RicardoLaguna
Rango4 Nivel 17 (309 ptos) | Promesa literaria
#1

Registro de Propiedad Intelectual N° 287.953
Prohibida su reproducción.
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¡Advertencia!

Esta novela tiene banda sonora. Eso significa que mientras leas el texto, debes escuchar las canciones que se encuentran señaladas con mayúsculas.
Así: ESCUCHAR PATRICIA/ PEREZ PRADO

De esta manera, disfrutarás al máximo esta experiencia literaria-sonora. Te recomiendo, entonces, que te hagas una lista con estas canciones en Spotify, Youtube, el reproductor de Windows Media o un cd con mp3s…

¡Bienvenidos a la tornamesa literaria!
¡Que suenen esos Samples!

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#2

Capítulo 1 Ch-Ch-Ch-Ch-Changes

ESCUCHAR PATRICIA/ PEREZ PRADO

Vieja de mierda, ya empezó con lo mismo. Que la apasionante vida de Talcahuano en los años 30, que la tienda del vasco Olarticoechea, o algo que rima con diarrea. Mi familia me cagó. Como nadie quiere visitar a esta veterana y su alzheimer, me la tiraron a mí. “Si eres su regalón, Marcos”, me dijeron. Que mierda. Aquí vamos. ¿Cómo estaba la comida Tía Yolanda? ¿Qué Lucía, Marcos? Más encima está sorda la viejuja. La co-mi-da… ¿Qué le dieron de comida? Un pollo con arroz, pero estaba medio crudo. ¿Sabe mijito? Yo preparaba un pollo al cognac delicioso. ¿En serio? Sí, Marquitos, pero en este asilo no me dejan ni meterme a la cocina. Me lo paso encerrada. ¿Cuándo me sacarás a pasear Marquitos? Pronto, tía, pronto. Anoche me visitó el Pedro. Ah no, la vieja ya está en las últimas, ahora se le aparece el esposo muerto. ¿De veras? ¿Y qué le dijo? Que me echaba de menos, que pronto vendrá a buscarme y me sacará de esta casa de reposo. Qué bien, tía. ¿Qué cosa, Marquitos? Qué la visitó Pedro. ¿Pedro? ¿Quién es Pedro? No conozco ningún Pedro. ¿Marquitos? ¿Dígame tía? Anda a decirle a la enfermera que ya es hora de comer, seguro que me quieren matar de hambre. Nunca me dan comida. Esta es una pensión miserable, ni se compara con las de Concepción, ahí siempre te servían un plato rebosante de consomé. Tía, se me hizo tarde, me voy… Rodrigo, ¿Por qué no vas al puerto y compras unas cholgas?…Ya me confundió con su hijo…Me voy mejor, ya cumplí con mi hora de tortura…Ya Tía, nos estamos viendo, yo le traigo sus cholgas ¿Qué cholgas, Marquitos? Ah Vieja de mierda…

***
ESCUCHAR MY GIRL THE TEMPTATIONS
Consuelo me espera en una banca en el jardín del asilo. Me niego a que me acompañe en este martirio familiar. No entiendo su interés en compartir con mi tía de mierda. A la primera visita, Yolanda le dio un abrazo interminable y telenovelesco, la confundió con una amiga de su juventud y le vino un ataque de llanto que la Consu no supo “consolar”. Para rematar su acto amnésico, le inventó siete nombres distintos: Candelaria, Caridad, Cornelia, Custodia, Clarisa, Concordia y Cipriana. Pero ella insiste. La otra vez se enojó conmigo. Me traicionó mi franqueza. Le dije que sentía lástima por mi tía, que visitarla era inútil, porque nunca se acordaba de nada, y que le bastaba con la compañía de las enfermeras. Consuelo me respondió que sólo había que sentir lástima por las personas que se dejan morir; que mi Tía Yoli luchaba para vencer la enfermedad y recuperar su lucidez, y que, más que lástima, debía admirarla. No quise pelear. No me interesaban sus máximas de autoayuda. Ni sé por qué le gusta ser patrona de causas perdidas.

- Cómo te fue con la Tía Yoli.
- Igual que siempre, habla puras tonteras. Ni sé porque sigo viniendo.
- No seas malo, tu tía te quiere harto. Además, ningún familiar se acuerda de ella. Es un acto de caridad.
- Ya, si no es para tanto… En fin, cambio y fuera. Tengo hambre ¿Acompáñame al Kentucky?
- Bueno, vamos…

Yo no debo quejarme. Tengo una novia hermosa. Una tersa piel mate que eleva una fragante plegaria de CH Sublime de Carolina Herrera (compró ese perfume porque se enamoró de la rubia del comercial y la cancioncita ESCUCHAR PACK UP ELIZA DOOLITLE), intrigantes ojos verdes y una melena caoba siempre desordenada; buena figura que cuida con la anti-dieta, la Dukan, la lunar y por supuesto la del Lagarto. Me saqué la lotería con ella. Ni sé cómo la hice, porque a esta preciosura pretendientes no le faltaban, pero bueno, algo me vio para soportar mis continuos vaivenes emocionales, mi ironía malsana y mi bohemia sin frenos…Pero no todo fue tan fácil. Su familia no me pasaba y me quería ver bien lejos de su hija…Y, bueno, bien merecido me lo tenía…

Ahora iniciamos un flashback…

A Consuelo la conocí, más bien, la vi en la casa de un amigo. Le pregunté el nombre, qué música escuchaba y listo. Interrogantes quinceañeras. No hubo nada más. La dejé para seguir con el viejo truco de empinar el codo y llenar cada célula de mi cuerpo con alcohol de mala calidad. Ya envalentonado con los tragos, volví al ataque y…No recuerdo de qué mierda hablamos. No me hubiese acordado de mi faceta latin lover, si al día siguiente no encontraba en el celu un nombre y un email; como todo seductor que se respete, fui a revisar el facebook de la eventual víctima. Empecé psicopateando sus fotos viejas. Siempre me gusta conocer la evolución de una chica linda. A veces mantienen la beldad desde la niñez. Otras veces son patitos feos que ya en la universidad tornan en cisnes. Consuelo era el segundo caso. Unas fotos horribles de niña. Gorda, mal vestida, con anteojos orgánicos, la novia ideal del Sr Michelin. O sea, si hubiese conocido a Consuelo a los 17, ni siquiera le hubiese hablado, bueno con un trago, no con dos, mejor 3, dejémoslo en 4, ya que son 4 sin 5, uno más, si sólo bebí 6. Moraleja: Para que le des bola a una chica gorda y fea, mínimo bebete una media docena…

¡Gracias Señor Jesús! ¡Alabado seas! ¡La Consu se cruza en mi camino, justo cuando es bonita! ¡Milagro! ¡Milagro!

Despues de un par de semanas de noviazgo, Consuelo me invitó a conocer a sus padres. Me pidió encarecidamente “No la cagues”. “Pero, Consuelo”, le expliqué, “¿Cómo podría cagarla? Yo siempre me porto bien”. En efecto, mantuve un bajo perfil durante toda la velada, esquivé las conversaciones políticas que siempre me condenan y la religión fue excluida sacramente. Me ofrecieron un café que acepté con cordialidad y Consuelo sonrió. Pasé la prueba. Había conquistado a sus padres sin mucho esfuerzo. Y entonces…

-¿Marcos? –Preguntó el papá de Consuelo– ¿No te sirves un whiskicito?
- Bueno tío, tomémonos un vasito.

No fue un vasito, fueron 5. Para variar había caído en la vieja trampa de “descubre al novio borracho”. Y la cara de Consuelo estaba descompuesta. En ese living faltaba una nueva escena de patetismo ebrio. El Abuelo de Consu, un viejo irlandés que no había hablado en toda la noche, principió el canturreo de:

ESCUCHAR DANNY BOY THE POGUES

Oh Danny Boy, the pipes, the pipes are calling
From glen to glen, and down the mountainside.
The summer's gone, and all the roses falling.
´Tis you, 'tis you must go and I must bide.

Yo intenté vanamente seguir la nostálgica melodía con mi inglés de mierda y me acerqué al anciano y lo abracé como si se tratase de mi propio grandpa, y yo fuese el nieto irish perdido que vuelve de la guerra. Para eternizar ese momento, quería unas buenas pintas y…

- Oye Consuelo, por qué no vas al super y nos traes unas Guiness a tu abuelo y a mí. Lo veo medio triste y hay que levantarle el ánimo.
- Mi abuelo no bebe hace 15 años, Marcos.
- Ah, so sad, so sad, pero bueno…Tráeme una a mí…Qué te cuesta.
- Marcos, No te aproveches, yo no soy tu empleada y creo que es mejor que te vayas. Se te pasó la mano con el trago.
- ¿A mí? Si fueron 5 whiskys nomás. Yo me pongo odioso con 7…Ya poh Consuelo…Hazlo por Danny Boy…O sea, por tu abuelo.
- Marcos. La fiesta se terminó. Estoy cansada. Te llamé un Uber. Está afuera Mañana hablamos de esto.
- A la con…
- ¿La con?
- ¡Ah!..La Con…Suelo que no me entiende…
- Ya Marcos, el Uber está afuera…Adiós
- Pero, por qué, ya, me voy, mañana hablamos…Chao mi amorcito…Deme un besito de despedida…

Al día siguiente Consuelo terminó nuestra incipiente relación. Si fuera el Programa ¿Quién quiere ser despachado? Lo suyo fue respuesta definitiva y me cerró toda posibilidad de reconciliación. Duramos sólo tres semanas. ¡Un verdadero record!

***
¡Demonios! ¿No seré un maldito Chuby Chaser? Mi brazo está debajo de esta muralla china de grasa. Y por más que lo intento, la obesa no se mueve. Ya siento como se me agarrota mi extremidad. ¿Cómo se llamaba? Puta no me acuerdo…Estaba más borracho, de otra forma, ni cagando me traía a este cachalote al departamento. Intentaré deslizar mi brazo…No, no pasa nada. La mala suerte. La despertaré…pero qué le digo “Oye gorda me estás aplastando el brazo, muévete” o “Holas preciosa, ¿Durmió bien? me hace el favor de moverse un poquito…” Aplicaré el viejo método del despertador para que esta camiona despierte y abandone mi vida…Puta que me duele el brazo, donde está el icono del despertador. Aquí. Vamos…suena maldita alarma… Wake up you sleepy head…
***

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 6 meses

Jaja, este cachalote. Genial, realmente bueno. 😁👍 nos seguimos leyendo.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 6 meses

Me ha llamado ese cartel de Bowie.
Tu historia tiene estilo, lo único q, aunque la idea de poner música a las escenas está bien, (mira que no llevan haciéndolo en el cine) a la hora de leer me molesta, me saca de la historia lo que, supongo, era el efecto buscado.

RicardoLaguna
Rango4 Nivel 17
hace 6 meses

Es verdad indigo...El ejercicio ayuda para bien y para mal...Para bien porque es novedoso y sirve de plus cinematográfico. Para mal porque a veces tienes que parar la lectura para poner el tema o a veces la canción no ha terminado y ya debes poner otra...muchas gracias por tu comentario


#3

Capítulo 2 Hard to Handle

ESCUCHAR SOUL MAN SAM & DAVE
El día que me echaron de la editorial, agarré mi finiquito y me fui a una tienda de video. Compré dos Dvds “The legacy of Otis Redding” y “Stax/Volt Revue Europe 67”. Luego maté la ansiedad con una Doble Rodeo en el Burger King. Cuando llegué a mi casa, me encerré en mi cuarto y puse el primer dvd, grité cada tema de Otis como si pendiera de un gancho que me llevara directo al matarife. Continué con el show de la Stax en Noruega, exterminé con mi voz desafinada el show de Sam & Dave, emulé sin éxito sus coreografías y salté, grité y me sentí transportado 40 años atrás. Cuando la euforia se marchitó y la adrenalina que maquillaba el fracaso dejó de fluir por mis venas trepidantes, me tiré en la cama y lloré como un imbécil. Sí, como un imbécil que pierde la oportunidad de su vida, y comprende que nunca más podrá abrazar lo que creyó el sueño de toda su existencia.

Este recuerdo me ha perseguido por casi 5 años, y hoy, al fin, comienzo a exorcizarlo.
***
Beatriz me entrevistó en su oficina. Fue breve y concisa, necesitaba un ayudante editorial y, según las recomendaciones que había recibido, yo cumplía con ese perfil. ¿Y en qué consistía mi trabajo? Actualizar la base de datos, escribir comunicados de prensa y presionar a periodistas flojos que no publicaban las reseñas o artículos de nuestros libros. Una soberana mierda que ni se acercaba a la visión romántica y etérea del escritor que construye su futuro literario trabajando en una editorial. Nada de Henry Miller vagabundeando entre manuscritos y correciones de prueba como un paso previo a su consagratorio Trópico de Cáncer. Qué lejos estaba de continuar la senda gloriosa del gran pornógrafo.

Después de mi entrevista, la editora me explicó que tenía que conocer al gerente del sello, su tío Eugenio. Llamó por teléfono al anexo y apareció un tipo alto con cara de pocos amigos que me pulverizó con una mirada dura. Nunca entendí por qué me tenía mala. Pero siempre que coincidíamos me auscultaba con ese dejo de desprecio. Seguramente, su sobrina nunca le consultó sobre mi contratación. Sabía que tarde o temprano, y a mi primer error grosero, me cambiarían por otro pariente para continuar con su tradición nepótica. Lo cierto, es que si había un evento y Beatriz y su tío se codeaban con los peces gordos, yo solía moverme con el staff de vendedores y comer unos canapés ordinarios, mientras ellos se deleitaban con las típicas exquisiteces de cócteles de primer nivel. Me sentía una puta rémora editorial.

Cualquier pelotudo con una pizca de dignidad, rechazaba ese trabajo de porquería. Pero… ¡Cómo decirle que no a esa hermosa editora! Lo perdonaría todo, sólo con ser el asistente de esa belleza.
ESCUCHAR QUE BELEZA TIM MAIA

En ese encandilamiento, me creí un ser antropomorfo y me despaché una frase de aquellas…

“Beatriz, yo seré tu perro guardián”…

¡De donde mierda salió ese afán animalesco!
Ay Beatriz…

***
Mi editora se llamaba Beatriz Figueroa. Carita de muñeca, cabellera azabache y un par de luceros Marrón Glacé. Algo rellenita, pero tampoco me han gustado las anoréxicas. Debo reconocerlo, me calentaba. En la primera semana fue un amor. Nos íbamos a tomar café al Starbucks y me comentaba de la farandula editorial. Que tal escritor es gay, que éste otro se cagó al tal con cual con su esposa, que a fulano lo van a echar de tal sello. Yo la miraba con ojitos de mono japonés. La encontraba culta, simpática y a mí, que nunca me han gustado las minas con gafas, me atraía esta mujer con sus anteojitos intelectuales hipsters. Beatriz, además, era una chica new age y solía explicarme algunos conceptos como Reiki, Tarot, Agüitas de Bach, Biomagnetismo y toda la chimuchina esotérica que se le ocurría. Mi primer día me sacó la carta astral y me dio algunas recomendaciones de alimentación. “Creo que tienes más de un chakra bloqueado”, disparó con voz angelical. Yo, que no soy el de las chacras, le pedí que me lo “abriera”…

- ¡Qué! ¿Qué te abriera qué?
- El Chakra, Dj
- ¿Y te lo abrió?
- Espero que sí.

Me sobó un sector del cuello debajo de la nuca con fruición y dijo “listo”. Yo no sentía nada del otro mundo, el único cambio físico era que Lázaro había resucitado, pero yo creo que eran los efectos de andar caliente con ella.
***
Otro día, Beatriz me salió con otra idiotez new age: tenia que activar mi glándula pineal. Yo asentí con la cabeza a sus patéticas recomendaciones, mi mente andaba juguetona y se la imaginaba activándome el glande pene-al. Luego siguió con el horóscopo. Me preguntó mi signo. “Sagitario”, respondí. Me hizo una breve descripción. Nada del otro mundo. Seguramente se leyó a la Linda Goodman. Que era aventurero, algo desordenado, franco, bueno para los viajes, independiente, amante de la naturaleza y los animales. No recuerdo que más dijo. Yo, para no ser menos, le pregunté el suyo.

- Soy una coqueta cangreja –respondió– así que tendrás que cuidarte conmigo, Marcos.
- ¿Por qué?
- Porque soy un signo de agua y tú eres de fuego y ¿Qué hace el agua con el fuego?
- ¿Lo apaga?
- Exacto. Pero no te preocupes, presiento que nos llevaremos muy bien.
***
Una tarde acompañé a Beatriz a su departamento. Me explicó que quería que hiciéramos algo. Yo me pasé el mejor rollo sexual, esa noche tendríamos fogosas sesiones de sexo esotérico. Su departamento estaba adornado con cuadros de ángeles y cuarzos de todos tamaños. Me explicó que la distribución de sus muebles seguía fielmente las lecciones del Chap Sui. ¿Se dice así? ¿Verdad? Ven conmigo, pasemos a un cuarto más tranquilo. La hice, ¡La hice! Sácate los zapatos y acuéstate en la cama. Yo le obedecí complacido. Ahora cierra tus ojos. ¿Estás cómodo? Sí, todo bien. Quiero que te imagines un lugar muy placentero, un campo, un lugar donde te sientas a gusto, ¿Lo visualizaste? Sí, Beatriz Perfecto, Marcos, ahora relaja tu cuerpo desde la punta de tus pies, pasando por tus piernas, tus glúteos, tus muslos, tu sexo, tu estómago, tu tórax y tu cuello. Ahora quiero que relajes tu cara y todos los músculos de tu rostro. Sentirás que te voy desabrochando la camisa lentamente. Sí, Beatriz, quítamela, rómpela si quieres ¡Pórtate como una meretriz! Ahora sentirás las yemas de mis dedos recorrer tu pecho. Esta mina seguramente se leyó un libro de sexo tántrico, en cualquier momento se me encarama…Ahora contaré hasta 10 y cambiaré mis manos… 10,9,8,7,6,5,4,3,2,1. Ahora trabajaremos en tu estómago. Mi palma te transmitirá mi energía vital… ¿La sientes? Creo que sí. Bien, Marcos, muy bien. Ahora a la cuenta de 5 volveremos a abrir los ojos 5,4,3,2,1…Ya, puedes abrirlos. ¿Qué te pareció el Reiki? ¿Te sientes mejor?...Sí..Se sintió bien, placentero

(Me siento estafado…)
***
Y, entonces, me traicionaron las feromonas. Todo ese jueguito de cafés, Reiki, Horóscopo, Tarot y Agüitas de Bach surtieron efecto. Descubrí que estaba enamorado de ella, y que el can guardián quería transformarse en el típico perro winner callejero. Y claro, quise hacerle los trucos apenas tuviera la oportunidad. Esta vez, sabía que no iría a su departamento a otra sesión esotérica. Ella igual me coqueteaba, así que sabía que no era una ilusión mía. Debía escoger el momento exacto y actuar. ¿Pero cuál sería la excusa para una cita romántica?
***
¿Qué haces, luna, en el cielo?
dime, luna silenciosa ¿Qué haces?

Convoco a Leopardi para enmendar este nuevo retazo de Beatriz Figueroa. Mi editora era cáncer. Nada de cangrejita coqueta. Más bien un crustáceo bipolar e insoportable. La luna, la graciosa luna, cambiaba el ánimo de Beatriz. ¿No han escuchado que cáncer es un signo lunar? Les advierto, cuídense de las chicas de este signo. Mi recomendación es sencilla: revisen el calendario y vean cuando la luna es nueva, menguante, llena o creciente, se ahorrarán todos los problemas que padecí con su carácter de mierda. ¿Se acuerdan del video de Thriller? Ese donde Michael Jackson se transforma en Teenager Werewolf con luna llena… Algo parecido experimentaba Beatriz. Cuando la luna era llena sus miradas mezclaban deseo, curiosidad y lujuria; o recibía sus llamadas al teléfono de mi oficina con su voz melosa: “Marquitos, ¿En qué estás? ven a verme ahora, tengo que encargarte algo”. O los macchiatos en esa cafetería pretenciosa mientras me adulaba “Presiento que llegarás lejos en la literatura, Marquitos, tienes tanto talento”. Y cuando estaba dispuesto a dar el gran golpe una semana después, la graciosa luna, clavada en una noche estrellada, era menguante y su cariño también… Menguaba: “Marcos por qué no has hecho lo que pedí. Es urgente”. “¿Cómo es eso de ir al Starbucks? No tengo tiempo para esas estupideces”. Para rematarla y con luna nueva, me iba directo al despeñadero en sólo siete días. ¿Por qué te equívocas en algo tan básico? ¿En serio? a veces ni sé en qué estás pensando. ¿Será cierto eso de que trabajar en el mundo editorial es tu vocación? Y para cerrar el ciclo y con la luna en “creciente”, su ánimo prosperaba y mi esperanza tomaba nuevos bríos. Había aprendido a convivir con este mito del eterno retorno y hasta lo había controlado. No esperaba, lamentablemente, que me saliera con el cuento del tío.
***

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 6 meses

ja bastantes vaivenes en esta relación de amor odio.. muy bueno.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 6 meses

Debería mirarlo por el lado bueno: así es más difícil aburrirse, no?

RicardoLaguna
Rango4 Nivel 17
hace 6 meses

Sip...lo bueno de la novela es que aparecen y desaparecen personajes y los capítulos a veces no son lineales lo que siempre da un toque de sorpresa a que vendrá después...pronto subiré el capítulo 3


#4

Ingresé a su oficina, seguro y petulante, era mi oportunidad de dar el gran golpe. Hablaba por teléfono y me dijo que la esperara. Mis ojos recorrieron su escritorio, sus agüitas de Bach, sus correcciones de pruebas, los libros de gentileza, las cartas abiertas, las fotos de Barcelona bajo el vidrio, la tarjetita de invitación a un lanzamiento….La tarjetita de invitación que decía Beatriz Figueroa. La tarjetita de invitación que decía Beatriz Figueroa y esposo…
ESCUCHAR TARJETITA DE INVITACIÓN / ADRIÁN Y LOS DADOS NEGROS

Tarjetita de invitación
Prueba, prueba de tu traición…

- ¡Touche DJ!
-¡Qué! ¡La mina era casada!
- Sí… 
- ¡Bajón! Qué hiciste, descartaste seguir con tu juego de seducción: ¿Voy a ser tu asistente editorial, y gozarás el rol de editora infiel?
- Que gracioso, DJ. Tenía otras cosas de que preocuparme; el Gerente ya no me soportaba y quería echarme apenas tuviera la oportunidad. Hijo de puta.

***

Debía estar a la defensiva o sacar un conejo del sombrero. Ese acto de magia debía ocurrir en un evento en la Biblioteca de Santiago. Nuestra editorial aprovecharía una charla de un prestigioso y nonagenario escritor de nuestro sello para hacer una importante donación de libros para “los niños de Chile”. Un marketing asqueroso. Beatriz esperaba que llegaran una decena de medios culturales a cubrir el evento. Y, claro, yo tendría que hacerme el lindo atendiendo preguntas y entregando comunicados de prensa. Pero el gran día, no confirmó ningún diario. No tenía mucho sentido llegar temprano, sin los periodistas de revistas o periódicos redactando artículos o notas. Yo me tomé las cosas con calma y llegué al centro cultural una hora después. Me senté atrás, evité así la larga caminata hasta las primeras filas donde Beatriz me recibiría con cara larga. El escritor ya relataba recuerdos estúpidos, creo que una anécdota de su estancia en un internado en el sur. El auditorio estaba repleto de colegiales. Algunas jovencitas chateaban con sus celus. Yo estaba echándole el ojo a una rubiecita bien guapa, con unas pantys azulinas que marcaban bien un muslo tonificado.
- Qué comentario más Karadima
- ¿Por qué DJ? Dije colegialas, no CO LE GIA LES…
- Da igual, no conocía tu ladito pederasta…
- Sorry, las chicas en jumpers me calientan ¿A ti no?
- Soy un holograma ¡Cómo me voy a calentar con personas reales! Sólo podría atraerme otra conciencia pinchadiscos, un holograma femenino que sea una experta en la torna y la musica electrónica y que aconseja a una chica en problemas.
- De veras. Déjame seguir…
- Sigue no más.

El viejo seguía con lo del internado y yo métale imaginando mi mano debajo de ese jumper, de vez en cuando, dejaba esta obsesion pedófila y mi mirada se dirigía hacia el asiento de Beatriz, que conversaba con el gerente. Seguramente despotricaban contra mi “ausencia”. Váyanse a la mierda.

Al finalizar la conferencia, me presenté ante Beatriz con mi mejor cara de palo. Mi editora estaba atónita de mi desvergonzura. “Llegaste tarde”, me dijo seca, “al menos, haz algo útil y anda donde el fotógrafo y consigue las fotos del evento. Yo me voy con Eugenio a una reunión con el director del centro cultural. Hablamos en la editorial”. No tardó en desaparecer sin disimular su molestia. Ya no me soportaba. Será. Fui donde el fotógrafo, era un tipo de barba con pinta de hippie mariguanero. Su chalequito de lana, no podía disimular el olor a hierba. Le expliqué al barbudo que escogería las imágenes para nuestro sitio web. Abrió su notebook y me hizo un recorrido por las fotos. El tipo era talentoso. Sequísimo. Le pregunté dónde había estudiado. Francia, me gané la "Beca Pinochet", me respondió con sarcasmo. Yo despotriqué contra el dictador. Eso lo ablandó, recordó su estancia en Paris, del Montparnasse, de sus problemas con el idioma. Yo aproveché de confesarle que también era fotógrafo. Le mostré algunas imágenes que había tomado con mi celular. Nada del otro mundo. El fotógrafo me felicitó por mis encuadres, pero me recomendó algunos datos técnicos. La conversa estaba entretetenida, ya ni me interesaba el encargo de Beatriz. Que se vaya a la mierda, esa cangreja bipolar. El barbudo seguía mostrándome fotos de primer nivel, ahora abrió una carpeta de otros de sus encargos: imágenes de un concierto de Rock. Yo le pedí que me regalara una. No alcancé a obtener una respuesta, Beatriz volvía a escena y si buscaba humillarme, desprestigiarme, colocarme rótulos de inepto, fracasado o intrascendente, tendría que comerse su deseo. Ahí estaba yo, el que había llegado a última hora, luciéndose con el fotógrafo, conversando animadamente, brillando, sacando ese ángel personal que siempre aparece en los momentos más inesperados. Meneó la cabeza y me disparó un lacónico “inaudito”. Yo sonreí y murmuré “ahí quedaste perraaaaa”. El barbudo cerró su compu y se despidió. Beatriz me pidió que la acompañara a buscar un taxi. Tomamos el auto, yo intenté ser cordial, le recordé la anécdota del internado del escritor y ella no prestó atención. Cuando llegamos a la editorial, me recordó que tenía que hacer la reseña del evento. Beatriz siguió con el taxi hasta una peluquería, quería cambiarse el look. Ingresé a nuestra sede. Me senté en mi cubículo y revisé en mi celular las imágenes monstruosas que me había regalado el fotógrafo. Unas de Bruce Dikinson en plena pirotecnia vocal. Cerré mi puño con gesto de triunfo. Recordé una canción de Iron Maiden: Bring Your Daughter... to the Slaughter,
ESCUCHAR BRING YOUR DAUGHTER TO THE SLAUGHTER IRON MAIDEN

A la Daughter de Beatriz la podrían mandar directamente al Slaughter…
***
Otra de mis misiones en el trabajo era promocionar eventos culturales que realizábamos en una pequeña sala de la editorial. Documentales, lecturas, seminarios que nutrían la vida artística del barrio y me permitían conocer a escritores famosos o consagrados, y aquellos emergentes y su desesperado intento de hacerse notar y succionar las calcetas de los literatos de prestigio. Yo, que para ese entonces estaba alejado de las letras, no tenía interés en el autobombo. No era mi momento y tampoco me gusta chupar penes poéticos, prefiero, obvio, succionar vaginas narrativas.

En una de esas veladas, en un homenaje a Estella Díaz Varín, la "Colorina", asistió Pedro Lemebel. Con su clásico pañuelo de cronista pirata y su “ojo de loca no se equivoca”. Lemebel andaba con tragos de más y hablaba fuerte e insultaba a los escritorcillos del ambiente. Yo me alejé de sus órbitas, y preferí preocuparme del cóctel y toda esa logística de recitales poéticos. Además, era una buena oportunidad de acercarme a Beatriz y ganar puntos. Después de todo, el evento había sido un éxito y se notaba en su cara, que estaba satisfecha de nuestra velada.

- Beatriz… ¡¡¡¡¡We are the Champions!!!!!!
ESCUCHAR WE ARE THE CHAMPIONS QUEEN
- Sí, Marcos, gracias por todo, sin ti esto no hubiese sido posible. Oye cuida que no le den más tragos a Pedro Lemebel que ya anda con la maldad.
- Si, Beatriz, ya me encargo de eso…
- Bien, yo me tengo que ir, tú quedas a cargo…
- Beatriz, no quieres que te acompañe al estacionamiento, igual me gustaría hablar unas cosillas contigo.
- ¿Unas cosillas? Marcos, estás a cargo, recuérdalo. Y está Lemebel y sus tallas de doble sentido y el cóctel y los invitados, cualquier cosa la hablamos mañana o es algo muy importante…
- Nada, mañana lo conversamos en el café de la tarde.
- Sí, sí, mañana, mañana, ven pronto mañana, jajajaja…Marquitos, niñito lindo, anda donde Lemebel,cuídalo, y no pinches con él…
- Beatriz, qué simpática…Hasta mañana.

No hubo necesidad de intervenir, Lemebel estaba aburrido e invitaba a su séquito a seguir la tomatera en un bar cercano. Me acerqué al cronista para despedirme y agradecerle su presencia, pero él ya salía de la editorial y ni me miró…

***
Y aún así, Beatriz no quería dejarme ir. Me encargó la campaña editorial de Pamela Chu, una joven escritora chilena-coreana. Dado que la novel promesa literaria se encontraba en el extranjero y sólo llegaría para la feria del libro, debía pavimentar su llegada con entrevistas, artículos y reseñas en medios. Llevaba una agenda de una escritora a quien no conocía y que sólo mandaba animados mailes felicitándome por mi labor. En efecto, había encontrado mi nicho y en cuestión de dos semanas, 6 medios ya habían publicado notas sobre ella. Ese éxito se contrarrestaba con el poco tiempo que me quedaba para hablar con Beatriz. Extrañaba nuestras conversas, aun aquellas esotéricas que no conducían a ningún sitio. Extrañaba su vocecita melosa cantando
ESCUCHAR LOBO HOMBRE EN PARÍS LA UNIÓN, sus sesiones de Reiki, su labor de panelista de farándula literaria, y las sugerencias de que leyera a Alex Grijalbo y su puto manual de estilo editorial que nunca me interesó. Extrañaba su carácter pendular, sus ojos marrones, y hasta sus salidas soberbias que me reducían a un ente insignificante, que no merecía ni una pizca de su afecto. A veces pasaba lentamente por fuera de su oficina y la miraba esperando que ella me invitara a entrar, y que le contase las novedades de la campaña, pero ella nunca me daba chance y prefería breves llamados telefónicos a mi anexo para enterarse de todo. El gerente también andaba todo el tiempo revoloteando por la editorial y estaba más sobreprotector y cuidaba a su sobrina de mi interés afectivo. Ya ni siquiera tenía una actitud lejana conmigo, simplemente me odiaba y sus miradas podían interpretarse como una sentencia de muerte. Sólo debía firmarla. Y, en mi caso, ni un mísero gobernador gringo me salvaría con una postrera absolución.
***

#5

Beatriz me llamó una tarde a su oficina. “Cierra la puerta”, me exigió con su dulce voz lunar. Eso me dio mala espina. Busqué en esa pequeña oficina el cadalso o la soga, el verdugo o el hacha que exterminarían mi aventura editorial. Beatriz me pidió un informe de mi campaña de prensa.

- Tenemos una nota en El Mercurio este domingo, otra en el Publimetro la próxima semana. La entrevista en Revista Paula la agendé para el jueves siguiente. En Radio Beethoven aún no me confirman si nuestra escritora será la figura artística del mes, deben definirlo en la reunión de pauta de este lunes.
- Excelente. Me contaron que la encargada de la agenda cultural de El Mercurio te gritoneó…

El cadalso se diluye en su sonrisa coqueta y sus tintineantes ojitos marrones…
- No, no fue tan así, sólo me dijo en tono golpeado, que no le interesaba cubrir nuestra novela y que no insistiera.
- ¡Cómo que no insistas! ¡Qué se ha creído! ¡Más encima te gritonea! ¡Debes hacerte respetar Marcos! Pero bueno, vamos bien con la campaña. Ahora quería hablarte de otro tema. Te tengo que despedir. No es nada personal. Motivos de la gerencia. Este viernes será tu último día. Muchas gracias por tu apoyo y buena disposición…Si quieres trabaja hasta hoy, y no te preocupes por lo que te debamos, ya hablé con Eugenio y el estuvo de acuerdo en pagarte los bonos que no alcanzarías a cobrar.
- Beatriz, yo te prometí que me quedaría contigo hasta el final... Me voy después del lanzamiento del libro de la Pamela.
- Muy Bien, Marcos, muchas gracias. Ahora debo atender otras cosas. Adiós…

ESCUCHAR A PAIR OF BROWN EYES THE POGUES

..And a rovin' a rovin' a rovin' I'll go
For a pair of brown eyes

Exactamente DJ, Shane McGowan y Los Pogues no podían decirlo mejor. Volvía al maldito desempleo por un parcito de ojos marrones…

***
Eugenio siempre fue un hijo de las mil putas. Me miraba con deprecio, no me dirigía palabra y me había confinado a la sentina de la editorial. Sin embargo, el muy muy muy hijo de puta cambió el último día. Había logrado su objetivo de despedirme y ya no estaría “seduciendo” a su sobrina. El último día se hizo el simpatico, me habló como si compartiésemos una amistad férrea, me felicitó por mis gestiones para levantarle la campaña de prensa a Pamela y encargarme de la logística de la sala, invitaciones y todo el trabajo sucio que recayó en mí. “Sin ti, esto no sería posible, ¡Muchas Gracias!”, me dijo, cuidando que sus cumplidos fueran presenciados por la mayor cantidad de público. Así se libraba de su mala fama en el mundillo editorial, donde se lo juzgaba como un gerente parco, lejano e insufrible. Y claro, yo, el defenestrado, la piltrafa desempleada podía servirle además como chivo expiatorio. Beatriz me evitó ese último día, casi como si yo fuese un leproso. Era mejor así, ya me bastaba con el show patético de su tío. Queda poco que agregar de esa jornada fatal. Llenamos la sala, los asistentes ametrallaron con preguntas a Pamela y los presentadores la adularon y le auguraron un futuro esplendor, comparándola con Roberto Bolaño. La novel escritora, después de que se terminó su estreno en sociedad, me tomó del brazo, me llevó a una esquina y me autografió su libro con un agradecimiento ampuloso y exagerado. Ni que yo fuera Carmen Balcells…

Una vez terminado el lanzamiento, me despedí de cada uno de los miembros de la editorial. Los vendedores me abrazaron con un dejo de pena, el gerente me dio un apretón bien phony y Beatriz, Beatriz simplemente me evitó y sólo se despidió con un rápido gesto de mano, no quería que la interrumpiera, le contaba a un grupito de editores españoles sus peripecias en la ciudad condal…Marfanta de merda
***
Años después, en una feria del libro, me encontré con Loreto, una excompañera en la editorial. Loreto se había aburrido de los malos tratos y prefirió irse con dignidad a otro sello. Atendía precisamente el stand de esa distribuidora. La vendedora se emocionó con nuestro reencuentro. Yo no entendía el porqué de su eufórica reacción. Recordó esas tardes cuando yo llevaba mis discos de soul, los reproducía en mi notebook y le contaba historias de Al Green, Otis Redding y Marvin Gaye…
ESCUCHAR WHATS GOING ON MARVIN GAYE

- Tiempos aquellos. Lo pasábamos tan bien. Sigo pensando que fue un error que te echaran. Si no hiciste nada malo. Pero estabas muerto desde el día que ingresaste. Era cuestión de tiempo.
- ¿Estaba muerto? ¿Por qué?
- Porque la Beatriz te coqueteaba demasiado. Se notaba que ese huevito quería sal. Pero entraste en un triángulo mortal Marcos.
- Lo dices por su tío Eugenio. Nunca me soportó…
- ¿Tío? ¿Qué tío Eugenio?
- El gerente general ¿No se llamaba Eugenio?
- Marcos, sorry, pero te salieron con “el cuento del tío”; el gerente general no era el tío Eugenio
- ¿No? La Beatriz me lo presentó así el día que llegué a la editorial
- Ufff, qué ingenuo fuiste.
- ¿Por qué?
- El Eugenio es el marido de Beatriz. Desde que llegaste, te quiso echar. Le hubieras visto la cara, cuando te ibas con ella por los cafecitos que se tomaban. Seguramente le hizo un escándalo a la Bea y se inventaron la forma de despedirte. Eso sí, te salvaste. Te fuiste y la editorial se fue a las pailas. Yo me escapé antes de la crisis final. El tío Eugenio, qué tipo más ordinario. Él y su esposa, pareja de hipócritas.
***
- Oye Marcos… Puedo ponerte un tema, para cerrar el capítulo…
- Confío en tu buen gusto, DJ…
- Te parece algo bien lunar, en honor a tu amor frustrado.
- Sería bueno, que tal un Siguiendo la luna de los Cadillacs, Killer Moon de los Eccho and The Bunnymen o Arthur Theme de Christopher Cross…
- Yo pensaba algo más pachanguero…Como esto…

ESCUCHAR LA LUNA Y TU RAFAGA

Luna luna luna
Tú sabes que la quiero

Luna luna luna
Yo sin su amor yo me muero
Luna luna luna
- ¿¡Ráfaga!? DJ…eres un hijo de puta…

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 6 meses

Jajaja, un gran final, a la altura del resto del relato. Sensación agridulce me ha dejado y una gran admiración por tu estilo narrativo. Ah!, la selección musical (obviando esta última) de 10, bueno vale, de 8´5.

RicardoLaguna
Rango4 Nivel 17
hace 6 meses

Jajaja gracias a mi tampoco me gusta esa canción pero también hay un elemento lúdico de agregar temas que a uno no le gusten pero sirvan narrativamente...gracias alain Indigo


#6

Capítulo 3 Love Bites

ESCUCHAR EVERY YOU EVERY ME PLACEBO

Estoy saliendo con una chica. Por qué esa mirada irónica. Es verdad. Que no me crees, que me calenté con la primera estúpida que me creyó la voladita literaria. Te equivocas. Ni siquiera le he recitado un verso. Claro, le pregunté qué libros leía y me pareció sensata. ¿Qué libros? Rayuela, Los detectives salvajes, Cien años de soledad. Lo típico de la novela latinoamericana. Cómo es eso de que es engrupida y que todos salen con lo mismo. No, no le pregunté cuál era su capítulo favorito de Rayuela. ¿Crees eso? Que nunca en su vida la leyó y que, con suerte, en el liceo y obligada, alucinó con “la continuidad de los parques”. Al menos dale un espacio de duda. Yaaaa te pasaste… Cómo es eso de que ella sólo lee a Paulo Coelho y que para dárselas de intelectual sale con “Ay, Rayuela es un libro espectacular y está siempre en mi velador”. Que es mentira, y que en su mesita está algún libro de la saga Crepúsculo. Ya, córtala, no es engrupida, te aseguro que sí es una admiradora de la literatura latinoamericana. Dale con eso de que la ponga a prueba ¿Y si lo hiciera? ¿Y si descubro que es patética? ¿Qué hago? ¿La dejo de ver? Ni cagando. Además, ni ahí con tu Rayuela de mierda, yo lo leí y no es ni tan tan tan buena y no me obnubilé como otros. Además, y, que esto quede entre nosotros, la mina es una fiera en la cam y me entretengo más así que con los jueguitos literarios de cronopios… ¿Qué cómo se llama la desafortunada? Alejandra ¿Qué dónde conocí a esta meretriz? En un taller literario donde me inscribí hace un mes atrás.

***

Alejandra tiene una manía especial: el exacerbado fanatismo por el “Hacedor de Cronopios”. A tanto llega su locura, que en su escritorio le levantó un altar. Allí, encuentras la clásica fotografía granulada de Cortázar cigarro en boca. Una prisión en blanco-negro y papel couché. Alejandra, antes de escribir sus cuentos, eleva una plegaria, una petición de chispa inspirativa. La destinataria de la rogadera no es ni Safo ni Calíope. Tampoco la superestructura cristiana-opiácea de santos, querubines, vírgenes voladoras o el sagrado triunvirato. Se encomienda al Sr. Rayuela con un ridículo texto:
Oh tú, Cortázar, el primero de los escritores, literato de fuste, novelista inigualable. Yo, Alejandra, tu humilde seguidora, me postro a tus pies cronópicos, no soy digna de mirar tus ojos de figura potente de la literatura mundial. Entrégame hoy una mísera parte de tu fuego creador. Siempre seré tu adoradora. ¡Oh mi maestro! ¡Sublime Julio Cortázar! ¡Axolotl! ¡Axolotl! ¡Axolotl!

Para concluir su puesta en escena, Alejandra le daba un largo y efusivo beso a la foto de Cortázar.

La extravagancia de esta chica no es poco común. Muchos escritores erigen sus propios panteones a sus influencias literarias. Es posible encontrar en bares bohemios homenajes a héroes de la pluma en collages o murales. Postales y fotografías como sarcófagos. Neruda, por ejemplo, tenía en su escritorio al infortunado Esenin y a Whitman. Un escritor amigo adornó su muralla con Baudelaire, Wilde, Rimbaud; la Creme de la Creme de la literatura se acompaña con guindas de rojo escarlata: Allende y Marx. En un conocido bar el ejercicio agrega a Pizarnik, Bukowski, Cardenal o De Rokha, en otro antro, las postales son de Dostoievski, Tolstoi o un nuevo huésped criollo: Bolaño.
***

Soy un pajero indisciplinado y eso atenta contra mi labor literaria. Durante horas, observo la pantalla del computador con esa hoja en blanco en Word y, simplemente, me entretengo en miles de estupideces y nunca acometo contra ese lienzo virtual. Necesito una ayudita para superar esta apatía creativa. Se me ocurrió, entonces, inscribirme en un taller literario, uno de esos donde van viejujas que escriben textos mamones, o pendejos que comparten sus lamentables ejercicios de jurarse Bolaño, Cortázar o Hemingway. Claro, que tampoco faltan las minas lindas que escriben puras estupideces de poco valor literario y a quienes les celebras esos trabajos inútiles sólo por el secreto deseo de follartelas con la excusa de “juntémonos a conversar de literatula”, perdón li-te-ra-tu-ra.

En el taller somos ocho aspirantes a literatos
ESCUCHAR SAMBA DE VERAO WALTER WANDERLEY

Está Paula, una chica gótica que se confesó amante de Pizarnik. La Paula es todo un caso. Su largo y alisado pelo negro le cae más abajo de los hombros. Con un poco de imaginación le encontrarías cierto parecido a Samara, la perturbadora chica de El Aro. O claro, por qué no, su peinado recordaría a Morticia. El principal problema de Paula no es su depresión colegial, ni su pinta a lo “Vampira” (revise google compadre, una pista: “Ed Wood” de Tim Burton), sino su marcada anorexia. Ese detalle me motivó a bautizarla como “Morticia de Somalia”.

Está también “Viruelinda”. Una atractiva paraguaya que tiene un lindo cutis fagocitado por una viruela infantil. Se llama Constanza. Estaba más entretenido mirándole las tetas, sorry. La carne es débil. La paraguaya vivió en Brasil y siempre que tiene la oportunidad, saca a relucir su portuñol. Por ejemplo, nos dieron a leer un texto de Pessoa llamado “Autopsicografia” y salió ella a recitarlo con su acento guaraní-carioca.

O poeta é um fingidor.
Finge tão completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente.

No recuerdo bien cómo lo tradujo (sí, seguía mirándole las tetas, tengo una fijación con los senos grandes), pero creo que debe significar algo como “el poeta es un frigider” o “la poetisa es una frígida”. Da igual.

Las tres gracias se cierran con la susodicha Alejandra. Si la guaraní tenía las mejores tetas, ésta se destaca por un deleitoso Triángulo de las Bermudas. Unos pantalones de cuero ajustados que trazaban bien un peligroso equilátero. Me pregunto cuántos barcos, portaviones, lanchas, acorazados, fragatas, embarcaciones pesqueras o botes a remo habrán zozobrado en ese vórtice. Alejandra tiene rostro de caleidoscopio. Basta que agites un poco el cilindro y te cambia el cuadro. A veces, haciéndole caso a Supernova, se ve tan linda de perfil( ESCUCHAR MALDITO AMOR SUPERNOVA); otras, si la miras de frente, le encuentras una cara desabrida. Me pregunto si ¿Se producirá este mismo efecto de contrastes, si la miras después de zamparte 3 piscolas? Alejandra es bastante agria en su humor, y ya las viejujas la han disectado con algunas miradas eléctricas. Un Punketa le metió conversa de lo lindo pero ella, chica aspiracional, no le quitó la mirada a un deslavado estudiante de derecho. ¿A alguien le interesa esta farándula del taller?

Para no extenderme en idioteces, el grupo se cierra con dos viejujas-secas-a-las-que-le-corre-la-manteca que no estoy ni ahí con describir. Ah, y claro, el punkie y el leguleyo, pero no vale detenerme en ellos: son más feos que yo.

***
Nunca me llamaron la atención los héroes literarios. No rallé con el insoportable Meursault. Tampoco me creí la encarnación de Holden Caufield. Ni, mucho menos, me juré un mochilero cool y drogón a lo Sal Paradise o Dean Moriarty. Mi primer ídolo fue Hans Giebenrath, el protagonista de Bajo la rueda de Herman Hesse…Claro, después llegaría Demian y su mítica avecilla y me dio la manía de ir escribiendo Abraxas en mis cuadernos colegiales o redactar una y otra vez la famosa cita “El pájaro rompe el cascarón”… Luego se me pasó la tontera…A otros les dio más fuerte…La Pamela se entregó en cuerpo y alma a Bovary…Si hubiese conocido a la heroína de Flaubert, seguro que terminaban tijereteando en una pomposa cama estilo Luis XVI. Si hasta se creó un mail que se llamaba [email protected] Patética. Rosario era otra deschavetada que seguía la estela de la ahogada del Ouse. Era escalofriante y surrealista cuando me llegaban chats de Virginia Woolf en el messenger. La orate, además, cambiaba su personalidad virtual acorde a su abanico de suicidas; a veces se denominaba Alejandra Pizarnik, otras se adjudicaba a Sylvia Plath, y, por si fuera poco, y si estaba mejor de ánimo, se “vestía” de Teresa Wilms Montt. Mis amigos eran otros papanatas. Los loooooosers se juraron detectives salvajes. Curiosamente la fascinación bolañiana les dio cuando sus cenizas ya estaban esparcidas en el Mediterráneo. Antes nunca le habían prestado atención. Miguel, por ejemplo, lo descueró: que era sobrevalorado y una moda pasajera, que la mitad de la novela sobraba, que no tenía tanta gracia, que exageraban…Bastó que se muriera Roberto B. y ahí Miguel cambió su discurso: Bolaño cambió la literatura mundial, que poseía una nueva forma de utilizar el lenguaje, que es el mejor escritor chileno de los últimos 50 años y otras lisonjas necrológicas oportunistas.

En otros casos, los homenajes recaen en las mascotas de esos delirantes fanáticos. Una poeta tuvo la ocurrencia de llamar a su caniche contrahecho y ordinario Miller, para homenajear al bueno de Henry. Conozco animales con nombres tan sofisticados y literarios como un gato siamés bautizado Gabo, Hemingway es un poodle, Poe un canario, Rambó una tortuga, Beauvoir una gata infértil blanca, Camus es un Golden Retriever, o una pekinés de nombre Alfonsina, Altazor es un loro tricahue, Bombal una linda labradora, Castel un enigmático hamster, Emil Sinclair es un doberman, Cthulhu un conejito, Werther es un misántropo salchicha, Trilce es un cuyi, Virgilio es un galgo italiano o Pantaleón un pobre gato operado.

***

RicardoLaguna
Rango4 Nivel 17
hace 6 meses

A veces los capítulos son más largos que las cajas :(


#7

Maribel cumplió el sueño de su vida y se casó con un escritor. Su esposo era un ascendente literato que publicaba novelas insulsas y escribía una columna de crítica en el principal diario de la ciudad. El amor les duró poco, y en menos de dos años iniciaron los trámites de divorcio. El rehízo su vida, grupies no le faltaron. Ella prefirió el ostracismo y la depresión. Un día quiso exorcizar sus demonios y me invitó a que la ayudara en su proceso de limpieza. Yo no entendía bien qué quería, pero mi mente de alcantarilla imaginó alguna sesión de sexo catártico. Nada más lejos de la realidad. Maribel estaba en el patio y miraba absorta una vieja maleta de cuero. Parecía, era que no, una loca de patio. Me acerqué a ella para despertarla de sus ensoñaciones malsanas y ella sólo atinó a abrazarme y echarse a llorar. Odio ser pañuelo de lágrimas, así que me separé de ella y le pedí que me explicara de qué se trataba esto de la maleta, el patio y el exorcismo.

“Llegó el momento de borrar todo vestigio del literato ese. Hoy reduciremos a cenizas todos sus recuerdos. En esta casa no tendré nada de ese idiota. Tú me ayudarás con la pira funeraria ( ESCUCHAR FUNERAL PYRE THE JAM) Por favor, te necesito en este momento de liberación. ¿Me ayudas? Yo, pirómano encubierto, asentí con la cabeza y le pedí unos fósforos para empezar con la fogata.

Había cartas de amor, proyectos de cuentos frustrados, fotos, papeles varios, cuadernos universitarios. Todos los objetos y cachureos que describían la relación inconclusa. Todos ellos convivían en el suelo con excrementos de sus perros, únicos compañeros de su soledad…Ella sacó un puñado de esquelas de la maleta. Hojas marrones, fechadas hace una década, leí una línea:

“Maribel, eres la mujer más importante de mi vida, agradezco que seas mi compañera de camino literario, mi Zelda Fitzgerald an-alcohólica. Mucho de lo que soy como escritor, te lo debo a ti, mi pequeña Zelda. Te amo.”

Le di una rápida ojeada a Maribel. Una flaca desabrida, mechas de pelo negro que caían despreocupadas en un rostro anguloso. Nada más lejos de la talentosa femme fatale de Scott Fitzgerald. Más encima, lo poco que le he leído de esta pastelaza, es una mierda. Fuego a tu cartita de amor, loooserrrr.

Viene el segundo retiro de la maleta. Ahora son fotos. Los tortolitos en un caluroso día playero en El Tabito o por ahí cerca. Seguramente, el literato prometedor quería completar el ciclo, Parra-San Sebastian, Neruda-Isla Negra, Huidobro-Cartagena y él como hijo ilustre de El Tabito.

Sigo escarbando, ahora veo los primeros borradores de su gran novela: dos estudiantes de letras en una relación amor-odio.

- ¿Son de esa novela? –Pregunté– ¿La del batacazo?
- Sí. La leí tantas veces y terminé odiándola. Me deja como chaleco de monos. Me robó mi voz y me transformó en un personaje de mierda, la chica mala de la película, y a quien le echa la culpa de su relación fallida. Ni siquiera me dejó defenderme. Al menos me cambió el nombre, pero ¿Sabes? Todos mis amigos, compañeros, todo nuestro círculo sabe que soy yo, y cada vez que aparezco en alguna reunión me miran con caras de desprecio. ¡Cómo si todo lo que apareciera en esa novela fuera verdad! ¡Esa no es mi voz! ¡Esa no soy yo!
- Bueno, escribe tu propia novela, donde expliques tu versión de los hechos.
- Para qué. Dirán que es porque estoy despechada, o que lo hice de picota. Que se vayan a la mierda.
- Oye, si te sirve de consuelo, esa novela está sobrevalorada. Es un mal intento de hacer una nouvelle con un trasfondo a lo Bolaño. Tuvo la suerte de publicarla justo en el boom de Los Detectives Salvajes, pero, créeme, no pasará la prueba de la historia. Tranquila.
- Gracias. Pero no sigamos con el tema…Quema todo lo que encuentres

Tiró esas páginas garrapateadas de letras nerviosas, muchos borrones y escasos tics en los bordes de la hoja manuscrita, denotan su carácter meticuloso y perfeccionista.

Luego siguieron cartas de amor, servilletas con poemas, flores secas, esbozos de cuentos, agendas de una década atrás. Créanme, el sonido del cuero chamuscándose en el fuego, es una experiencia religiosa, o casi una experiencia religiosa…

Queda poco al fondo de la maleta. Papeles sueltos, pruebas de Ciencias del Lenguaje; algunos documentos académicos, diplomas de asistencia a seminarios, escarapelas en papel couché, que anunciaban a un prometedor académico, crítico y literato. Todo es cenizas. Ashes To Ashes…
ESCUCHAR ASHES TO ASHES DAVID BOWIE

Ashes to ashes, funk to funky
We know Major Tom's a junkie
Strung out in heaven's high
Hitting an all-time low

Exacto DJ. Nos quedamos silentes en espera de que la llamarada se apagara. Unos minutos despues es sólo una pequeña lengua amarillenta que cae exánime, cuando ya no deglute ese alimento de escritor petulante. Le pregunto a Maribel qué viene ahora. Aún espero que me invite un café y que rematemos su drama con los dos en un fogoso traca-traca en su catre. Ella no sabe qué responder, reflexiona, seguramente, la opción del sexo, porque me mira e intuye mi deseo california. “Vamos a la Fuente Suiza a tomarnos unos shops. No quiero estar acá, me bajará la depresión otra vez”…

Amo esta Torre de Babel de queso fundido. Maribel va en su tercer shop. La llorona no lo baja todavía: “Marcos, es imposible que lo olvide”. Yo no la pesco, apreto la empanada frita y disfruto ese queso chorreando todo el plato. Además, había prometido que después de su rito funerario, no me hablaría más de su ex y aquí está, lloriqueando que lo extraña, que la cacha de la espada, que vivieron tantas cosas lindas. Pico con la huevá. No estoy pa su hueveo, le digo que ya se le pasó la mano y que mejor nos devolvamos a su casa, que necesita descansar y que mañana será otro día. No sé de donde me salió ese lado amigable. Maribel asiente con la cabeza y pide la cuenta…

Abre la reja y entra a su hogar. Me invita a pasar, “No quiero dormir sola esta noche”. Yo la acompaño hasta la puerta. Maribel está tan borracha, que no da con el agujero de la cerradura. Algo cruje bajo mis pies, es un montón de cenizas que alguna vez fueron un prometedor texto de un escritor pretencioso. Hoy yo estoy sobré él. Comeré sus sobras, pero no importa. Mis manos se meten debajo de la falda de Maribel, que inspirada con ese movimiento carnal, hace girar la llave y, ya adentro, nos dejamos llevar, sin importar donde cae la ropa o si hay luz o no…El resto es silencio. No, el resto fueron sus gritos de desahogo sexual.

***
ESCUCHAR WHITE HEAT WHITE LIGHT THE VELVET UNDERGROUND
Cuenta una leyenda literaria, que un día el poeta galés Dylan Thomas se vanagloriaba con el barman del Hotel Chelsea en Nueva York. No, no se había amancebado con la mujer más linda del Greenwich Village, ni tampoco había firmado un suculento contrato editorial. Ese día, el galés se había volteado 21 vasos de whisky. Una mirada de incredulidad del hombre de los tragos acompañó su confesión. Esa noche, Dylan cayó en un coma del que no despertaría jamás. No saquen conclusiones apresuradas, no fue cirrosis; la causa de muerte fue rotulada como neumonía.

Separar alcohol de literatura es tarea imposible. Que lo digan Anne Sexton, Dorothy Parker, Bernardo Couto Castillo, Teófilo Cid, Ernest Hemingway, Raymond Carver, Jorge Teillier, Charles Bukowsky, Truman Capote, Scott Fitzgerald, Malcom Lowry, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Fernando Pessoa, Charles Baudelaire, Edgard Allan Poe, Hunter Thompson, Arthur Rimbaud, Fedor Dostoyevsky, Raymond Chandler, John Cheever, Paul Verlaine, Tennesse Williams, William Faulkner, Jack London o Brendan Behan, aquel genial escritor irlandés que se mandó flor de cita: "Sólo bebo en dos circunstancias: cuanto tengo sed y cuando no la tengo".

El literato en ciernes, debe ejercitar su hígado desde el primer verso o capítulo. No queda otra. Muchas veces la inspiración llega con la ebriedad. En otras ocasiones, los tragos ahogan las penas literarias y quién sabe cuántos vasos más se deben vaciar cuando, al fin, la suerte le sonríe al autor. Yo asumí que nunca seré un buen escritor sino soy un mejor borracho. Mis noches de bohemia literaria se acompañan con dosis inverosímiles de alcohol. A esas jornadas las declaro “Thomaton”, en honor al infortunado galés.

***
Ayer fue una de esas gloriosas partidas, y puedo vanagloriarme ante el lector de mis 5 ron-colas, 4 vodkas tonics, 2 copitas de champaña y un vaso de vino…Esta listita de tragos, según la pagina del SENDA, me da un nivel de 2,19, lo que me deja al límite de la inconsciencia etílica. Pero yo tengo resistencia y con esos traguitos de más, me pongo dicharachero. Eso sí, esperemos que no me vaya cortado y que ésta no sea una novela póstuma. El motivo de la celebración era la publicación del libro de nuestro taller…

***

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 6 meses

Pues nada, será que yo esta noche me sumo también a la reunión etílica y me ha gustado la caja. Mezcla de nostalgia, desamor, olor a rancio, soledad, yo que sé. La última en tu honor @RicardoLaguna


#8

ESCUCHAR HAPPY HOUR THE HOUSEMARTINS

El libro lo lanzamos en un bar de Santa Isabel. Asistieron amigos y familiares de los integrantes. Yo llegué solo, pensé que podía jugar mis últimos cartuchos con Alejandra.

Todos leímos algunos de nuestros textos. Unas soberanas mierdas. El mío, claro está, se destacaba entre tanta bazofia de discutible calidad. Alejandra se había mandado una oda tan mala que, por momentos, pensé que, quizás, debía apelar a mi dignidad literaria y no tener por novia a una chica que definitivamente no le pegaba al cocido poético.

El abogado nos invitó a un bar de Irarrázaval, donde estaban carreteando sus ex compañeros. Son historiadores. De hecho, el abogado estudió la licenciatura en historia dos años, hasta que le picó el bichito aspiracional y su vocación de ser el próximo Mario Góngora, se le fue a las pailas. Los historiadores son una raza extraña. Los literatos somos de marte y los historiadores de Urano. O por ahí cerca. Se la pasan hablando en sus juntas de…Historia. En esa reunión, por ejemplo, había uno que comentaba sobre los primeros movimientos sociales del siglo XX. Otro, reconoció ser del norte y destacaba las ventajas de los productos de su región. Según sus palabras, las mejores uvas y mostos se daban en la zona septentrional del país. Explicó que en su tierra se aplicaba un extraño método de “selección natural”, casi como si las mejores uvas sobrevivieran, y las menos aptas se quedaran rezagadas o se extinguiesen. Yo que a un chanta lo identifico al tiro, lo puse en su lugar y le dije algo como. “¿O sea que en las uvas se da un darwinismo social? Vamos con el darwinismo social de la vendimia. ¡Lucha de Clases en el parrón!”. El chiste no le cayó en gracia y, para evitar un conflicto, me sumé a otra conversación.

Otro espécimen se las daba de sicólogo y era un fanático de las enfermedades mentales. Seguramente, se pajeó con una foto de Foucault después de leer La Historia de la Locura. El gil tenía una voluminosa melena de rulos desordenados que le daban un aire a Calamaro y yo no encontré nada mejor que columpiarlo…
ESCUCHAR LOCO ANDRÉS CALAMARO
- Mira, Marcos, las enfermedades mentales se dividen en dos. Primero está la Histeria, pero antes…
- …Viene el Pyromania –interrumpí– gran disco de Def Leppard
- ¿Cómo?
- Nada, nada, continua Calamaro…
- Cómo te iba diciendo, las enfermedades mentales tienen un límite…
- ¿Un límite que rompe el deseo? ¿Algo nuevo que va más allá?
ESCUCHAR HAY UN LÍMITE ALESTE
- Chistosito el huevón…
A la conversación se sumó otro historiador que quiso ir en defensa de Calamaro.
- Compadre…Le explico, en este lado de la mesa –dijo refiriéndose a sus compañeros de gremio– estamos los que utilizamos el método científico.
- Y a este otro –repliqué con sorna– los que utilizamos el método etílico.
- ¿Es que no tomas nada en serio?
- No, sorry, pero ustedes son un chiste. Intelectuales chantas nomás.

La llegada de tres mechonas de historia impidió mi golpiza. Parecían las sobrevivientes después de una explosión nuclear. Una tenía un extraño parecido con Heather Matarazzo, la poco agraciada actriz de Hollywood. Otra, era un espécimen de metro noventa con una nariz a lo María Callas, que destacaba en su rostro indescifrable. La única que salvaba del trío, era una hippona con una larga cabellera castaña, pasada a Ballerina Manzanilla. La Hippie estaba bien marcada por otro discípulo de Heródoto que sólo la liberaba cuando la cerveza mandaba a su preciosura al baño. Las mechonas no tenían mucho interés ni en nosotros ni mucho menos en sus colegas, a los proyectos de Barros Arana no les quedó otra que descartar cualquier acercamiento a esas vulvas veinteañeras y seguir sus conversaciones y exiliarnos de sus peroratas intelectuales. Tampoco les había ido bien con nuestras tres gracias que no los pescaron ni en bajada. Aburridos del desprecio de las féminas, los historiadores se fueron temprano. Las mechonas también optaron por ahuecar el ala y el bar quedó para los camaradas del taller. El exceso de trago me había puesto california, así que mi barquichuelo giró a babor y se dirigió al Triángulo de las Bermudas…
***
ESCUCHAR BIZARRE LOVE TRIANGLE NEW ORDER

- ¿DJ estás ahí?
- Qué pasa. ¡Son las cuatro de la madrugada!
- Sí sé, sorry, pero, tienes que escuchar esto. Es increíble.
- Ah el huevón, cuenta rápido. Muero de sueño. Los hologramas también debemos dormir.
- Lo sé. Como te decía, vengo de una pelea, o sea de una pseudo pelea, algo más bien como un conato, como unos empujones, una marcada de territorio, unos pechazos, un yo soy más macho que tú…
- Ya, con quién te agarraste
- Con el ex de Alejandra.
- ¿El novio? ¿La hiper-supra-super-duper-macro-archi-recontra-ultra-extra-mega-giga mujer-vágina tenía pretendiente?
- Sí, un tal Héctor, y aquí viene lo mejor, hoy en la tarde me llamó por fono y me dijo ¡aléjate de Alejandra!
- Uyyy que cacofónico. Y tú no te alejaste.
- Nop, estábamos en un bar de Irarrázabal y cuando preparaba mi ataque maestro, la llama el gil y le pregunta dónde está. Y la Ale no encontró nada mejor que decirle el nombre del bar. Yo le pregunté quién la había llamado y me contó que era su ex. “Me llama todos los días me tiene chata. Jura que volveré con él. Ni cagando. Es más psicótico”. Algo así me dijo…
- Y, déjame adivinar, el psicótico la fue a buscar al bar para llevársela de un ala.
- Sí y ahí me vio. Y se puso agresivo. Era irónico. Se las quería dar de rudo y tenía una polera de Def Leppard… ¡Def Leppard, huevón! Una linda polera del Hysteria.
- ¿El que viene después del Pyromania?
- Ese mismo. Bueno, el tipo me agarra de las solapas, me pega sus empujones y me dice, aléjate de Alejandra. Yo me reí en su cara y le dije que no me asustaba, que si quería nos arreglábamos afuera. Le tiré un pechazo, para hacerme entender. Ya estábamos saliendo a la calle a luchar por el amor de una vagina, cuando Alejandra agarró al gil de un brazo y se lo llevó. Yo me quedé caliente.
- ¿De perderte el chocho de Súper-Vagina?
- Claro, y también porque tenía ganas de sacarle la chucha y quedar como un crack con Alejandra. Pero bueno, me cagó la noche ese imbécil.
- Jajaja, ya para que se te pase la rabia, te dedico este tema.

ESCUCHAR LOVE BYTES DEF LEPPARD

Love bites, love bleeds
It's bringin' me to my knees
Love lives, love dies
It's no surprise
Love begs, love pleads
It's what I need

- Ufff, Love Bites, temazo de Def Leppard
- Un clásico. Ya Marcos ándate a dormir mejor; pero, antes, te daré una moraleja psicológica para tu historia…
- Cuál DJ
- Después del Hysteria viene la frustración sexual…Tu frustración sexual
- Me cagaste DJ conchetumadre…

RicardoLaguna
Rango4 Nivel 17
hace 5 meses

Muchas gracias...vienen otros temas muy buenos....


#9

CAPÍTULO 4 Top of the World

-No insistas Carla, no vas a salir…
- Pero mamá, si es sólo un recital poético en la Biblioteca Nacional. Estaré en casa antes de las once.
- Por ningún motivo, esa es la hora en que los demonios andan por las calles. Me muero si uno de ellos te agarra y te hace daño… Ayer uno de esos espíritus oscuros estuvo toda la noche espiándome por la ventana. Sé que te quieren llevar.
- Mamá ¿Te tomaste las pastillas?
- Carla, no estoy loca. Tu padre antes de morir me hizo prometer que siempre te cuidaría y yo le voy a cumplir.
- Mamá, en serio, termino mi lectura y me vengo, si te deja más tranquila le digo a uno de mis amigos que me traiga en auto…
- Y si uno de ellos te quiere violar en el camino ¿Conoces bien a tus amigos? Nunca los traes para la casa. Eso me da mala espina. Además son poetas y esos son los peores. Carla ¿Por qué no te quedas en casa y vemos la tele?
- Mamá, debo leer hoy, no puedo fallar. Es la primera vez que presento mis poemas en público…
- Ya, anda a tu cuestión no más, pero si vuelves y me encuentras muerta, será tu culpa y tendrás que cargar esa cruz hasta el día que te mueras.
- Ay mamá. No me metas miedo. Nos vemos en unas horas más. Te llamo cuando vaya saliendo de la biblioteca…

Carla abre los fuegos. Cita a Alfonsina. Error garrafal. Todo cuanto recite esta noche tendrá un modelo inalcanzable en la infortunada poeta argentina. Primer texto. Típico manifiesto gótico al peo. Sufrimiento adolescente predecible. Cuervos, oscuridad, tristeza, noche, lugares comunes varios. Para esto…me quedaba en casa escuchando el Pornography de the Cure…

ESCUCHAR ONE HUNDRED YEARS THE CURE

It doesn´t matter if we all die
Ambition in the back of a black car…
Siempre certero DJ.

Carla tiene una extraña manera de recitar, ladea su cuerpo como zombie de Thriller y su cabeza adquiere la pose de un Emo de Fotolog. Di Whisky a la webcam, alma atormentada.

No tengo pretensiones ectoplasmáticas, pero hoy me siento como esa alma en pena que, registrada en una psicofonía, susurra con desesperación ¡Yo que hago aquí! Sí, que chucha hago aquí…

ESCUCHAR TOP OF THE WORLD THE CARPENTERS

I'm on the top of the world lookin' down on creation
And the only explanation I can find
Is the love that I've found ever since you've been around

Your love's put me at the top of the world

- ¿Top of the World? ¿The Carpenters?
- Sí, es mi ringtone…
- Ella la Karen Carpenter. Contesta el celular…
- No lo encuentro…
- Está debajo de la gorda que comparte tu cama…
- De veras… Oye…Oyeeeee
- ¡Holas!
- Necesito mi conchita…
- ¿Quieres otra patita? ¿Una mañanera?
- No, mi celular slide está debajo tuyo…
- Ahuevonado, sácalo no más…
- Alo ¿Quién habla?
- Marcos, amigo mío, necesito tu ayuda urgente. Estamos en serios problemas…
- Si quieres plata, estoy quebrado. Anoche me…
- No, no es eso –se adelantó– no sé si te conté que organizo unas tertulias poéticas. Hoy nos toca una y se me bajó un lector. Podrías reem..
- No, yo no soy poeta –repliqué parco– Llama a otro.
- Pero algún poema debes tener, tú me contaste que en el colegio escribías poemas ¿No?

¡Ah! los años colegiales. Yo jurándome poeta. Devorando a Neruda (lo sé DJ, me salió “re-trolo”) escribiendo bazofias descartables que no me servían ni para engrupirme minas; porque, comprendí después, el poeta colegial es siempre el gil al que le cuelgan el rótulo de sensible, sufrido, melancólico, llorón y definitivamente, fleto. Así que me cambié de bando (yyyyy decílo Dejota: “recontra trolo”) y me dediqué a los cuentos. A los narradores, por el contrario, se nos atribuye un aura misteriosa y bohemia, y eso me sirvió bastante con algunas pendejas de poco cerebro…

- Marcos, por favor, hace el intento, son sólo tres o cuatro poemas. Nada más. Mira, si vienes yo me rajo con todas las chelas. Tomai toda la noche gratis. ¿Qué me dices?..

Recordé a Charles Bukoswki leyendo en las universidades de Los Angeles a cambio de tragos que birlaba a estudiantes encandilados con ese viejo borracho. Esa noche yo sería la encarnación criolla de Hank…

- Ella poh, la Charles Bukowski…

La lectura de Carla se acaba. Dice que éste es el último y que se llama “Gritos”.

Escucho gritos,
gritos que escalan por mi espalda,
gritos que clavan sus pezuñas en mi esternón,
alaridos que ascienden hasta mi cuello y se duermen
se duermen hasta el amanecer.
Y en el alba me susurran que…
que
que
que es un buen tiempo para morir.

¿Por qué no te morís entonces llorona culiá? No hagas como yo. Alguna vez también abracé la depresión. Me pasaba encerrado en el baño dándole duro al Closer de Joy Division y repetía como un mantra This is a crisis I knew had to come, destroying the balance I'd kept.
ESCUCHAR PASSOVER JOY DIVISION
En ese tiempo, con mis 19 años a cuestas, suponía que la mejor forma de homenajear a Ian Curtis era ahorcarme un 19 de Mayo cuando cumpliera las 23 primaveras. Mi desesperanza no dio para tanto… Luego me dio por leer a Byron, Keats, Novalis, Shelley y a románticos españoles como Espronceda o Larra. Nuevamente una promesa de autodestrucción, esta vez a los 28, tal cual lo hizo mi ícono literario, Larra. Yo seguiría su senda luctuosa y cumpliría el rito de una muerte estrafalaria y teatral: un balazo en la sien, mirándome en el espejo del mismo baño donde me refugiaba con la división del placer.

***

SSí caracoless, con usstedess vuesstro sservidor Ssilverio Ssilva que less pressentará a una nueva poetissa. Sí, recórcholiss, requetecontra caracoless. Ella ess Ssilvia Ssoliss y noss deleitará con ssu esspecial esstilo de lectura, ssí caracoless. Ssilvia ssuele arrasstrar lass essess cuando lee ssuss textoss.

Chica menudita con una coqueta chassquilla negra, la poetissa provocó los ssusspiross de todoss aquelloss psseudo-escritoress que ssueñan con culearse una literata con peinadito Audrey Hepburn en Dessayuno en Tiffanyss.

Ssí, caracoless. Ssilvia tiene talento, ssuss poemass sson pulcross y bien esstructuradoss, utiliza buenass imágeness y esscapa del recursso fácil. Por máss que lo intento, me cuessta encontrar ssuss influenciass literariass. Ssilvia tiene voz propia y esso siempre sse agradece. Ssin embargo, esse ssisseo exagerado aburre y ya ess tiempo de que la encarnación de la sserpiente Kaa termine su pressentación con “Diossa”

Me ssiento una diossa en la tierra
entregando ssuss ssimboloss
a la humanidad ciega,
Ssimulo que mi pressente ess
un acto incomprendido
por esstoss inmundoss mortales,
sson productoss de oferta
en carritoss de ssupermercadoss
y códigoss de barrass
como marca de Caín.
Ofreceré una bofetada nietzssscheana
a essass diminutass almass.
Pronto sseran hisstoria,
partículass ínfimass con fecha de caducidad.
El universso y yo somoss una.

***

- Ya tuvimos a la triste Carla y la existencialista Silvia, supongo que es el turno de un poeta amoroso… ¿No?
- No. Yo seguí tu misma lógica, De-jota. Aquí viene el mamón, el sufrido, el copycat de Neruda y el tercer poeta le escapó al tema amoroso. El motivo de esa rebelión estaba en la primera fila.
- ¿Cotito?
- No, una mina más fea que el natre. Una mujer que no sería la musa de ningún poeta.

Mujeres,
que hubiera escrito Neruda,
que habría pintado Picasso,
si no existieran musas
como ustedes…

-Exacto. Con ese “mágico ideal” era fácil explicar por qué ese poeta le daba un toque de trascendencia a las cosas más ínfimas. La lluvia, los zapatos, los perros, las cuentas de teléfono, el trabajo rutinario o un microbús eran elementos sublimes… Por ejemplo, este es su poema “Goterones”…

Los goterones repican
en lomos de perros callejeros.
Los paraguas lucen marchitos
y se inflaman con suspiros
Las calles se inundan de recuerdos.
¡Abre los ojos!
Hoy me despidieron.
Un sobre azulado y dos rublos.
Pasé a un bar a gastarme el finiquito.
El vodka no mató mis demonios.
En las plazas no juegan los niños.
En mi cabeza no transitan pensamientos
Mañana será otro día…
Quizás se levantarán los muertos.
Da igual.
Ya no queda tinta en mi impresora

- Guauuuuu, qué sublime…