Don_Diego
Rango12 Nivel 59 (13275 ptos) | Ensayista de éxito
#1

Texto finalizado 😁✌.

Las enormes columnas de humo negro frente a la gigantesca cuidad imperial de la noble nación Atlante alcanzaban el cielo.

Los cuervos se daban un festín con los innumerables cuerpos despedazados y empalados de tanto bestias como de hombres que llenaban por completo el desolado paisaje. El hedor a carne quemada y la ferrosa fetidez de metal mesclado con sangre flotaban en el aire. Montañas de cadáveres y ríos de sangre por doquier. La batalla recién suscitada había sido... Una completa hecatombe.

Apenas hace unas cuantas horas atras...

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Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 5 meses

Nombre del titulo sujeto a cambios y sip, es lo unico que llevo del reto. X.X

NOVACHEK
Rango11 Nivel 52
hace 5 meses

Me parece bién amigo,
Espero ver como termina esto.
Yo cuando venga del Colegio escribiré, espero no me den mucha tarea: (

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 4 meses

Pues ya tengo el 70% del relato nada mas que no me gusta el final y lo he estando cambiando ya 3 veces 😠

Ya quiero ver el tuyo @IndigoDolphins_73 😁


#2

—¡Mi señora! ¡Terribles noticias!
—Habla, mí mensajero. Habló la impoluta soberana.

—El ejército invasor a cruzado las fronteras. Su alteza, ahora se dirigen hacia aquí, no tardarán mucho en llegar a la cuidad. Le pido humildemente, huya y lleve consigo su ejército de élite para salvaguardar su vida.

La hermosa, joven e inteligente Reina Amaya alzo la vista y la poso en la distancia, no enfocaba nada, pero en sus ojos la llama del caos ardía con vigor.

—No. Dijo después de un largo silencio.

—No huiré como una vil cobarde y abandonare a mi pueblo a su suerte. La Reina se levantó de su trono y caminó.

—Doncellas mías escuchen, traigan mi armadura, mi lanza y preparen a mi caballo. Los perros del Imperio, de más allá del mar esmeralda, recibirán lo que se merecen hoy y por mi propia mano.

—Pero mi señora, nos superan en número, además-

—Cállese comandante en jefe Brutalius. Mi decisión es final. Deprisa sígame ¿Qué espera? Deje de estar parado ahí como idiota y acompáñeme a ver a mi ejército. Necesito motivarlo

Afuera del gigantesco castillo las huestes de la reina esperaban impacientes conocer sus órdenes. La Reina se paró frente a ellos y se desenvolvió al hablar

–¡Hombres y mujeres libres de la majestuosa patria Atlántida escúcheme! El ejército del Emperador Nabucodonosor tercero ha atravesado la frontera, y ahora se dirige hacia aquí con un gigantesco ejercito que nos quintuplica en tamaño Espera saquear, matar y violar a nuestros seres queridos una vez nos derrote. ¡pero escúcheme, y escúchenme bien, mi pueblo! ¡les puedo asegurar que nada de nosotros obtendrá! ¡Una vez lleguen no recibirán nada más que flechas en la cabeza y espadas en el corazón!

El excelente y bien disciplinado ejercito Atlante escuchaba en silencio.

—Mis fieles guerreros, su nación los necesita hoy más que nunca, necesita que hagan el más grande sacrificio que puede existir; entregar sus vidas en el campo de batalla. No para la gloria y fama. No para obtener riquezas y poder, sino para darles a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, la libertad que todos ustedes gozan hoy. Ya que si el imperio toma la cuidad, ningún hombre, mujer o niño Atlante podrá ser libre nuevamente. Ahora, mi pueblo, levanten la cara, puño al frente y en alto, y digan conmigo ¡Mi vida por el reino! ¡Mi vida por mi nación!

—¡¡¡Mi vida por el reino!!!
—¡¡¡Mi vida por mi nación!!!

Replicó con grandes ánimos el ejército motivado.

—¡¡¡Seguidme mi fiel y amado pueblo, juntos a la victoria!!! Exclamó la reina con poderosa voz.

Las puertas de la cuidad se abrieron de par en par y enseguida las legiones se desbordaron fuera; encabezada por la reluciente Reina vestida de brillante armadura plateada.

El ejército enemigo se encontraba saliendo del horizonte, marchando al ritmo de los tambores de guerra. Una línea ininterrumpida de más de once kilómetros de largo se extendía en los lejanos campos de cultivo del reino. Armas y armaduras de baja calidad, pero un número abrumador de miembros, que hacía a cualquiera que les viese pensar dos veces antes de actuar.

—Han llegado mi Reina—. Mencionó Antauro consejero real. —Son más de un millón de guerreros. Mi señora ¿no cree deberíamos de negociar con ellos?

—Antauro aproxímate.
—Sí, mi señora.
—un poco más he inclínate.
—¿Así?

La reina se acercó a su consejero y le susurro al oído.

—Vuelve a mencionar la negociación y te haré decapitar.

Antauro se enderezó perplejo y cerro la boca. El comandante en jefe logró escuchar vagamente la conversación y no pudo evitar pensar: Siempre fue así, decidida, valiente, temeraria, una reina digna de respeto.

La tierra temblaba ante el implacable pisoteo del enorme ejército enemigo. La reina y su séquito más cercano veían como aquel alud de hombres lentamente se acercaba a ellos.

—Mi reina, por favor de un paso atrás, ahí estará a salvo de-

—Nada. Guarda silencio. ¿Que pensara mi ejército de mí? Debo motivarlos a luchar. Deben ver que su reina no le teme a la muerte y mucho menos a sangrar o a ser herida

—Pero es que son demasiados.
—Mejor así. Más cabezas para cortar.

—Como desee mi señora.

No paso mucho tiempo para que el inevitable momento llegara

—¡Ejércitos leales al reino! ¡Prepárense! Grito el comandante a pulmón.

—¡Legiones preparadas! Contesto el centurión.
—¡Caballería preparada! Respondió el caballero real.
—¡Arqueros preparados! Vociferó el líder de los arqueros.

Los líderes de sus respectivas facciones respondieron consecutivamente.

—¡Carguen! ¡Mis valientes soldados! La Reina apuntó al frente con su magnífica lanza de oro blanco y su ejército salió disparado tras sus costados.

—¡AHHH!
—¡Por la reina! ¡Por la Atlántida! ¡Por la libertad!

Los escudos, espadas y lanzas, del cuerpo de legionarios atlantes fueron levantados mientras cada uno de ellos lanzaba su propio grito de guerra al cargar. La embestida contra el temible rival había dado inicio; una carrera sin pausa de varios metros, hasta llegar al muro de hombres postrados en el lado contrario. El salvaje enfrentamiento fue como el brutal choque de dos gigantescas olas que rompían contra las enormes y afiladas rocas de un escarpado acantilado. Brazos, piernas y cabezas eran atravesadas, partidas y mandadas a volar. Centenares de hombres intercambiaban despiadados golpes, producto del borboteante odio entre ellos. Los gritos de dolor, de odio y resentimiento se entremezclaban con el estridente sonido de coche de metal contra metal.

—¡Envíen a la caballería! Gritó el comandante en jefe.
—¡Caballería adelante! ¡Caballería, carguen! Repitieron con fuerza los jinetes al momento que desenfundaban sus armas.

—¡¡¡AHHH!!! ¡¡¡Con todo y a por todo!!!

—Su majestad. El ejército enemigo está diezmando al nuestro con rapidez, díganos que debemos hacer.

—Golpear.
—¿Como?
—Golpear rápido y preciso, ahora que el hierro está caliente.
—Mi señora, no comprendo lo que dice.
—Llama a todos los caballeros veteranos. Vamos a crear una lanza con ellos.
—Sigo sin entender.
—Abriremos una brecha, y nos clavaremos directamente en el corazón de su ejército para matar a su líder, el Emperador Nabucodonosor tercero.
—Pero ¿Cómo?
—Con esto. La reina levantó su arma a la altura de su hombro. —Con mi lanza, Colmillo del Dragon Relámpago Milenario, se la hundiré en el pecho, y veré como su vida se le escapa lejos. El rencor de la reina ardía en su interior.

—¡Nobles caballeros leales a la reina! ¡Vengan y formemos juntos la formación, La lanza del destino!

—¡A la orden mi señor!
—Estamos listos mi Reina, cuando usted ordene. Habló con determinación, y por todos, el comandante en jefe

—¡¡¡Vamos, juntos!!! Grito la reina con fortísima solemne voz.
—¡¡¡AHHHHH!!!

El escuadrón de caballeros, que rodeaban a la reina, gritó con toda la fuerza que podían sustraer de su ronco pecho.

—¡Larga vida a la reina, larga vida al reino Atlante! ¡Prevaleceremos hoy y siempre!

La reina se encontraba justo en medio de aquella impenetrable formación, mientras su escuadrón de nobles caballeros la protegían por todos lados al avanzar. Irrumpieron como un enorme, poderoso y puntiagudo tronco en aquel espantoso mar de hombres armados, lanzando a su paso a cualquier desgraciado que osase estorbar su camino. Ante la furiosa arremetida, cuerpos eran lanzados con abrumadora facilidad, cuales meras muñecas de trapo, por los enormes caballos de guerra. Y aunque, si bien la carga era efectiva, lentamente iba perdiendo empuje y poderío. Los veteranos caballeros uno por uno iba cayendo hasta dejar a la reina con solo tres de ellos.
Habían logrado llegar a la mitad, justo al corazón del ejército, pero el Emperador se encontraba más allá, en la retaguardia. Imposible de alcanzar.

La Reina sintió que hasta ahí podía llegar. Más lejos es soñar despierto. Fue entonces cuando decidió erguirse sobre el lomo de su corcel para así impulsarse de el; para lograr obtener una mejor visión y una perfecta posición. Cuando saltó, fue como si por un solo instante volara, como si le hubiesen crecido alas y flotara. Apretó con todas sus fuerzas su lanza y se preparó para lanzarla. Es un todo o nada, se dijo ella. En su mente, justo antes de lanzar su arma, escucho una onírica voz decirle ¿Aceptas el sacrificio? A lo que ella respondió con un agudo alarido: ¡Sí, lo acepto!

—¡Ahora vuela y destruye a mi enemigo!

La lanza voló lejos y paso a ser de una simple lanza blanca reluciente a convertirse en una larga estela de luz brillante, cual surcó por encima de las cabezas de todos los presentes enemigos sin ningún tipo de restricción. Medio mundo se giró a ver como esta estela de luz rápidamente se convertía en un colosal y alargado dragón llameante blanco de inundación*.

El emperador solo logro deslumbrar un par de gigantescas fauces abiertas repletas de afilados colmillos electrificados justo de jalar con pavor las riendas de su caballo en un intento inútil por huir, pero nada. Un estremecedor estruendo acompañado por una poderosa deflagración asaltó la parte trasera del ejercito contrario. Un gigantesco cráter se creó justo en medio del impacto, dentro del humeante agujero centenares de hombres fueron hechos carbón, y donde debería de estar el Emperador, cenizas grises que el viento rápidamente se llevó consigo.

La reina cayó al suelo completamente agotada. Su tez era tan pálida como la de un fantasma. Logro sonreír tenuemente antes de desvanecerse. Su ultimo y fugaz pensamiento antes de desfallecer fue: Lo he conseguido. Mi sacrificio no ha sido en vano.

El mal herido comandante en jefe logró alcanzar a sostener en brazos a la fallecida Reina, mas no tuvo tiempo de pensar nada, la vio por un segundo y luego no dudo en levantar la cabeza y gritar.

—¡El Emperador Nabucodonosor a muerto! ¡Su ejército huye! ¡Todos, no se toquen el corazon y maten! ¡Maten a todos esos hijos de perra, no dejen a ninguno vivo! ¡Sin piedad para los despiadados!

Fin

CozyRabbyt
Rango6 Nivel 28
hace 4 meses

Sabes, siempre logras engancharme a tus historias.
Tu forma de narrar es simplemente fascinante.
Esta historia me encantó, espero con ansias tu siguiente trabajo.
Saludos!!!

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 4 meses

Oh amigo @CozyRabbyt un placer verte por aqui. Gracias por tus palabras. Por cierto no olvido por ahi tego un relato tuyo pendiente. Nada mas tenga tiempo te lo hago 😁

CYan_Etc
Rango6 Nivel 29
hace 4 meses

Me encantó!! Creí que la reina se iba a transformar en dragon, pero me gustó igual, le dio su energia vital a la lanza para que su pueblo tenga oportunidad y eso es mucho más noble!

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace 4 meses

Me alegra el dia tu comentario @CYan_Etc 😁. Y sabes? Nunca se me ocurrio convertirla en dragon, pero igual hubiese sido un desenlace muy bueno. Nos seguimos leyendo ✌

RedWerewolves_97
Rango9 Nivel 41
hace 4 meses

@Don_Diego sabes lo que me impresiona que pasar que tus textos son largos
Insitan a leerlos
Ten dan una sensación de querer más y más historia
Además que atraes a muchas personas a que los lean
Eres increíble 😄😍
Posdata : otra cajita genial a las muchas que ya tienes 🖤 me encanta

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace 3 meses

Me ha gustado mucho el detalle de la lanza!! la actitud de la reina consecuente y heroica a más no poder, ¡así deberían ser todos los líderes!
Solo te pongo una pequeña pega en este fragmento: "Los gritos de dolor, de odio y resentimiento se entremezclaban con el estridente sonido de coche de metal contra metal"; la alusión a un coche en un relato bélico de ambientación medieval/fantástica salta de ojo, es un anacronismo, mejor que busques otra comparación más acorde con el medievo: por ejemplo el sonido de un martillo con un yunque, las herraduras de un caballo...

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 2 meses

Te aseguro que en su día la leí, no se porque no ducal me gusta ni comenté ya que merece que se te felicité por tan tremendo texto. Yo cuando leo y escribo suelo convertir en imágenes los textos. Para mí, si lo que leo lo permite, es como estar ante una pantalla y tú nunca defraudas, tienes una habilidad increíble para hacer que lo que relatas sea visible y en esta es muy potente esa capacidad. La disfrute entonces y la he vuelto a saborear otra vez ahora con gran placer.

Don_Diego
Rango12 Nivel 59
hace alrededor de 2 meses

No sabes como esas palabras me alientan a seguir. A quien no le gusta que aprecien su trabajo? Y viniendo de ti, amigo @Hiarbas pues aun mas me emociona.

Yo también, hago lo posible por ver en imágenes 3D lo que leo jeje.

Por cierto, al igual que ha @IndigoDolphins_73 tengo ganas de hacerte otra historia si es que gustas. De hecho ya tengo una excelente idea a realizar, tengo tanto ideado el lugar y el entorno como el personajes, lamentablemente me falta el tiempo para escribir.

Pienso, sera de tu agrado, si me dices sí, pues como a ambos nos gusta la fantasía posss jajaja. En una ocasión hable vagamente sobre un torneo, y pues, es de ahí donde quiero llevar un nuevo personaje tuyo a combatir 😁.

Un saludote amigo @Hiarbas y nos seguimos leyendo!


#3

Gracias por leer. 😁