Ramon_musiclick
Rango4 Nivel 15 (223 ptos) | Promesa literaria
#1

Premià de Dalt. Miercoles, 31 de Enero de 2018.

Son las 17:00 de la tarde. Gabriel Mots, un informático de 41 años, y aficionado a la música de jazz, llega a Premià de Dalt llamado por la incertidumbre.

Desde la muerte de su madre, hace un par de años, Gabriel telefonea cada mañana a su padre, Lorenzo Monts, un conocido musicólogo y experto en el estudio de las frecuencias sonoras.

Como de costumbre, Gabriel ha telefoneado a su padre durante la mañana, pero no ha recibido contestación. Le resulta extraño llamarle a casa y a su teléfono móvil, y no responda ninguna llamada. El bonito y primaveral día, invita a salir, pero sabe que su padre no rechazaría su llamada.

Tras varios minutos recorriendo una de las principales vias del pueblo, Gabriel llega hasta la entrada de la casa de su padre. Aparca el vehículo unos metros mas adelante de la vivienda.

Esta está situada justo en una de las calles principales del pueblo y cercana al antiguo ayuntamiento y del centro cultural Sant Jaume.

Tras salir del coche, Gabriel se dirige hacia la puerta metálica que da acceso a la casa de su padre...

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Tete
Rango13 Nivel 61
hace 27 días

Con 41 tacos ya no eres un joven informático, serás más bien senior. Quítale 15 o 20 años. Por lo demás bien!!!!

Ramon_musiclick
Rango4 Nivel 15
hace 27 días

Pues es verdad! Y es lógico! Muchas gracias por el voto y el comentario constructivo. Un abrazo!


#2

...Al ir a coger la maneta de la puerta, observa que está encajada y no cerrada, cosa que ve extraño en su padre. Sabe que nunca se deja la puerta abierta.

Abre la cancela, entra en el terreno. Una pequeña zona ajardinada de césped. unas grandes piedras que forman una especie de camino y coloridas flores. Todo rodeando la casa, de estilo clásico, fachada de color crema y tejado de pizarra.

Tras cerrar la puerta de entrada, Gabriel se dirige a la puerta de la entrada de la casa, llega hasta ella y prepara la llave. La introduce y abre la puerta. Entra en casa, cierra la puerta y se queda unos minutos immovil y observando el gran comedor.

No hay nada raro que le llame la atención. Llama a su padre al ver que no está. Espera unos minutos pensando que tal vez esté en el piso de arriba o en el lavabo. Vuelve a llamarlo y sigue sin tener respuesta.

Le parece raro que su padre no esté ha esa hora en casa. Sube al piso de arriba, para averiguar si está, tal vez durmiendo la siesta o en la biblioteca. En el piso de arriba, puede verse un amplio distribuidor y donde hay tres cuatro estancias. Un lavabo, dos dormitorios y la biblioteca. Las paredes están adornadas con varios cuadros y pinturas sobre un color azul celeste muy claro.

Gabriel se dirige a la puerta de la biblioteca, que tiene a unos pasos justo delante de la escalera. Pica y al ver que no contesta, abre la puerta. Observa que no está su padre. Entra y ve un libro sobre una pequeña mesa, pero nada fuera de lo normal. Sale y se dirige a su dormitorio, que está justo al lado. Pica en la puerta y no siente rastro de su padre. Abre con cuidado, y observa que no está, y la cama está perfectamente hecha.

Mira el resto de estancias pero no hay señal ni nota de su padre. Baja las escaleras, sale de la casa para ir al centro cultural Sant Jaume, donde su padre se reune con sus amigos por las tardes.

Tras salir del terreno, se encamina hacia su coche con la incertidumbre del paradero de su padre Lorenzo. Gabriel cree que debe estar en reunión con sus amigos y jugando unas partidas al ajedrez. Le extraña un poco la hora, ya que su padre, suele ir un poco más tarde, pero no le da la mínima importancia a la hora.

Después de unos minutos recorridos, aparca el coche cerca de la puerta del centro cultural. Ya fuera del coche y mientras se encamina hacia el edificio, una gran masia señorial, coge su teléfono y vuelve a marcar el número de su padre.

Comienza a bajar la escalera, mientras va sonando el tono de la llamada. Llega a la puerta del bar del centro cultural y cuelga la llamada al ver que no obtiene respuesta. Abre la puerta y observa que no ve a su padre entre la muchedumbre que se encuentra en el local.

Se acerca a la barra y pide un cortado corto de café. En pocos minutos un joven camarero le sirve su cortado, y Gabriel aprovecha para preguntar si ha venido su padre. El camarero no conoce del todo a su padre, y le pregunta a uno de sus compañeros.

Un hombre mas mayor que el anterior, se acerca a Gabriel.

—Hola caballero. Hoy no ha venido el señor Lorenzo. —Le dice el camarero.

—¿No ha venido en toda la tarde? —Pregunta extrañado Gabriel.

—No. No ha venido en todo la tarde, y me ha parecido extraño. El señor Lorenzo no suele faltar ninguna tarde, para tomarse un café con sus amigos.—A no ser que esté enfermo.

—Yo soy su hijo, Gabriel. Y llevo toda la mañana llamándole y como no contesta, he venido a verlo, pero no está en casa.

—No se...Dice con extrañeza el camarero. —A mi me ha parecido raro.

—Voy a ver si lo vuelvo a localizar por teléfono y si no...Esperaré en su casa unas horas, a vr si viene. —Posiblemente haya salido a comprar.

—No se...Si le pudiera ayudar...Si veo que durante la tarde viene por aquí, le digo que lo está esperando. ¿Le parece?

—Me parece perfecto. Muchas gracias!

Gabriel se acaba de beber el cortado y lo paga. Se despide del camarero y del joven que le sirvió y se dirige hacia la salida. Comienza a subir las escaleras que llevan a la calle donde tiene aparcado el coche y aprovecha para volver a llamar a su padre.

En el teléfono marca las 18:15h. Vuelve a llamar a su padre y tras esperar varios tonos, cuelga la llamada. Gabriel comienza a sentir preocupación. Conoce a su padre y en caso de que saliera un día entero, le avisaria.

Entra en el coche y enfila la carretera para ir de vuelta a la casa de su progenitor.

Tras recorrer casi un kilometro, llega a la puerta de la casa y vuelve al interior. Entra en el comedor y vuelve a mirar las habitaciones, la cocina y la biblioteca. Todo está como estaba cuando entro una hora antes. Sale de la casa y se da cuenta que está comenzando a anochecer. Se dirige a la parte de atrás donde tiene el garaje y que su padre a convertido en su estudio.

Abre la puerta con una de las llaves que tiene, y ve que no hay nadie. Enciende la luz y comienza a mirar la estancia. Entra dentro y parece que está todo normal.

En el estudio, puede verse una enorme estantería en el fondo repleta de libros. a la derecha de la entrada un gran escritorio lleno de partituras, papeles con varios escritos, el ordenador portátil. También puede verse sobre la mesa, una fotografía donde está su padre junto su madre.

Gabriel se acerca a la mesa y comienza a mirar los papeles y las partituras. Parece que todo está normal. Se gira y se dirige al otro lado del estudio, donde hay un sofá y una pequeña mesa supletoria cuadrada, y sobre ella una pequeña lámpara de mesa. En ese lado, hay un pequeño mueble archivador, donde Lorenzo tiene archivadas miles de partituras, y documentos varios.

Pero hay algo que le llama la atención a Gabriel. Al lado del sofá hay una pequeñita mesa redonda, donde su padre tenia conectado un aparato, que según le explicaba su padre, era un proyecto que en el que estaba trabajando, pero nunca le dijo ni le explicó de que proyecto se trataba.

Gabriel comienza a sentir que los nervios aumentan, se sienta en el sofá y vuelve a sacar el teléfono de su bolso. Marca el número de su padre y al levantar la cabeza, observa que hay un papel debajo de la mesa, pero lo que más le extraña, es que esté pillado en una de las patas de la mesa del escritorio.

Se levanta del sofá y se dirige a la mesa. Se agacha y saca el papel, del tamaño de una carta. Ve que está en blanco y lo gira. Se queda unos minutos mirando el papel y lee:

—Gab. Sigue las notas del solfeggio. —Lee en voz baja.

Gabriel comienza a mostrar inquietud al no conocer el paradero de su padre y tras leer esa nota escrita por su progenitor.—Esto no es normal —Dice mientras se dirige al sofá.

#3

Sabadell, dos horas más tarde.

Son las 20:30 de la tarde, y en la jefatura superior de los mozos de escuadra hay el movimiento habitual. En el impresionante complejo policial, se puede observar un salir y entrar de coches patrullas, agentes de un lugar a otro del complejo. Puede verse a una patrulla entrar en el edificio principal, con un joven esposado.

Dentro del edificio, se observan agentes de un lado a otro y policia secreta que se dirigen a algunos de los departamentos de la jefatura.

En el primer piso, están algunos de los departamentos de la jefatura, entre ellos, está el despacho de la inspectora Julia Arnal, máxima responsable en el área de investigación y criminología.

Dentro del despacho, de un diseño minimalista en colores blancos y oscuros, se encuentra la joven inspectora en su escritorio de trabajo. Rodeada de papeles, carpetas y diverso material de oficina.

En ese momento pican en la puerta del despacho.

—Adelante. —Dice Julia mientras alza la vista a la puerta.

En ese momento se abre la puerta y aparece un joven agente con una carpeta en una de sus manos.

—Hola Sr. Julia. —Dice el joven policia sonriente.

—Hola Pedro.

—Te traigo el documento de denuncia de una desaparición. —Acaba de llegar ahora mismo desde la comisaria de Premià de Mar.

Julia se sorprende al recordar el nombre de la ciudad, y recuerda uno de los casos en el que trabajó y que la llevó a ese pueblo.

—Vale. Le dice ella mientras estira la mano para recogerle la carpeta. —Gracias Pedro.

—De nada.

El joven sale del despacho de Julia, mientras ella comienza a ojear la única hoja del documento. En ella, Julia lee que se trata de una desaparición. Por lo que parece, la denuncia la pone el hijo del desaparecido, un conocido musicólogo llamado Lorenzo Monts, de 70 años.

Julia coge el teléfono y llama a la comisaria de Premià de Mar.

Pasados poco más de 15 minutos, Julia cuelga y se levanta de la silla, apaga el ordenador, coge sus cosas, y sale del despacho.

Baja las escaleras y se dirige a la salida del edificio. Llega hasta su coche y tras salir del aparcamiento, se dirige a la salida del complejo. Un policía la observa mientras ella enseña su placa, y tras una señal de afirmación, la barrera de seguridad comienza a subir y en pocos minutos Julia sale del complejo policial y enfila la calle hacia la autopista.

Durante el trayecto, recuerda ese caso que la llevó a Premià de Mar y que le impactó por su final y se sorprende por la desaparición de esta persona, también del mundo de la música y por eso mismo, Julia decide estar al corriente del caso.

Mientras se dirige a la comisaria de los mozos de Premià de Mar, suena su teléfono.

—Hola cariño. Dice en voz alta.

—Hola cielo. ¿Como te ha ido el día? —Dice una voz masculina a traves de los altavoces del coche.

—Bien. Ha sido un día tranquilo. Ahora voy a la comisaria de Premià de Mar, para informarme de un nuevo caso. Y de allí voy a casa. ¿I a ti?

—A mi bien, también tranquilo. ¿Que caso es?

—Es una desaparición de un hombre, y ese hombre es musicologo. ¿Te acuerdas del caso de Victor? este caso me lo ha recordado.

—Si. A ti te siguen los casos donde la música tiene algo que ver. —Dice la voz masculina.

—Si. Se rie Julia. —Por eso me voy a interesar. Bueno cariño, te dejo que estoy conduciendo. En un ratito nos vemos. Un beso.

—Ves con cuidado. Un beso, cielo.

Julia cuelga la llamada y se centra en la conducción. Mira su reloj y observa que son casi las 21:00 h de la noche. Ya es tarde, pero los policias de la comisaria de Premià de Mar le estan esperando para una primera explicación del caso. Quiere saber que es lo que han visto o notado en la casa del desaparecido en una primera visita, y sobretodo, saber del estado del hijo durante la denuncia. Si se mostraba nervioso o tranquilo, si iba solo o acompañado y si vió alguna cosa fuera de lo normal en la casa del desaparecido.

Lo que primero quiere saber, es la actitud del hijo. Recuerda un caso de una persona que denunció una desaparición y resultó que lo habia matado. Durante la denuncia, el chico mostró una normalidad y una frialdad no muy normal, y tras unas investigaciones, se demostró que lo habia asesinado y ocultado.

Entre pensamientos y recuerdos, Julia ve la señal de la salida hacia la autopista de Mataró. Se incorpora a ella y la enfila hacia la salida de Premià de Mar, que está a pocos minutos. Pone música, mientras recorre los pocos kilometros que quedan para llegar. El reloj marca poco más de las 21:15h. Espera tener una buena primera investigación del caso, que llevará la comisaria de Premià, pero que ella va estar trabajando desde la jefatura todos los pasos que den desde Premià.

Pasados poco más de veinte minutos, Julia sale de la autopista por la salida de Premià de Mar. Pasa el peaje y comienza a recordar el día que vino a ver ese concierto de música heavy, el supermercado donde compró algo de cenar.

Enfila una de las principales vias de la ciudad y tras unos kilometros sale en la NII, en dirección a Barcelona.

Atraviesa la ciudad y entra en una de las calles que conduce a la comisaria, cercana a un restaurante. Julia ve que está abierto, llega a la puerta de la comisaria, pero antes de salir del vehículo, llama por telefono a David, su pareja.

En la conversación, Julia le comenta que si le apetece venir a cenar al restaurante que se encuentra cerca de la comisaria. David, le dice que si, que en poco más de media hora está ahí.

Tras cortar la llamada, Julia sale del coche y se dirige al edificio de la comisaria y observa que en el interior hay cuatro agentes hablando entre ellos.

—Buenas noches. Soy Julia Arnal, inspectora de la jefatura de Sabadell. —Dice Julia tras abrir la puerta del edificio y entrar en su interior.

#4

Barcelona, 4 de Febrero de 2018.

Son las 11.00 horas de un Miercoles. El paseo de Gracia de Barcelona, está repleto de transeúntes que se dirigen a sus puestos de trabajo, o turistas que van observando cada uno de los rincones de la actividad del paseo o haciendo fotografías a algunos de los importantes edificios que se encuentran en dicha avenida.

En uno de esos edificios de oficinas, se encuentra la sede de GLFC, grupo de laboratorios farmacéuticos de Catalunya, en una de sus oficinas está Raúl Galter, presidente del grupo y director de laboratorios GALTER, uno de los laboratorios más importantes del sector.

Raúl, sentado en su despacho y entre papeles, espera a Javier de Piñal, secretario de la consejería de salud pública de Catalunya. Dentro de su tranquilidad, se muestra algo nervioso por esa inesperada cita con el consejero.

Mientras lee algunos de los documentos que tiene sobre su mesa, suena un pequeño golpe en la puerta.

—¡Adelante! Dice en voz alta.

En ese momento aparece una mujer joven y le dice que el señor Javier acaba de llegar y le está esperando en la sala de espera.

—Ya puede pasar. Le dice Raúl a la joven secretaria.

La chica sale del despacho de Raúl y cierra la puerta. Pasan unos minutos y vuelven a picar la puerta. Raúl repite de nuevo la invitación a pasar al despacho. En ese momento aparece un hombre bien vestido, con un traje de color azul oscuro y una colorida camisa de color azul claro.

—Buenos días señor Raúl. Dice amablemente.

—Buenos días Señor Javier. Es un placer tenerlo aquí. Siéntese por favor. —Le dice amablemente Raúl al consejero, mientras se dan un apretón de manos.

Raúl se muestra un poco nervioso por el desconocimiento de ese asunto que ha llevado a Javier a reunirse con él.

—El placer es mio. Dice el consejero. —Tenía muchas ganas de conocerle señor Raúl. Añade.

—Muchas gracias señor. Llámeme Raúl. Por favor.

—Lo mismo le digo.

Javier comienza la conversación. Los primeros minutos le muestra a Raúl la satisfacción de su gestión frente el grupo y los buenos resultados de su laboratorio. El joven le muestra agradecimiento ante las palabras del consejero. Pero Javier cambia el tema y le comenta que hay una noticia que no es buena para el sector.

—Ha aparecido una noticia en las redes sociales, que no es favorable para el sector. Le dice Javier con semblante más serio.

—¿Y que noticia? No he estado muy conectado a las redes. Le responde Raúl.

—Según la noticia, hay un descubrimiento, que puede hacer tambalear todo el sistema sanitario y el sector farmacéutico.

—¿Como? pregunta Raúl.

—La noticia no dice más. No se si es verdad, o es uno de tantos bulos que corren por la red. Pero en caso que sea verdad. ¿Sabes lo que eso significa?

—Si. Peligrarían laboratorios, farmacias y todo lo que conlleva eso. Responde Raúl. ¿Pero hasta que punto puede hacer tambalear el sector? Pregunta Raúl.

—También tienes razón. No dice nada, y como he dicho, tampoco se seguro si es cierta, pero creo que deberíamos estar un poco preparados por si acaso. Contesta Javier. —También desconozco hasta donde ha llegado esa noticia y si el perfil que la ha publicado es auténtico o no. Añade.

—La verdad, es que la noticia causa un poco de preocupación, pero creo que, más que preocuparnos, deberíamos estar más a lo que suceda de ahora en adelante. Y sobretodo como va el sector fuera de aquí. Le comenta Raúl para quitar preocupación al asunto.

—Puede ser. Esperemos como se desarrolla el asunto y depende como vaya, deberemos de empezar a trabajar en eso. Pero debemos estar muy atentos al sector internacional, sin contar el de aquí.

—Por supuesto. Dice Raúl. —Estaré atento al movimiento del sector y sobretodo del grupo.

—Genial. Le dice Javier. —Pues estamos en contacto Raúl. Añade mientras se levanta de su silla.

—¡Perfecto! Le dice Raúl a la vez que se levanta de la silla.

Se dan un fuerte apretón de manos y tras despedirse amablemente, Javier sale del despacho ante la mirada de Raúl.

Tras cerrarse la puerta, Raúl vuelve a sentarse en la butaca. Se queda unos minutos inmóvil y pensativo ante la noticia que le ha explicado el consejero.

Mira los de su laboratorio y los del grupo, y observa con satisfacción los buenos datos. En su cabeza recuerda las palabras de Javier y espera que esa noticia no les ocasione problemas al grupo, a su laboratorio y al sector en general. Entró en la presidencia del grupo hace poco mas de dos años para redireccionar la mala gestión de su antecesor, según los datos, va por el buen camino, y no desearía salir del grupo dejándolo igual o peor.

Raúl coge su teléfono móvil y comienza a ojear las redes sociales. Primera la que más usa, y tras varias ojeadas, no ve ninguna noticia referente a ese descubrimiento. Mira otra de las redes sociales en las que tiene un perfil y comienza a mirar las noticias. Tras algunos minutos ojeando la red social, sale de ella al ver que no ve ninguna noticia referente a lo que le ha comunicado el consejero de la generalidad.

Deja sobre la mesa el teléfono y se respalda en la butaca. Comienza a pensar en las palabras de Javier, si serán verdad o mentira. Si son verdad, cree que es una broma de muy mal gusto, pero posiblemente no repercuta en los resultados económicos de su grupo y laboratorio. Pero de lo contrario, si esa noticia es verdadera no quiere pensar hasta donde puede perjudicar ese descubrimiento.

En ese momento dirige su mirada a la pantalla del ordenador y comienza a teclear. En unos segundos aparecen una serie de cifras y gráficos. Raúl mira con atención esos datos y una pequeña sonrisa se le dibuja en la cara. Parece ser que los resultados del mes anterior en su laboratorio, van bastante bien. Vuelve a teclear de nuevo y aparecen nuevas cifras y nuevos gráficos. Raúl mira con atención las cifras y gráficos, pero la sonrisa inicial da paso a una pequeña muesca. Por lo que observa, en el grupo GLFC, los resultados generales no van mal del todo, pero le ha llamado la atención las cifras de dos de los laboratorios del grupo.

Apaga y cierra el portátil y se levanta de la silla. Coge su teléfono y lo introduce en su bolsa y se va hacia la puerta. Sale de su despacho y tras despedirse de la recepcionista, sale del piso y comienza a bajar hacia la salida del edificio.

En pocos segundos, Raúl sale del edificio y observa la gran influencia de personas por el Paseo de Gracia. Mira su reloj y observa que son practicamente la 13:00h. Mira alrededor y comienza a caminar dirección sur hacia la plaza Catalunya.

Antes de ir a comer, ha decidido relajarse con una cerveza y leer un poco la prensa. Hoy ha decidido comer fuera. Mientras camina, saca de su bolsa el teléfono y marca un número.

—Hola Vanesa. ¿Te apetece comer conmigo?

Seguidamente.

—Perfecto. Nos vemos en unos tres cuartos de hora delante del Corte Ingles.

Raúl cuelga sonriente y guarda el smartphone en su bolsa.

#5

Sabadell, horas más tarde.

Julia llega a su oficina en la jefatura superior. Cuelga su chaqueta en el perchero, saca su teléfono móvil y cuelga el bolso. Se sienta en la butaca y enciende el ordenador.

Comienza mirar los emails nuevos. Después de unos minutos, abre el archivo de documentos y clicka en el documento de "Caso desaparición Lorenzo".

Vuelve a leer la denuncia interpuesta por Gabriel Monts, hijo del desaparecido. Julia cree que detrás de esta desaparición, está un posible robo, ya que el hijo del desaparecido denuncia que su padre tenia en su estudio de trabajo una especie de aparato electrónico, y cuando fue el día de la desaparición, ese aparato no estaba.

Según el departamento que lleva el caso, en ese mismo estudio, Gabriel encontró en el suelo y cercano a la mesita, un papel en el que podía leerse: Gab, sigue las notas del solffegio.

A Julia le llama la atención esa nota. Según el denunciante, en esa nota reconoció la letra de su padre y parece ser un llamamiento. Esa nota hace pensar a Julia, que posiblemente no fue secuestrado, ya que antes de desaparecer tuvo tiempo de escribir la nota y dejarla bajo una pata de la mesa. También descarta de momento, que el hijo esté involucrado en la desaparición. Según los agentes que interrogaron a Gabriel, el joven mostraba tristeza y nerviosismo, lo lógico ante el suceso.

Han pasado unos días de la desaparición, y no tienen ninguna pista sobre el paradero de Lorenzo. Han rastreado los alrededores de la población, pero no han encontrado nada. Tan solo sabe que era un conocido musicólogo y que estaba trabajando en un gran proyecto, que según el hijo, es el aparato que también ha sido desaparecido.

Después de unos minutos leyendo y releyendo el documento, Julia cierra el archivo y apaga el ordenador. Coge el teléfono y llama a su compañero.

—Hola Juan.

—Hola Julia. Dime.

—Necesito que llames a la comisaria de Premià de Mar y cites conmigo a los agentes que llevan el caso de la desaparición de Lorenzo. Quiero tener una nueva reunión con ellos.

—Como te gustan estos casos. Dice Juan cariñosamente.

—Si. Y este me ha recordado otro y quiero interesarme en él. ¿Puedes llamarlos? Por favor.

—Ahora mismo. ¿Para cuando quieres?

—Si pueden, mañana por la mañana sobre las 10:00 horas.

—Muy bien. los llamo y te digo algo.

—Muchas gracias!

—De nada.

Julia, como inspectora superior, solo se dedica a lo que es la gestión de los casos, cerrarlos, y llevar un seguimiento de una parte de ellos. Pocas veces se dedica a su investigación, excepto si hay alguno que por su complejidad quiera investigarlo.

Durante los años que lleva como inspectora, han sido una decena de casos en los que ella ha investigado en persona, pero el que más recuerda fue el caso del violador heavy, ocurrido bastantes años atrás.

Con esta desaparición no tiene planeado investigarla, pero le llama mucho la atención, ya que el caso se inicia en una población cercana a la que sucedió el dicho caso anterior. Seguirá cada uno de los pasos de la investigación a través de reuniones periodicas con la comisaria de Premià de Mar y la familia del desaparecido.

El caso se le presenta algo difícil, pero espera que en próximos días tenga alguna noticia o pista del desaparecido.

Mientras espera la llamada de su compañero, Julia continua leyendo la denuncia y los avances de la investigación del musicólogo. En ese momento coge un folio y comienza a escribir, como de costumbre:

DESAPARICIÓN LORENZO

-Robo aparato electrónico

-Frase en encontrada en el estudio

-Frase: GAB, SIGUE LAS NOTAS DEL SOLFFEGIO

Deja la hoja en su cajón y continua leyendo el documento para que no se le pase ningún dato que le resulte importante. Mientras lee, suena el teléfono.

—Julia. He llamado a la comisaria de Premià de Mar, y si quieres, mañana sobre las 10:00h. puedes reunirte con el comisario que lleva el caso. Dice su compañero.

—Vale. ¡Perfecto! Muchas gracias.

—De nada.

Julia corta la llamada y se anota en un pos-it la cita de mañana y lo engancha en la pantalla del ordenador. Mira la hora que hay en una de las esquinas del PC, y ve que son pasadas las 17:00h. de la tarde. En ese momento, cierra todas las ventanas abiertas del ordenador y lo apaga. Se levanta y coge sus cosas y seguidamente sale de su oficina.

En unos minutos, llega a la cafetería del complejo policial, y se dirige a la barra. A unas de las camareras que está tras la barra, le pide un café con leche y una pasta. Mientras espera que le sirvan, ojea las noticias a ver si comunican algún avance en la investigación.

La joven camarera le sirve su pedido, Julia le paga y coge la bandeja para dirigirse a una de las mesas que hay en el local.

Julia comienza a mirar en que mesa decide ir. A unos pasos está su compañero mirando el smartphone. Julia lo observa y se dirige a su mesa.

—Hola Juan. Me siento contigo.

—Si, si. Siéntate. Le dice amablemente.

Julia deja la bandeja y se sienta delante de su compañero.

—¿Como va la tarde? Le pregunta Julia.

—Bien. De papeleos. ¿Y a ti?

—Igual. Papeleos y más papeleos.

—¿Como va el caso de esa desaparición? ¿Hay novedades?

—Pues no. Según la comisaria de Premià de Mar. Solo tienen una frase que el desaparecido dejó bajo la pata de una mesa.

—¿Y que crees que puede haber detrás de esa desaparición?

—De momento, yo barajaría varias. El hombre tuvo tiempo de escribir esa nota, ya que, según su hijo, es la letra de Lorenzo.

—¿Quieres decir que posiblemente no fue raptado?

—No. Pero no descarto el asesinato, o el secuestro. Posiblemente lo obligaron a escribir esa nota para despistar la investigación. —También hay la posibilidad de un robo. Según el hijo. Donde estaba esa nota, su padre tenia un aparto electrónico y ese día desapareció. Añade Julia.

—Está complicado todavía. Le dice su compañero.

—Pues si. Han pasado cuatro días y no hay rastro. —También quiero citarme con el hijo, quiero conocerlo y mostrarle apoyo.

—¿Vas a coger este caso? Le pregunta Juan.

—De momento no. Todo depende de la gestión que lleven desde la comisaria de Premià de Mar y de la complejidad del caso. Pero lo que si voy hacer, es un seguimiento riguroso.

Julia mira el reloj.

—Bueno Juan. Voy a acabar unos papeleos y ya me voy.

—Bien. Yo me quedaré una hora más. Tengo que enviar al archivo varios documentos y recoger unos resultados de laboratorio.

—Muy bien compañero. Le dice Julia sonriente. —Luego nos vemos. Añade.

—Hasta luego.

Julia se levanta de la silla tras despedirse de su compañero. Sale de la cafetería y se dirige a las escaleras para dirigirse a su oficina. Quiere preparar la reunión del día siguiente con el comisario de Premià de Mar y profundizar en el caso de esa extraña desaparición. —¿Y porque no conocer a Gabriel? Se pregunta mientras comienza a subir las escaleras.

#6

Al día siguiente.

Julia ha aprovechado para citarse con Gabriel, el hijo del desparecido, en su casa. Tras una segunda reunión con la comisaria de Premià de Mar, que es la que lleva el caso, La inspectora a quedado a través de la policía, con el joven.

Tras salir del coche, Julia mira su reloj y son prácticamente la 13:30 del mediodía. Hace un soleado día y una temperatura anormal para la estación que estamos. Observa la calle y ve a unos pasos a un hombre de unos 40 años de edad delante de una de las casas de la zona que va mirando su alrededor.

—Debe ser Gabriel. Dice Julia.

Se encamina hacia donde se encuentra el hombre, y observa que el número de casa es el que corresponde al que tiene apuntado en un papel. Julia llega hasta él ante su mirada atenta.

—Buenos días. ¿Eres Gabriel?

—Hola. Si. Soy yo. Le contesta el con voz suave.

Julia le estira su mano y se dan un apretón.

—Soy Julia, inspectora de la jefatura superior de los mozos de escuadra. Añade ella mientras le enseña su placa.

—Ahhh. dice él. —Vamos adentro.

Julia sigue a Gabriel hacia el interior de la casa de Lorenzo. Observa el espacioso porche de entrada y el terreno de la casa. Entra en la vivienda tras Gabriel que cierra la puerta al ver que ya están adentro.

—Siéntese Julia. Le dice el amablemente y señalando uno de los sofás.

—Muchas gracias. Le dice ella. —No me tutees, por favor.

—Vale. ¿Quieres algo para beber o comer? Le pregunta él.

—Si, gracias. Lo que tengas.

Gabriel se dirige a la cocina, mientras Julia observa el comedor. —No parece la vivienda de una persona de edad. Piensa ella al ver el diseño y los colores de la estancia.

En ese momento, el joven se acerca a donde está ella y trae con el unas botellas de refresco y un plato de snacks. Los deja sobre la pequeña mesa del centro y se sienta en otro de los sofás.

—Muchas gracias, Gabriel. Le dice ella sonriente. —¿Como estás? Le pregunta.

—Bueno...preocupado y cuando más días pasan, más preocupado estoy. Le dice él mientras agacha la cabeza.

—Gabriel. Quiero transmitirte mi solidaridad y mi apoyo. Acabo de salir de una segunda reunión con la comisaria de Premià de Mar, y están trabajando profundamente su caso.

—Lo se. Pero han pasado algunos días y no hay ninguna pista ni indicios de mi padre.

—Estoy al tanto. Voy a seguir este caso día a día, y minuto a minuto. Según las investigaciones, no han encontrado ninguna pista de tu padre. Eso puede ser bueno o malo, según se mire. Pasado mañana aumentarán el perímetro de búsqueda, que hasta la fecha está en 10 kilometros a la redonda. Se aumentará hasta los kilómetros y se registrarán zonas boscosas, y edificios abandonados. Añade Julia ante la atenta mirada de Gabriel.

—Aquí han venido varias veces a preguntarme y mirar toda la casa y el terreno. Dice él.

—Eso forma parte de la investigación. A parte de la búsqueda, hay abierta una investigación para averiguar si es un rapto, asesinato o marcha voluntaria. Le dice ella.

—¿Marcha voluntaria? Pregunta él.

—Si. Hay casos de desapariciones que se ha descubierto que se ha marchado voluntariamente.

—¿Y eso porque puede ser?

—Por varios motivos. Entre ellos, para no ser encontrado por alguna máfía o problemas con la justicia, entre otros motivos.

—Que yo tenga constancia, mi padre no estaba metido en ningún problema con la justicia ni creo que estuviera metido en algún asunto oscuro. Es un conocido musicólogo y trabajaba para él desde que se jubiló.

—Todo está abierto. En el caso de su padre. No hay indicios de asesinato, hasta que no aparezca. Según la investigación, se barajan muchas hipótesis. Le dice Julia.

Gabriel escucha atentamente a la inspectora, en ese momento escucha el teléfono móvil. Observa que su amiga Sara le está llamando. Lo deja que suene mientras dirige la mirada a Julia.

—Cógelo Gabriel. No te preocupes.

—Es Sara, una amiga, hija de un hombre muy amigo de mi padre. Es raro, ya que me llama muy contadas veces.

—Pues cógelo. No hay problema.

Gabriel coge el teléfono pero ya ha dejado de sonar. Mientras Julia mira su teléfono, Gabriel hace la rellamada a Sara.

En pocos minutos Gabriel acaba de hablar con Sara, y mira a Julia.

—Me ha comentado mi amiga, que en el nicho de su padre, se ha encontrado un papel con una frase, y esa es la misma que me he encontrado yo en el estudio de mi padre.

Julia queda asombrada por el comentario de Gabriel.

—Vamos a ver a tu amiga y ver esa nota.

Unos minutos después, Gabriel y Julia, llegan a la casa de Sara. Una vivienda en un bloque de pisos cercano al centro cultural de Sant Jaume.

Gabriel aparca el coche en la zona azul, y tras salir y pagar la tarifa, se encaminan hacia el portal del edificio que se encuentra a escasos metros.

Mientras se acercan, Gabriel observa que su amiga está en la puerta del edificio, y que al observarlos se acerca hacia ellos.

—Hola. Dice Sara algo asombrada al ver a Gabriel junto a Julia.

—Hola Sara. Le contesta Gabriel. Ella es Julia, inspectora de la policia.

—Hola Sara. Le dice Julia amablemente mientras le ofrece la mano.

Sara y Julia se dan un apretón de manos, mientras Gabriel las observa.

—¿Que os parece si comemos aquí en Sant Jaume y hablamos? Le propone Gabriel a las chicas. —Son cerca de las 14:30. Creo que es buena hora. Añade.

—Yo tendría que hacer una llamada a mi marido y comentárselo. Posiblemente se apunte. Dice Julia sonriendo. —Al fin y al cabo, también le puede interesar el tema.

—¿Tu que dices Sara? Pregunta Gabriel.

—Vale. por mi ningún problema.

Julia se separa unos metros para llamar a David. Mientras Gabriel habla sobre el tema de su padre a Sara.

En pocos minutos se acerca Julia y les comenta que acepta la preposición y que en una media hora, está su marido con ellos.

Pasa casi media hora. En el restaurante hay bastante afluencia de clientes. Gabriel junto Julia y Sara, están en una de las mesas del bar esperando a David. Julia escucha con detenimiento a Sara. En la conversación, la joven le explica la muerte de su padre Miquel Pontes, y muy amigo del padre de Gabriel.

—¿Y dices que eran muy amigos? Le pregunta Julia.

—Mas que amigos. Mi padre estuvo algunos años ayudando a Lorenzo en ese proyecto en el que estaba metido. Dice Sara. —Casi hasta momentos de morir, estuvo con él. Añade.

—¿Y que crees que quiere decir esa nota? Pregunta Julia

—Pues no se. Responde Sara mientras mira a Gabriel.

—Lo que me parece extraño, es que sea la misma frase que me dejó mi padre en casa. Añade Gabriel.

Julia mira con atención la nota y se la dirige a Gabriel.

—¿Estas seguro que la letra es de tu padre? Pregunta Julia.

—Estoy seguro, pero no se que puede hacer esa nota en el nicho de su amigo.

—A partir de ahora, debéis informar a la policía cualquier pista o cosa que creáis que puede servir de ayuda para encontrar a tu padre. Yo intentare seguir con detenimiento este caso. Y si necesitáis ayuda, me lo deciis. os daré mi número de teléfono, pero ante todo, informar a los mozos que llefan el caso. Cualquier prueba o pista, puede ser muy importante.

—Gracias. dice Gabriel.

En ese momento se acerca un hombre a ellos.

—Hola a todos. Dice con voz plomiza.

Julia se gira.

—Hola cariño! Dice con entusiasmo Julia. —Él es David, mi marido.

—Hola, David. Soy Gabriel y ella es Sara.

—Hola. Dice Sara.

Se estrechan la mano y en ese momento, Gabriel comenta de ir a la mesa que reservó minutos antes. Se levantan de las sillas y se dirigen hacia un comedor que se encuentra en el lado derecho de la barra a escasos metros de la puerta principal.

Gabriel va primero y lo siguen los demás. Llegan a la mesa y espera a que se sienten Julia y David. Tras ellos, se sientan Sara y Gabriel el último.

En pocos minutos, un camarero se acerca a la mesa. Gabriel lo recuerda del día que desapareció su padre. El camarero se le queda mirando, y les entrega una carta a cada uno, que enseguida comienzan a ojear mientras el camarero se aleja de la mesa.
Pasan unos minutos y vuelve el camarero. Le pide las cartas y comienza a tomar nota de lo que han decidido comer Gabriel y sus acompañantes.

Tras pedir la comida. David mira a Gabriel.

—¿Que tal estas, Gabriel? Le pregunta amablemente.

—Bueno...Muy preocupado. Pasan días y no se nada de mi padre.

—Quiero que te quedes tranquilo. Te puedo asegurar que están trabajando muy a fondo este caso. Según la comisaria que lleva el caso, y el cual, desde la jefatura estamos al corriente. Se está buscando minuciosamente y hay abierta una investigación paralela a la búsqueda.

—¿Eso que significa?

—Pues que, a parte de buscar a tu padre. Los mozos de escuadra están investigando este caso.

—¿Como es eso?

—Si hay alguien detrás de esta desaparición, y para eso se investiga el circulo cercano a la persona, para empezar. Después se va expandiendo ese circulo.

—Por eso, debes informar de todo a la policía. —Añade Julia. —Que personas tenia alrededor habitualmente tu padre. Si tenia problemas con alguien. Que actitud tenía antes de desaparecer. Si notáste algún cambio en su estado. Todo por pequeño que sea.
En ese momento, Julia le indica a Gabriel que le muestre la nota que Sara encontró en el nicho de su padre. David mira la nota y seguidamente mira a Julia.

—Tuvimos un caso hace unos cuatro años donde la música tenia mucha importancia, y por lo que leo en la frase, en este caso parece ser que también hay música. Dice David.

—Mi padre era musicólogo, y por lo poco que se, estaba trabajando en un proyecto.

—¿Solo trabajaba él, en este proyecto? Le pregunta David.
En ese momento, el camarero aparece con varios platos y comienza a repartirlos para cada uno. Tras servirlos, se despide amablemente de ellos. Gabriel espera que se aleje el camarero y continua hablando.

—Pues como te iba a decir. Mi padre trabajaba solo en ese proyecto desde hace poco más de un año. Se, que cuendo empezó en el, había unas tres o cuatro personas, o al menos son las que siempre veía cuando iba a su casa de visita. Pero por lo que sea, no se que pasaba...