RicardoLaguna
Rango4 Nivel 17 (288 ptos) | Promesa literaria
#1

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Primer día, el preludio
Martes 30 de abril de 2019

Mi tío Carlos se está muriendo. Y no, no quiero empezar esta novela como El Extranjero de Albert Camus, porque, efectivamente, mi mentor y maestro agoniza. Me avisó ayer mi mamá que no sabe adornar las malas noticias con giros, evasiones, frases de buena crianza o lisonjas azucaradas. Ella es directa y lacónica: “Chente, tu tío se muere y te tienes que apurar. Quiere despedirse de ti. No tardes y toma el próximo camión”. Entendiendo la urgencia de la situación familiar, me conecté al grupo de wssp “literatura romántica lovers” y le anuncié a mis alumnos que nuestra clase estaba suspendida hasta nuevo aviso. Cerrado ese tema, me fui directo a la Central Camionera del Norte y compré un boleto a Aguascalientes, aquella ciudad que me vio nacer y que he renegado desde que la abandoné hace 21 años.

Por supuesto, que en el DF tampoco tenía una gran y exitosa vida que justificara esa actitud de hidrocálido malagradecido. Sin embargo, tengo la satisfacción de hacer las cosas que siempre deseé...

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#2

Tengo la catedra “Romanticismo Europeo” en una prestigiosa universidad. A eso sumo el taller literario “Escribamos una novela gótica en el siglo XXI” que cada año suma más interesados. Es esta la faceta más placentera. Tengo 20 apóstoles darketos que me financian mi estilo de vida siniestro y que, claro, pagan las cheves y los tacos. Nada de andar chupando sangre o transformarse en vampiros de utilería. Eso se lo dejo al gran Germán Robles. Todo este grupito está convencido que soy el mesías de las tinieblas y eso alimenta mí siempre decaído ego. Pero, que se entienda, yo no me siento un profesor tipo Robin Williams que inspira a un piño de espectros a subirse a sus pupitres y gritar la clásica frase de Poe: “Quoth the Raven “Nevermore”. Simplemente les permito escribir sus desahogos existencialistas y les celebro su “honestidad y valentía” de expresar los miedos personales y problemas mundanos. La catedra, el taller, algún artículo académico para revistas literarias y trabajos esporádicos de corrección de textos me permiten la placentera existencia del escritor frustrado.
Pero hoy, los vampiritos chilangos son mi última preocupación. Mi tío Carlos Enrique se muere y quiero verlo por última vez. Quiero agradecerle su capacidad de viejo brujo hebreo que fue capaz de transformar la materia inanimada que fui en mi juventud en el Golem que ahora soy, una creatura que vivirá siempre en los márgenes de la sociedad
***

Don_Diego
Rango12 Nivel 57
hace 2 meses

Escribes muy bien y es atrapante tu narracion. Te sigo leyendo.


#3

Tomé el camión de las 11:30, esperando llegar a las 17:30 a Ags, si mi tío no partía antes. Eso ya no dependía de mí y si el de arriba no quería que alcanzara a despedirme, pues que se fuera la chingada con su maldita divinidad y su importuno deseo de reclamar a mi tío a destiempo.

Me entretengo, escribiendo estas líneas en mi libreta de anotaciones. Recuerdo las primeras páginas de Drácula de Stoker. Quince carillas para describir platos rumanos, costumbres magiares y la geografía de los Cárpatos. Quince planas para dos días de viaje de Múnich a Transilvania… A mí no me tomará tanto. Son sólo 6 horas, y el bus de dos pisos no es un antiguo carruaje que va dando saltos en un inhóspito y pedregoso camino de Transilvania. Pero, y sin embargo, en este bus están todos malditos, todos fueron mordidos y son muertos en vida. ¿No me creen? Si yo dejara de escribir por un momento, descubriría que nadie mira por la ventana, lee un libro, duerme o habla por teléfono con algún pariente. No, todos, absolutamente todos están embobados con sus móviles y tablets o lab tops. La virtualidad le ha chupado la sangre a toda la pinche humanidad. Y no hay ni estaca, ni trenza de ajo, crucifijo o amanecer que combata el triunfo de este strigoi tecnológico.

***

Dormito. Nunca puedo conciliar el sueño en los buses, ya que nunca falta el pinche bebe que llora todo el camino, o la vieja que habla por el celu parloteando sobre su inservible vida social. Vuelvo a la hojita de mi block de notas, podría volver a retomar una novela que he prometido terminar hace ya muchos meses, pero nunca encuentro el remate perfecto y sigue estancada en alguna escena que antecede al clímax…Y desde ese punto un inmenso vacío. No tengo ganas de pelear contra mi apatía literaria, ni forzar un texto predecible o de mala calidad. Dejemos la literatura por un buen tiempo. Todavía me quedan cuatro horas de viaje. Cierro los ojos e intento dormir otra vez. En un asiento posterior, suena un ringtone de la Banda Limón, es la rola “Di que regresarás” … Pinches nacos y sus gustos musicales de la chingada…
***
En la 45, en las afueras de Silao se erige un templo monumental. Pertenece a la Iglesia de la Luz del Mundo. Yo, en estos temas, me adhiero a una máxima punk que me hace mucho sentido: la única iglesia que ilumina es la que arde… Yo nunca he sabido que tipo de secta son estos iluminados, pero ya ese nombre rimbombante se me hace peligroso y me imagino incautos creyentes que entregan a esos cultos no sólo su alma, sino mucha, muchísima lana para asegurarse la salvación de la llamas eternas. Gente ignorante aterrada con chamuscarse en lenguas de fuego gobernadas por Satanás. Y ahí en plena 45, está esa cúpula azulina semienterrada desde donde se eleva una fina torrecilla adherida a una espiral de oro que se acerca al cielo. Siempre se me ha asemejado un pezón azul. Es quizás por esta burla anticlerical que, siempre recibo una maldición divina. Me duermo apenas salimos de la Central Camionera del Norte y despierto en el preciso momento en que el pulman pasa al lado de ese monumento. Y de ahí ya no puedo pegar el ojo y el viaje se me hace interminable….

***
Ahora, que ya me quedan poco menos de dos horas, que los carteles ya dices Aguascalientes y un número menor a la centena, aflora en mí el sentimiento de hijo prodigo que se marchó y nunca debió volver. Estaba tan bien en México, sí, es cierto, mi vida no va hacia ningún lado, pero aquí en Ags, en cada esquina se agazapan mis demonios de infancia. Mis fracasos reptan por las avenidas de la urbe hidrocálida. Los toscos rostros de mis coterráneos que no esperé ver nunca más me recibirán con un gesto irónico y me susurrarán que nunca podré escapar de acá, que estoy condenado haga lo que haga. Sí, de verdad, hay, una especie de maldición, un aura de infortunio que siempre me ha acompañado y me ha impedido dar ese gran viaje al extranjero. Territorios cruzando océanos donde el regreso sea imposible. La última vez, tenía todo para irme a España, los papeles, las cartas de recomendación, el pago de la inscripción; sólo debía tomar el pinche avión y, claro, una semana antes, me salen con un problema administrativo, y que debo postergar mi maestría y que mantendría mi cupo si repetía la postulación un año después. Desafortunadamente las condiciones vitales cambiaron y seguí atado a México y mi vida de intelectual de segunda, incapaz de sentar cabeza y encontrar estabilidad académica o laboral. ¡Cuánto me ha pesado esa maestría fallida! No sé si hubiese sido un paso adelante en términos profesionales. Fue, más bien, un capricho amoroso. Se dio el caso, que, en una reunión con viejos camaradas de la UNAM, alguien comentó que el amor de mi vida estaba sacando un doctorado en Francia. Y ahí mismo las prioridades existenciales cambiaron. Yo no tenía problemas en dejarlo todo e ir en su búsqueda. Ya había dejado pasar tantas oportunidades con ella. ¡Por qué no recuperarla en la Ciudad Luz! Que hermoso hubiese sido declararse a las orillas del Sena y hacer promesas de amor eterno caminando por Montmartre. Pero, claro, la maldición hidrocálida me persiguió, impidió mi fuga y adiós al amor y la nueva vida. Probablemente, nunca más la volveré a ver tampoco. Que hijoesupin es el destino que hace estas jugarretas conmigo. 67 kilómetros a AGS. Chilla el Wssp. Es mi mamá. Ya empezará con sus mensajitos y peticiones de la chingada: ¿Dónde vas? ¿Cuánto te queda? ¿Vas a tiempo? Avísame cuando estés en la Nissan. Que nos faltan unas tortillas, que si te compras una salsa Valentina…

RicardoLaguna
Rango4 Nivel 17
hace 2 meses

Gracias Indigo por pasarte por acá :) espero que te guste como sigue...Este es solo el primer libro de una saga... Gracias nuevamente

Don_Diego
Rango12 Nivel 57
hace 2 meses

Tu personaje es genial. Ne es sumamente entretenido tu texto. Por cierto yo tambien soy un zombie baboso, aunque uso mas el celular para leer que para otra cosa 😁. Eres bueno te sigo.

RicardoLaguna
Rango4 Nivel 17
hace 2 meses

Jajaja todos somos zombies de vez en cuándo, por amor, trabajo, vicios...


#4

Llegué a eso de las 17:42 a la Central de Camiones. Como normalmente ocurre en mi vida, nadie esperaba por mí. Le avisé a mi madre con un wssp que ya estaba en Ags. Esperé alguna respuesta caritativa reflejada en un “Espérame yo te paso a buscar”, pero recibí un “Te esperamos. Acuérdate de las tortillas y la salsa Valentina”. Pinche familia que me gasto. Crucé Convención y tomé el taxi.

***

Soy nacido y criado en Aguascalientes. Sin, embargo estoy lejos de ser un orgulloso hidrocálido y hay elementos de mi urbe que repudio con toda mi alma. Aguascalientes es una ciudad arrojada en medio de la nada. Un manchón urbano que ha perdido su identidad con el paso de los años y ese deseo despreciable de imitación de lo gabacho. Los recuerdos que tengo de la ciudad en los años 80 y parte de los 90 es una urbe que se sostenía por la Feria de San Marcos, las transacciones ganaderas y las corridas de toros. Un lugar donde todos se sentían orgullosos de Miguel Aceves Mejías y su rola Pelea de Gallos que lanzaba una arenga que todo hidrocálido sentía como propia:
¡Ay fiesta bonita!,
que hasta el alma grita,
con todas sus fuerzas,
¡viva Aguascalientes'n! (¡viva!)
que su feria es un primor.

Pero hoy, esa nostalgia de gallos enlazados en un mortal enfrentamiento y el amor al terruño han derivado en una ciudad que se prostituyó con las franquicias gringas: KFC, Popeyes, Wendys, Chillis, Mcdonalds, Little Ceasars Pizza, Domino´s, Burger King se erigen en las grandes avenidas. Sólo algún puestito de tacos o licuados, alguna ranchera lejana sonando en una radio portátil, y la insistente publicidad de cervezas Tecate, Victoria, Corona te demuestran que, afortunadamente, aún no has cruzado el Río Bravo. A eso súmale eso de los 3 anillos. Ni que esta ciudad sea un pinche libro de Tolkien. Eso de los anillos como coordenadas infalibles para ubicarse en el entramado hidrocálido siempre me superó y, claro, prefería andar siempre con algún mapita bajo el brazo, por si tenía que salir de los barrios históricos y abandonar mi zona de confort central. Como hijo de madre soltera y estudiante de primaria en liceo público encontré en algunos compañeros humildes un círculo de amistades con quienes compartíamos carencias y fracasos. Cuando se me agravó la depresión, la apatía y mi actitud y comentarios derivaron a un odio permanente y recalcitrante de todo lo que no se aproximaba a mi ideal oscuro de vida, mis compañeros no tardaron en alejarse. Yo tampoco, me esforcé en recuperarlos. Ya los veía como unos pinches hidrocálidos que se conformaban con un presente trunco, acostumbrados a la miseria, y para quienes un futuro esplendor económico o social era una estúpida utopía. Tampoco con esa repulsión por los carenciados, tenía como contraparte un deseo aspiracional de ser aceptado por los mirreyes de AGS. Para ellos, mi odio era aún mayor. Todavía hoy me cuesta abandonar un resentimiento que se cocinó a fuego lento, después de tantas frustraciones y barreras que me pusieron los privilegiados cuando buscando mi lugar, entablé nuevas amistades. Simplemente era el bichito raro darketo que escribía bonito, culto, atípico que podía transformarse en un bufón de palacio. Cuantas veces me vi, descolocado en esos “condos” sofisticados, con casas idénticas, arquitectura obtusa y grandes muros que transformaban esos condominios en verdaderos ghettos de ricachones que se encerraban en ciudadelas de opulencia y despilfarro. Yo me fui aislando, incapaz de encontrar un espacio entre los “normales”, y me transformé en uno de los escasos góticos que revoloteaban por la ciudad. Y, aun así, otras creaturas del averno, amantes de Joy Division, Bauhaus o The Cure, no tardaron en acercarse a mí, esperando que compartiéramos nuestro pequeño reino underground de tinieblas. Pero a mí, me daba igual su compañía, ninguno de ellos sabía más que yo de literatura, música, cine o arte, y, por tanto, ninguno me aportaba nada y, además, me encontraba en una cruzada personal de autodescubrimiento y no me quedó otra opción que el ostracismo. Por esos difíciles años de primaria, sólo tenía en Viri a mi compañera de andanzas y fiel amiga en quien desahogaba todos mis miedos, fracasos, prejuicios, y trancas. Fue hasta el final de la prepa, mi único solaz en la tierra, después de tantas temporadas en el infierno. Con ella, hasta nos fuimos a estudiar Literatura a la Unam. En México nuestros caminos tomarían direcciones contrapuestas: ella becada, destacándose en el plano académico, e incluida en investigaciones literarias; yo vagando por las calles de México, con calificaciones mediocres, sin intereses en seguir una carrera en la academia y viviendo en una perpetua intrascendencia de abusar de las cervezas, escuchar música gótica y ver clásicas pelis de terror, encerrado en la pieza que alquilaba.
***
Mi familia vive en una casa azul al ladito del Panteón de La Cruz. Eso podría explicar mi fascinación por los espectros, vampiros, y espíritus chocarreros. También ayudó que mi tío Carlos Enrique desde que era un párvulo me inició en la oscuridad. Cuando mi mamá salía de compras, su hermano entraba en escena. La levantada de telón equivalía a mi tío abriendo la rendija de su puerta. Ese pequeño movimiento emitía un chirrido espectral al que seguía su vozarrón: ¡Vicenteeeee! ¡Vicenteeeee!. Yo ingresaba a su cuarto y acercaba una silla a su cama donde normalmente había dormido toda la mañana. Los lunes dictaba una catedra en un centro cultural en el barrio de La Purísima. El resto de la semana no salía de su habitación. La vida de mi tío Carlos cambió para siempre el año 69. Y esto es sin albur. Ese año tuvo una crisis mental y le diagnosticaron una esquizofrenia. Incapacitado de trabajar, abandonó una casa en las afueras de Aguascalientes y se vino a vivir con mi madre. Han pasado 50 años de ese evento y a él no le gusta hablar del tema. A veces, si alguien es insistente, responde seco “todo fue obra del diablo”. Ni siquiera yo le he preguntado sobre ese quiebre vital. Es mejor así, ese respeto a su dolor es lo que me permitió ser su cuidador. Ese viejo, casi loco, frustrado, y cesante, echado apático en su lecho encontró en mí una especie de “lazarillo”. Yo no podía quejarme de ese pacto tácito. Me pasaba con mi tío tardes enteras y cuando ya lo abandonaba para atender mis quehaceres colegiales, mi tío me entregaba mi premio literario: “Te has portado bien, Chente. Escoge un libro de mi biblioteca”, me decía. Y hurgaba entre los ejemplares empastados en cuero o con cubiertas que llevaban ampulosas letras doradas de totems literarios. Esos libracos clásicos que me devoraba en días y, a veces horas… Gracias a mi tío conocí a Edgard Allan Poe, Sheridan Le Fanu, Bram Stoker, E. T Hoffmann, H. P Lovecraft, Oscar Wilde, Lord Byron, Mary Shelley, Goethe, Monty James y tantos otros. Y cuando mi madre-carcelera se desaparecía más tiempo del habitual, me señalaba un viejo baúl donde guardaba verdaderas reliquias cinematográficas. Así conocí no sólo a Roger Corman y sus adaptaciones de Poe, siempre con Vincent Price y esa inconfundible voz zigzaguente. O las grandes productoras inglesas de terror: la majestuosa Hammer, la efímera Tigon, o la Amicus y sus portmanteaus. Para mi Peter Cushing y Chistopher Lee eran como estrellas de rock. Y claro Madeleine Smith, Ingrid Pitt, Veronica Carlsson y las vampiresas Hammer habían despertado mis hormonas y lascivia a mis tiernos 12 años. Mi primera masturbación estuvo inspirada en las gemelas Collison y una adaptación espantosa de Carmilla de Le Fanu…

***

Mi casa es engañosa. Detrás de esos muros pintados de azul existe un patio interior techado. Allí bajo láminas de plexiglás transparente mi mama tiene una pequeña huerta y algunas flores que siempre se secan y deben replantarse. Nunca ha sido buena para la siembra. Probablemente, si hubiese sido granjera, el banco le cobraba la hipoteca sin miramientos. En ese patio, cuando nuestra familia era más numerosa y animada, hacíamos nuestras carnes asadas, celebraciones o cumpleaños. Con el tiempo, nuestros parientes envejecieron y murieron, o lo más jóvenes buscaron nuevas sendas lejos de AGS. Hasta yo me sume en ese deseo de cambio de aires. Inexorablemente mi madre y mi tío se quedaron solos en esa casa en una convivencia difícil y tortuosa. En los primeros años de universidad, en las vacaciones volvía a mi tierra natal, coincidía en mi regreso con la Viri, y eso me animaba a tener una compinche para compartir conversaciones o salidas al cine. Pero cuando mi amiga privilegió sus estudios en México y dejó de visitar a sus padres en nuestra ciudad, yo también opté por mantenerme cerca de su órbita. No tenía problemas de ser su “satélite of love” como diría Lou Reed. Mi ausencia obligó a mi madre a visitarme en la capital y actualizarme con las novedades familiares. Pero también ella cayó en un estado de apatía. No la culpo. Los años le habían caído encima, había sacrificado su existencia cuidando a mi tío, y ahora, en la vejez, la artrosis le fagocitaba los huesos y con esa movilidad reducida, se refugió en la casa, junto a su hermano postrado. De eso hace casi una década. En estos años, ya establecido en el DF con mis proyectos literarios y académicos, volver a AGS no era opción. Y sabía que mi retorno al terruño natal sólo se daría, cuando la parca se presentara al frente de esa casa azul en la calle Pedro de Alba y sus huesudas falanges reclamaran a mi madre o a mi tío.

Don_Diego
Rango12 Nivel 57
hace 2 meses

Entoces tú de morro no veias al Santo contra las momias de guanajuato, al chavo del choto O leias los cuentos vaqueros??? Jajaja es broma, eso solo hechan a perder la cabeza de uno. Va estupendamente tu relato. Estare pendiente de lo siguiente. Magnifico trabajo, recalco.

RicardoLaguna
Rango4 Nivel 17
hace 2 meses

Jajaja... no me gustan esas pelis del santo. Hay unas de vampiros bien malas que divierten más...los efectos de murciélagos de plastico son bien uffff que ching....


#5

Mi Madre estaba en el patio, sentada en una silla de plástico. El puño izquierdo aferrado a un bastón metálico y entre los dedos de la mano derecha un cigarro que temblaba a causa de los primeros estragos del Parkinson…

- Hola Mamá, cómo estás
- Chente, mi querido Chente, te echábamos de menos…Ha sido mucho tiempo sin vernos…
- Sí, el tiempo ha pasado volando. Te he traído la salsa Valentina y las tortillas.
- Ahh claro, muchas gracias, disculpa si te importune con esas compras, pero ya casi no salgo de la casa. Una vez a la semana, le pido a Doña Lupita que me traiga las cosas de la despensa.
- ¿Sigue viviendo Doña Lupita?
- Pos Claro, mi hijo, es más vieja que yo y está bien saludable. Pero no hablemos de ella, cuéntame de ti, ¿cómo van tus proyectos en México?
- Bien mamá, hago clases en un par de universidades, unos talleres literarios, y trabajos varios. Me da para vivir bien…
- ¿Y el corazón? ¿Has conocido alguna muchacha?
- No mamá, el amor no es lo mío. Busqué y busqué y sólo supe de desilusiones y desengaños. Si fuera cantante de rancheras o de corridos. Tendría para escribir como 10 discos…
- Ay mi Chente, no desesperes. El amor llega cuando menos te lo esperas.
- Sí, mamá, tendrá que llegar un día… ¿Mamá?
- Dime, Chente…
- El tío Carlos… ¿Qué pasó? Tu mensaje no decía mucho.
- Claro, te mandé ese mensaje cuando vino el doctor y él fue tajante: no había nada que hacer con tu tío.
- Pero cómo fue…
- El lunes tu tío salió a caminar un rato. Había estado inquieto todo el día y hablando cosas extrañas como “La destrucción se acerca”, “los demonios vienen por mi” o “Chente, Chente nos salvará”. Entonces, como te decía, a esos de las cuatro, tu tío volvió de su caminata y se desplomó justo aquí donde estoy. Y desde el suelo empezó a golpear la puerta una y otra vez, solicitando auxilio. Por suerte, yo estaba en el living y lo atendí de inmediato. Llamamos al médico, y apenas llegó el doctor lo llevamos a su cuarto y su diagnóstico fue lapidario: mi tío estaba desahuciado y que no valía la pena ni siquiera ir a un hospital, que apenas llegáramos, nos despacharían entendiendo que estaban frente una enfermedad terminal. El panorama era tan desolador que hasta puso un plazo de menos de una semana. A cualquier hora, se nos puede ir Vicente…
- Tienes que venirte a México entonces, no te quedarás acá sola en esta casa sin nadie que te cuide.
- Chente, eso veámoslo después. Hablas como si tu tío ya estuviera muerto…
- Pero tarde o temprano eso pasará…Mamá tengo espacio en México, ¿porque no te vienes conmigo?
- Chente, en serio, no es el minuto, no insistas. Ahora anda donde tu tío que ha preguntado por ti todo el día. Lo olvidaba, tengo que decirte una cosa más
- Que cosa mamá
- Tenemos visitas. Vinieron los alumnos del curso de tu tío. Están en el living y quieren despedirse de él. Me llamó una tal Luisa preguntando si podían venir hoy, y quien soy yo para negarme a ese acto de bondad. Y aquí los tenemos. Hace tanto tiempo que esta casa no tenía tantas visitas, Chente…
- Es verdad, Mamá, ha pasado mucho tiempo de esas reuniones familiares. Iré a ver si el tío está despierto… Nos vemos después…
- Sí, anda Chente, tu tío se pondrá muy feliz de verte… ¿Chente?
- Dime mamá
- Te quiero, mi hijo
- Yo también, mamá, yo también.
***
Luego de dejar a mi mamá entretenida en sus pensamientos me enfrento a la verdadera puerta de mi casa, pesado pórtico de fierro adornado con espirales y rosetones. Una ganga que consiguió en un remate. Abierto ese viejo cuadrado de metal, aun debes enfrentarte a la puerta de madera donde mi madre ha clavado una imagen de hojalata del sagrado corazón y la leyenda “En este hogar somos cristianos. Respete nuestras creencias”. Irónico mensaje, en la casa sólo ella es la creyente, mi tío y yo renegamos de Cristo desde hace mucho tiempo. Cuando era niño muchas veces quise quitar ese latón, pero la Viri me recomendó que no insistiera con mi blasfemia: déjalo, no lo saques. El paso del tiempo siempre gana. Verás cómo sólito se muere el pinche Cristo”. Y tenía razón mi amiga, el metal se oxidó y ahora se ve una imagen descolorida y el mensaje con letras ilegibles que dice algo como “E st ho m s anos. p te nu tr en ias”. ¡Qué sabia era la Viri!
***
Mi casa tenía visitas. Durante muchos años, habitábamos ese hogar mi madre, mi tío y yo. Y los fines de semana aparecía la señora del aseo. Siempre nuestra casa era el templo del silencio. Hoy el living tiene extraños. Son 6 jóvenes que, intuyo, deben ser los alumnos de mi tío. Es un grupito variopinto. Está el Mirrey con su característica cabellera engominada y la camisa a cuadros abierta que deja entrever un torso lampiño. Siempre pensé que ese era un look de caricatura, pero este espécimen me hace cambiar de opinión. A su lado está un gringo de casi metro noventa, güerito y con un mechón blondo cayendo sobre su frente que apura a echar para atrás. Viste una polera naranja con unos cachos interminables y la leyenda Texas Longhorns. Más allá está una niñita de bien, que revisa su celular y manda mensajitos de audio sobre una campaña publicitaria o una cosa así. El pelo castaño lo aprieta en su coronilla con un cintillo rojo y viste una blusa roja y pantalón de tela oscuro…Se suma a la banda, la infaltable chica gótica. En este caso, ella es bajita, una cabellera negra que se eriza como puercoespín y se pintarrajea de negro los ojos y los labios. Y claro en las vestimentas mucho dark, chaqueta de cuero…Negra, una polera de The Cure…Negra y una minifalda con medias de encaje…Negras…No falta nunca el epitome del chico tecnológico. Es un chavo con chaqueta de mezclilla, gafas metálicas y una cara salpicada de espinillas, que busca desesperadamente ganarse la atención de una fémina que no se interesa en él y que se me quedó observando apenas entre al living…Ella es, por lejos, la estrella del sexteto. Figura escultural atrapada en un vestido azul marino, ojazos verdes y una cabellera lisa azabache que al caer al cuello se enrosca. Son precisamente esos rizos los que envuelve y desenvuelve una y otra vez. Le sonrío instintivamente. Ella ni se da por enterada, ese espiral me ha vencido irremediablemente. Es tiempo de romper el hielo y apurar el proceso, si han venido a ver a mi tío, lo hacen ahora y se me van largando de mi hogar…
- Holas, buenas tardes, cómo están…
- Ah usted debe ser Vicente -dice la chica de azul- cómo está. Yo soy Lucía y somos los alumnos de su tío.
- Un gusto. ¿Y? ¿Ya lo vieron?
- No, doña Matilde, le explicó que habíamos venido, pero don Carlos Enrique dijo que antes de recibirnos, quería verlo a usted. Y por eso estamos acá.
- Lo iré a ver, si se encuentra bien, pueden visitarlo ahora mismo. Ya tendré tiempo después para conversar con él con calma.
- Muchas gracias, Vicente…

***


#6

Vi a mi tío echado en su cama, con su mirada clavada en el techo y respirando con dificultad. Una pequeña lampara le daba una luz mortecina que anticipaba un final inexorable. Para confirmar ese pronóstico devastador busqué en la cabecera a la figura de la muerte de Macario, pero no había nadie más. Éramos mi tío Enrique y yo, enfrentados después de años de mi larga ausencia…
- Tío, ¿Cómo está? Llegué apenas pude…
- Hola Chente. Ha sido mucho tiempo. Me alegra verte bien. En cambio, yo ya estoy acercándome al viaje con la Santa Muerte
- No la llames antes de tiempo, tío. Ya verás que esto es sólo un susto…
- Vicente, no esto no es un susto…Es el fin. Pero, dejemos este tema. Ya me tienen aburrido la compasión y las buenas vibras. Me chingué y punto. Tengo que hablarte de lo que es realmente importante. Me queda poco tiempo y quería hacerte esta confesión antes de morir. Sólo así podré irme en paz.
- Tío – estreché fuerte su mano en un gesto telenovelesco – estoy aquí, a tu lado, cuéntamelo todo.
- Verás “chente”, como bien sabes en mi juventud me gustaban las cosas oscuras. Me la pasaba leyendo libros de magia, viendo películas de terror y creyéndome el Aleister Crowley mexicano. Fue por ese motivo que escogí vivir en las afueras de esta ciudad, en un sitio alejado donde pudiera hacer mis ritos y encantamientos. En 1969, vi una película de la Hammer que me cambió la vida. Se llamaba La novia del diablo.
- Actúan Christopher Lee y Charles Gray, dirige Terence Fisher…
- Chente, deja el enciclopedismo; esto es grave, no interrumpas.
- Disculpe tío… Sigue, sigue
- Pues bien, en esa película se muestra un ritual satánico de la noche de las brujas. Una invocación a Satanás que se materializa en esa celebración pagana. Yo quedé tan impactado con la escena que la repetí en la casa donde vivía. El día de las brujas, hice el ritual paso por paso, esperando traer a Lucifer. Pero, lamentablemente, la ceremonia falló y apareció el “sembrador”.
- Que mal minuto, escogió ese campesino para interrumpirte tío…
- ¡El sembrador! ¡Invoqué al sembrador! ¿No sabes quién es?
- Ni idea. A mí me gusta el cine o la literatura, la magia siempre te la dejé a ti.
- El sembrador es una de las entidades más peligrosas. Aún más que Satanás. Su labor es sembrar las semillas del mal en la tierra, las plagas, las maldiciones, las enfermedades, las muertes. Todas esas calamidades son plantadas por él. Como te iba contando, invoqué al sembrador y me explicó la chingada que había hecho. Las semillas tardarían 50 años en cosecharse. Es decir, el 29 de abril de 2019, las semillas del mal germinarían en el terreno que habitaba y, como remate fatal, ese mismo día me iría derechito al infierno. Mañana se cumple el plazo fatídico. A mí me quedan pocas horas, pero tú puedes salvar de la destrucción esta ciudad. Hoy en ese terreno está birriería El chivo de Lucifer. Desde mañana todo estará maldito. Cada plato que cocinen traerá la desgracia a esa persona, cada vaso de agua que tomen contaminará el alma de quien la beba. Y esos hombres contagiados llevarán la plaga al resto de la ciudad. En tres días no quedará nadie vivo en Aguascalientes. Debes impedirlo. Primero, toma el libro de exorcismos que está en mi velador. Segundo, apenas salgas de la casa anda a la iglesia y llena dos botellas grandes de agua bendita. Tercero, cerca de la medianoche, dirígete a esa birriería, entra al restaurante y rociando el agua bendita dibujas un círculo mágico en el mero centro y recitas el Vade Retro Satanás. Si todo sale bien, habremos salvado a esta ciudad de una hecatombe apocalíptica… Aún tienes tiempo. Hazlo esta noche. Mañana será demasiado tarde. Prométemelo, Chente
No sabía si creerle o no. Me parecía que todo ese cuento era el delirio propio de su estado agónico. Y no iría estúpidamente a exorcizar un birriería salpicando agua bendita y haciendo un show como el padre Carrás, arriesgándome a que me echaran a patadas, sólo por darle credibilidad a este absurdo relato del “Sembrador” y las siete plagas. Pero, como una forma de darle tranquilidad, le prometí que cumpliría su mandato.
- Sí tío, no se preocupe. Lo haré esta misma noche…
- Así se habla Chente, te tengo que pedir una cosa más
- Mande tío…
- Tu madre me ha dicho que han venido mis alumnos a despedirse. Yo hoy debía hacerles una clase, y cómo ves, pos no se va a poder. ¿Por qué no les haces la clase tú? Hoy día tienen que ver la Caída de la Casa Usher de Roger Corman. El DVD está aquí en el velador. Llévatelo. Una cosa importante, después de la película siempre hacemos un debate. ¿Como lo ves? No es para nada difícil. Te pediría también que les hicieras la clase del jueves, pero no vamos a alcanzar, estaremos en medio del apocalipsis.
- Por mí no hay problema tío, es un tema que manejo bastante bien, pero ¿Y dónde se las hago? ¿En qué lugar haces las clases?
- En Arquitos, pero hoy, sabiendo que no puedo dar la catedra, me llamaron para avisar que ocuparán el espacio para otra actividad…Ni muerto estoy y ya me reemplazaron…Pero son 6 alumnos llévalos a un café, hay uno aquí, al lado de la iglesia…
- Bueno tío, yo me preocupo de buscar el lugar y darles la clase…
- ¿Qué hora son Chente?
- Pasadas las siete y media…
- Aún no es muy tarde. Avísales a los alumnos que pasen. Ya es la hora…

Salí del cuarto y caminé hacia el living, Lucía, despreocupada de las conversaciones de sus camaradas, se encontraba en la cocina con mi madre, ayudándola a pelar tomates para un guacamole…
- Holas, ya pueden pasar a verlo…Me pidió mi tío que les haga la clase de hoy…
- Chido, sería muy chido, le diré a mis compañeros que pasemos a ver a su tío y después nos vamos a la clase…

Lucía dejó su labor de cocinera improvisada y dio el mensaje a sus camaradas. Los vi entrar en procesión, algunos no guardaban el debido respeto y seguían con las sonrisitas o chateando por el celu…Pinches pendejos…
***
Mi mamá me sirvió un atole y unas tortillas para acompañar el guacamole recién preparado. Comí rápido, sin disfrutar los alimentos. No tenía ánimo de nada…Y para agravar mi estado apático, llegaba todo el chingo de estudiantes a invadir el living e interrumpir mi momento de soledad gastronómica. Recordé la promesa a mi tío y quise cerrar ese círculo de una vez por todas:
- Y entonces muchachos ¿se animan a tener una clase hoy día?
- Today? -respondió el gringo- I agree. Me parece bueno, me parece bien…
- No será muy tarde - dijo uno sin despegar la mirada de su celular- Ya son casi las 8:00, Arquitos ya está por cerrar
- No manches, eres muy flojo Mateo – le dijo Lucía- Yo me apunto profe. Veíamos un filme sobre Frankenstein la última vez.
- Uno bien chafa, -interrumpió el mirrey- el Frankenstein tenía cara de pastel
- No era tan malo, tienes que recordar que es cine B…
- Eréndira, tú ni siquiera deletrear…-contraatacó el mirrey- No alcanzaba ni para todas las letras del abecedario.
- Topiltzin, no seas así, sé mucho más de cine que tú, que lo último que viste fue alguna peli de terror de Hollywood, esas sí que son malas y predecibles.
- Chicos, chicos, no perdamos más el tiempo peleándonos, si Arquitos está cerrado, nos vamos a algún café cerca, me recomendaron uno cerca del Templo de la Purísima Concepción.
- Pero profe…- replicó Lucia- Tengo una idea mejor, yo llamaré a la Viri que es la directora del CIELA. Es bien simpática y seguro que nos presta una sala para que tengamos la clase más tarde.
- ¿La Viri? ¿Viridiana Castelar?
- Sí, profe. ¿La conoce?
- Sí, fuimos compañeros en la prepa y luego estudiamos juntos en la universidad. No sabía que había vuelto. Lo último que supe de ella fue que hacía un doctorado en París.
- Debe haber sido el año pasado, porque recién éste se hizo cargo del Centro.
- Qué bien. Ella es brillante, talentosa, es una de las mujeres más preparadas e inteligentes de México. Es un lujo tenerla en Aguascalientes.
- Por como habla – interrumpió Eréndira – diría que ustedes fueron más que compañeros…
- Si serás desatinada Eréndira -le dijo irritada Lucía- profe no le haga caso, siempre se manda estos numeritos…
- No te preocupes Lucía, entonces me decías que Viridiana…

***

Don_Diego
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 1 mes

pues, si puedo continuare leyendo de a poco. va muy bien la historia por cierto.


#7

Viridiana fue mi compañera en primaria. Mi cómplice en mis aventuras poéticas. Para ese entonces físicamente no tenía mucha gracia. Una cabellera negra de resortitos que caían sobre su pecho plano. Unos anteojos orgánicos gigantescos que invadían su cara y que hacían que sus labios pequeños lucieran aún más diminutos. Y, claro, su nulo conocimiento del universo de Televisa. Era la bichita rara del curso y yo, no lo hacía mejor con mi look darketo y mi fascinación por Stoker, Shelley o Le Fanu. No tardamos en congeniar y pasarnos tardes enteras conversando de Shakespeare, Keats o Villaurrutia y Revueltas. Se venía a mi casa y veíamos las películas de terror de la colección de mi tío. Muchas veces, todos los libros que me interesaban, mi tío se los prestaba a la Viri, y para justificar su predilección por mi amiga, me destruía con una frase dura: “tú no estás preparado aún. Ella te lleva varios kilómetros de ventaja”. A veces, preso de rencor y envidia, evitaba llevar a la Viri a mi casa, pero eso tampoco ayudaba. Si llegaba a casa sin ella, mi tío se excusaba con que estaba cansado y se encerraba en su cuarto. Y bastaba que le levantara el castigo a mi amiga, para que a mi tío se le iluminara el rostro y hablara, hablara y hablara toda la tarde. Más de alguna ocasión, mi tío me preguntó si con la Viri teníamos “algo”. Y yo me encogía de hombros y no sabía que responderle. “Aplícate, porque una chica así no la vas a volver a encontrar”, me recomendaba cariñosamente. Pero yo nunca me apliqué. Nuestra relación literaria nunca pasó a un plano más físico. Y no es que no lo haya intentado, pero…
Sus mensajes eran inciertos, indescifrables. Si buscaba en sus palabras un atisbo de “indirectas” perdía el tiempo. Tampoco su lenguaje no verbal ayudaba: era una piedra, un tempano. Rígida e inexpugnable. Me era difícil, entonces, ilusionarme con alguna chispa de amor incipiente. La llamita que tintineando podía encender el gran fuego de Domenico Modugno. Yo, además, tenía miedo. Miedo de malinterpretar sus gestos y envalentonado por una sonrisa o un comentario tierno, me lanzara a su conquista, robándole un beso o expresando una declaración amorosa que no llegaría a buen puerto (Y el naufragio no sería para nada dulce en este mar, querido Leopardi). Sólo me restaba armarme de una paciencia estoica y esperar el día milagroso en que ella diera el primer paso, esperanza que seguiría guardada en su caja de Pandora…

- Ya Profe, hablé con la Viri. Tuvimos suerte, aun no se había ido de la oficina, así que le platiqué lo de la clase y me dijo que no tenía problemas y que le dejará la llave con el guardia, y que mañana tendrá que ir a dejársela a las 9 de la mañana, porque quiere hablar con usted. A todo esto, disculpe lo distraída, pero no le he preguntado su nombre…
- Abelardo.
- Ese nombre es de viejo…Abuelardo…
- Eréndira -la increpó Lucía- basta con tus desatinos…
- No te preocupes Lucía, ya estoy acostumbrado a que se rían de este nombre. Pero, no nos demoremos más, ya se hace tarde, ya van a ser las 8:30 y nos queda una clase por hacer. ¿Alguien tiene coche o pedimos un par de taxis?
- Yo vine en coche -anunció el mirrey – pero no hay espacio para todos.
- Hey, Topi -preguntó la chica fresa- ¿Me puedo ir contigo?
- Claro Leti, ¿Alguien más se suma? Quedan dos espacios
- Yo, -saltó el nerd- llévame a mi
- And me, please, por favor, amigo Topi…
- Claro, vénganse conmigo chingones, me estacioné aquí a dos cuadras. Nos vemos en el Ciela. Bye.
- Yo pediré un Uber -explicó Lucía- Así que Eréndira y, usted, profe se vienen conmigo.
- Gracias Lucía -expresó una feliz Eréndira- eres la mejor…
- Te lo agradezco Lucía
- No se preocupe profe, el Uber llega en menos de 2 minutos… Está doblando por Esmeralda para tomar Zapata…

***
Lucía se sentó adelante y nos mandó a la sentina a Eréndira y a mí. Desde el asiento de copiloto, la vampiresa se dedicaba a conversar animadamente con el chofer; qué desde cuando que hacía Uber, qué si le iba bien, que si trabajaba en otra cosa. El chofer ya rozaba los cincuenta y respondía por inercia. Eréndira, despreocupada, miraba por la ventana y yo, sin nadie que me conversara me sentía un espectro…Para cerciorarme que no era un pinche fantasma y que aún era un ser de carne y hueso, le hablé a la vampiresa.

- ¿Lucía?
- Dígame, Don Vicente
- Dime Chente nomás. Lucía, ¿Te gustan las clases de mi tío?
- Sí, me encantan. He aprendido mucho de cine y de literatura, además me sirven mucho para lo que hago…
- Y qué es lo haces
- Tengo un programa de radio sobre literatura y arte…
- Uno que no es muy bueno -dijo Eréndira sin despegar la mirada del cristal- Lo lamento Lucía, pero es verdad… Es muy reiterativo…
- Eréndira que majadera eres. Pero haré que no te escuché…Bueno, como te decía Vicente…
- Ya llegamos, Lucía -dijo el chofer- Aquí estamos, en el CIELA…
- ¡Se me pasó volando el viaje! ¿Cuánto es?
- 20 pesos…
- Toma, cóbrate, un agrado viajar contigo…
- Igualmente, acuérdate de evaluar el viaje…
- Claro, muchas gracias.

***
Llegamos al CIELA a eso de un cuarto para las 9. El resto de los alumnos estaban afuera esperándonos. Apenas ingresé al centro, todos los alumnos me siguieron la estela. La vieja casona de Allende seguía igual. Recordé cuando con la Viri nos escapábamos del Liceo para ir al CIELA y asistir a charlas o lecturas poéticas. Yo me aburría de ese ambiente pomposo y de esos escritores que utilizaban ese espacio para sacar a relucir su plumaje de pavos reales, utilizando un lenguaje arcaico y elevado, ampuloso y petulante. Yo que deseaba, alguna vez, dedicarme a ese oficio de las letras, me juramentaba que nunca terminaría como esos vanidosos especímenes. Viri, por el contrario, los miraba con una admiración descontrolada. Creo que hasta se imaginaba que en un futuro no muy lejano sería ella quien estaría sentada en medio de ese patio, presentando un libro, o dando una catedra sobre literatura latinoamericana. Quizás preparando ese porvenir, la Viri siempre llevaba consigo una libretita de Hello Kitty (¡No manches!) y lo anotaba todo y si se abría alguna ronda de preguntas del público, era la primera en lucirse con alguna pregunta demasiado intelectual para una niña de 15 años...Y hoy, esa pinche libretita de Hello Kitty donde ella anotó quien sabe cuántos pensamientos profundos o preguntas inservibles es una reliquia. El testimonio de que esa jovencita desaliñada y sus certeras interrogantes, cumpliría su sueño adolescente y se transformaría en la ama y señora del CIELA. Y, en mi caso, mis pergaminos no me alcanzaron ni siquiera para ser lacayo de este castillo literario hidrocálido…
***
Con Viri le llamábamos la pecera. Se encontraba en el mero centro del CIELA y era una sala espaciosa de amplios cristales adornados con motivos florales que dejaba ver todo lo que ocurría en su interior. Eso siempre me llamó la atención. Era casi como si fuese un matraz, o un peep show para los curiosos que caminaban por los pasillos o el patio de la vieja casa. Aunque también, tenía sus ventajas para quienes se encontraban adentro. La posición estratégica de la sala era una pesadilla para los alumnos atrasados. Era cómico observar a esos estudiantes apurar el tranco con el rostro compungido y que ya se cubría con gotitas de sudor. Esta vez, no tendríamos el placer de ver la desesperación ajena de la falta de puntualidad, pero tampoco tendríamos a curiosos observándonos desde el patio.

***
Dejé mis cosas en la mesa y puse a prueba el DVD. Al menos, por ahora, el aparato funcionaba…Los alumnos ya se mostraban inquietos e, intuía, que deseaban que apurara el proceso, para tener tiempo de disfrutar la bohemia hidrocálida o no llegar muy tarde a sus casas. Yo también quería salir de esto pronto. Los recuerdos de Viri o la situación de mi tío me causaban una sensación de desasosiego que se me escapaba de las manos y sabía que en cualquier momento vendría el colapso...

#8

Cuando los alumnos estaban todos en sus puestos y me miraban con cara de “empieza de una pinche vez”, inicié el curso con el típico truco del maestro en su primera clase…
Bien, ya que estamos todos, es hora de entrar en materia. Les agradezco su voto de confianza y disposición para asistir hoy. Lo primero que me gustaría pedirles es que se vayan presentando para que los conozca…Comencemos desde la derecha. Miré al chico tecnológico y le pedí “cuéntanos un poco de ti”.

- Bueno, yo me llamo Mateo. Estudio nuevas tecnologías multimedia. Siempre me ha gustado el terror. Soy fanático de las películas de Wes Craven y Sam Reimi. La mayoría me conoce porque soy el administrador de un sitio muy popular en internet: Hidroterror.mx. ¿No vio nunca el video del castillo Duncan, profe? Ese donde descubrimos una presencia.
- No, para nada. Debió ser un video muy viral…
Era mentira. Ya había visto esa grabación chafa narrada con una voz expectante que anticipaba un evento sobrenatural que nunca llegó. Una cámara temblorosa que captó una supuesta sombra perdiéndose detrás de las paredes del castillo… Un registro amateur, patético y que no daba ni siquiera para dejar atrás el escepticismo en la vida del más allá…
- Lo fue profe, más de 600 mil visitas. Pronto subiremos otro video que hicimos de la niña del columpio…
Luego se presentó la chaparrita darketa:
- Cómo está profe. Yo soy Eréndira y soy artista visual. Me he dedicado a los grabados y las ilustraciones literarias. Soy fanática de la obra de Aubrey Beardsley y Guadalupe Posada, así que, se podría decir que lo mío es una mezcla entre lo victoriano y el Porfiriato. Llegué a este curso porque soy de las que se crío en una casa de una biblioteca amplia, donde encontré libros de Edgard Allan Poe. Es más, mi primera ilustración fue precisamente ese cuervo aferrado a un árbol seco junto a una lápida con la inscripción POE. Estoy muy feliz de que nos haga clases, porque con su tío habíamos visto películas muy interesantes.
El tercero fue el mirrey.
- Me llamo Topiltzin, y estudio Ingeniería en la Ibero. Soy de Jalisco, pero me vine aquí a Ags a seguir la licenciatura. Me inscribí en el curso porque me recuerdo que de niño siempre veía unas películas muy malas de cine de terror de los años 50 y 60 que ni miedo me daban. Las encontraba bien chafas. Los efectos eran paupérrimos y más que escalofrías me provocaban carcajadas. Además, a mí siempre me han gustado las de Stephen King o Wes Craven. Pero hace unas semanas, estaba aburrido en mi casa, jugando con el control de la tele y vi que estaban dando una de Drácula. Me quedé un rato mirándola, y se me abrió la mente, todas las cosas que no comprendía de niño, me parecieron clarísimas: el movimiento de las cámaras, las actuaciones, la música. Entonces me interesé en conocer un poco más de cómo empezó este cine de terror y los libros donde se inspiraron esos filmes. Y aquí estoy.
La princesa de cuento de hadas también salió a escena.
- Profe, cómo está. Yo soy Leticia, pero me dicen Leti. Trabajo en una agencia de publicidad y debo llevar campañas de marketing y promoción de marcas en nuestra ciudad. Es un trabajo que a veces parece estresante, porque no faltan los clientes majaderos, o los proyectos contra el tiempo. Pero, no sé si existirá un trabajo relax. Creo que eso es el sueño de todo profesional ¿no? Además de mi labor en la agencia, tengo el hobbie de la fotografía y me gusta tomar fotos artísticas de la vida social de Aguascalientes que subo a mis redes sociales. ¿Qué cómo llegué al curso? Un día, me tocó venir al centro y vi el cartel, y como a mí me gusta el trabajo que hacen con las imágenes en los filmes clásicos de terror, pensé que sería interesante saber más sobre cómo se hacían esos filmes y conocer los libros que después se hicieron películas. Eso más que nada. ¿Está bien así?
Aún faltaba el pinche gringo.
- Hi everyone. Me llamo Brad, yo ser, soy estudiante de intercambio. Soy de Texas y estudio leyes. Esta ser primera vez en México, vine acá porque querer aprender el idioma, encuentro que el español es muy chingón. En U.S.A me gusta hacer deportes, juego american football y muy poco el soccer. Además, me gusta ir al cine y fiestas, lo típico que hacer, hacen los jóvenes americanos. Tomé este curso porque en mi país, cine de horror es muy popular y yo amo estas películas. Además, en El Paso, donde vivo, hay mucha muy cultura de la muerte y eso siempre me atrae, a-tra-jo. So, este curso me sirve para conocer muchos libros que nunca había leído y ver movies de terror mexicanas, que ahora que las veo, tener un , tienen un estilo que no hay en ningún lado. Por eso, estoy muy feliz en el curso, y quiero conocer chicos y chicas mexicanos que compartan este gusto for the horror movies. Thank You. I mean, muchas gracias…

Recordé que en mis tiempos universitarios solía tener amistades anglosajonas. Ese grupito de estudiantes de intercambio me permitía ejercitar mi inglés. Pero también tuve otro logro, gané el “Grand Slam”. Este trofeo imaginario consistió en estafar a australianos, ingleses, estadounidenses y canadienses. La forma en que los engatusaba era sencilla. Salíamos a beber unas cheves y nos llegaba una cuenta cercana a los cien pesos. Yo les explicaba que tenía un Netzahualcóyotl y que pagaría con ese billete, y que juntaría los pequeños aportes de mis compañeros de bohemia. En la mesa aparecían muchos pesotes de 10, un par de Benitos, y muy de vez en cuando un Morelos. Con esos aportes, la cuenta ya estaba pagada. Las monedas de más se iban en pagar la propina. ¿Resultado de mi obra benéfica? Bebía 4 o 5 chevas o caguamas gratis…

La última fue Lucía. Mientras hablaba, evité mirarla justo en medio de su rostro. Sabía que mi cara me traicionaría, y en cuestión de minutos, tendría cara de emoticón baboso y mis ojos recordarían a esos dibujos animados japoneses de pupilas brillosas…

- Me llamo Lucía. Soy escritora, o al menos, eso intento. Estudié literatura aquí en Ags y ahora con el colectivo artístico “Las furias” organizamos lecturas, charlas y otros eventos literarios. El próximo año espero hacer una maestría en letras modernas. ¿Por qué me interesó este curso? Yo creo que fue porque siempre me ha inspirado la literatura gótica inglesa. Me leí Drácula a los 13 años y fue como si el horror me hubiera clavado sus colmillos en el cuello. Y dos años después cuando vi Alucarda supe que no había vuelta atrás, que ésta era mi vocación. Escribo también poemas y tengo un programa de radio con una amiga donde hacemos lecturas de los clásicos del terror con efectos sonoros.
- Que interesante Lucía -dije impostando una voz profunda que sonó falsa - se nota que eres una mujer muy activa.
- Gracias, Profe, y ¿usted? No se ha presentado
- Es verdad, ahora lo hago. Me llamo Abelardo Elizondo. Soy Licenciado en Letras y Magister en literatura europea en la UNAM. Me he dedicado en mi vida académica a dictar clases en universidades de la capital y en, otras ocasiones, en el Estado de México. Además de estas labores, estoy a cargo de un taller express de escritura creativa y otro más largo sobre narrativa gótica contemporánea, donde los inscritos tienen como tarea escribir una novela en el plazo de 10 meses. A eso le agrego algunas columnas de opinión en diversas revistas donde comento películas clásicas de cine o los nuevos estrenos del cine nacional. Estoy muy feliz de estar acá hoy con ustedes y espero que tengamos una clase agradable y que se vayan felices después de ver el filme que les tenemos preparado. Si tienen alguna duda, o requieren bibliografía, acérquense al final de la jornada y les entrego mi email. Les agradezco este voto de confianza y sin más preámbulos, comencemos con la clase. Hoy estudiaremos brevemente a Todorov y su enfoque sobre lo fantástico en la Literatura. Luego de la clase, veremos el filme de Roger Corman la Caída de la casa Usher, película inspirada en el clásico relato de Edgard Allan Poe. Y ya para terminar, aplicaremos los conceptos de Todorov en la película.
Intento desviar la mirada de Lucía. Estoy siendo demasiado evidente. Los ojos se me escapan y se clavan en ella, la recorren, se deleitan, se divierten, se emocionan y mis hormonas entran en ebullición. Probablemente otra cosa también empezará a hervir pronto entre mis piernas. Contrólate, Vicente. Creo que me ha descubierto, me devuelve la mirada, me sonríe, nerviosa, y desvía su cara hacia otro lado. Seguramente ya se está creyendo que soy un pervertido. Siempre me pasa lo mismo con las chicas guapas. Me es imposible no despegarles los ojos de encima y poner una cara de baboso enamorado. Haz una pregunta, cambia el tema…El computín me puede salvar…

- A ver, Mateo, Cuál crees tú que son las claves de una buena película de miedo…
- Yo creo que sobre todo que dé miedo, que uno salte del asiento, que tenga pesadillas o que se sorprenda, que no utilice recursos predecibles o repetidos.
- Excelente. Una película de terror, mis alumnos, es un conjunto, no es sólo una imagen tenebrosa, no es sólo el escalofrío… Es la música, quien podría olvidar los primeros acordes de Friday 13th, son las locaciones que escogía magistralmente Taboada, es la imaginería o los símbolos que se te graban en la mente como en el cine de la Hammer, o el uso de luces y sombras en el cine de Mario Bava, es la actuación de un Vincent Price, Peter Cushing o Christopher Lee; es un guion inteligente que tenga un giro inesperado que te descoloque en el clímax. Es, en fin, un conjunto de piezas, que cuando calzan a la perfección generan esa emoción primigenia que es el miedo…

#9

Hago una pausa y veo en sus rostros que he logrado su atención, hasta Lucía parece entusiasmada con el tema, voy al escritorio y tomó mi libro de Todorov…
- Antes de ver nuestro filme de hoy, les entregaré una información clave que les ayudará mucho en el análisis de obras literarias del horror, o el cine inspirado en estos textos… ¿Conocen a Tzvetan Todorov?
- ¿Es un futbolista búlgaro?
- Muy gracioso, Topiltzin, pero hasta donde yo sé no jugaba futbol, o al menos no se destacó en esa área. Todorov era un intelectual búlgaro-francés que escribió un libro que nos servirá en este curso: Introducción a la literatura fantástica, allí hace un cuadro donde explica los cuatro tipos de relatos fantásticos. El “Extraño puro”; el “fantástico extraño; el “fantástico maravilloso” y el “maravilloso puro”. Empecemos por los más sencillos. El relato extraño puro, explica Todorov, “ (…) se relatan acontecimientos que pueden explicarse perfectamente por las leyes de la razón, pero que son, de una u otra manera, increíbles, extraordinarios, chocantes, singulares, inquietantes, insólitos y que, por esta razón, provocan en el personaje y el lector una reacción semejante a la que los textos fantásticos nos volvió familiar”. Aquí se ubican la mayoría de los relatos de terror de Lovecraft o Poe. En el caso del “fantástico extraño”, tenemos una serie de acontecimientos que ocurren en el relato. Estos eventos parecen sobrenaturales e insólitos. Sin embargo, al final del cuento se entrega una explicación racional. Los personajes y el propio lector son engañados por el narrador y creen erróneamente que estaban frente a un evento sobrenatural. Este tipo de narración se conoce también como “sobrenatural explicado”. El tercer tipo es el fantástico maravilloso, aquí existe una delgada línea que lo separa de la narración de tipo “maravilloso puro”, y este incierto borde se explica nuevamente por las pistas que entrega el relato, en la medida que se presenten pruebas, eventos, situaciones racionales que explican y hasta destruyen lo sobrenatural. Un ejemplo claro es el relato La muerta enamorada de Teophile Gautier, donde el carácter onírico del relato se explica de forma precisa en el mundo de los sentidos. Finalmente, el maravilloso puro es un relato puramente sobrenatural, donde no caben explicaciones racionales, ni leyes de la naturaleza, son los cuentos de hadas, fabulas, y otros textos infantiles donde se incita al niño a imaginar y soñar y no a, por ejemplo, a despertar un sentimiento de espanto como en los cuentos de terror del tipo Extraño puro. Y ustedes se preguntarán a que vino toda esta categorización. El siguiente filme es una adaptación de un cuento de Edgard Allan Poe que Todorov ubica en uno de estos cuatro tipos. Una vez que termine el filme discutiremos cuál creen ustedes qué es su categoría…

Pongo play al DVD y el estilo vaporoso y onírico de Corman domina la escena. Me fijo en las reacciones de los alumnos. Lucía no despega la mirada de la pantalla, hasta concentrada y casi catatónica me parece sexy. Leticia parece menos interesada y, de vez en cuando, mira en su muñeca un reloj rosado; Eréndira saca una libretita de anotaciones y comienza a escribir compulsivamente, la gótica está en su salsa. Por parte de los hombres, el cuadro es más patético. Mateo no deja de escribir en su celular, probablemente más preocupado de sus redes sociales; Brad se despreocupa del filme, y prefiere clavar sus ojitos de águila calva en Lucía y Topiltzin se durmió antes de los cinco minutos...Menuda tropa de pinches vagos…Me olvido por un momento de la clase, y me dejo atrapar por la cavernosa voz de Vincent Price. Los recuerdos no tardan en merodear por mi mente y, de un momento a otro, esa nostalgia se cristaliza en escenas de niñez donde compartía con mi tío largas charlas sobre cine y literatura, remembranzas felices que me sobrecogen cuando regreso a la cruda realidad y al motivo de mi viaje a este pueblucho: mi tío se está muriendo, el único ser que me comprendió dejará de existir. No debería llorar, no en público, pero la emoción me supera y, además, ayudado en que la sala esté oscura para que el efecto del terror sea mayor en los televidentes, tengo la seguridad que nadie me vera desahogar esta pena que no puedo controlar y dejo que las lágrimas rueden libres…

***
El filme termina y enciendo las luces. Yo despacharía de inmediato a los estudiantes y me largaría a mi casa a aprovechar los últimos instantes de vida que le restan a mi tío: Sin embargo, Eréndira me recuerda la misión que encargué antes del filme…

- Profe, profe yo tengo la respuesta a su pregunta. Este es una película de tipo extraño puro…Cómo es un filme de un relato de terror y los cuentos de este tipo son calificados como extraño puro…
- Alguien más opina lo mismo que Eréndira, clase
- No, profesor, I think, yo creer que ser fantástico-maravilloso
- Por qué crees eso Brad…
- Because, porque pasan cosas muy maravillosas
- Ok Brad, nice try, pero no es correcto. ¿Mateo? ¿Qué crees tú?
- Yo pienso igual que Eréndira, es un filme bien, bien extraño…
- ¿Leticia? ¿Topiltzin?
- Si profe, también creo lo mismo –opina Leticia- me la juego con extraño puro
- Me sumo a la mayoría –dice Topiltzin- la peli es de ese tipo…
- Profesor –interrumpe Lucía, que ha esperado el fracaso general, para elevarse victoriosa- estamos frente a un relato del tipo Fantástico/ extraño.
- Explica por qué crees eso Lucía.
- Es sencillo, muchas de las explicaciones que se dan a los eventos del relato pueden ser al final perfectamente racionales. La catalepsia es una enfermedad real y es muy probable que ocurra si a uno lo enterrasen vivo y la casa se desmorona no por un elemento sobrenatural, sino porque Poe deja claro en su relato que la Casa tiene una fractura, una grieta que la recorre entera, por tanto, también eso explicaría su desmoronamiento final.
- Excelente Lucía, esa es la explicación exacta. Recuerden que la clave en el relato fantástico/extraño es que el autor da pistas, entrega datos que pueden explicar de forma racional el resultado de las acciones del relato. El Extraño puro, por el contrario, prefiere no dar esas justificaciones y darle todos los eventos ese carácter extraño e inexplicable.
- ¿Profe? Es interesante la categorización de Todorov. pero me está faltando algo…
- Qué te está faltando Lucía.
- El enfoque de Rosemary Jackson; sí, yo sé que más de alguno en esta clase no estudió literatura, ni conoce a Todorov. Pero no es el único autor que habla del tema. A mí siempre me gusta hacerles un contrapeso a los autores, para ver su trabajo en perspectiva, y ahí destaco a la Jackson. ¿No cree?
- Por supuesto, Lucía, la teoría literaria no es estática, siempre se va nutriendo de nuevos aportes. Ya que mencionas a Rosemary, cuéntanos que te gusta de su obra que podemos aplicar a nuestro curso…

Despejo la pelota del área chica. Nunca leí a Jackson, lo reconozco, y no me interesó su enfoque. No hablaré de cosas que no conozco. Además, entregándole la palabra, aprovecho que ella se luzca, que tenga sus minutos de fama, mientras la miró con falsa atención y una vez que termine su comentario, apareceré con mi remate seductor…

- Excelente Lucía, has entendido perfectamente a Jackson y su contrapunto con Todorov –miento sin complejos – La fantasía y cualquier género literario están en continua evolución, frente a una sociedad cambiante e incierta; están también las nuevas tecnologías de información que diluyen los límites de la escritura. Ya tienes formatos como el twitter donde existen microrrelatos en 140 caracteres. O puedes utilizar relatos fantasmas y autodestructibles en snapchat…Hay todo un mundo allá afuera. No tengan miedo. Nútranse de él. Escriban, creen, innoven…Creo que con esto llegamos al fin de la clase, ha sido un gusto tenerlos como alumnos y espero que el destino nos vuelva a reunir…Muchas gracias…

***

#10

Suenan tímidos aplausos. Me da igual, no estoy para el elogio ni para la lisonja. Menos en este pueblo de mierda, que ya dejé atrás y que hoy me tiene de vuelta de forma accidental. Yo simplemente terminé mi labor. Me hubiese gustado conocer a Lucía, pero no tiene mucho sentido hablarle. Me debe ver como el profe sabihondo que no le aportará nada a su vida veinteañera. Pertenece, como diría Taboada a la Fuerza Inútil, y yo ya estoy viejito para estos trotes. Además, ya es tarde, son las 10 y media, y, probablemente, tendrá algún galancete que le cumplirá sus caprichos de ninfa helénica. Ya, déjalo. Tu tío morirá mañana o pasado y de vuelta al DF, y la imagen idílica de Lucía se disolverá rápidamente. Para no torturarme con estos pensamientos, me siento en el escritorio y guardo mis apuntes con lentitud en mi maletín, esperando que todos abandonen la sala y me dejen solo. Sin embargo… Se me acercó una de las alumnas. La ilustradora, esa, la del “porfiriato victoriano” y me lanzó una pregunta tramposa sobre Poe. Típica estudiante que espera a final de la clase para atrapar al profesor y dejarlo en ridículo. Me miraba con su carita de caíste, “esa no la sabes”, y yo, que a los 13 años ya me había leído completa la obra del autor de “El cuervo”, no tardé en disparar la respuesta correcta de forma tajante y sin aspavientos. Se quedó pasmada. Aún quería buscarme un segundo round. Hurgó en su mochila negra y sacó una libreta de notas donde se destacaba la ilustración de una cajita de madera con unos dientes en su interior acompañado de perturbadores instrumentos de cirugía dental decimonónica. Probablemente era uno sus dibujitos…
- Ahh, Berenice...-disparé antes de que me buscará pleito otra vez- amo ese cuento.
- ¿De verdad?, profe. La mayoría ni lo conoce. Cuando me ven mi block me dicen ¿Eres dentista? O me preguntan si me gustan esas películas de horror de torturas como SAW.
- Eso no debería afectarte Eréndira. Tú juegas en otras ligas. Eres una artista, ellos no lo entienden ni nunca lo entenderán…Sigue en lo tuyo.
- Gracias Profe. ¿Profe? recomendaría algún trabajo sobre Poe…me lo he leído casi todo…
- ¿Cómo estás con el inglés?
- Lo leo mejor de lo que lo hablo…Bueno, creo que a todos nos pasa lo mismo ¿No?
- Mira, búscate este libro A Historical Guide to Edgar Allan Poe de J Gerald Kennedy, al menos es sencillo y entrega datos bien buenos. Si quieres una biografía que a mí me gustó tienes Poe, Una vida truncada de Peter Ackroyd. Espero que te sirvan.
- Muchas gracias profe
- De nada, Eréndira, una cosa más
- Dígame profe,
- Nunca subestimes a una persona por su apariencia. Me viste con mi chalequito de lana y me evaluaste como un académico chafa. Probablemente pensaste que como profesor de reemplazo no estaría a la altura de mi tío. Pero ambos llevamos en nuestra sangre la pasión por la oscuridad y la literatura, el horror y el cine. Bájate de esa soberbia intelectual que siempre habrá alguien que sepa más que tú y no tenga problemas en dejarte en ridículo…Te lo doy como un consejo de vida. Un placer haberte conocido. Adiós Eréndira.
- Pero, yo, en serio…no quería…Adiós Profe…

***
Salgo de la sala y el CIELA ya está vacío. El guardia me explica que ya cerrará la sede y que debo retirarme. Asiento con la cabeza y le pregunto a qué hora puedo encontrar mañana a Viridiana Castelar, porque debo entregarle la llave de la sala. No sabe que decir, “yo vengo en el turno de noche, pero si viene a las 9 pregunte en el mesón por la Licenciada Castelar”...Me despido de él y salgo a la calle, a mis espaldas, la vieja puerta metálica al cerrarse emite un sonido de terror gótico, y una cadena que corre entre los barrotes pone fin a mi experiencia de profesor en mi terruño natal…Reviso mi reloj, son las 22:45 y probablemente no podré conseguir las aguas benditas para el “exorcismo”. Bueno, qué más da, le diré a mi tío que lo hice, que esté tranquilo y que se muera en paz. ¡A quien pinche se le ocurre ir a exorcizar una birrieria! Pero aún no puedo volver a casa, debo hacer hora, caminar, escribir, tomar un café, leer un libro, cualquier estupidez. Sólo así podría tener una coartada creíble. Llegando tarde a mi hogar y sin tragos de más, mi tío no sospechará. Pero, yo lo conozco, es un viejo brujo que con una sola mirada descubre que le he mentido, y me obligará a que mañana y de una vez por todas cumpla mi promesa de expulsa-demonios…Iré entonces al Café del Ángel. Pero afuera una sombra se me acerca y cambia todos mis planes macabros…

- Eh profe, al fin salió, lo estaba esperando.
- ¿Lucía? Qué haces por acá, ¿me esperabas a mí?
- Sí, a usted. ¿Por qué tan extrañado?
- No lo sé. Es tarde, estamos en el centro, la noche recién empieza y hay muchas opciones donde ir…
- Claro que hay muchas opciones, profe. Pero esta noche, tenemos que cumplir una santa misión, primero nos vamos a un bar y nos ponemos unas cheves para darnos coraje y luego nos vamos derechito al exorcismo.
- ¿Exorcismo?
- El de la birrieria, su tío me encomendó que lo acompañara, que le consiguiera el agua bendita y lo llevara al restaurant. O ya sabe dónde queda el Chivo del Lucifer.
- No tengo idea, no venía a AGS hace mucho, mucho tiempo…
- Pos, está diciendo, profe, por eso mismito, su tío me explicó hoy lo del exorcismo y la maldición. No le creí mucho, pero me pareció divertido ir a ese lugar y hacer todo ese espectáculo y lanzar agua bendita y gritar expresiones en latín, mientras la gente nos mira espantada y nos corren a escobazos.
- O sea, irás conmigo al exorcismo…
- Claro, se lo prometí a su tío y cumplo con mis juramentos…
- Bueno, Lucía, no tengo problema en que me acompañes, pero, ahorita, yo me voy por un café… El exorcismo debe hacerse a medianoche, así que falta tiempo… ¿Me acompañas?
- ¿Un café?
- Si, aquí en el Ángel
- No me late chocolate, le parece que vayamos a otro sitio, es que ahí suelen juntarse personas que, bueno, me acosan…Como explicarle, es algo así como #metoolucia…Entonces prefiero ir a otro lugar… Propóngame un lugar entretenido
- Tendrás que escoger tú, como ya te dije yo no había venido a AGS en una década, probablemente sugeriré sitios extintos...Casi como una arqueología de la bohemia.
- Acepto el desafío. Qué tal si vamos al Casa Corazón está aquí mismito en Carranza.
- Me parece bien, te sigo

Caminaba con naturalidad y sus sandalias repicaban en el adoquinado de Carranza. Su figura estaba ceñida a un vestido negro y su larga cabellera azabache nadaba en el viento. Y yo estaba cada vez más entusiasmado con su vaporosa presencia. Si hubiera una canción que retratara ese momento, escogería Amores de Cantina de Joaquín Sabina y en especial aquella línea: “yo me dije cuidado, chaval, te estás enamorando". Claro que eso del corazón dibujado, la mano debajo de la falda y besarse en cada farola, estaba todavía muy lejos de la realidad. Después de ese desvarío pop, retorné a mi oscuridad habitual y mi mente la transformó en una musa decimonónica. Me la imaginaba como un personaje de novela victoriana ad-portas de ser devorada por la niebla londinense. Por mucho que intenté invocar esa sabana de humo, nunca se presentó esa neblina. Ella se giró y me señaló un edificio de dos pisos, con guirnaldas de luces de neón y coronada con una terraza donde canciones pop eran la banda sonora de esta bohemia hidrocálida.
- Es ahí, le va a gustar este lugar, hay una salita al fondo bien tranquila. No sea tímido, lo veo medio inseguro.
- Es muy juvenil para mi… Pero, qué más da, ya estamos acá. Vamos…
***

Hace alrededor de 2 meses

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#11

Ella pidió una Indio, yo la seguí en su gusto de cheves. Tenía ganas de un mezcal, pero en esa primera cita, no quería mostrar mi lado de borracho de cantina. La miraba con atención, ella hablaba con comodidad, no se sentía intimidada por los casi veinte años que le llevaba. Tampoco parecía importarle nuestra diferencia generacional y que a veces yo no encajara con sus experiencias y vivencias universitarias. Me hablaba de lugares que nunca conocí, nombres de profesores que no me decían nada, o libros y bandas que se alejaban de mi órbita de interés. Debía, de algún modo, dejarle la iniciativa, y, de vez en cuando, preguntar algo estratégico que maquillara mi falta de interés en su vida de estudiante hidrocálida.

- Oiga, profe y me ha contado poco de usted. No sea tímido, le prometo que no lo voy a juzgar
- Qué quieres saber
- Lo típico, qué estudió, qué hace, qué le gusta…
- Como te conté en el curso, hago una vida académica en México en diversas universidades e intento infructuosamente ser escritor. Parece una existencia plana ¿verdad?
- No. Creo que hay cosas que no me cuenta, que está medio cohibido y que me guarda secretos…
- ¿Secretos?
- Claro, su vida no es tomar el metro, un coche o un pecero, dar clases, corregir pruebas, comer, dormir y repetir la rutina ¿no?
- Obviamente, también hago otras cosas.
- Esas son las cosas que quiero saber.
- Que curiosa me saliste. Recuerda el dicho: la curiosidad mato al gato
- ¿Me va a matar profe? No será ese su gran secreto: es un asesino serial
- No, Lucia, no soy un asesino serial. Si quieres saber mi gran secreto soy ánima de panteón. Crecí al lado de uno y eso me marcó la vida. Me escapo las tardes a meditar a los cementerios, a veces fotografío mausoleos y esculturas, me siento en las banquetas y escribo… Eso es algo que creo espanta cuando se escucha, parece macabro, lúgubre y matapasiones. No andarías con un loquito de camposanto ¿verdad?
- Se lo dice a una fanática de Drácula... Feliz lo acompañaría a un panteón si quiere… ¿Conoce historias de terror de panteones? Cuando niña siempre me contaban la leyenda de la daga de plata y me desvelaba de puro miedo.
- Claro, yo me espantaba con la de la calle de las animas. Esa donde cuentan que los espectros salen en procesión por la Gómez Farías. Cuando era niño, no le quitaba la mirada a la gente que caminaba por esa calle, por si descubría algún fantasma
- ¿Y encontró alguno?
- Algún viejito en las últimas que tenía cara de irse al sepulcro pronto, pero ningún espíritu chocarrero
- Es muy gracioso profe…
- Lucía -eso de que me llamara profe me estaba molestando y quise cambiarle el tema- te parecerá raro lo que te diré, pero tu nombre me recuerda a...
- ¿Lucy Westenra?
- ¡Exacto! Amo a Lucy Westenra. Mina Harker es bien aburrida como personaje. Lucy es el verdadero centro de la trama. Supongo que no te llamas Lucía por ella.
- Supone mal, mi mamá es fanática de Drácula y cuando nací, no lo pensó dos veces.
- Es un verdadero honor llevar ese nombre.
- Claro, pero también tiene sus, como decirlo, problemas…
- ¿Qué clase de problemas? ¿Algún tipo de albur?
- Noooo, si es un experto en Drácula ya sabe qué problemas tiene Lucy.
- Veamos ¿No serás sonámbula?
- Bueno, tengo mis episodios, pero no va por ahí…
- ¿No saldrás por las noches a seducir niños y chuparles la sangre?
- Jajajaja, todavía no.
- ¿Te persiguen tres pretendientes?
- Exacto. Siempre me llegan de tres. Ahora en el curso, me tengo que deshacer de Mateo, Rodrigo y Brad. Me tienen harta con sus mensajitos de WSSP, sus invitaciones a antros, sus indirectas, sus piropos. Pensé que en un curso así, tan poco común, me escaparía del acoso, pero no hay caso. Nuevamente la terna de buitres. Y usted supongo que no se llama Abelardo. Ya lo sé todo.
- ¿Lo sabes? ¿Qué sabes?
- Que ese es un nombre artístico y que oculta su verdadera identidad.
- Mi verdadera identidad –repliqué con un dejo de ironía- Eso suena a superhéroe y no lo soy. A ver Juanita Bond ¿Cuál es mi verdadera identidad?
- Se llama Vicente Montenegro.
- Me llamaba. Cambié mi nombre hace como 5 años. Sentía que ese nombre no iba con mi personalidad.
- Es un lindo nombre. Muy rítmico.
- Lo sé. Pero Abelardo Elizondo también tiene lo suyo.
- No lo sé, suena medio anticuado, colonial… Me recuerda a nombre de teleserie de época de Televisa. ¿Por qué ese nombre tan extraño?
- Es un juego fonético y un homenaje a Abraham Van Helsing…
- Por ahí iba…Abelardo Elizondo, Abraham Van Helsing, Abelardo Elizondo, Abraham Van Helsing. Sí, tienen una sonoridad similar. Pero aun así, Abelardo no me late…Así que lo llamaré “Abe”…
- Si así lo quieres, por mí no hay problema…
- Ya, Abe, estuvo muy entretenido todo esto, pero tenemos una misión que cumplir…
- De veras, eso del exorcismo. No me gusta mucho la idea. Pero, bueno, supongo que así le cumpliré la promesa a mi tío
- Vamos anímate, Abe, que va a ser una experiencia muy chingona… Yo te acompaño y, claro, lo grabaré en el celu en vivo y luego lo subimos a youtube y pronto estará en hidroterror.mx
- Bueno, Lucía, yo te sigo.
- ¡Excelente! Pediré un Uber…

***
Nuevamente se repetía la historia. Lucía seguía con el jueguito de saber lo más posible sobre la vida personal y económica del chofer. ¡Cómo si eso fuese relevante! Ahora la “Lucy in the sky with vampires” le explica que vamos al Chivo de Lucifer. Y basta ese comentario, para que la conversación de un giro inesperado. Miguel, el conductor, le explica cuáles son las mejores birrierias de la ciudad: que si has ido a la Martín, que la mejor es la Santacruz, que si estás por el centro anda a la Pilo o la Robles, que en el norte está la Lago Azul. Y claro, la Lucía con sus risitas coquetas y miraditas de reojo. Claro, Miguel es atractivo, y ella juega a hacerse la interesante y le calienta el boiler… Y después se quejará que la acosan y que tiene un sequito de buitres dándole círculos sobre su cabecita que nunca la dejan en paz. Y sé que yo también lo intentaré, agitaré mis alitas de zopilote y no volaré ni dos metros antes de desistir de mis intentos de plumífero latin lover. ¿De qué hablan ahora? ¿Dejaron el temita de la guía turística de birrierías hidrocálidas? “Mira, Lucía, el secreto de una buena birria son dos cosas: la carne y los chiles. La carne debe ser de chivo o borrego, pero si le agregas algo de puerco, te queda bien chingona. Y sobre el chile, la mayoría usa el ancho, pero si puedes, date el tiempo, te vas a un mercado y busca uno guajillo o morita”. Recordé la página 3 de Drácula, cuando Jonathan Harker dice anotar la receta del Impletata.

Yo miraba por la ventana y pensaba y pensaba. En solo unos minutos más haría un pinche exorcismo que no serviría de nada. El conductor me miró por el retrovisor atrapado en ese estado taciturno y quiso introducirme en la conversación.
- ¿Y tú tan callado que estás? ¿Qué te trae por Aguascalientes?
- Mi tío se está muriendo…

Esa frase bastó para que no me hablara nunca más. Además, si él tuviera que elegir con quien platicar, Lucía o mi persona, la respuesta era evidente, y fiel a esa lógica, siguió con su coqueteo con la femme fatale…Pero su cortejo, no le duro mucho, Lucía reconoció el barrio, le pidió que giráramos a la derecha y le recordó que nos bajábamos en dos cuadras...
- Ahí es, esa es la birriería.
- Ok. Servida. Ahora déjame calcularte la tarifa…Son 28 pesos
- Dame un minuto –revisó su cartera y sacó unas monedas - Cóbrate.
- Muchas gracias, Lucía. Oye sabes que… Bueno, como decirlo, esto no lo hago muy seguido. Me caíste muy bien, podríamos salir algún día.
- Claro, por qué no, te doy mi wssp, anota +52 1 44 9085 7744. Pero háblame mañana que me queda poca batería y se me va a acabar en cualquier minuto…
- Órale. Muchas gracias, Lucía y amigo –me dijo con tono cordial- mucha fuerza con lo de su tío.
- Gracias, Miguel…

Nos bajamos y apenas el Uber se perdió de nuestra vista y sólo para molestarla, me quise poner majadero con Lucía…

- Así con el #metoolucia
- ¿Cómo?
- Que acabas de sumar un nuevo acosador a tu lista personal
- ¿Yo? ¿Lo dices por Miguel?
- Claro, por quien más…
- Ay Abe, no se me ponga celoso…Además, no te preocupes, le di un número falso…Quizás a quien irá a llamar mañana. Me encanta ser mala con estos metrosexuales de la chingada, mirarlos, coquetearles y después cuando creen que estás en sus redes, viene el juntémonos otro día que dame tu teléfono y ahí les viene un número falso “para que no me olviden”.
- Eres encantadora Lucía. Pero, ya es hora de ponerse en campaña...

Hace alrededor de 1 mes

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#12

Habíamos tenido suerte, la birrieria estaba abierta y estaban en pleno aseo del restaurant. “Llego el momento”, le susurré a la Alucarda. Lucía estaba entusiasmada y hasta, anticipando la gran noche de Adamo, se había mandado un mensajito en Facebook: directo a exorcizar al chivo de Lucifer. Deséenme suerte. 25 me gusta, y 53 comentarios habían transformado su publicación en un hit virtual. La mayoría de los mensajes eran de compañeros o amigos que se hacían simpáticos, esperando así ponerse al tope de la lista de todos los pretendientes…
***

Un fuego fatuo apareció en un rincón. Era una pequeña llamarada que iba ganando en intensidad segundo a segundo. Efectos de mi estado delirante pensé. Sin embargo, la lengua ígnea ya había adquirido un tamaño considerable y parecía acercarse a mi lecho. Cuando llegó hasta mi cabecera se detuvo y ese intenso fuego tomó una forma antropomórfica. Definitivamente éste debe ser uno de los sueños más raros de mi vida. Y cuando la entidad habló, el delirio se transformó en horror…

- Enrique, tantos años sin vernos, son ¿Cuántos? ¿50? Bodas de plata le dicen…
- Pinche Sembrador al fin llegaste. Ya me extrañaba que te demoraras tanto. Estoy listo, vámonos de una vez por todas…
- ¿Vámonos?
- Sí, ya he vivido bastante, estoy cansado y llegó mi hora…
- No, tu hora no ha llegado. O acaso crees que a eso vine
- Qué haces aquí entonces…
- Pues, vine a ver la cosecha de mis semillas…Y, no te preocupes, no ha llegado tu hora aún…te queda presenciar el show de cómo se destruye esta ciudad. Cuando ya no quede un alma viva, serás el último en partir…
- Aun podemos detenerte, no cantes victoria tan temprano…
- ¿Lo dices por tu sobrino? ¿El inepto del Vicente? Sólo a ti se te ocurre mandar al Chente con una vampiresa a cumplir tan importante misión. En este minuto tu héroe está más preocupado de conquistar a Lucía. Ya, Enrique, te voy dejando, el Chente está por llegar a la Birriería y quiero estar presente en su fracaso de exorcista….
***
La Birriería estaba por cerrar. Pocos comensales quedaban en las mesas y Doña Jacinta hacía cuentas alegres. Se habían vendido todos los galones de agua de Jamaica y horchata. Y solo quedaba un poco de menudito que probablemente sería la comida de los fieles perros guardianes, que anticipando el premio observaban al cocinero separar los restos de carnitas…Ese día habían ocurrido cosas extrañas. Un par de clientes se quejaron de que el agua tenía un gusto raro, pero las críticas se acallaron cambiando los vasos con sendos refrescos sin costo para los clientes molestos. Las quejas sobre el sabor de la carne, era más difícil de disimular, los trozos de caballo que se agregaban a la mezcla hacían cundir los platos, y siempre ha sido un secreto a voces que las birrierias no dan 100% chivo. Y en esos casos, siempre hay un plan B. Identificar a los clientes más refinados y darles menos caballo en sus porciones, o un plato más contundente y claro, más dulces de anís de cortesía al momento de extender la cuenta. O mandar a Lourdes a poner su sonrisa de mosquita muerta, enredarse los chinos en sus dedos y ponerle ojitos coquetos al quejón de turno y, claro, morderse los labios si el impertinente la manoseaba…
***
Lucía no dejaba de filmar con su móvil. Yo espiaba por la ventana, esperando el momento oportuno. Aún quedaban algunos clientes y la misión fracasaría sin una aparición rápida, eficaz y quirúrgica. Salen un par de comensales y ya sólo quedan los dueños, las meceras y los cocineros…Saco un papel de mi bolsillo y lo recito en silencio:
Crux Sacra Sit Mihi Lux,
Non Draco Sit Mihi Dux.
Vade Retro Satana
Numquam Suade Mihi Vana
Sunt Mala Quae Libas,
Ipse Venena Bibas.

Espero que mi pronunciación de latín sea mejor que la gramática de Brian en el filme de los Monty Python. Lucía se acerca y me pide que apuremos la causa, que no me achicopale…Probablemente este encantamiento no funcione para espantar a Lucifer, pero me dará unos buenos puntos esta noche con la vampiresa entusiasmada.
Hice mi entrada triunfal, una de las meseras me dijo que el local estaba cerrando. No le presté atención. Saqué el agua bendita de la mochila de Lucía, me persigné y empecé a gritar voz en cuello la alocución en latín mientras dibujaba un círculo con el líquido sagrado. Parece que en ese restaurant eran barbaros, porque no les gustó que hiciera un homenaje al idioma de los romanos. Uno de los cocineros blandió un bate de béisbol y se aproximó amenazante
- Que estás haciendo pinche pendejo…Deja de hacer eso, ahora mismo
- Crux Sacra Sit Mihi Lux , Non Draco Sit Mihi Dux,
- Hey, te estoy hablando, para con eso
- Vade Retro Satana, Numquam Suade Mihi Vana
- Te chingaste, puto…
- Abe – gritó Lucía desesperada - apúrate, el cocinero te va a matar…
- Esperatem, ya terminum… -las últimas dos frases las dije como pude, a la rápida, huyendo del lugar, y vaciando lo poco que me quedaba de la botella de agua bendita - Sunt Mala Quae Libas, Ipse Venena Bibas. Ameeeeen
- Abe, debemus escaparem…
- Buenum… He Terminatum el ritualae, corramus….

***
No se animaron a perseguirnos muchas cuadras. Tampoco tenía mucho sentido esa correría a una parejita que no les había generado ningún daño. No les habíamos robado nada, no habíamos destruido el local y un poco de agua salpicada se limpia con un buen trapero. Nuestro acto quedaba como una mera anécdota sin ningún efecto en el funcionamiento de su restaurant…
Ya libres de los cocineros, nos sentamos en una plaza para recuperar el aliento. Lucía estaba eufórica y a sus jadeos incluyó unas frasecitas triunfales que me elevaban a la categoría de héroe…
- Abe, eso fue increíble, si hasta parecías el Padre Carrás gritando en latín. ¡Fui parte de un exorcismo aquí, en Ags! ¡Y lo grabé todo! ¡éste es uno de los mejores días de mi vida!

Ese comentario de “los mejores días de mi vida” fue mi condena. Debía darle un broche de oro a la noche y sin pensarlo dos veces fui por el premio mayor e intenté robarle un beso…

- ¿Qué estás haciendo?
- Que parece, darte un beso, tú lo has dicho fue una noche espectacular y hay que darle un buen remate. Tú me gustas, y sé que yo también te pongo loquita…
- Bueno sí, es verdad. Pero no lo eches a perder, no es que no me gustes, ni me atraigas, ni desee pasar esta noche contigo… Es que no soy la adecuada. Soy una mujer esquiva y majadera, gélida y distante. Debo lidiar todos los días, con pretendientes y sus mensajitos subidos de tono y las invitaciones calenturientas. Yo me cansé de todo eso, le escapo a estas muestras falsas de afecto y no me ando regalando al primer galán de turno. Además, usted es mi profe. Qué dirán los demás…
- No soy tu profe. Dejé de serlo apenas salimos del CIELA, yo era sólo un reemplazante. No juegues esa cartita conmigo. Ahora probablemente me saldrás con la diferencia de edad…
- No, eso a mí no me viene…Pero Abe, dejémoslo así para que complicarlo. Tú viniste a ver a tu tío y en unos días más te regresarás a México y yo seré una conquista pasajera. Y, no, no quiero ser una amante de turno y que te olvides de mí, apenas dejes AGS…
- Yo no podría olvidarme de una mujer como tú…
- No sigas, no me convencerás ni con palabras dulces, ni piropos televisos…Dejémoslo hasta aquí. ¿Ok?
- Está bien. –respondí sin disimular mi desagrado -Cambio y fuera
- Ya cambiemos el tema. Mira, si quieres mañana, puedes venir a verme al programa de radio, para que conozcas mi faceta de locutora. ¿Vendrás?
- Te confirmo mañana, todo depende de cómo esté mi tío… Dame tu wssp y mañana te mando un mensaje y te digo si puedo escaparme
- Ya, anota +52 1 44 9090 7865.
- ¿Me estás dando un número falso?
- No, ese es mi número, si quieres llámame ahora para que veas que no te miento ¿Oye? me puedes acompañar a mi casa ya se hizo tarde…
- Bueno, pide un Uber y te acompaño…

Hace alrededor de 1 mes

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