha cerrado la puerta!
- ¡Jovencito! las llaves están puestas. Esto es la entrada a la bodega y desde aquí se puede llegar al sótano de la iglesia, del orfanato y de la escuela. Eres libre de irte cuando quieras. Ya podría estar acostado tranquilamente en la cama, pero no, estoy aquí haciendo algo que no me apetece hacer. Y te diré algo más. Estos túneles se utilizaron durante la guerra. Por ellos mi abuelo ayudó a escapar a algunos de los prisioneros que llevaron a la iglesia a la espera de ser ahorcados. Los niños del orfanato los encontraron y escaparon por ellos, aunque uno de ellos jamás llegó a abandonarlo. Cuando yo iba a esa escuela, estos túneles fueron sellados, pero el agua de la lluvia que se filtra por los respiraderos hizo que se acumulara en esas secciones tapiadas y con el tiempo y la humedad, algunas de esas secciones cedieron. Lo descubrí hace años, la última vez que bajé a guardar el vino de la vendimia, la última vez que lo probé. De eso hace ya más de 20 años. Ahora tomaré esta lámpara y descenderé, siéntete libre de acompañarme…

- Arri, ¿puedo hacerte una pregunta?
- ¿Eh?, sí
- ¿Cómo se sabe si estás muerto?
- ¿Eh?...

Hace alrededor de 2 meses

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#9

Descendieron los escalones de piedra negra, desiguales, resbaladizos. Las paredes exudaban. El resplandor de la lámpara de gas alumbraba en su descenso. Las zonas bañadas en sombras, al ser desveladas, mostraban viejas tinajas, toneles y botelleros de madera enmohecida. Un largo corredor se abría ante ellos. Lo siguieron durante unos minutos hasta que un muro derruido, obstaculizaba parte la gruta. Pasaron con cuidado sobre los escombros. La humedad se adhería a su piel y erizaba su bello. Simón echaba vistazos fugaces hacia atrás comprobando que todos le seguían. Sus manos huesudas se apoyaban en las paredes, pues no llevaba el cayado consigo. Continuó caminando. El avance era lento y tortuoso, le sensación de ahogo y claustrofobia se dibujaba en los rostros de los jóvenes.
- ¿Falta mucho?
- Paciencia, ya queda menos. Casi todos los vecinos sellaron sus bodegas. No os distanciéis, podríais tropezar.

Finalmente tras atravesar las secciones que fueran selladas durante la posguerra y que el agua y la humedad acabaron socavando con el paso del tiempo, llegaron a unas escaleras. Por esta escalera accedéis al paseo del río, ¿alguien necesita salir?, a partir de aquí hay nos espera un buen trecho.
- Seguimos
- De acuerdo. Tened cuidado, hace mucho que nadie viene por aquí y no se en qué condiciones estará este tramo.

El anciano hizo ceder una pesada puerta metálica, arrimando su hombro y haciendo uso de todas sus fuerzas. Estas son las catacumbas de la antigua iglesia, puede que encontremos restos de cadáveres, estáis avisados.
- ¡Joder tío! No deberíamos haber venido. ¿Dónde coño nos estamos metiendo?
- Tranquilos. Hay una vieja escalinata de madera -dijo acercando la lámpara y observando su estado- pero temo que los escalones estén podridos. Será mejor dar un pequeño rodeo y pasar por debajo del antiguo cementerio. No miréis hacia arriba.
- ¿Porqué?, ¿qué hay?
- Tierra y raíces. El techo no está apuntalado. Se os puede meter algo en los ojos. Hacedme caso.
- Sí, sí, sí
- Ya falta poco. Hay una entrada por la que se accede al interior de un viejo nicho. Tranquilo no está sellado. A algunos mocosos les divierte el vandalismo y se entretienen saqueando tumbas.

- ¡Llegamos!
- ¿Dónde estamos?
- Nunca había venido aquí.
- Yo no pienso volver a meterme en ese agujero, regresaré por la superficie.
Simón sonrió, pero su mueca era extraña y aterradora...
- No le encuentro la gracia
- No podéis regresar...

Hace alrededor de 2 meses

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#10

- Ven conmigo Arri
- ¿A dónde me llevas?
- Pronto lo verás
- ¿Quién vive aquí?
- Ya no vive nadie. Se llamaba Simón...

El rostro de Simón cambió su semblante por completo. Ahora sus facciones denotaban una profunda tristeza que humedecía sus ojos.
- Simón era el vigilante del cementerio, por eso conocía este pasaje.
- ¿Cómo que era?
- Murió
- …
- Hay otro mundo debajo de éste. Otra civilización viviendo en las profundidades, o al menos la hubo... Bajo este pueblo se erige una antigua ciudad subterránea. Fue construida en tiempos de guerra, un lugar de refugio ante la amenaza de la guerra y los constantes bombardeos. Fue durante uno de esos bombardeos que los túneles de acceso más cercanos a la superficie se derrumbaron y aquellas gentes quedaron atrapadas.
- Vivieron por espacio de años con los recursos que tenían almacenados. No había constancia alguna de aquella extensa red de túneles por lo que, finalizada la contienda, la zona comenzó a repoblarse y quedó clausurada toda aquella extensa red de galerías que no parecían conducir a ninguna parte.
La iglesia por la que se accediera a aquella ciudad subterránea fue derruida y en su lugar se erigió un orfanato que acogió a las víctimas más inocentes que el conflicto bélico dejó a su paso.
Los moradores de las profundidades no osaban manifestarse, aquella existencia en total aislamiento y la falta de recursos les obligaron a llevar una vida ascética. Al igual que nosotros enterramos en las profundidades de la tierra a nuestros difuntos, los intraterrestres cuando morían querían ser reconducidos de nuevo a la luz, que una vez fue vieron obligados a abandonar. Sólo entonces se aventuraban al exterior.
Excavaron nuevos túneles, pues las gentes decidieron cerrar las aberturas que encontraron en las inmediaciones de la comarca, debido a que los niños se internaban y una de aquellas galerías se derrumbó y a punto estuvieron de perecer. Aquellas incursiones a la superficie se producían de noche, pues no soportaban la claridad diurna.
Las profundidades no eran aptas para el cultivo y sus fugaces escapadas nocturnas no eran suficientes para recolectar alimentos, así que se llevaban cabezas de ganado que les procuraban alimento de una forma u otra.
La curiosidad les empujó a acercarse a los nuevos habitantes de la superficie, pero el miedo que les infundía a las gentes este constante acecho, el hecho de hallar cadáveres pálidos de personas desconocidas dispuestos como ofrendas en lugares apartados, algunos de ellos incluso, presentaban deformaciones debido a las condiciones a las que debieron habituarse, inquietaba sobremanera a los huevos pobladores. No presentaban heridas, todas aquellas muertes de debían a causas naturales, pero su procedencia seguía siendo un misterio.
Por aquel entonces nadie podía hacerse caso de aquellos huérfanos, corrían tiempos difíciles. Las buenas gentes del pueblo decidieron acoger a aquellas criaturas en sus casas durante las vacaciones de verano, pues no eran muchos los infantes que vivían en la aldea. No había escuela, por lo que debían viajar hasta la localidad más cercana, para recibir aprendizaje. Durante las vacaciones estivales compartían sus libros y conocimientos con los huérfanos. Los niños lloraban cuando se despedían de regreso al orfanato. Simón era el vigilante del cementerio y el hazmerreír del pueblo.
Un ser huraño y desdichado, un paria que ahogaba sus penas en vino y aguardiente. Nadie le tomaba en serio. Su padre fue ahorcado por ayudar a escapar a prisioneros de guerra, zafándoles de morir ahorcados por lo que se le consideró un traidor y corrió esa misma suerte. Sólo aquellas criaturas le dirigían la palabra. Llegó un momento en que le avergonzó que le descubrieran tirado en el suelo con una botella en su regazo. En aquellas miradas halló la resolución que necesitaba para rehabilitarse.
Un buen día una de las niñas le dijo a Simón que la ayudara. La pequeña llegó llorando y se enganchó a su pierna mientras labraba las tierras de las que la mala hierba se apoderaba constantemente. Yumi le pidió que la ayudara a huir. En el orfanato no los trataban bien, no querían entregarlos en adopción, mientras estuvieran allí recibirían fondos... Su voz embargada por el llanto le explicó las circunstancias de su encarcelamiento. Simón no podía creer lo que estaba oyendo. Tomó de la mano a Yumi y encaminó sus pasos hacia el orfanato, ante la constante negativa de la pequeña.
- Quiero adoptar a esta niña.
- No puede ser. No requiere usted las condiciones.
- Quiero ver las instalaciones del centro, saber en qué condiciones se encuentran las criaturas.
- Me temo que tendré que pedirle que se vaya.
Las constantes negativas dispensadas por la regente del centro le hicieron intuir a Simón que Yumi tenía razón, si más no, algo raro ocurría en aquel lugar.
Simón sabía que no era un modelo adecuado para Yumi, pero su intención no era esa, sino comprobar si lo que decía la niña era cierto.
Tras regresar en varias ocasiones, acompañado incluso por la policía del lugar, la respuesta fue siempre la misma, pero las autoridades sólo atendieron su súplica como un modo de zanjar aquella pataleta sin sentido.
Simón pasó meses reforzando el túnel que iba desde su bodega hasta el sótano de la antigua iglesia, reconvertida en orfanato. Y pasó algunos más prolongando una galería hasta el cementerio situado en las inmediaciones del lugar. Les habló a los niños del túnel que estaba construyendo y que tan pronto como lo acabara, hallaría el modo de ponerlos a salvo.
Mientras se encontraba excavando, creyó ver algo o a alguien. Esa sensación se acrecentaba con el paso de los días. Fue así como entró en contacto con los moradores de las cavernas. Tras el contacto inicial y bajo su estricta observación, finalmente fue invitado a entrar en sus dominios. Les suministró víveres al tiempo que descubrió cómo habían subsistido durante tan largo tiempo.
Quiso informar a las autoridades, pero tras meditarlo detenidamente, decidió hablarles de los niños, de que necesitaba ocultarlos durante algún tiempo para ponerlos a salvo. Ellos le ayudarían a ocultarlos y él les llevaría tantos suministros como le fuera posible. Pero las cosas no salieron como había planeado...
Llegaron las vacaciones de verano. Los niños acudían a la puerta del orfanato a esperar a sus amigos. Pero las puertas no se abrían. Los padres entraron a preguntar. Al parecer los niños no podían abandonar el hospicio, se encontraban enfermos y pudiera ser contagioso. Los padres retrocedieron, regresaron sobre sus pasos e informaron a sus pequeños. En el sótano del orfanato, amenazados, se les obligaba a permanecer en silencio, entre sollozos...

- Intentó ayudarnos a escapar y murió.
- Desde entonces estamos atrapados...

Hace alrededor de 2 meses

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