Kora83
Rango7 Nivel 33 (1993 ptos) | Autor novel
#1

Dedicado a mi abuela Ana.

Siempre fue la primera sonrisa que vi en todas mis mañanas.

Anna Bosch, es la típica chica. Lleva una típica vida, en su típico barrio. Es adicta al trabajo. Su existencia gira en torno a logaritmos y fórmulas matemáticas, papeleos y eternas noches sin dormir. De esta forma, se evade de su cruda realidad. Una, que quiere borrar de una vez por todas de su cabeza. Una, que la abandonó sin una razón convincente.

Ahora, después de casi 4 años y sin esperarlo, su realidad ha vuelto y viene con la intención de quedarse.

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#2

Prólogo

Nunca supe cómo pasó, ni tampoco que fue lo que propició aquel encuentro, pero, lo cierto es, que jamás olvidaré aquella sonrisa.

Llenó mi mundo con colores que jamás imaginé que existían. Mis días y mis noches pasaban entre mensajes de texto e imágenes de cómo nos había ido en nuestros respectivos trabajos.

Lo llenó todo de ilusión, de amor y de una brillante esperanza. Jamás imaginé que pudiese ser tan feliz, tan afortunada por habérmelo encontrado aquella tarde en la parada de autobús.

Era mi todo, mi mundo, mi universo...

Me hizo creer que yo era lo más importante, lo primero, en lo que pensaba nada más despertarse... Mintió.

Ahora, recojo esos pedazos rotos que él dejó con desidia e indiferencia. Pedazos que tan vilmente escondió en un rincón, confiado de que yo jamás los encontraría.

Me abandonó, me dejó sola y destrozada. Se fue. Era su deber, su misión, su responsabilidad... Todos nosotros.

Alguien me dijo una vez, que nuestra vida es en blanco y negro y que eres tú mismo el que debe encontrar el color en las estrellas.

#3

—¡Anna! ¡Anna!... ¡Espera!— la voz de Brian me hizo volver la cabeza en su dirección. Parecía azorado y portaba en una de sus manos lo que parecía un paraguas negro con puntos blancos.— Te has olvidado tu paraguas y creo que acaba de empezar a llover.
—Oh..., Vaya, gracias Brian... No me había dado cuenta de que me lo dejaba... Te lo agradezco— le regalé una sonrisa que no llegó a mis ojos. Creo que fue consciente de ello, ya que me devolvió una mirada que destilaba lástima. Odiaba tanto aquel gesto...

Miré el cielo. Llevaba razón, se había tornado gris y soplaba un vientecillo húmedo.

Mi paraguas. Era un pequeño paraguas compacto, fácil de llevar en el bolso, negro y con unas pequeñas estrellas blancas. Siempre que lo veía me recordaba a él. Me lo regaló por mi 20 cumpleaños y desde entonces lo tengo. Lo guardaba como un auténtico tesoro, poniendo especial atención en que no se ensuciara o se le rompiera alguna varilla. Ahora, intento que se me "olvide" en alguna parte. Hoy, mi compañero de trabajo hizo que mi último intento esta semana fuera otro estrepitoso fracaso.

Es imposible querer olvidar lo que una vez quisiste tanto. Al mismo tiempo, es tortuoso saber que no volverás a verlo, nunca, jamás, aunque reces todas las noches para que vuelva sano y salvo a ti.

Son sólo las 14:30 de la tarde, hora de prepararme para mi almuerzo. Almuerzo para uno. Deprimente. De sólo pensarlo se me quitan las tremendas ganas que tengo de comerme una buena hamburguesa con patatas.

Observo con angustia el tocho de folios que llevo debajo del brazo izquierdo. Esta noche será como todas las demás, solitaria, triste y bochornosa... Lo prefiero así, porque por lo menos, de esta forma, no tengo tiempo de pensar en lo que un día me hizo ser una completa desconocida.

Kobbe
Rango9 Nivel 41
hace 5 meses

Buena descripción de la soledad. Me gustó lo del paraguas

Kora83
Rango7 Nivel 33
hace 5 meses

Muchas gracias @Kobbe 🙌 . Espero que te siga gustando esta historia. En realidad, va a tener un significado muy grande para mí. En la dedicatoria de la prima cajita lo detallo. 😊