Miss_Morrigan
Rango3 Nivel 13 (170 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1

-Alessa, escucha... Se han marchado.

Nuestra incomprendida, Alessa, desarrolla una visión más cruel, violenta y oscura sobre la realidad que la absorbe, aunque se refugia en la inocencia que todavía posee, muestra elementos de un terror psicológico sobre turbios recuerdos de un pasado por conocer, dominada por la sed de existencia de sus Criaturas deformadas... Alessa con traumas mentales desea recobrar lo que nunca le ha pertenecido, vivir una vida, aún es víctima de la depresión y de alucinaciones espeluznantes

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Ed_Venaplus
Rango6 Nivel 29
hace 3 meses

Hola Miss_Morrigan, somos editorial Venaplus. Una nueva editorial que publica a escritores noveles que escriben en sttorybox,y/o redes sociales. Querríamos llevar sus escritos a librerías físicas sino lo has publicado ya en librerías o te hayas autopublicado. Ya que publicamos las obras inéditas. Si nunca antes, has publicado nada y tus escritos que escribes en sttorybok son inéditas en papel nos gustaría el poder publicarte. Totalmente financiado por nosotros al 100%. Sabemos que al ser un autor no conocido, tienes muchas trabas y zancadillas a la hora de publicar. No tienes la oportunidad de que te financien en librerías, ya sea por el desinterés de las editoriales, que sólo publican a autores conocidos o consagrados en ventas, o bien, porque sólo encuentras indeseables que quieren sacarte tu dinero con la auto o coedición. Donde además de gastar su dinero, tendrás muy mala imagen de cara a los libreros y lectores. Con ediciones Venaplus, no tienes que pagar por publicar tu libro. Nosotros te financiamos. Somos una editorial convencional. Ya es hora de dar el salto en papel.
Envíame un email a @gmail.com">editorialvenaplus@gmail.com y hablamos de ver tus escritos plasmados en un libro y expuesto en las librerías, totalmente financiado por nosotros y dando una buena imagen como autor.
Ofrecemos asesoramiento gratuito, asumimos los costes de las facturas de imprenta, mensajería, gestión e inscripción de ISBN, firmas de libros, pondremos un equipo de profesionales a su servicio, diseñadores, maquetadores, contactos con librerías, asesoramiento, etc.
Sólo publicamos a escritores residentes en España. ¿Tendrías más escritos terminados?
Muchas gracias y cualquier consulta me tiene a su disposición.
Atte. Lara Gómez.
Visita nuestro twitter;
https://twitter.com/EVenaplus

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#2

Un condenado Nacimiento

-Yo contare nuestra historia, tu haz que la conozca el mundo...

... Sé que permaneceré enferma y sé que Él existe, eso me consta, el dolor lo ha masacrado y no puedo aliviar los horrores para cambiar esa parte del pasado, la primera vez que lo vi era muy pequeña y no me podía mover, susurro que yo le pertenecía, que alzaría un castillo realizado de sombras, en donde pueda escuchar las dolencias de los maldecidos y mal formados, que tomará la mitad de mi corazón y mostrará mi cicatriz, no hubo ningún adiós o ultimas esperanzas...

-¡Él  ha perdurado, y mientras yo viva, Él lo hará... yo vivo, por lo tanto, Él existe!

#3

Plegarias por mis Mefistofélicas Memorias.

Capítulo  1

Es mis ojos y una extensión de mi interior, quiero percibirlo, encerrarlo en mi memoria, para poder alimentar a mi inocente alma de su imagen, nuestro espíritu anhela por los caminos oscuros que eternamente los espectros abatidos y maldecidos errantes recorrerán reclamando por sus lamentos, no pueden ser salvados, entonces, Saluda y condena a los humanos por las manos de los mal formados...

Es triste y hace pensar en la muerte... un gran y espeso bosque, inquietante, el envenenado viento  movía las raquíticas ramas de los árboles abandonados haciendo que se conectaran, en una especia de desquiciada metamorfosis, unas con otras formando, un solo y desproporcionado cuerpo, que volvía a dividirse en cientos de raíces, en lo más profundo, descansando plácidamente bajo tierra, esperando a volverse a conectar entre sí, un infinito, son como piezas de una incompleta memoria, como la mía, como neuronas que se enlazan y transmiten recuerdos, un complejo proceso de sucesos a través de impulsos causados por las extraordinarias tormentas e exorbitantes vientos que se llevan los mas tortuosos y lúgubres recuerdos de las almas atormentadas, dejándolas completamente vacías, sin ninguna melancólica reminiscencia de alguna mente en pena que queda anhelando la oscuridad y el olvido por toda la eternidad.

-Srta. Keytler, Srta. Keytler... ALESSA - sentí como un gran libro de tapa verde oscuro, deteriorado con grandes letras y una cruz en dorado, golpeaba el gastado pupitre de madera, el ruido matizado junto con el polvo que se produjo del choque entre la mesa y el libro me hizo despegar mis ojos de la ventana y mirar al frente donde estaba la Hermana Edith, mirándome con rechazo, retiro su biblia que llevaba con tan devoción a todas partes, como si alguna vez su contenido fuera propio, pero con el pasar de los siglos,  permanecerá igual, sentí cientos de ojos sobre mi encorvada espalda y pequeñas bocas soltando silenciosas muecas, todas las niñas del salón, quedaron expectantes del infortunio, desligando pequeñas risas, por lo bajo.

-Srta. keytler su concentración hacia la clase es una blasfemia - se acerco a mí, me miro a los ojos y en un tonó relevante - llevas aquí muchos años, alguna vez tienes que entender el sentido de la obligación y el deber hacia nuestro salvador – su cara sucumbió con gesto de desprecio, el cual detecte al instante,  quede reservadamente silenciada, mirando fijamente el pupitre, avergonzada, un resoplido fue lo último que escuche de ella, como sonido de desaprobación, uno más de varios durante mi existencia aquí, el ruedo de su túnica rosando el suelo fue lo que vi por el rabillo del ojo, distanciándose cada vez más hacia el frente de la habitación, un pequeño sentimiento de alivio regreso por mis nervios y se alojo en mis pulmones, pero aun estaban los cientos de ojos expectantes, levante cautelosa mente la madera del pupitre, aloje mis cuadernos carentes de conocimiento, al fondo, al mismo lugar que mi cautelosa vida pertenecía, levante la mirada mis ojos se entristecieron al ver las incontables palabras talladas por mi mano y una vieja pero afilada pluma de tinta, desde que llegue aquí, aunque casi siempre se repetía la misma monótona palabra...

¿HOLA?

El sonido  lento y vibrante de tres campanazos hizo que me exaltara dejando caer la tabla del pupitre devolviendo a las sombras la sinfonía de palabras mudas que escondía del mundo;  empezamos a marchar, todas ordenadas, en fila, movimientos precisos de nuestros pies, con nuestros uniformes de un frió tono azul oscuro que combinaba a la perfección con el deteriorado y aciago internado, volviéndonos como si fuéramos parte del nefasto decorado, parte de las paredes, de los suelos, de los cielos rasos, me empujaban, chocaban contra mí, tiraban de las puntas de mi cabello, los estiraban hasta romperlos, un pequeño pero afilado y punzante dolor en mi omóplato derecho, ¿un broche o algún alfiler oxidado? Quizás... eso era nuevo, en la mano de una de mis compañeras de mente infantil y cruel; inmóvil, mientras aprisionaba y oprimía mis labios, mezcle con ellos insípidos respiros de mínima tortura.

#4

Los pasos se escuchaban al unisonó que requerían una creencia ciega, sin entusiasmo emocional, como un pulso constante, formando los segundos con una eternidad dejando funesto al tiempo del pasado, nos movíamos una del lado de la otra; la piel se erizaba siempre al entrar a ese gran salón...

Tantos ojos y demasiados cuerpos sin vida, imaginarios, se colgaban de las paredes marcando un pasar de historias inexistente, ídolos pintados, gélidos, distantes, recubriéndose de grandes marcos adornando la mediocridad de los fieles creyentes, nos sentamos en los infinitos escaños ante las Podridas e inmensas mesas, que tenían un principio y final, llegando casi de pared a pared, dando una fría bienvenida a la desmesurada chimenea atascada en el antiguo tiempo, que parece muy arcaica e inclemente a primera vista; estando en medio de la que soy y de la que quisieran y sin hacer preguntas, con las manos sobre mis rodillas, voy esterilizando de a poco mis vivos pensamientos.

La naturaleza de la madre superiora se veía de pie con una grata voluntad por ejercer autoridad, detrás de ella podía distinguirse el implacable mármol, los pilares de la antigua chimenea, dos monjas entraron cargadas de leños, troncos y astillas, las cuales arrojaron salvajemente dentro de ella, alimentándola, una fricción causada por la mezcla entre fósforo y azufre, creando una orgánica llama que creó una violenta ruptura en la agrietada madera dejando escuchar el crepitar de las internas gotas de agua, evaporándose, escapando en forma de pequeños lazos dibujados de luz, dejando entre ver una mística danza entre ellas.

-¡OH NUESTRO AMADO SALVADOR! - dijo la madre superiora gritando de forma estremecida, arrastrando un pequeño banco a pocos centímetros del la incesante hoguera, dejando en eco un chirrido desagradable... - Han sido capaces de cuestionar tu voluntad, ¿no somos todos una parte de ti? - comenzó al acecho, al igual que mi incipiente delirio, mientras continuaba con la profería de sus oraciones extrañas- Se debe ser obediente, mientras trabajamos en su obra - regodeaba con los ojos dilatados todo el lugar, tres mujeres más vestidas de hábitos, lograron un repentino estruendo seco cerrando las puertas principales del gran salón dejando todo en hermetismo, iba a ser una masacre...
- El sufrimiento es el amor bondadoso de Dios, diciéndonos que volvamos a Él, volver al camino que el creo para nosotros y hacernos entender que no somos nosotros quienes tenemos el control de nuestras vidas, si no que es Dios nuestro señor y creador quien las controla - sus pasos eran precisos y la mortificación que me subsistía puso "caza" en mi infantil conciencia - la disciplina es el estado más devoto del hombre por que de ella nos lleva a realizar los anhelos más profundos de nuestro ser, solo nos exige que seamos fieles...

Mi mente vacilaba al escuchar semejantes palabras inhumanas, conjeturas descarriadas, daban una carnívora resistencia al pensamiento propio, al cuestionamiento, que opuso una sombra en mi curvada espina, la ansiedad se torno en suspiros de angustia por el lamentable tormento que desesperadamente hubiera querido mitigar...

#5

Acalló, resonó y respiro, mis oídos tenían la penosa impresión que ella se encontraba detrás de mí, mis extraños y vidriosos ojos podían distinguir la sombra que se formaba de su silueta reflejada en la madera, un malestar en mi pecho me abatió con una irremediable tristeza mental - ¿Qué era lo que alentaba que estuvieran a mi entera contemplación? - me detuve a pensar por un instante, el cual no fue suficiente; la respuesta al motivo de la atmósfera opresiva que se había desempeñado a mi entorno, estaba bajo las decrepitas manos de la madre superiora, que ocupaba como una sombra mi cuerpo...

lo lanzó con un sentimiento de violencia y el motivo redundante cayo ente mis ojos, me detuve bruscamente con un palpitar de frió asombro... un libro, esas cientos de páginas, condenadas, el alimento de mi influencia durante años, llenos de historias, filosofía, arte, pasiones, creencias y horrores, destruyendo todo lo adoctrinado, pasajes y leyendas que habían moldeado el destino de mis pensamientos silencisamente, intelectuales e incomprensibles, mas allá de las obtusas metes con las que me veía obligada a coexistir, todo este acto de naturaleza aterrador no necesitaba más comentarios, así que no haré ninguno, ni siquiera alegare palabra en mi defensa, que caso tendría, ya habían visto mis pecados y han decidido el castigo de mis apostasías; todo por un curioso libro, que todavía no había tenido la capacidad de comprender, que resguarde para mi, una obra que las mujeres de hábitos negros ocultan para prevenirse, para que nadie pudiera incurrir de adoctrinar sus propias mentes con una milagrosa como macabra historia, pero eso no hizo que se alejara de mis transparentes manos cuando lo encontré; la mayoría de los libros que aquí llegan son considerados blasfemos o herejes, son solo unos pocos los que se consideran propios y sanos para las mentes religiosas, que no contradigan con su evangelio de mandamientos, no tienen el alcance de virtud para que alguien los elogie, de poder contemplarlos o entenderlos, su activo de vida termina cuando son marcados "INDEX LIBRARIUM PROHIBITORUM", todas esas ideas e historias, se encontraban en un índice de prohibidos por la iglesia, que se considera una precaución en un modo alguno extraño, no puedo establecer una relación comprensible de causa y efecto entre las mentes eclesiásticas y mi criminal acto, tal vez era mi culpa, me había olvidado de la inspección hacia los cuartos, creí que lo había escondido bien y ante mi desesperanzado infortunio no tuve deseos de oponerme a un siniestro como castigo.
Expuesta ante la remota situación, gire la cabeza por un instante, y mis ojos impactaron con los de la madre superiora, los detuve por un extinguido tiempo, porque no podía mirarla sin espanto, termine de girar gradualmente mi cuerpo por completo quedándome frente al rosario que colgaba de su cuello, deje la volátil fuerza que me acogía en el banco compartido con las demás niñas, sin antes notar el llanto y el temblor en el cuerpo de una de ellas, era extraña la alteración de su apariencia, parecía que se iba  desvanecerse, con el tiempo, ¿era ella o ella somatizaba lo que padecía yo?...

El balanceo de mi cuerpo de un pie delante de otro, contradecía también esta idea malsana, quiero apartar mi cuerpo, muerto, del suelo, ¿podría desaparecer?... por favor dime que puedo desaparecer.

Sus miradas se clavaron en mí, como centenares de agujas, las miradas vivas e imaginarias, expectantes de una enfermedad errante desnaturalizada y si estoy consciente de la ironía, cataléptica y de un débil rubor que se extendía en mis mejillas hasta llegar a mi pecho, seguí mi camino a los pasos marcados por la mujer de mantos negros y crucifijo, con fatiga, hacia el frente, contemplando el banquillo fríamente calculado, a pocos centímetros de la inminente pira, adquirí una palidez de mi semblante y la luminosidad de mis creencias estaban por desaparecer...

Estoy segura que en la mente de esta retorcida mujer, dominan ideales intangibles, opresivos y agitados, sin descanso, su estado apresurado me aterraba, sentía sus rígidos pasos, que se deslizaban junto con sus extrañas influencias de supersticiones fantásticas y contagiosas para las mentes débiles.
El cinismo en su justa dosis, se detuvo... me detuvo, el calor empezó a sofocar mi helado cuerpo, pude ver sus facciones y percibí su hórrida idea, poso su mano sobre mi hombro, un insurgente estremecimiento inundo mis nervios, con la respiración agitada y mis ojos en el piso, perdí lo que no había encontrado, mi hombro sufría una opresión cada vez más fuerte, apresurada como si no me advirtieran de la presencia de dos corruptas hermanas detrás mío, sentándome en el banquillo por la fuerza ... me inclinaron dejando mi abdomen pegado sobre mis rodillas, corrieron mi oscuro cabello hacia un costado bajaron el cierre de mi gastado uniforme, pude sentir el frió de sus manos cuando empezaron a desabotonar mi camisa, completamente hasta el último botón, dejando mi espalda expuesta y desnuda, dándole la bienvenida la ferviente hoguera.

#6

Sus uñas se clavaron en mi columna, justo en el centro dejándola completamente recta, abriendo mi mirada ante todo el salón...

Mis sentidos se agudizan y la carne de mi espalda se empezó a quejar del ardor que el calor provocaba; La madre superiora saco lentamente de su negro hábito... un cilicio, contemplando el tortuoso objeto entre sus temblorosas manos, dejando brillar el metal como advertencia ante todos, mis ojos alertaron a mi espíritu junto con mi cuerpo, se tambalearon ante la inminente ola de violencia, mire el objeto con extremado asombro pero no desprovisto del temor que me causaba, hasta entonces pude guardar la calma, no obstante el punzante objeto hizo que mi cuerpo y razón volvieran a temblar.

Sostuvieron mis hombros y sin poder librarme, aceptando el cercano momento, la ansiedad carcomía mis entrañas, creando un amargo vacio interno y un agotamiento gradual a mí persona, la enfermedad de la mujer devota se acerco levantando mi falda dejando ver mi piel transparente, mi carne humana, la falta de la vestidura dejo ver la palidez de medio muslo, otro monstruo de manto negro y collar de cuentas sostuvo la extremidad de mi pierna, el estupor se fue apoderando más y más de mi, mientras seguía con la mirada puesta en la punzante pieza de tortura, amenazando el semblante de mi cordura nuevamente, imposible se me hacia entender la mezcla de sentimientos que químicamente se estrellaban en mi cerebro, las gélidas y decrepitas manos de la religiosa tocaron mi cuerpo, colocando alrededor de mi extremidad el lacerante elemento...

Tal vez era el preciso momento de perderme en mis sueños, tanto como para no poder ver o sentir el desarraigo que me estaban causando, mi salud se marchitaba y la vivacidad del fuego quemaba la piel de mi espalda, no podía pensar en un solo pesar, porque sin remedio me acordaba irremediablemente del otro... me consumía lentamente, en llanto y quejidos a la vista de todos.

Temiendo que mi desdicha no podía ser peor, mis vertebras empezaron a arder, podía percibir el color rojizo en la cual mi espalda se estaba tornando, mi pierna exaltada en dolor seguía de un matiz pálido... la madre superiora sello mi castigo con un proverbio emanado de su boca con apestado aliento...

– el que detiene el castigo, a su hijo aborrece, más el que lo ama, desde temprano lo corrige – creo que mi cuerpo llego a entender la desagradable situación mucho antes que mi mente – La necedad está ligada al corazón, mas la vara de la corrección la alejara de el – una amenazante vara de madera, mis manos se aferraron al borde del banquillo, aloje mi respiración en lo más profundo de mi pecho, así tal vez pueda soportarlo, sentía sensaciones contradictorias, quería moverme, huir, ¿es que yo no tengo derecho a olvidar?, levanto la vara por encima de su cabeza, dejando un sonido seco del aire siendo cortado y la dejo caer... golpeando brutalmente el cilicio ceñido a mi cuerpo, dejándome marcada por las púas metálicas, tan horrido y penetrante dolor, que nadie advirtió sobre el áspero quejido que escapo de mi, las lagrimas empezaron a nacer violentamente, volvió a levantar la vara y en un nuevo intento, golpeo una exacta replica como el primero, mis brazos temblaban no podía controlarlos, mis uñas se aferraron mas al banquillo, otro lejano y sofocante chirrido abandono mis labios, no podía controlar más la angustia y el desconsuelo de inquebrantable penitencia... un violento y tercer golpe, en el mismo dañado lugar y una conmoción frívola y trivial se hacía presente junto con mi espalda acumulada de fiebre, un calor latente, y ya no pude controlar más mi convulsivo cuerpo, un insólito grito de desahogo, suplicio y tormento, volvió a escapar de mi...

Me desvanecí... dejando mi mentón descansando sobre mi pecho, dejando una cortina de cabello oscuro me tapara el rostro, intentando alejar las miradas, creí que estaba dormida pero tenía los ojos demasiado abiertos, las lagrimas caían sobre el condenado y oprimido objeto, dejando pasar las saladas y pequeñas gotas entre sus púas llegando a calmar un poco las cicatrices del tormento sobre mi piel, la malvada milagrosa comenzó a hablar nuevamente escuche en la oración sobre el pecado y el perdón, y deje de oír... ya no quería percibir palabra alguna, había comprendido entre pesar y lagrimas que yo era la olvidada, la muerta, asiduamente resignada y trazando con mi admirable y onírica fantasía las brillantes creaciones y emociones del ser humano, que físicamente era incapaz de entender o padecer pero que cruzaban sorprendentemente gran parte de mi cerebro.

Tener una excitante visión de este mundo que me es tan incomprensible y tan ajeno, al mismo tiempo de esta tierra que es tan mundana, quien es el guía, el profeta, el soldado, ¿puedo decir por que morir y que defender en vida?, no pienso nada nuevo, son solo ideas latentes de una existencia sin vida, esta monomanía, una propiedad de mi mente, dividida en dos, dolor e inocencia, es lo que soy, lo que me pertenece, que todavía tengo, podre liberar con ideas morbosas arrastradas a la repentina psicopatía mi deteriorado interior, quien ha visto mi rostro moldeado por las sombras...

#7

Por mi débil conmoción reprimí un último grito en ahogados suspiros, uniendo con ellos los dientes que tiritaban y escapaban de forma suave de mis labios, deje caer mis blancas manos, me aferre a la sombría y triste idea del invisible aspecto que dominaba mi cuerpo.

Las lagrimas seguían emergiendo golpeando el tortuoso metal y seguían deslizándose furtivamente hasta la piel maltratada, que volvió a estimular el coraje de mi pensar...

Me contuve, permanecí callada mirando el suelo que tenía como amigo con tal de crear una ilusión de apariencia inmaterial, seguí respirando...

En esa sumisión de melancolía, proyecte, no sé cómo, una primera esperanza, naciendo de las frías sombras que se hacían presentes en ciertos momentos del día y de la noche, un dominio del abatido realismo cotidiano, contemple su imagen ante mis ojos saliendo del oscuro paisaje... 

Una muy pequeña salamandra, que extendía su brillo tranquilo, ¿era posible?, estoy tan afectada, era una criatura realmente frágil y maravillosa, se presento ante mí, entre mis dos pies, buscaba refugio, una simple disposición muy diferente al calvario que estoy viviendo y que se encontraba más arriba; Mire aquel curioso y oscuro anfibio, intente entenderlo, pero parecía que su pequeño esqueleto no estaba del todo formado, sus diminutas y múltiples costillas parecían querer escapar de su alargado cuerpo, casi queriendo perforar su piel, pude notar, también, entre lagrimas, que una de sus patas no estaba del todo desarrollada, estaba incompleta, podría suponer que si sigo prestando atención con los ojos aplastados en lagrimas a la criatura, podria ver más malformidades en ella ¿cómo es posible que se deslize con tanta naturiladidad sin sufrir dolor alguno?, quizás la oculta razón que la peculiar y diminuta salamandra estuviera aquí ha de ser que tal vez se alimentaba de tristeza al igual que yo lo hacía, un pequeño rayo de luz entrando por uno de los vitrales se reflejo sus irregularidades en ella, su estructura era de color negra con diminutos putos carmesí, casi imperceptibles, al igual que el final de sus raras patas cortas eran rojas y ese color llegaba hasta su cuello llegando hasta su mentón y se perdía en su boca y volvía a empezar esa tonalidad negra al igual que sus ojos, eran del mismo tono de donde emergió, oscuros, pero en su mirada destellaba un centro dorado, ¿tal vez es porque nace?, ¿tal vez es porque se muere?, pero porque venir aquí, se arrastraba bajo mis pies, entre lamentos y maravillas, una de mis tantas lagrimas a derramar se alojaba en la punta de mi nariz, la cual se desprendió y cayo justo en el pequeño cráneo de mi sorprendente y perdido amigo, la salamandra me miro con ojos inquisitivos y en un determinado momento, cuando mi amenazada cordura se veía perdida, la criatura... me sonrió, podría jurar que lo hizo, su figura paso por mi lado y se fue alejando, hasta que se volvió una imagen fugitiva, volvió al límite que se divisaba en una enorme sombra en las esquinas, parecía mucho más tenebrosa, que el oscuro lugar del cual había emergido, y me arredre un poco al ver la sombra con la cual se fundía en una despedida, pero lastimando mi subconsciente permanecí en silencio, hasta que se acordaron de mi existencia...

Una fría y decrepita mano arrancó el cilicio de un solo y brutal impulso, dejando mi cuerpo marcado por cientos de puntos, rastros de púas metálicas, castigadas, cientos de putos formando un infinito universo de tortuosidad en mi piel, pulverizada por el agudo dolor y ardor en mis huesos.

-Esto no hace daño – dijo la madre superiora, sosteniendo el arcaico metal y siguió escupiendo sus proféticas palabras ante mi – El no serle devota a Él, si lastima, Él puede ver y puede oír cada sucio pensamiento, todo pecado cometido, tanto en la tierra, como en su reino, en el cielo. 

Oír en el infierno... mi mente contesto rápido, sin siquiera entender lo que ella siguió recriminándome, aunque mis labios seguían tiesos, mudos... me pregunto ¿cómo le quedaría el cilicio vendando sus ojos?, una perfecta mascara, completa de pequeñas púas intentando en cada momento adéntrense en esos enfermizos y secos ojos, tal vez eso haga que salten de sus cuencas y ver abrirse y detonar las latentes venas que surcan su arrugada frente, sobresalte ante la naturaleza de esa semejante idea que había creado, que es imposible, pero entró en mi cabeza y una vez concebida... me es imposible de olvidar.

Esas latentes venas que enmarcaban su frente religiosa, se acentuaron al verme, ¿y si ella podía ver lo que mi mente estaba creando?, el amargo momento parecía prolongarse...

 Me levanto de un solo brazo, una vez de pie, la sangre que quedo atrapada en mi pierna, la cual circulaba muy lentamente en mi sistema, lidiaba por seguir su hostil y natural camino, tratando de mantener el equilibrio, tratando de permanecer firme y despierta, después de los ataque de violencia humana, mi anómala esencia me ha costado parte de mi vida; conmovida por mi propia ruina, de una total y hermosa amargura, por la cual había llegado a producirse una revolución mental tan súbita y extraña, ¿Dónde está?, ¿es que yo no tengo derecho a existir?... mi espalda estaba por romperse,  la condenada religiosa mientras me sostenía en sus crueles manos, me adentro a lo más profundo de la chimenea , el calor que emanaba era insoportable, yo soy una criatura criada por el frió, mi columna se aquejaba, ardía y se quebraba... tomo mis manos y puso en ellas el condenado libro...

- Qué encuentre la gloria del olvido, devuélvelo a donde siempre a pertenecido, al lugar del cuál nunca debió salir y que Él te perdone !Por Cristo Nuestro Señor¡ - dijo sosteniendo una maniática mirada...

#8

El resplandor desprendia un cuerpo de luz cálida que emitía el fuego, había caído firmemente en mí, pues las horas de mis dichas han terminado, acaricie lentamente las paginas mientras declinaba la tristeza como lamentos en la agonía del día, quería cerrar mis ojos y dejar de respirar, solo unos instantes, para poder lograr el cometido impuesto, pero tenía que verlo desaparecer para saber que era real y que la fiebre y el cansancio que sostenía mi cuerpo no me estuviera haciendo alucinar...

Lo hice... logre aniquilar lo que una vez fue consuelo e irrealidad... lo lance al  fuego vivaz, dejando que escapara de mis cobardes manos, las palabras, que ahora arden, en cenizas se tornaron, el remordimiento de arrojar tanta belleza al mismo averno se me presento como algo horrible, quería huir, horrorizada por lo que había hecho, me sentía muy enferma y experimente una mirada de un lúgubre abismo...

Desde el fuego todavía podía ver lazos de luz escapando mientras se escuchaba el crepitar de la hoguera y entonces fue para mí, parecía consciente de mi debilidad, mis nervios torturados, mi frágil espíritu dominaron mi razón, con las vertebras y el corazón fervientes y endemoniados, comprendí, en un final momento, que yo era como esa criatura, a la cual yo convertí en restos tristes de un polvo grisáceo, no por el hecho de que él estaba formado de sobras de cadáveres diseccionados, si no por que, mi mente era un laberinto de fragmentos de recuerdos incompletos, ideas macabras que se cosían entre ellas, formando un engendro mucho mayor, él y yo éramos enredo y confusión de pensamientos de otros, varios y diferentes humanos que no tenían vínculos entre ninguno de ellos, de la humanidad somos despojos, la cual nos aleja irrevocablemente de la alegría y la felicidad, jamás seremos parte del mundo de ellos, por eso decidimos enseñarnos a nosotros mismos y llenamos nuestras mentes de conceptos, ideas e historias y formamos un semblante de nuestra propia filosofía, modernos prometeos, de la soledad, que fuimos traídos a este mundo, para ver la belleza entre las penumbras, para ser abandonados y nadie... se compadecerá de nuestros tormentos...

Su satisfacción se regodeaba al ver como la desgracia se enseña a su prójimo, en vez de enseñarse a uno mismo, se denotaba por todo su rostro, un simple gesto y marché a mi  cuarto oculto, no mas horrores para mí hoy, mientras intentaba caminar por el pasillo de los ídolos imaginarios un ideal más oscuro pasó por mi cabeza...

"oh señor de señores, con estigmas de acero en las manos y en los pies, coronado por las espinas, un rey desgarrado, sangrando inherentemente en la madera de los tiempos remotos, que está realizado por manos e ideas humanas y todo lo que el humano crea, el humano lo puede destruir, mirar un crucifijo ¿Cuál Será su milagroso significado? Una pálida de naturaleza divina que es incompetente, me pregunto el por qué de sus mandamientos, si es lo que nos hace benignos, exijo razones, seguido y adorado por multitudes de seres desorientados... Siempre hemos creado a nuestros dioses, en vez, de que nuestros dioses nos hayan creado".

...

#9

-Recuerdo bien, lo errante que me he vuelto...

Mis huesos fatigaban con presunción y desprecio, no han sido lo suficientemente fuertes para mis adversarios, y por eso me he liberado yo misma por medio de mi subconsciente...

En esta ausencia del yo mismo... no me podía mover, solo respiraba, o al menos trataba de hacerlo, en un desesperado ahogo de intangibles bocanadas de un oxigeno invisible, soy  incapaz de moverme o reaccionar al entorno, mi mente se encuentra atrapada mientras una venerable e irresoluta electricidad efímera que recorre todo mi tieso cuerpo... una inexpresable parálisis desde mis sueños, vinculada con el agua y una serpiente gris que reflejaba en su piel la luz que dejaba entre ver los más maravillosos y distinguidos colores que deleitaban a cualquier destemplado, me encontraba inmóvil, sentí, de pronto y de una forma más horrenda, como todo mi cuerpo se volvía más pesado, desagradable y en un estado frió comencé a hundirme, el agua escalaba por mis pequeños pies, mientras la intermitente serpiente se desplazaba sin dificultad y ahora con más fuerza que antes, estoy con los ojos bien abiertos,  las pesadas sabanas empezaron a devanarme, dándome un aspecto sepulcral, una presa indefensa, pero nunca equivoca, estos ojos negros, estos extraños ojos de mi perdida conciencia... ¡son los míos¡. No me movía, pero era consciente cada segundo, yacía de pie a mi lado... logre Salir de mi cuerpo, casi siempre lo hago cuando la parálisis me invade y cada vez es más onírico, no me movía pero contemple mi aterrador sueño como una aparición.

Me desperté de una disolución más horrenda e irreparable.

La demencia intenta posesionarse en mí, tal vez mi cordura se estaba descomponiendo, se caía en quebradizos y pequeños fragmentos malgastados en el tiempo, esos sueños que me paralizaban por la noche ya son tan parte de mi vida como las fisuras apenas imperceptibles que se extendían por las paredes, no sé cuando o cual noche de infortunio se harán presentes dándome un electrizante abrazo, dejando mis ojos bien abiertos y mis huesos tiesos, enfrentando el espantoso e incontrolable latir del corazón que iba en aumento ¡cada vez mas fuerte! Hasta hacer sucumbir los oídos, mis pulmones se llenaban de un pesado aire, como si un extraño demonio invisible reposara sus manos en mis costillas.

Después de una larga paciencia inmóvil y una determinada espera, salte de la cama, realice un par de pasos hacia la única ventana de esperanza, nervioso es el sentimiento que me invade de manera tajante, ¿sería la fiebre?, mi cuerpo apagado lanzaba diminutos espasmos de quejidos tormentosos, el vidrio de la ventana está frío da una placida calma, las palmas de mis manos y mis mejillas lo agradecen, intentaba guiar, con la punta de mis transparentes dedos, las gotas de roció, deslizándolos furtivamente pues quedaban atrapadas en esa esperanzadora ventana... ¡debe ser medianoche! El terrible silencio de la realidad se hace presente y sin embargo ese mundo de los sueños que paralizan también tiene su encanto, aunque me gustaría comprender el por qué de estos, ¿qué trastornos de mi mente quieren emerger?...

Tiene sus ventajas conocer los engendros más raros, nobles y que solo yo puedo contemplar, desde muy niña, cuanto sea el tiempo irremediable que pase, pero los inmortales recuerdos se hacen presentes cuando menos los busco, cuando menos los necesito, pero esto tiene sus demonios, conocí y conoceré monstruos que querrán lastimarme y no podre protegerme o no solo en un estado de ensueño, si no en uno de realidad pura, despierta y consiente, cuál sería el caso, si al recuperar la movilidad y conciencia esos engendros desde mis sueños ya no están, y eso no me gusta nada... siempre he visto a lo largo de mi triste existencia la fantasía y lo surreal, mucho más amena que la realidad, y comprendo a mi pesar, la ironía de mis pensamientos.

"... Ahí viene la vil parálisis que se oculta en los sueños, captadores de almas con sus desconfortantes siluetas, entidades oscuras con ojos formados de polvo de estrellas muertas, los engendros del silencio no tienen miedo, el hombre que lleva el sombrero es solo un efímero y demoníaco visitante..."

Me sentí muy desgraciada a la idea, esos sueños que al despertar hacen que el corazón salte de un estallido del pecho, para que se vuelva a acomodar y el zumbido tan agudo hace que todo se escuche en un pequeño eco constante, son mi defensa entre la verdad y la fantasía, pues cada una es tan necesaria para que yo exista.

Seguí inmóvil, sin pronunciar palabra alguna, estaba sola, ¡No!... no lo estaba, contemple un leve quejido familiar de aquella sombra que escapaba de mi cuerpo que se proyectaba, casi siempre, gracias a la luna, nunca pude oírla, o al menos eso no lo recuerdo, pero sí recuerdo su presencia dentro de mi cabeza y fuera de ella, a esa sombra la conocía muy bien, desde muy pequeña y con rastros de conciencia alguna, tal vez es que nunca ha presenciado esas maravillosas pesadillas tan reales para mi...

Contemple aquella penumbra solitaria frente a mí, que seguía mis pasos desde niña, su sombría forma era mucho más grande, no parecía la de una niña frágil y acongojada por el exterior mundo, si no, la de un hombre, por eso estaba más que segura que no era mi propia sombra, pues al mirar al suelo una silueta negra reflejaba mis movimientos a la perfección...

Hace alrededor de 2 meses

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Just_in_my_World
Rango7 Nivel 30
hace alrededor de 2 meses

Muy buenas historia sigo esperando otra parte!


#10

Volví a guiar las lagrima de roció con las puntas de mis dedos, metida en una habitación tan pequeña, con una muy incómoda cama y sin tener con quien llorar, ¿mi penumbra solitaria?, estamos tristes, solos, a punto de un nervioso colapso o un irremediable fallo mental, sí... si que lo estoy y estoy lo suficientemente trastornada como para dar una demente platica con una sombra que se encuentra flotando, ¿Cómo puedo aprender sobre las lecciones del deslumbramiento hacia el mundo en este espacio fríamente vacio? donde no hay lugar para un libro condenadamente marcado, no hay sitio para mí.

Continúe hablando, defendiendo y refutando ideas asombrosamente tristes, como si estuviera manteniendo una conversación sumamente agradable con Él y hubiera continuando conversando con su sombra que sobrevolaba el cuarto ahora... pero oí unos pasos que provenían de afuera y me detuve a escuchar.

Un crujido, como si la madera se arrastrara con ella misma, puse mis pies en punta y solo camine sobre los huesos de mis dedos, intentando flotar sobre el suelo, con sigilosos e insonoros pasos, me acerque a la puerta del cuarto, coloque ambas manos sobre ella, acerque lentamente un oído, y para poner toda mi astuta atención... cerré los ojos.

...

Nada... ya no se oye nada, lentamente los volví a abrir y despegue con grandes aires de desanimo mi cabeza, que se emocionaba y exaltaba ante cualquier sonido lejano y desconocido, mi mente era mi única forma de diversión, la única que jugaba conmigo.

Comencé a aterrizar mis talones al suelo, deje que se suspendieran en el aire por mucho.

Un nuevo sentimiento de ansiedad se apodero de mi, un seco y estrepitoso ruido, resonó por el cuarto, ¿un quiebre?, ¿un hueso?, Qué era Lo que se encontraba detrás de la puerta mientras la noche avanzaba, mis pies comenzaron a percibir caricias, como de mil astillas, era una sensación tosca e irregular.

Me basto un segundo bajar la mirada al suelo, mis pupilas se desprendieron de mis parpados al ver que mis pies estaban acorralados por centenares de... ramas que subían y apretaban sin titubear mis tobillos sin advertencia alguna... Mi cuerpo estaba vacío de sentimientos, mi transpiración se torno fría, la cual brotaba de mi piel sin reparo.

Las esqueléticas ramas, que cada vez parecían haber más, como si se multiplicaran, emergían por debajo de la puerta por esa pequeña ranura separada entre aquella puerta y el suelo; una luz se reflejo en las ramas solo por un instante, al pasar, mi mente se disperso a tal punto de divagar, otra vez, la incandescente luz, se encontraba fuera...

¿habrá alguna alma viviente vagando por los pasillos?, tal vez no... no estaba viva, tal vez algo le paso; pobre de su alma y de la mía ¿Quién se apiadaría?

Las ramas que tenebrosas se denotaban sujetaban con más fuerza mis tobillos, pero en un silencio amenazante...

Hace alrededor de 2 meses

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#11

Descendí mi cuerpo... sólo un poco, hasta poder acercar mi vista hacia a la cerradura, lenta es la mecánica de mi cuerpo al decender, sin hacer algún movimiento brusco que amenazara a la pobre alma, sí se sentía acechado, como un animal, perdido o por el miedo, se intentaría defender... entonces tal vez, arrancaría, y de poder hacerlo... mis pies.

Con los dedos separados, coloqué mis manos sobre la puerta y nuevamente, proseguí a acercarme, muy de a poco, hacía la cerradura, la cual invitaba a mí ojo derecho a observar un pasillo pintado en la más densa oscuridad...

Las ramas empezaron a soltar mis pies, podía moverlos, pero no aparte la mirada de ese pequeño hueco, en el cuál buscaba una respuesta menos demente de las cuales podía empezar a transmitir mi mente buscando alguna lógica aparente sobre lo que estoy viviendo en éste momento, mi deseo de que alguna alma errante me estuviera buscando para poder liberarme, o solo poder compartir algún hermoso sueño, la oscuridad que contemplaba mi pupila... se ahuyentó, mi cuerpo sobresaltado volvió en sí y recobro fuerzas, era tan... destellante y cálida, pequeño era su fulgor, las centenares de ramas comenzaron a alejarse, dejando completamente libres mis pies...

Solo aparté la mirada para contemplarlos y así poder observar la otra realidad que se encontraba de este lado de la puerta, ver como esas ramas, algunas se quebraban al retirarse  otras pasaban por debajo de la ranura dando la despedida, otras dejaban astillas, el sonido que hacían todas juntas era espeluznante...

¿Quién o de qué extraña naturaleza proviene? sin pensar volví a colocar el rabillo de mi ojo, suspendí la mirada por la fina cerradura...

-Ah -Me dejo una inminente y precoz ceguera, una destellante y cálida luz, más cerca esta vez,  de la cual emanaba un pobre calor, una luz enceguecedora, ¿pero horrorizante o calmante?, no podría decidirme, era tortuosa la mezclas de esos sentimientos en el interior y la respuesta a la cual daba vueltas, estaba justo detrás del otro lado, podía percibir ese calor en mi ojo, que se extendía muy lentamente dándole un color más vivo a mi rostro.

Miré con más atención, mucha más, en verdad, esta ves buscando algo que me diera una significativa respuesta, mi vista estaba fija, mi cuerpo contorsionado, la respiración en calma y las filosas ramificaciones que se retiraban por debajo de ese pequeño espacio, por el cual emergieron, me daban un tétrico adiós, miré esa luz, para poder reconocerla; ¿no lo oyes?, las preguntas que retumbaban en mí  mente...

¡Si!... si yo lo oigo y lo he oído, resonaba de lamentos de una forma débil y cruel, tan propio, profundo, que por más que intente penetrar en el fondo de esa luz y poder evidenciar algún rastro de vida nocturna, que toma los caminos oscuros para acechar...

No pude conseguir distinguir objeto, persona o engendro alguno y mi mente concluía de manera seguida y despiadada que todo era un imaginativo autoengaño y que seguiría sumergiéndome en el, me pareció real la profecía que dictaba la lógica de mi cerebro, pero todo llegaba tan confusamente; alguna remotísima parte de mi conciencia atrajo nuevamente mi atención a tan despiadado crujir de las centenares de ramas que desembocaban en una malformación parecida a los ¿podría ser?... ¿huesos?, la dorada y cálida luz que se hacía paso por la cerradura las dejaba expuestas, ante mis ojos... cada ves se hacían más pequeñas y la mezcla del escalofriante sonido de su deceso, arañaban la irregular madera del suelo y al verlas alejarse de una manera sofocante, un impulso más grande sucumbió ante mí... Con un violento pensamiento de asombro y decepción...

Llene mis endebles pulmones de aire y... soplé, soplé  tan desmedida y tan fuerte, por ese reducido hueco por donde se filtraba aquella luz dorada, hasta dejar mis mejillas hundidas y sin color...

Hasta qué... extinguí aquella extraña luz.

...

Hace alrededor de 2 meses

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