Rosalia_Pombo
Rango8 Nivel 39 (3074 ptos) | Poeta maldito
#1

Silencio.

...

Estás a unos quince minutos de llegar a tu casa. Tu compañera habla contigo mientras conduce con los ojos puestos en la carretera. La verdad es que los viajes siempre se hacen más llevaderos si se hacen en compañía.

Habláis del trabajo, de estudios y el coche se llena de aspiraciones y ilusiones por cumplir.

Le estás haciendo una pregunta mientras ella pone el velocímetro lentamente a cero. Extrañada, dejas la pregunta a medias y miras para la carretera. Un poco más adelante de donde os encontráis hay un camión parado. Maldices por lo bajo, y por enésima vez dices que jamás entenderás por qué los camiones se meten por una vía rápida si tienen que ir más lento que los demás vehiculos

Y tu amiga, en lugar de darte la razón como en otras ocasiones, sulta un "no sé" temeroso.

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#2

Entonces, es cuando te fijas por primera vez en que no solo hay una larga fila de coches parados como vosotras, sino que estáis todos arrimados a la cuneta, y allí, al fondo, una gran hoguera ilumina la noche. Piensas que quién puede ser tan estúpido para provocar un incendio y en el mismo momento que las palabras pasan por tu cabeza te das cuenta de que la estúpida eres tú.

Tu amiga te dice que tenéis que bajar a ayudar, que es vuestro deber, pero tú tienes la sensación de estar flotando en medio de un sueño.

A pesar de eso, bajas del coche y camináis las dos por la cuneta amparadas por un chaleco amarillo reflectante.

Pasáis un, dos, tres, cuatro y hasta cinco coches mientras os cruzáis con gente que tiene el miedo estampado en la cara. Escuchas palabras sueltas: “accidente”, “coche ardiendo”, “herido” y tú sientes que en cualquier momento te van a flaquear las piernas, aun así, sigues caminando, obligando a tus pies a avanzar uno delante del otro mientras tu amiga y tú hacéis un rápido balance de qué es lo que podéis hacer.

Te entra la risa sin saber por qué, y unos escalofríos hacen que tu cuerpo se sacuda cada pocos segundos.

Sabes que la situación en la que estás es muy real, por el contrario, una parte de ti, ve esto como una película en tres dimensiones.

Por fin (si se puede decir eso) llegáis al epicentro del suceso y todo sucede demasiado rápido. Ves varios pares de ojos que te miran suplicantes y con temor. Sus bocas dicen que chocaron los coches, que uno iba borracho, que al otro le dio un infarto, que uno se salió de su carril. Dicen que hay un señor ardiendo y otros dos que no consiguen sacar. Dicen. Te falla el equilibrio de una pierna. Ves el coche de la guardia civil y de los bomberos. Ves mucha gente uniformada tratando de excarcelar un vehículo. Ves una hoguera de dos metros de alto. Consigues ver todo eso en medio de una noche cerrada. Pero no ves la ambulancia, mas giras la cabeza y, como por arte de magia, hay un chico vestido de personal sanitario que os dice que os marchéis de allí que aquello es peligroso. Tú le dices que sois enfermeras y antes de que digas nada más, os pide que no os separéis de él, que va a necesitar vuestra ayuda.

Los bomberos consiguen sacar a uno de los ocupantes del vehículo que se desvió de su carril y quedó empotrado contra el guardarraíl contrario, dicen que por el otro ya no se puede hacer nada. Ves una mujer de mediana edad en la camilla y mientras te acercas a ella te vuelves egoísta y rezas a todos los dioses por que no la conozcas. La mueven a la ambulancia y tú vas detrás.

Don_Diego
Rango12 Nivel 57
hace 3 meses

Puedo sentir como mi corazon se aprueta en mi pecho. Mal recuerdo...


#3

La luz fluorescente da ambulancia ilumina todo claramente por primera vez. Un pie fuera de sitio, un ojo morado, una mejilla hinchada, varias costillas rotas, un brazo que no se da movido del dolor.

¿Qué haces allí? Si tú nunca te subiste en una ambulancia. Si tú, a pesar de tener el título de enfermera, sientes que vas a entorpecer más que ayudar. Si hay personas aquí que están mejor preparadas que tú.

Tu amiga parece leerte el pensamiento y dice al aire que es mejor que os bajéis que no podéis aportar mucho pero al segundo os dicen que no, que os necesitan ahí arriba, con ellos.

El corazón te va a mil y sientes unos sudores fríos que te recorren todo el cuerpo. No sabes cómo tienes el pulso para cargar una ampolla de morfina sin que se te derrame una sola gota si te tiemblan las piernas como si fuesen ellas las que tuviesen miedo.

Extiendes las manos y están quietas, totalmente, más que si estuvieses tomando un refresco un domingo por la tarde sentada en la terraza de un bar. Más tarde piensas que podrías haber operado una mosca a corazón abierto con ese pulso.

Morfina, oxígeno, dolor, morfina, electrodos, taquicardia, pulso, más dolor.

— ¡Todos fuera! ¡Nos vamos! — Grita la enfermera que venía en la ambulancia.

Haces lo que te dicen, al igual que las otras tres o cuatro personas que estaban de intrusas igual que tú.

Ya no hay ningún coche haciendo fila. Ya no hay ningún par de ojos que miren con temor. Ya no hay fuego. Debiste pasar más tiempo dentro de esa ambulancia del que tienes consciencia.

Vuelve caer la noche cerrada. No hay farolas. Solo la luz intermitente roja y azul del coche de la guardia civil que todavía está allí y te ciega.

Escuchas por la megafonía del coche de la guardia civil anunciar a sus compañeros, supones, que hubo un accidente de tráfico, que avisen a la funeraria porque hay dos cuerpos sin vida y otro casi sin ella de camino al hospital más cercano.

Después de eso, silencio.

Tienes un nudo en el estómago que se te sube hasta la garganta.

Tu amiga dice que estabas muy nerviosa pero que se tranquilizaba cada vez que te miraba. Tú piensas que en la vida vas a volver a sentir ansiedad y nerviosismo. No como la que pasaste en los últimos minutos.

Miras al cielo. Hace calor para estar en el mes de octubre.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 3 meses

Agobiante la historia. Me ha gustado como la has desarrollado depacio sin prisa pero ahogando al lector con lo que describias. Buen relato.

Rosalia_Pombo
Rango8 Nivel 39
hace 3 meses

Me alegro de que os haya gustado @Don_Diego . Me parecía que no encontraba las palabras que quería para expresarme.