Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 47 (5023 ptos) | Fichaje editorial

CARROÑEROS (NIÑEZ: 6 AÑOS)
_____________________________
La primera vez que miré cara a cara a la muerte tenía tan solo seis años: el primer día que mi padre me llevó de caza.

No entendía nada y a la vez lo entendía todo, solo que me negaba con todas mis fuerzas a aceptar la respuesta… era demasiado cruel, no tenía sentido, no era justo…

Y me seguí negando durante mucho tiempo pese a la evidencia.

…hasta que el TIC-TAC fue tan clamoroso y ensordecedor que se impuso sobre todo lo demás…

Ahora soy incapaz de escuchar otra cosa que no sea a la Parca tras mis pasos… salvo la música, claro… la música tiene el poder de embellecer a la mismísima muerte. Gracias a ella ya no solo me persigue su silenciosa no-presencia, también notas musicales, melodías sin descifrar, ritmos de ultratumba y armonías celestiales… tan misteriosos y sugestivos que rivalizan en insistencia y desasosiego con el segundero de mi angustia.

…sin duda es un privilegio haber sido bendecido con la gracia de Euterpe…

Solo gracias a ella sigo con vida. Solo gracias a ella me mantengo cuerdo... o al menos eso creo.

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Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 47
hace 13 días

N.A.: estos fragmentos son narrativos, en relación con el pasado de Alan.
La idea es ir poniendo en orden cronológico los momentos claves que condicionan su vida y por extensión su forma de pensar, de percibir el mundo, a los demás y a sí mismo.
-Este en concreto es de su niñez, 6 años.
-Ilustra su primer contacto con la muerte.
-La Bestia se empieza a gestar en su interior (=gato / búho).
-Está escrito en retrospectiva: a los 18 años, cuando abandona a su padre y se exilia de la sociedad por segunda vez. En la narración de los hechos recrea su forma de pensar con la edad que se corresponda en cada caso.
-Por tanto, estos fragmentos se intercalarán con los fragmentos reflexivos de "EL MAESTRO TITIRITERO".
-Escribe para tratar de comprenderse mejor a sí mismo y así no volver a perder el control (motivo por el que se exilia, para no hacer daño a los demás).


#2

Por aquel entonces yo no conocía a las musas, solo conocía el dolor y el rechazo de mis congéneres. Solo percibía sonidos que era incapaz de descifrar y transformar en notas musicales porque desconocía el lenguaje de las estrellas, la gramática silente de los pentagramas.

Allí en el monte en cambio… me sentía como uno más… hasta que el monte se convirtió en mi hogar y yo en una de sus criaturas.

Soy el único de mi especie, pero nunca me sentí solo… era mi hábitat, formaba parte de todo aquello, allí había nacido yo… allí era donde pertenecía…

Hasta que la vida me arrancó de los brazos de la Madre Naturaleza, igual que la muerte me arrancó cruelmente del regazo de mi madre.

... idéntico dolor, idéntica tristeza, idéntica angustia, idéntico desarraigo, idéntico genocidio...

Idéntico miedo.
Idéntica incomunicación.
Idéntica soledad.

Pero yo... nunca volví a ser el mismo.

Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 47
hace 13 días

Corregido!! =) gracias por la apreciación y tu comentario @IndigoDolphins_73
Lo cierto es que es una buena técnica, así estoy avanzando mucho más en la trama del presente de la novela.

Don_Diego
Rango11 Nivel 54
hace 1 día

Pero dime donde has estado cabr...? Perdon!!! Me digo todo a mi mismo. No te he leido por tiempo y demás cosas triviales pero ya me adentro en lo que haces @Gala_Sanchez_Montero 😁

Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 47
hace 1 día

@Don_Diego encantada de tenerte de vuelta!! :D ya te echaba de menos ;)
Espero que disfrutes con esta historia, dice mucho del personaje.


#3

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Ese día no consiguió cazar nada, ni una mísera perdiz; pero a mi eso me daba igual. Estaba muy contento porque habíamos pasado todo el día trotando juntos por el campo, poniendo y revisando trampas y aprendiendo cosas sobre los animales y las plantas, sobre el hábitat y el ecosistema en el que convivían y la mejor manera de tener todo ello en cuenta para fabricar las trampas y emboscar a las presas.

Me enseñó además muchas cosas sobre la caza… cómo desplazarme y moverme por el terreno y el espacio sin ser percibido, cómo evitar que el aire se chivase de mi posición, cómo camuflarme de los agudísimos sentidos animales de la forma más adecuada en cada caso, cómo agazaparme entre la vegetación para no engarrotarme… muy, muy en silencio y en posición ventajosa desde la que poder otear el terreno hasta que apareciera la presa…

Pero esperamos y esperamos ocultos entre matorrales, tumbados boca abajo sobre la maleza durante horas, tragando polvo y tierra como condenados, y no apareció ninguna. Y eso que estábamos tan concentrados y en estricto silencio que solo me escuchaba a mí mismo.

Empezó a caer el sol a toda velocidad y tuvimos que marcharnos a casa con las manos vacías; mi padre decía que a veces pasa y que hay aguantarse, pero a él le sentaba como una patada en los cojones... igual que a mi...

Ya de camino a casa… como siempre llegábamos tarde… decidió atrochar monte a través para llegar a tiempo; mi madre era muy quisquillosa con eso de la puntualidad, pero mi padre y yo no solíamos hacerle mucho caso y menos si estábamos en el campo… la puntualidad era superior a nuestras fuerzas, ¡nos distraíamos con una mosca!...

Prueba evidente de ello es que se cerró la noche sobre nuestras cabezas a apenas unos kilómetros de donde habíamos estado escondidos por detenernos a ver cómo se recogían las abejas en sus colmenas, cómo las águilas se retiraban a sus nidos y cómo las liebres se apresuraban para alimentarse a ojos vista aprovechando que las aves rapaces nocturnas aún estaban adormiladas.

IndigoDolphins_73
Rango8 Nivel 36
hace 12 días

Muy buena caja. No pasa nada y en cambio al acabar de leer parece que has estado de caza con tus personajes. Emotiva, sugerente y rica. Un placer leerte @Gala_Sanchez_Montero


#4

El camino era pedregoso, lleno de maleza y matorral bajo, muy tortuoso y agreste, pero por lo menos no estaba oscuro del todo, la luna casi-llena colgaba enorme en el cielo... o al menos así me lo pareció, era muy pequeño… iluminaba nuestros pasos lo justo para no tropezar.

Perder no nos íbamos a perder, mi padre podía volver al pueblo con los ojos cerrados desde cualquier punto del monte.

Por eso no tenía miedo y me limitaba a seguir sus pasos con agilidad y a disfrutar del paisaje nocturno. De noche el monte cambia mucho, los animales diurnos se cobijan en sus nidos y madrigueras y los nocturnos salen del calor y la comodidad de sus hogares a vivir sus vidas.

… el monte nunca duerme…

Las plantas respiran relajadas bajo el refugio del sol que les da la noche, el viento silba con toda su fuerza, o a lo mejor es porque todo está más en silencio… no sé… no suenan las estridentes chicharras, pero sí los cantarines grillos y los agoreros cuervos que sustituyen a gorriones y jilgueros, y no vuelan moscas, pero sí luciérnagas entre los arbustos y libélulas e infinitos mosquitos y bichos alados de todo tipo sobre la superficie plateada del río. Por el suelo también corretean toda clase de diminutos insectos, los escarabajos cargan o hacen girar entre sus fuertes patitas pequeños tesoros que doblan su tamaño y entre las ramas de los árboles, a la luz de la luna, las arañas se pegan su particular festín en la despesa tereñil.

Las criaturillas de la noche, toda suerte de pequeñas alimañas, sinuosas culebras, diminutos saltaojos y ratones, ranitas y sapos y nutrias… que no podía ver pero sí escuchar… poblaban la tierra, las raíces de los árboles y la rivera no muy lejos, en busca de alimento. Las ardillas y conejos aprovecharon las últimas horas del día para refugiarse en todo tipo de oquedades naturales o escarbadas que conformaban galerías de túneles, vecinos de los de las hormigas (había hormigueros y colmenas repartidos por doquier). Los zorros, mofetas, liebres, meloncillos, hurones y comadrejas eran los de mayor tamaño de todos ellos, los jabalíes no iban a acercarse tanto, los ciervos eran demasiado huidizos como para dejarse ver y ya lo de atisbar a los linces sería como ganar la lotería, a lo sumo algún gato montés extremadamente escurridizo, pero…

...tuve la suerte…

De escuchar el canto del mirlo, el gruu-gruuu de la tórtola, a perdices y patos por supuesto, a zorzales y petirrojos, cernícalos, milanos, aguiluchos y gavilanes antes de que anocheciera del todo… ¡oh!... y los gritos de guerra de águilas y halcones, como indios que volaran sobre la llanura contra los invasores del Nuevo Mundo.

Las únicas aves despiertas a aquellas horas eran las rapaces, que sobrevolaban la noche en busca de sus presas o escudriñaban la oscuridad posadas en los árboles, tan quietas que costaba identificarlas… el ulular triste y misterioso del búho, el de la lechuza, mucho más escalofriante, o el del mochuelo, como un principito entre ellos… se camuflaban a la perfección gracias a su hermoso plumaje, solo el brillo de sus enormes y enigmáticos ojos entre las hojas les delataba.

IndigoDolphins_73
Rango8 Nivel 36
hace 12 días

Un paisaje onírico visto a través de los ojos de un niño, pura fantasía!
Un par de cositas: en el primer párrafo de la caja 3 se te coló un "de"
"El monte nunca duerme", creo que no necesita puntos suspensivos ahí; has marcado las pausas con la separación entre párrafos. En cambio en el otro haría justo lo contrario: dejar los puntos y quitar los espacios.Veremos que te dicen los demás.
Y una curiosidad: tereñil?

Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 47
hace 12 días

@IndigoDolphins_73 lo que está entre puntos suspensivos son los "pensamientos" del personaje que se cuelan en la narración, al interrumpir el texto así intento evocar su forma de pensar vertiginosa y con decenas de diferentes planos abiertos a la vez que no siempre es capaz de controlar: su forma de generar ideas es muy hiperactiva por así decirlo y una cosa le lleva a otra y le evoca a otra y así..........
A veces se corresponden con la edad que tiene en la narración, otras veces son pensamientos de su yo en retrospectiva a los 18 años que "se cuelan" sin que él pueda evitarlo ;)
No encuentro el "de" al que te refieres :S

Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 47
hace 12 días

Oh! y lo de tereñil es un término inventado por él para evocar su forma de pensar cuando era niño: le solían faltar las palabras para expresarse y tiende a inventárselas xD (de ahí también su forma de pensar y de ver y describir el mundo tan metafórica y en relación con su entorno; solo de esa manera es capaz de expresar la complejidad de todo lo que percibe y piensa.
Esa "dificultad" para expresar sus pensamientos continúa en el futuro y será bastante determinante en algunas tramas. Este personaje desprecia el lenguaje verbal por este motivo, él dice que su lenguaje es la música porque al ser más metafórico tiene menos límites ;) De ahí que luego cree su propio lenguaje musical para comunicar sus ideas, porque de otra forma piensa que no sería posible.

IndigoDolphins_73
Rango8 Nivel 36
hace 12 días

Ah, me encanta lo de inventar palabras, algunas como la tuya son superevocadoras. Tengo que probarlo, jaja.
Yo los pensamientos los escribo con comillas españolas aunque si escribo directamente en la plataforma no me deja.

"...el ecosistema en el que convivían y la mejor de manera de tener todo ello en cuenta..." Aquí está el "de".


#5

Me quedé completamente absorto, buscándolos y persiguiéndolos en la oscuridad entre las ramas, allí por donde me guiaba su ulular y su grave aleteo, intentando mirar más allá de lo que veía, como decía Rafiki, solo así podía distinguirlos por lo bien que se camuflaban... su habilidad me pareció fascinante... cada vez que identificaba uno se lo mostraba orgulloso e impaciente a mi padre susurrando elogios de profunda admiración.

Seguía entretenido persiguiendo a búhos y mochuelos... las lechuzas eran mucho más fáciles de identificar en aquella zona solo que había muy pocas... cuando me percaté de que tres buitres volaban en círculos relativamente cerca de nuestra posición, a unos cuantos metros sobre nuestras cabezas, más adelante cerca del río. Apenas se podían distinguir, a esa altura y tan de noche, pero la luna brillaba lo suficiente como para identificar su silueta e incluso iluminar su aspecto cuando transitaban por cierto punto de su particular circunferencia.

Eran enormes y sus alas gigantescas, su cuello pelado daba grima, parecían payasos disfrazados con plumas... pero sus picos y garras a contraluz sin duda eran armas peligrosísimas.

Me agarré a la mano de mi padre, impresionado.

Tenía miedo porque sus gritos, que parecían de locos, empezaron a sonar muy cerca, el eco del monte los amplificaba y fue como si de un momento a otro los tuviera encima… pero no… seguían volando en círculos mucho allá, muy atentos a algo que estaba en el justo centro de su escalofriante baile, en el suelo…

-Papá… -susurré- ¿los buitres no vuelan solo por el día?, ¿qué hacen despiertos a estas horas?, ¿por qué vuelan así?, ¿es porque tienen una presa?, ¿por qué gritan tanto?

-Y lo son… son diurnos… -musitó extrañado para sí alzando la vista hacia ellos también- Los buitres son mudos en el aire, Alan, los que gritan son los cuervos y se dice graznar… -contestó distraído, dándole vueltas al asunto; reemprendió la marcha sin dejar de mirarlos con ceño fruncido.

#6

-… ¿graznar? -musité con desagrado- la palabra suena igual de mal que sus alaridos... -eso le hizo sonreír- ¿Y por qué los buitres son mudos?, ¿están cazando o no?

-No son mudos, hijo, en realidad emiten sonidos muy extraños que ponen los pelos de punta… pero no cuando están en el aire, no sé por qué… Y no están cazando -me revolvió el pelo-, los buitres por norma general no cazan…

-…¿cómo que no cazan?, ¿entonces cómo se alimentan?

-Se alimentan de carroña, de restos de animales muertos… -me abracé a su cintura asqueado y él me rodeó con su pesado y peludo brazo para tranquilizarme, pese a que no sentía miedo, solo repulsión.

-… ¿por qué querrían hacer algo así?

-Porque son unos animales muy cobardes, hijo, igual que todos los carroñeros… y además hay que tener mucho cuidado con ellos, mucho, son muy traicioneros y voraces y…

-… ¿hay más animales que se alimentan de muertos? -interrumpí con ojos como platos sin poder creerlo.

-Los cuervos también, ¿por qué te crees que hay tantos en los cementerios? Les atrae el olor a muerte… -alcé los ojos entre repugnado e intimidado al círculo de buitres, su vuelo ya no me pareció tan hermoso; él seguía enumerando criaturas sin cesar- … y los alimoches, y las ratas, y las hienas…

-… ¿por eso en el Rey León las hienas viven en el cementerio de elefantes? -asintió con una enorme sonrisa que me tranquilizó al instante- Quiero verlo de cerca, papá…

-… ¿pero qué dices? -me revolvió el pelo risueño-, no seas tonto, no es algo agradable de ver, Alan, y menos con tu edad; tu madre me cortaría el gañote si se entera y lo sabes… -denegó con gesto rotundo, no así sus ojos que seguían pendientes de reojo de los buitres.

-… pero papá…. tengo curiosidad -gimoteé tirándole insistente de la manga-, ¡no puedo creerme que un animal sea tan cobarde que prefiera alimentarse de otro animal muerto antes que molestarse en cazar uno!, ¿cómo puede existir un ser tan miserable?, seguro que tiene alguna otra explicación… quiero verlo… venga anda, quiero verlo…

-… que no, hijo, que es muy desagradable… esos animales son muy violentos y peligrosos y más mientras se dan su macabro festín. Si los buitres no bajan es porque están los cuervos, y si vamos nosotros los espantamos, ¿comprendes? -asentí, pero le seguí tirando de la manga de igual manera con los mejores ojos de gatito mojado que supe componer.

-Solo un poquito, de lejos, nos escondemos bien como me has enseñado y prometo, prometo… no decirle ni pío a mamá, lo prometo -me besé con fervor los dedos y él sonrió cómplice revolviéndome el pelo, meditándolo seriamente…

También sentía curiosidad por el atípico comportamiento de los buitres, bien lo sabía.

#7

-Como se entere… me corta en pedacitos, ¿entiendes? -advirtió, cómplice, y asentí sonriente y entusiasmado pegando botes a su lado, colgado de su firme y brillante mirada- Solo un vistazo, de lejos, y nos vamos enseguida que es peligroso…

-…que sí, que sí… -apremié impaciente.

-… y me obedeces en todo sin piar: si te digo nos vamos, nos vamos; y si te digo que ni respires y ni pestañees, ni respiras ni pestañeas, ni lates si hace falta, ¿estamos? -asentí obediente y sudando a mares de la impaciencia- Y tienes que estar muy, muy quieto y moverte muy, muy sigilosamente, mirando por donde pisas o los espantarás…

-…¿cómo un gato?...

-… como un gato… -sonrió orgulloso apoyándose en mis hombros y arrodillándose frente a mi- y mucho mejor de lo que lo has hecho antes -advirtió dedo en alto y asentí con vehemencia, dispuestísimo a mejorar-. Además no vamos a poder hablar nada de nada, que están muy cerca, solo señas y me miras a los ojos: en todo momento -asentí obediente e impaciente-. Nos vamos a esconder bajo los matorrales y camuflar entre la maleza y la espesura como te he enseñado, así no podrán vernos los buitres desde arriba, son un poco tontos… no como los búhos… -me guiñó un ojo susurrante, tan misterioso como ellos- Los búhos son los Emperadores de la noche, no lo olvides nunca y vigila bien tus espaldas, pueden estar acechándote desde cualquier lugar… -asentí, capturado totalmente por el tono enigmático de su voz y sus palabras, ni parpadeaba-. Y si se te acerca alguna culebra mientras estamos escondidos, no te alarmes ni te muevas: no te hará nada, las que hay por aquí a estas horas no son venenosas ni hostiles, solo son… culebrillas… ¿estamos? -asentí, no me caían mal las culebras- Igual que los insectos, ahora de noche hay muchos, ignóralos, como si no existieran, ya te los quitarás de encima cuando nos vayamos que no te van a hacer nada, son solo… bichos… -desechó con gesto despectivo- a lo mejor alguno te pica, pero te saldrá solo una roncha que picará y escocerá de la ostia y ya… -sonrió revolviéndome el pelo- Y, por último, en el caso de que algo se tuerza… -advirtió, muy, muy serio, dedo en alto- ni se te ocurra salir a correr con esos bichos encima y los cuervos por ahí, salimos del atolladero reptando tranquilamente entre los matorrales y la maleza, amparados bajo las copas de los árboles, silenciosos como serpientes hasta que nos hayamos alejado lo suficiente y podamos ponernos en pie y salir por patas, ¿entendido? Así no correremos peligro -asentí, muy firme, para que comprendiera que había entendido la relevancia de su orden- No se puede piar, es muy importante, ¡ni pío! -insistió con un leve capirotazo, que me rasqué botando de impaciencia, mirando a los buitres de reojo; se acuclilló junto a mi y me abrazó la cara con las manos para que no me distrajera-; y, recuerda, hay que estar muy, muy quieto y ser muy, muy cuidadoso y silencioso al moverte y al andar -asentí entre sus enorme dedos; me soltó y me miró expectante, las manos apoyadas en las rodillas- ¿Y cómo se hace eso Alan?

-… siendo paciente y prestando suma atención a todo lo que hago y todo lo que me rodea, esté a la vista o no, esté cerca o esté lejos; y, para eso: he de mirar atentamente por donde piso y a mi alrededor; caminar muy, muy despacio y con paso suave, liviano y seguro para que me dé tiempo a observarlo todo y no hacer ruino; y mantener mis cinco sentidos alerta en todo momento como si fueran uno solo -recité y tomé aire, a memoria no me ganaba nadie.

-Así me gusta, hijo -me besó en la frente orgullosísimo y sonreí de oreja a oreja- Ahora cierra los ojos… -obedecí- y relaja y afina el resto de tus sentidos, acompasándolos aquí...

Me tocó el corazón y el diafragma, ayudándome a respirar de la forma adecuada hasta que lo conseguí… diafragma, pecho, aguanta, aguanta, exhaaaaaaaaaaaaaala lentamente relajando los hombros hacia atrás… me lo enseñó el primer día que fuimos al monte cuando me saturé por tanto estímulo a mi alrededor.

... se lo agradecí enormemente, gracias a ello y tras años y años de práctica ahora puedo descifrar el lenguaje de la Madre Naturaleza como si fuera mi lengua materna, de hecho lo es, lo fue durante mucho tiempo al menos y ahora, ahora lo sigue siendo solo que distinto, muy distinto, tan distinto...

-Así, muy bien hijo, hasta que los sonidos de tu cuerpo y de tu cabeza se conviertan en tan solo un murmullo y los de fuera se escuchen claros como el agua que corre… -cogió mis manos entre las suyas; el cadente y susurrante tono de su voz lo hacía todo mucho más fácil- Intenta localizar de dónde proviene cada estímulo que percibas y sitúate en el espacio que ocupas entre la toda la vida que te rodea… -lo hicimos juntos, dados de la mano como siempre- ¿Estás? -se las apreté.

Me acarició la cara para que abriera los ojos y me señaló con la cabeza el camino en dirección a los buitres y los cuervos.


#8

…y le seguí en silencio….

Pisando como un gato por donde él pisaba. Escuchando, observando, oliendo, sintiendo y paladeando todo estímulo a mi alrededor con sumo deleite y atención.

Olía a frescura por la transpiración de las plantas, olía a tierra y a musgo y no a polvo como durante el día, olía a flores que dormitaban, a helecho y a jara, a agua que no sonaba ya muy lejos, olía a naturaleza, a pureza y a vida…

Y escuchaba a los animalillos corretear entre la maleza a mi paso, o trepar por los troncos de los árboles y por las ramas, las hojas de las encinas y alcornoques se balanceaban apenas por su leve peso… el aire en cambio las zarandeaba como caricias al viento…

Y sentía su tacto, empezaba a hacer frío, pero no tanto como para hacerme estremecer… disfruté de la brisa como si fuera el aliento de la mismísima Madre Naturaleza que esa noche nos daba cobijo y amparo… sentía el peso de la luna mirándome en lo alto, junto a todas las estrellas… y la tierra desmenuzándose a mi paso, no así las ramas y hojas secas que esquivaba con gracilidad y soltura, como las traicioneras piedras resbalosas de musgo, no las recubiertas de liquen, esas eran firmes y seguras.

…lo sentía, olía y escuchaba todo a mi alrededor, y del olfato pasaba a mi lengua, y del oído y la piel a mis ojos…

Y de repente me sentí uno más.

...sentí que me hacía uno con la naturaleza, como Qui-Gon con la Fuerza, pero yo no había muerto, yo me sentía más vivo que nunca…

Nunca había percibido el mundo como lo estaba percibiendo en aquellos momentos, todo me parecía tan inmenso y amplificado, tan estimulante, desconcertante, misterioso y enigmático… como la primera noche que pasé solo en el monte… millares de preguntas se apelotonaron en mi cabeza y en mi lengua todas a la vez, todas al mismo tiempo, infinitas como las estrellas sobre mi cabeza, tan rápidas como la luz del rayo, todas ellas mudas de impaciencia, todas ellas sin respuesta pese a su afán…

IndigoDolphins_73
Rango8 Nivel 36
hace 8 días

Qui-Gon Jinn!! Qué maravilla, me encantan estas referencias.
Muy bonito @Gala_Sanchez_Montero , unas descripciones muy ricas que consiguen hacerme pasear por ese bosque y acompañar tu personaje.

Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 47
hace 7 días

@IndigoDolphins_73 gracias por seguir acompañándole tú a él ;)
Este personaje es un cinéfilo desde chiquitín, utiliza no solo el mundo animal para entender mejor su día a día, también la cultura que sus padres (muy sabiamente) le ofrecen y dosifican. Esta referencia en concreto es de su Yo más adulto evidentemente.
No te vas a aburrir con él, de pequeño es muy lindo ^^


#9

Por aquel entonces yo ya sabía que los seres humanos somos tan solo un animal más, me lo explicó mi padre cuando le pregunté por el ciclo de la vida y la pirámide alimenticia del Rey león, y me contó todo aquello de los monos que no supe a qué venía hasta que terminó su relato... el caso es que...

No entendía por qué los leones eran los que lo gobernaban todo, por qué el resto de animales se arrodillaba ante ellos sin más; y me dijo que era por su aplastante poder, porque eran carnívoros y eso les colocaba en lo alto de la pirámide alimenticia, pero no solo eso…

Me dijo que eran muy poderosos y muy fuertes, corpulentos y con una gran resistencia y potencia física, pero también ágiles y rápidos si la situación lo requería; decía que eran muy viriles y territoriales, de naturaleza tranquila pero de salvaje carácter si se les importunaba, que por eso eran buenos líderes, pero que había que tener mucho cuidado y mantener bien vigiladas sus enormes fauces, plagadas de despiadados colmillos, y su zarpas gigantescas y afiladísimas que con solo rozarte podrían matarte… su increíble melena les protegía además de los golpes de sus enemigos por lo que eran casi invencibles…

Me dijo que muy pocos animales podían hacer frente a un león y salir victoriosos, y que por eso se le consideraba el Rey de la Sabana; como Reina era también la pantera, o Emperador destronado el tigre en el Libro de la Selva, por no hablar del jaguar que mata a los padres de Tarzán... el caso es que...

Ya lo sabía. Y por eso me sentí como uno más pese a tantas y tantas y tantísimas preguntas que giraban y giraban y giraban dentro de mi cabeza, sedientas de respuestas en la punta de mi lengua. Entendí por qué a mi padre le gustaba tanto pasar el tiempo libre en el campo… aquello sin duda era una experiencia que iba más allá de uno mismo, más allá de lo que uno puede controlar… estar allí… rodeados de toda aquella vida que latía y percibía tan nítidamente como si flotara por encima del monte y aun así mantuviera los pies en la tierra… estar allí, estar allí…

...era un privilegio…

Entendí en ese preciso instante que los seres humanos estamos en lo alto de la pirámide alimenticia no porque seamos los más fuertes, que no lo somos, ni tampoco los más ágiles ni los más hábiles ni los más rápidos ni los más resistentes… pero sí los más inteligentes... tanto, que podemos pensar con palabras y darnos cuenta del lugar privilegiado que ocupamos en la Naturaleza.

Barajando esas ideas como si fueran naipes estaba yo cuando, quiso la suerte o la desdicha, que nos topáramos por fin con la prueba ineludible que confirmaba mi teoría: que todos, animales y humanos, estamos hechos de la misma carne que sangra.

Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 47
hace 6 días

@IndigoDolphins_73 son los bichos más privilegiados del mundo, incluso más que nosotros. Convivo con tres y doy fe de ello. Yo ya lo he decidido: si me reencarno que sea en gato doméstico por favor ;)

Don_Diego
Rango11 Nivel 54
hace 1 día

Y yo una aguila... Ah ups eso no venia al caso. Aqui lo dejo lo retomare mas adelante. Va quedandote muy bien la historia👌 nos seguimos leyendo 😁


#10

...lo primero que vi fue el olor…

Olor a nausea, olor amarillo como ácido amargo espolvoreado con infinito azúcar, duro olor a excremento… tan intenso y penetrante que asfixió mis fosas nasales… me llevé las manos a la nariz asqueado, pero fue mucho peor porque me entró por la boca y el olor sabía a rancio y a podrido y a dulce pastoso que se hace bola y te deja la boca seca y pegajosa, como los polvorones de Navidad.

Tuve que detenerme para aguantarme las arcadas y no vomitar allí mismo las tripas o volveríamos a casa al instante. Mi padre volvió sigiloso sobre sus pasos, sacó una braga de camuflaje de uno de los bolsillos de la mochila que llevaba a la espalda y me la puso para amortiguar el hedor… algo era algo…

Se subió y ajustó la que llevaba puesta hasta quedar por debajo de los ojos y continuamos nuestro pausado y cuidadoso rumbo; acuclillados a la altura de los matorrales, cada vez más y más pegados al suelo a medida que nos aproximábamos al círculo de buitres... como sombras fantasmales que acechaban sobre nuestras cabezas... de no ser por la luz de la luna me habría cagado las patas abajo por tenerlos ya tan cerca.

El estridente y escalofriante graznido de los cuervos se escuchaba a cada silencioso paso más nítido… parecían muchos, muchísimos, una auténtica bandada… pero aún no podía verlos, solo escuchar su ávido aletear, sus insistentes y roncos alaridos, si prestaba atención incluso sus picos entrechocando con ansiedad y violencia… me ajusté la braga para que el maloliente olor no me desconcentrara y miré sobre mi cabeza: ya estábamos a apenas unos metros del círculo. Los graznidos ahora ensordecedores así parecían confirmarlo, y los buitres, tan, tan de cerca… eran imponentes, aún más enormes, grimosos e intimidantes, sus alas eran inmensas, casi tan grandes como yo seguro.

Mi padre se detuvo de repente, y con un gesto y los ojos me indicó que me quedara muy quieto y sin moverme; me agazapé, silencioso, sobre la maleza entre los matorrales bajo los árboles hasta quedar completamente oculto, respirando y latiendo apenas pese a mi nerviosismo... sonrió satisfecho y orgulloso con sus ojos. Me señaló con un gesto un poco más adelante y con los ojos me dio a entender que iría a comprobar la posición, a ver si era adecuada, y que esperara tranquilo.

Lo hice.

Lo vi zambullirse y desaparecer en la oscuridad entre la vegetación, sus pasos y su respiración eran tan medidos y sigilosos que enseguida le perdí la pista y el corazón se me empezó a acelerar... como es normal... logré controlar a duras penas la respiración. Oteé preocupado el cielo entre las hojas y la multitud de ramas que me protegían, tratando de identificar a los buitres, que continuaban impasibles con su simétrico y macabro baile esperando su turno. Agudicé el oído en dirección a los cuervos para detectar el mero revuelo fuera de lugar, para tratar de atisbar los pasos de mi padre en la penumbra de regreso, pero los horripilantes graznidos los ensordecían todo, hasta el ulular de los búhos... y eso que eran los Emperadores de la noche...

Me revolví, nervioso e inquieto, mirando con atención a mi alrededor, respirando apenas, palpando la tierra desesperado con las manos para pegarme a ella, como si aquello pudiera evitar que los buitres se abalanzasen sobre mí... era como taparse con la sábana cuando se tiene una pesadilla... miré con ansiedad a mi alrededor... los minutos se me estaban haciendo eternos... pero estaba bien oculto y mi padre no tardaría en volver, así que traté de tranquilizarme a toda costa... o entonces sí que sí escucharían los latidos de mi corazón que eran como los chivatos tambores de guerra de los Uruk-hai a aquellas alturas…

Y de repente sentí algo en la pierna y por instinto quise sacudírmelo, pero me contuve o sí que sí me descubrirían y caerían en picado sobre mi con aquellos gañotes y aquel pico ganchudo por delante, ¡y también me picotearían todos aquellos cuervos!... comencé a hiperventilar, sin atreverme a mirar, pero lo sentía subiendo y subiendo por mi patornilla... apreté los dientes y los puños, respiré hondo con cuidado y eché un vistazo rápido.

...suspiré tranquilo y aliviado...

Solo era una culebrilla bebé que correteaba por mi pierna... sonreí e intenté cogerla con cuidado de no hacer ruido, pero se escapó de entre mis dedos como la arena de la playa. Su piel estaba congelada y eso me dio escalofríos, pero no miedo... así eran ellas... los insectos a mi alrededor, que comenzaban a trepar también por mi cuerpo y a picarme sin compasión la carne, sin duda contribuyeron a distraerme del todo, mi padre tenía razón... eran irritantes.

…escuché susurros de vuelta…


#11

Mi padre reapareció entre la vegetación y me hizo un gesto pausado para que me acercara con cuidado y muy, muy pegado al suelo. Lo hice y, pese a la prisa que tenía dentro, me esforcé por caminar despacio, firme y seguro, atento a todo a mi alrededor y con los cinco sentidos como uno solo. Llegué hasta él y me revolvió el pelo orgulloso, me dio la mano y caminamos acuclillados apenas unos pasos, luego me indicó que me tumbara y reptamos entre la maleza otros tantos metros más. Por el camino nos pusimos perdidos de polvo y otras muchas sustancias que no me detuve mucho a pensar, pero el olor a tierra cerca de la nariz era tan agradable que todo lo demás me dio igual.

…se detuvo…

En un pequeño saliente elevado sobre el terreno y el río, cuyas aguas se deslizaban por su estrecho cauce a apenas unos metros por debajo de nuestra posición; la localización no era muy amplia, pero estaba bien cobijada por la espesura de los árboles de la rivera y el matorral bajo y tenía apenas maleza, tan solo tierra y piedra para podernos tumbar a salvo y no por ello incómodos del todo.

Él estaba tirado panza abajo en el suelo, observando atentamente por un hueco de tamaño y forma irregular que dejaban los árboles y las ramas de los arbustos silvestres que teníamos delante. Con un gesto me indicó que reptara a su lado, advirtiéndome con otro de una piedra afilada entre ambos. Me situé junto a él y, una vez me hube acomodado adecuadamente, me señaló con los ojos hacia arriba, los buitres volaban prácticamente sobre nuestras cabezas... el ritmo de su aleteo era grave y pausado… entrelazó sus dedos con los míos y me agarró los ojos muy fuerte con los suyos señalando con la otra mano al frente a través de la oquedad en la vegetación.

Y me atreví a mirar por fin por ella: la espantosa escena acontecía en las orillas del río, la luz de la luna creciente, reflejada en su calmada superficie, contribuía a iluminar la horrible imagen que se iba dibujando ante mis ojos escapando de la penumbra cuanto más fijaba mis pupilas en ella… acostumbrándolas a la oscuridad…

Y maldita la hora en que lo hice porque esa imagen, a día de hoy, se conserva igual de nítida en mis pesadillas, como si fuera carnaza en salazón.

Me llevé las manos impresionado a la boca sin poder tan siquiera pestañear.

Nunca había visto nada tan desagradable y repugnante, ni siquiera las hormigas trasladando a trozos a un pajarillo muerto y reseco eran tan horribles.

La imagen me conmocionó.

Los cuervos, una auténtica bandada, parecían hormigas gigantescas y emplumadas, con alas y garras y picos, y que gritaban como locas, como si fueran… humanas… y, y… ¡se estaban alimentando de un muerto!... de carne muerta, de sangre y de tripas y de ojos y de lengua… de perro… no, no… por la cola apenas visible entre semejante jaleo de aleteos y ávidos ronquidos parecía un lobo… aquellas alimañas del diablo se estaban alimentando de un lobo muerto… un lobo…

...que estaban...y siguen... en peligro de extinción...

Mi impulso fue ir a espantarlos para que le dejaran en paz de una vez, pero mi padre me detuvo con fuerza por la espalda pegándome de nuevo al suelo con dureza, su mirada fue tal que me achanté y lloré de impotencia…

-Pero papá… -susurré apenas, suplicándole con la mirada y señalando la escopeta; él negó con la cabeza dejando caer sus párpados.

Juntó nuestras frentes acariciándome el pelo y se quitó la braga para que pudiera leerle los labios, su voz no llegaba ni a murmullo.

-Este es el ciclo de la vida que te expliqué, hijo: naces, creces, te reproduces, mueres y los carroñeros se alimentan de tu cadáver; luego la tierra se alimentará de tus huesos, y en ella crecerán setas y todo tipo de plantas y árboles que darán cobijo y alimento a los que se quedan…

Secó mis lágrimas con sus enormes dedos a la par que yo asentía tratando de digerir lo indigerible… visto así, no había nada que se pudiera hacer ya… resoplé, limpiándome los ojos borrosos yo solo, y volví a mirar. Mi padre no soltó mi espalda por si acaso.

IndigoDolphins_73
Rango8 Nivel 36
hace 5 días

Y pasarás a formar parte del resto de seres. Esta es la vida eterna, también conocida como el ciclo de la vida


#12

Y lo que vi… fue mucho más horrible de lo que tan solo atisbé al principio, nublada mi percepción por la impresión que me había causado la imagen.

Si agudizaba la vista y el oído y el olfato estábamos tan cerca que era como estar allí mismo… y vi… vi a los cuervos como un remolino de plumífera oscuridad sobre el cadáver del pobre lobo, vi cómo sus despiadados y hambrientos picos hurgaban en las tripas abiertas por ellos con avidez, cómo extraían con hambre voraz pellizcos de músculo y vísceras, hebras de carne sanguinolenta... sus plumas apelmazadas y pegajosas por las gotas de sangre derramada, tan brillante a la luz de la luna como sus sádicos ojos.

...eran unos cabrones miserables, unos cobardes de mierda…

Se apelotonaban y revoloteaban sobre todo en la cabeza, y allí picoteaban sin ningún tipo de compasión sus ojos, su lengua y sus orejas… se alimentaban con sumo deleite en torno al ano y los testículos... lo que me pareció aún más horrible, eran unos seres despreciables…

Alcé la vista al firmamento, al mudo círculo de gañotes y plumas… ellos sin duda serían mucho más despiadados… bajé la mirada hasta el pobre lobo y comprendí que, en efecto, de él tan solo quedarían los huesos... ni siquiera eso… con aquellas atroces garras y aguileños picos seguro que podrían destrozarlos hasta llegar al tuétano y sorber el jugo como si fueran mariposas emplumadas y gigantescas provenientes del mismísimo infierno… la idea me hizo estremecer de pavor…

Y entonces, el instinto debió de agudizarme aún más el oído porque… escuché un jadeo apenas audible… orienté mi oreja izquierda hacia él, mi padre me miró preocupado y con el ceño fruncido… entonces sonó otro… ¡no me lo pude creer! no me lo pude creer... ¿quién podría creerse algo así?... seguí escuchando con atención, cerré los ojos y todo para asegurarme esta vez y… al jadeo le acompañó un efímero resuello de confirmación.

Me tensé al instante, dispuestito a saltar al foso y defender al lobo, pero mi padre me aplastó de nuevo contra el suelo hasta que mordí el polvo, literalmente… me revolví, salvaje e indómito... y él se tuvo que tirar prácticamente encima de mi para mantener la posición y que no nos descubrieran.

… el pobre lobo, qué había hecho él, ¿eh?, ¿qué había hecho él?, seguro que estaba cojo por alguna trampa de algún cazador como mi padre, tal vez incluso de algún amigo suyo, o porque le habían disparado o envenenado por comerse a las ovejas, quizás estaba enfermo y su manada le había abandonado, o quizás era demasiado viejo y no podía seguirles el paso…

El caso es que ningún ser sobre la tierra merecía una tortura así, mucho menos un animal tan hermoso, inteligente, noble y valiente… ¿cómo se podía ser tan miserable?, ¿cómo se podía tener tan poca decencia?, ¿tan poco respeto?, ¿tan poca consideración y escrúpulos?...

Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 47
hace 5 días

@IndigoDolphins_73 no lo sabes tú bien ;) a esta edad es que no se las piensa, funciona por puro impulso e instinto con una mente privilegiada, lo cual no hace muy buena combinación a veces.


#13

-Pero papá, ¡está vivo!… -gimoteé impotente, él me acalló enseguida con un gesto… no podía creerlo, no podía creerlo…- tenemos que…

-…¡ssssshh!, no se puede hacer ya nada por él, Alan…

-…¡¿pero qué dices?!, nadie merece morir así… -me amordazó la boca con su enorme mano.

-… ¡ssssssssssshhhhhhhhhhhhhh! ¿Y qué quieres que haga? -ahogó su voz en apenas murmullo- ¿que espante a los cuervos?, vendrán los buitres… ¿mato a los buitres con la escopeta?, ¡también están en peligro de extinción!, me caería una bien gorda por eso… -me zarandeó para que espabilara- Te pones así porque es un lobo y los lobos te gustan y te caen bien, pero ellos… -los señaló sobre sus cabezas- también tienen derecho a vivir y a alimentarse por mucho que te desagrade su aspecto o te repugnen sus hábitos de vida. Nos vamos -negué con vehemencia tras su mano- ¡Nos vamos! Y como se te ocurra volver a abrir el pico: no vuelvo a traerte al monte, ¿me has entendido? -asentí rendido, qué iba a hacer, a eso no podía arriesgarme ni me iba a quedar allí solo, eso ni pensarlo.

Eché un último vistazo negándome a creerlo, con la esperanza de que al haberme dado la vuelta todo se hubiera quedado en una pesadilla fruto de mi volátil imaginación… agudicé el oído, reticente a quedarme de brazos cruzados, a abandonar a aquella pobre criatura a merced del dolor y la oscuridad más absolutas.

El revoltijo de plumas negras aleteaba sobre su corazón aún palpitante tras las pocas capas de músculo que lo separaban de sus hambrientos y despiadados picos… aquella imagen me pareció entonces la antesala del mismísimo infierno…

Mi cabeza no alcanzaba a imaginar que pudiera existir algo más demencial y horripilante que aquello que se negaban a contemplar mis ojos, aquello que me negaba a entender, mucho menos a creer sin más como hacía mi padre… era demasiado cruel…

Pero no escuché ni mucho menos vi ya nada, ni jadeo ni resuello alguno, y comprendí que... el anterior había sido el último… cerré los ojos y lloré en silencio por el lobo, los alcé con el ceño fruncido hacia los buitres… de nuevo hacia los cuervos, cada vez menos… mi último adiós a la pobre y desdichada criatura.

Y entonces.

Entonces mi padre me llamó la atención para que le siguiera y, al mirarme a los ojos para insistirme sin admitir réplica, me vi reflejado en ellos… rodeado de oscuridad, pues sus ojos son tan negros como los míos y solo la penumbra nos abrazaba aquella noche…me vi tan delgado, tan escuálido en realidad, tan bajito, con las manos y pies tan pequeños, los brazos y piernas como alambres y mi cara… mi cara de niña...

Los ojos se me anegaron de lágrimas sin saber por qué, de repente me empezó a faltar el aire y, antes de que pudiera hilar un pensamiento con otro, mi padre ya había abandonado la mochila y cargaba conmigo a su espalda, reptando por el suelo…

Escondí la cara avergonzado en el hueco de su cuello, llorando en silencio para no espantar a los cuervos y que los buitres no se abalanzaran a por nosotros… visto lo visto, nos devorarían igualmente…


#14

Y mi padre reptó y reptó conmigo a cuestas... primates los dos como hace miles de años…

Me agarré a su cuerpo como una lapa, como si fuera el único asidero firme sobre el planeta tierra… él notaba mi angustia, que yo lo sé… por eso se daba tanta prisa, jadeaba y resollaba y se estaba desollando los brazos y las manos con la maleza y las piedras del terreno al avanzar en la oscuridad sin miramientos; no parecía importarle nada más que alejarse de la escena del crimen lo antes posible y poder hablar conmigo. Por el latido de su corazón sabía que se sentía culpable y que no me echaría la bronca por desobedecerle.

Lo que no sabía era de dónde venía la tenaza al rojo vivo que se agarraba a mi corazón ni las manos invisibles que me asfixiaban la garganta ni los gusanos que parecían revolverse en mis tripas ni la bola de hierro en mi estómago que amenazaba con hacerme vomitar por su propio peso… ni mucho menos por qué de repente me venían a la memoria todos los insultos, mofas y gracietas sin gracia alguna de mis “compañeros”, las exageradas imitaciones, los violentos empujones y arañazos, traicioneras zancadillas, arrastrones por el suelo, puñetazos a quemarropa, patadas y palizas... en clase, en el recreo, a la salida del colegio, en el barrio, en el parque...

Aquellos nauseabundos y dolorosísimos recuerdos se revolvían y picoteaban mis retinas con tantísima saña como los cuervos que dejaba a mis espaldas... como aguijones de avispas enfurecidas envenenadas por su propia virulencia… se agarraban a mis pupilas como los dedos crispados y heridos de mi padre a la tierra para seguir avanzando lo más rápido posible.

...no veía nada más que dolor y sombras borrosas tras las lágrimas y me angustié aún más....

Estábamos rodeados de la más absoluta penumbra y de fondo solo escuchaba a los cuervos volar en retirada, me negué a mirar atrás para comprobar cómo los buitres descendían con pesado aleteo, en plumífera y gañotil espiral, a su macabro banquete… no quedarían ni los huesos, eso seguro.

...contra el débil nadie tiene piedad…

El lobo no sería muy listo si cayó en una trampa de los amigos de mi padre, que lumbreras precisamente no eran; o si bebió como un idiota del veneno sin que el olfato y el gusto le alertaran antes; no fue lo suficientemente ágil ni veloz para escapar de las balas de una escopeta que, encima, tenía que recargarse; ni lo suficiente fuerte para no caer enfermo; y si era viejo… lo mejor era que muriera cuanto antes en vez de ser una carga para la manada, los pondría a todos en peligro con su debilidad y tendrían que cazar por él sin que él, el pobre, pudiera aportar nada a cambio.

... para vivir así, siendo un inútil al cuidado de los otros, mejor morir comido por los cuervos...

apoptosis
Rango13 Nivel 60
hace 4 días

Ohhh, he disfrutado mucho, Escribes muy muy bien, espeluznante enfrentarse a esa tierna edad a la realidad cruel. ¿Termina aquí ya la genealogía de la bestia?El último párrafo... los pelos de punta.

Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 47
hace 4 días

@apoptosis me alegro de que te haya gustado!! =D
La vida de este personaje (muy especial, como ves) es bastante truculenta ya desde liliputiense. Es el personaje del hilo argumental de la muerte (creeeeeeeeeeema ;) y el personaje de la música (solo que a esta edad el pobre aún no tiene la suerte de conocerla, solo los sonidos de la naturaleza).
Esta historia no acaba aquí (¡anda que no queda! :)
Ahora vienen los diálogos que son la mejor parte: de pequeño cada vez que abre el pico sube el pan (para que me entiendas xD), ¡es lindísimo!


#15

BÚHO: EMPERADOR DE LA NOCHE (NIÑEZ: 6 AÑOS)
___________________________________
Mi padre se puso por fin en pie y trotó unos cuantos metros más, hasta que sus terrosos pasos silenciaron por completo el graznido de los carroñeros. Él se movía rápido, pero mis recuerdos y mis ideas y mi angustia eran mucho más rápidas que él y comencé a jadear, de repente me faltaba tanto el aire y la bola era tan pesada que amenazaba con arrastrarme hasta el mismísimo núcleo terrestre.

Me bajó de su espalda y me sentó sobre una piedra; le fui a mirar desesperado, sin aire ya, pero sus ojos estaban a mi altura y tan cerca que… enrollé angustiado mis piernas y mis brazos en torno a su prominente barriga, tan dura como la piel de la montaña, y escondí mi cara y mis lágrimas en ella avergonzado. Pero mucho más seguro.

Él me acariciaba el pelo y se mantenía firme como una roca para mi... y yo me aferré a él como me aferro a la dureza de la piedra cuando escalo… su respiración era tan fuerte y honda como el viento en la cumbre, su piel palpitante de calor como las entrañas de la tierra y sus manos me agitaban el pelo como bocanadas de aire… crispé mis dedos en su espalda, agarrándome a su pétrea carne, mucho, muchísimo más tranquilo.

-Te dije que sería desagradable… -limpió mis lágrimas de angustia, con ellas mi cara llena de tierra y polvo.

-… no es por el lobo papá, o sí, no sé… no puedo pensar, estoy pensando muchas cosas y todo a la vez y muy deprisa y me agobio y… y… -sollocé impotente y frustrado, y él juntó nuestras frentes encerrando mi cabeza entre sus enormes y peludas manos- Me duele papá… -gemí, apretándome el corazón y el cuello, ahogado en mis propias lágrimas.

-Sssssssshhhh sssssshhhh, sssssshhhhhhhhh -abrazó mis manos con una sola de las suyas, con la otra me acariciaba la mejilla, nervioso, rodeándome con su poderoso y pesado brazo, me besaba culpable en la coronilla- Escúchame bien hijo… ¿te acuerdas de la última vez? -asentí cerrando los ojos, temblando como las hojas de los árboles a mi alrededor- Así, muy bien…

-… ¡hay imágenes papá!, hay imágenes que no me gustan… -los abrí al instante, llorando océanos.

-… escúchame, hijo, escúchame y haz lo que te digo, sabes que funciona… -me zarandeó muy serio y contenido-: cierra los ojos, escucha con atención a tu alrededor y afina el oído mientras respiras hondo… así, así… -me ayudaba a tomar y expulsar el aire con la mano en el pecho- escucha a tu alrededor con atención y agárrate al primer sonido agradable que encuentres… -a lo lejos ululó un búho.

-… ¡un búho!...

-… agárrate al búho, venga, agárrate a él, ¿estás? -asentí fervientemente-; pues vuela con él hijo, aléjate con él de esas imágenes, ve a donde él vaya, a la velocidad a la que él vuele, trata de imaginar lo que ven sus ojos de búho, el viento en el pelo y en la piel como en sus plumas… ¿lo notas? -asentí, trasportado a metros y metros de distancia sobrevolando el monte-, ¿y notas cómo todo a tus pies es insignificante?, ¿diminuto? -asentí-, es como cuando escalas, ¿o no? -volví a asentir con vehemencia- ¿y cómo te sientes cuando escalas?

-… mejor que nunca…

-…¿y ahora?, ¿cómo te sientes? -sonreí aliviado entre lágrimas.

-…mejor que antes… -me abrazó, algo aliviado pero mucho menos que yo... su corazón iba a galope tendido...

Me dejó seguir volando hasta que la bola de hierro se disipó por el ácido de mis jugos gástricos como una pastilla efervescente y la tenaza se cayó sin fuerzas ya para apretar mi corazón, que dejó de resollar en mis sienes, los gusanos murieron de indigestión en mis tripas y la mano invisible que me asfixiaba el pescuezo tuvo piedad y me soltó por fin…

Abrí los ojos agradecido, llorando pero de alivio; me separé de él, que besó y me acarició el rostro culpable, reconcomido por los remordimientos... autosentenciado y autoflagelándose… el latido a trompicones de su corazón desacompasaba el mío.

#16

-¿Me vas a contar por qué te has puesto así, si no ha sido por lo del lobo?

-Es por el lobo y no es por el lobo papá, no sé decirlo… -musité impotente, pese a sus caricias de ánimo en el pelo.

-… inténtalo, hijo, que yo sé que tú puedes…

-… no sé papá, me hace daño y me siento mal conmigo…

-…¿cómo que te sientes mal contigo?, ¿el qué te hace daño, Alan? -me preguntó, muy, muy serio haciendo que le mirara; hui de sus ojos avergonzado- Alan, mírame -negué triste, evadiendo su mirada inquisitiva otra vez-, por favor mírame… -volví a negar, tozudo- Hijo… ¿por qué me apartas la cara? -musitó, alarmado.

-No me gusto papá… -murmuré entre dientes.

-… ¿cómo que no te gustas? -susurró contenido.

-Mírame… -me señalé entre mohínes rompiendo a llorar de nuevo- Soy débil, papá, como ese lobo… y a mi… a mi también me van a comer los cuervos…

-… pero hijo, no te tomes al pie de la letra lo que te digo…

-… no es eso papá, eso lo entiendo y ya -deseché nervioso-, no me gusta pero lo entiendo…

-…Alan… hijo… -me obligó a mirarle sin contemplaciones, muy serio y de repente muy cabreado- ¿Han vuelto a meterse contigo en el cole? -negué con la cabeza… nunca he sido ni seré un chivato- Alan, contéstame, por favor… ¿han vuelto a meterse contigo?... Hijo, si te han hecho daño quiero saberlo, me estás preocupando… -la voz se le quebró y me quebré yo también.

-Yo no soy ningún chivato papá, puedo ser débil, pero no un chivato… -negó contrariado con la cabeza, apretó fuerte los puños separándose de mi y se puso a caminar de un lado para otro como un animal enjaulado- Tú me dijiste que chivarse estaba mal -me defendí-, que hay que protegerse entre los amigos…

Su cuello y su mandíbula estaban tensas, muy tensas, tanto como sus puños, volvió a mi lado conteniéndose, bien lo sabía… su corazón palpitaba tan hondo, tan fuerte y tan rápido que temí que se apoderara de mis latidos…

-… hijo… no me refería en absoluto a eso, esos… niñatos… son unos cabrones hijos de las mil putas, no son tus amigos…

-… pero yo quiero que lo sean…

-… pero no lo son, Alan, y mejor que nunca tengas amigos así, ¿me oyes? Mejor estar solo que rodeado de gente de esa calaña -me zarandeó por los hombros, extremadamente serio y preocupado- ¿Y Nikolai?, ¿dónde está cuando se meten contigo?...

-…estamos en clases diferentes este año, papá, ya te lo dije… solo puede defenderme en los recreos y en la salida y a veces nos acorralan y nos zurran a los dos, a mi por débil y a él por… tener que protegerme como siempre…

-… hijo, te dije que te defendieras, que podías defenderte si se metían contigo…

-… pero yo no soy fuerte, papá… lo intenté, de verdad que lo intenté, pero fue peor… -sollocé impotente apretando mis puños de mierda- ahora la toman todavía más conmigo porque saben que no sé defenderme…

-…¿Y se puede saber por qué no me has dicho nada?

-Pues porque me da vergüenza… -musité colorado bajo la capa de tierra, polvo y lágrimas que cubría mi rostro- y porque no soy un chivato, ya te lo he dicho -repliqué, hostil.

-A ver Alan, no está mal ser un chivato si está en juego tu integridad…

-…¿y qué es eso?

-Tu bienestar físico y de aquí -me aferró por las sienes y me miró muy firme y muy serio... sus ojos eran como barrancos de oscuridad profundísimos...-. No puedes permitir que los demás te peguen y abusen de ti, hijo, pero lo que sí que no debes permitir en la puta vida es que los demás se te metan aquí dentro -me dio fuertes golpecitos para que me entrara en la mollera- Lo que piensen, lo que digan, lo que murmuren, lo que cuchicheen a tus espaldas… todo eso tiene que darte igual porque solo son gilipolleces, tú estás muy por encima de esa mierda, Alan, lo sabes de sobra -me cogió por los hombros-. No debes permitir que te afecte y mucho menos que entren en tu cabeza porque eso, hijo, eso… es lo que te hace débil, no el hecho de no saber pegar puñetazos… eso se puede aprender… pero mantener esto a salvo, Alan, siento decirte que es cosa de cada uno, en eso no puedo ayudarte como me gustaría… -suspiró frustrado acariciándome el rostro- Lo que tienes aquí dentro es lo más valioso que posees, aquí dentro está todo lo que tú eres, tu personalidad, tus gustos, tus aficiones, tus sentimientos, emociones, sueños, deseos… tu increíble inteligencia… todo está aquí dentro, hijo mío, y si permites que los demás se apoderen de ello… ya no te pertenecerá a ti, ya no lo controlarás tú si no ellos… su lengua sucia y asquerosa y sus mentirosos e hirientes pensamientos, ¿comprendes? -asentí con el ceño fruncido.

Capturado por sus palabras y el latido pesado, hondo y angustiado de su corazón, por su mirada... de negrura abisal...

#17

-¿Y cómo hago para que me dé igual?

-¿Siguen diciéndote que pareces una niña? -asentí avergonzado, pero él me alzó la cabeza con ceño fruncido muy serio- ¿por qué me apartas la cara a mi, que soy tu padre?

-…odio mi cara papá, si pudiera me la arrancaría con las uñas…

-… pues eres idiota, hijo, porque eres un chico guapísimo…

-…con cara de chica… -la oculté de nuevo entre las sombras.

-… casi idéntica a la de tu madre cuando tenía tu edad… -susurró y le miré pese a la vergüenza- ¿y odias la cara de mamá? -negué apenas, sus ojos brillaban en la oscuridad como estrellas-, ¿entonces por qué odias la tuya, si eres todavía más guapo?

-… porque a mi no queda bien, yo no soy una chica por mucho que lo digan los demás, ni tampoco maricón aunque…

-…¿cómo?, ¿quién te ha dicho eso?... -interrumpió, muy, muy cortante y serio, se esfumó el brillo de sus ojos y todo.

-… los de siempre, es la nueva moda… -confesé- lo busqué en mi diccionario pero no viene y me da vergüenza preguntar, ¿qué es? Ni siquiera sé lo que sig…

-… no es nada, hijo, otra mentira más… -interrumpió con tono tan tajante como tenso, el cabreo palpitaba en su cuello otra vez- mañana voy a hablar sin falta con la directora, me va a oír, ¡vamos que si me va a oír!…

-… ¿qué?, ¡no, papá! ni se te ocurra ¡ni se te ocurra!, no quiero líos que luego todo empeora, y, y… -me apresuré a denegar con espavientos que él detuvo al instante con sus poderosos puños que aprisionaron los míos como si fueran los de un bebé.

-… esta vez no va a empeorar, confía en mi… -negué con vehemencia, lágrimas de angustia nublaron mis ojos, temblaba de arriba a abajo y eso que aún ni me habían rodeado los cuervos- Mírame y escúchame bien: tú no eres maricón, ¡eso ni en broma!, ni tienes cara de chica: eres guapísimo, como tu madre, y cuando seas más mayor las niñas se van a pelear por ti, porque las beses con ese piquito de oro tan ingenioso que tienes, ¿me oyes? -me soltó los puños y me agarró con extremada firmeza por la cara- Se engancharán a tus labios como lapas, por muy de chica que parezcan, ya verás. El único problema que tienes no está en tu cuerpo ni mucho menos en tu cabeza, hijo -me limpió las lágrimas con cierta rabia-, son esos críos del demonio, unos niñatos ignorantes con mala folla que no saben hacer la o con un canuto y que no tienen ni la más mínima educación ni respeto… pero tú, tú estás muy por encima de todos ellos… -me zarandeó contenido, con el rostro crispado- Tú, Alan… puede que ahora seas el pez pequeño pero cuando seas mayor, hijo, los devorarás a todos ellos hasta no quedar títere con cabeza…

-… ¿y qué hago hasta entonces? -susurré.

Yo no quería devorar a nadie, pero era mucho mejor picotear a tener que seguir aguantando el martirio del lobo… en eso no podía estar más de acuerdo...

-Fortalecerte -indicó a golpecitos en mis sienes-; tu poder no radica en los músculos, como en el caso del león, ni tampoco en la nobleza como el lobo… y mira que eres noble, hijo, pero eres aún más inteligente… -acarició mi pelo nervioso, no entendí por qué- Alan… tu punto fuerte es la inteligencia, como los búhos…

#18

-…¿cómo los búhos?

-Como los búhos… -susurró persiguiendo con sus dedos la forma de mis ojos y mi mandíbula- Hijo… tú eres muchísmo más listo que tus compañeros, tú podrías llegar a anticiparte a sus movimientos, incluso a saber lo que piensan si tienes paciencia y eres buen observador, como cuando vamos de caza… -asentí tratando de recomponerme por orgullo- Observa sus debilidades y sus fortalezas, sus hábitos y rutinas, observa detenidamente sus deseos más íntimos, sus apetencias, sus vicios y también sus virtudes, presta atención a su comportamiento y a su forma de pensar y de relacionarse y de moverse…

-…¿cómo si fueran presas?

-…como si fueran presas que algún día tendrás la oportunidad de cazar… -sonrió y sonreí con él, mucho más tranquilo, eso sabía cómo hacerlo: nos habíamos tirado todo el verano practicando en el campo y ahora cada fin de semana; aprendí a moverme por el monte, a rastrear animales y a poner trampas para cazarlos, cada una adecuada a cada tipo de presa, eso era la clave del éxito- La información es poder, hijo… la información es mucho más poderosa que la fuerza bruta -asentí, fascinado-, y una lengua afilada puede hacer mucho más daño que el más fuerte de los puñetazos o de las patadas…

-… y yo tengo un piquito de oro -sonreí con el pecho henchido.

-…por eso te lo estoy diciendo -me revolvió el pelo con sonrisa algo triste-. Es tu punto fuerte Alan: si los cuervos y los buitres vienen a por ti no dudes en emplear toda tu inteligencia contra ellos, no frenes tu lengua y los machacas con palabras como ellos te machacan a ti a puños a la salida del colegio -asentí convencidísimo de su plan maestro.

-¿Crees que con esa estrategia seré lo suficientemente fuerte?

-Mañana os venís Nikolai y tú, que su padre y yo os vamos a enseñar a pegar unas buenas ostias para que podáis defenderos, ¿te parece? -asentí, aún más convencido si es que era posible, y lo abracé enterrando la cara en su enorme y pétrea barriga, sintiéndome mucho más ligero.

-Gracias, papá, por no echarme la bronca…

-…¿y por qué te la iba a echar? La culpa no es tuya, hijo, es de los demás: la gente es idiota y la estupidez humana no tiene límite ni perdón -mi cabeza subió y bajó por su hondo suspiro; enredaba los dedos en mi pelo todavía nervioso- ¿Me prometes que no dejarás que los demás se adueñen de tu cabeza nunca, jamás? -hizo que le mirara, sus ojos dudaban aún más que sus dedos- El único dueño aquí dentro tienes que ser tú: solo tú, porque solo en ti mismo puedes confiar…

-… te lo prometo -me besé los dedos para tranquilizarle… ni por esas…-, pero yo confío en ti papá…

-… yo me equivoco muchas veces, hijo, ¿o no se ha visto ya? -resopló y le di un beso.

-Tú también tenías curiosidad, porque tú eres como yo… -rió a carcajada limpia, el eco elevó su risa por encima de las copas de los árboles.

-… más me gustaría a mi ser como tú, hijo… -me acarició el rostro fascinado; a saber por qué, si era horrible.

-… tú eres la persona más lista que conozco, mucho más que mis maestros del cole -rió, el eco ni siquiera había llegado a su fin-, incluso más que mamá… pensáis muy distinto… ella piensa con el corazón, no con la cabeza como haces tú.

-El caso está en que tú piensas como los dos, a la vez, y en que… Alan… eres más inteligente de lo que es normal para tu edad, en realidad... de lo que es normal a cualquier edad…

-… ¿por eso pienso tanto todo el rato y tan rápido? -asintió sonriente con ojos brillantes como el cielo por la noche-; ¿por eso me agobio cuando se me va de las manos? -volvió a asentir con cara de circunstancias.

-Es como si… tu cerebro fuera una antena parabólica que atrae y almacena en su interior toda la información posible a la vez; tus cinco sentidos captan muchísimos estímulos al mismo tiempo y cuando tratas de… organizarlos… tu cabeza te bombardea con muchas ideas muy diferentes que no sabes de dónde vienen ¿verdad? -asentí, como siempre me leía la mente, ¿yo también podría llegar a hacer eso si me esforzaba lo suficiente?- Como es mucha cantidad y proviene de sitios muy diferentes, a veces la antena se colapsa y saltan chispas y…

-…¿y eso es lo que me pasa? -interrumpí, ¡comprendiéndolo por fin!- ¿y cómo hago que no pase?

-Por eso venimos al campo y te enseño a moverte por él, a percibir todo lo que tienes alrededor, a distin… -asentí entendiéndolo todo, todo de repente.

-…entonces ¿solo tengo que hacer en el cole lo que hacemos en el campo?

-Algo así, sí… salvando las distancias, claro, no te me pongas a trepar por la fachada del colegio -rió revolviéndome el pelo y abrazándome por los hombros, me sonrojé al instante... había sido mi primera idea...- Pero sí que estaría bien que aplicases lo que yo te enseño en el monte cuando estés allí, podría servirte de ayuda… en nada se diferencia el patio del recreo del monte por la noche ¿o no? -asentí triste; él me levantó la cabeza por la barbilla buscando mis ojos con los suyos, tan negros y brillantes aquella noche- ¿Qué harás entonces cuando vengan a por ti los buitres y los cuervos Alan?

-Les picaré con mi pico como hacen ellos hasta hacerles sangre… hasta comerme su carne, sus ojos, su lengua, sus orejas y llegar hasta el tuétano si hace falta… pero yo no soy un carroñero, yo soy un búho…


#19

-… un búho pequeñito aún y no muy fuerte, pero sí muy rápido, ágil, grácil y escurridizo; con un plumaje brillante, hermoso y aterciopelado; con unos ojos enormes y misteriosos capaces de observarlo todo a su alrededor; y un piquito de oro que será capaz de conquistar a las más bellas mujeres y de derrotar a los más viles niñatos -reímos juntos, yo me imaginaba como búho y se me quitaron todas las preocupaciones... porque eran los emperadores de la noche y pocas aves hay más poderosas que ellos, por no decir ninguna...- Y dentro de poco… te crecerán las garras y podrás arañarles en la cara por todo lo que te han dicho… porque es su cara la que tienes que arañar, Alan, no la tuya… tú eres perfecto tal y como eres, hijo, ¿me oyes?... Y no dejes que nadie, absolutamente nadie, ni siquiera yo o mamá, cuestione lo que eres, lo que piensas o lo que sientes…

-… pero yo no sé lo que soy, papá -susurré al instante, con miles de ideas a toda velocidad... porque era gato, eso seguro, pero ahora también era búho, ¿se podía ser dos animales tan distintos a la vez?, ¿y si por dentro era más cosas y aún no lo había descubierto?... .

-…ni tú ni nadie, hijo -sonrió triste-; hay gente que se muere sin saberlo, la cosa está en intentar averiguarlo mientras estemos vivos…

-…¿cómo se puede morir alguien sin saber quién es, ¡eso es imposible! -esta vez su sonrisa fue como ceniza de cigarrillo.

-Tú seguro que tienes la oportunidad de descubrirlo a tiempo…

-…¿y si no lo hago qué?, ¿eh?, ¿y si no me da tiempo de descubrirlo a mi tampoco?... -insistí, más angustiado por su aplastada voz que por el come-come que comenzó a picarme dentro de la cabeza cosa mala...

Como decía mi padre: la curiosidad mató al gato, pero el gato murió sabiendo... ¿y si moría sin saber?, ¿entonces cómo podía morirse alguien tranquilo y a gusto?, ¡nadie podría descansar eternamente con semejante pica-pica!, eso seguro, más que seguro...

-… eres listo y tozudo como pocos en este mundo, seguro que lo consigues -rió, tan seguro de sí mismo como siempre de repente… no entendía nada y a decir verdad me tiré muchos años sin entenderlo…

-¿Por qué piensas que soy tan listo si soy solo un niño?

-Porque a pesar de que te imponían los buitres… tuviste la curiosidad de acercarte; te repugnó la imagen de los cuervos y aun así seguiste mirando; la terrible estampa del lobo se te clavó en el corazón y… seguiste mirando… porque necesitas saber, porque te niegas a creer que lo que has visto lo sea todo. Tú siempre quieres más… una pregunta siempre sucede a la otra y… me agotas… -sonrió rendido revolviéndose el pelo, que ya empezaba a clarear- pero me encanta que lo hagas, me encanta que me agotes, que me acorrales hasta que ya no sepa qué responder…

-¿Por qué? -rió pasando su brazo por mis hombros-, no en serio, por qué si te cansa tanto…

-… no es cansarme exactamente… -se corrigió con gesto abrumado- es que me llevas al límite, hijo… hay veces que yo tampoco tengo las respuestas, o si las tengo no sé si son las correctas o las adecuadas para ti, ¿comprendes?

#20

-¿Porque hago preguntas que no puedes responder soy más listo que los demás y que tú?

-No… porque las preguntas que haces no son propias de un niño, Alan, son propias de un adulto, y eso significa que el resto de cosas más mundanas ya las entiendes…

-…¿te refieres a lo del ciclo de la vida?

-Por ejemplo…

-… pero si lo dicen en la película, ¡cualquiera puede verlo!... -gesticulé como si fuera obvio.

-… ningún niño de tu edad se fijaría en eso, Alan, los niños de tu edad se ríen con las tonterías de Rafiki y de Timón y Pumba, lloran con la muerte de Mufasa porque quieren ser como él y odian a Skar porque es el malo, ¡y solo ven animales en la pantalla, por dios! No ven… reinos, reyes ni artimañas palaciegas…

-… yo quiero ser como Simba…

-…¿ves a lo que me refiero?, ¡tú sabes lo que es bueno! -rió palmeándome orgulloso la espalda y sus carcajadas conquistaron el monte- Comprendes por qué Skar es malo, por qué las hienas son sus únicas amigas, por qué Rafiki es tan raro y siempre está por ahí solo y por qué es necesario que muera Mufasa para que la película sea interesante…

-… Mufasa muere porque si no Simba no podría madurar lo suficiente para convertirse en rey; pero yo no quiero que tú mueras para madurar ni convertirme en rey de nada -sonrió triste, abrazándome fuerte.

-… eso ya lo sé, tonto…

-… yo me quedaría para siempre con Timón y Pumba…

-… ¡eso también lo sé!... -rió a carcajada limpia.

-… ¡es que es de cajón! -reímos juntos, entre nuestra risa y el eco le estábamos dando la noche a los pobres animalitos- Aunque también me iría una temporadita con Rafiki, está como una cafetera, ¡sería divertido!, además él también piensa mucho, como yo… -y reímos aún más, despreocupados ya del todo.

-¿Y qué me dices de Skar?, ¿le perdonarías? -inquirió con suma curiosidad... si es que el pobre era como yo, pero la bronca al llegar a casa no nos la quitaba nadie... por muy curiosos y listos que fuéramos a mi madre no la rechistaba ni dios, mucho menos nosotros que al lado de dios somos unos pringaos.

-No, por supuesto que no, si alguien te matase a ti… -suspiré sin palabras y sin querer tampoco detenerme a pensarlo, bastante malo había salido el día como para encima ponerme a imaginar cosas aún más horribles que los cuervos y los buitres juntos- Pensándolo mejor creo que no lo mataría... -rumié rápidamente, negándome en redondo a contemplar la idea más detenidamente- lo desterraría al cementerio de elefantes, con las hienas y los cuervos y los buitres -sonreí orgullosísimo de mi sentencia... después de todo era el tío de Simba y perderle para siempre le dolería muchísimo aunque no fuera su padre, así por lo menos podría visitarle de vez en cuando...

-Eres noble como un lobo también, hijo, aunque seas búho y gato… -me dio un beso orgulloso en la coronilla.

-…entonces, ¿se puede ser búho y gato a la vez? -suspiré aliviado, me pareció fantástico.

Así no tendría que elegir, habría sido una elección de lo más complicada porque los dos me gustaban mucho, muchísimo... a un búho quizás aún no me parecía mucho, pero era igualito, igualito que un gato, de eso no cabía duda alguna...

-Alguna forma habrá, digo yo… -me bajó de la roca- seguro que incluso ya existe un ser mitológico con esa apariencia…

-…¿mito qué?, ¿como en las historias esas que me cuenta mamá por las noches? -pregunté a la zaga, había reanudado la marcha-; pero si ahí solo salen dioses de los antiguos, de los que gobernaban la Tierra antes de que nuestro dios viniera y mandara a Jesucristo para derrotarles y quitarles el puesto... -y empezó a reírse, como siempre- porque Jesucristo es como el anillo ese del libro de los Hobbits que estamos leyendo ahora... dios lo mandó para que uniera a todas las razas, pero lo mataron antes de que lo consiguiera porque los judíos también son como los cuervos... -él reía y reía, se tuvo que detener y todo; y yo, como siempre, sin saber por qué.

-… ¡ay hijo!, si es que eres un punto... ¡qué ocurrencias tienes, de verdad! -suspiró tratando de contenerse entre risas y carcajadas que colonizaron el monte entero- Cuando lleguemos a casa te lo explico, ¿vale?; pero venga -reemprendió la marcha sonriente, me cogí de su mano-, tenemos que volver a casa que mamá nos va a echar una bronca de cuidao…

-… yo no sé qué he dicho, en serio que yo no sé por qué os reís tanto a veces... -me defendía a mi vez- y tenemos excusa…

-… no, no la tenemos -advirtió tajante-: al cole voy a ir a hablar yo, y si se entera de esto que me has dicho querrá ir ella y no… esta vez voy yo… -ronroneó.

-…¿y qué le decimos entonces?

-La verdad, a mamá no se le miente nunca, ¿me oyes? -asentí, avergonzado, aplastado por sus ojos- Le decimos que nos hemos liado viendo los buitres, pero omitimos lo del lobo y los cuervos…

-… sí, mejor le decimos que los buitres estaban en los nidos…

-… sí, mejor…

-…¿y eso no es mentir?

-… es por el bien común, hijo: como se lo contemos, a mi me corta los cojones con tenazas al rojo vivo y a ti en pedacitos muy pequeñitos para echárselos al cocido -asentí aliviado: con solo imaginarme su enfado al volver a casa ya estaba empezando a cagarme las patas abajo- Ven, sube, que así vamos más rápido.

Me cargó a su espalda y trotó hasta casa… al parecer él también se lo estaba imaginando...

Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 47
hace 1 día

@IndigoDolphins_73 sí, podría ir en esa línea; yo lo entiendo como una forma presocrática (dadas mis influencias clásicas) de ver el mundo trasladada a nuestra época, a la cultura milenial y a la mente de un niño de 6 años que tiene un gazpacho mental de la leche xD