Shawder
Rango5 Nivel 24 (643 ptos) | Escritor en ciernes
#1
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  • #2

Te contaré algo que no debo contar, es secreto y debería enterrar las siguientes palabras conmigo. ¿Pero como hacerlo? Los secretos se revelan, así como las promesas se rompen, como los sueños se transforman, como las personas cambian...
Un día hace muchos años conocí a una chica, muy simpática que decidió contarme una historia, es ésta que te contaré aquí. Aquella chica se encontraba muy mal y quise saber sus motivos, no tenía ninguna ocupación esa tarde, de manera que la invité a tomar un té conmigo, sus lágrimas se escurrian por sus mejillas como un grifo abierto, pero en lugar de alarmarme por su comportamiento, decidí sentarme a escucharla.
Luego de un rato, la joven se calmó y tomó un largo sorbo de aquel té que nos había traido la amable camarera.
Ya calmada, la chica me dice su nombre, un nombre común como cualquier otro que puedas haber escuchado, ella me sonrió y comentó lo amable que estaba siendo, y yo le contesté que mis motivos eran simples y curiosos. Estaba ella allí enfrente de mí, observandome con ojos dolorosos, una extraña mirada para una chica en plenitud de vida.

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#2

Nos hallabamos en una cafetería modesta, sentados en una mesa centrica del lugar. La decoración era un poco nostalgica y me pareció adecuado para la situación.
Pasó un rato incómodo hasta que la chica se decidiera a hablar, era pequeña, de ojos marrones y mejillas carnosas, era muy linda si la detallabas bien, pero aquellas bolsas debajo de sus ojos le quitaban parte de su atractivo. Tomó un respiro largo antes de decidirse por completo y seguido me dijo.
-Te contaré una historia, es un secreto y debería quedarse así, pero es una carga que llevo encima desde hace tanto que no logro contenerlo más. No te aterres, no es algo grave, o quizá si, depende de como lo veas. Pero si te pediré algo importante, si me interrumpes no te seguiré contando, por último, no me juzgues.
Una petición un poco extraña, pero acepté sus condiciones y parmanecí callado durante todo el tiempo que habló.
Fue una niña solitaria, adoraba jugar sola, escribir cuentos y practicar su lectura, fue estudiosa y una excelente alumna. Al parecer nunca se le dieron muy bien las relaciones. sociales, por lo que su única compañía era ella misma.
Sin embargo, no siempre fue así, cuando tuvo 7 años consigió una amiga, era una amiga extraña, que a veces no le gustaba estar con ella, o eso le demostraba, además hacían pocas cosas juntas. A medida que el tiempo fue pasando, esa amiga, que tenía un nombre bastante peculiar, se fue infiltrando en su vida de a poco, era una amistad bastante extraña, ambas compartían juntas, pero no se contaban secretos, no hacían pijamadas, no hablaban de sus problemas o ambiciones, no compartían sus sueños, no se conocían como suele conocerse a una amiga, nunca fue una amistad íntima.
Al entrar al bachillerato, enseguida dejaron de compartir juntas. No esperaron ni un instante para separarse y abrirse caminos por lados distintos.