Jesght
Rango11 Nivel 53 (8008 ptos) | Artista reconocido
#1

“Sé que tienes que irte. No vine a pedirte que te quedes” le dijo, lentamente, y luego tosió con fuerza.

Él lo miró fijamente, y por un segundo pareció que iba a ayudarlo, casi como acto reflejo, pero se controló y frunció el ceño.

“¿Para qué vienes entonces, abuelo?” dijo, algo más fuerte de lo que quería. Odiaba no poder controlar sus emociones, odiaba a sus padres por forzarlo, y, quizás como parte de ello, se odiaba a si mismo.

“Lo que quieres hacer es una locura- “comenzó, pero fue interrumpida por quejas. Subiendo el tono, continuó: “Por favor, hijo, espera que termine. Lo que quieres hacer es una locura, si, pero es una locura que te mereces. Mi intención es…” se pausó, y sus ojos reflejaron mil historias, mil recuerdos, mil decepciones. En unos pocos segundos, pareció encontrar lo que buscaba: “Mi intención es darte un consejo”

Todo en el cuerpo de Pi lo incitaba a correr. Su abuelo era sabio, y tenía mucha más experiencia que él. Si su intención era disuadirlo, quizás podría convencerlo. Y no quería ser convencido.

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#2

¿Qué importaban los árboles? ¿Qué importaba el arroyo con aguas cristalinas? ¿Qué importaban los arcos del templo, imponentes y rojos? El solo podía ver en blanco y negro, solo podía mirar atrás. El reflejo de sus espadas en la luna, el silencio antes del ataque, el crujido de las ramas rotas, el sonido del metal contra el metal. El rojo de la sangre en el piso, el rojo de la sangre en la espada del enemigo, el rojo que se acumulaba en la espalda de su hermano.

¿Qué importaba el mundo? Él había muerto. ¿Qué importaba todo el entrenamiento? Al final, solo importaba el último corte. Podía ver tan solo dos opciones: la muerte, o venganza.

#3

“Escúchame, Pi. No quiero decirte que tienes razón, que el mundo está en tu contra, que nadie entiende lo que dices, que estas completamente solo. Solo quiero que tengas en cuenta esto, porque yo no lo entendí: El único golpe que importa es el último.”

Dicho esto, salió de la habitación, sin esperar respuesta. Pi, ahora, sintió todo el peso de la soledad. ¿Qué significaban esas palabras? ¿Por qué no había querido convencerlo? Faltaba algo. Tenía que faltar algo. Si no, ¿por qué se sentía tan vacío?

En su cabeza no encontró respuesta. Tampoco en la habitación. Bruscamente, salió, buscando el aire nocturno, en sus ojos lágrimas involuntarias, en la suela de sus zapatos el peso de buscar su propio camino.

Jesght
Rango11 Nivel 53
hace 3 meses

Gracias por leer! Me alegra que te guste y espero cumplir con tus expectativas con lo que sigue!


#4

Se había convencido a si mismo de que al menos se había quedado con él hasta el final. Que al menos había sido testigo de sus últimos momentos. Creía que con eso iba a poder superarlo, que los años serían suficientes para atenuar el dolor, manteniendo el recuerdo. Pero se equivocaba. Su muerte era como una herida de guerra, como perder un brazo, o una mano. Se adaptó a vivir con el dolor, pero todavía sentía sus efectos.

Se dio cuenta, con el tiempo, que el mundo no se pausa con la muerte. El tiempo sigue corriendo, e ignora cualquier queja al respecto. Se había quedado con él hasta el final… pero ¿qué pasaba después? ¿Qué pasaría con su vida?

#5

¿Cómo iba a entender ese consejo? El abuelo era sabio, y contaba mil historias. Para Pi, el mundo era pequeño, pero el abuelo hacía parecer que era infinitamente grande. Tan grande, que no podía entender aquel mensaje, ignorante como era.

Obviamente todos los golpes importaban en una pelea, ¿cierto? Al final, la única forma de ganar es golpear más que el oponente. ¿Por qué importaría solo el último golpe, la culminación de tantos otros?

Recordó, súbitamente, que no todas las peleas las ganaba el que golpeaba más veces. Había momentos en que solo un golpe era suficiente, solo uno. ¿Era eso, entonces? ¿O había algo más detrás de sus palabras?

#6

¿Te vas a ir tú, también, como él se fue? ¿Quién soy yo para pararte? Si solo pude verlo morir, si no pude parar a nadie. ¿Que habían importado mis palabras iniciales, mis protestas, mis intentos de convencerlo? Nada, realmente, porque solo importó el último golpe, solo importó el fin, solo importó su muerte. Y ahora, cuando veo la historia repetirse, cuando veo a mi nieto al borde de ese mismo abismo, solo puedo entregarle un consejo, solo puedo explicarle lo que descubrí después de verte pelear, después de verte morir.

Todos estos años, todas estas experiencias, y todo lo que puedo agregar son palabras, rasgar el silencio, y esperar que me escuche, que me entienda, que no se repita tu historia. No quiero verlo morir. No quiero…

#7

Las emociones no se manifiestan de a una en una. Es posible estar feliz y triste, enojado y calmado, melancólico y esperanzado. Pi se daba cuenta de eso ahora. No había dejado de sentir esa frustración que lo carcomía por dentro, pero al mismo tiempo lo invadía una gratitud por las palabras de su abuelo. Al fin había entendido el mensaje. ¿Qué iba a pasar si moría, si recibía ese último golpe? Nada de su rebelión hubiese importado, todo se volvería silencio.

#8

¿Te fallaré, Pi, como le fallé a mí hermano? ¿Quién soy yo para salvarte? Ni siquiera me pude salvar a mi mismo.

¿Te ignoraré, abuelo, como él te ignoro hace tantos años? ¿Quién soy yo para escucharte? Ni siquiera me entiendo a mí mismo.

Sin hablar, pensamientos atrapados en sus cabezas, ambos se entendieron, al menos por un segundo. Entremezclados entre silencios, fundidos en un recuerdo mutuo, se dieron cuenta que las palabras muchas veces no son suficientes, y que las acciones tampoco.
Este no era un final. Tampoco un inicio. Era el centro de un espiral. Pero se comprendieron, por un segundo. Y eso fue suficiente.

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