Hiarbas
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Respuesta al reto 26 ¡A la batalla!

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Pepe cruzo la calle camino de la plaza Real. Hacía un calor insoportable, el puñetero verano se había echado encima sin avisar y ya no iba a parar de sudar hasta que llegara el invierno.

Caminaba rápido y preocupado. Jacinta le había avisado de que los mellizos habían prendido fuego al campo del tío Marcelo. Eran noticias malas, muy malas, el principio de una guerra y tenía que pararla, la última acabó con medio pueblo en el hospital y el otro medio lisiado en casa. Y todo, como siempre, por los puñeteros mellizos, los hijos de la Frasca, que no se ocupaba de ellos, casi, desde que nacieron y no paraban de meter cizaña y liar entuertos entre las dos familias.

Era como si hubieran nacido para distanciar a los Molina de los Monasterio. Pepe maldecía el día en el que Juan Molina se enamoró de Francisca Monasterio. La familia de uno odiaba a la de la otra y que ellos se emperraran en casarse no alivio ninguno de los pesares que los dividían, si acaso enquistó algunas rencillas además de azuzar desconfianzas y malas miradas. Pero ellos los ignoraron y pronto engendraron a sus churumbeles, dos mellizos guapos como dos soles, que pronto mostraron que eran discípulos aventajados del mismísimo Belcebú.

A Pepe le embargaba la pena cuando recordaba lo poco que el pobre de Juan disfrutó de sus dos trastos. Su manía de ir a tentar a las reses al campo terminó en tragedia el día que le reventó aquel toro bravo, su obsesión con ser torero como los de antes, murió con el aquella noche.
Los niños se criaron sin referencia paterna y con la materna de ausencia por culpa de la pena que la consume desde aquel triste día. Y eso es lo que son desde entonces, dos salvajes a los que solo el pobre Pepe mal endereza, aun así siempre están listos y preparados para liar alguna y como entre las dos familias poco hace falta para que prenda la chispa de la discordia, pues ellos se encargan de alimentarla con sus travesuras continuas.

Pepe llego a la plaza. Al menos cien personas se enfrentaban. Unos a un lado, los otros al otro, todos gritando, gesticulando, amenazándose y los dos liantes en medio riéndose de lo que pasaba. Pepe trató de acelerar el paso antes de que el lio empezara. Le asustaba ver como algunas mujeres llevaban cazos y sartenes en las manos y ellos palos, cuchillos, martillos, incluso una guadaña, la cosa pintaba fea y Pepe quería pararla antes de que empezara.

—¡SOS QUEREIS ESTAR QUIET…!

Ventura Molina, según llegaba Pepe a calmar las aguas, le calzó un puñetazo en plena cara que terminó con el pobre inconsciente en medio de todo el fregáo.

La chispa había prendido y aquel fue el inicio de la batalla. Molinas y Monasterios se abalanzaron unos sobre otros, mientras los impulsores de la contienda huían, riéndose carcajadas, para tomar un buen asiento, al otro lado de la plaza, desde donde disfrutar de la gran batalla sin sufrir daños.

Tres mujeres Molina, sartén en mano una, cazo sopero otra y cucharon de madera la restante, emprendieron a golpes salvajes contra el desafortunado Monasterio que tenían frente a ellas, hombre enorme pero asustado y reprimido por no querer golpear a ninguna mujer. Recibió golpes de todos los colores en todas las partes de su cuerpo, mientas sus oídos chirriaban por los insultos que las tres le lanzaban. A su lado, dos mujeres se tiraban de los pelos, arrancándose mechones mientras se insultaban, más una de ellas echo mano al pelo del vientre bajo de la otra obligándola a gritar mientras le soltaba un par de guantazos para tratar de someterla. En el barullo se veía a la abuela de los Monasterio, garrota en lo alto cargar contra el patriarca de los Molina, que se defendía con su propio bastón como si fuera una lucha encarnizada de espadas entre los líderes de las dos facciones.

Los mellizos disfrutaban del espectáculo y miraban como entre los soportales, varios Molinas se enfrentaban, navaja en mano, a otros tantos Monasterios. Unos atacaban los vientres de los otros mientras estos danzaban ágiles esquivando el mortal envite, para luego ellos ser quienes intentaban sajar al oponente. La danza continuaba armoniosa mientas los contendientes sudaban y perdían sus fuerzas, aumentando las distancias conscientes de la posible herida.

En el frente, en todo el centro de la plaza, allí donde trataba de recuperarse el pobre Pepe, Ventura amenazaba con su guadaña a todos los que tenía a su alrededor, sin importarle la familia a la que perteneciese. Cerca de él, unos y otros repartían leñazos, con las manos o con lo que en ellas esgrimieran, al que tenían enfrente, fuera quien fuese, regando de moratones y cortes las pieles de los contendientes. La confusión empezaba a ser tan grande que, aquí y allá, se escuchaban perdones propiciados por golpes amigos. Todo estaba descontrolado, tanto que apareció en escena la escopeta de Vicente Monasterio. Dos tiros al aire y todos se quedaron quietos. Ojos morados junto a cabezas entumecidas, contemplaban asustados al más responsable de los Monasterio.

—¡¿ES QUE ESTÁIS TOS TONTOS O QUE?¡ ¿QUE QUERÉIS MATAROS POR CUATRO MIERDAS DE PAJAS MAL CRIÁS? IROS TOS A VUESTRAS PUÑETERAS CA…

—¡¡¡AYYYYY QUE LAN MATÁO!!!!

Todos miraron asustados al lugar del que partía el grito. En el suelo, Frasca sujetaba al desafortunado de Pepe que gemía agonizante con la guadaña de Ventura clavada en su pecho.

Nadie lo había visto hasta que fue tarde. Ventura, asustado por el disparo de Vicente dejo caer su guadaña al suelo sin percatarse que aún estaba en él tendido el pobre Pepe Molina recobrándose del puñetazo que le dejo inconsciente. La guadaña le destrozo el pulmón y en escaso tiempo se ahogó con su sangre. Un Molina mataba a otro en la batalla de las familias, los mellizos perdían a otro padre, la tristeza inundaba el pueblo, la paz se firmaba sobre la tragedia.

Lunnanegra
Rango8 Nivel 39
hace 8 meses

Wooo que genial, me encanto. Me reí mucho con las ideas de cada uno. Los mellizos unos auténticos angelitos.

Don_Diego
Rango13 Nivel 63
hace 8 meses

Goza de humor, tragedia y verdad tu relato amigo @Hiarbas me ha atrapado bastante de inicio a fin. Genial historia. 👏👏👏

orlando
Rango6 Nivel 28
hace 8 meses

Gran historia, me saco el sombrero y prometo alejarme de cualquiera guadaña en el futuro...

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace 8 meses

Está bastante bien, la verdad. Echaba de menos buenos escritos por estos lares. La única pega que puedo ponerle (además de algunas tildes salvajes que han rehuido su lugar), y es más cuestión de gusto personal, es que me choca que en un mismo texto, tan escueto, se entrecrucen algunos cultismos con palabras propias de la realidad rural (como fregao). Fuera de eso, nada que objetar, y enhorabuena.