Patydelatorre
Rango7 Nivel 30 (1577 ptos) | Autor novel
#1
    Partes:
  • #2

Qué terrible, mi amor, que no te des cuenta.

Qué terrible que no te des cuenta del amor verdadero cuando lo tienes tan cerca y, en lugar de abrazarlo, terminas pulverizándolo en tu mano.

Estás cegado, corazón. Y no tienes idea de cuánto sufro por ti, porque abras los ojos y tu corazón para que dejes a un lado todo lo banal, todo lo que realmente no importa. Es terrenal.

Vida mía, el dinero, el sexo, las mujeres, las fiestas, el juego, la popularidad te va a dar todo y nada a la vez: vacío es lo que te va a dejar. El amor, cariño. El amor puro es muy difícil de volver a encontrar. El apoyo, la aceptación, el interés, el cariño genuino no son cosas, corazón. Son emociones, sentimientos que te puede transmitir una persona. No se pueden buscar, sólo llegan. Tú sabes si aprovecharlos o no cuando los tienes.

No te culpo, corazón, porque nadie en tu familia te enseñó lo que es el compromiso y el amor.

Hace 3 meses Compartir:

0

1
#2

Tu papá dejó a tu madre y tu madre aceptó a tu padre tantas veces sin reprocharle nada. Justo como lo hacía yo contigo, para luego verte partir y dejarme con el corazón hecho pedazos. No una, no dos… Una por cada vez que me terminaste sin justificación por una estúpida pelea, una por cada vez que me alzabas la voz, una por cada palabra hiriente, una por cada vez que me hacías llorar, una por cada vez que te pedía ayuda y me diste la espalda, una por cada vez que intentaba hablar contigo y sólo me colgabas, una por cada vez que me ignorabas, una por cada vez que te suplicaba, una por cada promesa incumplida, una por cada vez que tenía que utilizar mi cuerpo para obtener tu atención, una por cada vez que me hacías creer que yo tenía toda la culpa. Alejarte de mí sin decirme nada, fue lo de menos. Lo vi como la última consideración que tuviste hacia mí porque ya no me harías sufrir.

No te justifico tampoco, porque yo no tenía la culpa de que no supieras amar. Yo no debía pagar por los platos rotos de alguien más. Yo siempre quise lo mejor para ti y me da mucha tristeza, corazón, mucha tristeza y rabia que no lo valores, y en cambio digas, que nunca hice lo suficiente por ti. Pero más tristeza me da que tú eres el único que se cierra a algo que pudo ser maravilloso por ideas machistas, superficiales y egoístas de lo que es una relación de pareja; ideas que te rehúsas a abandonar desgraciadamente.

Por último, he de decirlo, no estoy exenta de culpa. Yo, al igual que tú, saqué lo peor de mí. Tanto dolor, tanto sufrimiento y el rencor acumulado sacaban un lado desconocido incluso para mí. Estar contigo me transformaba en alguien que no era, y muchas veces, en las discusiones, tenía la sensación de que tú querías llevarme a ser esa persona que no me gustaba. Ya sabías cómo hacerlo. Ya sabías cómo provocarlo. Ya sabías cómo tenderme una trampa y manipularme hasta encerrarme en tu jaula de oro y hacerme firmar los términos y condiciones que tú querías a voluntad propia.

A diferencia de ti, puedo decir, que de menos yo sí acepto mis errores y la culpa que me toca. Y sin pena lo digo: dejarte lastimarme, también fue mi culpa.

Amor, yo sólo quería amarte bien. Pero nunca me dejaste hacerlo, nunca me dejaste enseñarte y no creo que alguna vez en tu vida quieras probarlo.

Cariño, no tienes idea de lo que te pierdes y de lo que te perdiste.