Madoxila
Rango7 Nivel 34 (2243 ptos) | Autor novel
#1
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Mi nombre es Silvina y deseo contaros mi historia y recodar a las mujeres que no deben tener miedo ni esconderse. Os cuento esta historia por doble sufrimiento: Mi madre y el mío propio.
Provengo de un país del Este en el que los derechos de la mujer son callar y aguantar por el bien de la familia. Aunque en el principio yo era muy pequeña y pesaba que el maltrato era algo normal y cotidiano, algo que formaba parte de todas las familias. Hoy con 45 años ya sé que el maltrato no es normal y no forma parte de la familia. Regresaremos juntos en el tiempo para que entendáis mi historia
Nací en un día de otoño, y aunque no recuerdo mucho algo si recuerdo. Empecé a darme cuenta de algunas cosas que mi madre sufría delante de mí. Un día le pregunte a mi madre:
Mama, ¿Qué te ha pasado en la cara ¡¿por qué esta roja? - con ternura me cogió en sus brazos y me dijo:
- Nada me he dado un golpe sin querer .

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Don_Diego
Rango13 Nivel 60
hace 4 días

pequeña y pesaba que el maltrato.
Pensaba*


#2

Pero por sus mejillas empezaron a caer lágrimas. Después de esto no me dijo nada más. A lo largo de los años vi que su cara estaba roja más de una vez y llena de lágrimas. Cuando entré en la pubertad ya entendía que las cosas no iban bien, de nuevo pregunté a mi madre:
¿Por qué teníamos que huir tantas veces de la casa y dormir en casas de tus amigas? - Aunque conocía la respuesta necesitaba escuchar su voz, que fuera valiente y me lo contará, porque quería ayudarla. Pero ella a pesar de tener la cara crispada, casi desfigurada no tuvo el valor de contestar mas que unas palabras secas y sin sentido:
Así son los hombres, y tu padre es quien trae el pan a la casa.
Por supuesto y sabía que esa no era la respuesta, pero un no entendía bien lo que significaba el maltrato de la mujer.
Una noche cuando yo tenía 17 años, una de tantas en las que mi padre se emborrachaba mi madre huyo de la casa, pero yo me negué a ir con ella en esa ocasión, se puede decir que mi decisión no fue la correcta. Porque mi padre intentó abusar de mí, pero en su borrachera algo hizo que se detuviera. Salí de casa y fuera hacía mucho frio porque era diciembre yo seguía sudando, aunque poco tiempo después me di cuenta que había salido en pijama y con los pies descalzos. Estuve pensando toda la noche, buscando donde ir. Al fin entre en un portal, después de caminar mucho y dar muchas vueltas. Me acurruque en un radiador, pues en mi país los suelen poner en los pasillos de las fincas. Fue la noche más larga de mi vida. Al día siguiente, volví a casa, mi madre también había vuelto y yo le conté lo que había pasado esa noche. Para mi sorpresa mi madre me abofeteó y me dijo que era mentira y me lo estaba inventando. Los días y años han pasado pero ese recuerdo oculto, hoy lo revelo por primera vez.
La situación de mi casa no cambio hasta años después, pero cuando llego la hora en la que mi madre me tenía que explicar como una buena esposa debe comportarse con su esposo y su familia. Yo me senté con deseo de escuchar. Entonces mi madre empezó explicándome lo que le habían enseñado a ella, sobre como ser la mejor esposa:
Una buena esposa tiene que amar a su marido por encima de cualquier defecto que él tenga. En ese momento vi la oportunidad de preguntarle, pues estaba a punto de casarme.
¿Para ser una buena esposa tendré que huir de mi casa, aguantar borracheras, palizas y engaño de parte de mi esposo? - Y de nuevo su respuesta me asombro.
Para mantener la familia unida, la buena esposa tiene que aguantar de todo.
Me di cuenta que de esta forma ser buena esposa significa: ser despreciada toda la vida. Pero aun así me case muy enamorada. ¡Qué bonita parecía la vida de casada! Todo parecía tranquilo ya que tenía un marido amoroso que me amaba, los primeros 6 meses de casada fueron los más felices de mi vida, pero la historia se repite y esta vez peor que a historia de mi madre. Un día me di cuenta que mi esposo estaba borracho y sin dinero, a pesar de que acababa de cobrar el salario. En mi mente resonaban las palabras de mi madre sobre como ser una buena esposa pero no queria admitirlo y con mucho valor me enfrente a él preguntándole: ¿Dónde está el dinero? Fue un gran error, me ato las manos y los pies y después me pegó una gran paliza que me dejó muy mal herida. Al terminar salió a fumar tranquilamente mientras yo seguía encerrada en la casa. En ese momento unos vecinos rompieron la puerta y me fui corriendo a una cabina de teléfono más cercana y llamé a la única persona que sabía con seguridad que me defendería: mi padre. Jamás olvidaré su cara al verme muy asustado y asombrado, por primera vez en su vida se dio cuenta que hacer daño a una mujer no debe hacerse nunca al ver a su única hija era la maltratada y fue a buscar a mi marido. Después me recogió y tuvimos la conversación que jamás habíamos tenido como Padre e hija, de hecho, fue la primera vez que nos pidió perdón por los años de dolor que nos había causado.
Después de un par de años decidí venir a España y fui víctima de una red de prostitución. Pude escapar de mis chulos al amenazarles con la policía un mes después ellos huyeron. Pero apareció otro hombre en mi vida el cual se transformó en mi chulo sentimental, de nuevo estaba atrapada en un círculo vicioso de alcohol, drogas y malos tatos físicos y psicológicos, hasta el punto dejar de ser humana, sin sentimientos. Continué trabajando en el mismo lugar cuando conocí un hombre, que no era mi tipo, pero las historias de este hombre sobre su hijo de 5 años me conmovió y mi mundo lleno de humo y luces de colores desapareció. Aunque creía que era otro hombre como los demás con familia.
Un día quiso gastar a broma que le salió muy mal, me dijo muy serio: Donde está la comida. Pero mi reacción le dejo asombrado, pues me metí debajo de la mesa temblando y llorando, suplicando que no me pegara y entonces él me enseño: Que una mujer es una esclava, no es una sirvienta, no debe ser maltratada para ser amada y tiene los mimos derechos que un hombre. Me devolvió m voz
Esta historia es real y os la cuento para mostrar que ni soy débil y no quiero dar pena. Obtuve una ayuda de los testigos de Jehová, que me ha enseñado que no estamos solos.

Don_Diego
Rango13 Nivel 60
hace 4 días

me conmovió y mi mundo lleno de humo y luces de colores desapareció.
Esa parte me gusto.

Tienes varios errores en el último párrafo:
Una mujer NO es una esclava.
Tiene los miSmos derechos.
Me devolvió mI voz.

vaya... Pensé que era un historia ficticia... No tengo nada que decir, más que, Animo. Sigue viviendo. Se feliz.

Madoxila
Rango7 Nivel 34
hace 3 días

Gracias, el teclado no me dejaba hacerlo bien. Lo arreglaré gracias.