Elayha
Rango15 Nivel 72 (30497 ptos) | Estrella de la editorial
#1

Si afirmamos que tenemos comunión con el universo viviente, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad.

Manuscrito de los esenios.

Texto de Nag'hammadi.

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Guilliman se había recluido.

Tras haber menospreciado a Frather Mathieu se había recluido de lo más lejos de su legion.

Se encontraba aislado en una de sus habitaciones de meditación quitándose la armadura del destino, junto aun monton de manuscritos religiosos que habia mandado a traer desde terra, leer el Lectio Divinitatus le había traído repugnancia, si bien al principio se había sentido un tanto asombrado por la lirica y prosa que su hermano Lorgar había impuesto en su libro. No se sentía iluminado, era peor, se sentía..... No sabia como sentirse, habían muchas emociones fluyendo en su interior, demasiadas.

"Todos estos textos, solo hablan de figura dorada esto, figura dorada aquello."

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#2

El señor de Ultramar se sentía frustrado. Ninguna de aquellas religiones de la época de la antigua terra le había traído alguna respuesta; solo le mostraba las frases muy parecidas al manuscrito de su hermano, el traidor.

Al no encontrar ninguna respuestas que acalle sus dudas, se frustro y en un acto instintivo presa de una repugnancia hacia el Lectio Divinitatus, golpeo la mesa de su triclinium, las hojas y papeles volaron y empezaron a caer lentamente a su alrededor, al tiempo que el puño del primarca impactaba contra el suelo y dejaba una enorme grieta.

Estaba dispuesto a dejar su Triclinium, pero justo en ese momento un servidor de servicio ingreso a la estancia llevando una serie de pergaminos un poco viejos y gastados. Como siempre el servidor tenia que nombrar el nombre de la obra que traía y su autor. Guilliman solo esparaba que fuera algún escrito de otro fanático de la antigua terra que hubiera confundido a su padre como un dios de figura dorada y ya llegados a ese punto todo aquello le había estado hartando.

"Si se trata de otro manuscrito estúpido"

--- Señor, este es el ultimo.

Guilliman miro al servidor con fijeza y luego le dio la confirmación.

--- Bien, deja eso ahí.--- Señalo una especie de capsula plana.

El servidor, chirriante con unas piernas de pistones empezó a caminar lenta y cuidadosamente.

--- ¿Servidor?

El servidor se detuvo y se volteo.

--- ¿Nombre del libro y el autor de los manuscritos? ¿Y nombre de quien lo envía?

El servidor avanzo unos pasos hacia Guilliman.

--- Manuscritos esenios de la época de Jesús de Nazareth, enviado y llegado recién de Terra, no especifica el nombre del que lo envía.

Guilliman se levanto un tanto sorprendido.

--- ¿Como que no lo especifica?

El servidor le entrego los manuscritos, Guilliman intento leerlo, pero el idioma era antiguo y viejo, quizá se trataba de algún idioma muerto de la época de la antigua terra.

--- Bien, ya puedes retirarte.

El servidor hizo una cierta reverencia y se retiro haciendo un sonido de martillazos con sus piernas de pistones. Se quedo sentado con el manuscrito, lo estaba mirando, el manuscrito hablaba sobre el tema de la ignorancia. Al principio le había costado comprender el idioma, pero luego de unas cuantas horas logro dominar e interpretar los signos. Entre la lectura había algo que le había interesado, de hecho aquello le llamado mucho la atención. Era un texto escrito por un hombre llamado Jesús de Nazareth que había vivido en Jerusalén, el texto si bien le había costado leer lo interpretó en menos de 5 minutos.

Y el texto decía así:

"Debéis entonces cuidaros de un solo pecado. La ignorancia. La ignorancia es la madre de todos los pecados, la ignorancia desemboca en la muerte, porque todos aquellos que vivieron en la ignorancia, ni son, ni fueron, ni serán. Aquellos que viven en la ignorancia son fácilmente engañados y, tras caer en la ignorancia contaminan esa ignorancia a otros llevándolos a la absoluta oscuridad. De modo que así se forjan los hipócritas"

Habían pasado 12 horas, y había sido la primera vez que Guilliman se había sentido atrapado en un manuscrito religioso filosófico, ¿era extraño? ¿Quien le había enviado este manuscrito? ¿Y porque? Ya iba a dejarlo de leer, se sentía cansado; sin embargo, había un ultimo manuscrito, algo que le había interesado. Este también hablaba de la ignorancia, pero al final recalco algo que en cierto modo le había llamado la atención. El tema de la amistad:

"La amistad es un acto de simpatía. Se entiende la simpatía como acto de amor y empatía, no un amor carnal, pero si un amor de fraternidad. La amistad no distingue entre raza, color o belleza, solo es cuestión de amar. Aquellos que dejan de amar o pretenden y fingen amar, son ignorantes y viven en su necedad. Esperando a que su arrogancia los guié a senderos fáciles y caminos supuestamente rectos. Solo aquel que ama, esta dispuesto a comprenderlo todo, desde lo mas cruel, hasta lo mas noble. El amor, solo requiere una cosa..... Humildad, ante todo, humildad. El que es humilde, es capaz de comprenderlo todo."

Humildad, el primarca se quedó con aquélla palabra.

Guilliman sonrió, curiosamente aquellas palabras le recordaron a las enseñanzas de su padre, al adoptivo. El Rey Connor. Era increíble, alguien en Terra pensaba de una manera algo parecida o similar, en los manuscritos esenios hablaba de una figura blanca como una estrella que se había confrontado a una figura dorada. Sin embargo, la figura blanca había prevalecido, mostrandole a la figura dorada que su poder no residía en su fuerza psíquica, sino en la serenidad de su espíritu. Y eso era algo que a la figura dorada le había disgustado. Era curioso, la figura dorada, su padre, se había conocido con Jesús. ¿Pudo haber sido Jesús alguien igual de poderoso como su padre? Todo el tema de la confrontación de la figura dorada contra la figura blanca le confundió. Ordeno el manuscrito dejándolo en repositorio de archivos anexos y, entonces, por primera ves en todos sus años sintió sueño; nunca en su vida había sentido tal cosa, pero aquella fue la primera ves que sintió tal deseó, así que siguiendo aquel instinto tan humano se recostó en la capsula de estasis que había es su triclinium y por primera ves en aquella época cerro los ojos y durmió.

#3

.......

#4

Cuando apenas se había quedado dormido, empezó a sentir un hundido en el estomago seguido por un mareo muy particular, de improviso Guilliman, primarca de los Ultramarines y Rey Guerrero de Ultramar se sintió... mareado, extraño. Aquella experiencia era nueva y al tiempo desconcertante, luego pudo ver una serie de colores, acto seguido su conciencia dejo de percibir el sueño y empezó a sentir una calidez muy extraña, luego sintió como si estuviera pisando suelo, tierra, y respirando aire, pero era un aire único, rico, fragante, liberador. Por primera vez Guilliman se sintió relajado, debería sentirse asustado, pero no. Había algo muy especial en aquel lugar, aunque la visión seguía oscura, luego sintió que abría los ojos y la imagen se ilumino, a su alrededor se formaron casas, ovejas, personas, y una calle muy extraña, ya era casi de noche, por la posición del sol auguro que debían ser las cinco y media de la tarde. Luego de improviso empezó a percatarse de que aquel lugar se parecía mucho a las descripciones de los libros históricos de la antigua Jerusalen, muchos de los aspectos que el primarca estaba observando se parecían en muchas medidas a las escrituras de la época.

---¿Que es esto?--- Se pregunto desconcertado.

¿Como era posible? ¿Había viajado en el tiempo? O era una trampa de los dioses del Caos. No, esto parecía algo muy diferente, se sentía confundido, pero al mismo tiempo...... fascinado, pensó que aparecería desnudo, pero estaba con una especie de túnica y con una toga. Miro el cielo, este era de un color naranja, y se percato de que poco a poco la luz solar se iba apagando. Tenia que buscar un lugar donde quedarse.

#5

Empezó a caminar.

Al cabo de unos momentos empezó a ver un grupo de gente, eran personas que se dedicaban a la venta de pollinos y ovejas para el sacrificio, o la festividad que se aproximaba para esos días. Se acercó a un pueblerino y en un pésimo arameo pregunto:

--- ¿disculpé?

El hombre que estaba en su delante se volteó sorprendido y acto seguido retrocedió unos pasos. El tamaño de Guilliman fue uno de los motivos por los cuales el hombre se había hecho para atrás, atemorizado el hombre tragó saliva, pero recuperando la compostura el hombre lo saludo con un ademán, acercándose al fornido hombre.

Guilliman le hizo otro ademán de respuesta y retomó el hilo de su pregunta.

--- ¿Disculpe, sabe dónde me encuentro? ¿Qué ciudad es esta?

El hombre lo miro con extrañeza, esforzándose por comprender el pésimo arameo del extranjero.

--- Estamos en Jerusalén, en Betania.

#6

Guilliman se quedó helado, sin saber que decir o hacer. Aquello que le ocurría... Era, en muchas medidas extrañó. Como había viajado a aquel tiempo, quizá su mente le estaba jugando un mal juego. Así que en ese preciso momento se forzó a despertar. Apretó los ojos con fuerza, con mucha fuerza, pero al final no consiguió nada.

El hombre que estaba en su delante lo miraba extrañado.

El primarca, al percatarse de que no podía despertar, se sacudió la cabeza y luego agradeció al hombre. Acto seguido, siguió con su recorrido.

Luego, al cabo de unos segundos de caminata empezó a percatarse de que en esos momentos estaba caminando en la Palestina de la época del emperador Tiberio, que extraño le resultaba todo aquello, era una época distinta, y aunque debería rechazar aquella época por su falta de cultura, le fascino. Entonces de repente, casi de improviso, un niño se acerco tirandole de la túnica; el niño debía tener entre los 8 a 7 años de edad, iba un poco harapiento, pero con una sonrisa le levanto la una jarra pidiendole dinero. Guilliman no supo que hacer o decir. De pronto otro niño apareció y le jalo al otro joven diciendole que ya era hora y que el prodigio había llegado.

Guilliman con evidentes muestras de curiosidad se acerco al niño y empezó a preguntarle:

--- Espera ¿De que prodigio están hablando?

El niño un poco ofuscado le respondió.

--- De Lazaro, el resucitado.

Fue lo único que le contesto, antes de echar a correr en un callejón oscuro y perderse en la oscuridad.

Entonces el primarca empezó a escrutar en sus memorias. Lazaro. ¿QUIEN ERA LAZARO? Luego, casi de improviso, recordó el nombre. Lo había leído en un libro llamado la biblia. Aunque en ese tiempo Guilliman lo había tomado como una fantasía supersticiosa, y la intervención de su padre, el emperador, había hecho que tomara aquella superstición como una reverenda idiotez. Pero justo en ese instante había escuchado el nombre, el hombre existía de verdad, claro no había olvidado que todo eso era solo producto de un sueño. Sin embargo, impulsado por una curiosidad extraña se acerco a otro pueblerino y pregunto por Lazaro. Sin embargo, nadie parecía dispuesto a contestarle. La razón era clara, Guilliman no era Arameo, sus facciones lo delataban mas como un hombre griego o un romano y su cabello rubio solo empeoraba las cosas. Cuando el primarca se percato de esto hecho un suspiro y se dio cuenta que haciendo preguntas directas no iba conseguir lo que quería, entonces decidió inventarse una historia. Guilliman dejaría de ser primarca y se haría pasar por comerciante en Betania; quizá aquella mentira haría que la gente se sintiera mas confiada a abrirse con el.

Volvio a intentarlo, se acerco a otro niño que se encontraba en el portalón de una tienda y haciéndole una seña con la mano le indico al muchacho que se acercara. El joven vacilo, pero al cabo de un rato se acerco.

Guilliman se busco los bolsillos y se percato de que tenia dinero, no entendía como habían llegado aquellas monedas a sus bolsillos, pero se alegro de tener algo para sacarle información a un niño. Ya no le preguntaría por Lazaro, sino que hiria directamente al grano, preguntaría por Jesus, el Rabí de Galilea. Que había nacido de una mujer virgen llamada Maria. Sin embargo, antes de hacerle la pregunta el niño le tendió una especie de recipiente llena de agua y con una sonrisa le señalo el agua. Guilliman le agradeció por ese sincero gesto y le sonrió.

--- ¿De donde vienes?

--- De Magdala señor.

--- Magdala.... Comprendo. ¿Has oído hablar de Jesus el Nazareno?

El joven asintió. De pronto otro joven, seguramente hermano del niño se acerco, quizá habría escuchado la conversación.

--- Usted es también seguidor del Pepton.

Guilliman frunció el ceño sin comprender aquella ultima palabra.

--- Perdón amigo, soy extranjero y no se el significado de esa palabra.

--- Pepton es la palabra que usamos para un carpintero y herrero. Nosotros la gente de Betania conocíamos a su padre, Jose, el carpintero y herrero.

De improviso Guilliman se percato o intuyo que la palabra "pepton" era un derivado que venia para aquellas personas que se ostentaban tal profesión. Era un sobrenombre, un termino rabínico sha'abad al cual también hacia alusión en la biblia, en el testamento de Marco, capitulo seis, versiculo tres de la versión aramea.

--- Comprendo... Gracias, ¿sabrá almenos donde se encontrara la casa de Lazaro, el resucitado?

El hombre le señalo un camino de piedras blancas y casas un tanto ordenadas.

De inmediato Guilliman se dio cuenta que la vegetación a ambos lados del camino que estaba apunto de recorrer se iba haciendo mas floreciente, aquellas flores no las reconocía. No crecían flores de tal belleza en la terra actual, almenos no en su tiempo. A la izquierda del primarca, la ladera oriental de olibete se extendía por bulevares, cedros y algunos sicomoros. A su derecha se extendían algunas palmeras e higueras. En aquel momento mientras hacia su recorrido se percato de que debían ser las cinco y cuarenta minutos, el ambiente se estaba oscureciendo. Entonces salio de la única curva del camino y se encontró con otro grupo de casas, mas al fondo y a la derecha, descubrió que había otra aldea un poco mas grande que la primera, entusiasmado acelero el paso. Aquellos poblados, tenían que ser el centro Betania.

Conforme Guilliman fue aproximandose al primer poblado su desencanto fue en aumento, Bedfage, aquella calle donde había aparecido, no era mas que un misero poblado, donde vivía gente pobre, y donde la vida era difícil. Entristecido de aquel lugar, siguió su camino hacia el centro de Betania.

#7

El lugar de residencia de Lazaro presentaba un aspecto solido y esmerado, al penetrar en la aldea, se sorprendió al ver algunas de las calles pavimentadas a base de gijarros, otras; sin embargo, seguían siendo estrechas torrenteras polvorientas y mas olientes.

El nucleo principal de Betania se extendia por toda la ladera del olibete, y era una zona que funcionaba como frontera desde Jerusalen a Jerico.

#8

Entre aquella calle, Guilliman se dio cuenta que la gente iba y venía por entre sus casas , formando tertulias entre las viviendas por donde trepaban la hiedras.

El primarca no tardo en averiguar qué toda aquella agitación, venía siendo habitual en Betania, desde que el maestro o figura blanca de Galilea realizace el prodigio de resucitar a Lázaro. Desde entonces los seguidores de aquel hombre llamado Jesús o amigos de Lázaro, acudian a la casa del resucitado con el único propósito de satisfacer su insaciable curiosidad. Para el primarca, no fue tan difícil llegar a la casa de Lázaro, solo le bastó con seguir a uno de los grupos de judíos que acababan de ingresar al núcleo central de Betania.

Delante de la casa de Lázaro se extendía un pequeño jardín, en el, sobre un banco de piedra y a la sombra de una frondosa higuera, estaba sentado un hombre: el hombre, vestía una túnica con franjas verticales Rojas y azules, y amplías mangas, una treintena de hombres le rodeaba por dequier. Absortos, aquellos judíos, escuchaban y controlaban a aquel hombre de cuerpo enjuto y rostro duro. Aquel, era Lázaro.

Como si aquel encuentro le hubiera puesto nervioso, empezó a captar un estremecimiento de pies a cabeza. Ni siquiera en su batalla con Mortarion había sentido tal nerviosismo.

Con su enorme y fornido tamaño de primarca se quedó ahí mirándolo, no intento abrirse paso, pose que nadie parecía dispuesto a ceder su sitio. De improviso, Guilliman se dio cuenta que Lázaro se había convertido en la máxima atracción de aquellos días; con voz cansada, como si repitiese su experiencia por enésima vez, fue desgranando aquel suceso y respondiendo a cuántas preguntas le hicieran.

Lázaro, era un hombre, relativamente joven, posiblemente no había cumplido los 40 años, aunque la palidez de su rostro y unas pronunciadas ojeras le envejecían notablemente; a los pocos minutos, ante su asombro Lázaro se incorporó despidiéndose de los allí reunidos.

Guilliman lo contempló y vio al hombre desaparecer en la penumbra fuera de la casa, mientras el gentío se desperdigada gesticulando y comentando cuanto habían visto.

Y Guilliman se quedo ahí, abrumado y solitario, frente a aquella cerca de madera que rodeaba el jardín. ¿Que debía hacer? ¿Entrar a la casa? ¿Esperar? Pero, ¿a qué y para que?

Tras aquella pequeña vacilación, reaccionó. El tenía que ver el modo de entrar y entrevistar de algún modo a aquel hombre, algo en su interior le decía que tenía que hacerlo. Solo le quedó esperar, así que echando un suspiro, aprovechó para comprar algunas provisiones; a decir verdad, no era el hambre lo que le movía, sus ojos de semidiós habían visto algo en la mirada de Lázaro, como si aquel hombre hubiera visto un mundo más allá del reyno psíquico de la Disformidad.

Volvió a la casa.

Los criados, dos hombres gruesos y musculosos estaban en la puerta, al pendiente para recibir a alguno de los familiares de Lázaro. Sin embargo, al ver al primarca retrocedieron, quizá por el temor que les suscitaba aquel gigante.

A Guilliman, la intuición, no le traicionó. No había transcurrido 30 segundos, cuando, procedente de la parte posterior de la casa irrumpió en el jardín una mujer con el rostro cubierto con el velo tradicional; al ver al Guilliman se sorprendió, por qué ella también dio unos cuatro vacilantes pasos para atrás. Sin embargo, recordando sus modales la mujer lo saludo con cordialidad. Después apareció otro jovencito y los dos hombres de la puerta principal avanzaron con su señora.

--- ¿Que busca, hermano?--- Inquirió la mujer.

Guilliman hizo un saludo fraternal y contestó:

--- Me llamo Guilliman, y soy de Tesalónica. Estoy aquí por qué busco a un hombre al que llaman el Rabí de Galilea.

La mujer negó con la cabeza.

--- Por desgracia el no está aquí.

Guilliman asintió comprensivo.

--- ¿Donde puedo encontrarlo?

--- ¿Para que lo busca?

--- Como sabrá... Soy extranjero, pero he oído que el hombre se confronto a una figura dorada, y también he escuchado que es hombre sabio. He recorrido muchas leguas, por qué soy hombre a quien no satisfacen los dioses, y por qué desearía conocer la nueva doctrina del Rabí.

--- Jesús no práctica ninguna doctrina, el sólo habla de la vida.

Guilliman vaciló, por primera vez no supo que decir con exactitud.

--- Vera.... Desde mi llegada a las costas de Tyro, no he oído hablar de otra cosa que del último prodigio del Rabí. ¿Dicen que devolvió la vida a su amigo Lázaro? Muerto 5 días antes.

Era cierto. ¿Como aquel hombre había revivdo a Lázaro? ¿Ni siquiera su padre el emperador de la humanidad había tenido la capacidad de revivir a los muertos?

---¿Cinco días? Fueron tres días los que mi hermano llevaba sepultado.

Guilliman se sorprendió, aquella información le choco casi de rebote.

#9

La mujer le hizo un ademán de silencio a los tres hombres presentes y miro a Guilliman con fijeza, parecía que en ese momento no le importaba que el hombre fuese un gigante.

--- Por favor, aguarde aquí un momento. Mi hermano no está repuesto del todo.

Guilliman, pensó que debió haber causado buena impresión en la hermana y los tres criados presentes. A los pocos minutos la hermana volvió a salir y de improviso fue invitado a ingresar a la casa. Sin embargo, la estatura gigantesca de Guilliman le dificultó ingresar a esta, pero al final lo logró. El primarca había atravesado el umbral con una mezcla de timidez y una extraña emoción.

Al fondo del patio, a unos 7 metros del portalón por donde Guilliman había entrado se hallaba un pequeño fuego, casi al frente; allí le esperaba el hombre que el esperaban en el jardín, junto a él, tres judíos, todos ellos arropados en sentos ropones de colores llamativos. Tenían todos una barba pobladay el bigote perfectamente rasurado.

Lázaro en cambio, mantenía la cabeza despejada, con un cabello liso y corto, prematuramente encanecido.

--- Bienvenido a mi humilde hogar. ¿Me buscaba?

Guilliman asintió.

--- Vera, vengo de tierras extranjeras, en busca del levi de Nazareth,de quién cuentan que es hombre justo. Al desembarcar he sabido que usted era su amigo, por eso vine hasta aqui, en busca de vuestra comprensión.

Lázaro no contesto de inmediato, se limitó a observar a Guilliman con escrutinio, como si fuese guiado por un noveno u octavo sentido.

Entonces de manera repentina, Lázaro, con un gesto le invito a seguirle.

Guilliman asintió y le siguió con cuidado agachandose y procurando no romper nada.

De manera inmediata,tras pasar a una segunda puerta, se encontró con una estancia cuadrangular, en el área había un total de catorce columnas de piedra de 4 metros de altura, apuntalada. La fachada inferior de la casa había sido levantada con grandes piedras rectangulares, casi la mitad del patio se hallaba cubierto con un tejadillo de carrizo sobre el que descansaban los vástagos de dos barras traídas por el padre de Lázaro, todo eso traído desde la lejana Corinto, desde las costas de Grecia.

Lázaro y sus amigos, cruzaron el empedrado piso del patio y se dirigieron a una de las puertas de la izquierda.

Al pasar bajo el soportal, Guilliman reparo en cuatro mujeres sentadas en uno de los dos bancos se piedra adosados en cada una de las cuatro fachadas existentes bajo el claustro. Todas ellas, vestían sendas túnicas de color verde, con las cabezas cubiertas por sendos pañolones, ninguna, sin embargo, ocultaba su rostro.

Guilliman no lo sabía, pero allí transcurrían uno de los momentos más acogedores y humanos posibles, en su viaje consciente en Betania. Aunque aquella experiencia era un sueño o viaje en el tiempo le pareció como una experiencia rara y maravillosa.

El lugar donde se encontraba el primarca, era una sala familiar, era un especie de gran comedor de unos 8 metros de largo, por cuatro y medio de ancho. Tres ventanas estiradas y angostas verticales en un muro, dejaban entrar una extraña claridad lunar; más allá, había una blanca mesa de pino en el centro de la estancia, cuyo suelo había sido revocado con un mortero. En una de las esquinas, chisporroteaban algunos troncos alimentados por el fuerte tiro del hogar. Guilliman se dio cuenta de que aquel fogón cumplía una doble función: de una parte, servir de calefacción en los rudos meses de frío y por otro lado, para la preparación de alimentos.

Lázaro y los restantes hebreos se situaron en torno al crepitante fuego y tomaron asiento sobre algunas de las pieles de cabrá que ya hacían en el piso. Guilliman hizo otro tanto y se dispuso al diálogo. Sin embargo, en ese momento, una mujer entro en la sala, llevaba en su mano izquierda una frágil astilla encendida y sin decir palabra fue recorriendo las seis lámparas que llevaba a lo largo de las blancas paredes y que contenían aceite, tras prender las lámparas, tomo una lucerna he introdujo la llama de su improvisada antorcha por la boca del recipiente; al instante, brotó una llanura amarillenta.

La mujer, con paso firme situó aquella lámpara a extremo próximo al grupo. A continuación se acercó a la hoguera y alejo las brasas y los restos resinuosos. Aquello que colocaba eran una especie de perfume, el agudo sentido del primarca no pudo identificar el aroma, pero olía bien. Entonces, uno de los amigos de Lázaro rompió el silencio.

#10

--- Te rogamos, excuses nuestro recelo. Desde que el sumo sacerdote José ben Caifás y muchos de los archiheres del sanedrín acordaron poner fin a la vida de Jesús, todas nuestras precauciones son muchas, sabemos que los Betusianos y esbirros de Ben' nebaih, uno de los jefes del templo, tienen ordenes de apresar al maestro, mas aun, ya que la fiesta de la pascua esta cercana. Nuestros informantes aseguran que los miembros del gran sanedrín estarán dispuestos para caer sobre el rabí. Solo aguardan una oportunidad.

Guilliman frunció el ceño sin entenderlo del todo, en la biblia que había leído, los del sanedrín se atrevían a tocarlo, pronto empezó a darse cuenta que quizá aquella biblia que había extraído de Terra estaba manipulada. Algo en su interior se lo dijo.

---¿No entiendo? ¿Por que? Según tengo entendido, el rabí de Galilea, es un hombre de paz. Nunca a hecho mal a nadie.

Uno de los amigos de Lazaro negó con la cabeza.

--- Por tus facciones, veo que tu eres griego. Quizá no sepas la profecía que acarrea sobre nuestro pueblo: "Un día nacerá en Israel, un mesías que hará libre a los hombres. Una figura blanca como las estrellas del firmamento que se enfrentara con la figura dorada." Pues bien, aquel mesías, si se enfrento hace unos días a esa figura dorada y lo expulso de estas tierras. Jesús le dijo que los chamanes habían cometido un error al crearlo.

"¿Mi padre estuvo aquí?" pensó Guilliman. Sin embargo, se centro en la conversación que tenia lugar en esos momentos.

--- Entiendo.

El hombre, amigo de Lazaro asintió.

--- Los largos años de dominio extranjero han reforzado la especulación de que el mesías debía ser mas que nada miembro del sanedrín.

#11

--- ¿Su elegido debe ser sacerdote?

Lazaro asintió con tristeza.

--- Eso dicen ellos. Como ya se lo dije, los largos años de dominación romana han fortalecido la esperanza de ese mesías, convirtiéndolo en un jefe político que libere Israel del yugo romano. Los sacerdottes recientemente se han dado cuenta que el maestro predica otro tipo de enseñanza muy alejada del dogma político y religioso. Es por eso que lo consideran un hereje he impostor.--- Lazaro negó con la cabeza con una expresión afligida---. Eso seria suficiente para aprender al maestro, pero hay mas: Esas serpientes encaladas, como los llama el maestro, no perdonan que Jesus les halla ridiculizado públicamente, es la primera ves en muchos años que alguien les planta cara. Quitando su influencia en muchos siglos. Jesus con sus palabras y señales, atrae a las muchedumbres, y eso a multiplicado la envidia del sanedrín, por ese motivo han jurado matarle.

Lazaro le hizo una señal a otros de sus sirvientes, y luego miro a Guilliman con un gesto de cordialidad.

--- Por favor... Disculpe nuestra descortesía.

--- Oh no. No debe...

--- Debo.--- Le interrumpió Lazaro.---Ademas, a juzgar por el polvo de tus sandalias y la fatiga de tu rostro, debes haber caminado demasiado. Te suplico que como hermano nuestro aceptes mi hospitalidad.

Guilliman se quedo sorprendido, aquel brusco giro en el comportamiento de Lazaro lo desconcertó, pero le dejo hacer. El hombre abandono la estancia y en un lapso de tiempo que duro poco regreso con una mujer, una mujer que Guilliman conocía.

--- Marta, mi hermana mayor te lavara los pies.

Los corazones le latieron con fuerza. Sin percatarse del error que estaba cometiendo, Guilliman se puso de pie. Sin embargo, el resto del grupo permaneció sentado. De improviso el primarca y señor de Ultramar se dio cuenta que era demasiado tarde para echarse para atrás, entonces ante la tesitura de los acontecimientos, procuro serenarse. No podía negarse a la hospitalidad de su anfitrión, si lo habría insultado su cortesía. Así que echando un suspiro y pidiendo perdón por el repentino y brusco movimiento se volvió a sentar, acto seguido le sonrió a Lazaro, agradeciéndole su cortesía y delicadeza.

Guilliman no tuvo tiempo de fijarse nuevamente en Marta. Antes de que su hermano hubiera terminado de hablar, la mujer ya había traspasado el umbral de la sala portical. Lazaro asintiendo al agradecimiento de Guilliman le rogó que se acomodara sobre uno de los pequeños y desperdigados taburetes de cuatro patas y asiento de mimbre que rodeaba la mesa, a los cinco minutos la figura de Marta se encontraba nuevamente en la puerta. Sujetaba en las manos un barreño vacio y en su antebrazo izquierdo colgaba un lienzo blanco. Atrás de ella le seguía un niño con una jarra de bronce llena de agua. Entonces la hermana mayor de Lazaro deposito el Barreño a los pies de Guilliman. El primarca se apresuro a sujetar las tiras de cuero que formaban los cordones de mis sandalias, mientras la mujer vaciaba parte del contenido de la jarra en un lebrillo. Cuando Guilliman introdujo los pies en la ancha jarra de barro, experimento una reconfortante sensacion, era como si la pena que lo había embargado hacia muchos milenios se hubiera acabado. El agua estaba caliente, pero había algo mas que no pudo entender o no supo interpretar. Entonces al no poder describir aquella sensación, lo único que le quedo fue agradecer.

---Gracias.--- Dijo Guilliman en un susurro.--- Muchas gracias.