Lariza_41
Rango5 Nivel 23 (628 ptos) | Escritor en ciernes
#1

Ella esta en su cama, vestida de pijama y con una cola despeinada en su cabello, se encuentra mirando el techo con los ojos hinchados de tanto llorar. Sus labios están secos, tan secos que podrían ser confundidos con un desierto. Yo creo que ella puede escucharme, se que puede escucharme, pero no quiere hacerlo. No quieren que la toque, no quieren que la miren aunque si alguien lo hace no creo que lo note. Aveces no se si esta viva o muerta, hace días que esta así, no habla, no duerme, no come, no siente o tal ves siente demasiado. Solo respira, respira rápido, otras veces lento y otras no lo hace por un momento y luego suelta el aire de golpe tal vez sea la única forma que a encontrado para seguir viva aunque no quiere hacerlo. Ella no lo desea, solo quiere irse pero teme hacerlo, y es por eso que sigue en su cama, vestida de pijama y con una cola despeinada en su cabello, mirando el techo con los ojos hinchados de tanto llorar.

Hace 25 días Compartir:

0

9
#2

Ella tiene un nombre, un nombre hermoso según mucha gente, un nombre que su madre elijo y tal vez es ese el motivo por el cual a ella no le gusta. Pronto sabrán ese nombre pero aun no es el momento. No se si es seguro escribir esta historia pero ella me pidió que lo haga, si me lo pidió antes de dejar de comer, de beber, de hablar, de sentir, de respirar. Ella confió en mi, solo yo podría escribir esta historia, solo yo la conozco tanto como ella, tanto como para saber cada detalle, cada palabra y cada sensación que sintió en este camino que transito hasta llegar a la mismísima locura que la llevo a ser un ente sobre la cama, un cuerpo vació sin alma sobre un colchón de goma espuma frió y arañado. Solo yo podría darle un rumbo poético a esta catastrófica historia de amor y odio, de celos, de risas, traiciones y aventuras prohibidas. Es por eso que ella confió en mi, después de todo siempre hemos sido como una sola, a todos lados íbamos juntas, nos lo contábamos todo, nos sentíamos bien sabiendo que la otra siempre estaría sin importar la hora, el día, el mes o el año. Lo juramos así. Así era nuestro pacto, el que habíamos hecho hacia unos años atrás, juramos estar siempre juntas apoyándonos sin importar lo que sucediera o la distancia que nos separara. Juramos ser la persona una de la otra. Cuando lo juramos inventamos eso ser "la persona una de la otra" eso quería decir que si una de nosotras un día mataba a alguien la otra estaría ahí para ayudarla a sepultar el cuerpo o si una robaba un banco la otra estaría ahí para manejar el auto en el que escaparíamos. Fue un pacto tonto, un pacto de niñas, pero un pacto que hasta el día de hoy sigue en pie y lo cumplimos como si tuviéramos 15 años. Es por eso que me veo en el papel de escritora para contar esta historia, la suya, la de ella. Una historia donde ella ya no esta o esta pero no es ella.

#3

Desde que recuerdo ella es fuerte, valiente, dice lo que piensa y no teme caer. Después de todo la vida le enseño eso, la vida le dio alas y ella misma las corto, las obligó a crecer y las corto de nuevo, repitió esto tantas veces que ya sus alas no crecen. Ahora ella solo camina, camina sin un rumbo, camina con pasos tenues casi sin dejar rastros o una huella que seguir. Camina sobre la tierra como un alma en pena buscando su lugar, también camina sobre el agua, sobre el fuego y sobre el viento, ella puede con esto, ella solía creer que era invencible hasta que un día algo la venció, algo la quebró, algo la destrozó y ella ya nunca fue la misma. Poco a poco sus delicados pasos de transformaron en pasos duros que dejaban crateres en lugar de huellas y su confianza para caminar sobre los elementos, para controlarlos, para hacer lo que ella quería desapareció dejando un vacío en su interior que nadie nunca entenderá, que nadie nunca podrá llenar de nuevo. Su fortaleza poco a poco se debilitó y fue desapareciendo junto con su valentía y sus otras cualidades. Mucha gente que la conocía antes del suceso creía que ella era perfecta. A ella nunca le faltaba una sonrisa en la cara, era amable, era gentil, era amiga de todos, era empática e inteligente, considerada y siempre dispuesta a ayudar, ella era perfecta. Pero esto cambio, desde el día del suceso ella es fría, cortante, solo piensa en si misma, ya no le importan las personas a su alrededor y no mide sus palabras, lastima con ellas, deja heridas cual lanzas en el pecho de las personas, pocas veces se arrepiente, pocas veces pide perdón, pocas veces perdona, ella ya no es ella y yo ya no soy ella. Antes éramos una, éramos yo. Ahora somos dos, ahora somos ella y yo.

#4

Parece difícil, complicado, entender, que dentro de un cuerpo existan dos personas tan diferentes. Yo soy la calma, la calma de un lago, sin viento ni nada que perturbe su calmada naturaleza. Ella por otro lado, es un huracán, arrasa con todo a su pasó, destruye lo que se interpone en su camino, no mide concecuencias. Somos una, pero a la vez dos y si lo miras desde otra perspectiva, somos una y al final ninguna. Parece difícil, complicado pero no lo es, ya nos acostumbramos a esto, aprendimos a vivir una con la otra, somos como un ángel y un demonio, quemamos como el hielo y el fuego y sentimos el dolor y la armonía al mismo tiempo. Si es difícil, pero llevamos una vida haciéndolo y podemos continuar, ella toma las malas decisiones, yo luego las arregló. Ella lástima y luego yo sanó. Ella llora y yo sonrió. Creerás que estamos locas pero no es asi. Uno de acostumbra a vivir con el enemigo, también con su amigo y eso es lo que hicimos, después de todo mí amiga y mí enemiga se encuentras dentro de mí. Ella y yo estamos dentro del mismo cuerpo. Ella y yo son partes de mí.

#5

Cuando todo comenzó eramos una sola, nuestra vida era feliz, no existían los problemas. En realidad existían, pero a esa edad nuestro mayor problema era convencer a mi madre para que nos dejara salir a jugar en lugar de dormir la siesta en los días de verano cuando el sol quemaba la tierra. Aprendimos a vivir superando esas tontos problemas de niñas y luego llegamos a la adolescencia, donde los problemas crecieron, donde toda la felicidad desapareció sin siquiera darnos cuenta. Donde los problemas, ya no eran salir a jugar, ni mucho menos pelear por un juguete o por quien agarraba primero el control remoto entre los hermanos. En la adolescencia todo eso cambio. Nuestro cuerpo cambio, nuestro carácter cambio, nuestra manera de ver el mundo cambio y si todo esto ya no fuese demasiado apareció un nuevo problema, apareció el amor. Si, el amor la fuerza mas maravilla, letal y problemática que existe en La Tierra. Todos en algún momento decimos "te amo", pero... ¿En realidad lo sentimos?, ¿En realidad sabemos que significa?, ¿Que es el amor?. El amor es darlo todo sin pedir nada a cambio, es cambiar por una persona sin que ella te lo pida, es llorar hasta quedarte dormido, es sentirse preso y liberado al mismo tiempo, es esperar y aguantar la soledad en días importantes, es contar los minutos para que esos días lleguen, es prohibirse de cosas solo por un bienestar general, es dedicar horas y tiempo que no tienes, es creer que sera eterno, es creer e imaginar un futuro que probablemente nunca llegara, es sentirse incompleto cuando el sentimiento desaparece, es gritar de celos, es llorar de risa, es mirar para otro lado en muchas cosas, es soñar despierto, es dejar de soñar, es apostar y ganar, es apostar y perder. Eso es, es apostar y perder. Eso es lo que sucedió, aposto y perdió.

#6

Fue una mañana calurosa, por lo menos eso creo, ya que me levante un par de horas después del almuerzo. En la casa no quedaba nadie, mi madre había salido y mis hermanas aun no llegaban de la noche anterior. Se escuchaba el sonido del silencio en cada rincón, cosa que no era habitual. Ademas del silencio se podía oír el ruido de una gota que caía tras otra y se perdían al resbalar por la bañera de mármol en el cuarto de baño del primer piso. Varias veces habíamos llamado al plomero pero siempre encontraba alguna escusa para no venir. Recorrí la casa con una remera gigante, sin corpiño debajo y descalza, sintiendo el frió piso de madera lustrada unos días antes por Doña Anita, nuestra empleada. El silencio me dolía, me pesaba como si tuviese enormes cadenas que colgaran de mis manos y pies. Cada paso que daba me ardía, como si caminara sobre ceniza y entre mas trataba de respirar mas me costaba. Ella seguía en la cama, sin percatarse de lo que sucedía a su alrededor. Al bajar las escaleras mis piernas comenzaron a temblar y por mi espalda caía un sudor tan frió como un iceberg, no sabia que pasaba pero mi cuerpo ya se preparaba para afrontarlo. Tenia miedo pero seguí adelante, entre mas pasos daba mas temblaban mis piernas. Cuando por fin llegue al comedor, donde me di cuenta que no había nada extraño, solo era mi imaginación jugandome una mala broma. Saque la leche de la heladera y un vaso de la alacena, me senté frente al televisor y en ese momento la escuche. Ella grito. No decía una palabra, solo oí el grito, un grito de dolor y de angustia, de rechazo a si misma, de sufrimiento, de no poder mas. Corrí a mi habitación, pero cuando llegue el grito ya no existía y el silencio había vuelto a cubrir los rincones y ella, ella solo estaba ahí en su cama, mirando el techo, con los ojos hinchados de tanto llorar.