AleAtreides
Rango7 Nivel 30 (1521 ptos) | Autor novel
#1

Carta 1/7

No sabría decirte si esto es una carta de suicido o una confesión.

Tengo secretos, sí, todos los tenemos. Algunos más oscuros que otros.

Por mi parte:
Nunca he querido a mis padres, nunca.
Soy fetichista, un maldito fetichista incapaz de gustarle el sexo normal.
He manipulado amigos, mentido…. Síiii he mentido muuuchas veces. No podría ni contarlas, lo he hecho con amigos, enemigos, conocidos, desconocidos. Si mentir fuese un delito yo ya estaría preso.

Y dicho esto, pese a todo me da miedo terminar. Soy un maldito hedonista que tiene miedo a dejar de disfrutar y sobre todo al infierno, sí es que existe… porque sé que voy directo de cabeza a él.

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#2

Carta 2/7

¿Que cómo llegué a mi descenso? ¿mi desvarío? ¿mi macabra perturbación?
A menudo imaginamos a la gente así como grandes sufridores, víctimas de un trauma fatal, de historias que no se pueden ni contar.

Por mi parte:
Siento decepcionarte pero no... mi infancia transcurrió tranquila, eso sí envuelta en monótonos patrones que en ocasiones diría son también la causa de estos trastornos.

Tonterías sin importancia, cosas inocentes pero impactantes como una película de Tim Burton. Inocentes patrones, conductas repetidas en el tiempo, manías en principio sin importancia; forjaron una idea en mi mente que supuso la cruel barrera en mis objetivos.

Creo que nadie recuerda el día. El día de la chispa, el click, el cambio en tu cerebro... cuando la tormenta de dopamina se libera ante lo que antes considerabas una mera anécdota de tus sensaciones diarias. Y es entonces cuando ya todo está hecho, tu vida está condicionada por algo que no pudiste controlar porque nunca pensaste que llegase a hacerse tan fuerte... tan fuerte y vital.

Hace alrededor de 1 mes

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#3

Carta 3/7

Quería hablar de mi punto de inflexión pero creo que de momento comentaré mi estilo de vida.
Todos tenemos nuestras costumbres, caminamos y hablamos de determinada manera, tenemos un gesto y un deje que nos delata, quizás hayas hablado conmigo antes y ni siquiera lo sabes.
Por mi parte:
Cuento historias. Siempre de una manera similar pero cambiando ciertos detalles e intentando introducir los elementos que me interesan para mi beneficio propio. ¿extraño, verdad? la peor parte es que no se dan cuenta, pero yo sí. Desaparezco, dejo ciudades y cartas sin rastro alguno. Soy como un creepypasta, el hombre sin rostro, como lo quieras llamar. Y aunque en el momento lo disfruto, luego me siento vacío, vacío y solo...

#4

Carta 4/7

De alguien cuerdo no lo oirán pero... no todo el mundo sabe cómo es, hasta que conoce a otra persona que se lo muestra. Paradójicamente esa persona siempre suele ser su cara opuesta. Ahora gritarán los cuerdos que el mal se sabe desde el principio de los tiempos, pero ¿acaso Eva, tentada por la serpiente, pensó que una manzana haría daño a alguien?

Por mi parte:

Descubrí quién era yo, vacío inmenso sentí, en ese instante. Si es que aún tenía corazón...
Pensé que borrar mi pasado era la solución, empecé a borrar, a borrar y quemar cartas, rastros, incluso mi primer pseudónimo, aquel con el que quise cumplir mis sueños y de nuevo fueron arrebatados por mi inevitable maldición.

Una vez todo terminó, solo tuve fuerzas de escribir sobre aquella ocasión:

" Fuiste la primera persona que me hizo descubrir quién era yo. Aquella que me hizo quemar todos mis secretos que tristemente no llegaron a consumirse del todo.

Descubrí que era demonio y no ángel, monstruo y no persona, ser aparente que no viviente y aquí estoy…

Destrozado, sin sentir a nada ni a nadie, quizás así es mejor, mi única buena obra. "

#5

Carta 5/7

Siempre se intenta cambiar, hasta en el peor de los casos. Se intenta cambiar hasta que el desvencijado salón se torna desierto, y tan solo se deja oír el crujido de las maderas del suelo y el viento que azota los árboles en el exterior. Cuando tus ojos se quedan secos y salir a la calle es un turbulento viaje entre caras andantes.

Por mi parte:

Lo intenté. Traté de distraerme, de pensar en lo que había perdido y lo que había dejado de conseguir. No solo tú, sino también el resto, la larga lista que cada día se extendía y se hacía más grande. Los antiguos cruces que no entendían nada sobre mí, y en especial; por qué desaparecí, así sin más, sin motivos, ni palabras, salvo unas cuantas y extrañas historias.

Así era yo, extraño e indiferente, tras soltar mi maldición particular...
y parecía que no iba a dejar de serlo nunca.

#6

Carta 6/7

Que no os engañen, todos tienen remordimientos, pocos tienen la suerte de no tenerlos. ¿conciencias tranquilas? nadie, poca gente, gente buena o gente humilde, gente simple dirían los más clasistas.

Por mi parte:

Pensé también en acudir a alguien... psicólogo o psiquiatra, no sabía la diferencia pero sabía que al menos no sería como un amigo, aunque a decir verdad, amigos me quedaban pocos. Todo era cada vez más solitario y enfermizo, acumulativo... degenerativo. La culpa y la no culpa oscilaban entre el Ying y el Yang, el mal hacia el mundo y la venganza por el mundo.