Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50 (6422 ptos) | Artista reconocido

PREPARACIÓN AL PARTO
_________________________
Alan llegó por fin al Barco transmutado en Sísifo. Cruzaba la puerta principal con paso calmado, cadente y silencioso fumándose un mariachi que cantaba la Traviata, como si no llegara exactamente 33 minutos tarde. Mnemea salió a su encuentro enseguida a enérgicas zancadas, mosqueada y taladrándole la conciencia con su fiera mirada ambarina… no había manera de que aquella criatura fuese puntual...

La pobre de la periodista la seguía a pasitos debido a la falda de tubo granate que limitaba los movimientos de sus estilizadas piernas y a los vertiginosos tacones que ensalzaban sus diminutos pies... repiqueteaban como un pájaro carpintero contra el suelo... y esa imagen se le antojó horrible.

Hace 3 meses Compartir:

5

13
Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace 3 meses

N.A.: en estas cajas iré subiendo una entrevista que hacen a Alan (con 25 años) después de debutar en la Tripulación con su Gran Show (es la primera vez que toca su música ante un público, antes de esta actuación era un completo desconocido y no mostraba su música a nadie salvo Manish y el Rojo; creía que la humanidad no la merecía).
-El concierto dura doce horas seguidas; asisten 3300 personas; retransmitido en streaming en la página web del Barco y por youtube.
-Es un show tremendamente excéntrico y ecléctico en el que juega con la apariencia y la realidad; con el que pretende cuestionar, confundir y por último aclarar la percepción (de la realidad) del público con sus ideas y su propuesta musical, desdibujando para ello previamente los límites entre el mundo ficcional, el mundo real y el mundo metafórico del lenguaje y de la música.
-Todo ello mediante la música, sus letras y la filosofía que se desprende de ellas; narrado en imágenes y en directo por su espectáculo (a su alrededor) de dimensiones mastodónticas y una puesta en escena hiperbólica: todos los miembros de la Tripulación participan en él (además de actores y bailarines extra).
-Su estilo podría definirse como: experimental "simbolismo surrealista psicodélico", en la línea de Pink Floyd, Led Zeppelin, The Doors y Muse. Las letras evocan a Baudelaire y a Cernuda y el espectáculo a Dalí, a Munch y al mundo y mitología grecolatina.
-Musicalmente integra en su estilo conceptos del rock clásico, del grunge, del heavy metal puro, el jazz, el blues, ritmos africanos, mezclas electrónicas, coros sinfónicos y de gospel y sonidos del mundo real (de tal forma que suenan como instrumentos).
-Además de aglutinar de forma innovadora tantos estilos y formas de expresión en una sola propuesta, dinamita el paradigma musical clásico en la composición instrumental y vocálica y crea su propio lenguaje musical asentado en sus propios símbolos y conceptos filosóficos.
-Ofrece a la masa su don, muestra al mundo su música, sus ideas y confiesa su historia; también sus deseos y pulsiones más arraigadas, subconscientes y vergonzantes.
-Finalmente, consagra su don y su vida a la Revolución, a su Capitán y a la Tripulación: finalizado el show es miembro de pleno derecho en el Barco y vuelve por voluntad propia a la sociedad.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 50
hace 3 meses

jajajajajaja @IndigoDolphins_73 ahora estoy gestando las letras y un amigo (musicólogo) me está ayudando a crear sus símbolos musicales y su concepto musical (vamos a pasar de medir en octavas en algunos puntos, solo te digo eso), además, me está haciendo la instrumental de la guitarra; empezaré a componer las letras cuando él termine y si queda guay me busco batería, bajista y lo que haga falta :D
No puedo escribir sobre aquello que aún no existe y ni siquiera se ha pensado, como comprenderás ;) Y no soy una experta musical, necesito "escucharlo" para poder escribir sobre ello.

IndigoDolphins_73
Rango10 Nivel 45
hace 3 meses

Yo en esto de la música no cocino, solo como, pero me gusta la buena comida ;)


#2

Su interlocutora profesional tendría unos treinta y muchos años, de piel rosada, belleza discreta y cute, buen tipo, no muy alta y delgadita... justo como más le gustaban… con curvas suaves y delicadas, al igual que su busto, y una bonitas y torneadas piernas, largas por el efecto engañoso de los tacones.

En su pequeña mano de uñas esmaltadas sostenía con recelo de su memoria una libreta muy colorida sembrada de flores y un boli verde en las anillas; al hombro un bolso voluminoso de marca que a saber cuánta pasta le habría costado y que abultaba más que ella, a juego con los taconazos por supuesto. Blusa de lino blanca estampada, tintineantes pulseras de plata y bisutería, pendientes de cristal Swarovsky y una estrella de oro muy sencilla sobre su discreto escote en torno a su grácil cuello. Maquillaje suave, labios pequeños como semillas de granada, el pelo castaño claro por la barbilla, liso y corte recto, recogido parcialmente en un moño aparentemente desaliñado en lo alto de la cabeza, en realidad cuidadosamente adecentado, al igual que los mechones huidizos sobre la frente estratégicamente colocados.

Lo cierto es que tenía una cara muy agradable, muy pequeñita y algo redondeada que evocaba su niñez pasada, de rasgos muy discretos y suaves, no así su boquita de piñón ni sus ojos brillantes, enormes y redondos de pajarillo avispado, de luengas y vaporosas pestañas que olían a café recién hecho.

-¿Dónde estabas?, ¿eh?, ¿cuál es la excusa esta vez? -increpó con gesto desmedido y ceño fruncido-, te dije a las nueve… ¡a las nueve!... -le hundió el dedo en el pecho, chinada... y tan adorable...
-…¿y qué hora es? -dejó escapar el humo con parsimonia, quitándose los mitones de cuero.
-Las nueve y treinta y tres... -siseó, ella y todos sus rizos alrededor.
-… mira que exageras, ¡solo me he retrasado lo que vivió Jesucristo! -restó importancia con una media sonrisa de las suyas, cogiéndola de la mano y atrayéndola hacia sí para darle un beso, húmedo y juguetón... con sabor a marihuana y hachís... que la anestesió al instante.

“Me debes una buena”, le susurró lasciva con ojos de ámbar líquido al pie de sus labios, tratando de huir de ellos por diversión, no por deber; él abandonó el tacto de amapola de sus siseantes rizos para adherirla a su cuerpo rodeándola con suave firmeza por las caderas, atrapando sus labios al vuelo, besándola intenso y tan profundo como una fosa abisal para que no se le escapara.

Don_Diego
Rango12 Nivel 57
hace 27 días

Seamos sinceros... el texto, la historia, es ambientado para el gusto de las mujeres, pero como esta bien escrito y detallado lo seguiré leyendo, eventualmente.

P.D. igual y me equivoco, nunca se sabe.


#3

Se separó reticente de él con cautivada sonrisa y aún entre sus brazos le colocó y ahuecó el pelo enredado, sus latidos se enhebraron como siempre en uno solo; no había caído en la cuenta de peinarse, o sí, solo que tenía esa linda costumbre de revolverse el pelo que le hacía ir siempre despeluzado. Su melena brillaba tanto que parecía que estuviera ensortijada, tan negra como el pelaje de una pantera y suave pese a los recuerdos… tanto como su piel de terciopelo, tersa y morena, de exótica ascendencia seguro, de tonalidad tan homogénea que era una delicia ajena al paso del tiempo…

Cuando se quiso dar cuenta ya estaba enganchada a la sinuosidad y enloquecedora cadencia de sus andróginos labios y de su avezada lengua de nuevo, aferrados los dedos a la perfección de su piel y su rostro sin remedio… sus besos no lo eran menos…

Un “descuidado” taconeo incómodo de la periodista les recordó que no estaban solos. Se defendió de sus plumíferos aleteos no sin gran esfuerzo… estaba guapísimo… se alejó de ellos y se precipitó de sus labios para poder escapar de sus inapropiados deseos; abrazó su cintura, sedienta, y le señaló de arriba abajo con meridiana sonrisa, pura inocencia y profesionalidad pirata.

-Rebeca, este lindo, lindo gatito es el genio musical del que todo el mundo está hablando en estos momentos, el boom mediático que está inflamando Internet, las redes sociales y los medios de comunicación, el anacoreta que ha puesto nuestra realidad y nuestras vidas patas arriba y al que intentan rebatir filósofos de todo el mundo, los que aún no se han unido a su manifiesto, claro -sonrió orgullosa, acariciando su rostro… solo suyo… él esnifaba el olor de su pelo como consuelo por no tener sus labios, no había acabado en absoluto con ellos-. Rebeca, te presento a Sísifo; Sísifo, Rebeca -el siseo cautivador de sus rizos y sus ojos de miel capturaron la atención perdida de la periodista, que se había distraído al contacto visual de sus andróginos rasgos tan de cerca-: reputada periodista cultural y la crítica mejor valorada de la sección musical del ABC en esta comunidad, es una de sus responsables principales. Nos ha costado MUCHO que pueda atendernos -le hundió los dedos discretamente entre las costillas para que no se le olvidara y no se le ocurriera hacer de las suyas.

A estas alturas, ya le conocía como si le hubiera parido.

#4

Se había puesto sus mejores galas para la ocasión: unos vaqueros claros muy raídos y una talla más grande, rotos por las rodillas con medias de rejilla negra debajo; por arriba un jersey de lana fina en tonos ocres y crema de esos suyos enormes, de punto grueso en algunas zonas ya deshecho por el roce y con mangas larguísimas y dadas de sí que ocultaban prácticamente sus manos; encima una sudadera abierta de cremallera (rota) y capucha gris oscura, otrora negra, aún más holgada y vieja que el jersey; tal como era usual en él, intuía múltiples camisetas por debajo de todo ello al tacto; como guida del pastel unas zapatillas de tela con agujeros por todas partes y que no había lavado desde que se las compró, eso seguro.

Incluso se había pintado los labios de azabache… tan sexys, misteriosos y confusos… de sonrisa triste pero amplia, grosor suave y esponjoso, contornos cincelados y el puente más hermoso y sugerente que se haya visto jamás… boca de hombre con labios de mujer… en clara contradicción con sus rasgos extremadamente duros y marcados, su nariz, su barbilla y su hermosa mandíbula parecían esculpidas en hielo… pura perfección de carne y hueso… al igual que sus pómulos, según la luz y la perspectiva más o menos pronunciados… a veces masculinos, a veces femeninos… no así sus cejas, muy viriles, que enmarcaban a la perfección su profunda, profundísima y enigmática mirada, el párpado inferior tiznado con kohl árabe hacía aún más rasgados sus ojos sin que por ello dejaran de ser enormes y tan centelleantes como los de un felino.

Si ya era imposible escapar de sus agujeros negros, con aquel simple aderezo lo único que podía desear y pensar quien se cruzase en su camino era tirarse de cabeza en ellos. Su rostro, y sobre todo sus labios y sus ojos, imantaban de tal manera la mente, las pupilas y la atención que no daba tiempo de contemplar riesgo alguno: antes de que su presa se diera cuenta del peligro... ya la habían atraído sin remedio posible hacia el horizonte de sucesos y sus colmillos le desgarraban la yugular para alimentarse de su sangre.

…lástima que se lo tuviera que perder, no había nada en el mundo que le excitara más que verle cazar…

-Encantada -se acercó a estrecharle la mano con una simpática y bienintencionada sonrisa que a él le irritó al instante, se le erizó el vello de la nuca al contacto obligado con su piel… su instinto le gritó que no era trigo limpio, pero trató de no prejuzgarla.
-Encantado, siento el retraso, mi chico me ha entretenido… -se disculpó para tantearla a ver si saltaba, intentar parar la riada de prejuicios le dio pereza.
-… es una mujer muy ocupada que no dispone de mucho tiempo y ya se ha consumido media hora de dos que tenéis, así que… -se apresuró a intervenir Mnemea, lo que le indicó que desencaminado no iba, empezó a intuir por qué le debía una- ¿por qué no hacéis la entrevista en la Cubierta?, le he estado enseñando todo esto…
-… ¡nah!, qué va… -desechó con gesto apenas perceptible- prefiero hacerla en el escenario -le dio un último y fugaz beso y se encaminó en su dirección, prendiéndose de nuevo el porro con el zippo.

#5

-¿En el escenario? -cuestionó la periodista.

No consiguió detener su rumbo, no era una pregunta con fundamento.

Se giró hacia Mnemea en busca de ayuda señalando su indumentaria por toda evidencia; ella se limitó a encogerse de hombros tratando con todas sus fuerzas de reprimir la sonrisa… ¿qué podía hacer al respecto?...

-Tendrás que apañártelas con él, me tengo que ir a una ponencia en nuestra Escuela Socrática y llevo algo de prisa, lo siento -se disculpó; en realidad aunque no tuviera nada que hacer tampoco se habría quedado, no era su niñera y mucho menos su madre-. Reconozco que puede parecer un poco excéntrico y algo… incisivo… tiende a la ironía también, y al sarcasmo si le irritas, pero es un buen tío -sonrió cómplice señalando en su dirección con sus ojos de deliciosa miel para que no creyera que la estaba echando a los perros como, de hecho, así era.
>> Aunque te advierto que no conviene contrariarle si quieres conseguir algo de él, es muy suyo, muy celoso de sus ideas, de su música, de su intimidad y su privacidad y tiene algunas manías, ciertas obsesiones y compulsiones que… en fin... el caso es que estas cosas le desagradan y le hastían muchísimo, tenlo en cuenta -se interrumpió, señalándoles con gesto abarcador y encaminándose hacia la puerta- y te aconsejo que no lo pierdas de vista, si quieres que esta entreviste dure más de cinco minutos, que es lo que tardará en calarte -ella le seguía a cada paso más acústicamente insegura.
>> ¡Sé que no es excusa! pero qué le voy a hacer si detesta las responsabilidades y por extensión las entrevistas... en verdad hablar con cualquier persona que no pertenezca a la Tripulación, es una de las manías esas que le digo -suspiró resignada con gesto cómplice- ¡Tú eres la profesional!, seguro que ya estás acostumbrada a escollos de este tipo; aun así te deseo suerte, la vas a necesitar… -le guiñó un ojo con piadosa sonrisa y salió por la puerta sin más (por fin), dejándola allí plantada.

Calibrando con el ceño fruncido la papeleta que le había tocado, temblando como hoja al viento por las pistas sobre su comportamiento que le había esparcido frente a las narices como mascadas miguitas... simple compasión humana... Al avispado pajarillo carpintero se le erizó el instinto, como es lógico, y al mirar a su espalda, donde estaba él... se percató de que ya estaba acorralada y de que, en esta ocasión: ella era la presa.

Alan ya coronaba las escaleras que salvaban el desnivel y la invitaba a subir de espaldas con gesto hastiado. Suspiró con resolución, se apartó el flequillo de la cara y se encaminó hacia él con paso decidido; le costó lo suyo subir la empinada escalera metálica con esa falda y los tacones que se colaban por los agujeros, mucho más anchos.

Él por supuesto no la ayudó, no era un caballero de ese tipo; y ella tampoco le pidió ayuda, al parecer tampoco era de esas.

Mientras culminaba su particular escalada al Everest, fue entre bambalinas a por un cenicero, botellas de agua... mataría por una cerveza... batidos de chocolate, chucherías y dulces para combatir la gula canábica. También conectó en el panel central las cámaras que grabarían la entrevista desde todos los ángulos posibles; las habían instalado en torno al escenario y entre los focos para experimentar en los ensayos con el futuro montaje del vídeo del Show y para practicar la coordinación y los relevos de aquellos que controlarían las cámaras por control remoto desde el Barco, también para poder poner a prueba la solidez y rapidez de transmisión del sistema y comprobar la calidad del streaming antes del espectáculo. El curro había sido tal que decidieron dejarlas puestas para otras ocasiones que se pudieran plantear… ¿por qué no esta?, era una como otra cualquiera...

Cuando regresó le esperaba impaciente, alisándose la falda y recolocándose la camisa por dentro justo al lado del borde del escenario, con la clara intención de sentarse allí dado que era el único sitio posible para que ella pudiera hacerlo. Él se limitó a adoptar la posición del loto en el justo centro de las tablas, dejó las botellas a un lado, mató el porro en el cenicero, abrió la pitillera metálica y extrajo otro con toda la calma, mirándola expectante mientras lo encendía.

El humo veló su oscura y penetrante mirada felina, dulce y denso como vapor de Baileys.

Se acercó nerviosa y a regañadientes, por el repiqueteo de su taconeo; se colocaba y recolocaba el pelo incómoda oteando a su alrededor en busca de un posible asiento sin hallarlo; rebuscó resignada en el bolso, ya a su altura, y extrajo una grabadora intuyendo por su actitud que tampoco iba a ofrecérselo.

Sísifo fumaba tranquilamente sin perder detalle, completamente relajado en su propio paraíso mexicano a la sombra de los nubarrones; la que tenía prisa era ella. La pobre cogía el boli, abría el cuaderno y trataba de poner, en precario equilibrio, la grabadora encima para poder escribir y que no se le cayera al suelo, todo ello encaramada a esos tacones de 5 cm, embutida en aquella incómoda falda y clavándose las pulseras o enredándolas en las anillas del cuaderno al mínimo movimiento. Y todo por no querer sentarse ni dejar la grabadora en el suelo a su merced.

-¿No sería más fácil que se sentara conmigo sobre el escenario? -inquirió con su acostumbrado tono pausado y aterciopelado y una mirada tan inocente como mordaz que la hizo sentirse aún más contrariada con la situación.

-Me resultaría un poco difícil… -se señaló con cara de circunstancias, preocupada también porque su carísima ropa se impregnara de vil humo… pobre, pobre pajarillo carpintero…

-Es muy poco práctica a la hora de vestir en el trabajo, ¿no cree?

-¿Perdona? -frunció el ceño, revelando su edad tras el maquillaje-, ¡es como visto habitualmente!, ¿qué tendrá que ver? -acusó molesta con gesto contenido-. Normalmente el mánager media y se queda en las entrevistas, y se organizan en un lugar cómodo, no sentados sobre las tablas de un escenario… -replicó airada- ¿No tienes por ahí una silla al menos? -señaló con sus uñitas esmaltadas al telón de fondo, tenía que intentarlo.

Pero sus ojos de pajarillo asustado no le conmovieron en absoluto, en realidad le daban mala espina, al igual que su lengua, por no hablar de su aburguesamiento que le desagradaba profundamente y su falta de pragmatismo que estaba restando preciados minutos de elocuencia a SU entrevista.

#6

-Es una de las críticas más reputadas de la sección cultural en un periódico de tirada autonómica y nacional… -ronroneó con voz acaramelada por el hachís y la maría- ¿todos los artistas a los que entrevista son tan políticamente correctos? Creo que eso me asusta a mi más, que a usted el hecho de que le pida que se siente conmigo a mi altura -le siguió mirando con el ceño fruncido, turbada más que incómoda- Y siento si el comentario le ha molestado, no iba con mala intención. Yo visto así habitualmente… -se señaló- ¿pero cree que llevaría esta pinta sobre un escenario? No… sobre el escenario voy divino -sonrió entre el humo-; cada cosa tiene su lugar, ¿no cree?

-Es distinto, lo tuyo es un espectáculo… -replicó, el rostro algo más relajado pero aún más confusa y contrariada- en mi trabajo es necesario tener cierta presencia, de lo contrario la gente no confiaría en mi…

-… ¿eso piensa? -exhaló el humo lentamente y no dijo más.

-¿También te molesta que piense eso?

-No me molesta que lo piense y me trae sin cuidado cómo vista, tiene un gusto y un estilo exquisito, es innegable; lo que me molesta es que no pueda sentarse a charlar aquí conmigo tranquilamente porque no puede doblar las piernas debido a lo fruncida que es su falda... que le queda genial, por cierto… como tampoco podría volver a ponerse en pie usted sola con esos tacones… tiene un pie y un empeine preciosos, ¿lo sabía?... en realidad no los necesita -le sonrió a medias-. Preferiría que en lugar de estar incómoda, pudiera sentarse conmigo: eso es lo que a mi me trasmite confianza, no su… “presencia” -espantó con la mano como si se tratara de una molesta mosca.

-¿También quieres que me quite la falda? -inquirió muy molesta e irritada.

-Yo no he dicho eso…

-… lo has insinuado…

-… tampoco lo he insinuado, solo he dicho que le queda genial y eso implica llevarla puesta, y que sus pies y su empeine son muy bonitos porque sin duda lo son, ¡oh!, y que me molesta que no pueda sentarse a charlar conmigo debido a que se sentiría terriblemente incómoda -replicó gesticulando calmado con el porro en la mano.

-¿Y por qué no hacemos la entrevista en otro sitio y asunto resuelto? -se abrió de brazos, intentando retomar el control.

-Me gusta este -dejó escapar el humo en círculos; ella le miró irritada a través de los anillos deshechos; no estaba acostumbrada a que le llevaran la contraria- La Cubierta me pone nervioso, me desagrada profundamente la solemnidad de esa sala; allí no podría ser sincero con usted, pero sobre las tablas sí.

#7

-¿Es lo que estás siendo?, ¿sincero?, ¿siempre eres así?, ¿o solo te gusta incomodar a las personas? -increpó implacable.

-Sí a todo… ¿ya está grabando? -señaló la grabadora y ella se limitó a seguir mirándole con el ceño fruncido intentando calibrar cómo mantener su posición; a él le pareció terriblemente divertido, le sonrió a medias señalando al fondo del escenario- Si quiere sentarse conmigo, puede coger ropa ahí dentro, tenemos un buen fondo de armario.

-¿Lo dices en serio? -incredulidad y cierto retintín molesto con regusto altivo.

-Lo digo por su comodidad… ahí de pie, con esos tacones, grabando y escribiendo a la vez… -gesticuló parsimonioso entre el humo- pero como usted quiera.

-¿Te desagrada mi apariencia Sísifo? -preguntó al fin y se fijó en que le había dado al botón de la grabadora casi imperceptiblemente… lo dicho, no era trigo limpio...

-¿Quiere que sea sincero o que mienta para no herir sus sentimientos?

-Suelta lo que piensas, o será difícil que esto avance y no tengo mucho tiempo.

-Lo cierto es que sí… -se encogió de hombros hastiado sin mucho más remilgo- Con lo que vale ese bolso, sus tacones, su ropa y sus joyas, ¿sabe la de cosas que podríamos hacer aquí? -señaló el Barco con gesto abarcador-; la opulencia me desagrada.

-Tengo entendido que tu show fue muy… opulento también -chica lista, la mejor defensa es un buen ataque.

-Con el Arte es diferente, el propósito de esa opulencia era este -les señaló-: que una persona como usted y como las que dirigen su periódico se interesasen por alguien como yo; si mi Show no hubiera sido opulento y grandilocuente, más bien hiperbólico -sonrió, culpable-, hoy no estaría usted aquí porque a la gente ya se le habría olvidado. Ya sabe cómo son estos tiempos -despreció arrugando el morro, fumando para distraerse de tal banal circunstancia y no darle al pico más de lo necesario-, solo perdura lo inmediato y lo que hoy es tendencia mañana ya se habrá olvidado. Es necesario impactar y marcar la diferencia más que nunca para captar la atención del público y mantenerla el suficiente tiempo como para deshomogeneizarlo; mi… opulencia… se debe únicamente a ese propósito.

-¿Quieres que la gente hable de ti?

-Quiero que hablen de mi Música, como todo artista.

-¿Eso significa que nada de preguntas personales? -interpretó.

-Mi Música ya es algo personal, muy personal de hecho -corrigió.

-¿Eso es un sí o un no?

-¿Qué es lo que le interesa de mi?, ¿de nosotros? -preguntó con gesto abarcador-: ¿mi Música?, ¿nuestro movimiento revolucionario?, ¿los proyectos sociales y educativos que abanderamos y desarrollamos?, ¿las propuestas artísticas que llevamos a las calles?... ¿o le interesa más mi relación poliamorosa abierta con un hombre y una mujer?, ¿mi sexualidad y los turbios rumores que corren sobre ella?, ¿o quizás mi ideología nihilista, misántropa y antisistema?...

-… sé que has rechazado entrevistas por esas cuestiones y también que en la mayoría de las que te quedaste saliste por la puerta antes de terminar… no me interesa tu vida personal, no más allá de lo que tenga que ver con tu música.

Y lo decía en serio. Pero no por ser profesional, sino porque claramente le repelía y asqueaba, eso pudo entender por su postura tensa y su mirada firme y tajante de cristalino trasfondo huidizo.

-¡Estupendo, entonces! -palmeó las tablas con resolución, el porro cuasimuerto en sus labios… pobre, pobre pajarillo carpintero remilgado y aburguesado…- Ya estoy deseando que se siente aquí conmigo para charlar -invitó con media sonrisa misteriosa.

Ella dirigió sus ojos a regañadientes al telón de fondo y con un hondo suspiro de resignación acompañado de una graciosísima mirada acusica se encaminó hacia allá; el toc-toc de los tacones resonó por todo el Barco como una metralleta.

Reapareció con sus pantalones bombachos del Tíbet puestos, descalza y sin el odioso bolso ni las tintineantes pulseras.

#8

-¿Mucho mejor a que sí? -sonrió con calidez- Son los que me pongo para ensayar.

-¿Son tuyos? -asintió nostálgico entre el humo por el recuerdo que le evocaban- Son muy originales, preciosos, de verdad -reconoció palpando fascinada la tela- y el tejido es muy extraño, parecía pesado, pero en realidad es muy ligero, son muy cómodos.

-Me los regalaron como despedida en el Tíbet -aclaró matando la chusta-; están tintados a mano por la dueña de la habitación que alquilamos, el patrón es un mandala personalizado ¿sabe?

Ella tomó asiento por fin a su lado en la posición del loto, inspeccionando con sumo interés el estampado de la tela. La vio tan interesada que le ofreció una calada del nuevo porro con tal de colaborar de alguna manera en sus pesquisas; la denegó con gesto distraído.

- No gracias, estoy trabajando… ¿por qué fuiste al Tíbet?...

-…se supone que yo también -sonrió dándole una buena calada-. Meditación, mi chi andaba un tanto descontrolado…

-…no es lo mismo… -replicó a su nuevo ofrecimiento- ¿Un nihilista budista?... -sonrió con cierta acritud, obviando que tanto Nietzsche como Schopenhauer habían encontrado la inspiración en textos "sagrados" indúes.

-… no soy budista, solo practico Kung Fu y meditación -corrigió-; como tantos otros en la Vieja Europa y en el Nuevo Mundo soy incapaz de desprenderme del todo de mi cultura y mi forma de ser y de pensar occidental -suspiró, dejando escapar el humo con más melancolía de la usual-... de haber nacido en oriente seguro que mi ego no sería tan descomunal, ¿no cree?, lo cierto es que le doy vueltas a eso a menudo... en fin... -desechó la digresión.
>> Y no, claro que no es lo mismo -fumó refiriéndose a su otra afirmación con cínica sonrisa y triste deleite- yo tengo que tener muchísimo cuidado con lo que digo o en seguida se me malinterpretará y demonizará, ¡si ya me llaman Anticristo!... y ni siquiera he abierto el pico todo lo que me gustaría... Usted en cambio tiene esa grabadora, no necesita ni recordar lo que digamos aquí -le tendió el porro otra vez, y ella bajó la vista hacia él, pero volvió a denegar con gesto firme.

-Aún así… no gracias, no tomo drogas -se puso a trajinar con el cuaderno; la grabadora seguía encendida.

-No le estoy ofreciendo caballo, joder… -rió divertido- solo es yerba, la llevo fumando desde los catorce años.

-¿Desde los catorce años?? -dejó de pasar las páginas mirándole alarmada.

-De lo contrario me habría pegado un tiro, bueno, a lo mejor un tiro no, que esto no es Estados Unidos… y a un crío tan pequeño tampoco le habrían vendido drogas como para una sobredosis… supongo que no me hubiera quedado más remedio que tirarme de un sitio muy, muy alto, pero mucho, mucho, ¿eh?… no soportaría no matarme ¿sabe? Llevo muy mal lo de depender de la gente.

-¿Tuviste ideas suicidas con catorce años? -inquirió suspicaz y sin poder creer que le estuviera tomando el pelo con semejante tema; los ojos como platos, se le habían ido haciendo cada vez más grandes a medida que se interrumpía a sí mismo.

-¿No dijo que no le interesaba mi vida privada?

-Ha surgido…

-… y surgirán muchas cosas, ya le he dicho que mi Música es algo personal…

-… entonces… ¿quieres hablar de ti mismo o no?

-No lo sé… ¿quiero? -se preguntó a sí mismo haciendo círculos con el humo y dejándose embelesar por ellos- ¿Quiere usted realmente que lo haga? -la miró, intenso y penetrante entre ellos.

-Lo cierto es que no…

-… ¡bien!, ¡por fin algo de sinceridad! -rió dando palmas en las tablas con fingido entusiasmo, ella se sobresaltó por la reacción- ¿Por qué no suelta lo que piensa?, o será difícil que esto avance y no tengo mucho tiempo -ronroneó, ella sonrió con acidez recogiendo la pulla pese al dulzor del hachís y la yerba copulando impúdicos ante sus fosas nasales.

-¿Quieres que sea sincera, o que mienta para no herir tus sentimientos? -ahora el que sonrió a medias fue él, con mirada divertida y cierta suficiencia.

#9

-Siento decirle que no tiene la capacidad de hacer eso…

-… ¿no tienes sentimientos?...

-… yo no he dicho eso: si no tuviera sentimientos, ¿cómo cree que podría crear mi Música? Lo que he dicho es que usted no tiene la capacidad de hacerme daño.

-¿Y por qué no? -sonrió enigmático, mudo- ¿Vida privada otra vez?

-No… vida de MIERDA -rió, tan cínico que incineró sus defensas al instante-, por eso usted no tiene la capacidad para dañarme.

-¿Quieres saber lo que pienso entonces?

-¿Por qué le cuesta tanto arrancar? Ya le he dicho que sí… -invitó apremiante con gesto impaciente.

-Pues pienso que no eres más que un niñato autodestructivo, egoísta y egocéntrico… más bien narcisista… soberbio, inmaduro y autocompasivo, un manipulador y un escapista dialéctico profesional posiblemente politoxicómano. Te refugias en tus múltiples vicios, tu propio ego y tu vanidad porque te da pánico envejecer, y utilizas la música como válvula de escape, tu fuente de la juventud, algo así como la piedra filosofal, ¿no?
>>Es evidente que tu inteligencia está por encima de la media, de ahí tu egolatría, crees que eres un incomprendido, que no perteneces ni a este lugar ni a esta época, lo que te hace sentir solo y excluido. Un cóctel molotov. Por eso odias a los demás y dinamitarías la sociedad hasta sus cimientos si tus compinches de fatigas te lo permitieran.
>> Eres peligroso, tiendes a la autodestrucción y te refugias en el sexo para huir de ti mismo; pero ya te aburre y has decidido probar a construir una suerte de harén posmoderno que te distraiga de tus impulsos más... primitivos y antisistema... una genuina relación "pirata" que satisfaga tus necesidades emocionales, afectivas y sexuales sin sentir por ello la coerción de la monogamia que, si los rumores son ciertos, estoy segura de que desprecias hasta envenenarte a ti mismo cuando te muerdes la lengua. La odias tanto o más que a Dios, al Estado y el concepto de amor y de familia tradicional... lo tuyo no son las pirámides de poder, eso está claro.
>> Me atrevería a apostar incluso que eres antinatalista, antivacunas no, tonto no eres... tan solo... un crío terriblemente presuntuoso con un don incuestionable para la música que utilizas para manipular a la masa y que baile al son que tú les tocas. En absoluto es un obsequio, como quieres hacer creer: es una sutil trampa emocional y conceptual, ¿o me equivoco?...

-Aciertas en muchas cosas, a medias en otras, fallas en todo lo demás… -rió con ojos chispeantes, halagado y entusiasmado por su concienzudo psicoanálisis más que ofendido.

Eso sin duda la descolocó.

Paró el porro en el cenicero y cogió una napolitana de chocolate... y eso la descolocó aún más... había comenzado a salivar y se le había generado un socavón en el estómago de repente que tenía que rellenar con lo que fuera... y comer carne humana estaba mal visto...

Ella comprendió, demasiado tarde, que acababa de meter la pata en otra trampa de la que ni siquiera había sospechado su existencia... pese al olor a chocolate que impregnaba el escenario y su lengua.

#10

-¿En qué acierto? -ya no podía dar marcha atrás... de perdidos al río...

-En primer lugar… todos los regalos son interesados en cierta medida, ¿no cree? Mi Música por lo menos es un oasis paradisíaco, un pedrusco filosofal bastante aparente al que retirarse para desconectar un ratito de la vida de mierda que todos llevamos a cuestas cual Sísifo… -le guiñó un ojo, ella trató de evitarlo visualmente- ¿Es una trampa emocional y conceptual?, ¡la vida misma lo es y no os escucho quejaros tanto! -sonrió con acidez-. Lo cierto es que soy muy Ícaro y muy Narciso, ¡y qué quiere que le haga -gesticuló culpable-, si adoro a Peter Pan!
>>Y sí, soy politoxicómano por curiosidad y pura necesidad; la manipulación y el escapismo son otra droga más, la más PURA y dura de todas, ¡y sí!, también estoy enganchadísimo a ellas, ¡soy un puto yonqui de las palabras!, de la vida y de la muerte... qué remedio… -rió impúdico a carcajada limpia-. Tiene toda la razón, soy misántropo hasta la náusea, soberbio y vanidoso a ratos, sobre todo con mi Música, y reconozco que un día de estos mi ego acabará desplazando el eje terrestre... pero se equivoca respecto al VERBO -corrigió ceja en alto-. Aunque la mayor parte del tiempo me limita hasta ponerme histérico, siento un respeto y una admiración muy profundas por él, cuasi castrantes me atrevería a decir. ¡En todo eso ha acertado, pajarillo carpintero! -aplaudió sarcástico y ella tomó nota mental de sus éxitos, intuyó que ahora venía el cúmulo de fracasos y su instinto le alertó de que corriera... pero no lo hizo, sentía demasiada curiosidad como para hacerlo... ese era su cebo.
>>En cuanto a que soy inmaduro y egoísta… bueno... -se encogió de hombros hastiado- La doble moral bienpensante establecida suele confundir vivir la vida sin límites, sin importar cómo ni a qué precio con esos manidos adjetivos, ¡qué le vamos a hacer!, se suele olvidar a menudo el consenso -apuntó dedo en alto; a ella siguió sin convencerla el argumento-. Y en cuanto a lo de autocompasivo… más bien soy masoca conmigo mismo, sado con los demás por evidente predilección. Y no creo que sea presuntuoso, ¡discrepo profundamente! -gesticuló fingiéndose ofendido-: ha visto lo que puedo hacer encima de un escenario, y ahora tiene la suerte y el privilegio de tenerme delante y poder charlar conmigo de tú a tú. Seguro que ya he revelado lo suficiente de mi mismo como para saber por dónde van los tiros, ¿o no? -sonrió, dulce y lascivo a partes iguales; ella se removió incómoda.
>>Tiene razón en que... mi inteligencia y mi empatía están por encima de la media, ¡también el umbral de percepción de mis sentidos!... eso es lo peor... -suspiró revolviéndose el pelo- Todo ello me hace sentir desplazado en el espacio y en el tiempo y sufrir como el auténtico hijo de puta que en realidad soy, es obvio. Pero no por ello me siento solo y excluido... tal vez antes -fumó, no quería demorarse en esos recuerdos-, ahora más bien me hace sentir furioso y triste... -confesó con velado susurro de circunstancias manidas- Y sí, tiendo a la autodestrucción, ¡pero no soy un puto cóctel molotov!, me ofende que piense eso… -se llevó la mano al corazón y todo- porque yo soy una-puta-MOAB, ¡la madre de todas las jodidas bombas! -rió sin vergüenza alguna, magnetizándola sin remedio posible con su pecho henchido, sus ojos como agujeros negros, sus labios coloreados de oscuridad, y desasosiego... pese a su instinto, pese a la razón y su atosigante moralismo... ella solo veía ya lo que él quería que viera: la calculada y desoladora tristeza que impregnaba sus ojos de búho a Voluntad propia... otra de sus trampas emocionales y conceptuales... uno de tantos hilos que ya le rodeaban el delicado y fino gaznate como si de una horca se tratase.
>>No obstante, me gustaría que constase en acta que... -aprovechó su mutismo para defenderse- no amenazo con explotar porque odie a la sociedad o las estructuras de poder, que también... ¿me toma por un quinceañero?... tampoco porque me sienta rechazado e incomprendido o tema la soledad… -desechó impaciente- Va mucho más allá de eso, es algo mucho más serio y complejo de explicar: es algo que llevo dentro, ¡así soy yo!... pero tranquila, Rebeca, ¡no se vaya a inquietar!, ya me conoce de sobra, ¿no? -gesticuló con calma, señalándose con soberano orgullo; ella no se atrevía ni a pestañear- Hoy por hoy lo tengo controlado -sonrió despreocupado-, no me gustan las cifras, así que no le puedo dar un porcentaje... eso no importa... al parecer lo que importa es que además de una Bestia, también soy un Artista Maldito -sopesó-: en cuanto asumí la responsabilidad de ese hecho la balanza se equilibró... dé gracias a mi Show de que no esté devorándola ahora mismo -le guiñó un ojo para que lo tomara a broma, pero a aquellas alturas, ella ya intuía que iba en serio; se removió incómoda- No se preocupe, de verdad, ¡solo soy un lindo gatito inofensivo!, en realidad con los años me he ido sintiendo más y más cómodo en el límite, al margen, a las afueras, al borde del precipicio, bailando mi tango de la muerte sobre la hoja de un cuchillo; y lo cierto es que necesito la soledad, al igual que la Música, las drogas y el silencio ¡o me volvería loco!, si no lo estoy ya, claro… -sonrió bellaco para quitar hierro al asunto; su sudor primaveral le llegó por ráfagas con cada uno de sus latidos... pobre, pobre pajarillo carpintero...
>>Tal y como se me ha planteado la vida... muy puta por cierto… -murmuró con mirada felina, fiera entre el humo que se resbalaba de su pico negro... recalibrándola a su merced... ella ya no podía despegar los ojos del fraguado magnetismo de los suyos, y supo que al abrir el zippo y encenderlo también había abierto sus piernas y encendido su clítoris, se lo imaginaba latiendo como el capullo del mariachi con cada calada- supongo que prefiero destruirme a mí mismo, irme a pique con todo mi arsenal, antes que dañar a los demás por mucho que os odie… fíjese si soy buena gente, ¿eh?, quemo años y años de mi vida para no llevaros a todos por delante conmigo… -exhaló, lento y hostil… penetrándola hasta el fondo con la mirada.

-¿Y qué me dices del sexo?, al parecer te obsesiona... -dejó deslizar con pícara sonrisa, que recogió sumamente agradecido... quizás al final el pajarillo lograra escapar y alzar el vuelo y todo...

-Tengo ríos de tinta y notas musicales escritos sobre el asunto, ¿sabe?... -reconoció- es cierto que me obsesiona, pero no por los motivos que ha expuesto. Me refugio en el sexo, eso es cierto, pero no es una huida a la desesperada, Rebeca, está usted muy, pero que muy equivocada en ese asunto... -aleccionó dedo en alto cual díscola colegiala- El sexo... el sexo lo es todo, lo más cerca que estaré de viajar al espacio y colgarme de las estrellas, ¡mucho más que eso! -sonrió bellaco, regusto agridulce en sus ojos- Es más bien un reencuentro con mi Humanidad, lo necesito como el aire, como respirar, nunca jamás podría aburrirme de él… ¿quién podría aburrirse de follar?, alguien de por sí muy aburrido eso seguro, ¿no cree?… -rió despiadado, olfateando con discreción su sudor, que le llegaba en oleadas, olía a núbil primavera, a mimosa y azahar- ¡Oh! y mi… “harén posmoderno” mi “relación pirata”, como la ha llamado… -ronroneó misterioso, relamiéndose los colmillos- En absoluto es una mera distracción: ¡es amor!, AMOR con mayúsculas, un concepto de amor que ni usted ni nadie llegará a comprender de aquí a muchas décadas, incluso siglos... ¡que seáis unos mojigatos reprimidos y alienados no es mi culpa!, solo vuestra… así que a mi no me machaquéis y carguéis con vuestros prejuicios éticos y morales... no quiero lastres, nunca los he querido... -gruñó.
>> No solo desprecio la monogamia… la odio, la considero una pandemia mundial… -gesticuló con el lomo encrespado y el morro arrugado- es coercitiva y alienante con el individuo, castra su Voluntad y su libido y además considero que daña la psique humana de forma irreparable, irreversible… de forma muy parecida a como lo hace la familia tradicional y el estado… pero no voy a entrar en eso ahora -despreció con gesto contenido, fumando para calmar su lengua que estaba juguetona-. No somos monógamos por naturaleza y no tengo por costumbre ser un hipócrita de mierda ni mentir a los demás, mucho menos a mi mismo.
>> La monogamia es una forma de control y coerción social como cualquier otra, y no estoy dispuesto a que nadie controle mi polla más que yo: mis Deseos, mi Voluntad y mis Impulsos, el Poder Legislativo, Judicial y Ejecutivo respectivamente -rió, soberbio e inflexible a carcajadas... inalcanzable...

-No somos animales ¿no crees? -se atrevió a replicar por fin- El ser humano es mucho más que eso… somos mucho más que… carne, impulsos y deseos reprimidos -por su mirada turbada, sus manos inquietas y su postura tensa aún trataba de procesar el alud de datos contradictorios que le había disparado a bocajarro.

-El Cuarto Poder sería la Razón, en eso estamos de acuerdo -concedió con gesto humeante-, pero lo cierto es que no le hago ni puto caso: es una manipuladora moralista, no es de fiar -sonrió indolente, a ver si saltaba y se cercenaba la pierna al hacerlo.

-Pues eso: que no somos animales... -zanjó, mordiéndose la lengua hasta hacerse sangre… chica lista, suspicaz y precavida…

Prefería no entrar en camisas de once varas y dar un paso atrás para rearmarse y luego poder avanzar de golpe y reconquistar terreno con paso firme.

-... ¡oh sí que lo somos! -contradijo con efusividad divertidísimo, ella resopló contenida; él mató la chusta y se sirvió un buen croissant de chocolate, por aquello del lenguaje subliminal que seguro que no se le escapaba a avecilla tan avispada-. Solo que lo hemos olvidado, como el obrero que se cree burgués y vota a la derecha.

La comparación le hizo muchísima gracia nerviosa, las arrugas de contención y turbación desaparecieron de su rostro, que conquistó la risa sin que lo pudiera evitar.

… como el trinar de un jilguero…

#11

-¿Consideras que el ser humano se ha… aburguesado? -lo tomaba a broma pero sentía verdadera curiosidad por la respuesta, le brillaban los ojos; le tendió un croissant de la paz y lo aceptó.

… como aceptan los jilgueros las migajas de la mano del hombre…

-No lo considero… lo creo firmemente. Es la causa de todos nuestros males: nos creemos más de lo que realmente somos ¡y tan solo somos animales!, ¡venimos de los monos, joder! -gesticuló y cogió otro croissant de paso para él- Por mucho que seamos el animal que inventó la palabra, ¡y el Arte!, por mucho que hayamos conseguido construir y crear todo este tinglao que nos rodea no somos dioses ni nada parecido… somos putos animales que nacemos, crecemos, nos reproducimos como ratas y morimos transformándonos en burda y vil carroña dado que la materia ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Pasar eso por alto es tremendamente narcisista, más bien egocéntrico, ¿no cree? -recogió la pulla risueña entre mordisquito y mordisquito de su boquita de piñón.
>> Por eso con mi Música trato de volver a los ritmos más primitivos, ritmos tribales, que hagan conectar a mi público con su lado más… instintivo y salvaje… que les haga sentir como si estuvieran alrededor del fuego danzando para invocar a la lluvia... que les haga, poco a poco, desprenderse de su apariencia humana para volver a ser simplemente… primates -se encogió de hombros con la boca llena-. Solo así pueden llegar a desaprender lo que han aprendido: mi Show tan solo fue el punto de partida: aún me queda un largo camino que recorrer con la “masa”, como usted los ha llamado, yo prefiero llamarlos “mi público” -le guiño el ojo, sarcástico y mordaz.
>> Y respecto a lo de mi… “harén posmoderno”… -retomó el hilo divertido con mirada maliciosa; a ella se le atragantó el croissant, pero supo disimularlo y siguió picoteando sin ganas… como arena en la boca…- El concepto no está muy bien elegido, ¿no cree? Los harenes están formados por un hombre y varias mujeres y tienen connotaciones religiosas; en nuestro caso somos tres hombres y una mujer que creen a pie juntillas que dios ha muerto… ¡oh!... y se equivoca si piensa que es MI harén -rió, subrayando el MI de todas las maneras posibles-, como también se equivoca si piensa que prefiero una cohorte de mujeres voluptuosas a un ejército de hombres sudorosos...
>>Y, por último... -se acabó el croissant y retomó el porro- Si piensa que mi relación poliamorosa abierta satisface todas mis necesidades afectivas, emocionales y sexuales está muy, pero que muy equivocada… -susurró penetrante y algo triste, consolado por el humo- Ningún tipo de relación puede satisfacer todas las necesidades de un individuo, estamos solos irremediablemente y eso no va a cambiarlo nada ni nadie; cuando antes entienda eso la gente, antes dejarán de sufrir.

-¿No crees en las relaciones ni en las personas y mantienes una tan compleja? -saltó a la yugular... justo como había previsto, después de todo era un Maestro en lo suyo...

-No creo en NADA, pero moriría por ellos sin dudarlo un solo instante: Mnemea y el Rojo lo son TODO, absolutamente TODO para mi. Si tengo que elegir creer en algo, creo en ellos -sentenció emocionado con mirada centelleante que abrumó con su contundencia a la maría y el hachís- Y, pese a eso, pese a haberlos conocido, pese a mi indudable esperanza en ellos, pese a mi incuestionable e inquebrantable fe en su Voluntad… -suspiró y mató el porro, encendiéndose otro de inmediato.
>> Sigo creyendo que no debería haber nacido... ¿pero por eso voy a correr a pegarme un tiro? -alzó la mirada, agujeros negros de puro hielo-; no creo merecer tener el don que tengo, ¿y por eso voy a dejar de hacer mi Música?; no creo en las personas ni en las relaciones, ¿y por eso no puedo amar y ser amado?... -suspiró contenido, fumó en cortante silencio para espantar su impotencia y su tristeza, los silencios son muy importantes en toda obra de arte, sea del tipo que sea; para él eran su principal materia prima.
>> Para… mantener una “relación” como la que yo tengo la premisa principal es solo una, ¿sabe?... muy, muy complicada y compleja pero... solo una: amar sin contemplaciones, amar sin límite, por encima de todo, de todos y a cualquier precio… primero a mi mismo y por supuesto a ellos dos… y para hacer eso, Rebeca... -sonrió, triunfal- hace falta ser honrado, consecuente y sincero con uno mismo y con los demás, tener los cojones y los ovarios bien puestos, la cabeza bien amueblada, saber conservar en salmuera el corazón límpido y puro de un niño pequeño y enterrar la razón bien hondo… muy, muy profundo… porque solo intentará joderte vivo, tanto o más que… la propia Muerte.

Y de nuevo silencio. Lacerante y asfixiante silencio. Tan profundo y tenebroso como una fosa abisal... como sus ojos...

Los seres humanos no están hechos para los silencios, pero Sísifo se encargaría de mostrarles el camino adecuado, ¡y encima lo haría gratis por todo el daño que les había causado!... al menos eso, ¿no?...

-Entiendo que tiene que ser complicado… -susurró, sin aire; completamente abrumada por su discurso y aplastada por la profundidad y sinceridad de sus ojos a bocajarro, por su actitud irreverente pese a la tristeza y la angustia que sin duda atenazaban su corazón y sus pensamientos- No lo he puesto en duda en ningún momento, quizás sí que lo he trivializado, lo siento, no he debido hacerlo... -musitó culpable, apartándose nerviosa el pelo de la frente- Es una relación como cualquier otra por mucho que no… la entienda ni ahora ni en décadas -sonrió con languidez y le concedió las disculpas con gesto magnánimo; no le caía mal, era una chica lista.- Pero… precisamente por eso, porque es tan complicado… ¿no te planteas ni siquiera intentar la monogamia? Tengo entendido, por los rumores -carraspeó con cautela: ahí venía su rearmado contraataque-, que tienes cierta... preferencia en tu relación poliamorosa -sonrió punzante alejada ya de toda culpa.

Pero él era el Albatros y tenía la sartén por el mango… pobre, pobre pajarillo carpintero, había retomado el croissant y todo...

-Estamos hablando de mi vida privada cuando dijo que no le interesaba... -apuntó con fugaz aleteo, relamiéndose los colmillos.

-Aún no te has ido por la puerta... -insistió a su vez señalando en su dirección con media sonrisa... muy, muy pícara y juguetona... ¡mira si aprendía rápido el polluelín lo que quería!...

El chocolate manchaba su manicura perfecta.

#12

-Que odie y deteste la monogamia por encima de todas las cosas no quiere decir que nunca haya caído en la trampa de intentarlo... -reconoció por puro salseo, y de paso para que se olvidara de su yugular; que el pajarillo dejase volar su seguramente volátil imaginación solo podía beneficiarle- De hecho he sido monógamo, o más bien cuasimonógamo, más veces de las que me gustaría reconocer... en fin... -desechó con gesto melancólico- El caso es que no soy de los que toma el camino fácil, creo que es evidente… soy un poco masoca también en eso… y además, y no menos importante, insisto: no creo en la monogamia ¡De verdad que lo intenté!, de verdad de la buena -se defendió con brazos abiertos-: observación directa, hipótesis a diestro y siniestro, métodos deductivos e inductivos, ensayo-error, repetir experimento con otras variables si sale mal, teorías, contrateorías, leyes, antileyes etc., etc. -enumeró con repulsión con los dedos, Hades le había dejado sus anillos pirata de calaveritas- ¡Pero seguí sin creer en ella!, es más, la desprecié y odié con aún más fuerza. He de reconocer que... -suspiró, revolviéndose el pelo- cuando tomo una decisión, la tomo y no hay marcha atrás, eso me parece de muy mal gusto... -sonrió lascivo.

-...¿de mal gusto?, ¿y eso por qué? Es normal equivocarse, cambiar de opinión, somos humanos, ¿no?, por mucho que nos hayamos aburguesado -interrumpió, obviando deliberadamente el doble sentido fingiendo profesionalidad; pero a aquellas alturas oía palpitar su diminuto corazoncito sin necesidad de esforzarse... y no había mejor polígrafo que ese...

-Yo no me puedo permitir ni un solo error, Rebeca, ni uno solo -sentenció de repente muy grave y muy serio, obviando como Maestro que era en lo suyo el dato de su no-humanidad para no inquietarla tan pronto; aún así se removió incómoda pese a su ávida curiosidad, al instinto no se le puede engañar tan fácilmente- Digamos que... a ver cómo se lo explico para que lo entienda... -fingió rumiar la respuesta entre el humo; la atmósfera, al igual que los silencios, era muy importante... la atmósfera es el colchón de las apariencias, solía decir... aquella respuesta no sería más que una bomba dialéctica de humo para despistar a su susceptible instinto, pero era necesario que tuviese posos de verdad si quería que se cegara a pajarillo tan avispado
>> Digamos que por defecto... -se tocó la sien con resignación- siento, percibo y pienso el mundo en escala de grises desde que nací... imagínese la putada que es eso para un crío, para un crío como yo... supongo que mis decisiones siempre son en blanco y negro debido a esa nefasta circunstancia -explicó, ceniciento- Como comprenderá, si no debilito y filtro esas relatividades antes de tomar hasta la más insignificante de las decisiones, me volvería majara con la riada de variables que sacude mis sensibles conexiones neuronales, perdería el control de mi mismo... ¡la puta de mi mente adora la relatividad!, ¡le pirra!... -bufó impotente- es... algo así como oxígeno puro para ella -aclaró, encogiéndose de hombros, picoteando una napolitana distraído-: he de administrárselo con prudencia o acabaría intoxicándome a mi mismo, ¿comprende? -la suspicaz avecilla quiso piar, pero le cercenó el pico con la zarpa chocolateada y la ceja en alto anticipándose.
>> ¿Ahora viene la pregunta sobre si mis padres estaban casados o divorciados? -le aguantó la mirada, con dos ovarios; él se lamía el chocolate de los dedos- Mis padres eran muy felices juntos… éramos muy felices juntos… he de reconocer que tenía una familia perfecta para mi, hubiera sido un chico “normal” si mi madre no hubiera muerto de cáncer de pecho cuando tan solo tenía 8 años… y, antes de que lo pregunte -se anticipó nuevamente con ojos de hielo-: mi padre no existe… ¿que cómo que no existe?... pues no existiendo, así de simple -gesticuló, tajante, dejando la napolitana a un lado... tenía que darle una pequeña victoria si quería que los hilos siguiesen siendo invisibles...

-Noto cierto… rencor.

-Rencor… -mascó y paladeó el agrio vocablo- Una palabra que detesto, consume demasiado tiempo que no tengo y energía que tampoco me sobra pensar en ella... no, no es rencor...

-… ¿y qué es entonces? -interrumpió, curioso e indiscreto pajarillo carpintero.

-Nada. Si le digo que no existe es porque no me genera ningún tipo de pensamiento ni sentimiento... una consecuencia lógica de la Nada, el Vacío y el Absurdo cuando llaman a tu puerta con 8 años... ¿no ha leído "El extranjero"?, ¡tampoco es tan raro!...

-...¡es tu padre! -en efecto, Camus aun no le había jodido la vida-, ¿cómo no te va a generar ningún sentimiento o pensamiento? -desde luego por su gélida expresión parecía decir la verdad.

-Hay gente que no debería tener hijos y hay hijos que no deberían tener padre -y por su mirada abyecta y tajante estaba claro que lo personal quedaba zanjado.

-Ya has soltado varios comentarios… ¿tengo razón?, ¿eres antinatalista?... eso no es algo tan, tan personal ¿no? -se defendió, palmas por delante, antes de que la volviera a regañar; él sonrió con cinismo.

-Personal sería exponerle las fuentes de mis ideas y teorías sobre el asunto… cosa que, si quiere, dejamos para otra entrevista…

-…¿lo eres entonces?, ¿me concederías otra entrevista? -su sorpresa se le antojó muy tierna.

-¿Por qué no?, hasta ahora va bien... -sonrió con calidez y ella se azoró bajo el maquillaje, como la chiquilla que por un momento había brillado en sus ojos de pajarillo avezado- Y sí, lo soy… hasta el punto de que me hice la vasectomía al cumplir los 18 años… mucho antes de tener incluso el carnet de conducir… a los tres días exactamente, lo que tardaron en darme la cita…

-… ¡eso no me lo creo! -rió apartándose el flequillo- Me tomas el pelo… -desechó con gesto risueño, paladeando su "victoria", la conexión emocional que la pobre pensaba que había creado ella, el hilo del que tirar en cuanto hubiera entre los dos algo parecido a la confianza... pobre, pobre pajarillo...

-… ¿por qué iba a hacerlo?... -rió también contagiado por su risa y su expresión... ¡al final se lo iba a pasar bien y todo!...

-… para incomodarme…

-… ¿le incomoda que un chaval de 18 años se haga la vasectomía?

-… me incomoda que intentes pincharme para ver si salto… -advirtió boli y ceja en alto.

-… ¡yo no intento pincharla! -sonrió inocente-; es cierto, joder... si quiere le aporto el informe médico como prueba documental para la entrevista, lo puede poner junto a mi foto…

-… ¿das por hecho que tu entrevista va a llevar foto? -rió con ganas sin dar crédito a su descaro... cientos de pajarillos revolotearon por todo el Barco.

-¡Por supuesto! -rió con ella como si fuera obvio-. Piénselo bien: los teenegers comprarán el periódico solo para recortar mi cara y pegarla en la carpeta ¡y ya sabe cómo son las adolescentes!, lo hace una y el séquito de amigas va detrás; y lo de haberme convertido de la noche a la mañana en un mito Queer... ¡pfffff!.... -gesticuló con amplitud y alevosía- ni le cuento la de beneficios que les puede generar eso... ¿sabe lo grande e influyente que es ese mercado?, ¡está en auge! -rió divertido haciendo llover con gestos dinero entre el humo del porro en sus andróginos labios, ella rió con él negando con la cabeza, qué remedio.

-Entonces… a ver que me entere -trató de recapitular entre risas, gestos inquietos, más bien impacientes... instinto cercenado, qué lastima... aún así fumó con deleite porque aquello prometía-: con todo lo vanidoso, soberbio, ególatra y narcisista que tú eres y lo curioso que pareces, casi con la intensidad de niño pequeño, ¿ya con 18 años tenías claro que no ibas a querer tener nunca una miniréplica tuya?

#13

-Usted misma se ha respondido, ¿no cree?, ¿qué sentido tiene tener un hijo si nunca voy a ser capaz de quererle más que a mi mismo?...

Se lo estaba pasando tan de puta madre, que relegó a un segundo plano su calculado discurso mientras hablaba para poder contemplar en todo su esplendor, con inesperado regocijo, sus diminutos y graciosos engranajes moverse a toda velocidad... como si se tratase de la mejor de las películas o un reloj suizo... como en un trhiller psicológico, se estaría preguntando a contraTIC-TAC si su aversión con ese tema provenía de su padre inexistente y su "no rencor" hacia él, una clara causa de su gélido carácter y su personalidad resiliente, y efecto de la prematura y sin duda traumática muerte de su madre, origen a su vez de su hedonismo... o... ¡tal vez le iban más los dramones! y pensaba que era simple instinto arrancado de cuajo por su desmedida inteligencia, inadaptación social pura y dura... o si, por el contrario le gustaba el rollo comedia amorosa, era muy probable que siguiera pensando que tan solo era otra manifestación más del pueril y peterpanesco egoísmo de un niñato inmaduro, narcisista y egocéntrico de 25 años, nada que una dama de alta alcurnia como ella no pudiera solventar fácilmente con el sofisticado y experimentado baile de sus caderas.

La preguntita había sido (provocada) lanzada con el propósito de que saltara como un resorte, por supuesto, pero no le daría el gusto a su padre de mencionarle en una entrevista de ese calibre... en realidad en ninguna, nunca, jamás... quizás lo del rencor sí que era un poco cierto.

-... pero si ese motivo no le parece suficiente incentivo por sí solo, también está el pequeño inconveniente de mis tendencias autodestuctivas y suicidas; mi incapacidad patológica para someterme a ninguna estructura de poder o jerarquía… cosa que no le iría muy bien a la estabilidad de mi vida laboral… sin contar con mi pasión por la Música que es lo primero y siempre lo sería. No la abandonaría jamás, por nada del mundo: mucho menos por alguien, aunque fuera mi hijo… sobre todo si es mi hijo… -rió y gesticuló como si fuera obvio- Sin olvidarnos de mi politoxicomanía, mi estilo de vida desenfrenado y de cuestionable moralidad y mi adicción al sexo y a la violencia -enumeró con cara de circunstancias.
>> Nada a lo que tenga pensado renunciar en lo que me reste de vida... ¡todo ello forma parte de mi precario equilibrio!... y mucho menos para quedarme en casa cuidando a un bebé berreante, a un crío chillón, o a un adolescente puesto y subidito de hormonas, todos molestos e irritantes por igual… -sentenció recio y tajante- ¡Odio el ruido con la misma intensidad que odio la monogamia!... lo detesto, ¡me crispa los nervios!, me pone histérico… la Música y los niños no son compatibles -insistió, sin pizca de dudas o lagunas, para él también era obvio... ni en broma volvería a aguantar a críos o adolescentes en lo que le restase de vida... a ella, en cambio, su cierre en banda le había ido cincelado una graciosísima expresión de rechazo y estupor en el rostro.
>> ¿Bonita estampa familiar eh? -sonrió ceniciento, al claroscuro del zipo- No le desearía un padre así a nadie ni a mi peor enemigo… no quería correr ni tan siquiera el riesgo, como comprenderá: por eso me hice la vasectomía nada más cumplir los 18 -recapituló con gesto firme y tajante, parecía muy perdida... hubiera jurado que era de thrillers por su agudo e incisivo psicoanálisis, pero seguro que era de comedias... ¡malditas comedias románticas!, eso sí que era un cáncer y no el de su madre...-. Tengo la mala costumbre de ser sincero conmigo mismo y consecuente con mis ideas… llámeme loco si quiere -...¡y seguro que le gustaban también los putos musicales!...

-¿No crees que eres algo catastrofista, cínico y... radical... más bien? -mascó la palabra como si fuera chicle, y él pensó que sería divertido que la pompa le explotara en la cara.

-Piense lo que quiera, después de todo la palabra "radical" está muy de moda… -denostó con gesto irritado, retomando la concentración en su discurso... ¡le añadiría picante a ver si remontaba!...- Hoy en día es radical el que reivindica nuevas elecciones porque el partido de turno en el poder es corrupto hasta la médula; es radical quejarse porque los bancos aún no hayan devuelto el préstamo que la ciudadanía muy amablemente les prestó, sin intereses, durante la crisis; es radical el joven que pide un sueldo digno porque no gana ni 500 euros al mes, y también todos aquellos a los que tampoco remuneran las horas extra, eso el que tiene suerte y no se tiene que conformar con ser becario trabajando por amor al arte, o irse al extranjero a buscarse las habichuelas como ya hicieron sus abuelos... ¡y fíjese si son radicales los pensionistas supervivientes de la posguerra que no quieren pagar el copago!… o los cicuentones y cincuentonas que se quedan en paro y sin pensión digna porque "son demasiado viejos y poco jóvenes" -ametralló a discreción con gélida ironía... fuego de cobertura... el pelo lleno de chicle color de rosa.
>>¡Oh!, ¿y sabe qué? -palmeó sarcástico- También es radical que un transexual necesite poder cambiar su cuerpo por la seguridad social, que no quiera prostituirse nunca más para poder pagarse la operación y los tratamientos de por vida... y no me refiero solo a las hormonas o la puta operación... también al seguimiento psicológico y psiquiátrico del que nadie se acuerda; es muy, muy radical que un intersexual tenga el derecho a una designación propia en el DNI, ¡o que no quiera decantarse por ningún sexo!; que un homosexual pueda ir de la mano con su pareja libremente en cualquier país del mundo; que un bisexual declare serlo porque le importe una mierda que le llamen vicioso; ¡o que un pansexual decida mostrar al mundo con ORGULLO su "harén poliamoroso"! -la estaba dejando tan aturullada por la lluvia de balas que aprovechó para recargar.
>> Y al parecer también es radical que los negros y las negras se hayan empoderado y que ahora ocupen cargos de poder y responsabilidad, ¡si incluso han llegado a la blanca, blanquísima casa blanca!, ¿¡por dios bendito qué está fallando!? -le faltó escupir para purificarse.
>> Y qué decir de las mujeres... ¡oh! las mujeres... -gesticuló afectado y afeminado... otras 150 balas: estas a bocajarro...- siempre tan histéricas, exageradas y melodramáticas ¿eh?... -sonrió, muy cuqui- Que las mujeres estén cansadas de la maternidad, de su jaula y su techo de cristal, de que les partan la cara, de que las maten, las violen y abusen de ellas también es radical al parecer, y además que pretendan tener igualdad de derechos y oportunidades que los hombres es ya el colmo del radicalismo, fíjese si son radicales las mujeres que incluso se atreven a luchar por abolir sus privilegios… ¡y las llaman feminazis!...

-…¡lo pillo!, ¡lo pillo!... lo pillo, ¿vale? ¡PARA!, por favor... por favor... -cortó la abominable ráfaga con brazos abiertos pidiendo paz, gesto solo en apariencia afligido, mirada culpable e igual de mentirosa, se llevó las manos al corazón y todo... cosido a balazos...- Lo siento si te ha ofendido, si te he ofendido, lo siento de verdad; discúlpame.

Sus ojos de pajarillo avezado, una vez más, no le conmovieron en absoluto... no habrá paz para los malditos, ¿o eran los malvados?... se le daba fatal recordar los nombres de las películas.

#14

-Ya le he dicho que no tiene la capacidad para hacerme daño; pero sí para sesgar la información y mis PALABRAS… ¿ve?, eso sí que me ofendería… -incidió con gesto calmado y firme- Y no porque quedara ante la opinión pública como una especie de Anticristo… que al parecer ya lo soy… sino porque no estaría haciendo bien su trabajo, estaría incumpliendo el pacto implícito entre usted y yo, ¿entiende? -sonrió con acritud; ella le miraba aturdida todavía por el eco de las balas, por los diferentes tonos, ritmos y discursos que encadenaba con aguda ironía y una naturalidad pasmosa... como si se tratara de una sutilísima composición musical...
>> Me desagradan profundamente las personas que no son capaces de cumplir con su palabra, y mucho más aquellas que se creen tan narcisistas, ególatras, soberbias y vanidosas que piensan que tienen el derecho y el deber de actuar de filtro para la ciudadanía -recogió la pulla ceñuda, alerta, erizada; él paladeó su sudor primaveral con una sarcástica sonrisa... apuntándole a la cabeza con la última bala de la recámara...- Usted es periodista: elabora y transmite información objetiva para que sus lectores sepan lo que pasa en el mundo; yo soy músico, compongo y toco canciones, genero emociones, para que la gente que me escucha pueda llegar a entenderse mejor a sí misma y la realidad que les rodea… -gesticuló en el aire el sencillo esquema, a ver si así lo entendía de una vez.
>> Usted trabaja, o debería hacerlo, desde la objetividad; yo desde la subjetividad -sopesó con los brazos abiertos- Así es como tiene que ser… si fuera al contrario sería un fraude, ¿no cree? -equilibró y desequilibró la balanza... y su tiro fue directo a la frente, limpio, sin fisuras, sin sangre...

Tras el disparo a quemarropa el pajarillo se ahogó en asfixiante silencio.

No para Sísifo, que en ese nanosegundo... en ese momento cuasimágico, catártico... percibió en panorámica, en primera fila y con toda la intensidad que le permitieron sus cinco sentidos: cómo su ególatra y burgués cerebro se fundía para él en todo su malsano esplendor. Del proceso salieron chispas, como si se hubiesen saltado los plomos, solo que en esta ocasión no había marcha atrás, las conexiones neuronales se desconectaban como latigazos a velocidad luz frente a sus pupilas y sus tímpanos con sus últimos espasmos... y luego NADA y más SILENCIO... solo que esta vez reconfortante.

Casi llegó a empalmarse y todo... casi...

-Tienes razón en todo lo que has dicho -reconoció con gesto verdaderamente CULPABLE cuando no pudo soportar más el peso de su moralismo acribillado... dejó el croissant a un lado de una vez, guillotinado… gusanos y pus en la boca-; y lo siento si… he acudido a esta entrevista con ciertos prejuicios e ideas preconcebidas hacia ti, ¡lo siento de verdad!, normalmente no… -se interrumpió, inquieta, nerviosa y avergonzada, incómoda hasta la náusea- no es excusa, lo sé… pero normalmente no me pasa…

-… sí que le pasa -degolló sus ojitos de polluelo herido y asustado sin contemplaciones-, es humana y es algo normal, solo que habitualmente es capaz de no manifestarlo, de disimularlo y, a la hora de escribir sus artículos, desprenderse de ellos porque es una buena profesional… -suspiró revolviéndose el pelo, y a ella se le contrajo el corazón, exangüe... ya tenía el cebo, su curiosidad, ahora solo faltaba la trampa: para avecilla tan avispada el lenguaje no verbal estaba claro que era la más adecuada.
>>He leído todas sus críticas musicales, ¿sabe?, quería saber a quién me enfrentaba… -ya le conocía lo suficiente como para no sorprenderse- ¿Y sabe qué? Yo también tenía prejuicios hacia usted, y muchas, muchísimas ideas preconcebidas: por el periódico en el que escribe, porque no estoy para nada de acuerdo con la mayoría de las críticas que ha hecho, por la ideología y la moral que intuyo detrás, por su aspecto, por su conducta, por su actitud… -enumeraron hastiadas las calaveras de los mártires que adornaban sus dedos.
>> Pero las entrevistas en cambio… -concedió chispeándolos... de aquella chispa con paciencia surgiría el más devastador de los fuegos...- creo que están muy bien planteadas, que se interesa por lo que se tiene que interesar, y eso está bien porque no es lo habitual -ella se sonrojó halagada, enredando nerviosa y huidiza con el boli... insegura, como imaginaba...-. Noté cercanía entre el entrevistado y usted, calidez HUMANA, mucha empatía por su parte y pensé… bueno, a lo mejor tampoco va a estar tan mal esta vez, aunque nuestra ideología difiera, hablaremos de Música y dejará de importar. Pero... ni siquiera me ha hecho aún una pregunta sobre mi Música o mi Show…

-…¿entonces por qué sigues hablando conmigo? -interrumpió culpable sin comprender ni poder aguantar más el peso de su conciencia, anulada por la calculada contundencia de sus argumentos, la velocidad calmada e imparable de su agudo pico y la fría fiereza de sus afiladas garras e incisivos colmillos-, ¿por qué incluso me has ofrecido otra entrevista?

Lo cierto es que tenía una sed y un hambre de la ostia, con la fama a cuestas salir de Caza Mayor cada vez resultaba más complicado y menos estimulante. En esa Península ya le conocía demasiada gente, ¡y en todas partes!... quizás debería ir pensando en migrar, como las aves... pero con solo pensarlo le dio más pereza que hambre.

En el fondo seguía siendo tan cómodo y sibarita como un lindo gatito.

#15

-Porque detesto caer en la trampa fácil de prejuzgar a la gente, y no puede llegar a imaginar lo que me desagrada tener razón; a estas alturas de la vida ya me aburre -su soberbia y cínica sinceridad la descolocó por completo-. Reconozco que es posible que me haya anticipado al prejuzgarla, igual que usted ha hecho conmigo... -entonó el mea culpa a su manera, buscando sus ojos- y si algo ha quedado claro es que eso es terriblemente injusto, ¿no? -los encontró sin problemas, sin más resistencia-. Igual que ha quedado claro que me irritan las injusticias, mucho más si las cometo yo mismo, así que... -su mirada mansa y arrepentida casi pareció real y todo- supongo que... con el único fin de que mi pesada conciencia esté tranquila y Mnemea no me machaque en su defecto -sonrió a medias, ella solo recordaba ya el eco de la última bala-: me gustaría darle la oportunidad de que me haga una entrevista como las que he leído, ¿qué le parece si hacemos el amor y no la guerra? -el pajarillo suspicaz esta vez quiso hacer caso de su instinto y trató de huir de sus agujeros negros… pero ya era demasiado tarde, ya había cruzado el horizonte de sucesos… ni siquiera pudo alzar el vuelo, había desaprendido cómo hacerlo.
>> Considero que tiene… pese al abismo ideológico que nos separa… la suficiente empatía y la suficiente profesionalidad como para bajarse de sus tacones y cambiarse de ropa solo para poder hablar conmigo; como para mancharse los dedos de chocolate porque, ¡joder, es medio día y ya tiene hambre!… -los señaló con un gesto suave de pupila, para que no entrara en pánico al sentirse inmovilizada y acorralada... el amarre a sus ojos era lo único que impedía que no zozobrara a aquellas alturas-. Ya que se ha dignado a bajarse de las alturas para ponerse a mi humilde nivel… ¿por qué no… prueba a escuchar lo que tengo que decir y luego ya si quiere sigue pensando que soy un puto niñato inmaduro, egoísta, degenerado, narcisista y ególatra de mierda?
>> De esto puede salir algo bueno -les señaló con gesto inclusivo y ella se atrevió a respirar por fin el aire que le estaba insuflando-, algo realmente bueno e interesante. Usted y yo somos muy distintos, no le pido que comulgue con mis ideas, solo que hablemos sinceramente, de tú a tú, de igual a igual, desde el respeto y sin prejuicios, ¡a ver qué sale! -propuso sonriente y "disciplinado" con brazos abiertos- Tesis, antítesis, síntesis, ¿comprende? -le guiñó un ojo encendiéndose el porro que se le había apagado entre las garras de afiladísima obsidiana.

Cada uno de los mortíferos dedos de su mano izquierda tejía a destajo y con esmerada cautela invisibles y cortantes hilos que se clavaban como anzuelos al rojo vivo de silente trayectoria en la quijotera de la pobre periodista... inmovilizándola, enmudeciéndola, hasta que fuera seguro soltarle la correa. Mientras que con la mano derecha, mucho más cínica, desconfiada y dictatorial, mucho menos empática y tolerante, seguía tejiendo y tejiendo sin descanso, más y más hilos afiladísimos y traicioneros a su alrededor que, lejos de abrazar tan solo su cuello, abrigaban ya su cuerpo entero.

Todo hombre inteligente tiene un plan B, pero Sísifo era mucho más que un genio rabioso: era un superviviente, el Maestro Titiritero. Con la información de la que ya disponía, podía dar varias vueltas al abecedario... y, ¿por qué no?, al mundo entero...

-Eres… -sonrió rendida negando con la cabeza, confusa, aturdida, incómoda hasta la náusea, descolocada y culpable... desarmada... sudaba remordimientos pese a todo el arsenal que había amenazado con esgrimir- una persona muy desconcertante, ¿lo sabías?

-Algo me habían dicho, sí -sonrió revolviéndose el pelo entre el humo y escuchó su diminuto corazoncito latir de nuevo, apenas perceptiblemente... pobre, pobre pajarillo carpintero...- No lo hago para joder, de verdad… bueno a veces reconozco que sí -entonó "humilde" de nuevo su mea culpa por la pulla nada más presentarse; las comisuras de su interlocutora profesional sonrieron involuntariamente-, pero normalmente solo quiero que… la gente se replantee las cosas. Me gusta desasosegar a las personas porque esa incomodidad les hace cuestionar lo que realmente piensan y sienten… -gesticuló, fingiéndose tan culpable como inocente- Se ven obligados a ello si quieren entender por qué se han sentido así de contrariados, ¿entiende?, y el autocuestionamiento siempre es algo bueno ¿no cree?

Agujeros negros, silencio, alud de preguntas y carencia abrumadora de respuestas.

-Supongo que sí... -rezongó cuasialinstante con hondo y resignado suspiro; sus ojos se deslizaron sin que lo pudiera disimular de su andrógino y afilado pico al porro, y de ahí directos y arrepentidos por su flaqueza y su falta de profesionalidad al cuaderno en blanco.

En blanco.

En silencio.

Otro de sus hilos.

-...¿supone?

Sencillamente no pudo soportarlo, mucho menos sus filamentos cruzados... el peso de todas aquellas posibilidades y "malas decisiones" al alcance de su mano era del todo insostenible para tan chiquitín pajarrillo, por mucho que fuera carpintero. Sus hombros y su espalda eran demasiado tiernos, sin olvidar que su materia gris se había fundido por completo y aún no le había dado tiempo ni respiro de coagularse en un nuevo y sí que sí BRILLANTE cerebro... no pudo evitar relamerse los colmillos... todo objeto de orfebrería fina llevaba su tiempo, pero aquel iba como un tiro gracias a su milimétrico plan. Saberlo todo de su Interlocutora de antemano desde luego había resultado ser una baza a su favor cojonuda, ¡un fabuloso as de picas y diamantes!... al final currar para el Barco no iba a estar tan mal, ni la Revolución tampoco, ¡la Revolución sería la ostia!... mucho mejor que aquella previsible, aunque entretenida, partida de póker.

-Vale, vale, vale… lo es, lo es... -reconoció rascándose la nuca, inquieta y huidiza, sin poder apartar sus ojos de pajarillo asustado del cuaderno en blanco... ya había comenzado a irritarle el odioso PICA-PICA...-; pero reconoce que resulta desagradable que te incomoden así...

Ni siquiera podía pestañear ante el horror de la página en blanco, cuanto menos respirar o latir... y eso casi logró compadecerle, pero odiaba la compasión... así que se limitó a fumar mientras durase el lastimoso proceso. En el silencio solo vibraban sus caladas a la muerte, tan calmadas y cadentes como su forma de hablar, su voz tan aterciopelada como el humo del mariachi en la garganta.

Todo en él y todo lo que le rodeaba era una maraña incomprensible e indescifrable... magnética y enigmática... a la que muy pocas personas podían resistirse y mucho menos llegar a desentrañar. Solo Mnemea se atrevía a luchar cara a cara, de igual a igual, contra su privilegiada mente. Y lo cierto es que cosechaba algún que otro éxito... luchaba como una fiera, sin miedo, a pecho descubierto, sin importar cuánto pudiese cortarse con sus hilos por el camino hacia... ¿donde? si su corazón y su mente ya los poseía...

Eran SOLO suyos... solo suyos y de nadie más... Alan, Sísifo, el Maestro Titiritero, el Búho Anacoreta, ¡incluso la Bestia!... fuera quien fuese de todas sus poliédricas, brillantes y afiladísimas caras... su corazón y su mente eran solo suyos. Y había llegado hasta cada uno de ellos con simple y llana curiosidad. Nada más. Esa había sido su única arma y su única defensa cuando decidió saltar al vacío de sus agujeros negros. Un salto de fe sin atisbo de respuesta. Su hambre y su sed de preguntas, inconmesurable, mucho más voraz e insaciable que la suya, era lo que a él le había enamorado y le enamoraba cada día más... nunca a la inversa... hasta el día que la conoció no había visto ni concebido Depredador igual, ni siquiera en sí mismo.

Dejó de ser, estar y sentirse solo, si estaba con ella. Su enrevesada inteligencia, su lacerante empatía, su integridad insurrecta, su brillante irreverencia y su osadía sin límites era lo que le enganchaba irremediablemente a ella. Pero lo que realmente amaba no era nada de todo eso, era... el silencio... con ella el TIC-TAC dejaba de contar. Y eso sería así hasta el día de su muerte... porque lo habían prometido... su último tango lo bailarían el uno con el otro, juntos hasta el final, ¡a la mierda la Parca!...

Nadie le había dado vela en aquel entierro.

El pequeño pajarillo carpintero no tenía ninguna posibilidad de éxito... no tenía ni la capacidad ni mucho menos las tripas para horadar en su sucia alma, en su negro corazón... la pobre ilusa partía de la premisa de que era humano y por ley natural o imperativo divino los poseía... ¡craso error!... y a aquellas alturas de su maquiavélico discurso tampoco es que pudiera contemplar una huida a tiempo... ¡mucho menos sin alas!... estaba ya muy lejos de ser una de esas personas que confirman la regla. Había caído en su trampa no verbal, había picado todos y cada uno de sus anzuelos dialécticos y se había enredado, ella solita, en su maraña conceptual: su única escapatoria era la horca.

O la gloria prestada.

Ese se suponía que era el Plan que habían votado en la Cubierta, y que él por su parte... era todo un Showman al fin y al cabo... estaba aderezando a su gusto sobre la marcha, gracias al apoyo indiscutible de las cámaras que grababan desde todos los ángulos posibles la sutil carnicería. Esperaba que Rorschach y Hades estuvieran disfrutando con el espectáculo y tomando apuntes al otro lado del Gran Hermano... sus hilos, orfebrería fina para los cinco sentidos, no merecían menos...

#16

-...desagradable es ir por la vida pensando que uno lo sabe ya todo y nada le va a hacer cambiar de opinión, ¿no cree? -aleccionó cual pajarillo descarriado-; eso solo lleva a posturas maniqueas y radicales, de esas que ha dado a entender que le desagradan tanto -recogió la pulla de nuevo, esta vez con humildad y él la obsequió con su mejor sonrisa... el conductismo a veces resultaba muy útil...- Mi filosofía de vida puede parecerle “radical”… en verdad lo es si la comparamos con el status quo pero… -suspiró, conciliador- créame cuando le digo que tan solo ha sido fruto del ensayo-error. De no tener miedo de autocuestionarme ni tampoco de las respuestas que pudiera encontrar al hacerlo… -se revolvió el pelo- a veces son agradables, pero la mayoría de las veces no lo son y… ¿por eso voy a fingir que no he llegado hasta ellas? -negó rotundamente con mirada firme, oscura como fosas abisales, enturbiada por la marihuana y el hachís.
>> No, ese no es mi estilo, debería saberlo ya. Lo honesto conmigo mismo y con los demás es tratar de asumirlas y aceptarlas por muy desagradables y horribles que sean -su tono era aterciopelado, su ritmo pausado y cadente, para que le entrara en la mollera la lección- Si no lo hiciera… ¿cómo podría mirarme al espejo?, ¿cómo podría mirar a la cara a los demás si… sé que soy una Bestia, pero me ven como un cordero porque no me da la gana de asumir mi propia mierda? -se hizo pequeña, diminuta, por el peso y la honestidad de sus palabras sobre sus hombros de polluelo asustado y desalado.
>> No es justo para los demás ¿no cree?… -suspiró resignado- Inevitablemente les haría daño y también a mi mismo, me sumiría en un eterno conflicto sin resolver y eso no es sano... eso es peor que Hiroshima y Nagasaki juntos… -susurró, y ella se estremeció, así de envuelta y capturada estaba por la atmósfera y sus hilos… como un capullo de seda a su alrededor… tan finos y ligeros que ni siquiera notaba su peso- A la larga me acabaría explotando en la cara, lo que seguramente traería consigo más radioactividad, más dolor, más sangre, más vísceras, más desgracia e incluso la muerte... una muerte patética, lenta y dolorosa, que llenaría mi carne de pústulas contagiosas...
>> Los demás no tenéis culpa de que me desagraden mis respuestas, igual que yo no tengo culpa de que os incomode mi filosofía de vida -sentenció con gesto calmado; su voz era un paraíso terrenal-: por eso me esfuerzo en aceptarlas, por mucho que me duelan y se me claven en las entrañas… y por eso me gustaría que usted se esforzara por entenderme, aunque le incomode profundamente cómo soy -se encendió el porro y se lo tendió- .Yo estoy siendo sincero con usted, solo le pido que respete eso en vez de juzgarlo; podría mentirle… me sería mucho más fácil, así seguro que no se me malinterpretaría…
>> Pero yo no soy así -sonrió orgulloso- Puedo ser un politoxicómano, un ninfómano, un puto animal depravado de mierda, pero no soy ni un mentiroso ni un cobarde ni mucho menos un hipócrita -se defendió tajante, ofendido incluso… el humo hondeaba como una línea divisoria entre ellos- Vivo como pienso, estoy en paz conmigo mismo y con los que me rodean, y a quien le incomode… que se pregunte por qué. Yo desde luego no voy a mancillar esa paz y ese equilibrio que tanto me ha costado conseguir ni a dejar de ser quien soy ni a avergonzarme por pensar lo que pienso ni a reprimir sentir lo que siento solo para que los demás no os sintáis intimidados -ella cogió el porro de entre sus dedos y se lo llevó a sus pepitas de granada; fumó sin pensárselo dos veces.

Él sonrió de oreja a oreja, animándola orgulloso, y ella renació a pájaro carpintero de nuevo, también un poco jilguero cuando comenzó a reír entre el humo con enorme sonrisa, todo lo que daba de sí su boquita de piñón. Le instó amablemente a paladearlo cuando quiso devolvérselo... era la pipa de la paz después de todo… ella tomó en cuenta su gesto y su ofrecimiento y sonrió complacida y mucho más relajada a las pocas caladas nerviosas.

Al rato ya se le había olvidado la incomodidad, la incertidumbre y la culpa.

Sísifo sonrió satisfecho, completamente embelesado con sus caladas cutes... como todo padre con su criatura cuando da sus primeros "pasos de vida": por fin había conseguido que reseteara por Voluntad propia su cerebro, su razón y su percepción... dispuesta a desaprender lo aprendido...

Entre el humo comenzó a sonar la Melodía de la Revolución... o a lo mejor eran los mariachis... rió y rió como su predominante batería, con cada nota, cada acorde, cada silencio... se la había inspirado el Rojo y era mucho más atronadora que el heavy metal, ¡iba mucho más allá del heavy metal!... y en ese momento, justo en ese momento... comenzó a creer, a creer de verdad, que algún día lo conseguirían, ¡que su Bestia no lo echaría a perder!

Había conseguido desarmarla por fin, ¡no tenía absolutamente nada que hacer contra aquella melodía que la doblegaba, a latigazos y sin piedad, con su Voluntad de Poder!... y mucho menos podía plantar cara a la vez a Mnemea y al Rojo... hacía ya mucho tiempo que había perdido estrepitosamente contra él. Y con Mnemea... Mnemea era otra historia muy diferente... se respetaban, se trataban de tú a tú sin problema alguno y se llevaban bien, pero digamos que a Mnemea le gustaba dominar y eso le hacía mantener voluntariamente un impasse con ella con el fin de protegerla. Como todos sus alter ego: la AMABA, la admiraba y respetaba... y desde que la conoció no pudo hacer otra cosa más que complacerla...

Era ella la que le había pedido que cazara al pajarillo carpintero. Era ella la que le había ordenado la lobotomía. Era ella la que había ideado el Plan. Él tan solo tenía que tejer, tender y manejar los hilos, hacer lo que mejor sabía hacer en la puta vida, y hacerlo por ella: porque ella lo creía necesario, porque ella lo deseaba así.

Porque ya era TODO suyo.

Carne, vísceras, corazón, materia gris, cada uno de sus alter ego y hasta sus malditos hilos que siempre había odiado y llevado cual Atlas como una condena... pero... que gracias a ella ahora relucían como si estuvieran hechos de piedras preciosas y no de vil verbo, medias verdades y caleidoscópicas apariencias.

#17

-Esto sabe muy bien, es buena… -sonrió impresionada, degustándola como el mejor de los vinos- ya no recordaba cómo…

-… ¿fumaba? -interrumpió con enorme sonrisa sin poder evitarlo…- Aaaaaaaaanda... ¡mira la pollina! -se carcajeó complacido.

-… ¿cómo qué pollina?, ¡si soy mucho más mayor que tú!, no voy a decir que podría ser tu madre pero… -sonrió con acidez y eso que el mariachi estaba bien dulce; él rió aún más fuerte, tomándolo de entre sus dedos que se lo ofrecían con gesto de olor primaveral.

La marihuana poseía el indudable don de unir a la gente de una extraña manera, era lo que más le gustaba de ella; y el hachís por su parte hacía con su cuerpo y su mente lo mismo que Dalí hacía con sus relojes... lo cual sin duda era una delicia irrenunciable para él...

Su mente era tan vertiginosa, que tener la posibilidad de convertir el tiempo en barro era sin duda alguna una de sus mejores armas contra ella, y que ese respiro encima creciera de la tierra supuso un flechazo, amor a primera vista... uno de los obsequios desinteresados que le ofrecía la Madre Naturaleza, otro de tantos que no merecía...

-Ver para creer… -fumó, paladeando la calada tanto como las palabras que se filtraron entre el humo hasta encharcar su vagina- una mujer como usted, de su clase, categoría y caché, presumiendo de lo mayor que es… -silbó divertido- ¡Eso sí que no me lo esperaba! -palmeó entusiasmado contra las tablas, devolviéndole el porro que ella recogió azorada como una colegiala.

-Es lo que tiene que me drogues la lengua, que ya no sé ni lo que digo... -él siguió riendo a carcajadas indolente- y si encima la tuya no tiene ni coto ni freno, ya me... ¡corta el rollo, Peter Pan!... -rió, intentando pegarle una torta, su sonrisa de granadina velada por el humo... mira que tenía que estar colorada para que se notara tras la capa de maquillaje...

-...¿ahora quiere ser Wendy o qué? -consiguió articular sin parar de reír y ella estalló en sonoras carcajadas también como si aquello fuera del todo una idea inaceptable; sus risas compitieron por conquistar el escenario.

Se apresuró a denegar por pura profesionalidad con todas y cada una de las partes de su cuerpo menos su clítoris y su vagina que, apostaba, seguían palpitando como el capullo del mariachi, esta vez humeando silencioso entre sus dedos.

Se relamió los colmillos… el hambre era ya felina...

-Tú no das puntada sin hilo, ¿no?

-Mea culpa, no puedo evitarlo… ¡me fascinan las arañas! -rió con ganas, y ella le coreó devolviéndole el porro, solo que por motivos muy diferentes; él estaba de tan buen humor que se lo cedió de buena gana... que lo disfrutara… no habría probado algo tan bueno y delicioso en la vida- Vaya con cuidado, le advierto de que es fuerte, está "cultivada por hombres rudos sin bigote, para hombres rudos con bigote"... -citó gesticulando un cartel de neón inmenso en el aire y ella trinó y trinó como los jilgueros a la hora de irse a dormir.

¡Era su eslogan de verdad!, aunque se lo tomara a coña: lo decidieron el Rojo y él en el Barco, puestísimos de setas de la risa junto al resto de camaradas, tras un hilarante debate sobre cómo patentar el beneficioso asunto.

-...es cosecha propia, ya sabe, agua p’al sembrao… mi chico tiene mucha mano para las plantas -le guiñó el ojo tan cómplice como lascivo; ella reía y reía sin parar ni tampoco poder evitarlo por más que la pobrecilla lo intentara, no daba a basto a enjugarse las lágrimas de hachís y marihuana-, ¡y le gusta mucho experimentar también!, no sabe cuánto... supongo que por eso es tan buen inventor... el caso... ¿ve? me disperso con una facilidad de la ostia, ¡aunque este fumao!, es exasperante de verdad... -ella se llevó las manos a la tripa por el flato sin poder hacer más por ayudarle, lágrimas de la risa en los ojos y la comisura de los labios- el caso es, como le decía... que experimenta con los injertos, ¡le chifla!: mezcla generaciones de la realeza marihuanil con otras generaciones de la misma Planta Madre que despuntan en nuestro modesto Imperio Canábico... es modesto porque si no sería ilegal, claro... tanto como la endogamia de los Borbones... -apuntó croissant en alto- pero en vez de salir una planta boba e inútil que no sirve para nada, ¡sale una Moby Dick perfecta! -rieron a carcajadas.

Y apostaba al verde la cosecha de ese año a que era monárquica, pero a aquellas alturas del mariachi, a punto de ficar, le dio exactamente igual.

... mi verde que dulce verde.
Verde hoja. Verdes ramas.
El hachís sobre la hebra
y el cogollo en la garganta...

#18

-¡Para!, en serio… ¡para!, que no puedo más, no puedo más… -se agarraba la tripa y se limpiaba las lágrimas de la risa y todo, entre resuellos trataba de respirar de alguna manera, le devolvió el porro como si esa fuera la causa de todos sus "males"- ¡No tienes piedad!, ni pizca de piedad conmigo… -sonrió apartándose el flequillo, él le miraba inocente de toda culpa apurando las últimas caladas para aguantarse la risa; apagó la chusta- ¿Y qué me dices del chocolate?, ¿eh?, ¿también es casero? -tenía que retomar el control de alguna manera, y ella tampoco tenía piedad con él... seguro que lo ponía en su contrato...

-También, también... ya le he dicho que mi chico tiene unas manos divinas, un regalo CELESTIAL son, son… joder… ¡mejor no le digo cómo son sus manos! -sonrió bellaco, riendo a carcajadas; y ella rió con él, gracias a la yerba le importaba un comino ya la incomodidad que el suscitaba el tema, tanto como su jefe y su mierda de contrato... le había advertido de que era fuerte, y quien avisa no es traidor es avisador...
>> El caso es que es un manitas para todo lo que se propone, fuera coña, y le mola mucho el rollo de la genética y todo eso, se le da bien. Él es de ciencias puras y duras -aclaró risueño... y algo envidioso...-, le flipan las mates, la física y la química desde pequeño, ¿sabe?, a mi solo me dan dolor de cabeza y ganas de pegarle a algo, ¡ni le cuento el dibujo técnico!, es que también le gusta construir cosas… -añadió ceja en alto y ella sonrió, no era difícil imaginar su aversión; lo que sí que no podía imaginar era que el Rojo sabía fabricar pequeñas bombas caseras desde los 13 años y que le fascinaba destruir cosas tanto como crearlas, pero eso mejor que no lo supiera- ¡Si sabe hacer incluso yogurt casero, joder! -bufó y ella rió sin comprender, claro-, que está de vicio por cierto, es muy diferente al que venden en las tiendas, tiene un sabor mucho más intenso y especial... ¡oh!, y también cocina de putísima madre, porque tengo un gym en mi casa, que si no... -el croissant murió entre sus fauces, ella sonrió con calidez- Créame cuando le digo que esas manos son un regalo del cielo... -se besó los dedos a la italiana; ella no sabía si estaba de coña, pero prefería creer que no; quizás por eso había ido recobrando la compostura... por curiosidad y puro romanticismo, no por profesionalidad...

-Si corres el riesgo de tener michelines y barriga eso significa que le importas mucho y que se esfuerza por cuidarte bien, ¿no crees? No parece que sea muy fácil engordar con tu estilo de vida... -suspiró señalándole con cierta envidia que en absoluto se molestó en disimular.

-¡En eso tiene razón!, no sabe cuánta... -le concedió con gesto humilde- El peso ha sido siempre para mi un problema por su escasez más que por su exceso, tengo un metabolismo que lo quema todo como la yesca... y tampoco ayudaba mi alimentación de puta mierda, mis horarios descontrolados por el insomnio y mucho menos las drogas, la verdad... tiene razón, tiene razón, ¡desde que lo conocí creo que ese problema lo tengo más que solucionado! -rió satisfecho y feliz revolviéndose el pelo; y ella sonrió con ojos brillantes... aquello sí que entraba dentro de su concepto del amor al parecer...
>>No solo por la alimentación, ¿eh?, gracias a él hoy por hoy casi todas las drogas que consumo son completamente naturales, “artesanales” por así decirlo, y se nota... ¡vaya si se nota!... con su experiencia y mis conocimientos es todo mucho más fácil -le guiñó un ojo risueño-. Las cultivamos entre los dos sin pesticidas ni cortes ni mierdas añadidas innecesarias... las de ocio son tan esporádicas que no merece la pena el esfuerzo y el riesgo de fabricarlas… excepto el cristal, claro, ese siempre tiene que ser de excelente calidad o te jodes la vida ¡y mi niño sabe cómo hacerlo porque es un puto máquina!, ya le he dicho que es medio químico -palmeó con entusiasmo sobre las tablas, recordando con morriña la última orgía berlinesa... al paso del recuerdo se consoló con otra napolitana.
>> No es como el cristal azul de Heisenberg, claro, pero el pobrecillo lo intenta con ilusión, yo lo cato para darle mi experta crítica, ¡y los dos somos felices! -rió culpable, las comisuras llenas de chocolate; ella le miraba con los ojos como platos, eso sí que sabía que no era coña, pero no le dio tiempo a abrir el pico por el efecto aletargador y relajante del hachís y su voz-. Voy al baño y así le doy tiempo para tomar notas, que tiene ese cuaderno muy en blanco y con esta yerba seguro que le ha venido la inspiración -sonrió comprensivo, relamiéndose las fauces y poniéndose en pie.

La inspiración y una gula y un deseo tan descomunales como Moby Dick, eso seguro... el Rojo nunca defraudaba, incluso sin conocerle...

De camino a bambalinas barajó seriamente la idea de llamarle... ¡sería mucho, mucho más divertido!... ella no le quitó la mirada de encima hasta que desapareció tras la gigantesca bandera de la tripulación que hacía las veces de telón de fondo. Podía sentir sus pupilas y la avidez de sus deseos reprimidos acariciándole el cuerpo de arriba a abajo... luego miraría con idéntica ansiedad a la napolitana, eso seguro, aunque estuviera mordisqueada y todo... y, al calibrar seriamente su desesperación y su gula, debido a la dieta y el cuasimatrimonio que mantenía, con el factor añadido del porro, desplazaría automáticamente sus ojos hacia su huesuda muñeca, a ver si por algún casual podía ser ya la hora del segundo pecado del día. Percatándose entonces y solo entonces del cruel TIC-TAC que Sísifo había detenido para ella.

Se llevó las manos a la cabeza: ¡13:20!!!!!

El shock temporal era imprescindible para que el Plan continuara por los cauces establecidos.

En lugar de llamar a su jefe, vio por las cámaras cómo cogía su cuaderno en blanco y se ponía a escribir frenéticamente como una condenada. Sonrió y fue a mear tranquilo… se acordó mientras lo hacía de la dorada y espumosa cerveza que le pedía a gritos ser rescatada de la nevera… también era la hora de su chute.

-Lo de antes… ha sido una buena réplica, Sísifo… -rumió sin alzar los ojos de sus notas cuando tomó asiento a su lado, no en el centro del escenario.

Pero ella tan siquiera se percató de ese generoso gesto por su parte, tan concentrada y estimulada como estaba en escribir por el efecto de la la yerba, el hachís y el enigmático significado escurridizo de sus agujeros negros, que se le escapaba entre los dedos como arena. Arena que volvía a precipitarse a toda velocidad en el discreto reloj de su ya cadavérica muñeca. Su sorpresa fue contemplar, de nuevo en primera fila... como si de otro milagro se tratase... que pese a tener tantos factores adversos en contra, eso no le impedía en absoluto escribir sus conclusiones a una velocidad de elocuencia ciertamente increíble que envidió al instante.

-¿Cuál de todas? -se acomodó en la flor del loto sin perder detalle del inesperado proceso cuasiautomático que se desarrollaba impúdicamente frente a sus ojos.

Resistiéndose con todas sus fuerzas a escudriñar el papel y las líneas de garabatos escritas sobre él... no le parecía justo, dado el archiconocido celo por su intimidad que abanderaba... así que abrió una bolsa de patatas de jamón para consolarse, empezaba a tener hambre no metafórica. Ella sonrió distraída al escucharle mascar... sin percatarse de que por primera vez en toda la entrevista, se resistía a mirarla por encima del hombro... ¡mucho mejor las patatas!

Tanto dulce de panadería le recordaba al sabor del sudor del Rojo y eso era contraproducente para su atención... sus mañanas juntos sobre el tatami a puñetazo limpio, y luego sobre el tatami también pero mucho más horizontales, no por ello menos violentos, eso nunca... Él siempre tenía que disputarle el poder, estaba en su ADN, y sus intentos le parecían tan tiernos y adorables que se lo consentía... era el niño de sus ojos, ¡qué iba a hacer!...

Su pequeña burbuja de paz interior explotó cuando Rebeca alzó la mirada por fin del cuaderno que ya no estaba en blanco... como supuso Mnemea, lo hizo con otros ojos… estaba avergonzada por su comportamiento, realmente avergonzada, como una cría pequeña que se sabía descarriada en busca de ayuda y de consuelo.

Sísifo aguantó impasible su peso, mascando a dos carrillos; pero esta vez el silencio no la incomodó y por impulso trató de buscar la respuesta entre sus notas recién escritas.

Y él siguió mascando y mascando, distrayéndose con algún otro buen ejemplo de la mañana hogareña que se estaba perdiendo, sus duchas juntos tampoco estaban nada mal. Ella revisaba agobiada las páginas que acababa de concebir, de adelante para atrás, sin dar crédito a que todavía no le hubiera hecho ninguna de las preguntas que tenía preparadas… en realidad no habían hablado de nada, eso era completamente cierto... de nada relevante para la entrevista al menos... ¡ni siquiera de su música!... nada más allá de la alusión a su gusto por los ritmos primitivos y tribales.

-¿Qué?, ¿problemas para sintetizar lo importante?, tengo un piquito de oro, mis padres solían decírmelo a menudo -comía con tanta parsimonia como fumaba y hablaba.

Como todas, no pudo evitar quedarse embelesada con el cadente y voraz contoneo de su mandíbula, tan perfecta, que hasta el hecho de comer resultaba obsceno en él. Con su estrés acumulado por la hora (muy) sobrepasada, por desobedecer a sus superiores y por el peso de una entrevista nada fructífera, ese detalle le acabó de desquiciar los nervios, acabando por fin con el último resquicio de su defensa.

A él la situación le pareció graciosísima, la intuía luchando contra sí misma por la gula aparentemente insaciable de la yerba y por un deseo cuya naturaleza rechazaba de pleno, con tanto empecinamiento como reprimía las calorías de más… ¡sería divertido!... al final la putada de la entrevista a las nueve de la mañana iba a resultar interesante y todo.

¿Quién sabe?, a lo mejor Rebeca tenía algo que decir.

#19

-No hemos hablado de… ¡nada productivo!… -musitó, la mano en la cabeza, los ojos se debatían entre las patatas y su mandíbula- no digo que no haya sido interesante pero… -se apresuró a apuntar algo que le había venido a la mente… en la hoja de preguntas, se fijó- ¡Ni siquiera te he hecho aún una pregunta sobre tu música!, tienes razón… en realidad sobre nada de lo que tenía pensado y… -golpeteó la lista sin formular, agobiada y culpable a la vez, el ceño fruncido por el desafío- ¿me dices cómo narices organizo yo TODO lo que has dicho para meterlo en la entrevista? Solo dispones de media página ¿sabes? el periodismo tristemente funciona así -aleccionó boli en alto; su pregunta, su frustración y su sentimiento de culpa le revelaron implícitamente su Voluntad de ayudarle a transmitir sus ideas, por retorcidas que fueran... eso significaba que el Plan iba mejor que bien... Mnemea no lo había previsto hasta mucho más adelante, así que decidió aprovecharlo- Debes procurar darme respuestas más… concisas, por favor, o de lo contrario no tengo ni idea de cómo voy a abordar TODO esto... -imploró mirando a su cuaderno y rascándose la cabeza con el bolígrafo ceñuda, perdida entre sus propias palabras, venga a darle vueltas a sus inútiles años de instrucción universitaria.

Desaprender esa mierda le costaría muchísimo más trabajo, eso sin duda... pobre y afortunada Rebeca... su futuro ya estaba escrito sin que ella lo supiera, sin que tan siquiera lo sospechara, gracias a sus hilos.

Le encandiló su carita y aleteo de pajarillo agobiado y descarriado... que le importara más darle la voz que se merecía, que el importantísimo hecho de que habían rebasado las dos horas impuestas por su jefe y la redacción hacía tiempo… cada vez se alegraba más de haber conectado las cámaras.

-Seamos sinceros, Rebeca, ya hay confianza... -imploró ahora él, patata en alto-: sabe tan bien como yo que esa entrevista que pretende hacerme es una mierda, ¡una miseria!… ¿solo media página?, ¿en serio?... yo no soy hombre de pocas palabras, aunque pueda parecerlo… ya me ha visto… -sonrió orgulloso de su piquito, autopremiando su elocuencia con un jugoso y ondulado ejemplar patatil que ella paladeó a lo lejos… casi la escuchaba salivar…
>> Las apariencias engañan ¿sabe? Con eso no tenemos ni para pipas, ya se lo digo yo - bufó ofendidísimo-. Es cierto que soy introvertido y reservado, pero una vez que abro el pico me cuesta cerrarlo, ya sabe, la inercia que es muy mala… ¿ve como necesita una foto?... - dejó la botella de agua a un lado porque era inútil, no le iba a quitar la sed en la vida, entre el jamón y tantas palabras… necesitaba una cerveza YA...- Una bien grande en el centro de la página -escenificó en el aire- y luego la entrevista alrededor, ¡así dispondría de mucho más espacio! Tendría que condensar mis respuestas, claro, pero confío en usted y en su profesionalidad, ya se lo he dicho -le guiñó un ojo cómplice entre palabra y patata para restar importancia a su agobio, ella sonreía negando con la cabeza... no sabía si por el discurso o para convencerse a sí misma de no pedirle patatas...

-¿No vas a parar hasta conseguir la maldita foto, verdad? -rió culpable con la boca llena por respuesta-; y luego no pararás hasta que tu entrevista se convierta en “suplemento especial” y pase de ocupar media página a dos por delante y por detrás, incluso más, ¿quién sabe?... -rió aún más fuerte.

Y le ofreció patatas por el buen rato que le estaba haciendo pasar pero, como había supuesto, ya había cumplido el cupo de grasas saturadas del día... y al menos tenía que intentar ser una mujer de palabra...

Se encogió de hombros y siguió comiéndoselas él solito tan ricamente.

-...eso lo dejo en sus manos, confío en su capacidad -delegó sonriente, señalando su cuaderno... que a ella ahora se le hizo un mundo...- ¡oh vamos Rebeca!... no me sea insegura... ya ve que con media página no tenemos ni para los preliminares… y adoro los preliminares, ¿qué le voy a hacer?, ¿acaso eso también es pecado?… -sonrió bellaco hincando el diente a otra patata enorme por simple gula; ella sonrió azorada negando con la cabeza... muda y a la vez ansiosa, como el conejo que corre tras una zanahoria...

-¿De verdad confías en mi? -receló, siempre tan suspicaz... defecto profesional, supuso... o tal vez su instinto que intuía por fin al galgo corriendo a su vez tras ella.

-Se me conoce por ser hombre de una noche, Rebeca, no me gustan los rodeos... siempre y cuando no sean necesarios... -sonrió, lascivo- Cuando quiera estoy listo para entrar en faena, lo cosa es si lo está usted.

-Yo llevo lista desde que he llegado, Sísifo… -advirtió boli en alto, tratando de marcar distancias, ya prácticamente inexistentes- ¡pero me lías!, ¡me lías! -se defendió inocente de brazos abiertos y rieron juntos de culpabilidad- Y yo no sé qué haces, en serio, o si será por ese hachís de tu chico, ¡pero el tiempo transcurre muy raro!, como muy deprisa y a la vez muy lento, ¿no te has fijado? -gesticuló confusa con pequeños aleteos de manos; él rió y rió a su lado, acalorado por la risa se separaba el jersey del cuerpo y todo… los putos relojes de Dalí no fallaban nunca…
>>¿De verdad que no lo notas? ¡te lo digo en serio! -trató de pegarle y todo, risueña- ¿o soy yo?, soy yo y la Moby Dick esa que me has colado ¿no? -desechó el PICA-PICA porque no paraba de reír- ¡Vale, vale!, tú ganas, ¡tú ganas! -intentó pegarle de nuevo, él la esquivó sin problemas secándose las lágrimas, tratando de controlarse para paladear su victoria-: he de admitir que tu forma de romper el hielo es muy interesante… -reconoció para su sorpresa, ¡quién sabe!, quizás colocada también por su olor, tan cerca... justo ahora se percataba la pobre polluela...

-…¿sí?, ¿de verdad? -encadenó una carcajada con otra sin poder evitarlo, revolviéndose el pelo realmente ilusionado, era la primera vez que alguien le decía algo así... ¡y el Rojo ya no podría argumentar lo contrario!… ella se echó a trinar a su lado de lo lindo que le pareció... su buhíto era adorable- Pues eso, Rebeca, si me hace el GRANDÍSIMO favor, va y se lo dice a mi Capitán y a su querido Segundo al mando, mi chico, bueno y a todos… ¡sí, dígaselo a todos!... -instó palmeando las tablas realmente emocionado- ¡Bien alto y bien claro, por favor!, procure vocalizar y hablar despacio para que se les quede grabado a fuego, los revolucionarios son duros de mollera y los genios ya ni le cuento... -y ella reía y reía cual pájaro carpintero.
>> ¡No es para tomárselo a broma!... empiezan tomándote por el pito del sereno y acaban lobotomizándote entero... -advirtió nuevamente, pero sus carcajadas le impidieron captar el doble sentido-. TODOS dicen que se me da fatal... ¡incluso Mnemea!, ¿lo puede creer?... ¡cría cuervos y tendrás cuervitos!... pero yo discrepo, discrepo profundamente ¡porque creo que cada vez se me da mejor!, que lo mío me ha costado… -sonrió orgulloso, su pecho emplumado henchido, ella se limpiaba de nuevo las lágrimas de la risa, atendía al flato, toda la parafernalia... pero el brillo de sus ojos... sus ojos no eran burdo atrezzo- aunque en realidad discrepamos siempre, a todas horas y por lo que sea, ya sabe, aunque sea una completa gilipollez, es lo que pasa con la familia -suspiró hastiado- y lo normal entre nosotros, si no fuera así empezaría a preocuparme de hecho…

-…¿por qué utilizáis términos de navegación para referiros entre vosotros y a todo esto? -inquirió con VERDADERA curiosidad señalando el Barco, pero desechó ella misma al instante la digresión con culpable aleteo... ¿culpable por qué?... nada en el mundo le parecía más triste que la curiosidad automutilada- ¿Ves?, ¡ya me estás liando otra vez!, me empiezas a contar cosas y… vamos a hablar de música, ¿quieres? -sonrió con calidez, y él tuvo que esforzarse para ocultar su tristeza... gajes del oficio...